Traductora al habla: Ya sé que me he atrasado, no valen las excusas, pero no puedo dejar sin terminar una historia tan magnífica como ésta ;9 Quiero agradecer el apoyo de quienes leen, comentan o simplemente la dejan en favoritos o alertas.

Sin más que decir, disfruten del capítulo.


Yao se sentó en lo que aparentemente era su cama. Aparentemente estaba en su casa y áquel único dormitorio vendría siendo suyo. Bueno, suyo y de Ivan, pero el ruso le había dicho que dormiría en el sofá hasta que Yao se sintiera cómodo en compartir la cama. A él le hubiera gustado decir, de hecho, – que podría compartir su cama con Ivan, dormir con él, amarlo, así como presuntamente había hecho antes del accidente. Ivan parecía estar seguro que la memoria de Yao regresaría, pero no así Yao. La visita de Kiku no había traído consigo ningún recuerdo, como tampoco lo había hecho el volver a su casa. En el hospital estuvieron de acuerdo en darlo de alta, diciéndole que un doctor podría llamarlo para programar algunas visitas que lo ayudaran a tratar con su pérdida de memoria, o al menos, ayudarlo a lidiar con ella. Sus recuerdos podrían, en su mayoría, regresar en algún momento, es lo que le dijeron, pero lo que no le habían dicho es que ese 'algún momento' podría ser la próxima semana o dentro de veinte años.

Yao se tendió sobre su cama. Era cómoda, más cómoda que su cama en el hospital. Él no recordaba haberse quedado dormido antes, pero sabía que si se tendía en la cama el suficiente tiempo, en consecuencia lo haría.

No recordar se sentía extraño para Yao, así como no recuperar su memoria.

Kiku le había contado a Yao sobre él mismo. Había nacido en China, pero cuando tenía ocho su madre había quedado embarazada y, preocupada con la ley un-hijo-por-familia para combatir la sobrepoblación, decidió dejar el país para darle a su hijo y a sus todavía-no-nacidos-gemelos una mejor vida. El padre de Yao no había mostrado mucho apoyo sobre su decisión, y se quedó en Beijing. En los Estados Unidos, la madre de Yao conoció al padre de Kiku, y congeniaron sobre tener circunstancias similares. Ambos se habían mudado a los Estados Unidos desde Asia, dejando atrás a sus esposos y trayendo consigo a sus hijos – Kiku era menor que Yao por cuatro meses. Además de la ínfima diferencia de edad, Yao siempre fue avocado a sus deberes de hermano mayor, no sólo con Kiku y los gemelos, Xiang y Mei, sino que con todos los demás niños que su familia conocía. Yao además trabajó muy duro en la escuela, ganando una prestigiosa beca para la universidad local donde obtuvo un doctorado en ciencias políticas.

Se sentía casi irreal para Yao – el haber experimentado veintiséis años de vida y recuerdos.

Su mano, la cual estaba colgando a un costado de su cama, tocó algo suave y felpudo bajo ésta. Curioso, miró bajo la cama y encontró algunos animales de peluche – dos pandas y un juguete de Hello Kitty. Yao sonrió cogiéndolos entre sus manos ¡Eran tan lindos! Suponía que había gustado de ese tipo de cosas antes, tomando en cuenta el hecho de que las tenía. No estaba completamente seguro sobre porqué estaban bajo la cama, pensó.

Dejando los peluches de lado, Yao se levantó y fue hacia el living donde Ivan miraba la televisión – ya había acomodado el sofá como cama. Ivan miraba un video musical cuando Yao entró al living.

-"¿Estás bien?" - le preguntó Ivan.

-"Claro que estoy bien. Estaba pensando en darme una ducha – a menos que ya me haya dado una" -dijo Yao.

No tenía la menor idea sobre porqué su declaración hizo a Ivan sonreír.

-"Tomaste una ducha esta mañana" -dijo- "Pero puedes tomar otra. Es tu casa, así que puedes hacer lo que te plazca"

-"Oh. Entonces creo que tomaré otra ¿Qué hay de ti? ¿Quieres ducharte después de mí?" -preguntó Yao.

-"¿Después? Seguro" -dijo Ivan.

Yao pudo sentir un tono de apetito sexual en la voz de Ivan. Daba por hecho que su relación había sido sexual, además de haberse duchado también juntos. Aunque, Ivan claramente estaba enamorado de él, Yao apenas conocía a su llamado novio, y no estaba preparado para intimar con éste todavía.

