Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.

Gracias por vuestros favoritos y alertas.

Lamento la demora, pero entre el trabajo y el resto de responsabilidades, no he tenido tiempo para escribir y actualizar.

Espero que os guste.


CAPITULO 13.- Sorpresas, reencuentros y reuniones.

1 de Noviembre de 1981

Cuando la batalla terminó, la noticia corrió como la pólvora. Todos los habitantes de Godric's Hollow volvieron a sus casas, contentos de que al fin Voldemort hubiera desaparecido. Magos y brujas de todo el país pasaron la noche celebrándolo, sin molestarse siquiera en el Estatuto del Secreto.

Las familias Potter, Longbottom, Weasley y Black y Remus y Kingsley, estaban reunidos en la mansión Longbottom celebrando que por fin habían conseguido desterrar a Voldy. Los Weasley, Narcisa y Amelia habían llegado tras la llamada de Sirius a la mansiones Weasley y Black, después de la batalla, llevando a los niños con ellos. El resto de los aurores se habían ido y estaba tratando de controlar que los magos y brujas del país fueran discretos y los muggles no notaran nada raro. Algo que no lograron, ya que debido a la gran cantidad de lechuzas que los mágicos comenzaron a intercambiar, y los fuegos artificiales mágicos, los muggles sospecharon de que algo extraño estaba pasando.

La celebración se alargó hasta la mañana siguiente, nadie tenía prisa por volver a sus casas o a sus trabajos, la Ministra les había dado el día libre y podían seguir haciendo planes sobre lo que harían para mejorar su mundo durante la próxima década. Todos levantaron los encantamientos Fidelio que protegían las casas, ya no lo necesitaban, su única preocupación era que los tres mortífagos que seguían en libertad los atacaran, y sabían que podrían con ellos sin problemas. Algunos de sus aliados, incluidos el resto de los miembros del consejo escolar, también llegaron esa noche a la mansión Longbottom para celebrar la victoria, pero se fueron al amanecer.

Ya era casi la hora del almuerzo y los Potter y los Longbottom estaban en sus jardines con sus familias y amigos, mientras disfrutaban del buen día que hacía, recibieron una visita que no esperaban, al menos no para lo que había ido.

- Enhorabuena – dijo Iris apareciendo de la nada, lo que ya se había convertido en algo habitual.

- Iris – exclamaron todos.

- Bienvenida, y gracias – dijo Lily sonriendo.

- Lo hemos logrado, serán unos trece años de paz ¿verdad? – dijo Alice.

- Si, pero no estoy aquí por eso, tenemos un pequeño problema – dijo Iris.

- ¿Qué pasa? – pregunto Arthur.

- Como os dije a vosotros y a los niños antes de devolveros, mi gente aún estaba revisando la gran cantidad de datos que teníamos – dijo Iris.

- ¿Qué han descubierto que te tiene tan preocupada? – dijo James.

- No es preocupación solamente, también necesito que impidáis que ocurra, Hécate a contactado conmigo, y juntas hemos descubierto uno de los delitos que Albus cometió en la anterior línea temporal – dijo Iris.

- ¿Qué hizo? – dijo Frank.

- Al parecer Lily no es hija de muggles como todos creíamos, es la primera con magia de una larga línea de squibs, por eso sus padres se mudaron a Surrey, al parecer hay muchos squibs viviendo allí y ellos lo sabían, por eso se alegraron tanto cuando Lily resultó ser una bruja – dijo Iris.

- ¿En serio? – fijo James.

- ¿Pero que tiene que ver con Albus? – pregunto Lily.

- Tu hermana no es muggle, es una squib, pero a pesar de eso ella podría haber estudiado en Hogwarts todas las asignaturas que no necesitan magia, Albus lo sabía, por lo que cuando ella le escribió pidiéndole poder acudir a Hogwarts, encantó la carta con la que le respondió con un hechizo de odio hacia la magia en general, y hacia ti en particular – dijo Iris.

- ¿Quieres decir que mi hermana está bajo el control de un hechizo? – preguntó Lily sorprendida y furiosa al mismo tiempo.

- En ese tiempo, si. Y gracias a ese hechizo pudo controlar vuestra relación. Lo peor de todo es que por culpa de ese hechizo, ella acabó casada con Vernon Dursley, todo fue obra de Albus. Resulta que Vernon Dursley odia la magia por una muy buena razón, es el descendiente de uno de los niños que el padre de Albus atacó – dijo Iris.

- Merlín bendito, ¿quieres decir que Albus se aseguró de que Tuney acabara casada con esa bestia? – dijo Lily.

- Si. También consiguió de que Vernon pensara que había sido un Potter quien había atacado a su antepasado. También hemos descubierto que tu sobrino Dudley, es un mago, anoche su nombre apareció en el libro de registro de Hogwarts. En la línea anterior, Albus ató la magia del niño la misma noche que dejó a Harry en su puerta – dijo Iris.

- ¿Por qué hizo eso? – pregunto Sirius.

- Por que en Gringotts hay una bóveda esperando al próximo mago en la línea Evans, la cantidad de la bóveda asciende a poco más de un millón de galeones, y una casa a nombre de la familia Evans – dijo Iris.

