CAPITULO 7.- Preparación y rescate.

Al día siguiente de las votaciones, Kingsley se reunió con James, Sirius, Remus y Frank, en su despacho. Todos lanzaron sus propios hechizos de silencio y protección para asegurarse de que nadie pudiera escuchar lo que hablarían allí dentro. No podían arriesgarse a que los mortífagos descubrieran que iban tras ellos.

Al principio de la reunión, Remus sugirió informar a Elphinstone sobre el inminente ataque mortifago sobre él. Una hora después, todos, incluido Remus llegaron a la conclusión de que era mejor que Elphinstone no supiera nada, eso haría que los mortífagos se confiaran.

Cuando llegó la hora del almuerzo, Sirius fue a la cafetería del Ministerio a buscar algo de comer para todos ellos, cuando volvió a la oficina de aurores, se encontró con tres amigos suyos y de James, que también eran los jefes de sus familias, sentados en la sala de espera y hablando en susurros entre ellos.

Eran Anthony Crabbe, Melvin Goyle y Randall Bulstrode, los tres pertenecían al grupo de jefes de familia a los que sus antepasados o de sus esposas, que fueron directores de Hogwarts, les habían advertido de lo que pasaba.

- Hola, chicos – dijo Sirius acercándose.

- Sirius, no sabíamos que estabas aquí – dijo Anthony Crabbe levantándose y estrechando la mano de Sirius.

- Nos habían dicho que estabas fuera por una misión – dijo Melvin, extrañado.

- ¿Quién os ha dicho eso? – dijo Sirius alarmándose.

- El auror Rufus Scrimgeour – dijo Randall.

- Entiendo, ¿por qué me buscabais? – preguntó Sirius, tratando de que sus amigos no notaran que pasaba algo malo, que Rufus hubiera mentido en algo así, alarmaba a Sirius.

- ¿Podemos hablar en tu despacho? Es algo delicado – dijo Melvin.

- Claro, seguidme – dijo Sirius.

- Gracias – dijo Randall

- Bien, ¿qué necesitáis? – preguntó Sirius, después de entrar en el despacho y asegurar la privacidad.

- Necesitamos tu ayuda, gracias a los retratos de nuestros antepasados, hemos descubierto que mi hermano, el de Melvin y el primo de Randall son mortifagos – dijo Anthony sorprendiéndolo.

- ¿Estáis seguros? – preguntó Sirius.

- Si – dijo Melvin.

- ¿Y como puedo ayudaros? – dijo Sirius.

- Queremos expulsarlos de nuestras familias por deshonrar el buen nombre de las mismas, pero no podemos hacerlo sin tener pruebas contra ellos de que son mortífagos, creo que nuestros respectivos padres sospechaban que podían ser mortífagos, por lo que en su testamento dejaron estipulado que si se demostraba que de verdad lo eran, nosotros podríamos expulsarlos de la familia a ellos y a sus descendientes – dijo Randall.

- Yo sigo pensando que Sebastian ha tenido algo que ver con la muerte de mi padre, lamentablemente los sanadores dictaminaron que fue de muerte natural – dijo Melvin.

- ¿Nombres? – preguntó Sirius.

- Según nos han dicho nuestros antepasados, mi hermano Alec ya es mortifago y su único hijo Vincent tomará la marca cuando cumpla la mayoría de edad. Tengo hasta que cumpla los cinco años para poder proteger al niño, después su padre comenzará a inculcarle los ideales de los mortífagos. Sin esos ideales, será un buen chico, un hombre decente que ayudará a mi hijo a mantener a la familia unida – dijo Anthony.

- ¿Y la madre de Vincent? – preguntó Sirius.

- Muerta, murió en el parto – dijo Anthony.

- Lo siento – dijo Sirius a lo que Anthony asintió.

- Mi hermano Sebastian, también es un mortifago, su único hijo, Gregory, tomará la marca el mismo día que Vincent, y al igual que Anthony tengo poco tiempo, el adoctrinamiento de Vincent comenzará antes, ese chico puede llegar lejos, siempre y cuando se le aleje de su padre ahora – dijo Melvin.

