A medianoche el sol y el calor del día se habían ido, pero Yao estaba a gusto con su pijama de franela y de grueso edredón. Iván había ido a tomar una ducha, pero como Yao ya no podía escuchar el sonido del agua correr, pensó que no pasaría mucho tiempo antes de que el ruso volviera a entrar al dormitorio.

Yao oyó abrir la puerta y miró hacia arriba para ver Ivan de pie frente a ésta. Llevaba su bufanda y un par de pantalones de pijama color rojo oscuro, pero su pecho estaba desnudo.

Yao sólo había visto a Ivan con abrigos voluminosos o gruesos -había estado distraído anoche cuando Ivan había salido del baño vistiendo sólo una bata de baño- por lo que había asumido que debajo de su ropa, el ruso sería un poco regordete. Al final resultó que, la presunción de Yao fue completamente errónea. El cuerpo de Ivan no era suave ni gordito, sino que era tonificado y musculoso, y Yao lo encontró mucho más atractivo de ese modo.

-"Hace frío" -dijo Ivan mientras cruzaba la habitación y se metía en la cama junto a Yao- "Qué bueno que tengo algo que me calienta"

Yao sonrió. "Deberías sacarte la bufanda, o de lo contrario podrías ahogarte durante la noche" -advirtió.

-"He dormido así antes y nunca me ha sucedido" -dijo Ivan.

-"Aún así, sería mejor que lo hicieras" -dijo Yao.

-"Si te molesta entonces me la quitaré" -dijo Ivan, sacándose el pañuelo y poniéndolo en la mesita de noche antes de tumbarse al lado de Yao.

-"¿Quieres que encienda la luz?" -preguntó Ivan, tratando de alcanzar la lámpara de noche.

-"Está bien" -dijo Yao.

Ivan accionó el interruptor, y la habitación se volvió de un tono negro.

En la oscuridad, Yao no tenía que preocuparse por Ivan, ya que se daba cuenta que sus ojos seguían desviándose y miraban hacia su cuerpo -una imagen que Yao ya había aprendido de memoria. No consideraba que a Ivan le importara, el más grande disfrutaría tener a Yao mirándolo así.

-"Buenas noches, mi bello Yao" -murmuró Ivan, y Yao sintió un suave beso en su frente.

-"Buenas noches" -dijo Yao, rodando a un lado para que él se acostara de estómago.

A pesar de que su cuerpo no estaba tocando a Ivan, Yao pudo sentir la calidez del hombre que yacía a su lado. No pasó mucho tiempo para que el sonido de la respiración del ruso arrullara a Yao en un profundo sueño, y la ausencia del sonido de Ivan, de su calor, su sola presencia fue evidente para Yao tan pronto se despertó.

La ausencia de Ivan no preocupó a Yao, pero sin nadie con quien pasar el rato, una mañana tranquila en la cama no parecía tan atractiva como lo sería con Ivan a su lado.

Yao se sentó y sacó las piernas por un lado de la cama, notando un trozo de papel en la mesa que no había estado allí la noche anterior. Cogió la nota y leyó lo que estaba escrito en ésta.

Buenos días Yao. Espero que hayas dormido bien. Te estoy haciendo el desayuno, pero nos quedamos sin pan, así que he ido a conseguir un poco. Si no estoy de vuelta cuando despiertes, ya sabes a donde he ido.

Con mucho amor, Ivan.

Yao sonrió. La consideración de Ivan era conmovedora -prepararle el desayuno, salir en busca de pan para que fuera perfecto y dejarle una nota en caso de que se preocupara a donde había ido.

Yao se levantó de la cama y cogió la toalla que colgaba en la parte posterior de la silla de la computadora. Él no se había duchado anoche, y dado que no había realmente mucho más que hacer, ahora parecía ser un momento tan bueno como cualquier otro. Yao, adormilado, vagó a través del pasillo hasta el baño, donde se quitó el pijama y lo arrojó en el cesto de la ropa. Se tomó un momento para humedecer un paño y limpiarse la cara con éste; el agua fría ayudó a despejarlo un poco.

Yao examinó su reflejo en el espejo -delgado, de pelo oscuro y femenino, vestido sólo con un par de boxers de Hello Kitty. Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo baja que ahora estaba desordenada y casi deshecha por haber dormido con ella, y sus pezones estaban duros al permanecer expuestos al aire frío de la mañana.

Yao prestó especial atención a este detalle y movió su mano izquierda hasta su pecho, moviendo su dedo en círculos en torno a uno de los brotes rosados antes de presionar suavemente un dedo en contra éste. Se estremeció ante la agradable sensación de que lo que esta simple acción provocó. Lo repitió, moviendo el pulgar más lento y más deliberadamente en torno al brote antes de volver a tocarlo; con su dedo más fuerte de lo que había sido la primera vez. Yao se mordió el labio para evitar un gemido se le escapara y se tambaleó hacia atrás de modo que estuviera apoyado contra la puerta del baño. Se llevó la mano hasta su otro pezón, pellizcándolo suave entre el pulgar y el índice y se estremeció de nuevo ante la sensación. Continuó para embromar la yema dura con una mano mientras con la otra movía hacia abajo su erección, tirando de sus boxeadores. Yao tocó suavemente su erección a través de la tela, acariciando la carne endurecida debajo de la capa delgada de material. Tan pronto Yao deslizó sus dedos por debajo de la cintura de la prenda, el casi silencio fue roto por el sonido del timbre del teléfono.

