El coche desaceleró lentamente, y un momento después la música se detuvo, al igual que el sonido del motor.
-"¿Ya puedo abrir mis ojos?" -preguntó Yao. Hacía unos diez minutos que Ivan le había dicho que cerrara los ojos porque sería una sorpresa cuando llegaran a su destino.
-"Da, ya puedes" -dijo Ivan.
Yao abrió los ojos y miró por la ventana del vehículo. Se habían detenido en un parque de atracciones en las afueras de un suburbio que Yao no reconoció.
-"Tienen una feria en esta época del año. Nunca había estado en una antes, pero he conocido gente que sí y siempre dicen que la pasan muy bien" -dijo Ivan.
Había oído hablar a la demás gente - más bien por casualidad - pero la forma en que lo había dicho hizo que sonara como si tuviera amigos. Si los tenía, se habían quedado en Rusia, e incluso, no sabía si podía llamar a Toris, Raivis y Edward "amigos". Pero estaba bien, ahora tenía a Yao. Ivan no necesitaba a nadie más.
Yao se desabrochó el cinturón de seguridad y se inclinó para darle un beso.
-"Gracias, Ivan" -murmuró.
Ivan sonrió y salió del coche. Yao salió del otro lado, dio la vuelta hacia donde estaba Ivan y tomó su mano.
-"Vamos" -dijo Ivan, y entraron a la feria juntos, tomados de la mano.
Ivan miró a la multitud, preguntándose si alguna de esas personas conocería a Yao. Podía ser – ya que él había vivido en la ciudad durante toda su vida, tenía que conocer a un montón de gente.
Ivan se dio cuenta que Yao miraba fijamente algo, y se preguntó si reconocería a alguien. Sólo sabía de Kiku, sin embargo, si reconocía a alguien, eso significaría que sus recuerdos comenzarían a volver.
Ivan siguió la línea de visión de Yao y se sintió aliviado al encontrar que en realidad estaba mirando un puesto de juguetes de muñecos inflables. En particular, miraba uno de Hello Kitty en el centro de la tienda. Ivan se había dado cuenta que Yao tenía una considerable cantidad de mercancía de Hello Kitty en su casa -una botella de loción para las manos en el baño, un peluche en el dormitorio y probablemente varias otras cosas que él no había llegado a ver.
-"¿Quieres eso?" -preguntó Ivan.
-"¿Hmmm?" -preguntó Yao, mirándolo.
-"La muñeca del gatito. Estabas mirándola como si la quisieras" -dijo Ivan.
-"Es lindo" -dijo Yao a la defensiva, ruborizándose ligeramente.
-"Así como tú" -dijo Ivan- "¿Quieres que te lo compre?"
-"No tienes que hacerlo. Probablemente es bastante caro, y no lo necesito" -dijo Yao.
-"Pero tú lo quieres" -respondió Ivan.
-"Sí, pero..."
-"Y yo quiero comprártelo" -dijo Ivan.
Yao suspiró. "No tienes que hacerlo ¿Por qué no vamos por algo de comer?" -le preguntó.
-"Es una buena idea" -dijo Ivan, con un plan formándose en su mente.
-"¿Qué quieres para comer?" -preguntó Yao.
-"Todo está bien para mí. Tú elige" -dijo Ivan.
-"Uh ..." -dijo Yao, mirando a su alrededor en los puestos cercanos- "Rosquillas, supongo, si quieres"
-"¡Claro! Creo que se me cayó el teléfono por ahí, así que te voy a dar un poco de dinero para ir a buscarlo mientras vas por algo de comida" -dijo Ivan, sacando un billete de veinte dólares de su billetera y entregándoselo a Yao.
-"¿No quieres que te ayude a buscarlo?" -preguntó Yao.
-"No, no, lo encontraré por mí mismo" -dijo Ivan.
Se alejó, sin molestarse en buscar su teléfono, ya que en realidad no lo había perdido. Miraba por encima de su hombro para asegurarse que Yao no lo estuviera mirando, entonces Ivan se dirigió hacia el puesto que había llamado la atención de Yao.
-"¿Cuánto cuesta eso?" -le preguntó a la mujer que atendía el puesto, señalando el muñeco inflable de Hello Kitty en la tienda.
-"Seis dólares" -dijo la mujer, vagamente sorprendida que un hombre maduro estuviera interesado en ese tipo de cosas.