- ¿La madre de Gregory también está muerta? – preguntó Sirius.

- Si, supuestamente se cayó por las escaleras dos semanas después del nacimiento de Gregory y se partió el cuello – dijo Melvin.

- ¿Supuestamente? – dijo Sirius.

- Yo no me lo creo. Mi esposa había visitado a Vivian, mi cuñada, el día de antes y habían estado hablando, Vivian tenía previsto abandonar a mi hermano y suplicar mi protección, lamentablemente no llegué a tiempo. Sospecho que mi hermano lo descubrió y la mató – dijo Melvin.

- Son acusaciones muy graves ¿tienes pruebas? – dijo Sirius.

- No, de lo contrario ya lo habría denunciado o matado yo mismo, Vivian era una mujer maravillosa, por ella debo proteger al pequeño, se lo debo – dijo Melvin a lo que Sirius asintió.

- En mi familia el sospechoso de ser un mortifago es mi primo Troy, pero no es solo por ser mortifago por lo que quiero echarle de mi familia, según el antepasado de mi esposa, ese inútil ya es un mortifago, de los más leales, pero cuando lo detienen dentro de un año, se libra de acabar en Azkaban por alegar que cuando le pusieron la marca estaba bajo la maldición Imperio, y me matará dentro de quince años, y como el título pasará a mi única hija, Millicent, la obliga, bajo la amenaza de matar a mi esposa, a casarse con su hijo Timothy, que en ese momento también será un mortifago. Su esposa no hará nada, lo abandonó hace unos meses, consiguió el divorcio y renunció a la custodia de su hijo alegando que era digno hijo de su padre, y tiene razón, el mocoso tiene cinco años y haría que el mortifago más fiel palideciera a su lado. La ex de mi primo ha vuelto a casarse con un mago millonario de Brasil – dijo Randall.

- Sin pruebas contundentes no podría hacer mucho – dijo Sirius pensativo.

- ¿Podrías hacer redadas en sus casas? Otro de mis primos, que es auror me ha dicho que estabais haciendo muchas últimamente. Estoy seguro de que encontrarías lo que necesitas para encerrarlos o ejecutarlos – dijo Randall desesperado.

- ¿Quién es tu otro primo? – preguntó Sirius pensativo.

- El auror Ethan Davis – dijo Randall.

- Es uno de mis mejores hombres – murmuró Sirius tratando de trazar un plan en su cabeza.

- ¿Entonces lo harás? – preguntó Melvin esperanzado.

- Haré algo mejor, ya sé como puedo ayudaros, y no tendré que hacer ninguna redada en sus casas – dijo Sirius sonriendo.

- ¿Cómo? – preguntó Randall algo preocupado, conocía esa sonrisa, Sirius siempre la tenía cuando él y James Potter estaban a punto de humillar a Severus Snape cuando estudiaban en Hogwarts.

- Primero necesito que los tres hagáis un juramento inquebrantable de no revelar nada de lo que os voy a contar – dijo Sirius.

- Por supuesto – dijeron al unísono, lo que fuera por deshacerse de los miembros traidores de sus familias.

Una vez realizado el juramento, Sirius les pidió que le acompañaran. Los llevó al despacho de Kingsley, y una vez que les explicó a Remus, Kingsley, James y Frank porque había llevado a Melvin, Randall y Anthony al despacho, pasó a explicarles a éstos lo que pasaba y lo que querían hacer.

Una vez que ambas partes estuvieron informadas de ambas situaciones, Melvin y Anthony, aportaron una gran idea. La mayoría de los aurores eran hijos, hermanos, sobrinos y primos de los jefes de las familias que sabían la verdad sobre Albus y Voldemort, y estarían encantados de ayudar a detener a cuantos mortífagos pudieran.