A regañadientes, Yao corrió por el pasillo hasta la cocina, cogió el teléfono y lo puso en su oreja.

-"¿Hola?"

-"Hola, Yao. Me preguntaba cuándo vendrás a trabajar de nuevo ¿Alguna idea?" -preguntó una voz con acento británico.

-"Uh... ¿quién es?" -preguntó Yao.

-"Lo siento. Soy Arthur Kirkland, trabajamos juntos" -dijo la voz.

-"Oh, cierto, Alfred te mencionó. Um... yo realmente no sé cuándo volveré a trabajar. Quiero decir, casi no sé nada de mi trabajo" -dijo Yao.

-"Por supuesto, y estoy seguro de que vamos a ser capaces de funcionar sin ti, por un tiempo al menos, por lo que no tienes que volver sino hasta que estés listo. El trabajo en sí no es demasiado difícil, cuando regreses seré capaz de instruirte sobre que hacer" -dijo Arthur.

-"Está bien, pensaré al respecto" -dijo Yao.

Se inclinó contra el mostrador de la cocina, soltando un quejido cuando su miembro rígido se presionó contra la manija del armario, la cual sobresalía.

-"Yao, ¿estás bien?" -preguntó Arthur.

-"Estoy bien, acabo de golpear mi pie sobre la mesa" -mintió.

-"Ouch. De todos modos, te dejaré en paz por ahora. Espero recuperes tus recuerdos pronto. Adiós" -dijo Arthur.

-"Adiós" -dijo Yao mientras colgaba.

Estando solo en la cocina, Yao se preguntó qué pasaría si Ivan llegara a casa y lo encontrara así, excitado y medio desnudo.

Él me violaría, pensó Yao, y yo se lo permitiría.

El ruso, evidentemente, lo deseaba así como lo amaba, y en el estado actual de Yao, no creía ser capaz de rechazarlo.

Antes de que Yao pudiera regresar al baño y terminar lo que había empezado, el teléfono volvió a sonar. Suspiró y lo recogió.

-"Hola, habla Yao" -dijo.

-"Hola, soy el doctor Gilbert Beilschmidt" -dijo la persona que tenía un fuerte acento.

-"Oh, hola doctor Beilschmidt. ¿Es el médico de amnesia?" -preguntó Yao.

-"Sí. Bueno, por supuesto, no me especializo sólo en amnesia, soy un psiquiatra para todo, pero te ayudaré con tu pérdida de memoria" -explicó el doctor Beilschmidt.

-"¿Cree que puedo recuperarme?" -preguntó Yao.

-"Me gustaría pensar que sí. El hospital me ha enviado el archivo y el daño físico no es demasiado extenso, por lo que sin duda podríamos ser optimistas" -dijo el doctor Beilschmidt- "Sin embargo, los resultados no serán instantáneos, así que no te desanimes si no obtienes todos tus recuerdos de inmediato"

-"Entiendo" -dijo Yao.

-"Bien, bien. De todos modos, la razón por la que llamé fue para saber a que horas te sienta bien para tener nuestras sesiones" -dijo el doctor Beilschmidt.

-"Bueno, por el momento no tengo trabajo, así que en cualquier momento estaría bien, al menos hasta que empiece a trabajar de nuevo" -dijo Yao.

-"Hmmm... Sé que es pronto, ¿pero te acomoda esta tarde? ¿De las una treinta hasta las dos y cuarto?" -preguntó el doctor Beilschmidt.

-"Suena bien ¿Solo tengo que ir al hospital?" -preguntó Yao.

-"No, yo no trabajo para el hospital, tengo mi propia clínica privada. Te daré la dirección. Es 445 Washington Avenue" -dijo el doctor Beilschmidt.

-"Está bien, lo veré allí a la una y media" -dijo Yao.

-"Genial" -dijo el doctor Beilschmidt antes de colgar.

Yao ni siquiera había bajado el teléfono cuando sonó de nuevo. Contestó y lo llevó a su oreja.

-"Hola"- dijo.

-"Hola Yao, intenté llamarte antes, pero la línea estaba ocupada" -dijo una voz que Yao reconoció como la de su madre.

-"Oh, el médico me llamó para organizar una cita" -dijo Yao.

-"Oh, por supuesto. Entonces, ¿cómo estás? ¿Cómo está Ivan? Ha estado tratando contigo, ¿no?" -preguntó la madre de Yao.

-"He sido bueno, e Ivan ha sido maravilloso. Me llevó a la feria de ayer, y nos lo pasamos de maravilla" -dijo Yao.

-"Eso es maravilloso. Me alegro de que te estés divirtiendo. De todos modos, me preguntaba si tú y a Ivan les gustaría venir a visitarme esta tarde. Pensé que tal vez te ayudaría con tus recuerdos -Ver la casa donde creciste y todo. No hemos cambiado tu habitación desde que te mudaste, por lo que podría ayudarte a recordar, ¿no te parece?" -preguntó su madre.

-"Suena bien. Incluso si no me trae ningún recuerdo sería un placer verte. Tengo una cita con el médico esta tarde, así que tal vez pueda ir a visitarte después" -dijo Yao.

-"Sería maravilloso" -dijo la madre de Yao.

-"Um ... ¿cuál es la dirección?" -preguntó Yao.

-"Calle Hoover 16. Iré a comprar algo para comer ¿Qué le gustaa Ivan?" -preguntó la madre de Yao.

