Capitulo 39
El momento final, la reunión.
Ya salía el sol cuando Zenki terminó de relatarle la historia a Chiaki, en realidad había sido una historia muy triste que no debió de terminar así, por suerte ya Saeki y Vasara estaban libres por lo cual podría nacer una segunda oportunidad entre ellos. -Es muy triste lo que les paso a Saeki y Vasara, pero todo fue culpa de él por haberla tratado de esa manera-
-No lo sé, quizás si ella hubiera sido más fuerte en aquella época no habría caído en la trampa de Zaou-
-Como se nota que no conoces de los sentimientos de una chica Zenki- ella volteó a mirarlo un poco preocupada por la situación.
–Lo más importante ahora es detener a esa bestia de Zaou Gongen lo antes posible…y debemos hacerlo ya- él se paró para estirar las piernas, estar sentado durante toda la noche le había cansado.
-Zenki ¿podremos eliminar a Zaou verdad?-
-Ja, ¿estás dudando de mí? Claro que mataré a ese cretino traidor…tengo que hacerlo- Chiaki le sonrió haciéndolo sonrojar, ella se levantó también a relajar sus extremidades cuando de pronto la puerta de su habitación se abrió dejando ver a Sayaka que venía jadeando.
- …Vasara llegó y está afuera…tiene información de Zaou- la chica intentaba hablar pero le faltaba el aire para hacerlo, tanto Zenki como Chiaki salieron corriendo junto con la chica al patio para ver al líder de los demons lastimado pero con una sonrisa en los labios.
-¿Vasara te encuentras bien?- Chiaki se acercó hasta su guardián para curarlo pero después recordó que ella no podía sanar las heridas hechas por otro demon.
-Ese idiota de Zaou, no pude derrotarlo pero si elimine a una de sus bestias, ahora debe de tener solamente tres a su servicio-
-Tenemos que aprovechar este momento para atacarlo-exclamó Soma Miki.
-no es posible…en este instante se dirige hacia la ciudad de Tokio a gran velocidad- Kasue estaba en la computadora siguiendo el rastro del monstruo a través del nuevo satélite que había colocado reciente el profesor Kuwahori.
-¡¿La ciudad?...¿y por qué va hacia allá?-
-Es el sitio perfecto para esparcir las semillas del mal y crear un ejército de bestias rápidamente…tenemos que detenerlo antes de que lo haga- la abuela Saki tenía razón mientras más bestias del mal tuviera a su disposición, mas rápido ganaría poder.
-¿pero como llegaremos tan rápido a Tokio? no podemos volar-
-Nosotros no Jukai pero Chiaki y sus guardianes si pueden…Chiaki vete rápido con ellos, nosotros los alcanzaremos después en la cuidad- la joven sacerdotisa acepto la idea de su abuela igual que todos antes de partir Sayaka la llamo a parte.
-Chiaki toma, pensé que te haría falta y por eso lo traje- ella saco una espada conocida de una de sus maletas.
-¡Sayaka es el Vajra Blade!- la sacerdotisa la tomo entre sus manos recordando aquella vez que la esgrimió en la batalla contra Ryuuma-Oh –Mikado.
-Así es, se que podrás detenerlo con esta poderosa espada, ten mucho cuidado Chiaki-
-No te preocupes Sayaka se que podremos derrotarlo con la ayuda de los chicos…gracias por estar aquí y darme apoyo- Chiaki abrazó fuertemente a su mejor amiga –Para eso están las amigas-
Horas después todo el grupo de demons se encontraban volando en dirección a la ciudad de Tokio, gracias al hechizo del cielo, se dirigían velozmente a ese lugar siendo liderados por Chiaki. Ya cuando estaban llegando el joven rubio hablo primero -¿Cómo atacaremos a Zaou Gongen? Tenemos que tener una estrategia para destruirlo-
-hay que encargarnos primero de las tres bestias que quedan a la vez que batallemos con él, ahora que somos siete será más fácil-
-No se te olvide Goki que estas bestias son tan poderosas como el mismo Zaou, no hay que subestimarlas- la voz de Saeki había cambiado ahora era más seria y frívola; Vasara escuchaba todo detrás de él. –Yo me encargaré de ese monstruo mientras ustedes derroten a las bestias, si aun sigue vivo lo atacaremos entre todos y lo destruiremos de una vez por todas- todos asintieron el plan de su líder pero antes de continuar se dirige a Chiaki. –Sacerdotisa no te acerques mucho a Zaou, si bajas la guardia el podrá quitarte su esencia que está guardada dentro de ti y nos dificultaras las cosas-
-De acuerdo, yo estaré junto con Zenki- el demon rojo se le notaba una pequeña molestia en la cara, pero Vasara tenía razón si protegía a Chiaki Zaou jamás obtendría su verdadero poder y así podrían eliminarlo, todo dependía de esa ultimo chance. Todos descendieron en la azotea de un edificio cercano de donde se encontraba la energía negativa, Chiaki veía con horror como las semillas del mal sembraban el caos y la desesperación, las personas corrían de un lado a otro buscando un refugio o huir de los monstruos que resurgían de los invadidos, en el medio estaba Zaou Gongen riéndose macabramente.
-¡Vamos semillas apodérense de los deseos impuros de los humanos y renazcan como mi nuevo ejército!- de pronto nubes negras llenas de miasma maligno rodearon al demon envolviéndolo completamente, la figura aumentaba de tamaño hasta llegar a transformarse en un inmenso monstruo con cuernos que salían de sus brazos y piernas, la corona en su frente había desaparecido dándole paso a un inmenso ojo, en su pecho otro ojo abarcaban todo su pectoral observando a todos lados y por ultimo su piel se volvió una con su armadura negra, las bestias que estaban dentro de él habían salido colocándose frente a su señor.
-así que esa es su verdadera forma…bien, ya es hora de trabajar- Zenki salió adelante seguido por Chiaki quien ya se había convertido en la diosa Robe de la protección. Goki e Inugami fueron al ataque del monstruo de piedra mientras que Saeki se encargaba de una bestia de hielo y Sago de un ogro gigante, Vasara en cambio voló directamente hacia Zaou. La lucha contra el mal había comenzado, los guerreros luchaban intensamente contra sus enemigos sin piedad mientras su ama Chiaki usaba todo su poder para purificar a los humanos invadidos despojándolos de la semilla del mal. La bestia de hielo era rápida y sus ataques eran constantes y letales pero Saeki se encargaba de ella sin problemas, las lanzas de agua invocadas por la demon ahora eran más grandes y abundantes que destrozaban la barrera de cristal del enemigo, la chica se movía como un rayo entre los choques de sus lanzas y los bloques de hielo que caían del cielo, de su mano salió una espada formada de agua con que embistió a la bestia volándola lejos de donde estaba.
En cambio su hermano Sago se divertía luchando con su adversario, a pesar de que el ogro era inmenso y fuerte su lentitud le daba suficiente ventaja al guerrero de atacarlo con los golpes, sus movimientos rápidos hacían tambalear al enemigo haciéndolo caer al suelo. De pronto un temblor arremetió contra la ciudad haciendo caer varios edificios, uno de ellos colapso a punto de aplastar a la sacerdotisa pero en el último momento Zenki destrozo el monumento en mil pedazos salvándola. – ¡Chiaki no puedo luchar y salvarte a la vez, se mas precavida!- el demon se alejo sin recibir respuesta, en cambio su ama invoco uno de sus hechizos para alejar a los monstruos que venían en su dirección.
