Muchísimas gracias por vuestra paciencia.

Gracias por vuestras alertas, reviews y favoritos.

Harry Potter pertenece a la maravillosa J. K. Rowling.

Lamento el retraso, pero a partir de ahora, por motivos ajenos a mi control, tendré menos tiempo para escribir.

Sólo prometo tratar de actualizar al menos una vez al mes.

Aquí os dejo el capítulo 11, espero que os guste.


CAPITULO 11.- Nacimientos. Horrocruxes.

El curso había terminado y Albus jamás se había sentido tan aliviado de que un alumno de Hogwarts se graduara, ni siquiera cuando los merodeadores estaban en Hogwarts.

El último curso había sido agotador para Albus. Los hermanos Urquart se habían tomado muy mal los ataques de Albus hacia ellos y el que él defendiera a los mortífagos que habían atacado a su padre el verano anterior. Habían convertido su presencia en el castillo en una pesadilla, en su arrogancia pensaba que todos se darían cuenta de que habían cometido un tremendo error y le suplicarían que volviera a ocupar el puesto de director, por lo que ni siquiera había pensado en dimitir.

Albus se quedó en el castillo durante las vacaciones de verano, a pesar de que no podría hacer ningún cambio ni tomar decisiones que afectaran a los alumnos cuando regresaran.

Minerva y Elphinstone, decidieron ir de vacaciones a Florida, donde estaba viviendo el sobrino mayor de Minerva y donde el resto de la familia pasarían las vacaciones de verano ese año. Minerva debía estar en Hogwarts el 17 de agosto, pero hasta entonces podía pasar el verano con su esposo, sus hijos y el resto de la familia sin preocupaciones. Para su tranquilidad, Horace había aceptado quedarse en Hogwarts otro par de años como profesor de pociones y como jefe de la casa Slytherin.

Cuando llegó el mes de julio, Sirius comenzó a pasar más tiempo en casa, Jason era quien atendería el parto de Amelia, y les había dicho que el parto podría adelantarse o retrasarse. Finalmente, Amelia se puso de parto dentro del plazo de tiempo que Jason les había dado, al hacer las cuentas con respecto a los datos que el sanador Greenwood le había dado.

El sábado 1 de agosto, todos se reunieron para celebrar los cumpleaños de Harry y Neville con una gran fiesta en los jardines de las mansiones Potter y Longbottom, habían eliminado la valla que separaba ambos jardines y los habían llenado con mesas para el gran almuerzo y los habían decorado con serpentinas y globos, ese mismo día habían celebrado el aniversario del día en que Arthur, Molly y los niños regresaran en el tiempo. Los hijos mayores de Molly y Arthur se lo pasaron en grande corriendo por el lugar, y bañándose en la piscina de los Longbottom.

La mañana del 11 de agosto, Amelia comenzó a tener las contracciones cada tres minutos, por lo que Sirius la llevo a St. Mungo, tal y como Jason le dijo que hiciera. Él preguntó por Jason, pero le dijeron que estaba ocupado con otra parturienta, por lo que después de rellenar los papeles de ingreso, los llevaron a una habitación. Alrededor de una hora después, la puerta se abrió y entró Jason.

- Lo siento, pero estaba ocupado cuando habéis llegado – dijo Jason

- Si, lo sabemos – dijo Amelia, desde la cama sobre la que estaba acostada.

- La verdad es que no se como os las arregláis – dijo Jason

- ¿A que te refieres? – pregunto Sirius confundido.

- A como hacéis en vuestro grupo de amigos más intimo para tener a los hijos al mismo tiempo – dijo Jason riéndose.

- ¿Molly está aquí? – pregunto Amelia sabiendo que sería ella, ya que de sus amigas ella era la única que estaba embarazada.

- Si, y al ritmo que va creo que su bebé no tardara en nacer – dijo Jason lanzando algunos hechizos de diagnostico sobre Amelia.

- ¿Va todo bien? – pregunto Sirius al ver la cara de sorpresa de Jason ante los resultados de uno de los hechizos.

- ¿No te habían hecho pruebas para saber el sexo del bebé? – pregunto Jason a Amelia.

- No, queríamos que fuera sorpresa. Además que hemos estado yendo a un medico muggle para el control del embarazo – dijo Amelia.

- Aquí tienes los papeles que nos dieron – dijo Sirius entregándole una carpeta.

- A ver – dijo Jason cogiendo la carpeta y mirando los papeles que había dentro – Ahora entiendo por que no os lo dijeron, pensarían que solo era una sombra – dijo Jason mirando varias de las ecografías que le habían hecho a Amelia.

- ¿A que te refieres? / ¿Va todo bien? – preguntaron Amelia y Sirius al unísono.

- Si, si, todo va bien, pero ¿cuántos hijos pensabais tener? – dijo Jason sonriendo.

- No lo habíamos decidido, ¿por qué? – dijo Sirius.

