Hola gente, siento el retraso, pero he tenido varios problemillas, principalmente técnicos, creo que mi ordenador está pidiendo jubilación a gritos. Por otro lado, este es un capítulo muy especial que quiero dedicar a ciertas personas en concreto. Lo primero, dar las gracias a Leylay, que para retomar una vieja costumbre, pero esta vez al revés, ha hecho la introducción, por lo que agradecería, le digáis algo en los reviews, a ver si se anima y vuelve a escribir (Eres fantástica) Por otro lado a mi Rebe/Ruby, ay amiga mía, que sola me has dejado en Madrid y cómo te añoro, pero ya sabes que siempre estarás aquí y que tienes un rincón en mi corazón y en mi casa. Y por último y no menos importante, a mi amiga Invento Chino, la mujer más valiente, tenaz y optimista que he tenido la fortuna de conocer en un momento complicado de mi vida. Te has ganado ser uno de mis personajes, y dado tu nick (Que ya sabemos de dónde viene) Serás sin duda mi Mulán particular. A todas las demás, y a estas en particular, quiero dedicaros el poema que leeréis en este capítulo, porque os lo deseo de corazón, personalmente a las que tengo el gusto de conocer y desde el cariño y el agradecimiento a las que me dedicáis unos minutos al leer esta locura mía, y aún no tengo vuestro rostro en la memoria. Gracias a todo el mundo, Laura Brooks y a Fanclere (Que buena tarde pasamos) LIZ039, Evazqueen, Merlita, Sandy, Su, Piluka75, Pelanito, Erpmeis (Ojo al dato), Andreja, SnixRegal, Gencastrom09, 15mardy, Hawaiana, Diana9915, Ruah, Vnat07 , Lucyft013, Franchiulla, UnicornStickers, AleaRachel , comentéis o no, sólo por leer, por hacerla favorita y por estar a pesar de mi tardanza.

Y ya no me lío más, que va a ser más largo el apartado dedicatorias que el propio capítulo. Y recordemos que los personajes no son míos, pero como si lo fuesen jajajaja. Besos mil a todo el mundo.


CAPÍTULO XI

"Lo recuero como si fuera ayer, aquellas travesuras, recuerdo cada detalle de cada aventura, mas no recuerdo haber renunciado a esos momentos, a esas pequeñas alegrías que todos conocemos o en su defecto conoceremos como inocencia. Quisiera volver atrás, con solo una vez me bastaría, volver a verla, volver a sentirla, una única vez sería suficiente para aferrarme a esa falta de picardía. En sueños todavía la siento, trata de aferrarse a la vida, trato de escucharla todos los días, pero hay instantes, tal vez fracciones de segundos en los que la siento vencida por una regañina." Leylay

Desde que le dije a Rub que iría a España, se acumularon los recuerdos de nuestro pasado allí. Las amigas del cole, Su, María, Pi y mi incondicional Sandy, la que mejor amueblada tenía la cabeza. Las monjas, los recreos, las actividades, y sobre todo, nuestras aventuras. Aquellas que llevaron a mi leal Leroy a la desesperación y casi al desempleo, aquellas que cambiaron nuestras vidas para siempre y marcaron una adolescencia de la que huí poco después de pisar suelo americano. ¿Por qué digo esto? Es sencillo de entender y difícil de explicar.

Al poco de llegar, rápidamente metieron a mi padre en la vorágine que representa una carrera política. Dadas las circunstancias que rodeaban aquella época, el partido Demócrata al que pertenecía mi padre, quería un representante cercano, con ideas nuevas y que tuviese la fuerza suficiente para plantar cara al siempre avasallador partido del elefante, más conocido como partido Republicano. La candidatura fue rápidamente admitida por todos y comenzó la campaña electoral sin apenas darnos tiempo a nada. Pasado algo más de un año, mi padre resulto elegido Gobernador del estado Maine. Lo cierto es que no es uno de los estados más grandes, pero sí uno de los más acogedores. La abuelita se alegró muchísimo, porque ella era de un pueblecito llamado Storybrooke, bien situado al borde de mar, tranquilo y rodeado de unos magníficos bosques. Mi padre tenía que estar en Augusta, su capital, aunque Pórtland, Boston y New York también estaban relativamente cerca. Mi madre estaba a caballo entre la capital y Storybrooke, pero no le suponía ningún problema, quería estar con todos sus amores, como ella decía. Al tener un cargo político y sabiendo lo que a Rub y a mí nos molestaba eso de la seguridad, al margen de Leroy, claro está, pensaron que ese sería un buen sitio para vivir y estudiar hasta tener que ir a la universidad.

