Ante todo, quiero llamar la atención sobre el dibujo que es ahora la foto del perfil de este fic. Es de mi hermano que es un crack. Gracias! Si queréis ver mas de su trabajo, en su blog Machaka68.

Decir gracias se quedaría tremendamente corto. Dicen que en la vida, algunos sueños se cumplen y que la gran mayoría se roncan. Aquí la pregunta es simple, ¿estoy despierta? Jajaja. De verdad, muchísimas gracias por tanto apoyo y por el sin fin de cosas bellas que me regaláis. La lista es extensa, pero intentaré no dejar a nadie fuera. LiZ0309, representas la puntualidad británica, la primera en comentar, impresionante. Franchiulla, que alguien como tu diga que está muy bien escrito, es como ese 10 que nunca tuve en lengua jajjaja. A Ella, es fantástico que sea fantástica!. Sandy, ¿fascinada?, sip, causo ese efecto :*. SnixRegal, no se si la historia es tan buena, pero ¿y lo que nos reímos con mis torpezas?, prometo tomar apuntes XD. Erpmeis, que decirte, ¿tenías razón? A sus pies jajaja. Piluka75, se que andas entre esas anónimas, y Merlita, tú también estás por ahí, gracias por dedicar un ratín para leer. Su, te me has perdido, ya aparecerás. Evazqueen, que decir, aquí desde el principio. Laura Brooks, lee cuando puedas, estaré en las pausas, no quiero que Fanclere me regañe jajaja. Leylay, tanto liarme y ahora ¿te escapas? No, no, ha escribir. Vnat07, me regalas tanto cariño que no se ni donde guardarlo. 15marday, ya te irás poniendo al día, siempre apareces jajaja. Andreja, eres un cielo y pronto un peligro al volante ;p . Y una nueva Ruah, ¿conoces el palacete real, el Saldaña? Wow, eso es que eres del Barrio Salamanca, ¿y de cole de monjas? Jajaaj.

Ahh, en el primer capítulo se me olvidó. Le dije a alguien que pondría esta frase que me salió espontáneamente. No se si se acordará porque tiene menos memoria que yo, pero es un pequeño homenaje: "Las mejores cosas son así, difíciles de describir, sencillas de vivir, imposibles de olvidar". Siempre cumplo ;*

Y si no os habéis dormido, os dejo con el capi, espero que os resuelva algunas dudas y os genere otras jajaja. Seres anónimos que la hacéis favorita o la seguís, por favor, salid de las sombras y saludar con algún comentario. Besos mil a todas.

Y como hay cosas que no cambian, los personajes no son míos, todo lo demás... si, sin duda alguna.


CAPÍTULO III

La noche pasó lenta, muy lenta, cuando el sol comenzó a colarse por las rendijas de la persiana, maldije cada palabra que salió de la boca de Leroy. Aquella historia no tenía sentido alguno, pero logró desvelarme. Una bruja, una chica posiblemente muerta encerrada en una torre, y unas manzanas que te tentaban a caer en un pecado que te costaría la vida. Todo aquello me parecía una mala mezcla entre Blancanieves, Rapunzel y los inicios de la humanidad encarnados en Adán y Eva. Solo que yo no vi ninguna serpiente tentando a Ruby para robar una manzana. Aunque siendo honestos, en ese momento concreto, yo sólo tenía ojos para mi no-fantasma de mirada triste, y puedo asegurar que no era rubia, ni su melena era especialmente larga como para trepar por ella. Respecto a la bruja… bueno, tan solo vi a una mujer que lo parecía, y no sé si sería capaz de todo lo que Leroy relató, en verdad, no sé si alguien lo sería.

Como es fácil imaginar, ese día todo había cambiado. No es que se me diera bien concentrarme, pero aquella jornada en concreto, fue una misión imposible. El palacete, el jardín, la incursión, el relato de lo que supuestamente aconteció allí, la pérdida de mi libreta y … ella, especialmente ella. Necesitaba volver, escucharla de nuevo, mirarla de nuevo, hablarle de nuevo y ante todo, averiguar su nombre, ya que Leroy no sabía nada en lo que respecta a ese dato. Pero al igual que mi nula concentración, intentar escabullirme de la seguridad sería un hecho harto improbable.

Llegó el momento del recreo, por fin podría dejar de fingir que me interesara un bledo cuanto me rodeaba.

- ¿Qué te pasa Emma?, estás en babia! – Espetó Ruby desde mi retaguardia, causando mi aterrizaje forzoso en la tierra.