- Porque ya tenéis dos, un niño y una niña, son mellizos – dijo Jason riéndose.

- ¿Dos? – preguntaron al unísono Amelia y Sirius.

- Si, y según las pruebas muggles y los resultados de mis hechizos, todo va bien – dijo Jason.

- Uff – se quejo Amelia agarrándose el vientre.

- ¿Estas bien? – dijo Sirius preocupado.

- Si, solo es otra contracción – dijo Amelia con un gemido – ¡oh, vaya!

- ¿Qué? – dijo Sirius

- Creo que he roto aguas – dijo Amelia tratando de aguantarse el dolor.

- Si, lo has hecho – dijo Jason levantando la sábana – Ya has dilatado los diez centímetros necesarios, ¿cuándo empezaron las contracciones? – pregunto Jason

- Hará unas quince horas – dijo Sirius mirando el reloj, las contracciones habían comenzado el día anterior .

- Entonces ya es hora, llamaré a las enfermeras y en una hora tendrás a tus pequeños en brazos – dijo Jason

- ¿Te harás cargo del parto? ¿Quién se encargara del parto de Molly? – pregunto Amelia.

- Cuando he sabido que estabais aquí he llamado a Alice, Molly ha estado de acuerdo con que sea ella la que atienda su parto – dijo Jason saliendo de la habitación.

Unos minutos después, Jason regreso con dos enfermeras y comenzó a dar instrucciones a Amelia para que empujara.

Cuando terminó el parto, y mientras terminaban de limpiar y cambiar de ropa a Amelia, Sirius fue a avisar a James y Frank del nacimiento y fue a buscar a Arthur. Lo encontró en la habitación de al lado de donde estaban ellos, Molly estaba recostada en la cama, y en sus brazos tenía un pequeño bulto.

- Hola, ¿ya ha nacido? – preguntó Sirius entrando en la habitación y acercándose a la cama.

- ¡Sirius!, ven, mira, te presento a mi hija Ginny – dijo Molly.

- Vaya, pelirroja, como se parezca a sus hermanos, más le vale a Albus que se haya largado de Hogwarts antes de que ella y la mia lleguen allí – dijo Sirius.

- ¿Habéis tenido una niña? – pregunto Arthur.

- En realidad han sido dos, una niña y un niño – dijo Sirius.

- Enhorabuena – dijo Arthur abrazando a Sirius.

- Gracias – dijo Sirius - ¿Os importa si trasladan a Amelia aquí?

- Para nada, así tendré compañía mientras tu y Arthur os vais a por algo de almuerzo, no sé vosotros, pero yo estoy hambrienta, llevo desde anoche sin comer – dijo Molly.

- Enseguida vuelvo – dijo Sirius.

Sirius fue a buscar a Jason y le dijo que podían llevar a Amelia y a los niños a la habitación donde estaba Molly. Jason los llevo y Arthur y Sirius fueron a la cafetería del hospital a por el almuerzo.

Cuando volvieron, Fabian, Gideon, Narcisa, James, Lily, Frank y Alice estaban en la habitación. Lily tenía en brazos a la hija de Sirius, Narcisa al niño y Fabian y Gideon estaban, junto a la cama de su hermana, con su pequeña sobrina en brazos y haciéndole monerías.

- Aquí tenéis chicas – dijo Arthur dándole una bandeja con el almuerzo a Molly mientras Sirius hacia lo mismo con Amelia.

- ¿Ya habéis pensado como vais a llamar a los niños? – preguntó Lily.

- Bueno, a la nuestra, ya lo sabéis, se llamará Ginevra, pero como no le gusta que le llamen así, la llamaremos Ginny – dijo Molly.

- ¿Y vosotros? – le pregunto Frank a Sirius y Amelia.

- El niño se va a llamar Regulus, por mi hermano, pero lo llamaremos Reggy – dijo Sirius.

- Y la niña se llamará Elizabeth, por mi madre, pero la llamaremos Lizzy – dijo Amelia.

- ¿Tia Walburga está de acuerdo con ese nombre? – pregunto sorprendido James, se esperaba que Walburga se enfadaría si no le ponían su nombre a su nieta.

- ¿Estás de broma? Cuando le dijimos que si era una niña le pondríamos Walburga, amenazó a Sirius con encontrar la forma de poder hechizarlo desde su retrato si lo hacía – dijo Amelia riéndose, provocando que todos se rieran con ella.

- ¿Habéis decidido quienes serán los padrinos? – dijo Narcisa.

- Nosotros si – dijo Molly.

- Queremos que el padrino sea Fabian y la madrina Amelia – dijo Arthur.

- Gracias, será un placer – dijo Amelia.

- Si, genial, pero ¿podré enseñarle a Ginny a pelear? Solo para defenderse – dijo Fabian, rápidamente al ver la mirada de su hermana.