De este modo pasó casi otro año. Mi padre luchaba contra los elefantes, intentando aprobar nuevas leyes de igualdad para la mujer, contra la violencia de género, contra la homofobia, por la diversidad religiosa y tantas de esas locas ideas que poco a poco han ido cambiando el mundo. Esto le supuso no pocos enemigos, pero nunca se rindió.

Un día, tuvo que ir a Washington, D.C. Le pidió a mi madre que le acompañase, parecía algo importante. Así pues, los dos tomaron un avión rumbo a D.C. Ese avión, jamás llegó a su destino. Por algún motivo desconocido, se desviaron cientos de kilómetros de la ruta prevista, y terminaron estrellados en algún punto de los Apalaches. Nada volvió a ser igual. Parecíamos estar malditos, era como si una fuerza mayor a nosotros mismos, pudiera logra hacer de mi vida un drama constante. Y mi alegría se fue marchitando.

En ese entonces, yo no sabía que mi madre tenía la intuición de que algo podría ir mal, y dejó todos los asuntos bien atados. Tenía designada a la abuelita como la tutora en caso de que ellos fallecieran. Dos cuantiosísimos seguros de vida privados, mas las indemnizaciones correspondientes por su cargo y demás, me dejaron perfectamente situada económicamente y para el resto de mi vida, y por ende, las vidas de la abuelita y Ruby, eternamente ligadas a la mía. Eran oficialmente mi única familia.

Cuando pudimos calmarnos un poco, la abuelita me hizo entrega de un sobre. No podía imaginar de qué se trataba, así que lo abrí.

"Mi querida Emma:

Últimamente papá y yo viajamos muchísimo. Espero que un día podamos leer esto juntas y reírnos de lo tremendista que fui siempre, pero por si no es así, he querido regalarte este poema de Víctor Hugo. Dicen que hay que prepararse para lo peor y esperar lo mejor, así que, aunque siempre sueño con lo mejor, puede suceder lo peor. Si estás leyendo esto, es que ha pasado algo malo, no estés triste, todo pasa por algo, y aunque no siempre sabemos el motivo, antes o después lo averiguamos. Granny y Ruby serán tu familia, bueno, ya lo son, pero será de manera oficial, procura no darle muchos disgustos. Una madre sólo puede desear lo mejor para sus hijos, pero este poema refleja sin duda todo lo que yo te deseo hoy y siempre. Recuerda hija, siempre estaremos a tu lado, en tu corazón. Búscanos allí, porque es allí donde siempre nos encontraremos.

Un deseo

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

Posdata: Nadie dice que tengas que ser feliz con un hombre, sólo que seas feliz, sea cual sea la elección o la condición de tu vida. Te quiere eternamente, mamá. "

Esa carta me acompaña aún cada día. Cuando me olvido de perdonar, cuando juzgo sin conocer, cuando sonrío sin sentir. Aunque debo que reconocer, que el primer verso es el que siempre ha marcado mi existencia.

Preparada ya y pertrechada con todo cuanto necesitaba para afrontar mi viaje de vuelta al lugar que me partió el corazón, una sensación extraña se posicionó en mi estómago. De esas veces que sientes que pasará mucho tiempo hasta que regreses a tu casa, esa que sabes muy en el fondo que no es tu hogar. Una parte de mí, quería salir de Estados Unidos, al fin y al cabo, ya no me quedaba mucho allí, sólo la abuelita, pero ya disfrutaba de su descanso en Florida, así que no negaré cierto temor. Por otro lado, en España, en Madrid, estaba mi Ruby del alma, y la corazonada de que algo me esperaba en ese lugar. Lo cierto es que en ese momento, no sabía si bueno o malo, pero también sabía, que ya no tenía nada que perder, y que cuando ya te han roto el corazón y tú se lo has roto a otros, la capacidad de cura es sorprendentemente rápida. Aunque no nos engañemos, duele tanto o más, porque cada vez la noción de fracaso es mayor. Lo cierto es, que si os soy sincera, casi siempre somos nosotros quienes nos ponemos la venda antes de ser heridos, y debemos ponérnosla muy cerca de los ojos, porque puede provocar ceguera temporal, y dejar de ver lo que realmente tenemos frente a nosotros. Puede que esa barrera invisible, no lo sea tanto, y se convierta en un muro que lejos de protegernos, nos aísla, no sólo de los peligros, también de las alegrías, y lo complicado es tener la capacidad de derrumbarlos para no perdernos el paisaje del otro lado de nuestra soledad impuesta.

