Ivan abrió los ojos y se encontró a sí mismo en una habitación que nunca antes había visto. Había gente por todos lados —algunas tumbadas en cama al igual que él, otros con uniforme y atendiendo a los heridos. Era un hospital, de eso no había ninguna duda ¿Pero, por qué estaba ahí?

-"¿Dónde estoy?" –preguntó, a nadie en particular.

Una enfermera joven fue a donde estaba.

-"Qué bien que estás consciente" –comentó.

-"¿Dónde estoy?" –preguntó de nuevo –"¿Qué está pasando?"

-"Este es el departamento de emergencia del hospital San Damian. Tuviste un accidente de auto, pero no sufriste lesiones graves. Tienes algunos cortes y contusiones, pero nada muy malo" –dijo la enfermera.

-"Mi cabeza" –gimió Ivan, tratando de alcanzarla y encontrar su cabello acuoso con su frente. Su mano se sentía un poco pegajosa, y cuando la miró, se dio cuenta de que había sangre en sus dedos-"Estoy sangrando"

-"Sólo es un corte. El Doctor Watts ya lo revisó y decidió que no era necesario aplicar puntos de sutura, pero voy a limpiarla de todos modos"

-"¡YAO!" –gritó Ivan de repente, recordando que no era el único en el auto al momento del accidente.

-"¿Qué?" –preguntó la enfermera.

-"¡Yao! Es mi… estaba en el auto conmigo ¿Está bien? ¿En dónde está?" –preguntó Ivan frenéticamente, mirando alrededor de la habitación y notando que Yao no estaba en ninguna de las demás camas.

-"¿Es, por casualidad, un hombre pequeño con largo y oscuro cabe…?"

-"¡Es él, es él! ¿Qué le ha pasado? ¿Está bien? ¿Dónde está?" -preguntó Ivan.

-"Está vivo. Su lesión en la cabeza se considera lo suficientemente grave para ser llevado a una habitación propia para su recuperación. Hasta donde sé, no está consciente, pero conseguiré que alguien vaya a verlo y si puedes hacerle una visita, dependiendo de..." -la voz de la enfermera se detuvo.

-"¿Dependiendo de qué?" –preguntó Ivan.

-"Bueno, él recibió una herida en la cabeza muy seria, y no hay manera de saberlo a ciencia cierta hasta que esté despierto, pero ese tipo de cosas puede causar daño cerebral en algunos casos" -dijo la enfermera.

Iván sintió su sangre helarse ¿Daño cerebral? Seguro eso no le pasaría a Yao. La enfermera sólo lo había mencionado porque los médicos siempre habían tenido que prepararse para el peor resultado, sin importar lo poco probable que fuera. Yao estaría bien.

¿No es cierto?

A pesar de tranquilizarse con la idea de que Yao se recuperaría, Ivan no podía evitar preocuparse. Él ya sabía el nombre de la enfermera —se llamaba Bethany de acuerdo con su etiqueta de identificación en ella, no es que a Iván le importara— ella estaba atendiendo su corte en la cabeza. Se limitó a mirar al frente, en un punto ciego, con una sola cosa en su mente: Yao

No se dio cuenta que Bethany lo había dejado después de haber terminado la desinfección de su corte, y que no sabía cuánto tiempo pasó, antes de que ella regresara nuevamente—parecía que habían pasado horas, pero no podía haber sido tanto tiempo.

-"Tengo algunas noticias sobre su... um..."

-"Novio" -dijo Iván.

Era una mentira, pero necesaria —a menudo los hospitales tenían reglas sobre a quién se le permitía visitar a los pacientes y, a veces conocido o amigo no era suficiente.

-"Su novio, sí. Está despierto, pero..."

-"Pero, ¿qué?" -preguntó Ivan. Podía sentir su corazón hundirse -no sabía lo que le había pasado a Yao, pero no podía ser bueno si la enfermera se tomaba tanto tiempo en decírselo.

-"Parece que está sufriendo de amnesia retrógrada" -dijo Bethany.

-"¿Amnesia? ¿Algo así como pérdida de memoria?" -preguntó Ivan.

-"Sí. Es un poco... grave, en este caso" -dijo Bethany.

-"¿Qué tan grave?" -preguntó Ivan.

-"Cuando volvió en sí, no tenía idea de quién era. No tiene ningún recuerdo de experiencias pasadas" -explicó Bethany.