Decir que Randall estaba colérico, era un eufemismo, conocía muy bien a Elphinstone. Éste era amigo de su difunto padre, además de ser su padrino y el de su primo Ethan, por lo que a excepción de su primo Troy, que ahora sabían que era un mortifago, todos lo consideraban de la familia. Estaba seguro que Ethan se presentaría voluntario para formar parte del grupo de rescate en cuanto le contaran que varios mortifagos pretendían atacar a Elphinstone, al igual que los dos mejores amigos de Ethan, que también eran aurores, los tres habían pasado muchas noches en casa de Elphinstone, durante los fines de semana de Hogsmeade, y habían llegado a quererle como a un segundo padre y a los hijos de éste como a hermanos.

Esa misma tarde, Ethan fue llamado al despacho de Kingsley, y una vez hizo un juramento inquebrantable de no rebelar nada de lo que se le iba a contar, fue informado de que Elphinstone iba a ser atacado por mortífagos.

En ese momento comenzó la planificación de la emboscada, el propio Ethan fue el encargado de reclutar a los aurores que acudirían a proteger a Elphinstone y a detener a los mortifagos atacantes, para más tarde asegurarse de que Kingsley pudiera interrogarlos sin interrupciones. Al final, al final de ese día, Ethan había logrado reunir un grupo de doce aurores, incluido él.

Cuando ese día terminó, todos se fueron a sus casas, todos con el mismo pensamiento, dentro de tres días, el bando de la luz, ya no lucharía a la defensiva, harían que el bando de Voldemort deseara jamás haberse alzado en contra del mundo mágico.

Los siguientes días antes del ataque, transcurrieron entre entrenamientos y revisión de estrategias para sorprender a los mortifagos.

El día 14 de agosto, el día en que Elphinstone iba a ser atacado, llegó. Sirius, James y Remus estaban allí, cada uno con un equipo de otros dos aurores y con una zona asignada.

James estaría al final de la calle principal, donde empezaba una pequeña arboleda, que tenía casi doscientos metros de diámetro, donde Arthur les dijo que Elphinstone sería atacado. Remus estaba situado con su equipo en el otro extremo de la arboleda, en la parte mas cercana a Hogwarts. Mientras Sirius, como jefe de la misión, estaba situado con su equipo, en el centro de la arboleda, en la curva que creaba la carretera para dirigirse a Hogwarts.

La arboleda estaba situada en el centro de los casi tres kilómetros que separaban Hogwarts de Hogsmeade.

Mientras ellos estaban allí, Kingsley y Frank estaban en Hogwarts con un grupo de tres aurores, distrayendo a Albus, con la escusa de estar realizando una inspección de seguridad.

Mientras esperaban a que llegara la hora, los tres esperaban que la lucha no se alargara demasiado. Habían sido unos días agotadores, de planificación y de decidir que aurores llevarían con ellos. No podían ser cualquiera, no podían arriesgarse de que fueran simpatizantes de los mortífagos.

Al final fue gracias al auror Ethan Davis que encontraron a los indicados, todos odiaban a los mortifagos con todo su ser, todos habían perdido familiares por su culpa, y cuatro de ellos consideraban a Elphinstone un segundo padre, por lo que se tomaron el ataque como algo personal.

Sirius miró el reloj, y vio que la hora se acercaba, dio la señal para que sus hombres estuvieran preparados y agudizó el oído atento a la señal de James.

No tuvo que esperar mucho, pocos minutos después, Sirius oyó la señal de James indicando que Elphinstone había entrado en la arboleda, y minutos después lo vio con sus propios ojos, su paso era apresurado y Sirius pudo ver como miraba con nerviosismo hacia atrás y como tenía sujeta con fuerza su varita.

Entonces sucedió, Rodolphus Lestrange, Evan Rosier y Byron Wilkes, se aparecieron rodeando a Elphinstone, y los tres lanzaron hechizos de corte contra él, uno le dio en el cuello, y los otros dos impactaron contra su pecho, haciendo que se desplomara.

Sirius dio la señal de intervenir, él, James y Remus aparecieron a pocos metros de los mortífagos junto a los demás aurores.

- ¡Alto! Aurores del Ministerio, suelten sus varitas y ríndanse – grito Sirius identificándose.

Los mortifagos se giraron hacia ellos, y entonces los hechizos en ambos bandos comenzaron a volar. Pocos minutos después, los tres mortífagos estaban en el suelo inconscientes y amordazados.