El viaje fue largo, no logré dormir en este vuelo, y mira que me recomendaron la Aerolínea Erpmeis, que si es muy cómoda, lujosa y puntual, y nada barata por cierto, pero mi cabeza era como un tedioso carrusel, dando vueltas y más vueltas a lo mismo, El Palacete. Ni mi billete de primera, ni las monísimas azafatas, ni la exquisita atención lograron calmar las turbulencias que esta vez, sólo estaban en mi cabeza. Y lo que es peor, sus antiguos moradores, no, seamos realistas, sólo uno de sus habitantes, Regina, me venía como viejas fotografías, fantasmas que uno creía superados, pero que de repente eres muy consciente de que nunca se alejaron de ti.

Para ser honesta, he viajado mucho, pero nunca se me hizo un vuelo tan largo, no sé si por la ansiedad de la vuelta, o el pánico que me entraba cada vez que pensaba en qué me esperaría en el aeropuerto. Ruby me comentó que iría a buscarme y que me presentaría a una amiga suya, a saber las intenciones que esconde. Aunque mi primera duda, fue si Rub se acordaría de ir jajaja, a ver, es Rub, puede suceder cualquier cosa.

Por fin el capitán avisaba del inminente aterrizaje y toda la charla que eso supone, que si cinturones, que si temperatura... Bla, bla, bla. Y por fin tocamos tierra. No debería llevarme mucho tiempo llegar a la terminal del aeropuerto, que por cierto, ya ni se llamaba como hace casi 20 años... Dios, casi 20 años, y apenas se me han hecho más largos que el viaje. Como he dicho, no me tomó mucho tiempo llegar a la salida, sólo llevaba equipaje de mano, no había gran cosa que quisiera llevar, al margen de la carta, el pasaporte, y mi chaqueta roja de cuero. Me la regaló Rub el milenio pasado y no me despego de ella, ha visto muchas batallas y forma parte de mi personalidad. Tenía que llevarla para el reencuentro. Avancé no sin precaución hasta la puerta de salida, debo reconocer que iba casi escondiéndome, hasta que de pronto... Un grito a lo lejos, una pancarta que rezaba "LA SALVADORA YA ESTÁ AQUÍ", Virgen Santa, la gente debía pensar que era la profeta de alguna secta. Una carrera atropellada, un abrazo apretado, una sonrisa sincera y entonces lo supe, ese era mi hogar.

-Emmaaaaaa! Tia, que bien que ya estás aquí, no sabes cuanto te he echado de menos!

-Rub...

-Ni te imaginas la de cosas que te tengo que contar!

-Rub... Ruby...

-Qué.. Tú también me has echado de menos, ¿verdad?

-Rub...no... puedo... respirar...

-Ay Dios, jajajaj perdona, me he emocionado. A ver Em, te presento a Mulán. –Mona, simpática, una pícara sonrisa... La verdad, sigo sin comprender qué pretende Ruby

-Encantada, Ruby me ha hablado mucho, muchiiismo de ti.

-Y todo malo, supongo –Las dos nos reímos a un tiempo, la verdad es que me encantó, denotaba un grandísimo sentido del humor, de esas personas que desprenden alegría y es muy fácil hacerla cómplice de tu vida.-Un placer, ¿pero, en serio te llamas Mulán?

-En serio, supongo que mis padres también tienen sentido del humor jajajaja –Esta vez las tres reímos al unísono.

-Venga chicas, salgamos de aquí, vamos a casa. – Rub tomó el mando de la situación, fuimos hacia el coche y de allí a su casa.