- De acuerdo, siempre y cuando también enseñes a sus hermanos y a Harry, Neville, Susan, Lizzy, Reggy y Luna Lovegood – dijo Molly.

- ¿Vuestra vecina? – preguntó Gideon.

- La misma – dijo Arthur.

- ¿Pero, por qué? – dijo Fabian confuso.

- Porque Luna sufrió mucho durante su estancia en Hogwarts, sus compañeras de casa le hicieron la vida imposible, le escondían sus cosas, la dejaban fuera de la sala común y no le permitían entrar, la llamaban Lunática Lovegood, con el tiempo casi todo el colegio comenzó a meterse con ella – dijo Arthur.

- Por eso queremos que enseñéis a Luna todo lo que le vais a enseñar a nuestros hijos – dijo Molly.

- De acuerdo, usaremos la mansión Prewett – dijo Gideon

- Si, íbamos a hacer algunas reformas, así que construiremos una sala de entrenamiento como la que tiene James en la mansión Potter – dijo Fabian.

- Frank, James y yo os ayudaremos en el entrenamiento – dijo Sirius.

- Genial – dijo Fabian.

- ¿Y vosotros a quien vais a nombrar como padrinos? – le pregunto Fabian a Sirius y Amelia.

- Queremos que el padrino de Reggy sea James y su madrina Narcisa – dijo Sirius.

- Y que los padrinos de Lizzy sean Frank y Molly – dijo Amelia.

- Me gustará, y si necesitáis niñera estoy seguro de que mi madre estará encantada de cuidarlos, siempre ha querido una gran familia – dijo Frank.

- También podéis contar conmigo, después de todo no trabajo fuera de casa, me encantará que vuestros hijos pasen tiempo en La Madriguera, así Ginny podrá jugar con más niños de su edad a parte de Luna – dijo Molly

- Para mi será divertido ser padrino de Reggy, ¿me pregunto si se parecerá a su tío? – dijo James.

- Por el bien de Hogwarts espero que no, para cuando él llegue a Hogwarts, habrán cinco Weasley – Prewett, un Potter, un Longbottom, dos Black, tres si contamos a Draco, una Bones, y todo eso sin contar con otras tres brujitas muy enfadadas con Albus – dijo Sirius riéndose.

- ¿A quien te refieres? – preguntó James.

- Pues a Hermione, Hannah y Fay – dijo Sirius riéndose, a lo que todos los presentes se rieron también.

- Para mi será un placer ser la madrina de mi sobrino, tal vez así podré contrarrestar las enseñanzas de James – dijo Narcisa.

- ¿Sabes Cissi? Eres muy aburrida – dijo James, que en un despliegue de total madurez... le sacó la lengua, haciendo que todos se rieran.

- ¿Cuál es el mayor? – pregunto Lily.

- Reggy – dijo Amelia

- Si, Lizzy se ha hecho esperar, ha tardado diez minutos más que su hermano en salir – dijo Sirius.

- Creo que lo mejor sería hacer los rituales padrino y que Sirius hiciera el ritual para nombrar a Reggy su heredero ahora, si Albus se entera de que han nacido ya, estoy segura de que tratara de inmiscuirse ya que no logro hacerlo con Harry y Neville – dijo Alice.

- Alice, tiene razón – dijo James.

- Entonces empecemos – dijo Sirius.

Sirius hizo el ritual de heredero, cuando terminó, realizo los rituales padrino con Reggy y Lizzy y Arthur hizo el ritual con Ginny.

Molly y Amelia recibieron el alta a la mañana siguiente, con la condición de que estuvieran en reposo el resto del día, y ambas se fueron a sus respectivas casas con sus hijos.


Mientras en el mundo de Iris

Frente a una pantalla.

- Oh, no, gemelos – dijo Dorea.

- ¿Qué tiene de malo? – preguntó Charlus.

- Que son hijos de Sirius – dijo Dorea.

- ¿Y? – preguntó Charlus.

- Que Hogwarts no está preparado para recibir a dos hijos de Sirius Black el mismo año – dijo Dorea.

- No será tan malo, ya lo veras – dijo Charlus tratando de calmar a su esposa, y tratando de auto convencerse de que era cierto.

- ¡SI! – gritó Regulus.

- ¿Qué pasa? – preguntó Charlus volviendo la mirada a la pantalla.

- Sirius le ha puesto mi nombre a su hijo – dijo Regulus entusiasmado mientras daba saltos por toda la sala.

- ¿Decías? – dijo Dorea mirando a Charlus.

- No será tan malo, tendrá a su hermano y primos para vigilarlo, alguno saldrá responsable, ¿no crees? – preguntó dubitativo Charlus.