-"Me gustaría comprarlo" -dijo Ivan, sacando su billetera y entregándole a la mujer seis dólares.
Ella metió la mano bajo el mostrador del puesto y sacó un paquete de plástico que contenía un muñeco desinflado de Hello Kitty, abrió el paquete y lo conectó a una bomba.
-"Lo quiere inflado, ¿cierto?" -preguntó ella.
Ivan asintió.
Mientras esperaba a que la mujer terminara de inflar el juguete, Ivan miró a Yao y vio que estaba hablando con alguien - un hombre rubio y de gafas. Ivan se preguntaba quién era. Se había preocupado brevemente porque quizá Yao ya tuviera un novio o una novia, pero había descartado rápidamente ese pensamiento. Si Yao ya hubiese estado en una relación, no se habría acostado con él. Ivan también recordó a Yao decir algo como 'Nunca he hecho esto antes de esta noche', pero no estaba seguro sobre a que se refería ¿A una aventura de una noche? ¿Tener sexo con otro hombre? ¿Tener sexo en general?
Lo que Yao hubiera hecho en el pasado ya no tenía ningún recuerdo sobre ello. Su vida ahora era borrón y cuenta nueva, y su futuro podría ser compartido al lado de Ivan. Incluso si el rubio era un antiguo amante de Yao, ya no importaba. Además, si la madre de Yao y Kiku había estado sorprendida por su sexualidad, entonces probablemente no había salido con más hombres antes. Una cosa que había preocupado Ivan era la idea de que Yao había estado en otra relación durante el año en que supuestamente había estado con él. No era por celos, simplemente no sería bueno si Yao pensara que había estado en dos relaciones al mismo tiempo. Por otra parte, la madre de Yao no había mencionado nada de eso y tampoco lo había hecho Kiku. Ivan estuvo esperando a que la familia de Yao se lo dijera todo.
Una vez que la muñeca Hello Kitty se terminó de inflar, la mujer del puesto se la entregó a Ivan, quien se acercó a Yao lo más rápido que pudo sin echar a correr.
-"Yao, mira lo que te compré!" -dijo, entregando el juguete inflado a su novio, e ignorando por completo al hombre con el cual Yao había estado hablando.
Yao tomó el juguete de Ivan y lo abrazó contra su cuerpo.
-"¡Es muy lindo! Gracias, Ivan" -dijo Yao.
Ahora que estaba más cerca, Ivan reconoció al chico rubio de ser uno de los tipos que había estado con Yao cuando Ivan lo vio por primera vez.
-"Este es mi novio Ivan" -dijo Yao al hombre- "Y este es Alfred. Trabajamos juntos"
- "Oh, privet Alfred"-dijo Ivan.
-"Hey. Si eres el novio de Yao, ¿cómo es que nunca te mencionó?" -preguntó Alfred.
-"Ivan y yo, bueno, antes de perder la memoria, estábamos preocupados por lo que la gente pensaría de nosotros al saber que éramos pareja" -explicó Yao. A Ivan le complacía escuchar a Yao decirle a Alfred sus mentiras como si fueran verdad - probablemente sonaban más verdaderas viniendo de alguien que realmente las creía.
-"Bueno, ya sabes lo que dicen, los que no le importa a la mente a la materia tampoco. Además, te ves como una chica, por lo que cualquiera que no te conozca probablemente no se daría cuenta de que tú e Ivan son gays, incluso si te vieran teniendo sexo con él en medio de la calle" -dijo Alfred.
-"¡No me veo como una chica!" -dijo Yao indignado.
Alfred estaba en lo cierto - con ese pelo largo, sus rasgos femeninos y al ser delgado, Yao se veía más como una niña, sobre todo ahora que sostenía un juguete de Hello Kitty.
Como nadie dijo nada sobre estar de acuerdo con él, Yao suspiró y levantó la bolsa de papel marrón que sostenía en su mano.
-"Compré donas por si alguien quiere" -dijo.
-"Voy a tomar algunas" -dijo Alfred, agarrando un pequeño buñuelo de la bolsa- "¡Oh, mierda! ¡Son de tamaño miniatura! ¿Puedo tomar otro par?"
-"Supongo que sí" -dijo Yao.
Alfred cogió un puñado de mini donuts y se las metió en la boca.
-"Stan uy guenas" -dijo con la boca llena de comida.
