Servants:
Class: Saber
Master: Kokutou Kasumi
True Name: Jeanne D'Arc
Alignment: Lawful Good
Strength: B
Endurance: B
Agility: A
Mana: A
Luck: B
Class: Rider
Master: Emiya Takumi
True Name: ?
Alignment: Lawful Good
Strength: A
Endurance: B
Agility: B
Mana: B
Luck: E
Class: Caster
Master: ?
True Name: ?
Alignment: Chaotic Neutral
Strength: E
Endurance: C
Agility: C
Mana: A+
Luck: D
Class: Berserker
Master: ?
True Name: ?
Alignment: Chaotic Insane
Strength: A+
Endurance: A
Agility: C
Mana: C
Luck: D
Saber me avisa de que ya casi está lista la comida, y bajo a la cocina lo más rápido posible, tal vez huyendo de Kotomine. Aún así, puedo sentir su mirada fría clavada en mi espalda, siguiéndome de cerca. Se me pasa por la cabeza la desafortunada idea de que tal vez no tenga pensado marcharse pronto.
-¿Ya te sientes mejor, Kasumi?- Me dice Takumi apenas me ve entrar a la cocina. Me cuesta un poco asimilar la escena que tengo al frente : Emiya Takumi está en frente de la estufa, preparando la cena en una sartén, mientras usa un delantal puesto. Mi delantal, de hecho. Y creo que le queda mejor que a mí.
-¿Eh? ¿Estás cocinando?- Pregunto entre risas.
-¿Q-qué tiene de raro?- Emiya se sonroja.
-Todo.- Apenas me puedo aguantar la risa. Él se sonroja aún más, balbucea algo sobre "el orgullo de los Emiya" y me da la espalda para seguir cocinando. Finalmente cenamos en un silencio incómodo y opresivo que nadie se atreve a romper. Odio admitirlo, pero la comida de Takumi es muy buena.
-Bien, Kasumi, creo que es hora de escoger un plan de acción.- Dice Takumi una vez que terminamos de comer.- Si seguimos esperando, nos agarraran siempre de sorpresa, como hoy.
-Tienes razón.- Respondo pensativa.- Hasta ahora conocemos… ¿Cuatro Servants?
-De hecho, nosotros ya tuvimos un encuentro con Archer, y tengo una idea aproximada del refugio de su Master. Por otro lado, no tenemos ninguna idea sobre el posible paradero de Caster, es casi como si se hubiera desvanecido después de la noche en la que te atacó.
-Oh… ¿Y qué sabes de Berseker? ¿Dónde se encuentra el Master de Archer?
-Tengo una idea, de hecho. Según lo que me contó alguna vez mi abuelo, los Einzsbern tienen una mansión en el bosque a las afueras.
-¿No es medio suicida arrojarse a buscar en un bosque una mansión de la cual no sabes nada?
-¿Qué tan difícil puede ser?- Takumi no solo es insoportablemente optimista, sino que siento que con su insistencia en Archer trata de ocultarme algo.
-Pueden emboscarnos en el bosque.- Replico.
-En cualquier caso, eso es lo que queremos, una oportunidad para luchar con Archer. Además, somos dos magos, y nuestros Servants probablemente son los más poderosos de la Guerra.
-Pero…- Intento replicar, pero la potente voz de Rider me interrumpe.
-Basta, niña. Esta guerra no es para cobardes. Debemos golpear cuando el hierro está caliente.
-Rider, Kasumi tiene razón.- Dice Saber, que observaba la discusión en silencio hasta ahora.- Actualmente el bosque es una fortaleza para ellos. Tienen la ventaja de la ubicación, y para alguien de la clase Archer esa ventaja puede convertirle en un enemigo mortífero.
-Ya, tienes razón.- Responde Takumi bostezando.- Pensaré en algo, pero en cualquier caso hablaremos de ello mañana, ya es tarde.
Le acompaño hasta la puerta y me despido de él. Cuando vuelvo a entrar, encuentro a Saber en la puerta del comedor con expresión incómoda.
-Kasumi… ¿Qué deberíamos hacer con ella?
Iba a preguntar a quién se refería, pero ya noté de quién me hablaba. En la mesa de mi comedor, está durmiendo Kotomine Shiori. Probablemente oyó toda la discusión, si es que no se quedó dormida antes. La verdad, todos nos olvidamos de ella.
-Yo creo que podemos dejarla ahí.
-¿No deberíamos despertarla o algo?- Dice Saber, consternada. Cuando recuerdo su actitud de hace unos momentos, decido que no sería buena idea despertarle.
