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CAPITULO 6.- Descubriendo secretos

Mientras todos comenzaron a salir de la sala, Frank, Sirius, James y Remus fueron interceptados en el centro de la sala por Albus, cuya mirada demostraba lo furioso que estaba, pero su cara trataba de mostrar decepción, sin lograrlo.

- Muchachos, he notado que habéis lanzado el Fidelio sobre todas las propiedades de vuestras familias a las que tenéis acceso, ¿por qué habéis molestado a Augusta con ese tema? Yo hubiera estado encantado de lanzarlo – dijo Albus con su tono de abuelo decepcionado.

- Pensamos que era lo mejor, Albus – dijo Remus.

- Sí, después de todo Augusta es como una madre para nosotros – dijo James, refiriéndose a él, Sirius y Remus.

- Espero que aceptarais mi consejo y por el bien de todos nombrarais como guardianes secretos a Peter y a los hermanos Prewett, después de todo son las elecciones adecuadas – dijo Albus, mientras caminaban hacia la puerta y salían de la sala.

- Lo siento, Albus, pero después de mucho deliberar, decidimos nombrar a otras personas – dijo Frank.

Albus estaba deseando de maldecir a estos niñatos insoportables hasta matarlos, como osaban desobedecer sus órdenes, sólo él sabía lo que era lo mejor para todos. No podía permitir que Sirius, los Potter y los Longbottom sobrevivieran a esta guerra.

- ¿Puedo saber a quien? – preguntó Albus, tratando de parecer calmado y despreocupado.

- Lo siento, Albus, pero preferimos mantenerlo en secreto – dijo Sirius, mientras llegaban al ascensor.

- Pero muchacho, yo debo saberlo, debo asegurarme de que son de fiar y que no son el espía que hay en el bando de la luz, es por el bien de todos – dijo Albus.

- No te preocupes por eso, Albus. Estamos totalmente seguros de que ninguno es el espía – dijo James, aguantándose las ganas de cumplir la amenaza de Lily y despellejarlo vivo.

- Bueno, si estáis totalmente seguros, tendré que confiar en vosotros – dijo Albus, con un tono que demostraba su decepción.

- Confía en nosotros Albus, sabemos lo que hacemos – dijo Remus.

- No lo creo – dijo Albus, una vez dentro del ascensor.

- ¿A que te refieres? – dijo Frank.

- Pues que si sabríais lo que es lo mejor para nuestro mundo, me habríais escogido a mi como Jefe de Magos y como el representante de Gran Bretaña en la CIM – dijo Albus.

- Pero, Albus, pensábamos que es lo que querías – dijo Sirius fingiendo asombro, mientras el resto asentía.

- Si, desde que te conocemos te hemos oído decir que el único puesto que querías ocupar era el de director de Hogwarts – dijo Remus.

- Nosotros solo hemos votado como lo hemos hecho porque llevamos años oyéndote negarte a ocupar el puesto de Ministro de Magia – dijo Sirius.

- Por lo que pensamos que no querías ninguno de los dos puestos que hoy votábamos – dijo Frank.

- Después de todo son puestos que exigen muchísimo más tiempo y trabajo que el de Ministro – dijo James.

- Además, así tendrás más tiempo para asegurarte de Hogwarts vuelva a ser la mejor escuela de magia del mundo – dijo Sirius, pinchando donde estaba seguro más le dolía a Albus, su orgullo.

- Ya es la mejor escuela de magia del mundo – dijo Albus sin ocultar su indignación.

- No, no lo es – dijo Remus entristecido.

- Es cierto que es la más antigua, pero desde hace unos años la calidad de la educación en Hogwarts ha descendido un poco y la escuela de magia más antigua de Francia, la Academia Mágica Beauxbatons, la ha superado – dijo Frank .