Ivan se quedó sin habla. Yao había perdido todos sus recuerdos - toda su vida, veinte y tantos años se habían ido de un golpe. Ivan se había preparado para lidiar con el hecho que Yao lo hubiera olvidado, así como la noche que pasaron juntos, pero no cada cosa que él hubiera hecho. De pronto se preguntó cómo se sentiría Yao - ¿confuso, asustado, confundido? Ni siquiera sabía su nombre.

-"¿Puedo verlo?" -preguntó Ivan.

-"Aún no, pero puede que tengas permitido visitarlo pronto, si la doctora Wigmore lo considera apropiado" –dijo Bethany, dejando la cama de Ivan para atender a otro paciente.

La mente de Ivan se inundó de preguntas ¿Podría Yao recuperar sus memorias? Si llegara a hacerlo, ¿cuánto tiempo le tomaría? ¿Sería el mismo Yao que Ivan había conocido ahora que las experiencias que lo habían formado e influenciado habían desaparecido?

Ivan deseó poder ser de más ayuda. Iba a ser la primera persona que Yao viera, y apenas si sabía algo sobre él –sólo su nombre, dónde vivía, dónde trabajaba y que su sueño era convertirse en el dueño de un restaurante. Oh, también sabía otras cosas –como su cuerpo lucía bajo su ropa, lo fuerte que gemía durante el sexo y cuan suave era su cabello, su piel, sus labios, todo lo que había tocado –pero ese no era el tipo de cosas que alguien con pérdida de memoria necesitaba saber.

Ivan palpó dentro de su bolsillo para encontrar su teléfono. Su hermana se lo había comprado para que pudieran mantenerse en contacto cuando él se fue de Rusia, era el modelo más nuevo y caro del momento. Incluso después de dos años, todavía era impresionante - tenía una pantalla que respondía cuando lo tocaba, la capacidad de conectarse a Internet en cualquier lugar del mundo y con todo tipo de características adicionales que un teléfono realmente no necesitaba. Sin embargo, Iván encontró la pantalla táctil difícil de usar, especialmente teniendo en cuenta que casi siempre llevaba guantes, y así y todo lo utilizó como una luz para encontrar su camino alrededor de la noche - para él, no era más que un niño de ocho con una linterna cien dólares. Pero sólo por esta vez, demostraría que era de gran ayuda. Si iba a ser de alguna utilidad para Yao, él tendría que saber más acerca de él, y estaba en el siglo XXI, la forma más fácil de aprender los datos personales sobre una persona era a través de Internet.

Buscó las opciones de su teléfono, se metió a Internet y colocó Yao Wang en el motor de búsqueda. El primer resultado que surgió fue la página de Facebook de alguien llamado Yao Wang, e Iván hizo clic en el vínculo, con la esperanza de que fuera a ser su Yao. Por desgracia, en realidad era un hombre mayor de Harbin. Sin desanimarse, Ivan escribió el nombre de Yao en el cuadro de búsqueda en la parte superior de la página y, a continuación, se desplazó a través de los resultados hasta que encontró un usuario cuya foto de perfil era sin lugar a dudas Yao. Entró en el perfil de Yao y comenzó a aprender todo lo que pudiera sobre él.

Yao tenía veintiséis años, Iván descubrió que su cumpleaños era en octubre y su ciudad natal estaba catalogada como Beijing. Ivan decidió buscar a través de las fotos de Yao, en parte porque pensó que serían más útiles que las listas de bandas, libros y películas de las que Yao había gustado y en parte porque sólo quería mirarlo. La primera foto en el álbum de Yao era de él y un joven de pelo oscuro que estaba etiquetado como Kiku Honda. Ivan reconoció el nombre de la lista de los hermanos de Yao - quien supuestamente era su hermano, pero debido a los diferentes apellidos, Ivan no sabía si en realidad estaban relacionados directamente. También había un par de fotos de Yao solo, e Iván no podía dejar de notar que se veía completamente irresistible en todos ellas, sobre todo aquella foto en la que estaba sosteniendo alegremente un oso panda mirando hacia la cámara. Se veía tan feliz, pero lo había hecho feliz - el panda, la persona que tomó la foto, lo que había sucedido el día en que se la tomó - ahora estaba olvidado.

-"Ivan" -dijo una voz al lado de su cama, e Iván levantó la vista para ver que Bethany estaba de vuelta. Brevemente se preguntó cómo sabía su nombre -él no se lo había dicho, pero tal vez había registrado sus bolsillos y encontró una licencia de conducir o alguna otra cosa con su nombre en él.