Yao se sentó al lado de Ivan y tímidamente depositó un casto beso en la mejilla del ruso. Ivan gentilmente tumbó a Yao contra el sofá y presionó sus labios contra los del más pequeño. Deslizó su lengua dentro de la boca de Yao, y Yao envolvió sus brazos alrededor de Ivan.

Fue Ivan quien rompió el beso para recuperar el aliento. Yao puso su cabeza sobre el sofá y miró a Ivan quien estaba encima suyo. Tenía que admitirlo, su novio era bastante atractivo. A Yao le gustó su cabello rubio platino, cuan alto era y esa nariz suya, pero su mayor atractivo, pensó Yao, eran sus ojos – eran púrpuras, el color de las amatistas, la más hermosa joya de todas.

Ivan besó a Yao de nuevo, sus manos lentamente bajaron por el cuerpo del más pequeño, comenzando a desabrocharle el cinturón una vez lo alcanzó. A Yao no le importaba – Demonios, él quería sacarse sus pantalones, y luego los de Ivan, y entonces—

-"¡Ivan, détente!"

Fue a medias una súplica, pero una súplica al fin y al cabo. Yao podría ser pequeño, especialmente comparado con Ivan, pero él era fuerte, y fácilmente empujó a un extrañado ruso de él.

-"Ivan, desde mi perspectiva, acabamos de conocernos" –dijo Yao.

-"Claro... pero eso no te detuvo la última vez" –dijo Ivan.

-"¿Qué? -preguntó Yao, confuso.

-"La primera vez que nos conocimos, dormimos juntos. Nuestra relación comenzó como algo de una noche pero entonces fue creciendo hasta convertirse en algo más" -explicó Ivan.

-"Oh. No sé si quiera volver a empezar del mismo modo" –dijo Yao.

-"Entiendo. No voy a presionarte" –dijo Ivan.

-"Gracias. Podría ir a ducharme ahora" -dijo Yao.


En el baño, Yao se quitó su camisa y sus pantalones y miró su reflejo en el espejo de cuerpo entero. Su largo cabello — casi negro pero en realidad tenía una tonalidad muy oscura de color castaño — era recogido en una coleta, excepto por los filamentos cortos que enmarcaban su rostro, más bien, femenino. Incluso sólo en ropa interior, un par de boxeadores de algodón ligero con un estampado de pandas por todas partes, — fácilmente podría pasar por una chica, aunque una con un pecho muy plano.

Giró la manilla de la ducha y esperó que el agua calentara. Mientras lo hacía, pensó sobre Ivan y lo que habían hecho — lo que casi habían hecho, lo que seguramente habría pasado si no fuera por la pérdida de memoria de Yao y sus inhibiciones. Aunque el cuerpo de Yao no era virgen, su mente lo era, y quería mantenerlo así — al menos por ahora.

Yao comprobó la temperatura del agua y encontró que era de su agrado. Se quitó sus calzoncillos, echó una última mirada al espejo y se metió a la ducha.


La película en el televisor ayudó a Ivan a desviar su atención de Yao. Era una película de terror, sobre un grupo de adolescentes siendo asesinados por un asesino en serie, tal vez uno de la variedad sobrenatural, pero como Ivan había empezado a verla desde un punto intermedio, no estaba completamente seguro. Era una trama bastante cliché, pero Ivan se encontraba entretenido por ésta. Los protagonistas eran bastante tontos, pero la sangre gratuita y el gore lo compensaba. Iván se encontró aclamando al asesino, como hacía a menudo cuando ninguno de los chicos buenos merecía su apoyo. A él siempre le habían gustado las películas de terror — así como a Natalia, pero Anastasiya las encontraba perturbadoras.

Se preguntó qué pensaría Yao de ese tipo de cosas.

Se preguntó qué estaría haciendo Yao ahora.

Estaba en la ducha — Ivan podía oír el agua correr — por lo que probablemente estaba caliente, húmedo y al desnudo. Tal vez familiarizándose de nuevo con su cuerpo, aunque considerando que Yao era bastante ruidoso, Ivan probablemente sería capaz de oírlo. Todavía, la idea de descubrir cómo él gemía con su propio toque, lo que hacía con lo duro de sus pezones emocionaba a Ivan. Él podría imaginar a Yao tocando su propio cuerpo, brillando con la humedad, con el agua cayéndole por su figura delgada. La imagen mental era tan excitante.