- ¿En que beneficia eso a Albus? – preguntó Frank

- En que si la bóveda no es reclamada en un plazo de quince años a partir del nacimiento de ese mago, la bóveda será entregada al siguiente en la lista de beneficiarios. Petunia es la primogénita, y ella y Lily descienden de la línea primogénita. La madre de Albus descendía de la segunda hija del último Evans que nació con magia hace casi 600 años, por lo tanto sería a él a quien le entregarían el oro – dijo Iris.

- ¿No pasaría a Lily? - preguntó Frank.

- No, las condiciones impuestas, son que solo pasaría al primogenito, de no reclamarlo, pasaria al primogenito de la otra hija, es decir, Albus - dijo Iris.

- ¿Sabes cuando tiene previsto atar la magia de mi sobrino? – pregunto Lily furiosa.

- Esta noche, según hemos descubierto, el hechizo que Albus lanzó sobre tu hermana ya no funciona y ella ha estado escuchando habladurías sobre vosotros a sus vecinas, que resulta que son squibs, y está muy preocupada por ti, ahora mismo está volviendo a casa desde el parque con tu sobrino donde ha pasado la mañana esperando averiguar si estas bien – dijo Iris.

- ¿Y Vernon? – preguntó James.

- Está en el trabajo, y eso es otra cosa que debéis saber, la empresa en la que trabaja Vernon, Grunnings, pertenece a la familia Evans – dijo iris.

- Tenemos que ir y contarle todo a Tuney – dijo Lily dirigiéndose a la puerta.

- ¿No sería mejor que fuerais por flu hasta la casa de Sirius en Londres y desde allí en coche hasta la casa de tu hermana? – pregunto Alice.

- Alice tiene razón, en coche solo está a una hora de camino y no llamaremos la atención – dijo James.

- Si, tenéis razón, iremos allí, solo hay una pega, no se como haré para que me crea cuando le diga como es su marido en realidad – dijo Lily.

- Lo hará. Ella ya lo sospecha, lo único que pasa es que piensa que no tiene a donde ir, y que no podrá mantener a su hijo sin el sueldo de Vernon – dijo Iris.

- ¿Qué pasará con Vernon? – preguntó Amelia.

- Su destino se cumplirá – dijo Iris para luego desaparecer

No hizo falta que dijera nada más, todos lo entendieron. Vernon era uno de los que debían morir.

- ¿Podéis llevaros a Harry a la mansión Black? Me gustaría que estuviera allí para que Petunia lo viera – le dijo Lily a Amelia y Sirius.

- Por supuesto, esperaremos allí – dijo Sirius.

- Entonces vamos, iremos Lily y yo, tenemos que darnos prisa o Vernon llegará antes que nosotros – dijo James entrando en la chimenea y yendo a la mansión Black, seguido de Lily.

Unos minutos después, ambos estaban viajando hacia Privet Drive en el coche que Sirius guardaba en su casa en caso de que tuviera que moverse por el mundo muggle.


Mientras en Grunnings.

Vernon llevaba toda la mañana escuchando y viendo cosas raras. Primero de camino hacia la oficina, había visto gente vestida como el monstruo de su cuñada. Después había estado escuchando como varios compañeros y su jefe cuchicheaban para callarse en cuanto el pasaba por su lado. Malditos bastardos, cuando los monstruos estén muertos reclamaré todo y os echaré a la calle, pensó Vernon de camino a su oficina. Cuando llegó la hora del almuerzo, decidió acercarse a la cafetería de enfrente para comprar el almuerzo.

Cuando regresaba con un donut gigante en una bolsa de papel, alcanzó a oír unas pocas palabras de la conversación que cuatro hombres estaban manteniendo junto a la puerta de la empresa.

- Los Potter, eso es, eso es lo que he oído...

- Sí, y los Longbottom...

- Yo he oído que solo es una tregua...

- Si, yo también, solo los niños pueden con él...

- Si, Harry...

- ...y Neville...

- Creo que los Potter y los Longbottom están heridos de gravedad...

- Solo es un rumor...

El señor Dursley se quedó petrificado. Se apresuró a cruzar la calle y echó a correr hasta su oficina. Dijo a gritos a su secretaria que no quería que le molestaran, cogió el teléfono y, cuando casi había terminado de marcar los números de su casa, cambió de idea. Dejó el aparato y se atusó los bigotes mientras pensaba... No, no podía alertar a Petunia, además aún no sabía si los Potter habían muerto, pero si lo habían hecho y Petunia se hacía cargo del niño y su herencia en solitario, arruinaría sus planes. Necesitaba hacerse con la custodia del monstruo antes de que se la dieran a Petunia. Vernon se aseguraría de que el mocoso pagara por lo que su antepasado le hizo al suyo. Lo mataría y se haría con la fortuna de los Potter, no sin antes hacer que el mocoso le suplicara que lo matara.

Aquella tarde le costó concentrarse en los taladros, y cuando dejó el edificio, a las cinco en punto, estaba todavía tan preocupado que, sin darse cuenta, cruzó la calle sin ver el camión que se acercaba fuera de control. Los paramédicos no pudieron hacer nada. El conductor no dejaba de repetir que no sabia lo que habia pasado, los frenos no funcionaban , y el volante había comenzado a girar solo.

Vernon Dursley estaba muerto antes de tocar el suelo.


Privet Drive.

Petunia llevaba toda la mañana en un estado de nervios como jamás había estado. Las conversaciones que había oído en el parque la habían preocupado muchísimo. Unas decían que su hermana estaba muerta, otras que sólo estaba herida, pero las que más le preocuparon fueron las que decían que la batalla que se había librado la noche anterior solo era una tregua, que serían su sobrino y el ahijado de su hermana quienes años más tarde terminarían la guerra.