-"¿Qué pasa? ¿Tiene algo que ver con Yao?" -le preguntó.

-"La doctora dice que puedes pasar a visitarlo" -dijo Bethany.

Ivan rápidamente guardó su teléfono, se levantó de la cama y la siguió fuera de la sala de urgencias. Ella lo llevó por las escaleras hasta el segundo piso, que albergaba una sala de algún tipo, y lo llevó a la habitación diecinueve.

-"Está ahí, pero sólo para que estés preparado, él no recuerda nada, así que probablemente no sabrá quién eres" -explicó Bethany.

-"Entiendo" -dijo Iván.

Bethany abrió la puerta e hizo pasar a Ivan al interior. En una cama en el centro de la habitación estaba Yao, un poco confuso y luciendo aún más pequeño y adorable.

-"Yao..." -Ivan suspiró.

-"Ah, sí… Tu novio ha venido a visitarte" -dijo la mujer rubia — presumiblemente un médico— junto a la cama de Yao.

-"¿Novio?" -preguntó Yao.

-"Sí" -dijo Bethany, antes de que Ivan pudiera negarlo- "Ha estado muy preocupado por ti"

-"Vamos a dejarlos solos" -dijo la doctora rubia-. "Bethany, Scott te necesita"

Las dos mujeres salieron de la habitación, dejando a Ivan a solas con Yao.

-"Así que tú eres mi novio" -dijo Yao.

No. Esta era la oportunidad de Ivan de confesar, y decirle a Yao que en realidad era sólo alguien con quien se había acostado una vez y le había dicho a la enfermera que era su novio para que lo dejara pasar a visitarlo.

-"Lo soy" -fue lo que dijo en su lugar.

-"Lo siento, pero no me acuerdo de ti" -dijo Yao.

-"Está bien, no es tu culpa" -dijo Iván.

"¿Puedes contarme sobre... nosotros?" -preguntó Yao.

Otra oportunidad de decirle la verdad. Tuvimos relaciones sexuales la noche anterior, y fue increíble, pero esa fue toda nuestra relación.

Otra oportunidad para mentir.

-"Hemos estado juntos durante un año. Bueno... un año con tres semanas" -dijo Iván.

No puede haber sido, ninguno de sus amigos me conocería.

-"Nunca le dijimos a nadie acerca de nuestra relación, sin embargo, ya que los dos somos hombres y mucha gente encuentra que eso sea... controversial" -dijo Iván.

¿Y por qué le dije a la enfermera que yo era su novio si es un secreto?

-"Ayer por la noche, decidimos que no íbamos a pretender más porque éramos…"

¿Amantes?

"…Adultos y no deberíamos tener que ocultar nuestra relación de todos. Me pediste que viviera contigo, e íbamos para mi casa a recoger algunas de mis cosas"

Ivan podía sentir su corazón latiendo. No sabía si era por la adrenalina de la mentira o el miedo de que Yao, de alguna manera, supiera que no era cierto.

Yao se quedó callado por un momento.

-"¿Acaso te amo?" -preguntó finalmente.

-"Creo que sí" -dijo Iván.

Un año es mucho tiempo para estar sin decir 'Te amo'.

-"Si tú lo dices entonces debe ser verdad"

Porque decir algo lo hace real.

-"¿Y me has amado?" -preguntó Yao.

-"Demasiado. Todavía lo hago" -dijo Iván.

De alguna manera no se sentía como una mentira.

-"No sé tu nombre" -dijo Yao.

-"Ivan Braginsky. Y tú eres Yao Wang. Tienes veintiséis años, naciste en Pekín y eres lo mejor y más importante en mi vida ahora" -dijo Iván.

-"Ivan. Iván y Yao. Yao e Iván. Lo siento mucho, todavía no me acuerdo de nada" -dijo Yao.

-"Está bien. Tus recuerdos podrían no regresar de inmediato. Pronto vendrán con el tiempo" -dijo Iván.

-"La doctora Wigmore me dijo que, si bien es poco frecuente, en algunos casos, los pacientes con amnesia retrógrada nunca recuperan la memoria" -dijo Yao.

-"Los médicos tienen que prepararse para lo peor, sin importar lo improbable que sea" -dijo Iván.

-"Ivan, si te pregunté si podías mudarte –o mudarnos- no puedo dejar sin efecto la invitación sólo porque no me acuerdo. Pero si tuviera que ir a casa… ¿vendrías conmigo?" -preguntó Yao.