-"Comida rusa, creo, pero realmente no sé lo que es eso" -dijo Yao.

-"Oh. Voy a buscar algunas cosas y espero que le guste aunque sea un poco" -dijo la madre de Yao.

-"Está bien. Estoy deseando verte" -dijo Yao.

-"Nos vemos" -dijo la madre de Yao.

Yao colgó el teléfono y esperó un momento, preguntándose si volvería a sonar. No lo hizo, pero la puerta principal se abrió.

-"¡Privet, Yao! ¡Estoy de vuelta!" -dijo Ivan mientras caminaba en el interior.

Yao vio el evidente cambio en la expresión facial de Ivan cuando se dio cuenta que el más pequeño apenas estaba vestido. Yao se sintió aliviado de que su miembro endurecido ya no fuera visible, pero aún estaba un poco avergonzado.

-"Iba a tomar una ducha, pero entonces sonó el teléfono" -dijo.

-"¿Quieres ir a tomar una ducha ahora, o prefieres desayunar primero?" -preguntó Ivan.

-"Podría tomar una ducha ahora, si no te importa" -dijo Yao.

-"No me importa en absoluto ¿Cuánto tiempo crees que te va a tomar? ¿Te lavarás el cabello o otra cosa que te tomará tiempo extra? Quiero tratar de tenerte el desayuno listo al segundo que salgas, ni un minuto más ni un minuto menos" -dijo Ivan.

-"¡Qué novio tan dulce eres! Sólo debe tomar una cantidad normal de tiempo en la ducha" -dijo Yao

-"Soy bueno contigo, porque no quiero nada más que hacerte feliz. Además, el desayuno no será nada demasiado lujoso, así que disfruta tu ducha, que estará listo para cuando salgas" -dijo Ivan.


-"Yao, ya está listo!" -llamó Ivan, colocando un plato de tostadas con mantequilla gruesa y una taza de chocolate caliente en la mesa. Fue una comida simple, pero sin embargo una buena, e Ivan esperaba que Yao lo disfrutara. Había oído la ducha apagarse hace unos minutos, y pensó que el más pequeño estaba vestido y listo para el desayuno.

-"Sólo dame un minuto!" -volvió a llamarlo Yao. Unos momentos más tarde, salió de la habitación, vestido y con su cabello suelto sobre su cara.

"Mi colet se rompió ¿Sabes donde guardo algunos? ¿Es siquiera tengo repuestos?" -le preguntó con exasperación.

"No lo sé. Tú come mientras y yo voy a buscarte alguno" -dijo Ivan.

-"Gracias, Ivan. Este desayuno se ve delicioso" -dijo Yao.

-"Esperemos que su sabor sea delicioso también" -dijo Ivan.

Mientras comía, Yao miró a Ivan caminando a su alrededor en busca de un colet, pero fue en vano. En uno de los cajones de la cocina, sin embargo, encontró una cinta, presumiblemente para los regalos ya que también había papel de regalo en el cajón, y la sostuvo en alto para mostrársela a Yao.

-"¿Esta?" -le preguntó.

-"Claro" -dijo Yao.

De pie detrás de Yao, Ivan recogió el cabello del más pequeño en una cola de caballo y ató la cinta alrededor de esta, por primera vez en un nudo simple y luego en un arco.

-"Hum, no pensé que fuera a funcionar. Parece que eres bueno en ese tipo de cosas" -dijo Yao.

-"Bueno, mi hermana pequeña Natalia siempre ha tenido el pelo largo, un poco más largo que el tuyo, y cuando era una niña, Anastasiya, que era como nuestra madre, le hacía esetipo de cosas. Supongo que aprendí al verlo" -dijo Ivan.

Yao asintió y siguió comiendo. Con una cinta bastante roja en el pelo, parecía aún más femenino de lo habitual -y, a los ojos de Ivan, era aún más hermoso.

-"Eso estuvo realmente delicioso" -dijo Yao después de tragar el último bocado de pan tostado.

-"Me alegro de que te haya gustado" -dijo Ivan.

-"Oh, olvidé mencionar que tengo una cita con el médico sobre la amnesia a las una treinta, y mi madre llamó y me preguntó si nos gustaría ir a verla después" -dijo Yao.

-"Suena bien. Después de hablar con ella por teléfono el otro día, creo que me gustaría conocer a tu madre. Tal vez mientras te dejo en tu cita, puedo ir a comprar algunos colets y luego podamos ir a visitarla" -dijo Ivan.

"Parece un buen plan. Son solo las diez por ahora ¿así qué hacemos hasta entonces?" -preguntó Yao.

-"No lo sé. Tengo que terminar de desempacar mis cosas, pero puedes hacer lo que quieras" -dijo Ivan.

-"Supongo que podría mirar más de mis cosas. Quiero decir, me encontré con esas pinturas ayer, tal vez si encuentro algo más, recuperaré algún recuerdo o algo así" -dijo Yao.

-"Está bien. Una vez haya terminado de poner mis cosas te puedo ayudar" -dijo Ivan.

Él entró en la habitación y abrió su maleta. Yao, que lo había seguido a la habitación, se dio cuenta del marco de la foto encima de toda la ropa y lo cogió.

-"Oye, ¿quién es...? ¡Oh Dios mío, ¿eres tú?" -preguntó Yao, señalando al niño en la fotografía.

-"Da, soy yo" -dijo Ivan.