Ni siquiera la infusión de valeriana que estaba tomándose, lograba que se tranquilizara. Petunia sabía que si su hermana y su cuñado habían muerto, ella recibiría la custodia de su sobrino, también sabía que de ser así, Vernon lograría hacerse con la herencia del niño y que lo trataría como si fuera basura o peor.

Poco antes de la muerte de sus padres, ellos la llamaron porque querían hablar con ella. Le contaron que habían descubierto quienes eran los antepasados de Vernon y que él y Albus Dumbledore se habían confabulado para quedarse con la fortuna de los Evans (de la cual no podían hablarle en ese momento) y la de los Potter. En ese momento no quiso creer lo que le dijeron, pero desde que habían nacido su hijo y su sobrino, había visto como la miraba Vernon. Ya no la miraba como lo hacía antes de que nacieran Harry y Dudley, ahora parecía como si estuviera analizando la mejor forma de hacerla desaparecer y quedarse con todo, sin que le culparan por ello.

Petunia también notó, cada vez que miraba a su marido, que algo no iba bien. Tenía la sensación de que Vernon no debía estar allí, que ella no debería estar casada con él. Que no debía estar viviendo en esa casa.

Los pensamientos de Petunia se vieron interrumpidos cuando alguien comenzó a llamar ruidosamente a la puerta. Cuando la abrió y vio quien era, solo pudo echarse a llorar.


El viaje se le había hecho eterno, eran poco más de las cuatro de la tarde. Lily solo deseaba ver a su hermana y ver con sus propios ojos que Iris tenía razón cuando le dijo que Tuney estaba preocupada por ella.

Cuando James aparcó frente a la casa, Lily no le dio tiempo ni a apagar el motor. Se bajó corriendo del coche, corrió hacia la casa y llamó a la puerta. Cuando se abrió y vio a su hermana quiso decirle lo mucho que sentía lo que Albus le había hecho, pero se quedó sorprendida cuando su hermana, al verla, se puso a llorar y se lanzó a sus brazos.

- Lily, gracias a Dios, pensé que... oh Lily ha sido horrible, todos cuchicheaban que estabas muerta – dijo Tuney abrazando a su hermana y llorando sobre su hombro.

- Tranquila Tuney, estamos bien, de verdad – dijo Lily también con lágrimas en los ojos guiando a su hermana al interior de la casa. Iris le había dicho la verdad.

- No se que pasa, desde que me mandaste esa carta diciéndome que habías tenido un hijo, me siento como éramos de niñas, antes de ese idiota grasiento apareciera – dijo Petunia, mientras James cerraba la puerta riéndose sabiendo a quien se refería.

- Lo sé, estabas bajo los efectos de un hechizo, Tuney – dijo Lily mientras su hermana y ella se sentaban en el sofá de la sala.

- ¿Quién? – gruñó Petunia, haciendo que James se estremeciera.

- Albus, con la carta que te mandó cuando se negó a dejarte ir a Hogwarts conmigo – dijo Lily.

- ¿Quieres decir que podía haber ido? – pregunto Petunia tranquilamente. James tragó en seco, conocia ese tono. Lo habia escuchado... y sufrido en Lily. Nunca presagiaba nada bueno. La última vez que lo había escuchado había sido después de una misión particularmente arriesgada y Remus, Sirius y él habían prolongado su estancia en St. Mungo una semana más de lo que los sanadores habían previsto.

- Si, resulta que nuestros padres no eran muggles, eran squibs. Eso te convierte a ti en una squib también. Si Albus lo hubiera permitido, podrías haber ido a Hogwarts conmigo y estudiar solo las asignaturas que no requieren magia – dijo Lily.

- Lily date prisa, podría estar aquí en cualquier momento – dijo James nervioso mirando por la ventana .

- ¿Qué pasa? – pregunto Petunia asustada.

- Hemos descubierto que Dudley es un mago, y Albus también lo sabe y tiene previsto venir aquí esta noche y con la complicidad de Vernon atar la magia de Dudley – dijo Lily.

- ¿Vernon lo sabe? – preguntó Petunia.

- Si, y creo que tu sabes porque quiere la magia de Dudley atada – dijo Lily.

- Si, papá lo descubrió y me lo contó antes de morir – dijo Petunia entristecida.

- ¿Qué te contó exactamente? – pregunto Lily.

- De quien descendía Vernon y que solo se había casado conmigo para poder apoderarse de la fortuna de los Evans, pero no me dijo a que se refería con eso, nuestra familia no era rica – dijo Petunia confusa.

- Papá y mamá no lo eran, pero en Gringotts, el banco de los magos, hay una bóveda esperando a que tu hijo, como el siguiente Evans nacido con magia en la línea principal, o tú en su nombre la reclaméis, en ella hay poco más de un millón de galeones, que al cambio en libras serían más de veinte millones – dijo Lily.

- ¿Veinte...? Dios mío – dijo Petunia sorprendida.

- Tuney, ¿estás bien? – dijo Lily mirando como su hermana palidecía.

- Si, estoy mejor que nunca, ahora podré divorciarme de Vernon. Lo malo es que tendré que compartir la custodia de Dudley con él y con Marge – dijo Petunia.

- No tendrás que hacerlo – dijo Iris apareciendo de repente.