- Tío Charlus tiene razón, además, estoy de acuerdo con Sirius, de quien Albus debe cuidarse es de esas tres brujitas furiosas que comenzarán Hogwarts con Harry y Neville, ya me lo decía mi padre, "Hagas lo que hagas asegúrate de no hacer enfadar a más de una bruja al mismo tiempo, de lo contrario se unirán contra ti" – dijo Regulus tratando de imitar la voz de su padre, y haciendo que Charlus tuviera que contenerse las ganas de reír, mientras Dorea se enfadaba.


De vuelta al mundo terrenal

Cuando llegaron a la mansión Black, los elfos salieron a recibirlos. Para Sirius fue divertido ver la reacción de los elfos cuando descubrieron que eran dos bebés. Todos querían ser los que se encargaran de los bebés, incluso Taffy, una elfina de la familia Bones se ofreció para la tarea. Todo se resolvió con la ayuda de Walburga, ella puso orden, Kreacher, Taffy y Nicy, una de las elfinas de los Black, se encargarían de los tres niños (Reggy, Lizzy y Susan).

Un mes después del nacimiento, Sirius y Kingsley recibieron la inesperada visita de Iris. Ellos estaban en el despacho de Kingsley revisando las pistas que habían recibido de una posible localización de Voldemort y sus mortifagos.

- Él no está en ninguno de esos lugares – dijo Iris apareciendo de repente asustando a ambos hombres.

- ¡Iris! – exclamó Sirius cuando vio a Iris al darse la vuelta.

- ¿Qué quieres decir? – dijo Kingsley

- Voldemort no está en esos lugares y sus mortifagos tampoco – dijo Iris

- No es por ser maleducado, pero ¿qué haces aquí? – pregunto Sirius

- He venido a advertiros, no se si Arthur y Molly os lo dijeron, pero no les dijimos todo lo que había pasado en su línea temporal, no porque no quisiera, sino porque mi gente aún estaba investigando, y uno de mis recientes ángeles guardianes, me ha revelado una información que ni yo había podido averiguar antes, estaba muy bien escondida entre tantos datos – dijo Iris

- ¿Qué información? – preguntó Kingsley

- Que a estas alturas del tiempo, Voldemort a creado seis horrocruxes y pretende hacer otro en cuanto ataque al niño que el cree que es el niño de la profecía – dijo Iris.

- Merlín bendito, ¿qué ha hecho? – dijo Sirius aterrorizado.

- ¿Qué es un horrocrux? – preguntó Kingsley confuso.

- Magia negra, la más negra que jamás ha existido. Se realiza, dividiendo el alma y colocando una de las mitades en un objeto o ser vivo, mientras ese objeto o ser vivo estén intactos, el mago o bruja que lo ha creado, no puede morir – dijo Sirius

- ¿Y dices que ha creado seis? – dijo Kingsley

- Si – contesto Iris

- ¿Sabes que son, donde están? – pregunto Sirius

- No, pero hay un elfo doméstico que si sabe donde están, puede sentirlos – dijo Iris

- ¿Cómo lo sabe? – preguntó Sirius

- El ángel guardián que me lo dijo era su amo, él se aseguró de que el elfo pudiera encontrar el resto, Voldemort lo utilizó para esconder uno – dijo Iris

- ¿Un mortifago? ¿Has dejado que un mortifago se convierta en ángel guardián? – pregunto Sirius indignado.

- No era cualquier mortifago, sólo tomó la marca para salvar la vida de su familia, al igual que cuando se dejó asesinar – dijo Iris

- ¿Quién era ese ángel cuando estaba vivo? – pregunto Kingsley

- Regulus Black – dijo Iris haciendo que tanto Sirius como Kingsley se sorprendieran.

- ¿Mi hermano? – pregunto Sirius

- Si – dijo Iris

- ¿Cuál de los elfos Black sabe donde están esas monstruosidades? – pregunto Sirius decidido.

- Kreacher, tu hermano dice que él sabe donde están porque puede sentirlos, también me dijo que si no me crees, te ha dejado tras el retrato de vuestro abuelo una carta para que él te la entregara el día que matarais a Voldemort o cuando tú se la pidieras, también hay algunos recuerdos que pudo sacar antes de enfrentarse a Voldemort la noche que lo mataron, y unos que pudo recoger cuando solo le quedaban unos minutos de vida y los envió usando la magia familiar al hueco del retrato de vuestro abuelo – dijo Iris.

- ¿Cómo podemos destruir esas cosas cuando las encontremos? – preguntó Kingsley.

- Con veneno de basilisco o con el hechizo Fiendfyre, el fuego maldito – dijo Iris.

- Conozco el hechizo, es imprevisible, se necesita mucho poder para poder controlarlo – dijo Kingsley

- Lo sé, por eso os recomiendo el veneno de basilisco, se que es caro, pero solo necesitáis una daga cuya hoja haya sido impregnada con él y apuñalar los objetos que Kreacher os diga que son horrocruxes, estoy segura de que los duendes tienen armas de esas – dijo Iris

- ¿Son todos objetos? – pregunto Kingsley redactando ya la petición.

