Capitulo 35

El sexto guardián

Ozuno llevaba varios días internado en el monte más alto de las montañas de Yuza sin que sus guardianes o las personas del templo supieran de él, primero se pensó que estaría buscando la ubicación exacta de la bestia pero después de pasas días y días si saber nada de su presencia se llegó a la conclusión de que algo le había pasado, mas sus shikigamis tenían instrucciones exactas de no moverse de la aldea hasta que él llegara, además si algo malo le hubiera pasado ya ellos lo hubieran notado, Goki se encargó de explicarles a los monjes que no se preocuparan por su maestro. Seguramente estaba creando un nuevo hechizo que fuera capaz de destruir el monstruo que atormentaba la zona.

Durante estos días tenues de paz, Vasara comenzó su entrenamiento con Saeki haciéndole pasar miles de trabajos a la pobre chica, desde levantar pesadas rocas subiendo y bajando sin fines de veces las escaleras, atravesando las calles de la aldea corriendo a toda velocidad con muchos pedazos de bloques atados a ella, hasta permanecer varias horas debajo de las cataratas pasando frio y hambre, pero a la joven demon no le afectaba emocionalmente los trabajos forzosos que su maestro le mandaba hacer, cada vez que lo veía cerca de ella atento a cada uno de sus movimientos, las ganas de renunciar desaparecían y con énfasis lo elaboraba hasta tres veces sin presentar el más mínimo cansancio. Cuando se acercaba la hora de practicar los golpes, ella colocaba todo su empeño en hacer lo que él le decía.

Vasara era estricto y exigente, en ciertas medidas hasta malvado, con todas las tareas que le mandaba notaba su empeño de no rendirse ante el cansancio, su perseverancia hizo ver al líder de los guardianes la destreza y la agilidad con que se desenvolvía en las practicas, la seguridad que ganaba dia a dia al manejar mejor sus poderes pero también notaba lo especial que era, el entrenamiento lo acercaba más a ella descubriendo que no importaba si era de distinto sexo, ella podría ser una fuerte guerrera como cualquiera de ellos. La facilidad de aprendizaje y el manejo de su poder hacían más fácil la relación de maestro- alumno, tanto así, que Vasara se sentía a gusto con ella (sin dejar de lado su pésimo carácter) que con los otros demons.

Era de noche cuando Ozuno había llegado a la villa de Yura, la noche estaba nublada con nubarrones oscuros que tapaban los rayos tenues de la luna oscurenciendo la aldea, en el templo todos los recibieron con una reverencia sin dejar de sentir esa sensación de miedo cuando observaron el acompañante del monje excepto sus shikigamis, Vasara estaba frente a todos al sentir esa presencia que le igualaba, no podía dejar de reflejar el malestar en su rostro del acompañante que se ubicaba al lado de su señor, en cambio Goki fue el que salió al encuentro de su maestro.

-Amo Ozuno, Bienvenido al templo…. ¿y él es?- exclamó luego de hacer la respectiva reverencia y al fijar su mirada azulada en el nuevo demon que asimilaba en tamaño a Vasara.

-Es su nuevo compañero Goki, su nombre es Zaou Gongen el último de mis shikigamis, es tan fuerte como Zenki y Sago pero también tiene grandes agilidades como tú y Vasara- Ante esta comparación Saeki se sintió excluida del grupo de shikigamis, para ella este nuevo integrante claramente era su reemplazo por no ser tan poderosa como sus compañeros. Vasara también había interpretado eso pero decidió callarse, solo pudo ver a su alumna suspirar y agachar la cabeza tristemente. Después de las presentaciones entre ellos, Zaou Gongen le dio una demostración de sus poderes a los que se hallaban en el patio del templo, los monjes y los aprendices veían con asombro las habilidades del señor demon mientras en la esquina se encontraban los otros guerreros contemplando lo presumido que era su nuevo compañero.

-es un idiota- Zenki inició la conversación sentado encima de un muro, inclinado perezosamente en una columna.

-Tienes razón Zenki, cualquiera de nosotros podemos hacer eso- exclamó Sago con los brazos detrás de la cabeza y con una ramita en la boca.

-¿Por qué el Amo Ozuno convocaría a otro demon? Creo que nosotros cinco somos más que suficientes para encargarnos de ese monstruo-

-Es muy claro Goki, al parecer el monje no le cayó muy bien la presencia de mi hermanita en el grupo-

-¿a qué te refieres?-

-Todos sabemos que ella no es de nuestro mismo nivel…es muy joven e inexperta y lo único que hace es estorbar cuando luchamos así que…ya le consiguieron reemplazo-Goki suspiró sintiendo pena por la chica, miro hacia los lados a ver si estaba cerca pero no la vio por ninguna parte como tampoco a su líder Vasara.

######################################################

Saeki se encontraba a unos metros del templo sentada en una colina agarrada de las piernas, el sentimiento de tristeza la embargaba completamente que nisiquiera sintió la presencia del demon que se acercaba a ella.

-¿Qué haces aquí? Es peligroso que estés sola en este lugar- él estaba a su lado con los brazos cruzados observándola con cierta soberbia.

- ¿Cómo supo que estaría aquí?- la chica en ningún momento levantó la vista para verlo, ella seguía en su letargo con la vista perdida en los arboles que estaban enfrente.

-Es fácil, con solo mirar al cielo el único sitio donde están las nubes negras es encima de ti-

-jum no lo sabía-

-¿Se puede saber qué te pasa? Hace unos minutos estaba feliz fastidiándome para continuar con el entrenamiento y ahora te veo aquí sentada de una forma deprimente-

-cualquiera se sentiría así si tú Amo trae otra persona para remplazarte-

-¿Y por qué crees eso? El viejo Ozuno no dijo de remplazarte con ese idiota-

Saeki se levantó del suelo y miró directamente a su maestro- ¡Es demasiado obvio! ¡Durante todo este tiempo solo he sido un estorbo en las batallas, jamás hago nada bien! ¡La mayor parte del tiempo me la he pasado entrenando para nada porque sencillamente no estoy a su altura!...- ella giró su rostro para que el no la viera llorar -para el Amo Ozuno es más fácil sustituirme por alguien más fuerte y más poderoso que seguir gastando sus esperanzas en mi-

Las nubes comenzaron a descargar aguaceros de agua sobre las dos figuras que se hallaban en la colina, Vasara miró al cielo y después volvió a verla. -¿y tú crees que Ozuno llamaría a un imbécil presumido para reemplazarte? ¿Acaso el puede hacer que llueva cuando le dé la gana o usar el agua a su antojo? No te des gran importancia Saeki-

Ella levantó la vista sin entender lo que él trataba de decirle- no seas tonta, si en realidad Ozuno quisiera sacarte del grupo ya lo hubiera hecho desde hace tiempo, tus habilidades han aumentado bastante y ya tienes mayor control de tu poder algo que se ve en batalla, de todas maneras si piensas que fue por eso que trajo al tal Zaou demuéstrale lo contrario- Las nubes se iban despejando mientras Saeki se limpiaba las lágrimas de su rostro, por segunda vez Vasara la había alentado a seguir adelante para demostrarles a todos lo valerosa que era, y si así no fuera, al menos para él sí. Las nubes negras habían desaparecido dejando que el sol brillara con todo su esplendor.