- Maldición Iris no hagas eso – dijo James que había sacado su varita para maldecir a quien había aparecido.

- ¡Tú!, fuera, no los matarás a ellos también, has tenido tu oportunidad esta noche pasada, pero la has perdido – grito Petunia antes de darse cuenta de lo que había dicho su cuñado.

- Tuney ¿la conoces? – dijo Lily confusa, mientras James se reía tanto que tuvo que sentarse antes de caer al suelo. Su cuñada los tenía bien puestos. Gritarle a la muerte, eso era nuevo.

- ¿La conocéis vosotros? Es una mortifaga – dijo Petunia.

- Si, la conocemos – dijo Lily

- Y no es una mortifaga – dijo James riéndose.

- Pero la recuerdo, estaba allí cuando papá y mamá murieron – dijo Petunia.

- Lógico, es la muerte, se llama Iris – dijo Lily haciendo que su hermana palideciera aún mas.

- No te los lleves, te lo suplico – dijo Petunia mirando a Iris.

- No he venido a llevármelos a ellos, ni a ti ni a tu hijo, a por quien venía ya lo tengo – dijo Iris.

- ¿Quién? – preguntó James dejando de reír.

- Vernon – dijo Iris.

- ¿Vernon? – dijo Petunia.

- Si, tal y como debería haber sido la vez anterior – dijo Iris.

- ¿Qué quieres decir? – pregunto Petunia confusa.

- Dejaré que sea tu hermana y tu cuñado los que te lo expliquen, yo solo te informo de que Marge también morirá esta noche, atacada por sus perros – dijo Iris.

- ¿Porque no me siento destrozada? Acabas de decirme que mi marido ha muerto – dijo Petunia.

- Porque jamás debiste casarte con él. Tus sentimientos no son tan profundos. Por lo que tu corazón y tu cerebro no sufren como lo harían de haber sido el hombre con el que estabas destinada a casarte, ellos lo consideran un extraño, tus sentimiento al casarte con él eran debido al hechizo que Albus puso sobre ti – dijo Iris.

- ¿Lo conoceré? A pesar de todo lo que ha pasado ¿Conoceré a ese hombre? – pregunto Petunia.

- Lo conocerás, y serás inmensamente feliz. Por cierto, sacar a Petunia y a su hijo de aquí como muy tarde a las siete, eso os da menos de dos horas. Eso os dará un margen de tiempo suficiente para llegar a la Mansión Black. Albus se ha enterado de la batalla de anoche y de la muerte de Vernon y vendrá a atar la magia de Dudley mientras duermen. Ahora tengo que irme tengo trabajo – dijo Iris para luego desaparecer.

- Vamos Tuney, te ayudaré a recoger tus cosas, James tu recoge las cosas de Dudley – dijo Lily mientras ella y Petunia subían las escaleras.

Los tres comenzaron a meterlo todo en maletas y en cajas y reduciéndolo con magia, mientras Lily y James le contaban a Petunia todo lo que había pasado desde que había nacido Neville y porque, su reacción hizo que por primera vez desde que la conocía, James diera gracias de que Petunia Evans no tuviera magia suficiente para usar una varita, y que Snivellus ya estuviera muerto, de lo contrario habría tenido que arrestar a su propia cuñada. Petunia era igual de aterradora que su hermana cuando se enfadaba... o peor.

Consiguieron recoger todo y salir hacia la casa de Sirius antes de las dos horas que Iris les había dado. James se había puesto en contacto con Millicent y Kingsley a través de su medallón de auror, y pidió permiso para poner alarmas sobre la casa de Petunia, el cual le concedieron al enterarse de lo que Albus tenía planeado.

James tardó dos horas en hacer el mismo recorrido que antes había hecho en solo una, porque Lily y Petunia le gritaban que redujera la velocidad cada vez que aceleraba un poco o cada vez que trataba de adelantar a otro vehículo, porque Dudley iba en el coche, cuando estaban entrando en el garaje de Sirius, James sintió como saltaban las alarmas que había puesto en la casa de Petunia. Como también notó, mientras entraban en la casa, como Kingsley y otras cinco personas se aparecían en la propiedad. Lo único que lamentó James fue no estar presente para ver la cara de Albus cuando los aurores lo sorprendieran dentro de la casa de la hermana de Lily Potter un día después de que Voldemort tratara de matar a Lily, y sus mortifagos escaparan, entre ellos el que Albus quería que nombraran su guardián secreto. Lo que él no sabía era lo que Kingsley había hecho para atraer a Albus a la casa.

Entraron a través de la puerta trasera, que daba a la cocina. Cuando Lily y James entraron en la casa con Petunia y Dudley, ya despierto, se encontraron con que todos estaban allí, alrededor de una gran mesa y dándoles la cena a Neville y Harry.

- ¡Mamá! – grito Harry contento de ver a sus padres entrar, se revolvió entre los brazos de Sirius que lo tenia sentado en sus rodillas y cuando Sirius lo dejó en el suelo, a pasos tambaleantes fue hacia su madre.

- Mi pequeñín – dijo Lily alzándolo y abrazándolo.

- Hola granujilla – dijo James riéndose y revolviendo el cabello de Harry, a lo que el respondió enfurruñándose y tratando de esconderse en el cuello de su madre.

- Tuney, te presento a mi hijo, Harry – dijo Lily.

- Hola, Harry –dijo Petunia.

- Oa – dijo Harry tímidamente.