- James, tú y tu equipo llevad a Elphinstone a St. Mungo, rápido – dijo Sirius.

- Ethan, tú corre a Hogwarts y dile discretamente a Kingsley que tenemos a los mortifagos – dijo Sirius mientras veía a James desaparecer junto a los otros tres aurores y Elphinstone.

- A la orden jefe – dijo el auror Ethan Davis corriendo hacia el castillo.

- El resto llevaremos a los detenidos a las celdas de detención del ministerio y comenzaremos el interrogatorio – dijo Sirius agarrando a Rosier de un brazo y apareciéndose directamente a las celdas.

Segundos después, ya no quedaba nadie en el lugar, todos se habían aparecido.

Cuando llegaron a las celdas, Sirius hizo que Rosier despertara, le dio las cuatro gotas de Veritaserum necesarias y comenzó a interrogarlo. Le hizo las preguntas que Kingsley y él habian acordado hacer, y muchas respuestas le sorprendieron.

- ¿Cuál es su nombre y en que año nació? – pregunto Sirius.

- Evan Rosier, en 1960 – respondió Rosier.

- ¿Es un mortifago? – preguntó Sirius.

- Si – respondió Rosier.

En ese momento Sirius vio como Kingsley se acercaba, le dijo que él se encargaría de interrogar a Lestrange y que Frank se encargaría de Wilkes, y se fue. Él espero a que la puerta volviera a cerrarse y siguió con el interrogatorio.

- ¿Tomó libremente la marca tenebrosa? – preguntó Sirius.

- Si – dijo Rosier.

¿Se puede tomar la marca si se está bajo la maldición Imperio o los efectos de cualquier hechizo o poción de control? – preguntó Sirius.

- No – dijo Rosier tratando de resistirse a los efectos del Veritaserum.

- ¿Qué debes hacer para ser aceptado entre las filas de los mortifagos? – pregunto Sirius.

- Torturar y matar a tres muggles con las tres imperdonables – dijo Rosier.

- ¿Conoce los nombres de más mortífagos? – preguntó Sirius.

- Si – dijo Rosier.

- ¿Cuántos? – pregunto Sirius.

- Tres – respondió Rosier.

- Dígame sus nombres – dijo Sirius.

- Byron Wilkes y Rodolphus y Bellatrix Lestrange – respondió Rosier.

- ¿Se arrepiente de haberse unido a los mortífagos? – preguntó Sirius.

- No – dijo Rosier.

- ¿Dónde se esconde Voldemort? – preguntó Sirius

- No lo sé – dijo Rosier.

- ¿Cómo llegáis hasta el? – pregunto Sirius

- El nos invoca a través de la marca – dijo Rosier.

- Interrogatorio finalizado, dale en antídoto y llévalo a una de las celdas de alta seguridad, solo yo o el jefe de aurores Shacklebolt podemos visitar al prisionero – dijo Sirius mirando al auror Gary Fletcher, amigo de Ethan.

- Si, señor – dijo Gary dándole el antídoto a Rosier y trasladándolo a su celda.

Cuando Sirius salió de la sala de interrogatorios, vio a Remus, Frank y Kingsley esperándolo cerca de la puerta.

- Vamos a mi despacho – dijo Kingsley.

Ninguno de ellos habló durante el camino, cuando llegaron solo entraron en el despacho y se sentaron en los sillones que habían, ninguno habló hasta que Remus hizo una pregunta

- ¿A cuantos mortifagos han delatado? – preguntó Remus.

- Lestrange, ha dado tres nombres, su esposa, Rosier y Wilkes – dijo Kingsley.

- Wilkes, ha nombrado a los mismos, más uno, Pius Thicknesse – dijo Frank.

- Rosier ha delatado al matrimonio Lestrange y a Wilkes – dijo Sirius.

- O sea, que si queremos más nombres tenemos que detener a Bellatrix Lestrange y a Thicknesse para interrogarlos – dijo Remus.

- Si – dijo Sirius.

