Viktor no dejaba de dar vueltas en su departamento, cual fiera enjaulada. Se encontraba sumamente ansioso y aunque no quisiera admitirlo, celoso. Celoso de toda la atención que Yuuri le estaba brindando al ruso menor.

Entendía que en este momento Yuri necesitaba a alguien que lo comprendiera, y el también quería que el rubio no estuviera sólo en esa situación, pero el sólo recordar las miradas que le había brindado los últimos días le ponía en estado de alerta.

Se sentó finalmente en un sillón, mientras Makkachin se acercaba y se recostaba sobre el. Viktor le abrazó y si bien, le ayudaba a calmarse un poco, aún sentía inmensamente la falta de su omega.

-Sólo serán unos días...-se dijo a si mismo tratando de convencerse de que todo estaría bien.

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Así estaba la situación ahora mismo. Yuri en su primer celo, totalmente ido de si mismo, entregado a sus instintos, reclamando, pidiendo, exigiendo toda la atención y no sólo la atención, si no que todo lo que competía al pelinegro, incluido su cuerpo.

Yuuri, por su lado, se encontraba confundido ante la actitud del menor, y a la vez quería ayudarlo a sentir mejor. Recordó su propio primer celo y como lo enfrentó sólo encerrado en su habitación. Con ese deseo infernal quemandolo desde adentro.

-Yuuri...-el pelinegro salió de sus pensamientos al ser llamado por el menor, aún se encontraba sobre el menor, le observó detenidamente y sintió su rostro tomar calor.

-ah, Yurio... Yo...-intento nuevamente salir, al menos recostarse al lado del menor, pero Yuri no se lo permitió.

-No... no me dejes...-Yurio estiró un poco el cuello hasta quedar a escasos centímetros de los labios del pelinegro-No sabes... cuanto me gustas...

-...-Yuuri se quedo de piedra ante las declaraciones del menor, acaso había escuchado bien? Yuri se estaria sintiendo bien? Quizás sólo era la fiebre la que comenzaba a causar estragos en la mente del rubio-Yurio, debes...

Pero no alcanzó a decir más, Yurio podía imaginar lo que diría y llegando a ese punto no iba a retractarse, esta era su oportunidad. Lo que sucediera después ya sería problema de su futuro yo.

Se afirmó al cuello del mayor y acortó los escasos centímetros que los separaban en un beso corto pero intenso. Aquel era el primer beso de Yuri por lo cual era inexperto.

Al separarse observó de reojo al japonés, se encontraba totalmente rojo, incapaz de articular palabra alguna.

-Yuuri... -el rubio volvió a besar al mayor, pero esta vez lo hizo en la mejilla, para luego acercarse al oido del mayor, dejando puros y castos besos a su lado, en un susurro, tras pensarlo un poco, dejo escapar sus pensamientos-por favor, no me rechaces-solo en ese momento el mayor reaccionó observando al ruso.

Yuri estaba sonrojado y cubierto de sudor, principalmente por causa de la fiebre que tenía, pero también por la vergüenza y nerviosismo que sentía ahora mismo. Yuuri por su lado era un revoltijo de emociones y pensamientos, Yuri acababa de besarlo, y más aun acababa de pedirle que no le rechazara, rechazar que? Como el podría rechazarle algo al menor, más que nada en el mundo el japonés quería evitarle sufrimiento alguno.

Su marca comenzó a arder un poco, aquello le recordó que ahora le pertenecía a Viktor y aunque quisiera ayudar al menor a calmar su sentir, era imposible.

Yuri vio la duda en el rostro de Yuuri y sabía a que se debía.

-No! No pienses en eso, no ahora...-el menor volvió a besar al mayor , esta vez con más intensidad haciéndose paso con su lengua en la boca del contrario. La saliva de Yuuri sabía a duraznos maduros, tal cual el olor que este desprendía al encontrarse en celo.

Yuuri se vio sorprendido por el actuar del rubio, pero sólo eso bastó para que la imagen de Viktor saliera de su mente y se entregara por completo a satisfacer al menor. Yuuri no sentía amor romántico por el menor, o al menos creía no hacerlo. Sólo, quería ayudarlo y evitarle más dolor del que el celo traía.

Con algo de timidez correspondió al beso del menor, aún inseguro de si era lo correcto. Yuri en cambio al sentir la respuesta del mayor, no dudo un segundo en pegar su cuerpo al del japonés, buscando el mayor contacto posible. Yuuri bajo un poco su cuerpo, quedando sobre el menor pero sin aplastarlo, apenas rozandolo, pero sólo ese contacto provocó que el miembro del ruso comenzara a despertar, lo que le provocó dar un gemido entre el beso.

Yuuri se sorprendió al sentir la erección del rubio, pero al mismo tiempo le provocó una ola de calor que recorría todo su cuerpo pero se sentía con mayor intensidad en su entrepierna.

-Yuuri...-el rubio le miro apenas separándose unos centímetros, su rostro se encontraba sonrojado y sus ojos entrecerrados, mientras algunos mechones de su cabello se pegaban en su rostro producto del sudor. Yuuri corrió algunos de esos mechones y le sonrió calidamente.

-Yurio... Yo, no seré lo suficientemente bueno...-admitió avergonzado- pero quiero ayudarte en todo cuanto pueda... -el mayor acarició con cuidado el rostro del menor, lo que provocó un escalofrío en el menor, quien sólo se limitó a asentir.

-Yo seré el que decida eso, Katsudon...- acto seguido, en un rápido y brusco movimiento Yuri se encontraba sobre el japonés. Una mirada lasciva adornaba su rostro. Observó cada detalle del rostro de Yuuri, cuanto tiempo llevaba esperando estar así con el pelinegro? No mucho la verdad, al menos no conscientemente, pero con mucha intensidad eso sin duda.

El cuarto de Yuri se encontraba impregnado de su olor, pero también del olor de Yuuri, la mezcla citrica y el dulzor del durazno resultaban en una escencia embriagante para ambos omegas.

El menor no perdía el tiempo y ya había comenzado a besar el cuello del mayor, mientras rozaba el miembro del pelinegro con el suyo propio, aún a través de la tela ambas erecciones se hacían notar. Aquello provocaba que el menor sonriera con satisfacción, el sentir el miembro de Yuuri, sólo significaba que este también lo estaba disfrutando.

-Yurio... hng... -gimio el mayor, su omega interior estaba despertando y comenzaba a reaccionar ante las caricias del rubio.

-Te gusta, Katsudon?-pregunto el rubio mientras se separaba un poco del mayor sólo para llevar una de sus manos al miembro de este y acariciarlo por sobre la ropa.

-hhnng, Yurio... -el pelinegro se aferró a las cobijas de la cama del menor y mordió su labio para no gemir, la mano de Yuri por sobre la tela se sentía muy bien. Pero, no era el quien debía sentirse bien, no, era Yuri quien lo necesitaba.

Tal cual Yuri hizo con el, en un movimiento rápido y algo violento, Yuuri logró quedar por sobre el rubio, sosteniendo ambas muñecas del menor por sobre su cabeza con una de sus manos y con la mano libre recorrió la figura del menor por debajo de la ropa, provocando que este se estremeciera ante el contacto.

-Esta noche Yurio... Deja que yo me haga cargo.