- ¿Eres imbécil o que te pasa? ¡Casi me da un jamacuco! – Acompañando a mi súbita reacción le lancé un manotazo al hombro. – Estoy tan tranquila en mi mundo, y vas tú y me gritas al oído. Un día de estos te daré bofetones a dos manos hasta que me salgan pares, y luego llorarás! – Mi dedo índice aún le apuntaba amenazante cerca de la nariz.

- Vale, vale, frena, perdona tía, no quería asustarte, pero es que llevas todo el día en "tu mundo", y no debe quedar oxígeno porque no riges bien. Estás ida del todo, bueno, más de lo normal. – Se reía de su propia ocurrencia, a veces Ruby era su mejor público. – ¿Aún estás con la historia de ayer? ¿No te habrás creído la sarta de chorradas que soltó Leroy? Además, seamos claras, sólo tú has visto a esa chica, y desde luego, yo no vi bruja alguna. A mi esto me parece demasiado... paranormal.– Lo soltó de carrerilla y sin anestesia, ella estaba completamente segura de que yo veía cosas raras, que mi imaginación era ilimitada y que mis tremendas ganas de aventura, me jugaban malas pasadas.

- Lo que tú digas Ruby, yo sé lo que vi, sé lo que oí y sé lo que sentí. No estoy loca, y te lo demostraré en cuanto vuelva a ese lugar. – Yo lo tenía meridianamente claro, volvería, no sabía cuando, pero lo haría. Mi libreta, en la que había plasmado mi vida, mis sueños, mis dudas, mis viajes, mis miedos y mis deseos, se había quedado allí, podía estar en las manos de la persona más enigmática que jamás conocí... o no. Si, claramente volvería, nada podría impedirlo.

- ¿Sabes contar? Pues esta vez, no cuentes conmigo Emma. – Y dejándome con la boca abierta, ella se dio media vuelta y se marchó. Lo cierto es que en ese momento no sabía si estaba enfadada o lo hacía como medida de presión para que no volviera más allí.

Las clases terminaron, y con ellas mi decente actuación de falso interés. Regresamos a casa custodiadas por los miembros de seguridad y nos escondimos de cuanto nos rodeaba en nuestras respectivas habitaciones. Caí en la cuenta, de que todo cuanto llenaba mis pensamientos, era ella. Debía pensar en un plan para escabullirme y poder regresar. Tenía muy claro, que sin la ayuda de Ruby, todo sería mucho más complejo, pero no pararía hasta encontrar el modo y sobre todo, el momento de escaparme.

Puede que ahora y con la perspectiva de un adulto, la historia no resulte tan terrorífica, puede que Leroy simplemente intentase por todos los medios que me asustara tanto que se me quitasen las ganas de volver, o puede que la realidad degenere un poco cada vez que la historia es contada por una persona diferente, y ya había pasado por mil bocas. El caso es, que en aquel momento no sabía qué pensar, no dejaba de rememorar el relato y el modo en que lo hizo...

FLASHBACK

"- Pues sí, y tiene un aspecto delicioso. – Ruby hizo de nuevo el intento de morderla cuando Leroy le dio un manotazo y la mandó al suelo. – Ehhh, ¿pero qué haces, eres idiota o qué? – Estaba realmente ofendida, más le valía tener una buena explicación a tan agresiva reacción. Ruby era como un lobo en lo que respecta a proteger su comida.

- Lo siento niña, pero no debes morder esa manzana, seguramente esté envenenada.

- Si claro, y yo soy Blancanieves y el árbol ese, es de la reina Malvada... menuda gili...

- Ehhh, nada de tacos. – La interrumpió en seco el gruñón que habitaba en su interior. – No todos los venenos matan, algunos solo te hacen enfermar, o te vuelven demente, y otros te dejan inconsciente durante mucho tiempo. Así que no te hagas la listilla y escucha por una vez en tu vida.

- Vale, vale, tampoco nos pongamos melodramáticos. A ver, qué historia tienes para nosotras, como sea como las de Em, lo llevamos claro. – Me miró y se rió, yo solo alcancé a sacarle la lengua y hacer un gesto con la mano a Leroy para que contara la leyenda o lo que demonios fuese de una puñetera vez, ya que mi falta de paciencia, estaba empezando a hacer acto de presencia.

- Bien, cuentan que...