-"¿Qué?" -preguntó Yao.
Alfred tragó saliva y volvió a hablar.
-"He dicho que están muy buenas"
-"Probablemente lo estén. ¿Quieres un poco, Ivan?" -preguntó Yao.
-"Da, voy a comer una" -dijo Ivan, tomando una rosquilla y metiéndola en su boca.
Al igual que Alfred, Yao intentó comer algunas donas, aunque por lo menos él no trató de hablar y comer a la vez.
-"¿Les importa si me quedo con ustedes? No vine con nadie, Arthur está fuera de la ciudad este fin de semana y todos los demás están... en realidad, olvidé por completo de preguntar por Matthew. De todos modos, ¿puedo pasar el rato con ustedes?" -preguntó Alfred.
- "A mi no me importa ¿Y a ti, Ivan?" -preguntó Yao.
-"No veo por qué no" -dijo Ivan. Tenía la esperanza que él y Yao fueran capaces de disfrutar de la feria juntos, pero en realidad no le importaba la presencia del peculiar americano. Además, conocer a los amigos de Yao parecía una buena idea.
Ivan deslizó su mano en la bolsa de donuts, pero descubrió que estaba vacía.
-"¿Ya se las comieron todas?" -preguntó.
Yao asintió con aire de culpabilidad, mientras que Alfred se limitó a sonreír.
-"No deberían dejarme sin comer" -dijo.
-"Si aún tienes hambre, Ivan, podemos conseguir más" -dijo Yao.
-"Nyet, no tengo hambre, pero si quieres más iré a comprar" -dijo Ivan a Yao.
-"No, estoy bien" -dijo Yao. Y se puso de puntillas para besar a Ivan.
El beso de Yao sabía dulce en comparación a las donuts que había estado comiendo. Ivan deslizó su lengua dentro de la boca del más pequeño, explorando dentro lo húmedo y tibio. Podía sentir los brazos de Yao alrededor suyo, sus cuerpos apretados con la suave brisa que soplaba a través del recinto ferial causando que el cabello de Yao hiciera cosquillas en la mejilla de Ivan.
-"Te amo, Yao" -dijo Ivan cuando sus labios se quitaron de los del más pequeño.
-"Yo... Tú realmente me gustas, Ivan. Y siento que puedo-"
-"Eso es suficiente para mí" -dijo Ivan.
-"Así que... ¿qué vamos a hacer? Quiero decir, si necesitan un tiempo a solas puedo irme" -dijo Alfred.
- "No, no, no ... Podemos ir en busca de algo para comer" -dijo Yao.
- "¿No acabamos de comer?" -cuestionó Ivan.
-"Eso fue sólo un aperitivo, ¿no es así?" -preguntó Alfred.
-"Sí, es lo que yo pensaba también" -dijo Yao- "Además, casi no comiste donas, Ivan"
-"Bueno, si quieres más comida puedo comprar algo para ti" -dijo Ivan.
-"Sólo si quieres" -dijo Yao.
-"¿Me puedes comprar algo también? Estoy sin dinero, pero prometo que te pagaré luego" -dijo Alfred.
-"Da, puedo hacerlo" -dijo Ivan.
-"Hay un edificio en el extremo sur del parque de atracciones que se trata básicamente de una cafetería donde venden todo tipo de comida -. Al menos, lo hacían durante el año pasado, supongo que todavía lo hacen" -dijo Alfred.
-"Suena bien" -dijo Yao, tomando la mano de Ivan y caminando en dirección al edificio que Alfred había mencionado.
-"¡Yao! ¡Dejaste tu gato inflable!" -dijo Alfred, entregándole Yao el juguete Hello Kitty.
-"Oh, gracias. No sé cómo pude haberlo olvidado" -dijo Yao, estrechando el juguete contra su cuerpo con un brazo y tomando la mano de Ivan con la otra.
No pasó mucho tiempo para que llegasen a la cafetería, la cual estaba llena de gente - más que el resto de la feria.
-"Si encuentran una mesa, yo mientras puedo ir a conseguir algo de comer. Sólo tienen que decirme que quieren y que me den algo de dinero" -dijo Alfred.
-"Probablemente sepas qué tipo de comida me gusta mejor que yo, así que sólo escoge algo que crees que me gustaría" -dijo Yao.