Estos pensamientos de Yao, sobre el cuerpo de Yao y las cosas que Yao podría hacer con él no tardaron en ponérsela dura a Ivan. Se preguntaba si tendría tiempo de masturbarse antes de que Yao saliera de la ducha — no era muy tarde, Yao podría ver la televisión en lugar de volver a la cama. Ivan desabrochó su largo abrigo, y estaba a punto de meter la mano en sus pantalones cuando escuchó que el sonido de la ducha se apagaba. Después de un momento, oyó la puerta del baño abrirse, luego unos pasos ligeros atravesando por la luz del pasillo, y entonces la puerta de la habitación se abrió, cerrándose detrás la puerta del baño. Después de eso, todo lo que Ivan podía oír era el grito de la niña en la televisión siendo apuñalada varias veces en el pecho — no era un sonido que Ivan quería para complacerse.

Suspiró y se resignó de mala gana a tomar una ducha fría en su lugar.


Mientras tanto, Yao se estaba vistiendo después de su ducha, que no había sido de cerca tan erótica como la que Ivan había imaginado. Le había llevado un poco de tiempo averiguar donde guardaba su pijama, pero finalmente había encontrado un par de franela amarilla que era deliciosamente suave y cálido. Era un poco holgado — en particular las mangas que eran demasiado largas para los brazos de Yao — pero se sentía cómodo, así que no le importaba. Yao había apagado la lámpara de la mesilla y levantó las sábanas sobre su cuerpo. Un brazo descansaba debajo de la almohada y el otro abrazaba los peluches que había encontrado antes. Cerró los ojos y escuchó el sonido de la ducha al final del pasillo. Fue un buen sonido para dormirse, era como el sonido la lluvia en una azotea — no era que Yao recordara alguna vez quedarse dormido con el sonido de la lluvia sobre un tejado. Había un montón de cosas así, cosas de las que no tenía recuerdo, pero aún así sabía. En el hospital le habían dicho que este tipo de amnesia afectaba la memoria autobiográfica más severamente que lo que afectaba la memoria factual, así hacía, por ejemplo, recordar cosas que él había aprendido en la escuela a pesar de no tener ningún recuerdo de asistir a ésta.

La contemplación de Yao fue interrumpida por el sonido del teléfono. Hizo a un lado sus piernas por el costado de la cama, se levantó y fue a la cocina para responder.

-"¿Diga?" -preguntó.

-"¡Yao, hola! ¡Me alegra que estés vivo! Kiku me dijo sobre el accidente" -dijo una voz. desconocida..

-"¿Um... quién es?" -preguntó Yao.

-"Soy tu madre, Yao" -dijo la voz.

-"Ah. Lo siento, pero no la recuerdo" -dijo Yao.

-"Está bien, no es tu culpa" -le dijo su madre.

La gente le había estado diciendo a Yao eso mismo todo el día. ¿Pero de quién era la culpa? ¿Del conductor del coche que se había estrellado contra el suyo? Por supuesto, ¿pero hubo una razón por la qué de todos los coches en la ciudad, el de él fuera golpeado? ¿Había una razón de por qué esto le había sucedido a Yao en lugar de a alguien más?

-"¿Yao, sigues ahí?" -le preguntó su madre.

-"Sí, estoy aquí" -dijo Yao.

-"Sólo quiero que sepas que aunque no me recuerdes, todavía eres mi hijo y siempre te querré" -dijo su madre.

-"Gracias" -dijo Yao.

Yao se sintió fatal por no ser capaz de decir 'Te quiero también' , pero es que ni siquiera la conocía -ni siquiera la había visto, sólo escuchaba su voz a través del teléfono. Esa era su madre, la mujer que había dejado su país y, probablemente, todo lo que conocía para que él y sus hermanos menores (de los que no sabía nada) tuvieran una mejor vida – una mejor vida de la que ni siquiera se acordaba. Estaba seguro de que debía romper su corazón tener a su hijo mayor no recordar nada de ella, pero ¿qué podía hacer?

Yao también se sentía muy mal por Ivan. Sólo la forma en que el otro lo miraba daba por hecho que lo amaba, estaba enamorado de él, y sin embargo, Yao no sentía lo mismo. Sí, Iván era amable, pero no tenía ningún recuerdo de él desde antes de hoy, y no podía amar a alguien tan rápido.

