Capitulo 42

La luz que hace renacer cualquier corazón.

-Ya casi llegamos- Kasue pudo divisar la ciudad de Tokio y la energía negativa que la rodeaba, todos se asomaron hacia adelante para también ver la urbe. Pero la abuela Saki sintió un mal presentimiento al notar el hilo de luz que salía del centro en dirección al cielo cubierto de miasma maligna. -Chiaki…- una lágrima se deslizó por su mejilla imaginando lo peor.

Chiaki brillaba con una luz impresionante que segaba a todos los que la miraban, Zaou no podía evitar el resplandor que salía de la chica e intentó aplastarla pero ni siquiera pudo tocarla, ya que los rayos que emergían de ella inmediatamente lo purificaban de la magia oscura que lo invadía. –Elimino el precinto que sella mi poder, uso el hechizo de la luz para purificar toda maldad que intente destruir este mundo…- la sacerdotisa realizó una estrella de cinco picos frente a Zaou impidiendo que se moviera.

-Chiaki no lo hagas…- Zenki conocía lo que ocurriría si ella decía la ultima parte del conjuro, sabía que ella sería capaz de sacrificarse por la salvación del mundo. – ¡Hechizo de la iluminación! ¡On Gyaku-Gyaku enno-ubasoku arangya sowaka!- de su corazón salió una estrella de cinco picos colocando sus esquinas en las extremidades de la sacerdotisa, Chiaki desapareció en un haz de luz que se propagó por toda la ciudad eliminando las bestias que aún estaban poseídas liberándolas de las semillas, Zaou lanzó un grito de desesperación al verse atrapado dentro del sello.

-¡No! ¡Yo no puedo morir así! ¡Tengo que ser libre! …¡Nooooo!- el demon desapareció junto con toda el aura maligna que lo rodeaba, mientras tanto Zenki corría donde estaba el centro del haz de la luz pero Goki y Sago lo detuvieron. -¡Zenki no vallas! ¡Ya no podemos hacer nada por ella!- el luchaba contra sus compañeros para ir a sacar a Chiaki, solo faltaba unos segundos para que el hechizo se acabara y ella podía morir si continuaba haciéndolo. -¡Chiakiiiiiii!- el shikigami derramó algunas lagrimas cuando pudo verla a ella girar para verlo. –Zenki…- fue lo último que escuchó en su mente al ver como la sonrisa que ella le enseñó se desaparecía con el impacto del conjuro. Todos salieron suspendidos en el aire por la presión del poder de Chiaki que destruyó lo que quedaba del mal ocasionado por Zaou.

Kasue se bajó de la camioneta junto con los demás a buscar a los guerreros entre los escombros, la maldad y la luz había desaparecido dejando ver los rayos del sol atravesar las nubes y el cielo estaba azul de nuevo, la abuela Saki corrió al cráter de donde surgió la columna de poder que había visto y no encontró rastro de su nieta, Kuribayashi y Jukai consiguieron a Sago debajo de una pared, Kasue sacó a Goki de un hueco en un edificio y Sayaka ayudó a Inugami a levantarse. Soma Miki vio encima de una tienda a Vasara cargando a la demon que yacía dormida en su pecho. El shikigami miró al humano y después le indicó con la mirada donde estaba Zenki. El guerrero de Kagekoya se dirigió donde le había dicho y pudo recordar aquella imagen cuando sostenía entre sus brazos el cuerpo de Angie cuando vio al demon rojo.

Zenki mantenía entre sus brazos a Chiaki que aún seguía con vida, él la miraba tiernamente sin hablar, ella levantó su mano posándola en la cara de su guerrero. –Te dije que confiaras en mi…viste que pude hacerlo- Él tomó su mano y después la besó. –Estás loca…solo a ti se te ocurren esas ideas- ella se rió débilmente dando paso a una tos que la hizo arrojar sangre, Zenki limpió su boca y sintió un dolor en su corazón al verla cerrar sus ojos lentamente, de pronto ya no escuchaba su latir y el sonrojo de su mejillas desapareció. –Chiaki…- al soltar su mano esta se desplomó en el suelo. Por primera vez el demon sintió que se le iba la vida al pensar en que la había perdido para siempre, el dolor de no ver de nuevo su sonrisa, su brillo singular en sus ojos, la forma en cómo lo llamaba; de repente lágrimas recorrían su rostro, no le importaba lo que dijeran no le interesaba lo que pensaran, para él su vida se había terminado.