- Por eso pensamos que lo indicado sería que te concentraras exclusivamente en la dirección y mejora de Hogwarts – dijo James, por fuera parecía totalmente serio, pero por dentro se estaba riendo a carcajadas, y solo esperaba el momento de llegar a casa y mostrarle a Lily, en un pensadero, todo lo que había pasado ese día. En ese momento, el ascensor llego a la primera planta y todos salieron y se dirigieron a las chimeneas para acompañar a Albus, que volvería a Hogwarts por Flu.

- Por supuesto, bien pensado, será mejor que regrese a Hogwarts, tengo mucho trabajo que hacer antes de que comience el nuevo curso – dijo Albus entre dientes.

- Entonces no te entretenemos más – dijo James.

- Hasta luego, espero que podamos vernos antes de la próxima reunión del Wizengamot – dijo Sirius.

Por fuera, Albus parecía tranquilo, pero por dentro estaba temblando de ira, ¿es que no se daban cuenta de que el único modo de salvar al mundo mágico es que él fuera su gobernante supremo? Él, el mago más poderoso que existe desde Merlín. Ahora se arrepentía de haberse pasado años negándose a ocupar el puesto de Ministro, había sido tan convincente que ahora todos creían que solo quería ser el director de Hogwarts.

- Claro, hasta luego –dijo Albus metiéndose en una de las chimeneas y diciendo la dirección Flu y contraseña de su oficina en Hogwarts.

Cuando Albus se fue, Remus, Sirius, James y Frank, volvieron a los ascensores y bajaron a la oficina de aurores. Querían revisar los informes sobre la detención de Lucius Malfoy, descubrir a quien más habían detenido con él y que nombres había dado durante el juicio, ya que ellos no habían estado presentes. Una vez allí, fueron a la oficina de Sirius, que al ser el segundo al mando, tenía la oficina más grande, solo superada por el Jefe de aurores.

- Según dice aquí, a Lucius solo le hicieron tres preguntas – dijo Frank leyendo las transcripciones del interrogatorio.

- Si, en el juicio también le hicieron solo tres preguntas – dijo James leyendo las del juicio.

- ¿Solo tres preguntas? – pregunto Sirius extrañado.

- Si – respondieron Frank y James al unísono.

- Lo raro es que con él detuvieron a Rabastan Lestrange, y también le hicieron solo tres preguntas – dijo Remus leyendo las transcripciones del juicio de Rabastan.

- En su interrogatorio también – dijo Sirius leyendo las del interrogatorio.

- ¿Solo los detuvieron a ellos dos? – pregunto Frank

- No, pero los otros eran extranjeros, dos de Noruega, uno de Francia y otro de Alemania, aquí dice que fueron extraditados a sus países y juzgados allí por sus tribunales, ¡vaya! – dijo James leyendo otro de los documentos.

- ¿Qué? – preguntó Sirius.

- Aquí dice que los cuatro fueron condenados a muerte y sus sentencias fueron ejecutadas ese mismo día – dijo James.

- ¿A todos les hicieron las mismas preguntas? – dijo Sirius.

- La primera pregunta que le hicieron a Malfoy fue: "¿Eres un mortifago?". A lo que Malfoy respondió que si – dijo James.

- Igual que Lestrange, la segunda pregunta que le hicieron fue: "¿Qué hay que hacer para ser marcado con la marca tenebrosa?". A lo que respondió que usar las tres imperdonables en tres muggles diferentes – dijo Remus.

- La misma respuesta que dio Malfoy y la tercera pregunta que le hicieron fue: "¿Desde cuando eres mortifago?" A lo que Malfoy respondió que desde la semana antes de comenzar su último año en Hogwarts – dijo James

- Y Rabastan respondió que desde las Navidades de su último año – dijo Remus.

- Esto no está bien, aquí hay algo raro – dijo Sirius buscando otro documento.

- ¿Qué buscas? – preguntó Frank.

- Los nombres de los que llevaron el interrogatorio después de la detención y en el juicio, aquí está – dijo Sirius al encontrar el documento y leyéndolo.