-"¡Awww, te ves tan lindo! Esas dos son Anastasiya y Natalia, ¿no?" -preguntó Yao.

Ivan asintió. "¿Puedo poner mi ropa en tu armario?" -le preguntó.

-"Por supuesto. Y estos son tus padres, ¿no? ¿Cuáles son sus nombres?" -preguntó Yao.

-"Mi madre se llama Anya y mi padre Vladislav... o así se llamaban. Están muertos" -dijo Ivan.

-"Lo siento" -dijo Yao.

-"Está bien, han pasado años desde que murieron. Aunque todavía los extraño" -dijo Ivan.

-"Por supuesto que sí" -dijo Yao, colocando suavemente una mano sobre el hombro de Ivan.

-"¿Te importa si pongo esta foto en algún lugar de la casa?" -preguntó Ivan.

-"No me importaría en absoluto. Ponlo donde quieras" -dijo Yao.

-"¿Aquí está bien?" -preguntó Ivan, colocando la imagen en el escritorio al lado de la computadora.

-"Es tan bueno como cualquier otro lugar" -dijo Yao, sentándose en la silla de la computadora.

-"Te ves tan lindo con ese arco en tu pelo, Yao. Incluso es del mismo color que tu camisa" -dijo Ivan mientras volvía a poner su ropa en el armario de Yao.

-"Tienes una definición muy extraña de lindo, Ivan" -dijo Yao.

-"¿Cómo que extraña?" -preguntó Ivan.

-"No lo sé, simplemente no creo que yo clasifique como lindo" -dijo Yao.

-"¡Oh, definitivamente eres lindo! ¡La cosa más linda que he visto jamás, en serio!" -dijo Ivan.

-"Pero... ¡yo no soy tan lindo como los pandas!" -dijo Yao.

-"Creo que incluso eres más lindo que los pandas" -dijo Ivan.

-"¿No te gustan los pandas?" -preguntó Yao.

-"Me gustan, sólo que tú me gustas más" -dijo Ivan.

-"Pero ¿qué pasa con los pandas bebé? Lospandas bebés son las cosas más lindas, te lo mostraré" -dijo Yao, prediendo la computadora.

-"Tú eres más lindo" -dijo Ivan.

-"Y tú eres tan encantador. Creo que la mitad de las cosas que me has dicho han sido cumplidos. Gracias, Ivan, me haces sentir muy especial" -dijo Yao.

Ivan sonrió.

-"Me alegro de eso" -dijo.

Volvió a desempacar lo último de su ropa hasta que Yao dejó escapar una exclamación de sorpresa.

-"¿Qué pasó?" -preguntó Ivan, mirando hacia arriba y vio que Yao estaba simplemente mirando su fondo de escritorio, que era de una flor que Ivan no reconoció.

-"¡He escrito la contraseña de mi equipo, pero no sé cómo lo sabía! ¡No tengo ningún recuerdo de ella en absoluto!" -exclamó Yao.

-"La memoria táctil. Si has escrito esa contraseña muchas veces antes es a causa de la memoria táctil, que es diferente de la memoria autobiográfica. Lo mismo con la firma de tu nombre" -dijo Ivan.

-"Oh, guau. Has estado investigando" -dijo Yao.

-"Oh, no, lo había visto en un programa de televisión. Nunca pensé que sería útil" -dijo Ivan.

-"Bueno, es una suerte que lo supieras porque de lo contrario habría sido muy confuso" -dijo Yao.

-"Supongo que eres muy afortunado" -dijo Ivan, cerrando los cajones y empujando la maleta vacía debajo de la cama- "No me importa el mantenimiento de esta aquí, ¿verdad?"

-"Por supuesto que no. Y maldita sea, al parecer estoy fuera de uso de Internet por el mes" -dijo Yao, cerrando la ventana del navegador que acababa de abrir.

-"Podrías tratar de mirar lo que tienes en la computadora para ver si puedes encontrar más información acerca de ti. Puede que tengas fotos, música y documentos que indiquen un poco de tu vida" -sugirió Ivan.

-"Esa es una buena idea" -dijo Yao, al hacer clic en el menú de inicio y luego a la carpeta de Imágenes.

Dentro había archivos y archivos de subcarpetas, más de la que podrían caber en la pantalla. Mientras que algunos tenían títulos apropiados que dieron una idea clara de su contenido, otras carpetas fueron nombrados con letras aleatorias, que probablemente había sido resultado de Yao aplastando sus manos contra el teclado en lugar de pensar en un nombre propio.

-"¿Cuántas carpetas tienes?" -preguntó Ivan.

-"Uh ... Por Dios, parece que cientos" -dijo Yao, mirando hacia abajo a través de las innumerables carpetas.

-"Bueno, esto te mantendrá ocupado durante un tiempo. Iré a coger una silla de la cocina, así me puedo sentar contigo" -dijo Ivan.

-"Está bien" -dijo Yao, al hacer clic en una carpeta titulada sjkdfhskdffhjd al momento que Ivan salió de la habitación.


-"Yao, ya es casi la una y media" -dijo Ivan, mirando el reloj en el otro lado de la habitación.

Él y Yao habían pasado alrededor de una hora y media viendo el equipo de Yao. Habían encontrado un par de episodios de televisión en la carpeta de vídeos, y habían pasado un rato viéndolos.

