Habían pasado apenas unos días desde que los hechos anteriores ocurrieron, desde ese entonces Yuri se había pegado a Yuuri en cualquier momento que pudiera. Ya fuera patinando o saliendo de compras. No dejaba solo al omega mayor, lo cual estaba llevando al limite la paciencia de Viktor. Quien apenas podía disfrutar de la compañia de su omega en las noches, eso siempre y cuando Yuri no lo acaparara por telefono y se quedaran charlando hasta tarde.

Algo no estaba bien, y el mayor lo habia notado, desde el día en que Yuri "aceptó" su relación y union, no se habia apartado del lado de Yuuri, y de vez en cuando podía jurar que el rubio le veía de manera burlesca cada vez que tomaba del brazo al japonés.

Acaso se estaba volviendo paranoico? Quizás su instinto de alfa le estaba jugando una mala pasada por no ser capaz de disfrutar tanto como quisiera a su omega.

En ese momento se encontraban en el rink, y apenas a unos cuantos metros de el Yuri y Yuuri practicaban una rutina en conjunto que querían realizar, ambos armonizaban muy bien para sorpresa del mayor, lo cual le hizo soltar un gruñido por lo bajo.

Yuri estaba disfrutando el tiempo que compartía con el omega mayor, su plan si bien no tenía una meta en específico estaba resultando. Pronto Viktor no aguantaría más y se mostraría posesivo y celoso con Yuuri, lo cual de seguro haría que el pelinegro se molestara con el. Y bueno, quizas y sólo quizás llegarian a terminar por eso y ahí estaría el, el amigo fiel de Yuuri, listo para consolarle.

Estaba absorto en sus pensamientos mientras patinaba cuando de pronto se sintió sumamente mareado, lo que provocó que cayera en la pista.

Yuuri al ver en el hielo al menor se acercó al instante, preocupado de que se hubiese echo daño, pero apenas se acercó a este notó un cambio en el ambiente, un ligero olor cítrico comenzaba a invadir el lugar y provenía de Yuri.

-Yurio... Acaso tu...-no se atrevió a continuar la pregunta puesto que el menor le observó con los ojos llorosos y el rostro inundado en confusión y preocupación.

En eso Viktor había observado la escena y mientras se ajustaba los patines para acercarse a ver que había sucedido sintió un aroma que despertó a su alfa interno.
No era el aroma a durazno maduro que desprendía Yuuri al encontrarse en celo, no, era un aroma distinto, más fuerte y penetrante, cítrico como las limas, pero aún así con un deje dulce. Supo en seguida de que se trataba y prefirio mantenerse alejado de ambos.

El mayor se cubrió la nariz lo mejor que pudo y llamo al pelinegro.

-Yuuri! Deberias llevar a Yurio a su habitación! -el peliplata estaba controlando su instinto lo mejor que podía, pero al tratarse del primer celo del menor el aroma y las hormonas que este desprendia eran demasiado embriagantes.

-Que me está pasando Katsudon?-le pregunto el menor mientras se aferraba al japonés. Sentía todo dar vueltas pero por sobretodo tenia calor, un calor abrasador que le quemaba por dentro. Ese era el celo? Como era posible que se sintiera tan horrible? Muchas más preguntas inundaron su mente mientras el pelinegro lo cogía entre sus brazos y con toda la fuerza que este tenía le sacaba de la pista, por la entrada contraria a donde estaba el ruso alfa.

-Todo estará bien Yurio, no te dejaré sólo.
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-K-katsudon...a... ayúdame- el rubio se aferró con fuerzas al pelinegro mientras este le observaba preocupado sin saber realmente que hacer para ayudarlo a calmar los sintomas del celo.

-lo... lo siento Yurio, no hay nada que pueda hacer... -el mayor desvío la mirada dolido, sintiendo como el olor del menor llenaba toda la habitación.

Yuuri habia decidido hacerle compañía durante los días que el celo duraba, sabía lo doloroso y desesperante que este podía ser, sobre todo la primera vez y Yuri probablemente poco sabía del tema dado que se había criado con betas y alfas.

-K-katsudon...-el menor volvió a llamarlo, se encontraba sonrojado y con una capa de sudor en su frente. El mayor tomó una toalla que tenía cerca y le limpió el sudor, verlo en ese estado de verdad le partía el corazón.

-Prometo que pasará pronto Yurio...-el mayor acercó una botella con agua a la boca del menor para que este bebiera.

Yuri bebió un poco y luego volvió a aferrarse al japonés, sentia la imperiosa necesidad del contacto con este. Pero sólo eso no parecía ser suficiente. No había querido decirlo pero toda su intimidad se encontraba totalmente húmeda y dilatada, sabía que era parte del proceso del celo y que aquello pasaba porque su cuerpo estaba listo para recibir a un alfa, pero lo único en lo que podía pensar en ese momento era en ser sostenido por el omega mayor.

-Es difícil, sobre todo la primera vez, pero pronto los supresores comenzarán a hacer efecto-dijo el mayor mientras acariciaba los cabellos del rubio, agradeció internamente el siempre andar con supresores en caso de emergencia. Observó detenidamente al menor, quien por un instante parecía haber perdido el conocimiento a causa de la fiebre que le acompañaba.

El mayor con cuidado volvió a recostar a Yuri , y se levantó para mojar la toalla y ponerla en la frente de este. El verlo en ese estado, tan indefenso, era lo más enternecedor que vería nunca.

Acomodo un mechón de cabello que caia sobre el rostro del menor y fue en ese entonces que notó que los rasgos de Yuri habían cambiado un poco, ya no eran tan delicados ni femeninos como antes, pero para el seguía luciendo como un ángel.

Se encontraba sumido en sus pensamientos cuando el menor le abrazo por el cuello y lo jaló hasta que el japonés quedó sobre el ruso.

-Yurio?!- enseguida el japonés trató de apartarse algo confundido por el accionar del rubio, pero este no tenía intenciones de dejarle ir.

-Ayúdame... Yuuri- dijo el rubio pronunciando con evidente deseo el nombre del mayor.

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Y hasta aquí queda por hoy. Lamento infinitamente la demora en publicar cap, pero la uni me tuvo sin vida un tiempo y luego me atacó la 'no inspiracion' y bueno... en fin, espero les haya gustado el cap, y nos vemos en la próxima actu