-Será mejor dejarle dormir tranquila, ¿no?
Saber se encoge de hombro y subimos a mi habitación, pero soy incapaz de conciliar el sueño.
-Oye, Jeanne… ¿Puedo llamarte Jeanne?
-Si estamos las dos solas… No veo problema. ¿Qué pasa?
-Ese Servant… Berserker. Es extraño.
-No es exactamente un Servant normal, es cierto.
-Todos sus movimientos parecían… erráticos.
-Es la esencia de la clase Berserker. A cambio de su salud mental, adquieren mucha más fuerza. Aunque no es una ventaja tan grande, porque pierden toda capacidad de razonamiento, y son muy fáciles de engañar.
-Entonces sí tenemos buenas posibilidades de salir bien de todo esto, ¿no?- Digo con inseguridad.
-Más que eso. Haciendo equipo con Rider, mi única preocupación es que llegue a pasarte algo, y bueno, no dejaré que ocurra.
La voz de Saber tiene una cualidad tranquilizadora, de alguna forma se lleva mis dudas, y no tengo nada más que decir. Ella simplemente se apoya en el alféizar de la ventana y su vista se pierde en algún punto de la bóveda celeste. Es una mirada que no ves en alguien a menudo, la mirada de una persona que está totalmente segura del camino que ha escogido en su vida, libre de arrepentimiento. La luz de la luna se refleja en su melena dorada y en las piezas de su armadura, como aludiendo al brillo de su alma. Su rostro, parcialmente iluminado, es de una belleza extraña. Creo que no refleja inocencia para nada; más bien el rostro de alguien que conoce la injusticia y el sufrimiento como nadie, pero aún así es capaz de mantenerse con serenidad. Y así, perdiéndome en reflexiones a partir del rostro taciturno de la Pucelle, me rindo al sueño.
Me despierto en una habitación oscura y húmeda que jamás había visto en mi vida, y pareciera que todo el mundo estuviera temblando para mí. Las paredes dieran la impresión de estar conformadas por materia viva, casi como si fuera el estómago de un monstruo gigante. La elevada temperatura me hace sudar, y mi garganta está totalmente seca, como si mi saliva hubiera sido extraída con una aspiradora. Cada bocanada de aire me quema en los pulmones agónicamente. Mi visión se torna borrosa y caigo en mis rodillas, la habitación entera parece palpitar con cada latido de mi corazón. Oigo unos pasos, y una voz femenina me habla.
-Oh, Kasumi. ¿Qué te ocurre?- Estoy segura de haber escuchado esa voz en algún lado, pero no recuerdo dónde.
-Aahhh…- Intento hablar, pero apenas sale un gemido ahogado de mi boca. Levanto la cabeza para tratar de ver a la persona frente a la mía y me encuentro con una figura delgada de cabello castaño claro, estoy segura de conocerla, pero mi visión borrosa me impide saber quién es.
-Si te pasa algo dímelo. Pareces estar sintiéndote algo mal.- Me dice ella de nuevo, aunque su tono ya no suena preocupado; más bien pareciera que se estuviera burlando de mí. Yo intento hablar, pero solo sale sangre de mi boca. Ella suelta una risita, que empieza a transformarse en una carcajada maniática. Su cara se tuerce en una mueca de sadismo que me provoca escalofríos en todo el cuerpo, mi visión se torna roja, y su risa zumba en mis oídos como si hubiera un enjambre de abejas dentro de mi cabeza. Siento mucho miedo y quiero alejarme de esta chica, pero por más que trate de arrastrarme lejos de ella, sigue estando ahí frente mío. No quiero verle, quiero que desaparezca.
Mis ojos. Debo arrancar mis ojos.
Casi como un reflejo, llevo mis manos hacia mis globos oculares, pero entonces la habitación se derrumba y siento que alguien sujeta mis manos.
-Basta, Kasumi.- Me dice una fría voz femenina, totalmente diferente. Ahora estoy en mi cama, totalmente bañada en sudor. Mis manos están siendo sujetadas por otras manos, pálidas y delgadas, y frente a mí está una chica de cabello oscuro, clavando sus extraños ojos grises en mí. Le reconozco, pero simplemente estoy muy confundida como para pensar en su nombre.
-¿Eh…? ¿Qué pasa?- Ya puedo hablar, pero la garganta aún me arde, y siento que la cabeza me da vueltas. La chica me pone un vaso de agua en la boca y yo bebo de él, agradecida.