-"Mierda, tenemos que irnos. En realidad no sé que tan lejos está la oficina del Doctor Beilschmidt o como está el tráfico a esta hora,por lo que probablemente deberíamos irnos ya" -dijo Yao.

-"Está bien, vamos" -dijo Ivan.

-"Voy a apagar el computador. ¿Por qué no tomas la nota con la dirección? Está en el mostrador de la cocina" -dijo Yao.

Después de que ambos habían hecho lo que tenían que hacer, se metieron en el auto de Ivan.

-"¿Sabes, Ivan? Me gustó mucho pasar el rato contigo. Es como si fuéramos amigos y amantes" -dijo Yao.

-"También me gustó, me gusta hacer este tipo de cosas" -dijo Ivan, inclinándose para besar a Yao en los labios antes de comenzar a sacar el auto por la calzada.

-"A mí también" -dijo Yao.

-"Vamos a la avenida Washington, ¿no?" -preguntó Ivan.

-"Uh... sí" -dijo Yao, echando un vistazo a la nota con la dirección.

-"Claro, yo sé dónde está" -dijo Ivan.

No pasó mucho tiempo para que llegaran a la dirección en la avenida Washington.

-"Es la clínica de un dentista" -dijo Ivan, mirando confusamente la señal en el edificio del que habían aparcado afuera.

-"Eso es raro. Esta es la dirección correcta, supongo que debería ir a ver si en realidad es el lugar correcto" -dijo Yao.

-"Está bien. ¿Quieres que te espere en el auto?" -preguntó Ivan.

-"No, estaré bien. Puedes irte a casa si lo deseas, sólo recuerda que debes volver a las dos y cuarto, porque de lo contrario voy a estar varado aquí" -dijo Yao.

-"Por supuesto que voy a recordarlo" -dijo Ivan.

-"Nos vemos luego" -dijo Yao, dándole un beso en la frente al ruso antes de salir del auto.

Entró en el edificio, no estaba seguro de si estaba en el lugar correcto.

El interior del edificio era, sin lugar a dudas, la sala de espera de una clínica dental -las paredes estaban cubiertas de fotografías y diagramas de dientes y boca. Detrás de un escritorio en el otro lado de la sala se sentaba una chica que levantó la vista cuando oyó Yao venir. Tenía el pelo rubio corto y no parecía tener más de catorce años, pero como aparentemente trabajaba ahí, Yao imaginó que debía ser mayor.

-"Hola, ¿tiene una cita con la doctora Héderváry?" -le preguntó en voz baja.

-"Uh... no.." -dijo Yao, caminando hacia el escritorio.

-"¿Quiere hacer una cita?" -preguntó la muchacha. Ahora que estaba más cerca, Yao pudo ver que tenía una etiqueta con su nombre clavado en su camisa, Lili estaba escrito en él.

-"Yo... no, creo que estoy en el lugar equivocado" -dijo Yao, volviéndose para marcharse.

-"¿Es usted uno de los pacientes de Gilbert?" -preguntó otra voz, y Yao volvió para encontrar a una mujer con el pelo largo, castaño claro, de pie en una puerta que antes estaba cerrada.

-"¿Quieres decir el doctor Beilschmidt?" -preguntó Yao.

-"Sí. Yo sigo diciendo que tenemos que poner su nombre en el cartel, pero él nunca hace nada al respecto" -dijo la mujer, quien Yao asumió que era la doctora Héderváry.

-"¿Así que estoy en el lugar correcto?" preguntó Yao.

-"Sí, Gil... el Doctor Beilschmidt, quiero decir, tiene una oficina en este edificio. Es por esa puerta" -dijo la doctora Héderváry, señalando la puerta del otro lado de la habitación.

-"Gracias" -dijo Yao, pasando por la puerta y encontrarse en otra sala de espera, esta vez más oscura, más pequeño y más vacío que la primera. No había recepcionista, por lo que decidió llamar a la única otra puerta en la habitación. Antes de su mano pudiera golpear la madera, la puerta se abrió una rendija, y Yao se encontró mirando un ojo rojo como la sangre.

Yao abrió la boca y llevó su mano hacia su boca.

-"Eres Yao, ¿verdad?" -preguntó la persona en la otra habitación cuando la puerta se abrió para revelar que no era un ser siniestro como Yao había imaginado, sino simplemente un hombre de aspecto extraño con ojos rojos y piel pálida. A pesar de su cabello blanco-plata, no podría tener más de treinta años.

-"Sí. ¿Es el doctor Beilschmidt?" -preguntó Yao.

-"Sí, pero me puedes llamar Gilbert. O también el Doctor Grandioso si quieres"

-"Creo que es mejor Gilbert" -dijo Yao.

-"Muy bien, acaba de llegar a mi oficina y..." -Gilbert se detuvo bruscamente, como si hubiera sido interrumpido.

Yao pudo escuchar música de piano tocando suavemente en algún lugar cercano, pero dudaba de que eso pudiera ser la causa de que Gilbert saliera tan airadamente de su oficina, agarrando una escoba y empezando a golpear contra el techo mientras gritaba con rabia, lo que sonaba como alemán.

-"¿Qué está haciendo?" -preguntó Yao.

-"La maldición del dios pianista en el apartamento en el segundo piso. Siempre practica su música en la habitación de arriba de mi oficina cuando tengo un paciente conmigo" -dijo Gilbert.

-"Realmente no me importa la música. Realmente no me molesta en absoluto" -dijo Yao.