- Espera, espera ,espera, ¿cuentan? ¿quién lo cuenta? ¿quién te ha dicho nada de ese lugar y por qué nunca nos lo has mencionado hasta que no nos encontramos con él? – Siii, claramente llevaba demasiado callada, y antes de que tuviera la posibilidad de decir nada y que pudiese hablar mal de "Re", necesitaba aclarar de dónde sacó todo lo que supuestamente nos iba a soltar. Y de ese modo, adivinar, cuánto de ese cuento era real.

- ¡Os queréis callar las dos de una vez!. Me lo contó el panadero, que es amigo del jardinero que trabaja allí muy de vez en cuando y...

- Pues menuda mierda de trabajo que hace el jardinero, está todo hecho un patatal! Jajajajaja. – Fue inevitable, me salió del alma. Pensar que por allí alguna vez pasaba un jardinero, era tan estúpido como pretender hacernos creer que resulta sencillo enhebrar una aguja con manoplas de horno. Mientras Ruby y yo nos partíamos de risa, sucedieron dos cosas, una, las desproporcionadas orejas de Leroy se ponían más coloradas, claro síntoma de su incipiente cabreo, y dos, en mi interior afloraban a la par el remordimiento por nuestro infantil comportamiento y una curiosidad morbosa por escuchar sus palabras. Tras dos o tres bufidos y el amago de irse, Leroy retomó la historia.

- Si me interrumpís una solo vez más, me largo. – Ups, esta vez iba muy en serio y se hizo el silencio en la habitación. – Como iba diciendo... me lo contó el panadero. Le pregunté que por qué sólo ese palacete estaba abandonado y ruinoso en todo el barrio. Me dijo que no estaba abandonado, pero que un amigo suyo, era el jardinero del palacete, y que le contó los terribles acontecimientos que allí sucedieron. Su amigo pasa por ese lugar a cuidar el manzano. Ni siquiera entra a la casa, lo poda, lo cuida y en la escalera de entrada, encuentra en un sobre el pago por su trabajo, tampoco es que quiera pasar allí mucho más tiempo. Antaño si cuidaba el jardín al completo, pero ahora, todo eso forma parte del pasado. Cuentan que hace un tiempo, una acomodada familia inglesa, posiblemente relacionada con la realeza, compró el palacete. Era un matrimonio y dos preciosas chiquillas. Trasladaron hasta aquí todas sus pertenencias, no solo los lujosos muebles que decoraban cada rincón, sino parte del jardín que poseían en Inglaterra. Eso incluía el huerto de hierbas que cultivaba incansablemente la señora de la casa y un manzano que por lo visto lleva años en la familia. Por eso al llegar aquí, necesitaban un jardinero. – Esa frase la dirigió directa a mí con cara de..."¿ves bocazas? Era cuestión de esperar".

- Perdona Leroy, ¿sabes sus nombres?... No sé, ¿el de las hijas?. – Me estaba matando la curiosidad, digo yo que el dichoso jardinero sabría algo, ¿no?.

- No, nadie lo tiene muy claro, solo sé el de la señora, Cora, porque el jardinero solo trataba con ella. De vez en cuando veía a las hijas, una morena y otra pelirroja, pero poco más. Al padre le vio muy rara vez. Por lo visto parecía un anciano, seguramente por soportarla a ella jajajaja.

- ¡Genial, otro que se ríe de sus propias gracias! – Pensé esbozando una sonrisa ladeada.

- Bonita presentación, ¿vamos al lío?. – Esa era mi Rub, le faltaban las palomitas, porque para hacerse la "no me creo nada", tenía cara de que la intrigaba tanto o más que a mí.

- ¡Qué dos... por Dios! Para qué me meteré en estos líos. A ver, ¿por dónde iba? Ahh sí, el caso es que al principio todo iba bien, los negocios prosperaban y las niñas crecían felices. Hasta el día del accidente. – Hizo una pausa, nos miró a la espera de una nueva interrupción, pero esta nunca llegó, ambas le mirábamos con los ojos como platos, las piernas cruzadas sobre la cama y agarradas a un par de cojines como si fuesen salvavidas en medio de un mar crispado. La expectación era mayor que las cientos de preguntas que se acumulaban en nuestro cerebro. – Una tarde algo gris, la pequeña de la familia, se encaprichó de la manzana más roja que pendía de la última y más alta rama del árbol. Insistió a su hermana para que trepara hasta ella y se la bajara. Su hermana, que no podía resistirse a su mirada... por lo visto nadie puede porque te atrapa, te hipnotiza y logra que hagas cuanto ella quiere, – Aquí bajó el tono un par de octavas, no sé si era un susurro o un comentario para sí mismo. – Ascendió por las ramas hasta llegar a ella, la arrancó y miró hacia abajo sintiendo un vértigo incontrolable, perdió el agarre y cayó a plomo. En la caída se partió el cuello, perdiendo la vida al instante. – Nuestra cara era un poema, soltamos los cojines y entrelazamos los brazos haciéndonos un pequeño ovillo acurrucadas la una contra la otra. Pero eso fue un accidente, un terrible accidente, tuvo que suceder algo mas, pero ¿qué podía ser?. Nos inclinamos un poco hacia adelante, porque Leroy cada vez hablaba más bajo y le imprimía un tono de misterio que casaba perfectamente con su voz barítono retirado.