El camino me resultaba extrañamente familiar, claro que en 20 años todo cambia, pero aún así, no me era ajeno. Entramos por la Avenida De América y había un hotel muy llamativo y colorido a la derecha, otro más apagado a la izquierda, y un trafico infernal en el centro. Continuamos en línea recta hasta alcanzar María de Molina. Apenas un kilómetro más adelante giramos a la izquierda y tomamos una nueva calle, Serrano, y de pronto el corazón me dio un vuelco.

-Ruby, esa es la embajada de mi padre, bueno, en la que... Pero ¿qué hacemos en esta zona? ¿No me jodas que te has comprado la casa por aquí? –Mi sorpresa era manifiesta y evidente, con lo grande que es Madrid y elige este barrio, el consabido Barrio Salamanca.

-Jajajajaa, ¿cómo crees que he visto que el Palacete se vendía, acaso crees que venía por aquí de visita a ver si veía a tu fantasma desagradecido?

-Perdón, ¿fantasma desagradecido? ¿Puedo saber de que ente habláis? –Era más que evidente que Mulán no tenía ni idea de la historia, supongo que Ruby tuvo a bien guardarse la sorpresa.

-¿En serio Rub, aquí? –Entonces volvió a girar a la izquierda hasta tomar la mismísima calle Ortega y Gasset , cruzamos tres calles más, y de pronto y justo antes de llegar al Palecete, volvió a girar a la izquierda por Núñez de Balboa, no llegué a ver el Palacete.

-No, pero casi, ya estamos en casa. –Entró un garaje que pertenecía al mismo edificio, y de pronto me surgió una duda, ¿Mulán vive aquí?

-Joder Ruby, que susto me he dado, pensé que lo habías comprado. Por cierto Mulán, ¿Te quedas con nosotras? –A ver, que no es que me importase, pero la duda me estaba matando.

-Estaré un rato y luego me voy, he quedado con mi pareja. -¿Pareja? Bueno, eso no aclaraba si vivía con Rub, pero si que no era una cita que me buscase Ruby. –Me espera en casa, por lo visto me va a preparar la cena, a mí eso de cocinar... pues como que no jajajaja. Y luego le sienta mal que no me presente.

-Sí claro, normal. –Aclarado, no vive con Rub, y tiene pareja. Entre el cansancio, el despiste horario y el aturdimiento por la cercanía del Palacete, mi cabeza estaba a punto del colapso.

Con todo y con eso, al final pasamos una divertida tarde recordando anécdotas del pasado, el búho, el ovni, los viajes, las acampadas, a mis padres. Y como era de esperar, salió nuestra última aventura a colación. De algún modo, mi risa se desvaneció súbitamente, y un repentino agotamiento me invadió sin aviso previo. Un par de bostezos fueron señal suficiente para terminar la reunión. Mulán miró la hora y se justificó de nuevo con la cena que le esperaba en casa. Yo agradecí el detalle y nos despedimos con un buen abrazo. Fue un auténtico placer haberla conocido, no tenía ninguna duda de que nos veríamos de nuevo. Y por fin Ruby y yo nos quedamos solas, como antes, como de niñas, acurrucadas una junto a la otra y trasmitiendo ese cariño impagable que te da una amiga, una hermana del alma.

-¿Estás muy cansada Em?

-Un poco... mucho, la verdad, ¿por?

-Estaba pensando, que mañana podíamos acercarnos al Palacete, a ver que hay, ¿no tienes curiosidad?

-No sé Rub, no sé...

-Vamos, ¿Quién eres tú y que has hecho con Emma Swan? Jajaja, parece mentira, antes eras tú la que me embarcaba en delirantes locuras. ¿A que no te atreves a saltar el muro una vez mas?

-Estas loca, lo sabes ¿no? –Mi voz se iba apagando al igual que mi mente, cada vez me costaba más seguir la conversación y mucho más vocalizar decentemente. –Ya veremosmf sis mañanadfsjfl zzzzzzzzz

-No hay nada que pensar, ojos azul cielo verde pradera, mañana te enfrentarás al fantasma de tu Evil Queen particular, si, mañana es el día, esté allí o no, al menos regresarás al lugar que robó parte de tu alegría. Ahora descansa y dulces sueños hermanita.


*Para las que no lo sepan, las Aerolíneas Erpmeis, aparecen en el Fic Posdata de esa misma autora, lectura altamente recomendable.