-"Por supuesto" -dijo Iván.

Yao sonrió.

-"Gracias. Ya sabes, al principio no saber quién era ni nada sobre mi pasado me asustó, pero ahora que te tengo, creo que voy a estar bien" -dijo.

Eso lo concluyó. Yao necesitaba a alguien que le ayudara a hacer frente a su pérdida de memoria, y si Iván tuvo que acostarse con él para asegurarse de que Yao consiguiera lo que necesitaba, entonces que así fuera.

Una vibración fuerte sonó en el bolsillo de Yao, y tardó un momento en darse cuenta de que era un teléfono - su teléfono. Lo sacó del bolsillo y miró la pantalla por un momento.

-"¿Quién es Kiku?" -se preguntó.

-"Tu hermano" -dijo Iván.

-"¿Debería decirle que estoy en el hospital?" -preguntó Yao.

-"Probablemente. Lo llamaré si quieres" -dijo Iván.

Yao le pasó a Ivan el teléfono.

-"Yo no lo recuerdo bien" -dijo.

-"Tal vez si viene de visita activará tu memoria" -dijo Ivan, llamando al número.

-"Tal vez" -murmuró Yao.

Ivan llevó el teléfono a la oreja del mismo modo que fue respondida.

-"Yao, sobre la…"

-"¡Privet!" -dijo Iván.

La voz en el otro extremo se quedó en silencio por un momento.

-"¿Quién eres y por qué me estás llamando desde el teléfono de Yao?"

-"Tú eres el hermano de Yao… Kiku, ¿verdad?" -preguntó Ivan.

-"Sí. Bueno, hermanastro, pero aún así ¿Quién eres tú?" -preguntó Kiku.

-"Mi nombre es Iván, y soy el novio de tu hermano Yao, ha estado en un accidente de coche y está en el hospital con una herida en la cabeza que lo hizo olvidar todo acerca de su vida, tal vez si vienes lo ayudarás a recordar" -dijo Ivan.

Kiku volvió a guardar silencio por un momento. Ivan tuvo la sensación de que él era muy cuidadoso con sus palabras.

-"Está en el Hospital de Cleveland Street, ¿no?" -preguntó Kiku.

-"No, de San Damián" -dijo Iván.

-"Bien, estaré allí tan pronto como sea posible" -dijo Kiku antes de colgar.

Ivan se volvió hacia Yao.

-"Ya viene" -dijo Iván, sentado en una silla junto a la cama de Yao.

-"¿De dónde eres, Ivan? Tu acento suena europeo, pero no puedo saber de qué lugar" -dijo Yao.

-"De Rusia" -dijo Iván.

-"Háblame de tu vida en Rusia. Quiero saber más de ti" -dijo Yao.

-"Bueno, nací en un pueblo muy pequeño. Mis padres tenían una granja y aunque no éramos ricos, nos dieron lo necesario. Tengo dos hermanas, Anastasiya y Natalia. Anastasiya es un par de años mayor que yo y Natalia es un par de años más joven. Cuando tenía trece años, mi madre se enfermó y murió, y mi padre se hundió en una profunda depresión por lo que terminó bebiendo hasta la muerte. Anastasiya había abandonado la escuela para trabajar en la granja, así que todavía tendríamos alimentos para comer y una manera de hacer dinero, pero ella no me dejó hacer lo mismo. Ella quería que yo y Natalia tuviéramos una buena educación - Anastasiya siempre fue una buena hermana. Aún así, nunca fui muy feliz allí, así que decidí irme. Al principio estaba pensando en ir a una ciudad rusa, San Petersburgo, quizá, pero en lugar de eso decidí mudarme a un país completamente diferente… ¡Y resultó ser una buena decisión, ya que te conocí!" -dijo Iván.

Yao sonrió. "Pareces pensar muy bien de mí"

-"¡Sólo porque tú eres maravilloso, Yao!" -dijo Iván.

Era cierto. A pesar de que apenas lo conocía, Ivan ya era muy aficionado a Yao. No sólo por el sexo, no sólo porque Yao era muy bello, sino porque era agradable. No sólo por eso, porque era agradable para Ivan. Las personas tendían a encontrarlo intimidante - no se le ocurría porqué - y era muy raro que alguien se le acercara para hablar como Yao lo había hecho en el bar. Ivan sabía la manera en que Yao estuvo sorprendido cuando él le dio un beso sin haber tenido la intención de seducirlo, él sentía ganas de hablar.