Los demás, se comenzaron a preocupar cuando vieron como su amigo palidecía a mas no poder y levantándose de un salto de la silla.

- Tengo que hablar con Kingsley – dijo Sirius saliendo corriendo del despacho.

El resto le siguió hasta la oficina de Kingsley Shacklebolt, el Jefe de Aurores, y el único entre los Aurores, aparte de ellos a los que Iris había hecho una visita. Entraron sin llamar, provocando que Kingsley se levantara de un salto de su silla y les apuntara con su varita.

- Kingsley, tenemos un problema – dijo Sirius, dándole a Kingsley el documento que había estado leyendo y los que mostraba las preguntas realizadas.

- ¿Qué es esto? – preguntó Kingsley bajando la varita, cogió los documentos y los leyó.

- Son las transcripciones de los interrogatorios de Malfoy y el menor de los Lestrange. Mira las preguntas que les hicieron, y luego mira quien las realizó – dijo Sirius.

- Esto es una chapuza – dijo Kingsley después de leer los documentos.

- No solo eso, tanto Malfoy como Lestrange, están muertos. Malfoy por sus heridas, murió solo dos dias después de su juicio; y Lestrange murió solo una semana después en Azkaban, según el informe de Dawlish, trató de escapar mientras lo llevaban a su celda en el último nivel desde las celdas de aclimatación – dijo Sirius.

- ¿Quién llevo los interrogatorios? – pregunto James.

- El auror de primera John Dawlish y el auror Rufus Scrimgeour – respondió Kingsley.

- ¿Y el juicio? – preguntó Frank.

- Bartemius Crouch padre... y Albus Dumbledore – dijo Sirius entre dientes.

- ¿Qué? ¿Nadie más hizo preguntas? – dijo Remus.

- No había nadie más durante el juicio. Fue a puerta cerrada – dijo Sirius.

- Ni siquiera a mi se me permitió asistir – dijo Kingsley volviendo a leer los documentos, estaba furioso, semejante boicot solo podía deberse a que alguno o todos los interrogadores, no querían que se supieran los nombres de los demás mortífagos.

- ¿Qué hacemos? – dijo Remus.

- Atrapar a otro mortifago, esta vez yo me encargaré de interrogarlo – Dijo Kingsley.

- ¿Y donde encontramos a uno? No sabemos donde y cuando van a atacar, y muchas veces desaparecen en cuanto aparecemos nosotros – dijo Frank.

- Vosotros id a casa de los Weasley, ellos conocen las fechas y lugares donde los mortifagos van a atacar, que os digan donde será el próximo ataque – dijo Sirius.

- De acuerdo, ¿tu que harás? – dijo James mientras Frank y Remus salían de la oficina.

- Me quedo aquí, Kingsley y yo prepararemos la lista de preguntas que le haremos al mortifago que atrapemos – dijo Sirius.

- Vale, nos vemos luego – dijo James saliendo de la oficina y cerrando la puerta tras de sí.

- Manos a la obra, arreglemos este desastre – dijo Kingsley suspirando, mientras Sirius se sentaba.


Mientras, Remus, Frank y James subieron al atrio, se dirigieron a la zona de aparición y los tres a la vez se aparecieron en "La Madriguera".

Cuando llegaron, ya estaba a punto de anochecer, pero aún podían ver a Molly y Arthur a través de la ventana de la cocina preparando la cena, ellos al notar que alguien se acercaba alzaron la vista, sonrieron al ver que eran ellos, y fueron a abrir la puerta.

- Chicos, que sorpresa, no os esperábamos esta noche – dijo Molly.

- Arthur, Molly, tenemos que hablar – dijo James.

- Por supuesto, entrad – dijo Arthur apartándose de la entrada.

Una vez dentro, todos se sentaron alrededor de la mesa de la cocina.

- ¿Qué pasa? – preguntó preocupado Arthur, al ver la preocupación en los rostros de sus amigos.