-"Yo me conformo con lo que sea. Aquí tienes un poco de dinero" -dijo Ivan, entregándole a Alfred un billete de cincuenta dólares -"No lo gastes todo, y regrésame el cambio"
Mientras Alfred iba a comprar su comida, Ivan y Yao miraban alrededor para ver si había un lugar donde sentarse, y finalmente se sentaron en una mesa ubicada en la esquina más alejada.
-"No pareces muy interesado en la comida" -comentó Yao cuando se sentó frente a su novio.
-"Me gusta la comida, sólo que no me entusiasma tanto como a ti y a Alfred. Además, la mayoría de mis comidas favoritas son rusas, por lo que son difíciles de encontrar aquí. También soy muy aficionado a tu cocina, Yao" -dijo Ivan.
-"Bueno, espero no haber perdido mis habilidades en la cocina, junto con mi memoria" -dijo Yao.
-"Estoy seguro de que no" -dijo Ivan.
Yao se inclinó sobre la mesa y tomó la mano de Ivan. A Ivan le gustaba cómo Yao no era reacio a mostrar su afecto por él, a pesar de que acababa de conocerlo. Aunque sabía que la creencia de Yao, sobre que habían estado juntos durante mucho tiempo era probablemente la razón, Ivan esperaba que por lo menos, fuera en parte de que Yao realmente gustara de él. Yao había comentado varias veces que Ivan era lindo y lo afortunado que era de tener un novio tan devoto, por lo que podría ser. Ivan quería que Yao gustara de él por quien era, no por la relación que nunca había existido.
Ivan todavía se preguntaba si Alfred regresaría, cuando volvió trayendo una enorme cantidad de comida en sus brazos.
-"Yao, te traje estos fideos y también una taza de té, pero tengo que volver por unas cosas, e Ivan, aquí tienes unas patatas fritas y una lata de limonada porque me imaginé que a todos les gusta ese tipo de cosas, y aquí tienes el cambio" -dijo, entregándole los billetes y las monedas restantes a Ivan.
-"¿Y todo el resto es tuyo?" -preguntó Yao, mirando con recelo en el resto de la comida.
-"Sip. No podía decidir si quería un perrito caliente o un corndog, así que me dieron ambos, y luego una señora delante mío tenía una hamburguesa que lucía deliciosa, así que me compré una también" -dijo Alfred.
-"¿Y un batido de leche?" -preguntó Yao.
-"Y un batido. Voy a buscar el té" -dijo Alfred.
Yao soltó la mano de Ivan y empezó a comer del plato de fideos en frente de él.
- "Se ven bien"-dijo Ivan.
-"Así es. Si quieres puedes intentar comer algunos" -dijo Yao.
-"Está bien" -dijo Ivan.
Yao se inclinó sobre la mesa y puso un bocado de fideos en la boca de Ivan.
"¿Te gusta?" -preguntó Yao.
Ivan asintió.
-"¿Quieres más?" -preguntó Yao.
-"Si no te importa" -dijo Ivan después de tragar el primer bocado.
Yao se sirvió algo de su comida antes de dar a probar otro bocado a Ivan.
-"Yao, conseguí tu té" -dijo Alfred mientras colocaba una taza sobre la mesa, delante de Yao.
-"Gracias, Alfred" -dijo Yao, entregándole un tenedor a Ivan y tomando un sorbo de su té.
Alfred dijo algo en respuesta, pero era totalmente incomprensible debido al hecho de que ahora estaba comiendo su hamburguesa.
Se sentaron en silencio por un momento mientras comían, o al menos lo más cercano al silencio en que uno podía estar cuando se comía con un goloso tan ruidoso como Alfred.
Ivan era feliz. Sólo estar con Yao y sabiendo que el otro disfrutaba de su compañía lo hacía más feliz de lo que había sido en años.
-"Yao, ¿qué fue eso?" -preguntó Alfred, e Ivan levantó la vista de su comida justo a tiempo para ver las mejillas de Yao tornarse de color rosa.
-"Pensé que era de Ivan" -dijo Yao, quien parecía muy avergonzado.
-"¿Qué pasó?" -preguntó Ivan. Por lo que podía ver, no había nada fuera de lugar, y él no había oído nada raro tampoco.
-"Yao estaba frotando su pierna contra la mía de una manera muy seductora" -dijo Alfred, tomando un bocado de su perro caliente a pesar de que no había terminado la hamburguesa.