- No, el sexto es su serpiente, Nagini, la ha creado mientras estaban en el extranjero, y no se donde están, ese es el único horrocrux que Kreacher no podrá sentir, pero lo que si sé es que Nagini estará con él cuando intente matar al niño profetizado – dijo Iris.

- Gracias, Iris – dijo Sirius

- De nada, ahora tengo que irme, adiós – dijo Iris desapareciendo.

Cuando Iris se fue, Kingsley y Sirius salieron del despacho y se dirigieron a la mansión Black, cuando llegaron Sirius llamó a James por la red Flu a la mansión Potter, él se había tomado una semana de descanso para estar con Lily y Harry, Sirius se había tomado las tres semanas de vacaciones que le debía el Ministerio, después de que nacieran sus hijos.

Cuando James llegó a la mansión Black con Lily, se encontraron con que también estaban los Longbottom, Remus y los Weasley. Sirius les contó lo que Iris les había dicho a Kingsley y a él, y todos decidieron que lo mejor sería que Sirius buscara esos recuerdos, que él y su familia los vieran y luego les dijeran a todos donde buscar los horrocruxes.

En la carta, Regulus le explicaba como sospechaba que Voldemort lo mataría porque se había negado a firmar un documento por el cual le cedía todos los bienes de los Black al primogénito de Narcisa nombrando a Lucius como albacea. Cuando vieron los recuerdos no daban crédito, en ellos se veía como Voldemort lo había matado con ayuda de Lucius Malfoy y como éste se burlaba de Regulus diciendo que también mataría a Sirius y reclamaría la fortuna de los Black ya que el único heredero sería su futuro hijo. Ante esto, tanto Sirius como Narcisa dieron gracias de que solo fuera un retrato, o Walburga hubiera salido a repartir algunos hechizos de creación propia.

Narcisa aún seguía destrozada emocionalmente, Regulus siempre había sido su primo favorito, incluso lo consideraba su hermano pequeño, y no concebía que hubiera sido su propio esposo el que había ayudado a matarlo.

La siguiente semana, Kingsley y Sirius se la pasaron revisando una y otra vez los recuerdos de Regulus, en busca de detalles que les permitieran atraer a Voldemort a una trampa.

Sirius decidió que debían preguntarle a Kreacher donde estaban los horrocruxes, por lo que poco más de una semana después de que Iris los visitara, Sirius le pidió a James que se reuniera con él en el salón de la mansión Black. Una vez estuvieron los dos reunidos, Walburga iba a llamar a Kreacher, cuando Iris apareció en la sala, justo al lado de James haciendo que éste diera un salto.

- Maldición, que susto – dijo James llevándose la mano al pecho.

- Lo siento, pero quería saber si le habéis preguntado ya a Kreacher donde están los horrocruxes – dijo Iris sonriendo.

- No, todavía no ¿por qué? – pregunto Sirius.

- Tengo un mensaje para él, y quería estar presente – dijo Iris.

- Entonces lo llamaré – dijo Walburga.

Kreacher estaba terminando de preparar el dormitorio del amito Draco, que estaría allí unos días mientras la ama Narcisa estaría de viaje en Francia por su trabajo. Estaba terminando de llenar un baúl con juguetes nuevos para el pequeño cuando oyó como el retrato de su ama Walburga lo llamaba, pero esta llamada era diferente, su ama parecía furiosa y asustada, por lo que se apareció en el salón. Entonces descubrió porque su ama estaba asustada, allí frente a él estaba Iris, el ángel de la muerte.

- ¡Fuera! – gritó Kreacher - ¡No puedes llevarte a nadie más!¡Kreacher no lo permitirá!

Aquello pareció divertir a Iris, lo que hizo que Kreacher se enfadara aún más.

- ¡Kreacher tranquilízate! – ordenó su ama Walburga.

- Kreacher lo lamenta ama, pero ella es el ángel de la muerte, y solo aparece para llevarse a alguien – dijo Kreacher tratando de obedecer la orden de su ama.

- Kreacher, ¿conoces a esta mujer? – pregunto su amo Sirius.

Solo entonces Kreacher se percató de que no estaban solos en el salón, el amo Sirius y el señorito James, el hijo de la ama Dorea, también estaban allí y al señorito James parecía divertirle la reacción de Kreacher al ver a Iris.

- Kreacher la conoce amo Sirius, ella se llevó al amo Orion – dijo Kreacher bajando las orejas entristecido.

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó James

- Kreacher la vio. Kreacher tenía que cuidar del amo Orion. Cuando Kreacher fue a darle la medicación al amo, lo vi hablando con ella, el amo me dijo quien era y para que había venido. Kreacher trató de evitarlo, pero el amo le dijo a Kreacher que es lo que tenía que pasar, que él tenía que irse, pero que Kracher tenía que quedarse y cuidar de la familia Black y no decirle a nadie lo que había visto hasta que me preguntaran – dijo Kreacher.