-Fuiste atacada por otro mago, en realidad no fue una pesadilla, como debes estar pensando. Por suerte, me di cuenta y no pude dejarlo pasar. Bueno, mejor vuelve a dormir, necesitas recuperar energías de alguna forma.
El dolor de cabeza apenas me deja digerir lo que me acaban de decir, así que simplemente obedezco, y cierro los ojos.
Un rayo de sol rompe a través de la ventana, despertándome. Me siento extremadamente débil, y la sensación de terror aún persiste. Me doy cuenta entonces de que algo húmedo toca mi mano. Volteo bruscamente, y me encuentro a Shiori Kotomine durmiendo plácidamente a mi lado. Está aferrada a mi brazo izquierdo, y mi mano está totalmente babeada. Luce como una niña pequeña, pero es asqueroso. Estaba a punto de sacudírmela, pero pensándolo bien, seguramente fue la chica que me ayudó a mitad de la noche, y dijo algo sobre estar recibiendo un ataque de otro mago. Ciertamente, mi cuerpo se sentía muy extraño, así que no suena del todo descabellado. En consideración, decido no despertarla, y preguntarle más tarde sobre lo ocurrido.
Me baño y me visto apresuradamente, y bajo a preparar el desayuno. No obstante, cuando llego a la cocina, me recibe Saber con una sonrisa, quién parece que ya pudo encender la cocina y está preparando algo de desayuno.
-Buenos días, Kasumi.
-Eh… Buenos días, Saber. ¿También tú tienes una desconocida afición por la cocina?
-¿También yo? Ah, no. La verdad es la primera vez que lo hago, no tengo la experiencia que parece tener tu amigo. Es solo que nunca tuve la oportunidad de cocinar algo así, pensé que podría.
-Claro.- Suspiro, decepcionada. Ni siquiera miro hacia la estufa, tengo miedo de ver qué está cocinando. Para mi alivio, eventualmente la cocina se llena con el característico olor de los huevos fritos. Es imposible que a alguien le salgan mal.
Me siento en el comedor a esperar por mi desayuno. Definitivamente esta es una situación seria, pero apenas difiere de una comedia de mal gusto… Excepto porque ayer un gigante casi me mata. Además, algún mago me atacó anoche de alguna forma desconocida. Por fortuna, la persona que puede explicármelo está bajando las escaleras lentamente, con la expresión vacía que solo parece haber perdido durante el sueño.
-Kasumi, ¿volviste a tener esas pesadillas?- Con el tono de voz que usa, es imposible saber en qué está pensando.
-Pues no. ¿Qué fue lo que ocurrió?
-Fuiste atacada por otro Master, supongo que intentaba robar tu energía de alguna forma, o algo de ese estilo. Tu capacidad como maga es bastante patética, por cierto.- Dice mientras juguetea con un adorno en forma de gato, con una voz totalmente desprovista de malicia.
-Estaba dormida.- Replico, a la defensiva.- Además, ¿cómo es que Saber no lo notó?
-Me voy.- Dice mientras ignora mi pregunta y se dirige a la puerta. Estoy a punto de detenerla, pero un olor a quemado se empieza a filtrar desde la cocina, y al final el hambre causa que le dé prioridad a mi desayuno y corra a apagar la cocina.
Al final no estuvo tan mal, aunque Saber se ve bastante arrepentida. Ella toma su forma espiritual, y yo me dirijo a la escuela con el paso apurado, notando que voy un poco tarde. Cuando estoy por llegar, la conocida figura de Matou Haru sale corriendo del edificio cubriéndose la cara; aunque trate de ocultarlo, puedo escuchar sus sollozos mientras pasa por mi lado. No puedo evitar preguntarme qué le habrá pasado, es la primera vez que le veo mostrar algo diferente a su sonrisa molesta. Cuando entro a la escuela, me encuentro a Takumi con la mirada perdida en medio del pasillo, con una expresión enfermiza que recuerda a la de un boxeador al que le falta un solo golpe para ser noqueado.
-Eh, Takumi.- Le digo.- ¿Te ocurre algo?
-Buenos días.- Me responde, aún con la mirada perdida.- No, no pasa nada.- Dicho esto, me tiende la mano y me entrega un papel cuidadosamente doblado, y se retira hacia el salón de clases, ignorándome totalmente. En el papel solo hay un par de palabras escritas pulcramente: "No confíes en nadie. No me dirijas la palabra. Espérame detrás de la escuela al terminar las clases."