-"¡Yo no sabía que era tu pierna, no podía ver debajo de la mesa!" -dijo Yao.
Ivan sonrió. Yao era tan lindo cuando estaba nervioso, y la idea de que había estado tratando de hacer cosas seductoras con las piernas por debajo de la mesa era un pensamiento muy agradable.
"Sí, bueno, tal vez debas mirar antes de hacerlo. Quiero decir, no creo que a tu novio le guste que abuses sexualmente de las piernas de otros" -dijo Alfred.
-"¡No estaba abusando, se supone que era con cariño! ¡Y no iba dirigido a ti de todos modos!" -dijo Yao a la defensiva.
-"Yao, estaba bromeando. Ese es el tipo de cosas que hacemos" -dijo Alfred.
-"¿Abusar de las piernas de otros?" -preguntó Yao.
-"¿Qué? No, me refiero a bromear y a jugar a insultarse. Tú, yo, Arthur y Francis. Ah, y Mattie. Para otras personas, probablemente pareciera que no podemos soportarnos, pero realmente somos muy buenos amigos" -explicó Alfred.
-"Parece tan extraño que tenga amigos como ustedes los cuales nunca he conocido" -reflexionó Yao.
-"Bueno, puedes encontrarte con ellos este viernes, a menos que vayas a trabajar antes de esa fecha" -dijo Alfred.
-"¿Qué pasa el viernes?" -preguntó Yao.
-"Vamos a tener una reunión en la casa de Francis, y estoy seguro de que no te invitó sólo porque habías perdido la memoria. Probablemente también puedas llevar a Ivan, si quieres" -dijo Alfred.
-"Oh, está bien. Pensaré en ello, supongo. ¿Pero no será raro si no conozco a nadie?" -preguntó Yao.
-"Bueno, tú ya me conoces, ¿verdad? Además, es posible que actives tu memoria. Eso pasa en programas de televisión todo el tiempo -. Hacer algo que ya hayas hecho y entonces ¡bam, ya tienes tus recuerdos de vuelta al final del episodio!" -dijo Alfred.
-"Me han dicho que no tenga muchas esperanzas sobre que vaya a suceder muy rápido, pero tal vez salir con mis amigos pueda ayudar" -dijo Yao.
-"Bueno, incluso si no funciona, tendrás tus recuerdos de vuelta con el tiempo, ¿verdad?" -preguntó Alfred.
-"Sí, es casi definitivo que voy a recuperar mi memoria con el tiempo, es sólo cuestión de cuándo" -dijo Yao.
-"Bueno, espero que sea pronto. Debe ser difícil no recordar nada" -dijo Alfred.
-"Es un poco extraño, pero todo el mundo ha sido muy agradable y me ha mostrado mucho apoyo al respecto, así que no es tan terrible. Especialmente Ivan, él ha sido increíble" -dijo Yao.
Ivan sonrió. Se alegró de que Yao pensara tan bien de él. Ivan estaba siendo amable, pero Yao se lo hacía fácil. Él quería ser un buen novio para Yao y hacerlo feliz, no sólo para que el más pequeño se enamorara de él, sino porque Yao merecía ser feliz.
En vez de decirle todo eso a Yao, Ivan se inclinó sobre la mesa y le dio un beso en los labios.
"¡Viejo, tu bufanda está sobre mi perro caliente!" -comentó Alfred.
Ivan retiró la bufanda, comprobando si había quedado manchada de salsa.
-"¿Vas a comerte eso?" -preguntó Alfred, mirando fijamente las patatas prácticamente sin tocar de Ivan.
-"Si quieres puedes quedártelas" -dijo Ivan.
Alfred agarró un puñado de patatas fritas y se las metió en su boca.
-"Estoy un poco lleno, en realidad" -dijo Yao, empujando su plato de fideos hacia el centro de la mesa.
-"Yo me los acabo" -dijo Alfred.
-"¿Cómo es posible que todavía tengas hambre?" -preguntó Yao.
-"No tengo hambre, sólo que no estoy lleno, y me gusta la comida, por lo que podría comer otro poco" -explicó Alfred.
-"¿Qué deberíamos hacer ahora que hemos terminado? En realidad nunca he estado en un lugar como este, por lo que no sé qué hay que hacer" -preguntó Ivan.
