Bueno, este es un simple capítulo de conexión que nada más introduce a un nuevo Servant, muestra un poco la personalidad de Rider y presenta a un nuevo personaje importante. Es mas corto que los demás, pero simplemente no sentí que debiera hacer largo este capítulo.
Recupero la conciencia rápidamente, pues Saber parece haberme atajado. Todo mi cuerpo me duele intensamente.
-Kasumi, lo siento, no fui capaz de reaccionar a tiempo.- Me dice Saber mientras me coloca en el piso. Puedo darme cuenta de que Rider ya está peleando contra mi agresor, quien parece estarle dando bastantes problemas. Si ya Rider era un hombre de un físico impresionante, este nuevo adversario sobrepasa por mucho lo inhumano. Su altura supera los tres metros, y probablemente sería capaz de destrozarme si me agarrara con una mano. Me impresiona que haya sido capaz de aguantar un golpe así. Saber parece muy preocupada, así que intento decirle que se tranquilice, pero solo consigo escupir sangre sobre el pavimento.- ¡Kasumi! Espera aquí, pronto te pondré a salvo.
-Saber, ayúdanos, por favor.- Dice Takumi mientras se acerca.- Rider no puede con él, no solo. Yo cuidaré de Kasumi.
Ella asiente y va a pelear con el gigante. Rider no podía con él, porque en mera fuerza es imposible superarle. Es un brutal tanque de guerra que simplemente ataca con fuerza bruta. Pero Saber inclina la batalla a nuestro favor, pues con su pequeño tamaño y su agilidad puede evadir los torpes movimientos del gigante. Rider, entendiendo esto, aprovecha las aberturas que genera para atacar. Yo me concentro en la batalla para evitar pensar en el dolor que estremece mi cuerpo, debo tener varios huesos rotos.
-Kasumi, intenta no moverte.- Takumi luce realmente preocupado, tal vez hasta se sienta culpable.- Lo siento mucho, tendría que haber sido más cuidadoso.- Apenas puedo respirar, pero hago el intento de hablar.
-Tranquilo, igual no podías verlo venir.- Cada palabra que pronuncio llena mi boca con un sabor ferroso, pero lo aguanto, pues no soporto que me tengan lástima.- ¿Qué es esa… Cosa?
-Tiene que ser Berserker.- Dice mientras el gigante ruge como un oso y logra descargar un golpe sobre Rider, que cae al lado nuestro.- ¡Rider! ¿Estás bien?
Yo observo a Saber, que ahora ha tenido que ir a la defensiva, y solo mantiene la pelea gracias a que los movimientos de Berserker son torpes y primitivos.
-Está bien, Takumi. Podemos con él.- Dice Rider, que se une de nuevo a la batalla, desviando un puño a quemarropa contra Saber y permitiendo que ella haga un corte en su estómago. Aunque claramente ha sido herido varias veces, Berserker ni se inmuta por ello.
-Rider, usa tu Noble Phantasm.- Dice Emiya.
-No es el momento.- Dice Rider mientras se retira unos pocos pasos y vuelve a atacar a Berserker, que ya tiene heridas por todo el cuerpo. Es evidentemente que ni siquiera está sintiendo el dolor. No puedo evitar pensar en lo útil que sería esa habilidad ahora mismo.
Al final, uno de los golpes de Berserker se detiene a la mitad, como si hubiera sido amarrado por una cadena invisible, y empieza a correr en dirección contraria a nosotros.
-¿Eh? ¿Qué pasa?- Digo, sorprendida.
-Es probable que su Master, sea quien sea, le haya llamado.- Dice Emiya con mirada perdida, haciendo énfasis en "sea quien sea", casi como si estuviera ocultando algo. Intento preguntarle acerca de eso, pero solo sale sangre de mi boca, y empiezo a asfixiarme
-¡Kasumi!-Oigo que grita Saber antes de perder la conciencia definitivamente.
La Servant de cabello rubio sale al jardín, siguiendo el sonido de la música. Sentado en la hierba, un hombre moreno y alto está cantando con voz profunda mientras marca el ritmo con una pandereta. La chica simplemente se sienta al frente suyo y le observa fijamente. Al cabo de un rato, deja de cantar y le habla.
-Debo decir, Saber, que eres bastante impresionante. Aún con ese pequeño cuerpo tuyo, eres una rival formidable para cualquiera.
-Solo son los planes del Creador. Por otro lado, Rider, es una hermosa canción. No pareces el tipo de persona capaz de relajarte durante una guerra.- El hombre simplemente se encoje de hombros.
-Es la habilidad que me prestó el Creador, después de todo.
-¿Estaremos hablando del mismo Creador?- Dice la chica rubia, pensativa.
- Claro que sí.- Rider ríe sonoramente.- Es absurdo que haya más de un Creador.
-Supongo que tienes razón.- Saber suspira.
-Aunque no me malinterpretes.- Se pone serio de repente.- Hasta yo puedo darme cuenta de que nuestras condiciones son totalmente distintas.
-No, claro que no. Ni siquiera debería ser considerada un Espíritu Heroico.-Dice la chica mientras juguetea con el crucifijo que cuelga de su cuello.