- ¿Se sabe como está Elphinstone? – pregunto Frank preocupado por el amigo de su familia.

- Si, se recuperará, pero deberá pasar al menos una semana en el hospital, ha perdido mucha sangre, James se quedará con él hasta que llegue Minerva y le explicará lo sucedido – dijo Kingsley

- ¿Le contará toda la verdad? – preguntó Sirius.

- No, solo le dirá quien y donde lo han atacado, Minerva debe saber que los mortifagos tienen en el punto de mira a su familia. Ella y sus hijos estarán protegidos a partir de ahora por aurores, Ethan y dos amigos suyos se han ofrecido para la misión – dijo Kingsley.

- Es lógico, Elphinstone es el padrino de Ethan – dijo Sirius.

- Tienes razón – dijo Frank preocupado por el esposo de su profesora favorita, y a los que consideraba parte de la familia.

- Iros a casa, tomaos el resto de la semana libre, os avisaré si os necesito – dijo Kingsley

- ¿Y los juicios? ¿Cuándo se celebrarán? – preguntó Remus.

- El próximo sábado por tarde, he avisado a los miembros del Wizengamot que saben toda la verdad, solo ellos, Sirius y yo estaremos presentes – dijo Kingsley.

- ¿No necesitaran mi testimonio ni el de James? - Preguntó Remus.

- No, solo dejarme vuestros recuerdos sobre el ataque y Sirius y yo nos encargaremos del resto – dijo Kingsley.

Remus asintió, y antes de salir se llevo la varita a la cabeza, se concentró y murmuró el hechizo Memoriae para extraer el recuerdo de la emboscada. Lo puso en un frasco y se lo entregó a Kingsley.

- Gracias – dijo Kingsley recogiendo el vial.

- Nos vemos en la boda de Sirius – dijo Remus sonriendo.

- Es cierto, casi se me había olvidado, hasta el domingo – dijo Kingsley mientras Remus y Frank salían del despacho.

Sirius se quedó para rellenar los informes que serían entregados a los jueces del Wizengamot y cuando terminaron a altas horas de la noche, se fue a casa por Flu.


Cuando Sirius salió por la chimenea de la biblioteca de la mansión Black, todas las luces estaban encendidas, y un elfo apareció para recibirlo.

- Bienvenido a casa amo Sirius, Kreacher estaba preocupado por el amo – dijo Kreacher retorciéndose las manos.

- ¿Por qué, Kreacher? – dijo Sirius quitándose la túnica que llevaba, debajo llevaba puestos unos pantalones negros y camisa blanca.

- Por que los elfos hablamos, amo Sirius, Kreacher sabe que el mago cabra quiere hacerle daño al amo y a sus amigos – dijo Kreacher.

- ¿Mago cabra? – preguntó Sirius extrañado sentándose en su sillón favorito, para quitarse las botas.

- El amo y sus amigos lo llaman Albus, amo – dijo Kreacher haciendo que Sirius se riera a carcajadas.

- Muy bueno Kreacher, el apodo le viene muy bien, bien hecho – dijo Sirius, a lo que Kreacher infló su pecho con orgullo.

- Gracias, amo Sirius – dijo Kreacher.

- Ahora me voy a dormir, estoy muy cansado – dijo Sirius subiendo las escaleras hacia su dormitorio.

- Por favor no haga mucho ruido, amo Sirius, la amita Susan acaba de dormirse – dijo Kreacher.

- ¿Tan tarde? – preguntó Sirius.

- A la amita le dolía la barriga y no ha parado de llorar en toda la tarde, la ama Amelia le ha dado una poción y se ha curado, creo que la cena no le ha sentado bien, pero ahora ya está curada – dijo Kreacher.

- Gracias por cuidar de ella Kreacher y no te preocupes, te prometo que no haré ruido, ahora vete tu también a dormir, ha sido un día muy largo para todos – dijo Sirius.

