Capitulo 43

Una lluvia rosada de bendiciones

3 años después…

Chiaki se encontraba en una tienda de ropa en la zona de Ginza probándose varios conjuntos de ropa ligera, ella quería llevar algo nuevo para la celebración del Hanami así que escogió un vestido floral de colores rosa con unas zapatillas y un chaleco marrón, esta vez irían a Naka Meguro un parque en donde se podían ver mejor los Sakuras cerca de Shibuya y aprovecharía ese momento para hablar con Zenki, además de que por ser un lugar donde siempre hay gente en esta temporada estaba segura de que no haría un escándalo. –Me llevo este- ella colocó el vestido en la caja registradora, después de salir de la tienda, pasó por la pastelería de la abuela Nagi para comprar algunos dulces para el picnic de mañana. En la tarde, prepararon los bocadillos, las bebidas y las cosas que iban a llevar, era un gran evento en que todos asistirían así que tendrían que hacer mucha comida.

Al día siguiente, llegaron a la estación de Shibuya, Sayaka llamó a Chiaki pasa saber en qué lugar se encontraba y ella le indicó que estaba cerca de uno de los lagos más grandes que había, podrían reconocerla por el puesto suficiente que apartó para todo el grupo, todos se fueron caminando en la misma dirección que muchas personas se encaminaban, el parque. Después de mirar varios lagos la encontraron sentada debajo de un Sakura muy floreado, -Por fin llegaron, los estaba esperando desde hace una hora- ella se levantó del suelo, luego de abrazarlos y saludarlos, les indicó el lugar para que se sentaran en la enorme manta que estaba sujeta al suelo.

El grupo completo estaba reunido, Ayame y Sago estaban sentados como dos enamorados dándose los dulces en la boca acompañados de sutiles besos, a su lado los veían extrañados Sayaka e Inugami junto con Kokutei acostado al lado de la fémina, Ako y Akira conversaban tranquilamente de las exposiciones recientes de las obras del gran demon en los países de Norteamérica ignorando por completo la escena empalagosa de sus amigos. La abuela Nagi bebía de su taza de té hablando junto con la abuela Saki de sus tiempos cuando eran jóvenes y la fascinante religión sintoísta, Jukai y su eterno discípulo Kuribayashi comían alegremente de la variedad de platos que la sacerdotisa hizo con su abuela. Hitomi, estaba al lado de ella comentando los últimos avances de la cafetería en la localidad pero algo llamó su atención.

-Chiaki ¿Dónde está Zenki?-

-Ya debe de estar de regreso, se aburrió de esperarlos así que fue a dar un paseo- una sonrisa se dibujó en su rostro cuando vio a los lejos a su pareja acercarse corriendo con tres niños persiguiéndolo. -¡Zenki, Kitsugu, Kidou, Lenki! ¡Estamos aquí!- ondeó su mano para guiarlos hacia el grupo reunido, todos se sorprendieron al verlo rodeado de sus hijos de se notaba a distancia el gran parecido que tenían a él.

-¡Guao! Lenki en idéntico a Zenki, aunque Kidou no se queda atrás.- los niños se sentaron alrededor de su madre para tomar agua y empezar a comer.

-jajaja así es Ayame, desde que te fuiste, estos niños crecieron parecidos a su padre tanto en físico como en carácter- el pelirrojo se sentó a su lado dándole un pequeño empujón de reproche, sin esperar tomó el ultimo Donburi Oyakodon para empezar a comer, los 4 comían a la misma velocidad y voracidad. –Hasta comiendo son iguales…solo espero que esta hermosura no sea así- la sacerdotisa acarició el vientre abultado que se vislumbraba en su vestido floreado, tenía 5 meses de embarazo y estaba feliz de que su segundo bebé seria una niña.

-No te confíes, así pensamos de Lenki y míralo- Zenki no pudo evitar opinar por el optimismo de su esposa, pero por dentro estaba seguro de que su segunda hija seria igual que su madre. El desayuno fue ameno y tranquilo que después de recoger las cajas y las bebidas algunos fueron a caminar por el lugar y otros se quedaron reposando viendo el paisaje, Chiaki y Zenki estaban reposando sentados debajo de un frondoso árbol de Sakura rodeados de sus niños que dormían plácidamente. -¿se está moviendo, verdad?-

Sus manos estaban rodeando la barriga de la miko acariciando con ternura las partes donde sentía el movimiento de su hija. –Sí, esta pequeña se vuelve loca cuando te siente cerca. Estoy segura de que estaba dormida cuando comíamos pero apenas te sentaste detrás de mí y rodeaste mi vientre se despertó.-

-No fue mi intención, pero no puedo evitarlo. Te ves más hermosa y radiante que ayer- susurró seductoramente en su oído subiendo sus manos para abrazarla por su pecho.