-"Hmmm, bueno, él se ha detenido ahora, así que vamos a empezar" -dijo Gilbert.


Ivan había aparcado su coche en el lado de la calle cuando Yao salió del edificio.

-"¿Cómo estuvo tu cita? ¿Te acuerdas de nada?" -preguntó Ivan como Yao se metió en el asiento del pasajero.

-"No recuperé ninguno de mis recuerdos, pero no diría que fue completamente inútil" -dijo Yao.

-"¿Así que no era una clínica dental?" -preguntó Iván, arrancando el auto.

-"No, Gilbert sólo comparte un edificio con la clínica dental" -dijo Yao.

-"¿Y Gilbert es el médico? ¿Cómo es él?" -preguntó Ivan.

-"Es un poco excéntrico, pero es un buen médico" -dijo Yao.

-"Bueno, eso está bien" -dijo Ivan-. "Todavía vamos a ver a tu madre, ¿verdad?"

-"Sí" -dijo Yao.

No pasó mucho tiempo para que se encontraran en la Calle Hoover, que estaba en un suburbio a las afueras del centro de la ciudad. Número 16, donde vivía la madre de Yao, era una casa de aspecto agradable con un gran patio delantero.

-"¿Es esta?" -preguntó Ivan.

-"Supongo que sí, ¡a menos que sea otra clínica dental" -dijo Yao.

Ambos bajaron del auto y caminaron por el sendero frente a la puerta. Ivan alzó la mano para pulsar el botón del timbre, y el sonido resonó por toda la casa.

-"¡Adelante, pasen!" -dijo la voz de la madre de Yao desde dentro de la casa.

Yao abrió la puerta y entró, Ivan iba tras sus espaldas.

El vestíbulo estaba limpio y acogedor, con una alfombra suave y ligera, con un tapiz floral. En las paredes había varios marcos de fotos, y Yao se dio cuenta que una en particular era de un niño que se le hacía extrañamente familiar.

-"¿Ese eres tú?" -preguntó Ivan.

-"Creo que sí" -dijo Yao. El niño tenía los mismos ojos, la misma cara y hasta el mismo pelo largo recogido en una cola de caballo.

-"Y ese es Kiku, ¿verdad?" -preguntó Ivan, señalando otra foto.

-"Supongo" -dijo Yao.

Yao levantó la vista de las fotografías justo a tiempo para ver a una mujer que bajaba la escalera al final del pasillo. Ella tenía el pelo hasta los hombros negro y llevaba una camiseta y pantalones vaqueros -casi parecía demasiado joven para ser la madre de un joven de veinte y seis años.

-"Yao, hola, me alegra que vinieran. Y tú debes ser Ivan" -dijo la mujer.

Ivan asintió. "Y usted es la madre de Yao, ¿da?"

-"Sí, pero me puedes llamar Chenguang o Cecilia" -dijo ella.

-"¿Usted tiene dos nombres?" -preguntó Ivan.

-"Cecilia es el nombre que tomé cuando me mudé a los Estados Unidos. Muchas personas tienen problemas para pronunciar mi nombre chino, y otros tienen dificultades para deletrearlo en documentos y tal, así que fue realmente una cuestión de conveniencia" -dijo la madre de Yao.

-"Aw, pero Chen Guang es un nombre tan bonito. ¿Lo he dicho bien?" -preguntó Ivan.

-"Lo has dicho bien, gracias" -dijo Chen Guang.

-"Ivan es tan encantador, siempre está diciéndole cosas lindas a la gente" -dijo Yao.

-"Me alegro de que tengas un novio encantador ¿Les gustaría entrar a la sala?" -preguntó la madre de Yao, llevándolos por el pasillo y entrando al salón-. "He estado cocinando, así que voy por algo de comida para ustedes. No sé lo que se come en Rusia, pero pensé que tal vez prefieras algo de comida occidental, ¡así que hice magdalenas! Sé que te gusten mis magdalenas, Yao"

-"Suena delicioso, pero no me importa la comida china. Yao me ha hecho un poco antes y me gustó mucho, y estoy seguro que la suya es también muy buena-. Quiero decir, él debe haber conseguido sus excelentes habilidades en la cocina de alguna parte" -dijo Ivan mientras él y Yao se sentó en el sofá.

-"Oh, ya veo lo que Yao quiso decir cuando dijo que eras un encanto" -dijo Chen Guang, entrando en la cocina.

Ivan se hundió en el cómodo sofá, encontrando y estrechando la mano de Yao mientras lo hacía. Chenguang parecía una mujer muy agradable, e Ivan supo que ya había causado una buena impresión, pero sabía que Yao -Ella lo había criado y, probablemente, lo conocía mejor que nadie-. Si alguien era capaz de ver a través de las mentiras de Ivan, probablemente sería ella. Esperaba que estuviera demasiado preocupada por la amnesia de su hijo como para notar si Ivan y las cosas que dijera le parecieran sospechosas.

Chenguang volvió a entrar en la sala de estar con una bandeja de pastelitos y las puso sobre la mesa de centro delante del sofá.

-"¿Quieres algo de beber? Hay té, café, jugo de naranja, leche..." -dijo.

-"No tengo sed, pero gracias por preguntar" -dijo Ivan.

-"Creo que podría beber un poco de jugo" -dijo Yao.

-"Está bien, estaré de vuelta en un momento" -dijo Chen Guang, que volvió a la cocina.