-"Hay montones de cosas que hacer. Ahora que lo pienso, la mayoría son puestos donde alimentarse, pero también tienen juegos y puestos de venta y una rueda de la fortuna... por lo menos, eso fue lo que hicieron el año pasado, así que probablemente lo repetirán" -dijo Alfred.
"Está bien, una vez que haya terminado de comer, podemos ir y ver lo que tienen en esta ocasión" -dijo Yao.
"Claro, terminaré pronto"-dijo Alfred.
Una vez terminó el resto de su comida se puso de pie. La pareja lo siguió, con Yao teniendo cuidado de no dejar su juguete Hello Kitty atrás de nuevo.
Mientras se dirigían afuera, Yao tomó la mano de Ivan.
"¿Estás pasándola bien?" -le preguntó Ivan mientras seguían a Alfred por el recinto ferial.
"Lo estoy pasando muy bien. Fue una buena idea venir aquí" -dijo Yao, apretando suavemente la mano de Ivan.
"Me alegro de que te estés divirtiendo" -dijo Ivan, dando un suave beso en la frente de Yao.
"¿Tú te estás divirtiendo?" -preguntó Yao.
"Por supuesto. Siempre estaré feliz si estoy contigo" -dijo Ivan.
-"Eres tan dulce" -dijo Yao.
-"Sólo contigo" -dijo Ivan.
-"Hey, apuesto a que puedo ganar uno de estos juegos. Uno de ustedes debe darme un poco más de dinero para poder intentar" -dijo Alfred.
"Este tipo de juegos están manipulados, así que no se puede ganar, ¿cierto?" -preguntó Ivan.
"Incluso si lo están, apuesto a que puedo ganar al menos uno de ellos" -dijo Alfred.
"¿Y si te diera veinte dólares y ganaras cualquier premio en media hora, no tuvieras que pagarme?" -sugirió Ivan.
"¿Y si no gano nada?" -preguntó Alfred.
"Ya se me ocurrirá algo" -dijo Ivan, entregándole a Alfred un billete de veinte dólares.
"Bueno, los veré pronto" -dijo Alfred, corriendo en busca de un puesto de juego.
- "¿Realmente creo que no va a ganar nada?" -preguntó Yao.
-"No sé, ni me importa. Si él gana y no tiene que pagarme, entonces que así sea. Alfred parece un buen tipo, pero me gustaría pasar algún tiempo a solas contigo" -dijo Ivan.
-"Awww. ¿Qué vamos a hacer, entonces?" -preguntó Yao.
-"Cualquier cosa que te guste" -dijo Ivan, envolviendo sus brazos alrededor de la figura delgada de Yao. Yao puso su brazo, el cual no sostenía la muñeca de Hello Kitty, alrededor de Ivan y apoyó su cabeza sobre el pecho del más alto.
"Simplemente me gusta estar con usted, así" -murmuró.
"Bueno, podemos ir y sentarnos en algún lado a descansar" -sugirió Ivan.
"Suena bien" -dijo Yao, dejar ir de Ivan.
Deambularon un rato hasta que encontraron un lugar con césped, entre una tribuna y un escenario, ninguno de los cuales estuviera en uso. Se sentaron el uno junto al otro, con Yao descansando su cabeza sobre el hombro de Ivan.
-"Es un día tan caluroso. ¿Cómo puedes soportar llevar un abrigo y una bufanda en un día como éste?" -preguntó Yao, tocando suavemente el tejido de la bufanda de Ivan.
-"Hace un poco de calor, pero no es tan insoportable" -dijo Ivan.
-"¿En serio? Sólo llevo una camiseta y unos pantalones cortos y sin embargo tengo tanto calor que me los quitaría ahora mismo" -dijo Yao.
-"Deberías hacerlo" -dijo Ivan.
-"Oh, definitivamente" -dijo Yao sarcásticamente, moviendo su cabeza en el regazo de Ivan.
Ivan corrió suavemente sus dedos por el cabello de Yao.
-"Me encanta tu pelo" -murmuró- "Eres tan hermoso"
-"Me encantan tus ojos" -respondió Yao con pereza cerrando los ojos.
-"Te amo " -dijo Ivan.
-"Hmmm" -fue la única respuesta de Yao.
Ivan no estaba realmente seguro de si debía o no seguir diciendo ese tipo de cosas. Por un lado, él hizo el amor con Yao, y no lo dijo entonces, pero le preocupaba que Yao se sintiera mal por no ser capaz de decir eso de nuevo - Para Yao, parecía que ambos se habían conocido sólo hace unos pocos días.