- Soy tu tía Tuney. Y este es tu primo Dudley. Di hola a Harry, Dudley – dijo Petunia, feliz de conocer a su sobrino.

- Oa, Ady – dijo Dudley saludando con su rechoncha manita.

- Oa, Dudy – dijo Harry.

Petunia fue presentada a Amelia, a los Longbotton y a Narcisa, a Remus y Sirius ya los conocía, de la boda de James y Lily. Ella no se esperaba el buen recibimiento que le otorgaron los amigos de su hermana. Durante el banquete de la boda de su hermana, Vernon había llamado a todos los presentes monstruos despreciables y ella, ya embarazada y por miedo a sufrir la ira de Vernon, no había salido en defensa de su hermana. Ahora, todos la recibían como si fuera una de ellos, lo que le sorprendió, hasta que Narcisa Black le contó el porque había estado comportándose del modo en el que lo había hecho desde que su hermana había sido aceptada en Hogwarts.

Casi a medianoche, los Weasley y los Longbottom, se fueron a través del flu a sus casas, mientras, tanto los Potter como Petunia y Remus fueron invitados por los Black a quedarse a dormir allí. Dudley y Harry durmieron en el dormitorio de la pequeña Susan, en cunas que los elfos conjuraron.


2 de noviembre de 1981

A la mañana siguiente, todos se levantaron y mientras desayunaban, hablaron sobre donde viviría Petunia ahora que sabía que Dudley era un mago. Al final se decidió que Petunia viviría en la casa de invitados de los Potter y que alquilaría el número 4 de Privet Drive para que no estuviera vacía, como Lily había hecho con el número 6 de la misma calle, ambas casas herencia de sus padres. Durante el desayuno, Kingsley mandó un mensaje a James contándole que Albus había sido sorprendido dentro de la casa de Petunia con la varita en la mano y que cuando los aurores habían intentado arrestarlo, los había atacado. También le pidió que llevara a Petunia al Ministerio para que ella presentara una queja contra Albus por haber irrumpido en su casa sin su consentimiento. Remus fue directo al Ministerio para ayudar a Kingsley y al resto de los aurores a mantener en secreto que Albus había sido arrestado. Petunia estuvo encantada de ir a denunciar el abuso de Albus. Pero primero tenían otro sitio al que ir.

Cuando terminaron de desayunar, los Potter y Petunia, con los niños, llegaron por Flu al Caldero Chorreante, nada más salir de la chimenea, fueron abordados por los magos y brujas que allí se encontraban. Todos les agradecieron a los Potter que los libraran de la amenaza que suponía Voldemort. Cuando lograron entrar en el Callejón Diagon se dirigieron a Gringots, todos habían decidido que lo mejor, antes de enfrentarse a Albus en el ministerio, era que Petunia reclamara la bóveda de los Evans. Cuando entraron en el banco, se volvió a repetir la situación que se había producido en Caldero Chorreante, incluso los duendes acudieron a mostrar su gratitud, incluso, para sorpresa de todos los magos y brujas presentes, el líder de la nación duende, Ragnok, fue a recibirlos.

- Lord Potter, es un honor tenerlo en mi banco, ¿qué puedo hacer por usted? – pregunto Ragnok acercándose a ellos.

- Líder Ragnok, el honor es nuestro, ¿podemos hablar en un lugar más privado? – pregunto James estrechando la mano de Ragnok.

- Puede llamarme Ragnok, Lord Potter – dijo Ragnok sonriendo.

- Solo si usted me llama James – dijo James sonriendo también.

- Por supuesto, sígame – dijo Ragnok, guiándolos por una puerta que daba a un pasillo.

James, Lily y Petunia se sorprendieron ante la amplitud del pasillo, tenía alrededor de siete metros de alto, diez de ancho y unos doscientos metros de largo. Mientras caminaban en silencio junto a Ragnok, los tres pudieron leer los carteles que habían junto a las puertas de los despachos a ambos lados del pasillo, y los tres dedujeron que eran las familias cuyas cuentas manejaban los duendes que ocupaban dichos despachos. Cuando llegaron al final del pasillo, vieron unas grandes puertas de oro por las que Ragnok entró, Petunia se dio cuenta de que la puerta de al lado tenía el apellido de su cuñado, por lo que el duende que ocupaba ese despacho era el que manejaba la inmensa fortuna de James.

Una vez dentro, Ragnok hizo aparecer, en una de las esquinas del despacho un gran parque de juegos.

- Podéis dejar a los niños jugar ahí, tengo el presentimiento de que va a ser una reunión larga – dijo Ragnok.

- Gracias – dijo Lily, mientras ella y Petunia dejaban a Dudley y Harry dentro del parque.

- Quiero poner a Petunia y a su hijo bajo la protección de la familia Potter – dijo James sorprendiendo a Petunia y Lily.

- Me parece buena idea, para eso solo tendrás que firmar un documento por el cual te comprometes a protegerlos hasta que la señora Dursley se vuelva a casar o ella lo decida – dijo Ragnok, haciendo aparecer un pergamino y una pluma, y dándoselo a James.

- Perfecto, ¿dónde tengo que firmar? – preguntó James

- Al final de la hoja – dijo Ragnok señalando el lugar.

- ¿Sabe que mi marido a muerto? – preguntó Petunia.