- Y has cumplido muy bien sus órdenes, Kreacher. Pero ahora debes ayudar a tu amo Sirius, y a sus amigos, a destruir a Voldy – dijo Iris.

- Pero primero quiero que veas unos recuerdos de Regulus, los dejo pocos minutos antes de morir para que supiéramos cómo y porqué había muerto – dijo Sirius, poniendo en funcionamiento el pensadero de abogado de su abuelo, éste era uno especial, que permitía que se pudieran ver los recuerdos depositados en él sin la necesidad de meter la cabeza en él, las imágenes se proyectaban como un holograma en la habitación donde se encontrara el pensadero.

Mientras Kreacher veía los recuerdos de su amo, su ira crecía cada vez más y su cabeza ya estaba pensando en la mejor forma de vengarse de Voldemort. También se culpaba por lo ocurrido, ya que pensaba que si Voldy (como había oído a su amo llamar a Voldemort) no lo hubiera usado a él para esconder su horrocrux y hubiera escogido al elfo de otro mortifago, su amo no habría descubierto que Voldy no quería el gobierno para los sangre pura, sino para él mismo. Motivo por el cual se negó a firmar el documento que le dio Voldy. Cuando terminaron de ver los recuerdos, Sirius habló con Kreacher.

- Kreacher, ahora que sabes lo que le pasó a Regulus, necesito tu ayuda – dijo Sirius.

- ¿En que puede Kreacher ayudar al amo Sirius? – dijo Kreacher.

- Hemos descubierto que el horrocrux que tu escondiste, no es el único que Voldy hizo, hizo otros cinco antes de huir del país – dijo Sirius.

- Tu amo Regulus me ha dicho que tú sabes como encontrar todos los horrocruxes – dijo Iris

- ¿El amo Regulus está bien? Kreacher lo hecha mucho de menos – dijo Kreacher casi llorando.

- Si, Kreacher, él está bien, es feliz donde está. Es más tiene un trabajo que le gusta mucho – dijo Iris.

- ¿Qué trabajo es ese? – pregunto Walburga con temor, cuando vio como su otro hijo estaba tratando de no reírse.

De ángel de la guarda – dijo Iris satisfecha de si misma.

- ¿Qué? – dijo Walburga sin creerse lo que acababa de oír.

- Genial – dijo James al unísono, haciendo que Sirius ya no pudiera aguantarse las ganas de reír.

- Es en serio, ha sido aceptado como ángel de la guarda – dijo Iris.

- ¿Quiénes son los niños a su cargo? – preguntó Walburga.

- Todavía no tiene un cargo, lo tendrá dentro de poco – dijo Iris.

- Entonces Kreacher piensa que estará muy feliz, al amo Regulus siempre le han gustado los niños – dijo Kreacher.

- Si, Kreacher, y es muy bueno con ellos. Pero ahora tus amos necesitan que les digas donde están los horrocruxes ¿sabes donde están? – dijo Iris.

- Kreacher, lo sabe, Voldy obligo a Kreacher a esconder uno – dijo Kreacher.

- ¿Cuál y donde está? – pregunto Sirius.

- El guardapelo que Voldy obligo a Kreacher que escondiera esta en una cueva sumergida, pero Kreacher se puede aparecer allí y puede llevar magos con él – dijo Kreacher.

- Bien, necesito que me digas cuales son los horrocruxes y donde están, ¿de acuerdo? – pregunto Sirius.

- Si amo Sirius, Kreacher lo hará – dijo Kreacher.

- Yo tengo que irme, pero cuando descubra algo más, vendré a contároslo – dijo Iris desapareciendo.

Kreacher comenzó a concentrarse, tratando de encontrar los demás horrocruxes, todos estaban donde habían estado la última vez que revisó la localización de los objetos, excepto uno.

- Amo Sirius, Kreacher no puede encontrar uno de los objetos donde estaba antes, ahora está en otro sitio – dijo Kreacher asustado retorciéndose las orejas.

- ¿Cuál? – pregunto James

- El diario de Voldy – dijo Kreacher.

- ¿Dónde estaba antes Kreacher? – pregunto Walburga.

- Estaba en la mansión Malfoy, pero ya no está allí, y Kreacher siente que está escondido con otro que es una copa en un sitio con mucha magia, pero Kreacher no sabe donde es – dijo Kreacher.

- ¿Quién pudo sacar esa cosa de la mansión sin que le afectara? – pregunto James.

- A los únicos que no afectan esas cosas son a los elfos domésticos, señorito James – dijo Kreacher

- ¿Sabes quien era el elfo jefe en la mansión Malfoy antes de que Lucius muriera? – pregunto Sirius.

- El elfo Dobby, amo – dijo Kreacher.