- Hemos estado leyendo las transcripciones de los interrogatorios y los juicios de Malfoy y el menor de los Lestrange – dijo Remus.

- ¿Y que habéis descubierto? – preguntó Molly.

Entonces fue Remus el que les contó todo lo que habían descubierto, que ni durante los interrogatorios después de la detención, ni durante los juicios, les preguntaron si sabían los nombres de más mortífagos. También les contaron quienes habian llevado a cabo los interrogatorios y que el juicio había sido a puerta cerrada con solo la presencia de Crouch padre y Albus.

- Así que ahora necesitamos vuestra ayuda – dijo James.

- ¿En que podemos ayudar? – dijo Molly

- Vosotros tenéis todos los recuerdos de esta época en la anterior línea temporal, sabéis donde va a producirse el próximo ataque mortifago – dijo Frank.

- Necesitamos que nos digáis donde será el siguiente ataque – dijo James.

- Veamos, estamos a 10 de agosto, por lo que el próximo ataque que conocemos, será... – dijo Arthur pensando.

- El marido de Minerva, Elphinstone – dijo Molly.

- ¿Dónde? – dijo Frank.

- En Hogsmeade, el catorce de este mes, el próximo jueves, el ataque fue a las doce del mediodía – dijo Arthur.

- ¿Por qué va allí? – dijo Remus.

- Desde que se casaron, él vive allí durante el curso escolar, para que a Minerva y los niños les resulte más fácil pasar el fin de semana en casa, cuando se produjo el ataque él se dirigía a Hogwarts para recoger a Minerva, era el aniversario de su primera cita – dijo Molly.

- ¿Muere? – pregunto Remus angustiado, él conocía a Elphinstone, siempre había sido muy amable con él a pesar de ser un hombre lobo, y Remus sabía lo mucho que Minerva y los niños sufrirían si él moría.

- Ese día no, pero queda gravemente herido, que yo recuerde, estuvo casi tres semanas en la sala de cuidados intensivos en St. Mungo – dijo Arthur.

- Tenemos que evitarlo – dijo James, angustiado, los demás sentían lo mismo.

- Has dicho "ese día no", ¿cuándo muere? – preguntó Frank.

- El 19 abril de 1985 – dijo Arthur.

- Casualmente tres días después de que Minerva decidiera acudir al Ministerio, al departamento de servicios sociales y protección infantil, para denunciar el trato que estaba recibiendo Harry y reclamar su custodia – dijo Molly.

- La semana anterior, había conseguido evitar las alarmas que Albus había colocado alrededor de la casa de Petunia y había visto como estaba siendo tratado Harry – dijo Arthur.

- Pero no pudo hacerlo, justo el día de antes, su marido sufrió un "accidente" con una de las plantas del invernadero de su casa, una tentácula venenosa – dijo Molly.

- ¿Quieres decir que no fue un accidente? – preguntó Remus furioso.

- Según la versión oficial, si – dijo Molly.

- Pero cuando estábamos en la oficina de Iris, estuvimos hablando. Los niños aún estaban inconscientes, por lo que nos contó muchas cosas que ellos no saben – dijo Arthur.

- Una de esas cosas fue sobre la muerte de Elphinstone – dijo Molly.

- ¿Qué pasó en realidad? – dijo Frank.

- Según nos contó Iris, Elphinstone si que debía sufrir un accidente con una tentácula venenosa ese año, pero lo sufriría en Hogwarts, donde habría comenzado a trabajar como profesor de Herbología el mismo año que comienza a estudiar Bill, después de dejar su trabajo en el Ministerio – dijo Arthur.

- O sea, en un par de años – dijo Remus.

- Si – respondió Molly.

- ¿Pomona deja el puesto? Pero, si le encanta ser profesora – pregunto James sorprendido.

- No, no deja el puesto, sólo que en ese tiempo ya debía ser Jefa de la casa Hufflepuff y sólo daría clase a los de primero, segundo, tercero y cuarto – dijo Molly.