-A tu modo, eres única en la historia. Fue tu estandarte el que te dio la victoria, y no tu espada. Hasta un rey te seguiría, pero tú simplemente rechazas cualquier pretensión. En tu humildad, terminas siendo elevada por encima de los reyes, llamada a estar entre aquéllos escogidos por el Creador.
-Así que soy tan obvia, ¿eh?- Saber sonríe y se levanta. Me retiro entonces, viejo héroe de la humanidad.
-Espera.- Rider le interrumpe en su camino a la casa.- ¿Kasumi sabe tus intenciones?
-No sé en qué estás pensando, pero no tengo intenciones diferentes a las que tú puedas tener.- Repone la chica, fríamente.
-Entiendo.- Rider retoma su canto, que se eleva en el cielo y se pierde entre las estrellas.
Me despierto en mi habitación totalmente desnuda, y hace mucho frío. Intento incorporarme, y el dolor intenso trae de vuelta los recuerdos de los últimos eventos.
-No te muevas, arruinarás mi trabajo.- Dice una voz femenina tan fría como la temperatura en el cuarto.
-¿U-uh? ¿Quién eres? ¿Q-qué haces en mi casa?- Mi garganta se siente extraña, pero puedo hablar tranquilamente de nuevo. Observándome desde al lado de la cama está una chica delgada, casi tan blanca como una albina. Sus ojos son grises, y su cabello castaño le llega hasta la cintura. Va vestida con un sencillo vestido negro.
-Básicamente, yo hice que no murieras, así que podrías calmarte de una vez. Si vuelves a romperte las costillas me encargaré personalmente de romper el resto de los huesos de tu cuerpo. – No solo siento que habla en serio, sino que realmente le gustaría hacerlo. Un escalofrío recorre mi columna, así que me quedo quietecita.
-Uhm… ¿Qué tenía?
-Un montón de huesos rotos. Además te estabas ahogando con tu sangre. Ni siquiera mi magia es tan conveniente, así que no se te ocurra moverte de ahí.
-¿N-ni siquiera puedo vestirme?
-Déjame vendarte antes.- En el instante en que pone sus dedos delgados en mi cuerpo, siento un escalofrío y no puedo evitar un pequeño grito de sorpresa. Si el aire de la habitación esta frío, su mano es como el hielo.- Uh, pero que sensible.
Siento como la sangre sube a mi cabeza y colorea mis mejillas y le dejo que me ponga las vendas ignorando lo mejor posible la sensación helada de sus manos sobre mi cuerpo desnudo. Creo que jamás había conocido una persona que me diera una primera impresión tan mala.
-¿Ya puedo vestirme?- Pregunto una vez que ha terminado.
-Si tienes una manera de vestirte sin moverte de ahí, entonces puedes vestirte.
-¿Eh? Pero tengo…- Me quedo callada después de recibir una dura mirada amenazadora de la extraña.- Como sea, ¿quién eres? ¿También participas en la guerra?
-Vaya, que indiscreta eres, ¿realmente eres una maga? Si no estuviera relacionada, ahorita tendrías que estar pensando en alguna excusa, y probablemente pensarías en algo tan estúpido que solo causaría que la persona te investigara eventualmente.
-En realidad, tu ya me habías dicho que…- Interrumpo mi frase de nuevo, pues parece que a esta chica no se le puede llevar la contraria sin que te amenace de muerte con la mirada.
-Bueno, afortunadamente para ti, estoy relacionada con la guerra, aunque no participo en ella. Puedes verme como una persona que no tenía nada más entretenido en un jueves por la noche que venir a sanar los huesos de una maga de tercera. Esto es, ayudo al supervisor de la Guerra. Aunque en realidad no estoy relacionada con la iglesia, o no directamente.- Parece gustarle hablar, aunque me parece que es contradictorio con su carácter, pero si le interrumpo, de un momento a otro me va a golpear.
-Entonces… ¿Eres una médico?
-No, soy una maga. ¿No acabas de decir que te lo dije antes? Porque sí te lo dije antes, espero que me estés prestando atención.
-Sí, eso dijiste, tienes razón.
-Bueno, soy una maga, y me especializo en curación.
-¿Y tu nombre es…?
-Shiori.- Dice ella, pronunciando por primera vez las palabras de una manera insegura.
-¿Shiori? ¿No tienes un…?
-Kotomine Shiori.- Dice su apellido con una voz casi cargada de odio.
-Ah, bien…
-Nada de llamarme Kotomine-sama o algo así.- Me vuelve a interrumpir.
-¿Y entonces?
-Shiori-sama.
-Está bien… Shiori-sama.- No es que quiera llamarla así, es que su mirada me sigue asustando terriblemente.
-Bien, Kokutou. Ahora vístete, no hay necesidad de que andes exhibiendo tu cuerpo.
-¿Entonces me puedo mover?
-No sé, ¿puedes?
Si no le tuviera tanto miedo y no me doliera tanto el cuerpo, hubiera golpeado a esta chica con todas mis ganas. Soy una cobarde.