Un momento después, volvió con un vaso de jugo de naranja, que le entregó a Yao antes de sentarse en un sillón en la mesa frente al sofá.

-"Así que, Yao, ¿cómo estás manejando la pérdida de memoria? Debe ser muy extraño para ti" -le preguntó ella.

-"Lo estoy haciendo bastante bien, en realidad. Hoy tuve mi primera cita con el psiquiatra, y a pesar de que en realidad no recordé nada fue bastante útil" -dijo Yao.

-"Bueno, me alegro de que lo estás haciendo bien a pesar de todo" -dijo Chen Guang- "¿Qué hay contigo, Ivan? ¿Estás haciendo frente a la pérdida de memoria de Yao?"

-"Lo estoy haciendo bien. Nuestra relación se ha vuelto un poco extraña, ya que yo lo recuerdo, y él no, pero es bueno ser capaz de sobrellevarlo teniendo citas como una pareja normal. Ya no tenemos que hacer lo de antes teniendo que esconder nuestra relación de todo el mundo" -dijo Ivan.

-"Es bueno que los dos estén haciendo frente a una mala situación. Me alegro de que mi pequeño Yao Yao encontrara a alguien tan dulce y amable" -dijo Chen Guang.

-"Bueno, me encanta su pequeño Yao Yao, y yo haría cualquier cosa por él" -dijo Ivan.

-"Yao Yao les agradece su amabilidad, pero no es muy aficionado a su nuevo apodo" -dijo Yao.

-"Nunca te gustó ser llamado Yao Yao. Bueno, no cuando tienes más de tres o cuatro años" -dijo Chen Guang.

-"Creo que puedo entender por qué" -dijo Yao.

-"¿Crees que mirando algunos álbumes de fotos te ayudaría? No sólo para ayudar a recobrar tus recuerdos, sino para que puedas entender quien eres" -dijo Chen Guang.

-"Parece una buena idea" -dijo Yao.

-"Está bien, voy por los álbumes de fotos arriba. Vuelvo enseguida" -dijo Chen Guang mientras salía de la habitación.

-"Es muy linda" -dijo Ivan-. "Me alegro de que tu madre sea una persona tan comprensiva"

-"Me alegra también. Parece que le has gustado, lo que es bueno" -dijo Yao.

-"Lo es" -dijo Ivan, besando Yao en la frente.

-"Estaba preocupado cuando dijiste que habíamos estado escondiendo nuestra relación. Pensé que era porque la mayoría de la gente que conocíamos era la clase de gente que desaprobaba ese tipo de cosas, pero hasta ahora nadie lo ha sido" -dijo Yao.

-"Me alegro de que puedas hacerle frente a causa de tu pérdida de memoria; no deberías preocuparte de que la gente piense mal de ti porque estás conmigo" -dijo Ivan.

-"Nadie debería" -dijo Yao, con la cabeza apoyada en el hombro de Ivan-. "Me gustas, y lo que hacemos es asunto nuestro y de nadie más"

-"Encontré esto arriba" -dijo Chen Guang, colocando una pila de álbumes de fotos en la mesa del living.

-"Wow, tienes un montón de álbumes de fotos" -dijo Yao.

-"Fuiste mi primer bebé, así que quería tomar un montón de fotos de ti" -dijo Chen Guang, sentándose en el sofá junto a Yao-. "No pude encontrar el primer álbum de cuando eras pequeño, pero creo que con estos va a estar bien"

-"Estoy seguro de que sí" -dijo Yao, mirando la considerable pila de libros.

Chenguang cogió el álbum de fotos de la parte superior de la pila, la abrió y la dejó sobre el regazo de Yao para que todos pudieran ver.

La primera página mostraba varias fotos de un niño pequeño, en algún lugar entre las edades de uno y dos. Ya de niño, Yao era instantáneamente reconocible, con su pelo largo y ojos grandes que no eran del todo marrones, sinomás bien de un color dorado.

-"Eras tan lindo" -dijo Chen Guang.

-"Todavía lo es" -dijo Ivan.

Yao rodó los ojos.

-"¿Ese es mi padre?" -preguntó Yao, señalando una foto de bebé, junto a una jovencísima Chenguang y un hombre que fumaba un cigarrillo.

-"Sí, es él. Odiaba que fumaba alrededor de ti -Es una cosa tan perjudicial, especialmente en torno a un bebé. Me habría librado de esa foto hace mucho tiempo si no fuera porque ves tan precioso" -dijo Chenguang.

Ivan se dio cuenta de que, si bien una mueca apareció en su cara cuando habló sobre el padre de Yao y su hábito de fumar, cuando empezó a hablar sobre el bebé Yao, su expresión se suavizó. Era obvio que ella adoraba a su hijo, e Ivan se alegró de que siendo el novio de Yao no había cambiado eso. No tenía idea de cómo sus propios padres hubieran reaccionado de estar él enamorado de otro hombre, pero esperaba que hubieran sido tan comprensivos como la madre de Yao.

-"¿Cómo era mi padre? Kiku me dijo que él se divorció porque no quería irse de China contigo, pero ¿cómo era? ¿Era un buen padre? ¿Le gustaba? -preguntó Yao.

-"¡Por supuesto que le gustabas, Yao! Y sí, él era un buen padre en su mayoría. Quería más que nada que tuvieras éxito en la vida, pero su definición de éxito era muy diferente de la mía. Él quería que obtuvieras las mejores calificaciones y el mejor trabajo que consiguiera más dinero. Yo sólo quería que hicieras lo que te hiciera feliz" -dijo Chen Guang.