- Lo sé, señora Dursley. La nación duende tiene muchos confidentes en ambos mundos, el mágico y el muggle – dijo Ragnok

James firmó el documento, cuando terminó, las letras se iluminaron y una luz envolvió a Dudley, Petunia y a los tres Potter. Ragnok movió su mano sobre el documento creando dos copias, con otro movimiento las copias desaparecieron.

- Una copia ha sido enviada a nuestros archivos, el original a la bóveda principal de la familia Potter y otra copia al Ministerio, al departamento de seguridad mágica – dijo Ragnok – ¿Hay algo más en lo que pueda ayudaros?.

- Si, queríamos saber si yo o mi hijo tenemos derecho a reclamar alguna bóveda o propiedad en el mundo mágico – dijo Petunia.

- Es fácil saberlo, solo tienes que pincharte en el dedo y dejar caer dos gotas en este papel, en él aparecerán todos los bienes a los que tienes derecho, tanto muggles como mágicos – dijo Ragnok dándole a Petunia un pergamino y un pequeño puñal.

Petunia cogió el puñal, se pincho en el dedo y dejó caer en el pergamino las dos gotas de sangre. Segundos más tarde, comenzaron a aparecer palabras como si una pluma invisible estuviera escribiendo en él. Cuando terminó de aparecer palabras, Ragnok cogió el pergamino y comenzó a leer.

- Bien, veamos, Petunia Dursley, de soltera Evans, hija de Richard Evans y Rose Evans, de soltera Lewis. Hermana de Lily Potter, de soltera Evans. Casada con el difunto Vernon Dursley. Madre de Dudley Dursley. En el mundo muggle, es la propietaria del nº 4 de Privet Drive, Little Whinging, Londres. Tras la muerte de su esposo, hereda la cuenta bancaria de la familia Dursley, que asciende a 23.000 libras. También es la propietaria, junto con su hermana Lily, de la empresa de taladros Grunnings en Londres, con su cuenta bancaria, que asciende a 816.257 libras. En el mundo mágico, es la propietaria de una bóveda en Gringgots, abierta por Richard y Rose Evans a su nombre, con la cantidad de 27.534 galeones, 15 sickles y 13 knuts. También es la propietaria junto con su hermana Lily, de una casa en el pueblo mágico Hogsmeade, la cual se encuentra en alquiler desde 1972. Eso es todo – dijo Ragnok.

- ¿Tengo una bóveda a mi nombre en este banco? – pregunto Petunia sorprendida de tener tanto dinero en el mundo mágico a su nombre.

- Si, según nuestros registros, la bóveda fue abierta por tus padres en agosto de 1.971, al mismo tiempo abrieron otra bóveda con la misma cantidad a nombre de tu hermana – dijo Ragnok.

- Esa es mi bóveda de confianza ¿verdad? – dijo Lily.

- Si – respondió Ragnok.

- ¿Explicaron el porque abrían esa bóveda? – preguntó Petunia.

- Vuestros padres sabían que Lily se quedaría en el mundo mágico, por lo que quisieron que, en caso de necesidad, tú tuvieras los medios para vivir en el mundo mágico con tu hermana. También dieron instrucciones de cómo debía ser invertido el dinero que ellos habían ingresado, es por eso que la cantidad es tan grande, vuestros padres llegaron a un acuerdo con el duende que abrió la bóveda, los duendes nos quedaríamos con el 7% de los beneficios, cabe indicar que en ese momento el máximo que los duendes recibíamos era el 3%, y en este momento la tasa está en el 4% – dijo Ragnok.

- ¿Y la casa? – preguntó Lily.

- Fue comprada por vuestros padres cuando comenzaste tu segundo año en Hogwarts, enseguida fue puesta en alquiler, y así ha estado hasta hace cuatro meses, cuando el inquilino se mudó al extranjero. Ahora es vuestra para hacer lo que queráis con ella – dijo Ragnok.

- Hemos descubierto que mi hijo es mago ¿Podemos comprobar si él tiene derecho a alguna bóveda? – preguntó Petunia.

- Si, del mismo modo que contigo – dijo Ragnok.

- De acuerdo – dijo Petunia levantándose para coger a Dudley del parque, el cual se enfadó cuando su madre lo cogió separándolo de su primo y de los juguetes que el duende había hecho aparecer.

- Aquí tiene – dijo Ragnok dándole a Petunia otro papel, cuando ella se acercó a la mesa con Dudley.

Mientras Petunia sujetaba a Dudley, Lily le pinchó en su dedito con el pequeño puñal, él se quejó pero para orgullo de Petunia no lloró, aunque seguramente el que su tío James estuviera haciendo aparecer burbujas de colores, tuvo algo que ver. Cuando la sangre tocó el papel, comenzó a aparecer palabras, cuando terminó, Ragnok tomó el papel y, mientras Petunia volvía a dejar a Dudley en el parque, observo lo que había escrito. Cuando Petunia volvió a sentarse, Ragnok lo leyó en voz alta.

- Dudley Dursley. Hijo de Vernon Dursley y Petunia Dursley, de soltera Evans. Único heredero, a día de hoy, de los bienes de su madre. En el mundo muggle, hereda de su difunta tía Margorie Dursley, una cuenta bancaria con 2.312 libras. En el mundo mágico, es el heredero de la bóveda principal de la familia Evans, cuya cantidad asciende a 1.022.156 galeones, una casa en el pueblo mágico Hogsmeade y la jefatura de la familia Evans. Eso es todo – dijo Ragnok.