Sirius le llamo y cuando apareció en la mansión, le pregunto por el horrocrux, y descubrieron que ahora el diario, estaba escondido en la bóveda de Bellatrix Lestrange.

Ese mismo día, Sirius, Kingsley y James fueron a Gringgots y pidieron hablar con Ragnok en privado. Fueron conducidos por un pasillo hasta unas grandes puertas dobles de oro donde podía leerse el nombre del líder de los duendes.

- Lord Potter, Lord Black, Jefe de aurores Shacklebolt, ¿en que puedo ayudarles? – preguntó Ragnok al verles entrar en su despacho.

La sala era grande, los techos tenían siete metros de altura, unos veinte de ancho por treinta de largo. Estaba adornada con multitud de objetos de oro antiguos y una de las paredes estaba totalmente cubierta por una estantería repleta de libros. En la pared opuesta a la puerta, había un gran escritorio con un gran sillón ornamentado con filigranas de oro. Frente a éste, para los clientes habían otros dos sillones igualmente decorados.

- Líder Ragnok, traemos información que afecta a su nación y más directamente a este banco – dijo Kingsley.

- Por favor siéntense – dijo Ragnok señalando los sillones frente a él, con un movimiento de su mano apareció un tercer sillón.

- Gracias – dijo Sirius sentándose.

- ¿Qué información sería esa? – pregunto Ragnok intrigado.

- Tenemos fuertes sospechas de que en una de las bóvedas de este banco, se encuentra un artefacto muy peligroso de magia negra – dijo Kingsley.

- ¿Qué objeto? – pregunto Ragnok preocupado.

- Un horrocrux – dijo Sirius.

- En realidad son dos – dijo James.

- ¿QUIÉN HA OSADO INTRODUCIR ESA ATROCIDAD EN MI BANCO? – grito Ragnok enfureciéndose.

- La bóveda en la que se encuentran pertenece a Bellatrix Lestrange – dijo Kingsley, defendiéndose asustado. Nunca era buena idea hacer enfadar a un duende, y menos si era el líder –. Tenemos razones para pensar que la señora Lestrange escondió estos objetos en su bóveda por orden de Voldemort.

Ragnok comenzó a gritar en su idioma, y segundos después cuatro guardias duendes aparecieron en el despacho.

- Ramuf, reúne a cuatro de nuestros mejores rompedores de maldiciones y dirígete a la bóveda de Bellatrix Lestrange, necesito que extraigáis dos objetos de allí – gruño Ragnok.

- Pero señor, extraer cualquier cosa de las bóvedas de nuestros clientes sin su permiso, va contra nuestras leyes – dijo Ramuf sorprendido

- No en este caso, los dos objetos que debemos extraer son dos horrocruxes de Voldemort – dijo Ragnok.

Los tres aurores vieron como los rostros de los cuatro duendes, cambiaban de estupefacción a ira en cuestión de segundos.

- Me encargaré personalmente de que esas aberraciones desaparezcan señor – dijo Ramuf.

- Cuando los saques de la bóveda, llévalos a la sala de rituales, el jefe de aurores y sus hombres estarán presentes durante la destrucción de los horrocruxes – dijo Ragnok

- A la orden, señor – dijo Ramuf saliendo del despacho seguido por los otros tres duendes.

- Se hará dentro de poco, vengan conmigo – dijo Ragnok saliendo del despacho.

James, Kingsley y Sirius fueron conducidos por un pasillo hasta unas escaleras en forma de caracol, bajaron lo que a James le parecieron unos cien metros y llegaron a una sala cinco veces más grande que el despacho de Ragnok. En el centro de la sala, había una gran mesa de mármol, que según dijo Ragnok era utilizada en los rituales duende.

- ¿Sabe como destruir los horrocruxes? – preguntó James.

- Iris nos dijo que hacia falta una daga o espada impregnada en veneno de basilisco, ¿es esa la manera más segura? – preguntó Sirius.

- Lo es, pero con ese método, el objeto también será destruido – dijo Ragnok.

Llevaban más de una hora allí, cuando Ramuf llegó a la sala con los tres duendes que le habían acompañado al despacho de Ragnok, y otros cuatro duendes que parecían más ancianos.

- ¿Los encontraste? – pregunto Ragnok.

- Lo hice, señor. Un diario y una copa – dijo Ramuf mostrándole un saco.

- Y por su fuerza y maldad, pensamos que el diario fue el primero que se creo, señor – dijo uno de los duendes ancianos.

- ¿Estas seguro, Blacksword? – pregunto Ragnok.

- Si, señor, también hemos descubierto que el otro objeto es la copa de Lady Hufflepuff – dijo Blacksword.

- ¿Podemos salvarla? Después de todo es una reliquia del mundo mágico – dijo James.

- Se puede, en vez de golpear la copa con la daga con veneno de basilisco, solo echaremos unas gotas, eso destruirá el horrocrux y dejará intacta la copa – dijo Ramuf.