Ivan había puesto en duda la sensación de antes, pero ahora estaba seguro de ello.

Estaba enamorándose de Yao.

Después de cinco minutos, Kiku llegó y se disculpó por llegar tarde y explicó que había sido difícil encontrar la habitación de Yao. Ivan decidió darles la oportunidad de hablar a solas y se ofreció para traerle a Yao algo de comer en la cafetería del hospital, que se encontraba en el cuarto piso, según el mapa al lado del ascensor.

Lamentablemente, la cafetería, sólo servía comida sana, lo que era comprensible teniendo en cuenta que estaban en un hospital, pero no encontró nada bueno para llevarle a Yao. Finalmente se decidió por un sándwich de lechuga y tomate con un agua embotellada, con la esperanza que a Yao le gustara ese tipo de cosas. Ivan no pensaba conseguir algo para él o Kiku antes de volver al segundo piso.

Ivan lentamente abrió la puerta de la habitación diecinueve, teniendo cuidado de no dejar caer el bocadillo o la botella de agua. Antes de que pudiera abrir más la grieta de puerta, se detuvo a escuchar la conversación que estaba pasando en su interior.

-"…Acerca de Ivan. Podrías haberme dicho de él. Podrías habernos dicho a todos. Nosotros somos tu familia, Yao, y no te habríamos juzgado por ello. Supongo que incluso no recuerdas por qué sentías que no podías decirnos nada" -dijo Kiku.

-"Lo siento. No sé por qué no lo hice tampoco. Tal Ivan era el que no quería decírselo a nadie. Sabes, es extraño, pero a pesar que no lo recuerdo, siento que puedo confiar él" -dijo Yao.

En ese instante, Ivan abrió la puerta completamente y entró a la habitación.

-"Privet, Yao. Te tengo un bocadillo y un poco de agua" -dijo.

-"Gracias" -dijo Yao e Ivan le entregó su comida.

-"Me imagino que tu auto no está en condiciones para ser usado, así que si necesitas ir a casa yo podría llevarte. Sólo si los médicos dicen que puedes salir" -ofreció Kiku.

-"Puedo ir a buscar a un médico y preguntarle cuando se te permitirá salir" -dijo Ivan, levantándose y saliendo de la habitación.

Mientras deambulaba por el hospital, se dio cuenta que no sabía nada sobre el conductor del otro vehículo. Tenía ganas de saber quién era, iba a encontrarlo y a aplastarlo - quienquiera que fuera, pudo haberlo matado, podría haber matado a Yao, y era su culpa que Yao hubiera perdido la memoria. No se había sentido así desde antes que dejara Rusia. En aquel entonces, a menudo se vengaba de los que se le atravesaban, y no era gran cosa. Al principio Anastasiya le diría que lo dejara, que estaba exagerando, tratar sus problemas de la manera equivocada lo metería en un montón de problemas más, pero en lugar de eso sólo hizo lo posible para asegurarse que ella no lo supiera. Él nunca se metió en las dificultades que su hermana le había advertido, así que, ¿cuál era el problema? Si la gente lo lastimaba a él o a su familia, les haría daño. Si alguien hería a Yao, entonces les haría daño. Era lo justo, ¿no?

¿No es así?

Por alguna razón, Iván sintió que tal vez no era una buena idea. Algo lo estaba deteniendo. Yao lo estaba deteniendo.

Ivan estaba preocupado por lo que Yao pudiera pensar sobre él. ¿Se sentiría seguro con alguien que trató de protegerlo al castigar a los que lo habían herido, o iba a reaccionar de la misma manera que todos los demás - llamándolo un monstruo, o psicópata? Ivan no quería que Yao pensara mal de él.

Si tenía que ser bueno para que Yao siguiera confiando en él, entonces lo sería. Ivan sacó todos los pensamientos del otro conductor de su cabeza y siguió en busca de un médico.

Nota Traductor: Perdón por la horrible demora, he tenido mucho qué hacer y bueno, suspendí la traducción unas cuantas semanas XP Pero ya me estoy poniendo al día y quiero agradecer sus reviews.

Dan: ¡Guau! No es muy común ver chicos en la sección de Hetalia, y aún más que les guste esta parejita que, admito, es mi OTP :9 Ahora espero no haberte dejado tan picado y el verdadero mérito se lo lleva theboywiththebread quien escribió el fic y yo sólo me atengo a traducir ^.^ Mil gracias por tu review.