- ¿Otra casa? – preguntó Petunia.

- Si, pero esta a diferencia de la otra, sólo pertenece a Dudley, la otra os pertenece a ti y a Lily – dijo Ragnok.

- ¿También está en alquiler? – preguntó James.

- Si, el alquiler todavía estará vigente hasta agosto de 1987 y según la documentación, está situada junto a la casa que los Black poseen en la villa – dijo Ragnok.

- ¿Las casas están en buen estado? – preguntó Lily.

- Si, ambas han tenido un buen mantenimiento, del cual nos hemos estado encargando los duendes, cuando estaban desocupadas, y los elfos de los inquilinos cuando estaban ocupadas – dijo Ragnok.

- Gracias – dijo Lily.

- ¿Más preguntas? – preguntó Ragnok.

- ¿Tengo que firmar algo? – dijo Petunia

- Si, firma al final del documento y serás nombrada como albacea de todos lo bienes de tu hijo hasta que éste cumpla los quince – dijo Ragnok dándole a Petunia el documento y una pluma.

Cuando Petunia terminó de firmar el documento, una luz los envolvió a ella y a Dudley, legitimando la reclamación de los bienes de Dudley.

- ¿Se ha hecho alguna inversión con el dinero que hay en la bóveda? – preguntó Lily.

- No, la cantidad que hay es debido a los intereses que se han ido generando a lo largo de los años. Gringotts ha ido cobrando las comisiones por mantenimiento, de los intereses generados anualmente – dijo Ragnok.

- Me gustaría que los duendes se encargaran de invertir el dinero, no importa en que empresas lo hagan, muggles o mágicas, siempre y cuando no pertenezcan a familias que hayan apoyado al bastardo que ha intentado matar a mi hermana – dijo Petunia.

- Así se hará – dijo Ragnok escribiendo las instrucciones recibidas en un pergamino – ¿Algo más?

- Sí, quiero que los duendes os quedéis con el 10% de los beneficios de esas inversiones – dijo Petunia, asombrando tanto a Ragnok como a James. En cambio Lily no reaccionó, esa era la Petunia que ella quería. Digna hija de su padre, una mente brillante cuando se trataba de negocios.

- Eso es demasiado – dijo Ragnok.

- No, no lo es. Además así todos contentos, con ese porcentaje, me aseguro de que los duendes invierten bien la herencia de mi hijo y la mía, porque quiero que también inviertan mi dinero – dijo Petunia.

- Así se hará, no te preocupes, invertiremos bien ese dinero, ¿debo realizar alguna gestión más? – dijo Ragnok.

- Si, me gustaría abrir una bóveda de confianza para Dudley, con 25 galeones – dijo Petunia recordando lo que su hermana le había contado sobre el cambio a libras.

- Nosotros también queremos abrir una para Harry, con la misma cantidad – dijo Lily.

- ¿Alguna condición de acceso? – preguntó Ragnok.

- Si, no podrán sacar más de un galeon a la semana si no están acompañados por uno de nosotros tres, al menos hasta que cumplan los 11 años – dijo Lily, mientras Petunia asentía recordando lo que su hermana le había contado sobre lo que sucedería cuando su sobrino Harry cumpliera los ocho años, en esos tres años extras, ellas les enseñarían a los niños como administrar su dinero de bolsillo.

Cuando cerca del mediodía, los Potter al completo llegaron acompañados de Petunia y Dudley, al ministerio. Amelia y Sirius les estaban esperando en el vestíbulo. También vieron que estaba lleno de empleados y periodistas, celebrando la victoria. Petunia y Lily abrazaron protectoramente a Dudley y a Harry, mientras Amelia abrazaba con un brazo a Petunia y la guiaba hacia el despacho de la ministra donde les estarían esperando, y Sirius y James se abrían paso entre la multitud.


POV Albus Dumbledore.

Dumbledore estaba en una celda en el ministerio pensando en como había llegado hasta allí. El día anterior se había encerrado en su nuevo puesto, la conserjería de Hogwarts, y estaba furioso. Una vez más esos mocosos entrometidos habían actuado sin su permiso. Habían conseguido desterrar a Voldemort. Y todos en la Gran Bretaña mágica los alababan. Todos festejaban la victoria de ambas parejas y les agradecían que se hubieran arriesgado por todos ellos.

Los rumores habían comenzado pocas horas después. Todos los habitantes del castillo estaban despertando cuando se vieron inundados por una avalancha de lechuzas con cartas de sus familias. Albus se había enterado por los cuchicheos de los alumnos cuando se dirigía hacia el Gran Comedor para el desayuno. Cuando escuchó a varios alumnos comentar la noticia, fue a increpar a Minerva el que no hubiera ido a contarle a él lo sucedido y que no hubiese intentado detener a los Potter y a los Longbottom, él no podía permitir que ellos mataran a Voldemort, esa victoria debía ser de él, de nadie más, así tendría al mundo postrado ante él como el único que había "vencido" a dos Lord Oscuros.

Minerva no hizo caso a los reclamos de Albus, es más, la maldita arpía había osado amenazarle con decirle a los periodistas de "El Profeta" que Albus era en realidad el creador de Voldemort. Algo que, según ella, todo el mundo creería después de que se supiera que Albus y el Lord Oscuro Gellert Grindelwald eran amantes en su juventud.