- Cuando Cora lo vio, se volvió loca, perdió la razón convirtiéndose en la bruja que siempre fue. La pequeña era la niña de papá, pero la mayor lo era de mamá, y nunca perdonaría a su hija menor. Por lo visto, en su locura maldijo a la morena, arrancándola el corazón, y obligándola a vagar sin descanso por el palacete, sin poder escapar de allí jamás. Cuando el padre regresó y se dio de bruces con lo sucedido, su pena y dolor fue tan grande que poco después murió por el síndrome del corazón roto, no soportó la devastadora pérdida de sus niñas, pero muy especialmente la de su risueña morenita. Era como si ella misma con su ausencia, le arrancase el corazón. Enterró las cenizas de su hija mayor bajo el manzano. Cora, provista de viejos hechizos y sus muchas hierbas, preparó un brebaje con el que envenenó el manzano, para que todo aquel que ose probar uno de sus frutos, corra la misma suerte que su amada pelirroja, muerta por amar demasiado a su hermana y querer darle cada estúpido capricho. Y así fue que desde entonces, todo fue abandonado menos el árbol, y allí solo habita la bruja y ese fantasma maldito, aparentemente enclaustrado en la torre más alta, de mirada hipnótica y enigmática. Muchos son los que allí han intentado entrar y ninguno ha salido. Cora les arranca el corazón, no quiere que nadie ame, porque amar es una debilidad... Así que niñas, hacedme caso y no volváis a esa casa jamás, y si nada de esto os sirve, si al final vais, no se os ocurra volver a coger una manzana, no permitáis que la bruja os atrape y lo que es mas importante, no dejéis que el fantasma os mire a los ojos. ¿Ha quedado suficientemente claro?. – Nos miró fijamente, y soltó su retórica pregunta apuntando intermitentemente a una y otra. Con las mismas, y con el ceño tan fruncido que casi se roza la punta de la nariz, se giró sobre sus talones y salió de la habitación.

Creo recordar que tardamos entre 5 y 10 minutos en cerrar la boca. Yo creo que hasta se nos secaron los ojos, porque de verdad que no recuerdo ni pestañear. Nada de eso podía ser cierto, ¿verdad? Nadie es tan cruel por un simple accidente, nadie odia tanto, ¿no?. Todo era demasiado... en fin, demasiado. ¿Una madre puede llegar a odiar tanto a una hija? O más bien, ¿puede una madre amar de tan diferente modo a sus hijas? ¿La morena era la menor? Entonces...¿ la menor es mi fantasma? O mi no-fantasma... Una pregunta tras otra y su imagen en la retina.

- Esto...Em, te veo muy afectada jajajaja, creo que me quedaré a dormir contigo, fijo que hoy tienes pesadillas y te moverás más que los precios jajajaj – Menuda excusa, claramente ella tenía el mismo desasosiego que yo, ¿he dicho desasosiego? ¡Nooo! Muertas de miedo era la cruda realidad, pero ninguna de las dos lo iba a reconocer, esto era casi peor que estar frente al Palacete.

- ¿Peeeeerdonaaa? – Me salió un desagradable tono agudo, mientras mi mejor cara de ofensa fue acompañada con una mano en el pecho. –¿Miedo yo? Para nada en absoluto, verás lo que tardo yo en volver allí, JA y JA!

- Yaaaa... fijo. Y ahora échate a un lado.

- Ni de coña, te vas a tu cuarto.

- ¿Sabes qué? Mejor, porque seguro que mañana te tendría que despegar de encima de mí como el papel de las magdalenas, así que... ciao!

De este modo, sin muchas más palabras y con aire de valentía, decidimos acostarnos y descansar de un día tan extraño y lleno de todo tipo experiencias. Como en la película "Lo que el viento se llevó", lo dejaría para mañana, por hoy, ya era suficiente. "

FIN DEL FLASHBACK