Cuando llegó a la cuarta planta, donde estaba situado su dormitorio, se detuvo en la puerta del dormitorio contiguo al suyo y entró. Allí, contra la pared opuesta a la ventana, se encontraba una gran cuna, donde dormía su pequeña sobrina. Tan pequeña y ya conocía la maldad que habitaba en los corazones de algunos hombres sedientos de poder. Sólo esperaba poder ser un buen padre para ella y para los hijos que Amelia le diera. Sirius se acercó y comprobó que la pequeña dormía y que estaba bien, le acaricio su pequeña cabecita y le dio un beso de buenas noches. Después cerró la puerta que daba al pasillo, y se dirigió a la puerta que comunicaba con su dormitorio, y vio que estaba abierta, Sirius pensó que seguramente Amelia la dejó así para poder escuchar a Susan si lloraba y se dirigió a su cama, con un movimiento de varita, se quito la ropa que llevaba y se puso un pijama antes de acostarse junto a la mujer que en menos de tres días sería su esposa, la abrazó y se quedó dormido.


Los siguientes días, fueron frenéticos para todos.

Sirius, estuvo comprobando que las medidas de seguridad de la mansión estarían preparadas para el día de la boda, y que no caerían pasara lo que pasara. Frank, James y Remus se encargaron de asegurarse de que solo los que realmente estaban invitados a la boda pudieran entrar.

Mientras, Alice, Lily y Narcisa, la cual se estaba quedando a dormir en la Mansión Black, ayudaron a Amelia a tener preparados, la decoración, el catering y los pequeños objetos que se regalarían a los invitados como recuerdo. También la ayudaron a probarse el vestido de novia, y asegurarse de que no necesitaría ningún arreglo de última hora.

Arthur y Molly también fueron de mucha utilidad en esos dias para la pareja, ellos cuidaron de Harry, Neville, Draco y Susan mientras todos los demás ayudaban a la pareja de novios. Todas las mañanas los cuatro niños eran trasladados a la Madriguera, para pasar el día, allí los hijos de los Weasley jugaban con ellos a pesar de que Harry y Neville tenían menos de un mes de nacido y Susan y Draco no era mucho más mayores que ellos.

Por la noche, Frank, James y Sirius iban a la Madriguera a recoger a los niños y se los llevaban a sus casas.

El día de la boda llegó, y Sirius sintió que jamás había estado tan nervioso. La noche anterior, el había dormido en uno de los dormitorios situados en la segunda planta de la mansión Black, y Amelia durmió en dormitorio principal.

La ceremonia se realizaría en una mansión perteneciente al Ministerio, la cual utilizaban para dar fiestas y para alojar a dignatarios extranjeros. Habían habilitado tres dormitorios para la boda, uno para que se vistiera Amelia, otro para que lo hiciera Sirius y el tercero para guardar los regalos de boda.

Cuando Sirius estuvo vestido, salió al jardín para recibir a los invitados, James y Remus estaban con él, mientras Frank y Kingsley se encargaban de guiar a los invitados a sus asientos.

Cuando llegó la hora, todos los invitados estaban sentados, Sirius ya estaba colocado frente a todos los invitados y Remus, Frank y James estaban junto a él. Entonces la música comenzó a sonar y vio como Lily, Alice y Narcisa, caminaban hacia ellos, una vez que ellas estuvieron en su sitio, vio como Amelia caminaba por el pasillo hacia él, cuando llegó, él le cogió la mano y juntos dieron los últimos pasos hasta donde estaba el mago que oficiaría la ceremonia.

- Damas y caballeros, estamos aquí reunidos, para unir a este mago y a esta bruja en matrimonio. Lord Sirius Black y Lady Amelia Bones han escrito sus propios votos matrimoniales, por favor Lord Black, comience – dijo el mago.

- Yo, Sirius, me entrego a ti, Amelia, este día, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar en mi amor, porque es real. Prometo serte un esposo fiel y compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre. Cuando caigas, te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías compartiré contigo tu gozo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad – dijo Sirius, haciendo que todas las mujeres presentes se emocionaran, y colocando en su dedo el anillo que juntos habían escogido.