- Elphinstone se encargaría de los otros tres cursos – dijo Arthur.

- Lamentablemente, Albus manipuló los hechos provocando que Elphinstone no trabajara en Hogwarts e hizo que Snape, que ya trabajaba para Albus, provocara el "accidente" – dijo Molly.

- De haber estado en los invernaderos de Hogwarts, uno de los elfos que utilizaba como ayudantes, habría estado allí y lo llevaría directamente a la enfermería, donde Madame Pomfrey lo curaría – dijo Arthur.

- Tenemos que advertir a Kingsley y a Sirius de lo que va a pasar – dijo Frank.

- Yo me encargo, vosotros volver a vuestras casas con vuestras familias –dijo Remus mientras todos se dirigían a la puerta.

- ¿Estas seguro? – preguntó James.

- Por supuesto, por cierto, ¿quienes son los mortífagos que atacaron Hogsmeade? – preguntó Remus, mirando a Arthur y Molly.

- Rodolphus Lestrange, Evan Rosier y Byron Wilkes – dijo Arthur.

- Se lo diré a Kingsley y a Sirius, vosotros descansar, van a ser unos días muy largos, hasta luego –dijo Remus, para seguidamente desaparecer.


Mientras Remus regresaba a la oficina de aurores, James, y Frank regresaron a sus respectivas casas.

- James llegó a través del Flu de la cocina de la mansión Potter, estaba limpiándose el polvo de su túnica cuando Lily llegó corriendo.

- James – dijo Lily corriendo hacia el y abrazándolo.

- Hola, cariño. ¿Todo bien? – preguntó James.

- Aquí, si. Los elfos han vuelto a pelearse, todos quieren ser el elfo personal de Harry – dijo Lily riéndose.

- ¿Y lo has solucionado ya? – pregunto James sonriendo.

- Ha sido facil, tenemos siete elfos, por lo que les he dicho que cada uno de ellos se encargara de ayudarme a cuidar de Harry un día de la semana - dijo Lily haciendo que James se riera a carcajadas.

- ¿Quién está con el ahora? – pregunto James, sentándose en su sillón favorito.

- Hook, él y Little se han pasado todo el día convirtiendo uno de los dormitorios dobles que hay junto al nuestro, en una habitación infantil, te va ha encantar – dijo Lily.

- Seguro que si – dijo James recostándose en el sillón, cerrando los ojos y suspirando cansado.

- ¿Estás bien? – preguntó Lily sentándose en el brazo del sillón y acariciando la cabeza de su marido.

- Si, solo un día duro, hemos descubierto más secretos de Albus, y uno de ellos es que está planeando la muerte de Elphinstone – dijo James aún con los ojos cerrados.

- ¿El marido de Minerva? – preguntó Lily asombrada.

- Si – dijo James, para después contarle todo lo ocurrido ese día.

Cuando terminó, ya era tarde, fueron a la habitación de Harry, le dieron un beso de buenas noches y se fueron a su habitación, ambos estaban dormidos segundos después de que sus cabezas tocaran la almohada.


Mientras, en la Mansión Longbottom

Frank también usó la red Flu para regresar a la Mansión Longbottom, donde su madre, su esposa, su hijo y él estarían viviendo durante el próximo año, cuando según Iris, Voldemort se cansara de esperar, y atacara a su familia y a la de James.

Cuando llegó a su casa, Alice y Augusta estaban sentadas en la cocina tomando una taza de té, y sus rostros reflejaban la preocupación que las embargaba. Nada más verlo, ambas se levantaron y corrieron hacia el para abrazarlo, abrazo que el devolvió agradecido, lo necesitaba.

- Mi niño, ¿estás bien? – preguntó Augusta preocupada por la mirada entristecida que tenía su hijo.

- ¿Qué ha pasado, Frank? – preguntó Alice.