-"¿Kiku te dijo acerca de Ivan?" -preguntó Yao.

-"¿Tu novio? Sí, él lo mencionó" -dijo la madre de Yao.

-"¿Y tú estás bien con que yo sea...? Ya sabes..."

-"¿Gay? Está bien. No me importa si decides salir con un hombre o una mujer, siempre y cuando te trate bien. ¿Es Ivan bueno contigo?" -preguntó la madre de Yao.

-"Lo es. Ha sido un gran apoyo en todo este asunto de perder la memoria, y soy muy afortunado de contar con él" -dijo Yao.

-"Awww, yo también tengo suerte de tenerte" -dijo una voz con acento ruso detrás de él.

-"¡Aiyaa!" -gritó Yao, dejando caer el teléfono -"¡Ivan, no me asustes de esa manera!"

-"Estaba tratando de ser cauteloso ya que estabas en el teléfono" -dijo Iván.

-"Está bien" -dijo Yao tras levantar el teléfono y llevarlo hasta su oreja.

-"¿...Ahí? ¿Está todo bien? Me pareció oír..."

-"Estoy bien, Iván me asustó y me hizo soltar el teléfono" -dijo Yao.

-"¿Está ahí? ¿Puedo hablar con él? Lo has estado escondiendo de mí durante un año, por lo que debes dejarme hablar con él ahora" -dijo la madre de Yao.

-"Um... no sé si se podría hablar en este momento" -dijo Yao.

-"Puedo hablar con ella si es lo que quiere" -dijo Iván.

-"Bien" -suspiró Yao, entregándole el teléfono.

Yao estaba un poco preocupado acerca de dejar que su madre e Ivan conversaran, teniendo en cuenta que él no sabía el tipo de cosas que podían dejar escapar el uno al otro acerca suyo - su madre lo había criado y vaya a saber todas las cosas embarazosas que había hecho cuando era niño, e Iván sabría todo tipo de detalles íntimos. Dejar a tu madre conocer a tu novio era bastante incómodo, incluso cuando tenías amnesia y no podías recordar a ninguno de los dos.

-"Ah, privet, señora madre de Yao" -dijo Ivan al teléfono.

Yao pudo oír débilmente la voz de su madre, pero no podía entender lo que estaba diciendo.

-"Ruso" -dijo Iván, y Yao supuso que su madre le había preguntado por su acento.

-"Je, tiene razón. Pensar que nuestros países están uno al lado del otro y sin embargo, nos encontramos en el otro lado del mundo" -dijo Iván.

Yao movió su cabeza más cerca del teléfono para tratar de escuchar la otra parte de la conversación, pero fue en vano.

-"Por supuesto que lo estoy, señora ¿por qué no habría de estarlo?" -preguntó Iván.

Yao había renunciado a tratar de escuchar a su madre por ahora.

-"Lo amo mucho, pero entiendo que no pueda amarme porque no puede recordarme" -dijo Iván.

Eso sólo hizo a Yao sentirse culpable.

-"Da, no es culpa suya ¿Hmmm? Oh, eso quiere decir que sí en ruso" -dijo Iván.

Otra pausa.

-"¡Supongo que tendré que tratar de ganar su corazón de nuevo! ¿Eh? Oh, por supuesto ¡Do svidaniya!"

Hubo una pausa final, y luego Ivan colgó el teléfono.

-"No tienes que tratar de ganar mi corazón, Ivan" -dijo Yao.

-"¡Por supuesto que tengo! ¡No puedes amarme sólo porque diga que una vez me amaste. Tengo que demostrar que soy digno de tu amor" -dijo Iván.

-"No tienes que hacer eso, Ivan. Mis recuerdos volverán y recordaré estar enamorado de ti" -dijo Yao.

-"Voy a hacerlo de todos modos. Así que, Yao, para nuestra primera cita... ¿Te gustaría ver una película conmigo? Están dando una buena en la televisión ahora mismo" -dijo Iván.

-"Yo ... está bien" -dijo Yao, moviendo el interruptor de la luz se dio cuenta, que Iván sólo estaba vestido con una bata de baño, la cual hizo gotear agua por todo el suelo de la cocina- "¡Sécate primero! ¡Estás arrojando agua por todo el suelo, Iván!"

-"Oh, Yao, no has cambiado en lo absoluto" -dijo Ivan.