- Desde este momento, yo, Amelia, te tomo a ti, Sirius, como mi mejor amigo para toda la vida. Prometo honrarte, animarte, y apoyarte durante nuestro caminar juntos. Cuando el camino se haga difícil, prometo permanecer junto a ti y alentarte para que, a través de nuestra unión, podamos lograr más de lo que podríamos lograr solos. Prometo trabajar nuestro amor y siempre hacer de nuestra familia una prioridad en mi vida. Te amaré con toda mi alma. Este es mi voto solemne – dijo Amelia, colocando en su dedo el anillo a juego del que ella llevaba ahora. (imagen anillos en mi perfil)

- Damas, caballeros, déjenme ser el primero en presentarles a Lord Sirius y Lady Amelia Black – dijo el mago-sacerdote.

Entonces todos los invitados se levantaron y aplaudieron al nuevo matrimonio. Ese día, el 17 de agosto de 1980, Sirius y Amelia se convirtieron en marido y mujer.

Cuando ya todos les habían felicitado, comenzó el banquete, que entre discursos y bromas, se alargó hasta altas horas de la noche. El nuevo matrimonio, se retiraron y se fueron a través de la red Flu a la mansión Black, donde pasarían la noche. Susan se quedaría con Narcisa en Grimmauld Place, y ellos irían a recogerla al día siguiente.


Dos semanas después de la boda, todos en la oficina de aurores, estaban irritados. Habían estado buscando a Bellatrix Lestrange y a Pius Thicknesse, desde los juicios de los mortifagos que habían atacado a Elphinstone Urquart, y todavía les estaban dando esquinazo.

El sábado 16 de agosto, el Wizengamot logro dos victorias contra Voldemort. La primera cuando Rodolphus Lestrange, Evan Rosier y Byron Wilkes fueron condenados a ser lanzados a través del velo de la muerte, por sus crímenes, su falta de arrepentimiento y el peligro que suponían para la sociedad y sus posesiones fueron incautadas y vendidas. Ese mismo día, el Wizengamot logró su segunda victoria contra los mortífagos, cuando aprobó una nueva ley sin que Albus y los mortífagos se enteraran, por la cual las posesiones de cualquier mago o bruja serían incautadas y vendidas si se demostraba, con Veritaserum, que eran mortífagos. El dinero recaudado, sería utilizado los hospitales y enfermerías de toda Gran Bretaña mágica, a mejorar la educación mágica del país y sería utilizado para reparar y reconstruir los edificios y viviendas afectadas por los ataques mortifagos.

Dos días después, al día siguiente de la boda de Sirius y Amelia, la sentencia fue ejecutada y la noticia fue publicada en "El Profeta", con fotografías en las que se veía como los mortífagos eran lanzados dentro del velo, algo que hizo que toda la Gran Bretaña mágica lo celebrara, y las donaciones a la oficina de aurores y al Hospital de heridas y enfermedades mágicas St. Mugo y otros hospitales mágicos se incrementaran.

A los únicos que no les gustó esta noticia fue a Voldemort, a sus mortífagos y a... Albus Dumbledore.

La mañana en la que fue publicada la noticia, Albus se presentó hecho un basilisco en el despacho de Kingsley para reclamarle que hubieran tomado semejante decisión sin consultarle.

- ¡Kingsley! – gritó Albus entrando en la oficina de aurores con el periódico apretado en su mano.

- Buenos días, Albus ¿qué te trae por aquí? – pregunto Kingsley serio, pero por dentro estaba revolcándose de la risa al ver el estado en el que estaba el "buen" director, y lamentando que James y Sirius no estuvieran presentes. Llevaban esperando el ataque de Albus desde el día del juicio.

- ¿Qué es esto? – dijo Albus mostrándole el periódico.

- ¿Un periódico? – pregunto Kingsley fingiendo confusión, definitivamente tendría que mostrarles a los demás el recuerdo.

- ¡ESTO, EL ARTICULO DE PRIMERA PAGINA! – gritó Albus señalando el articulo mencionado. Su cara estaba roja por la ira, un tono de rojo que Kingsley pensó que jamás había visto. Por Merlín, incluso la vena de su frente parecía que iba a explotar en cualquier momento.