Sólo se conocían desde hace unos días, pero Yao no sabía eso, y aún después de tan poco tiempo, Ivan sabía que estaba enamorado.
-"Nunca hicimos este tipo de cosas antes, ¿verdad?" -preguntó Yao.
-"¿Qué?" -preguntó Ivan.
-"Ir a lugares como este juntos. Antes de que perdiera mi memoria, cuando nuestra relación era un secreto, nunca habríamos hecho este tipo de cosas" -dijo Yao.
-"No, nunca lo hicimos" -dijo Ivan.
Yao cambió de posición de nuevo, esta vez poniéndose de rodillas delante de Ivan, y besando al ruso en los labios.
-"Nunca hubiéramos hecho eso tampoco" -dijo.
-"No en un lugar como este" -dijo Ivan.
-"Me alegro de que ahora podamos" -dijo Yao.
-"Da, yo también" -dijo Ivan.
Yao presionó su frente contra la de Ivan y puso sus manos sobre las caderas del más grande. Ivan amaba que su novio estuviera siendo tan afectivo y teniendo tanto contacto físico.
-"Oye Yao, ya que prometí que iba a pedirte permiso, ¿puedo tocarte el trasero ahora?" -preguntó Ivan juguetonamente.
-"¡No! Hay gente mirando" -protestó Yao.
"Hay gente por ahí, pero dudo que nos están viendo" -dijo Ivan.
"Aún así, preferiría que no lo hicieras" -dijo Yao.
"Está bien" -dijo Ivan- "puedo esperar"
Yao sonrió y se tumbó junto a Ivan.
"Deberías mentirme de vez en cuando" -dijo Yao.
Deberías mentirme de vez en cuando.
Deberías mentir.
Ivan hizo caso omiso del significado secundario que Yao hizo en tono de broma al tenderse sobre la hierba junto a su novio.
-"Hoy el cielo está hermoso" -comentó Yao.
Ivan miró el cielo azul salpicado de nubes esponjosas. Era la imagen perfecta, pero Ivan encontró que sus ojos eran atraídos de nuevo hacia Yao.
-"Es hermoso, pero no puede competir con tu belleza" -dijo.
-"Eres lido, ¿sabes?" -dijo Yao, volviéndose a mirar a Ivan.
El ruso levantó una ceja con incredulidad hacia el más pequeño.
-"Lo digo en serio, Ivan. Creo que eres realmente atractivo. No estaría diciéndolo si no fuera verdad" -dijo Yao.
Ivan extendió la mano y tocó suavemente la cara de Yao.
-"Tengo mucha suerte de tenerte" -dijo Ivan.
-"Y yo tengo la suerte de contar contigo" -dijo Yao.
-"Creo que ambos tuvimos suerte" -dijo Ivan.
-"¡Chicos, he ganado algo! ¡No le debo dinero a nadie!"
La voz de Alfred rompió el silencio contenido que Yao e Ivan habían estado disfrutando durante los últimos quince minutos. A Yao gustaba hablar con Ivan, disfrutaba la presencia del ruso sin importar lo que estuvieran haciendo, ya sea conversando, besándose o simplemente sentados en silencio.
Yao levantó la vista para ver que Alfred sosteniendo un juguete inflable de un extraterrestre.
-"¿Dónde ganaste eso?" -preguntó Ivan, sentándose para tener una mejor visión.
-"¡Lo gané en el puesto de lanzamiento de anillos!" -dijo Alfred, bajando el muñeco extraterreste para mostrarles una etiqueta engomada rosada de neón en la parte posterior de la cabeza con la palabra PREMIO escrito en ella.
-"Bueno, supongo que no me debes dinero, después de todo" -dijo Ivan.
-"También me compré estos" -dijo Alfred, hurgando en los bolsillos de su chaqueta.
-"¿Qué?" -preguntó Yao.
-"¡Palos de jalea congelados! Son como jalea, pero congelada" -explicó Alfred, sacando los palos de jalea congelados de su bolsillo -"Pueden tener algunos si gustan. Hay de fresa, de naranja y... de lo que sea el sabor azul"
Se sentó junto a Ivan y Yao, y tomaron un palo de jalea cada uno.
-"Gracias" -dijo Yao, sin poder abrir los envases de plástico.