Zenki la atrajó hacia él lentamente y posó sus labios en los de ella, todos vieron como el orgulloso demon besaba y lloraba por la mujer que fue su ama, su alma y corazón fueron desgarrados por la pérdida de Chiaki. De pronto en el centro de su pecho la joya donde estaban sus poderes comenzó a brillar igual que el pecho de Chiaki, de la luz surgió una figura blanca que luego se transformó en el sacerdote Ozuno. –Es la primera vez que te veo llorar por una mujer Zenki-

-¿Por qué la dejaste morir?-

-¿La quieres?- él volvió a mirarla y besó su frente abrazándola de nuevo. –La amo-

-Me alegro de que por fin sientas el amor mi querido guerrero…- la figura desapareció transformándose en una estrella que voló hasta el pecho de la chica, esta se incorporó haciendo que el cuerpo brillara como antes, todos se taparon los ojos inclusive en demon rojo. Después que el destelló desapareció, Zenki volvió a mirarla y se regocijó cuando vio que su corazón volvía a latir y al verla abrir sus ojos despacio y notar otra vez el brillo en su mirada. –Zenki…- ella le sonrió y el demon no pudo evitar corresponderle la sonrisa. –Me asustaste…- él la acercó de nuevo y ambos se besaron pero esta vez sí era un beso correspondido.

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Un mes después…

-¡Zenki el almuerzo está listo!- Chiaki gritó desde la cocina llevando un enorme plato de fideos a la mesa. Había pasado un mes desde la batalla contra Zaou y las cosas habían vuelto a su cauce natural, Zenki y Chiaki vivían en el mismo apartamento junto con Sayaka e Inugami. Zenki salió de su cuarto recién bañado y aún en toalla en forma humana, Chiaki al verlo se volteó velozmente sonrojada – Zenki ve a vestirte-

-¿Por qué si así me siento mejor?- ella se acercó sin mirarlo y lo empujó por la espalda hacia su cuarto. – ¡Si no te vistes, no comes!- él sonreía con picardía mientras entraba a su habitación, ya cuando vio que los dos estaban adentro se giró tomando a Chiaki por la cintura. Ella gritaba como una niña tapándose la cara, ambos cayeron en la cama sin soltarse. –Pues tendrás que buscar con que vestirme, porque toda mi ropa está en la lavadora-

-no es mi culpa que siempre huelas a mono sudado-

-Así que huelo a eso…pues me la pagarás por tu insulto- él comenzó en hacerle cosquillas en el vientre. Chiaki no paraba de reírse y revocarse en la cama por unos instantes ninguno de los dos observaron a la pareja que los estaba espiando por la puerta semiabierta. -¿Chiaki estas ahi?- la voz de Sayaka hizo que los dos detuvieran su juego.

–Sí, ya voy- la chica se levantó y salió de la habitación. En la sala se encontraba su mejor a su amiga e Inugami junto con Kokutei. –Inugami te dije que tu mascota no puede estar aquí-

-Lo sé, solo lo quise traer porque quería ver a Sayaka- el perro corrió donde estaba la chica sentada colocando la cabeza en sus piernas ella le correspondió el gesto haciéndole cariño, luego miró a su amiga que se había sentado en el otro mueble. -¿Vas a ir a visitar a Saeki?-

-Si, Zenki me va a acompañar…seguramente debe sentirse sola en ese lugar-

-¿Vasara no ha ido a verla?-

-Es un demon Sayaka, su orgullo no le permite hacer ese tipo de cosas- Inugami se levantó del asiento y llamó a Kokutei, antes de irse les dijo a las dos –Para que él la vea no debe de haber nadie que lo observe… así que no esperen mucho de Vasara-

-Inugami tiene razón, Vasara es mucho más orgulloso que yo y él nunca va admitir que siente algo por Saeki- las dos chicas voltearon a ver a Zenki que había terminado de vestirse, tenía unos jeans oscuros y una camiseta marrón estampada

– ¿Como sabes eso?-

-Ustedes vieron como se comportó después de la batalla, no quería que nadie la tocara o se les acercara-

- Eso es imposible Zenki, ¿Por qué él quisiera algo con Saeki? A veces creo que no quiere nada ni consigo mismo-

-jajajaja si tú supieras Sayaka, pero te lo contaré después por que nos tenemos que ir…Zenki vamos-

-Pero no he comido-

-Comerás cuando lleguemos…ahora vamos antes de que sea más tarde- Chiaki tomó su chaqueta y luego su cartera, Zenki también se colocó su chaqueta negra gruñendo por el hambre que tenia. Saeki estaba asomada por la ventana del hospital observando la ciudad, desde que aceptó quedarse con Chiaki la vida como humana le ha sido mucho más fácil, ahora tenía un hogar, amigos, una nueva vida, solo faltaba lo que siempre soñó tener pero sabía de corazón que nunca sería así. Varios golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos, ella dio la orden para que pasara y al voltear miró a Chiaki y a Zenki que entraron trayendo algunas flores para ella.