Minerva declaró el día libre de clases, y él se había tenido que resguardar en la conserjería. Sus esperanzas de que Isobel y Robert se tranquilizaran a la hora de usarlo a él como blanco de sus bromas, se quedaron en eso simples deseos. Desde que había comenzado el curso, las bromas habían continuado, a pesar de que no habían cambiado mucho. Ahora todos en Hogwarts habían tomado el gastarle bromas como una tradición, los de los cuatro cursos superiores habían tomado bajo su ala a los de los tres primeros cursos y les estaban enseñando como pensar, planificar y ejecutar una broma, desde el blanco (que en ese momento había sido escogido Albus), a la localización y la ruta de huida para no ser descubiertos, incluso el conseguir cuartadas de su localización en caso de ser acusados.

Alrededor de las ocho de la noche, Albus, escondido entre las sombras pudo escuchar como un joven auror llegaba, corriendo y sofocado, hasta Hogwarts buscando a Minerva y como le contaba que el cuñado de Lily había muerto y que Lily tenía pensado ir a casa de su hermana al día siguiente para llevarla a ella y a su sobrino con ellos a la mansión Potter, y que esperaban poder contar con Madame Pomfrey en caso de tener que tranquilizar a Petunia.

Albus, sin sospechar de que le hubieran tendido una trampa, salió de los terrenos de Hogwarts y se apareció en el jardín trasero de Petunia Dursley. Albus sabía donde se encontraba la casa por las múltiples visitas que les había hecho a los Evans para tratar de evitar que permitieran la boda de James y Lily. Él mismo le había dicho a Severus donde se encontraba la nueva casa de los Evans cuando se mudaron, dos años antes de su muerte, lejos del barrio en el que vivían y lejos de Severus.

Cuando llegó a la casa notó que estaba muy tranquila y que todas las luces estaban apagadas, pensando que era porque Petunia y su hijo ya estarían durmiendo, abrió la puerta con un Alohomora y entró, cuando estaba a punto de subir las escaleras, notó como alguien le ponía una varita en el cuello.

- Suelta la varita Albus – le dijo una voz, que Albus reconoció como la de Kingsley y parecía satisfecho de sí mismo.

Ahora se encontraba sentado en una celda en el Ministerio, de nada le habían servido sus alegatos de que todo era un mal entendido. Tampoco ayudó que cuando Albus se giró uno de los aurores salió de su escondite en la primera planta y Albus, sobresaltándose, le atacara lanzándole al cuello un Diffindo (un hechizo de corte).

Lo habían arrestado por allanamiento de morada, intento de asesinato contra Petunia y Dudley Dursley, atacar a los aurores y resistirse al arresto. Lo único por lo que podía estar agradecido era el no haber golpeado al auror gracias a los buenos reflejos del muchacho.

En ese momento sólo pudo rezar para que no permitieran a Lily que tuviera acceso a él. Sólo el pensar en lo podría hacerle, hacía que deseara haberla matado también a ella hace años cuando Severus y varios de sus amigos mataron a los Evans. La prueba la tenía en lo sucedido dos semanas después de la muerte de los Evans, cuando Severus y un par de sus amigos de Slytherin y recién nombrados mortífagos atacaron a Lily Potter, entonces Evans, y a dos de sus amigas, y se burlaron de la muerte de los padres de Lily. Cuando ella acabó con su venganza tres días después, cinco de los amigos de Severus y mortífagos, entre ellos Rabastan Lestrange, tuvieron que pasar las siguientes tres semanas en la enfermería. En cambio Severus tuvo que pasar cuatro semanas en St. Mungo. Lo que más enfureció a Albus fue que no pudo encontrar prueba alguna contra Lily, la mayoría de los Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw y algunos Slytherin, entre ellos varios herederos de las jefaturas de sus familias, se unieron a su alrededor y les otorgaron cuartadas a ella y sus amigas, para el lapso de veinticuatro horas en las que según la investigación apuntaba que se habían lanzado los hechizos. Pero el mensaje fue claro: Ataca a uno de los seres queridos o amigos de Lily Evans y si sales vivo de ello, da gracias.

Agradecía que no fuera a ser juzgado por el Wizengamot y sólo sería interrogado por Kingsley y la ministra. Sólo esperaba poder librarse de ser interrogado con veritaserum, de lo contrario estaría atravesando el velo en menos tiempo de lo que él tardaba en decir: "Por el bien mayor". Malditos mocosos arrogantes. Esperaba que aparecieran Peter y Bellatrix y acabaran con todos. Walburga hizo un buen trabajo con esa chica. Bendita la hora en la que se le ocurrió poner a esa vieja arpía bajo encantos compulsión. Lástima que no funcionaran cuando, a través de uno de sus peones, trató que desheredaran a Sirius y nombraran a Lucius su heredero a través de Narcisa.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando oyó como la puerta de su celda se abría. Levantó la cabeza y vio a un auror que lo esperaba. Dumbledore lo reconoció, su foto había salido en la portada de "El profeta" anunciando la derrota de Voldemort, era el auror Allan Roberts. Era el entrometido que había matado a la serpiente de Voldemort. Cómo se habían enterado de los horrocruxes de Tom, seguía siendo un misterio para él.

- Levántate, y sal de la celda, Dumbledore. Me han ordenado que te lleve al despacho de la ministra – dijo Roberts.

Albus obedeció, ahora su destino estaba pendiente de una pregunta, ¿usarían Veritaserum?.

O peor ¿estaría Lily Potter presente?