-"¿Sabe lo de la pérdida de memoria? ¿Sabe lo de Ivan?" -preguntó Yao.

-"No, no me mantengo en contacto con él. Cuando todavía vivía en casa solía llamarme para hablar contigo y ver cómo estabas, pero no sé si todavía lo hace" -dijo Chen Guang.

-"Supongo que si llama, puedo decírselo entonces" -dijo Yao.

-"Por supuesto, y estoy seguro de que va a llamar" -dijo Chen Guang.

-"Eso espero" -dijo Yao, dando vuelta la página.


Yao, Ivan y Chenguang pasaron bastante tiempo viendo los álbumes de fotos. Chenguang le contó a su hijo y a su novio historias sobre la vida temprana de Yao mientras miraban las fotografías, y aprendió poco a poco sobre sí mismo. Lo que él no sabía, sin embargo, era que Ivan - que apenas sabía sobre la vida pre-amnesia de Yao - también estaba aprendiendo una gran cantidad de nueva información acerca de Yao.

La puerta principal se cerró de golpe, y unos segundos más tarde, una adolescente entró corriendo en la sala de estar. Ella estaba vestida casi en su totalidad de color rosa y tenía horquillas de flores en su pelo largo y oscuro.

-"¡Estoy en casa! Xiang fue a la ciudad para pasar el rato con sus amigos, creo" -dijo ella.

-"Hola Mei. Yao está aquí" -dijo Chen Guang.

-"Oh, bueno, oye Yao ¿Estás bien? Me enteré de lo tuyo sobre lo de tu memoria y tu novio ¿Es él?" -preguntó Mei.

Yao asintió. "Sí, él es mi novio Ivan. Y lo estoy manejando bien. Eres mi hermana, ¿verdad?"

-"Si. Es tan raro que no te acuerdas de mí" -dijo Mei.

-"Se siente extraño que todas estas personas que no recuerdo sí me conocen" -dijo Yao.

-"Es una cosa difícil, no es algo que la mayoría de las familias tengan que lidiar" -dijo Chen Guang.

-"Pero Yao lo está lidiando muy bien" -dijo Ivan.

-"Lo estoy, Gilbert -Él es mi psiquiatra- me dijo que le estoy haciendo mucho mejor que la mayoría de la gente, creo que es porque todo el mundo ha sido muy bueno conmigo, sobre todo Ivan" -dijo Yao.

-"¿Pero no es raro tener un novio que te ha conocido desde hace años y no puedes recordar?" -preguntó Mei.

-"Es un poco extraño, pero no en el mal sentido. Me alegro de tener a Ivan" -dijo Yao.

Ivan siempre estaba allí para él. Se había ido a vivir con él a pesar de que vivía con un amnésico que apenas sabía quién era. No podría ser fácil, y le había dado a su relación una segunda oportunidad. A pesar de que Yao, por causas ajenas a la suya, había dejado de amar a Ivan, Ivan nunca había dejado de amarlo. Yao no sentía lo mismo por Ivan, no todavía, pero de alguna manera sabía que con el tiempo lo haría, que todo lo que sentía ahora finalmente florecería en amor, si recuperaba sus recuerdos o no.

-"¿Qué pasa con esa mirada?" -preguntó Mei.

-"¿Qué?" -preguntó Yao.

-"Parecía que estabas pensando en algo realmente importante" -dijo Mei.

-"Yo..."

-"No es el tipo de cosa que debes decir delante de ella" -dijo Mei mientras señalaba hacia Chenguang-. "Entonces debes decirmelo más tarde. Tengo que ir a prepararme para el trabajo ¡Hasta luego!"

Con eso, ella salió de la habitación y sus pasos se oyeron al subir las escaleras.

-"¿Qué clase de pensamientos estabas teniendo, Yao?" -preguntó Ivan.

-"Unos perfectamente decentes, no sé lo que Mei estaba pensando" -dijo Yao a la defensiva. Tenía la impresión de que su hermana había entendido mal con su expresión.

-"¿Qué edad tiene Mei?" -preguntó Yao, cambiando de tema.

-"Tiene dieciocho años, es estudiante de último año de la escuela secundaria. Tiene un trabajo después de la escuela en una tienda de discos en la ciudad. Voy a tener que llevarla allí, pero si lo deseas, los dos pueden quedarse hasta que yo vuelva" -dijo Chen Guang.

-"En realidad podríamos irnos, si no te importa" -dijo Yao.

-"Oh, por supuesto. ¿Quieres que te dé algunos bizcochos para llevar a casa?" -preguntó Chenguang.

-"Gracias" -dijo Yao tomándolos.

-"Fue un placer conocerla" -dijo Ivan, poniéndose de pie también.

-"Fue genial conocerte al fin. Espero verlos a los dos de nuevo. Tal vez podríamos reunirnos con el resto de la familia en algún momento" -dijo Chen Guang.

-"Eso estaría bien" -dijo Yao.

-"Si tienes más preguntas acerca de ti o de tu infancia, sólo llámame" -dijo Chen Guang.

-"Lo haré" -dijo Yao a medida que avanzaba hacia la puerta


Traductora al habla: Laaaarga demoora, pero aquí la continuación. No tengo mucho tiempo para hacer comentarios, así que agradezco a quienes se toman su tiempo de leer esta traducción ;9