Aunque acurrucarse en el sofá con una bolsa de Doritos y ver una película de paso no era, digamos, la primera cita más romántica del mundo, aquello no detuvo a Ivan de disfrutar inmensamente el hecho de que él y Yao tomaran sus manos la mayoría de las veces durante la película.

-"¿Tienes miedo?"-le había preguntado Ivan cuando el más pequeño agarró su mano durante una escena, particularmente, sangrienta.

-"No, sólo que no me gusta mucho el gore" -había dicho Yao a la defensiva.

-"¿Por qué no? Creo que es divertido ver" -dijo Iván.

-"Es sólo que no entiendo el punto. Realmente, si vas a matar a alguien, entonces tendrías que hacerlo rápido para que no salga tanta evidencia. Poner tanto esfuerzo en infligir dolor en alguien que probablemente ya está muerto parece no tener sentido" -dijo Yao.

-"No tenemos que ver esta película si no te gusta" -dijo Iván.

-"Me gusta, y quiero saber lo que pasa, sólo que no me gusta este tipo de escenas" -había dicho Yao, dándole a la mano de Iván un suave apretón. Por lo general, Ivan encontraba que la gente que hablaba en las películas era muy molesta – no era que a menudo viera películas con los demás -, pero encontró que le gustaba cuando Yao hacía observaciones sobre la película. Señalaba cosas que no tenían sentido (ya que ninguno había visto la película del principio hubo un buen número) y compartió sus teorías acerca de lo que iba a pasar. Ivan escuchó con atención cada palabra. Él no sólo estaba fascinado por lo que decía Yao, él también amaba su voz. Su acento chino no era particularmente prominente - teniendo en cuenta que había dejado China cuando era un niño, tenía sentido si hubiese desvanecido un poco - pero había unas cuantas palabras y sílabas en las que era bastante obvio.

A Ivan le gustaba cómo Yao era de cálido. Se había dado cuenta de eso cuando habían pasado la noche en los brazos del otro, pero aún estaba sorprendido con el hecho que Yao le calentara tan sólo con sentarse a su lado.

Cuando la película finalmente terminó, Yao dejó escapar un bostezo mientras Ivan buscaba a tientas el interruptor de luz.

-"He disfrutado de esta cita, Ivan" -dijo Yao.

-"En realidad no fue una cita adecuada. Mañana te llevaré a una cita como se debe" -dijo Iván.

-"¿Mañana?" -preguntó Yao.

-"Mañana" -confirmó Ivan-: "Te llevaré a un lugar especial"

-"Ivan, no tienes que hacer esto – seguramente la estás teniendo muy difícil lidiar con el hecho de que ni siquiera puedo recordarte sin tener que salir de su manera de hacer cosas buenas para mí" -dijo Yao.

-"Pero yo quiero hacer cosas buenas por ti, porque eres una buena persona y quiero gustarte" -dijo Iván.

-"Ya me gustas" -dijo Yao.

-"¡Bueno, yo quiero gustarte aún más, y sé exactamente lo que vamos a hacer mañana!" -dijo Iván.

-"¿Qué vamos a hacer mañana?" -preguntó Yao.

-"Es una sorpresa, pero creo que te va a gustar mucho" -dijo Iván.

-"Eres demasiado bueno para mí"-murmuró Yao mientras besaba suavemente a Ivan en los labios: "Estoy realmente muy cansado, así que buenas noches, Iván."

-"Buenas noches, Yao" -dijo Ivan a lo que Yao se levantó del sofá y salió de la habitación, apagando la luz y dejándolo en la oscuridad.

Él era bueno para Yao.

Le gustaba a Yao.

Yao era feliz.

Los dos estaban contentos.

Tenía razón para mentir. Si una pequeña mentira, una mentira accidental que ni siquiera había tenido la intención de decirle, había hecho tanto bien en tan poco tiempo, entonces no había manera de que estuviera mal.

No había manera de que lo que estaba haciendo estuviera mal, se dijo.

¿Cierto?


Traductora al habla con unas pocas aclaraciones: Bueno, no sé si lo habrán notado pero la autora ocupó los nombres Xiang para Hong Kong y Mei para Taiwán, porque son los que comúnmente se ocupan para estos personajes ;9

Trataré de no tardar, pero no puedo asegurar nada X( Yo también amo esta historia y mientras la traduzco vuelvo a recrearla y a deleitarme con ella, por lo que haré lo posible para traducirla hasta el final.