Capitulo 41
Comienzos y Finales.
-¡Sago quítate!- Ayame corría a buscar su chaqueta que estaba en la peinadora, ya sus amigas le informaron de que debía correr para llegar a tiempo al evento pero su pareja no la dejaba tranquila. En esos momentos estaba de regreso de su viaje de New York con Sago justamente para presentarse en este suceso crucial en la vida de una familia que ahora era parte de ella, sino fuera porque sus compañeras le insistieron de estudiar en la ciudad, su vida no fuera tan perfecta como lo era ahora.
-Ayame cálmate, llegaremos a tiempo- él salió del cuarto detrás de ella que corría a abrir la puerta y colocarse sus zapatos, bajaron hasta el estacionamiento montándose en su carro pasa salir de inmediato. En otro lugar de la ciudad, Zenki corría entre la multitud de personas que salían del tren para poder abordarlo, su prometida estaba a punto de recibir uno de sus mayores logros y ya se le hacía muy tarde para llegar pero como fuera debía estar ahí. Llegó justo a tiempo al lugar y Ako lo estaba esperando en la puerta. –Zenki por fin-
-lo siento, la cafetería está muy llena y eso me retrasó un poco. ¿Llegué a tiempo?- los dos hablaban mientras caminaban por los pasillos en dirección donde estaba los demás reunidos. Las expectativas del pelirrojo se notaban en sus palabras, durante estos meses, vio todo el esfuerzo y la dedicación que tenía desde que lo supo, no podía perderse los resultados de todo eso que era importante para ella y por igual para él.
-Sí, todavía está aguardando su turno.- llegaron a la sala de espera pero el pelirrojo no aguantó más en entrar donde estaba la miko esperándolo.
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Saeki estaba en la azotea tomando un respiro del ajetreo de hace un rato, como era la temporada de estudiantes, todas las tardes la cafetería se llenaba de personas que venían a almorzar, charlar o simplemente a degustar los deliciosos dulces de la abuela Nagi. Como ya la mayoría se habían ido, tenía tiempo de descansar unos minutos; estaba sentada en su lugar preferido de donde veía el claro cielo despejado que la relajaba de lleno, pensó en todas las cosas que estaba viviendo en su entorno y sintió algo de anhelo por una de sus amigas.
-Felicidades Chiaki. Eres la mujer más afortunada del planeta por tener una familia, un hogar, amigos y un gran futuro por delante- el viento ondeó su cabello negro llenándola de paz y tranquilidad a su alma, suspiró profundamente pero enseguida notó el aroma de alguien familiar. -¿Qué hace aquí…maestro?- ella volteó a ver la sombra que salía de la oscuridad de una pared.
-Vine a visitarte. Supe que la hechicera esta-
-Sí y todos están allá. Eso no tiene nada que ver con su llegada imprevista, a usted no le agrada estar cerca de humanos- se levantó tensa de saber que él estaba ahí de nuevo, llevaba semanas eludiéndolo pero por esta vez quería enfrentarlo de una vez por todas.
-Tú no eres humana. Eres una demon como yo-
-Eso no es relevante, ser humana o demon no tiene nada que ver en esta época, lo importante es vivir y experimentar las oportunidades que tienes frente de ti. Yo decidí disfrutar de mi vida como siempre soñé-
-¿Y lo has conseguido?-
-No…aún no- le dio la espalda para no ver su rostro, esa línea casi curvea que formaba su boca le atraía tanto que en esos momentos podía cambiarla de opinión. -Creo que alguien espanta a todos los pretendientes que se me acercan y hace que mis pocas citas sean un caos. Sin embargo, he logrado conocer la mayoría de las cosas nuevas de este mundo y eso me da un suspiro de esperanza.-
-Saeki- Dio paso hacia ella para poder estar cerca de su aroma y su esbelta figura, pero más que todo para convencerla. -Seré claro y preciso. Soy un demon que está encerrado en este maldito cuerpo humano por órdenes de la sacerdotisa, aunque a veces creo que esto es un castigo peor que sellarme en una roca, he aprendido una cuantas cosas que en el pasado me eran indiferentes.-
Se acercó lentamente hasta estar a su lado para ver sus hermosos ojos azules, dos gemas que podía doblegar hasta el corazón más duro. -Eres una buena mujer, más de lo que pensaba. Eres fuerte, valiente, poderosa, perseverante. Digna de un hombre como yo-
-¿Un hombre como tú? ¿Acaso crees que- lo miró a los ojos directamente llena de ira por su descaro de creer que era de su propiedad. Ella no era su objeto que podía hacerle lo que quisiera, ya era hora de hacerle entender que el dueño de su vida no existía.
-Lo digo porque lo eres. La duda es si soy yo un hombre digno de ti.- su ceño fruncido la hacía verse tan atractiva, que no le importaba que ella tergiversara sus palabras y que no entendiera lo que quería decirle realmente. -Sé que mi carácter es intolerante, no lo niego, a veces puedo sacarte de tus casillas con facilidad. Aun así, eres la única mujer que ha sido capaz de interesarme más que cualquier cosa, no sé cómo lo haces pero hasta es mínimo movimiento que hagas me agrada. Me atrae tu físico pero más tu manera de ser, la guerrera, la mujer y la alumna que eres.- los brazos de la joven demon se cruzaron en su pecho en señal de incredulidad, su respiración profunda e irregular le decía que estaba molesta pero mantenía la calma como podía.
-¿Desde cuándo te volviste tan abierto?-
-Solo soy así contigo mujer. ¿Ves? No sé cómo lo haces pero contigo soy distinto, puedo soportar la cercanía de un humano, me preocupó por cosas que te importan, luchó y obedezco a esa sacerdotisa, todo para estar contigo. Detesto que un miserable se atreva a tocarte o simplemente referirse a ti por tu nombre, odio que salgas con hombres inferiores a ti que jamás entenderán lo que eres, estoy intranquilo cuando te sientes mal o enferma- se estaba incomodando por la testarudez de su compañera, ¿Acaso no entendía que aceptaba por fin sus sentimientos hacia él? ¿Qué la necesitaba no por necesidad física sino porque la quería?, pero no era fácil convencer a una demon y más a una Saeki turbia que ahora le refutaba.
-Entonces, ¿Por qué me rechaza? Conoces lo que siento por ti pero me reniegas, me haces daño cada vez que intento acercarme a ti. Ya no creo en tus palabras y por eso me alejo de tu lado porque no me mereces, Vasara. Si de verdad sientes algo por mi tendrás que demostrármelo con hechos no con palabras- Saeki le dio la espalda parar irse ocultando las lágrimas que salían de sus ojos, caminó rápidamente hacia la escalera que la llevarían de nuevo a su puesto en la cocina pero inesperadamente los vientos cambiaron de curso y su cabello se ondeó hacia él, una mano la jaló hacia un pecho frondoso que la recibía con anhelo, una mano que se posicionó en su nuca sujetando su melena negra y unos labios que invadieron los suyos con ansias de ser correspondidos.