- Es la justicia en todo su esplendor – dijo Kingsley.

- No, no lo es. Esto son tres asesinatos a sangre fría – dijo Albus.

- Eran asesinos y violadores, se merecían eso y mucho más – dijo Kingsley comenzando a enfadarse.

- Solo era magos confundidos, solo necesitaban a alguien que les mostrara el camino correcto – dijo Albus con su tono de abuelo decepcionado.

- ¿Quién, tú? – dijo Kingsley mofándose.

- Cometisteis un error letal al no elegirme como Jefe de magos y como representante en la Confederación Internacional de Magos, sin mi guía vais de camino a convertiros en magos oscuros – dijo Albus.

- Aquí los únicos magos oscuros que hay son Voldemort y sus mortífagos, y te juro que tarde o temprano serán aniquilados, ellos y cualquiera que se interponga, incluido tú – dijo Kingsley.

- Te arrepentirás de esto Kingsley, lo juro – dijo Albus dando la vuelta y subiéndose al ascensor hacia el atrio.

Para su desgracia, Albus no se había dado cuenta, cegado por la ira y su orgullo, que habían dos periodistas presentes cuando el hizo su gran aparición.

Al día siguiente, la conversación fue publicada en todos los periódicos en su totalidad, y todos tenían el mismo titular:

"Albus Dumbledore ¿aliado de Voldemort?

¿o el próximo Lord Oscuro"

Albus Dumbledore irrumpió en la mañana de ayer en las oficinas de aurores para reclamar al Jefe de Aurores, el auror Kingsley Shacklebolt, que hubiera arrestado a Rodolphus Lestrange, Evan Rosier y Byron Wilkes y los hubieran lanzado a través del velo.

El director Dumbledore afirmó (tras la declaración del auror Shacklebolt de que solo se había hecho justicia), que no era justicia, sino tres asesinatos a sangre fría de tres buenos hombres que solo estaban confundidos y que solo necesitaban a alguien que les mostrara el camino correcto, y que él (Dumbledore) era el único que podía mostrarnos a todos ese camino.

Luego Dumbledore pasó a decir que todos habían competido un error letal al no darle a él el poder absoluto sobre el Wizengamot y que sin su guía todos nos convertiríamos en magos oscuros.

Antes de abandonar la oficina de aurores, Dumbledore amenazó al auror Shacklebolt que haría que él y los jueces del Wizengamot se arrepintieran por haber condenando a muerte a los tres mortífagos.

Por lo que este periódico nos preguntamos ¿es Albus Dumbledore aliado de Voldemort? ¿O por el contrario es un Lord Oscuro que solo quiere deshacerse de la competencia, antes de proclamarse gobernante supremo de nuestro mundo?

Las reacciones no se hicieron esperar, todos los padres mágicos de los alumnos de Hogwarts que realizaban donaciones al colegio, retiraron de inmediato sus donaciones, alegando ante la indignación de Albus, que no podían confiar en que ese dinero se empleara en la escuela, en vez de ser utilizado para dar refugio y ayudar a escapar a mortifagos.

Entonces, todos los padres se pusieron de acuerdo en que debían hacer que el Consejo Escolar volviera a funcionar como lo hacía antaño, el director no podría tomar ninguna decisión sobre el funcionamiento de la escuela, su economía y la protección de los alumnos sin el permiso de la totalidad del consejo.

Fijaron la primera reunión para un mes después, cuando un comité de auditoria enviado por el Ministerio y formado por aurores y Jefes de familias con derecho a voto en el Wizengamot hubiera terminado de revisar todos los libros de cuentas de Hogwarts desde que Albus era director.

Todos sabían que encontrarían cosas que no les gustaría, pues sus nietos, hijos y sobrinos que todavía estaban estudiando en Hogwarts, les habían contado las pocas reparaciones que se realizaban y la ineptitud de varios de los profesores que Albus contrataba. Pero a la vez rezaban para no tener que enviar al director Dumbledore a Azkaban, lo necesitaban un tiempo más en Hogwarts, aunque eso no significaba que siguiera siendo el director.