- Ha sido un día largo y pesado – dijo Frank con un tono que reflejaba no solo cansancio sino decepción.

- ¿Tan malo ha sido? – preguntó Augusta.

- Peor, hemos revisado las fichas de Malfoy y el joven Lestrange, y hemos descubierto cosas inquietantes – dijo Frank.

Pasaron casi tres horas explicando y hablando sobre lo que había sucedido en el Wizengamot, las votaciones, y los hallazgos que él, Sirius, Remus, James y Kingsley habían realizado respecto a los juicios contra Malfoy y el menor de los Lestrange.

Al principio, tanto Alice como Augusta se divirtieron con las descripciones que Frank proporcionó sobre las reacciones de Albus ante los resultados de ambas votaciones, después ambas tuvieron que contenerse a si mismas para no salir y comenzar a utilizar los hechizos familiares contra Albus.

Poco sabían que la peor revelación estaba por llegar. Cuando Frank le contó a su madre lo que Albus tenía planeado hacer con su amigo Elphinstone, Frank, tuvo que lanzarle un Petrificus totalus para evitar que saliera de la casa, y esta vez si, reducir a cenizas tanto a Albus como a Snape.

Para Augusta, Elphinstone y Minerva eran dos de sus amigos más íntimos y de mayor confianza. Augusta confiaba en un grupo muy reducido de personas, y ellos dos se encontraban en ese grupo.

Una vez hubo terminado de contarles todo lo acontecido ese día, Augusta se retiró a su habitación diciendo que estaba cansada y se iba a dormir. Alice y Frank se quedaron un rato más despiertos, junto a la cuna de Neville, ambos pensando mientras veían a su pequeño dormir en todo de lo que serían capaces para protegerlo.

Por fin, Alice y Frank se fueron a dormir, esperando que en los días que seguirían, no descubrieran más nombres de amigos a los que Albus hubiese matado solo por negarse a ayudarlo a convertirse en el gobernante supremo del mundo mágico.


Mientras James y Frank llegaban a sus casas, Remus se encontraba en el Ministerio, de camino a su oficina.

Cuando Arthur y Molly les habían dicho los nombres de los mortífagos que atacarían a Elphinstone, Remus tuvo la sensación de que había leído el nombre de Byron Wilkes en algún lugar, pero no conseguía recordar donde.

Cuando Remus salió del ascensor, la secretaria de Kingsley, Joslyn, le salió al paso.

- Auror Lupin, el jefe ha dicho que en cuanto llegara le comunicara que quiere verlo en su despacho cuanto antes – dijo Joslyn.

- Iré enseguida, primero necesito un informe que está en mi despacho – dijo Remus sin detenerse.

- De acuerdo señor, se lo diré – dijo Joslyn dando la vuelta y entrando en la oficina de Kingsley mientras Remus entraba en la suya.

No tardó en encontrar lo que buscaba. En uno de los informes sobre una de las redadas que estaban efectuando en las últimas semanas, se mencionaba el nombre de Wilkes.

Se lo había entregado David Campbell, uno de los aurores a su cargo, y entrenador en la Academia de aurores, diciéndole que a pesar de que no habían encontrado nada incriminatorio, él y otros aurores del grupo, habían tenido una sensación extraña al entrar en la casa y luego otra vez cuando registraban la biblioteca y el sótano. Decía que mientras registraban el resto de la casa Wilkes se veía tranquilo y relajado, postura que cambiaba en cuanto se acercaban a la biblioteca y bajaban al sótano, pero que no habían podido hacer nada, porque todos los hechizos lanzado no rebelaban nada ilegal.

A Remus eso no le gustó, ahora sabía sin lugar a dudas, que Wilkes era un mortifago, y según lo que habían hablado con Arthur y Molly, de los más importantes dentro de la banda terrorista, como habían declarado a los mortífagos.

En cuanto Remus tuvo el informe en sus manos, salió lo más rápido que pudo de su despacho. Fue hacia el de Kingsley y toco a la puerta. Desde dentro, la voz de Kingsley le dio autorización para entrar.