-"Son un poco difíciles de abrir" -dijo Alfred, a pesar de que ya había chupado la mitad de la jalea.
Yao se dio por vencido en tratar de abrirlos con los dedos y desgarró el extremo del envase con los dientes. Tomó el de Ivan e hizo lo mismo.
-"Eres muy hábil con esa boca tuya, Yao. Me pregunto qué otra cosa puedes hacer con ella..." -dijo Ivan.
-"Oh, estoy seguro que ya sabes" -dijo Yao, apoyado en el hombro del más alto. A pesar de que él pensaba que la insistencia de Ivan en llevar un grueso abrigo de invierno en un día tan caluroso era raro, A Yao le gustaba lo suave y cómodo que le hacía sentir al apoyarse.
-"¿Cuánto tiempo vamos a estar aquí?" -preguntó Yao.
-"¿Aquí o en el recinto ferial?" -preguntó Ivan.
-"En el parque de atracciones" -dijo Yao.
-"El tiempo que quieras. ¿Por qué lo preguntas? ¿Quieres irte a casa ahora?" -preguntó Ivan.
-"No sé, tal vez. Si quieres quedarte no me importa" -dijo Yao.
- "Alfred ¿Te importa si nos vamos?" -Ivan cuestión.
-"No. He estado aquí durante mucho tiempo, así que probablemente me iré pronto de todos modos" -dijo Alfred.
- "¿Yao?"
-"Sí, si no nos queda nada más que hacer aquí nos podemos ir" -dijo Yao.
-"Hey Ivan, ¿quieres tu dinero? Me diste veinte dólares pero no lo gasté todo" -dijo Alfred.
-"No, puedes guardarlo. Cómprate algo de comer para ti y tu amigo extraterrestre" -dijo Ivan.
Yao se levantó y le tendió la mano a Ivan. El ruso agarró ésta, y Yao tiró de él, ya de pie, antes de agacharse para recoger su muñeca de Hello Kitty y la envoltura del palo de jalea que había dejado en el suelo.
-"Nos veremos de nuevo algún día, Alfred" -dijo.
-"Sí, definitivamente. Si vienes el viernes puedo pasar a buscarte y llevarte a la casa de Francis, ya que es probable que no sepas dónde está" -dijo Alfred.
-"Está bien, te veré entonces, tal vez" -dijo Yao.
-"Do svidaniya, Alfred" -dijo Ivan, al momento que se alejaba junto a Yao.
-"No tengo ni idea de lo que eso significa. Será mejor que no sea gordo o estúpido o algo así" -dijo Alfred.
-"¡Quiere decir adiós!" -respondió Ivan.
Mientras caminaban, Yao tomó la mano de Ivan. A él le gustaba la sensación que le provocaba la mano más grande del ruso con la suya, lo hacía sentirse seguro y protegido. Él sabía que Ivan lo protegería de cualquier persona o cualquier cosa que tratara de hacerle daño, pero también sabía que Ivan necesitaba protegerse también - después de enterarse de su miserable infancia, Yao sabía que Ivan necesitaba que alguien estuviera ahí para él. Yao había sido esa persona antes y podría serlo de nuevo.
"Muchas gracias por lo de hoy, Ivan, me gustó mucho" -dijo Yao mientras subía al coche.
"Me alegro haberte hecho feliz" -dijo Ivan.
-"En serio Ivan, me ha gustado. Creo que ya entiendo porqué te amaba" -dijo Yao, perezosamente recostado en el asiento del pasajero. El calor dentro del auto le causaba sueño.
Ivan cariñosamente pasó su mano por la pierna desnuda de Yao.
- "Spasibo"-murmuró.
-"¿Qué?" -preguntó Yao.
-"Quiere decir gracias" -dijo Ivan.
-"¿Por qué?" -preguntó Yao.
- "Por todo"
Traductora al habla: Perdón el retraso, el capítulo fue larguísimo y muchas veces perdía el ritmo de la traducción XP Antes debo aclarar que cambié una parte donde Yao le dice a Ivan "Me deberías mentir de vez en cuando" ya que originalmente le dice "Deberías recostarte conmigo" pero en inglés si cambias una preposición se entiende por mentir, que es lo que pensó Ivan. Para seguir un poco el juego puse que Yao le decía que debería mentirle en son de broma por lo de querer tocarle el trasero XD
En el siguiente: Francis y muchos más hacen su aparición ;9