-es lo mismo que me dijiste ayer, el día anterior, el anterior de ese día, el anterior del anterior de ese día…- su boca fue callada con un beso que sintió en su mejilla dado por él, aunado a eso le hizo cosquillas a los lados de su barriga obligándola a callarse para emitir una risa alegre y feliz. –Cariño, ¿sabes dónde esta Saeki y Vasara?-

-Los vi sentados en la parte más alejada del parque. El idiota de ese Vasara aún no quiere que ninguno de nosotros nos acerquemos a Saeki, como si ella me importara como mujer.-

-No seas así, para ellos esta es una nueva etapa en sus vidas. Aún no me creo que ella este embarazada de él, ni siquiera deseo imaginarme como fue ese "cortejo"-

-Jajajaja, podría decirse que gracias al periodo de celo ese embarazo se produjo, porque sino todavía esa pobre demon estaría esperando por él.-

-Solo espero que Ayame no sufra eso con Sago, de vez en cuando van y vienen de Estados Unidos en sus trabajos de fotografía. Según ella, me ha dicho que su relación se ha hecho muy firme a pesar de que tiene que vigilarlo en ocasiones cuando fotografía a modelos, pero seguramente algún día ellos también tendrán su familia.-

-Con lo pervertidos que son los dos, no lo dudaría. Goki en cambio aún lo veo intentando tener algo con tu amiga, en realidad si no fuera tan delicado y caballeroso, ya estarían igual que nosotros.-

-Recuerda que Akira es un hombre muy respetuoso igual que Ako, los dos están muy concentrados en sus trabajos artísticos como para sentar cabeza, pero igual me alegro de que ellos estén más juntos que antes. Así como Sayaka e Inugami. Solo espero que la sorpresa de hoy le guste.-

-¿Qué sorpresa?-

-Sayaka me dijo esta mañana que también está en estado, pensaba decirle ahora a él cuando fueran a pasear a Kokutei por los caminos del parque. No me imagino a Inugami ser padre pero estoy confiada de que será igual de cuidadoso y cariñoso como lo hace con su can-

-Qué locura. Al parecer ya todos tienen sus vidas arregladas como desean. La abuela Nagi piensa expandir la cafetería colocando de segundo al mando a Hitomi en el nuevo restaurant, tu familia está sana y feliz en Shikigami-sho, y no hemos tenido ningún enemigo en estos 3 años. Tú, ya trabajas ya que los niños están en la escuela y en el jardín de infancia así que tienes el tiempo libre para hacerlo, yo todavía sigo en la cafetería, Kitsu sigue haciendo desastres con sus compañeros en sus clases-

-Jajaja, es igual que tu de autoritaria, mandona y competitiva. Este año pienso inscribirla en las clases de Karate para que desahogue su fuerza, Kidou también tiene tu carácter de terco, orgulloso y de meterse en problemas cada vez que puede, así que tenemos que hacer algo con nuestro pequeño rebelde. En cambio Lenki tiene algo de los dos, es fuerte, valiente y temerario como tu pero inteligente, carismático y defensor como yo.-

-Por no olvidar que también es terco, gritón, mandón y hace lo que quiere. ¿A quién habrá sacado eso?-

-A ti por supuesto.- el pelirrojo comenzó a besar todo su cuello produciéndole más cosquillas a la miko que no dejaba de reír, luego sintió como los brazos de él volvían a la posición de abrazar su vientre. -Zenki creo que ya es hora de que le busquemos un nombre a nuestro bebé-

-¿Cuáles tienes en mente?-

-Kasumi, Chidouki, …aunque me gusta Cherry que es cereza en ingles igual que Sakura-

-Voto por Cherry, los 3 primeros no me gustan.- ella se volteó a mirarlo extrañada de que no les gustara los nombres de las mujeres que existieron en su vida, pero la línea seductora que formaba su boca la hizo detener la reprimenda que iba a soltarle. - Digamos que no cuadran contigo-

-¿Por qué conmigo?- ahora no entendía nada de lo que intentaba decirle.

-Por que nuestra hija será muy parecida a ti, lo presiento- aprovechando la cercanía de sus bocas, rozó sus labios con los suyos en un rápido beso cargado de amor. Chiaki le devolvió el mismo pero con un poco más de presión anhelando sentirlos como todos los días cuando la provocaba de esa manera. De pronto, la mano pequeña de uno de sus hijos acariciando su barriga los hizo detenerse. Seguramente sería la excusa perfecta para continuarlo antes de dormir.

-Mamá ¿Cuándo nacerá Cherry?- Lenki estaba despierto escuchando la conversación de sus padres y, aunque no entendía mucho de lo que hablaban, ahora sabia el nombre de su hermanita. Miró a sus padres abrazados observándose por unos instantes y después de sonreírse ambos con amor, volvieron a ver el pequeño que esperaba una respuesta.

-Muy pronto hijo, muy pronto- Una brisa traviesa de primavera movió la rama de los árboles para que soltaran sus pétalos rosados, estos cayeron como una lluvia sobre las personas que caminaban entre los senderos del parque, unos asombrados por buenas noticias, por la llegada de un nuevo miembro, por el hecho de compartir con la persona que más aman, por la esperanza de un nuevo mañana, por los cambios positivos de la vida, por la felicidad de una familia que crece. Y otros recibían aquella lluvia de flores como la bendición de un futuro lleno de felicidad, amor y muchos niños.

Fin.