- Kingsley, Sirius, hay algo que debéis ver – dijo Remus entrando en el despacho y entregando a Sirius el informe.

- ¿Qué es? – preguntó Sirius cogiendo el informe.

- Es el informe sobre una redada que me dio Campbell hace una semana – dijo Remus mientras Sirius y Kingsley leían los documentos entregados.

- ¿Y porque es tan importante? Según esto, no encontraron nada ilegal – dijo Kingsley mirando a Remus.

- Por que vengo de ver a Arthur y Molly, nos han dicho donde podemos encontrar a más mortífagos, y sorprenderlos atacando a un mago sangre pura – dijo Remus.

- ¿Dónde, cuando y a quien? – pregunto Sirius.

- En Hogsmeade, el día catorce, a las doce del mediodía – dijo Remus sin atreverse a desvelar a quien atacarían.

- ¿Quién será el atacante y a quien atacara, Remus? – preguntó Sirius sospechando que su amigo les ocultaba algo.

- Los mortífagos son Rodolphus Lestrange, Evan Rosier y... Byron Wilkes – dijo Remus.

- ¿Wilkes? ¿Seguro? – preguntó Sirius.

- Si – dijo Remus.

- ¿A quien atacarán? – pregunto Kingsley, temía escuchar el nombre que diría Remus, el que todavía no se lo hubiera dicho, solo indicaba una cosa, todos los presentes en el despacho lo conocían y lo respetaban.

- Elphinstone Urquart – dijo Remus.

- ¿Qué? – preguntaron Kingsley y Sirius al unísono incrédulos.

- Elphinstone será atacado dentro de cuatro dias por mortífagos, lo bueno es que no morirá, pasará tres semanas en la unidad de vigilancia intensiva, pero sobrevivirá. La mala noticia es en abril de 1985 volverá a ser atacado y esa vez morirá, al menos eso fue lo que pasó en la anterior línea temporal, y que según Arthur y Molly, Iris les dijo que debían cambiar – dijo Remus.

- ¿También fue un ataque de mortífagos? – preguntó Kingsley.

- Si, pero esta vez fue Snape por orden de Albus – dijo Remus.

- ¿Por qué? – pregunto Sirius furioso ante la mención del hombre al que mas despreciaba.

- Al parecer una semana antes, Minerva descubrió la verdad sobre el trato que Harry estaba recibiendo en casa de los Dursley, y tenía previsto venir a denunciarlo al departamento infantil, y reclamar su custodia. Albus lo descubrió, y le ordeno a Snape que matara al marido de Minerva el día anterior a cuando Minerva vendría al Ministerio – dijo Remus.

- Lo hizo para callarla – dijo Kingsley.

- Si, y lo consiguió – dijo Remus.

- Supongo que James y Frank ya saben esto ¿verdad? – preguntó Sirius.

- Si, los he mandado a casa. Lily, Augusta y Alice estarán nerviosas esperando noticias – dijo Remus.

- Si, Amelia acababa de irse cuando tú has llegado, ahora se ha ido a casa – dijo Sirius.

- Muy bien, entonces vámonos todos a nuestras casas, es tarde y mañana debemos empezar a planear la emboscada para salvar la vida de Elphinstone – dijo Kingsley mientras recogía y guardaba bajo llave los documentos que habían estado revisando.

- Tienes razón, necesitamos descansar – dijo Sirius

Los tres se dirigieron a los ascensores, y de allí al atrio donde tomaron la red Flu para ir a sus respectivas casas. Kingsley tenía razón, les esperaban cuatro días terriblemente difíciles.

Pero todos tenían el mismo pensamiento, cuando todo terminada dentro de cuatro días, tendrían los nombres de todos los mortífagos y ni siquiera Albus-muchos nombres-Dumbledore, podría evitar que fueran ejecutados por crímenes de guerra.