- Comencemos – dijo Ragnok

- Pon los objetos sobre la mesa y ocupa tu sitio – le dijo Blacksword a Ramuf, éste hizo lo que le dijo y se apartó.

Los duendes formaron un círculo alrededor de la mesa con Blacksword en el centro y comenzaron a recitar un cántico en su idioma, cuando terminaron, un potente escudo en forma de cúpula cubrió a Blacksword y los horrocruxes.

Solo cuando Blacksword vio que era seguro, echó cuatro gotas de veneno de basilisco dentro de la copa, ésta se alzó sola en el aire y comenzó a girar de forma incontrolada, cuando volvió a caer a la mesa, expulsó una nube negra que gritaba, mientras los demás duendes y Blacksword recitaban otro cántico y mantenían la nube dentro de la cúpula y alejada de Blacksword. Cuando la nube desapareció, Blacksword se giró hacia el diario y lo apuñalo con una daga, consiguiendo el mismo resultado que anteriormente, solo que esta vez, el duende fue lanzado contra la cúpula donde chocó y cayó al suelo. Cuando la nube desapareció, los demás duendes acudieron en ayuda de su compañero.

- Blacksword – exclamó Ragnok corriendo hacia el duende.

- Estoy bien – dijo Blacksword levantándose.

- ¿Estas seguro? – dijo Ragnok

- Si, solo ha sido una sacudida, ese era fuerte de verdad – dijo Blacksword sonriendo.

- ¿Seguro que ya está? – pregunto Sirius.

- Si, Lord Black – dijo Blacksword.

- Llámeme Sirius, por favor – dijo Sirius.

- A nosotros también puede llamarnos por nuestros nombres, los títulos los dejamos para el Wizengamot ¿seguro que está bien? A sido un gran golpe – dijo James riendo.

- Si, estoy bien, aunque los años se notan – dijo Blacksword riéndose también.

- Ragnok, espero que no piense que estoy abusando de su ayuda, pero le agradeceríamos que nos prestara su ayuda para destruir el resto de los horrocruxes en cuanto los tengamos – dijo Kingsley.

- Usted tráigalos y nosotros los destruiremos – dijo Ragnok.

- Los traerá mi elfo domestico, son los únicos a parte de los duendes que no se ven afectados por la maldad de esos artefactos – dijo Sirius.

- Le estaremos esperando, ¿sabe cuando los tendrá? – preguntó Ragnok

- Empezaremos hoy mismo – dijo Kingsley.

- Entonces nos prepararemos para su llegada, ¿sabe cuantos quedan y que objetos son? – dijo Ramuf.

- Si, son la diadema de Ravenclaw, el guardapelo de Slytherin, el anillo de la familia Gaunt y la serpiente de Voldemort, Nagini – dijo Sirius.

- ¿Saben donde están? – preguntó Ragnok .

- Mi elfo lo sabe, el nos llevará hasta allí – dijo Sirius.

- Si necesitan más manos, puedo reunir un equipo de duendes para que les acompañen, seguramente Voldemort habrá puesto salvaguardas alrededor de los horrocruxes – dijo Ragnok

- Estaríamos muy agradecidos si nos prestaras a alguno de tus rompedores de maldiciones – dijo Sirius.

Ragnok le ordenó a Ramuf que fuera con los magos a buscar el resto de los horrocruxes que quedaban de manera segura. Kingsley también reunió a otros dos aurores con los que ya había trabajado, y los puso a las ordenes de Sirius.

Mientras Kingsley y Sirius reunían en el banco a los aurores y al guardia duende que los ayudarían a buscar los horrocruxes, James aceptaba en nombre del ministerio de magia, un generoso cheque por valor de 5.235.112 galeones pertenecientes a los Lestrange y requisados por los duendes por guardar en su bóveda de Gringgots dos horrocruxes en contra de las leyes del banco.

Sirius llamó a Kreacher, y éste se apareció en el banco deseoso de ayudar a su amo a terminar con la misión que su amo Regulus había comenzado, Regulus había intentado robar uno de los horrocruxes para destruirlo y fue asesinado cuando Voldemort lo descubrió, antes de que pudiera sacar el horrocrux de la vasija que lo guardaba.

Kreacher juró que él se encargaría de que el último deseo de su amo Regulus se hiciera realidad, por el bien de la familia Black y sus aliados, ayudaría al amo Sirius a matar a Voldy.


En el mundo de Iris

- Buen trabajo Kreacher, sigue así. Aniquila a ese bastardo – dijo Regulus echando un último vistazo a la pantalla que le permitía ver lo que sucedía en el mundo terrenal, antes de salir de la sala.

Tenía mucho trabajo, las manipulaciones de Albus y el que Iris hubiera enviado a los Weasley y a los niños de vuelta, había provocado una gran cantidad de documentos de lo que debía e iba a pasar sin la intromisión de Albus.