Y aquí tenemos otro más, ¿he tardado mucho? Seguro que me disculpareis. Hoy os pediré perdón por otro motivo. No os mencionaré a todas, porque quiero dedicar este capítulo a unas personas en concreto. Primero, a "Las Hermanas Dalton" porque sabéis cuanto os quiero, pero en especial a Sandra… Amiga mía, eres la luciérnaga de este bicho bola, ya sabes "Te quiero (casi siempre)" jajajaj. A Layla, amiga del alma. A Rebe, porque me da igual en qué isla vivas, porque estás aquí. A Cami, te doy la bienvenida a este pequeño mundo mío. Y muy especialmente, a mi Señorita De Lago, por haber estado en mi vida, por seguir en ella, por ser la constante en mi vida, por ser mi maestra, y, sobre todo, por ser mi amiga. Tus lecciones siempre estuvieron más allá de los libros. A todas las demás, sabéis que no os olvido, pero las dedicatorias durarían más que el capítulo. Ahh, Erpmeis tiene nuevo fic, pinta muy bien (ya era hora de que movieras el culo y escribieses algo ajajaj). Y SnixRegal (compañera de noches en vela) tiene nuevos capítulos.
Para variar, los personajes no son míos. Os dejo leer, deseo que os guste y espero vuestros comentarios. Besos mil a todo el mundo.
CAPÍTULO XVI
"-¿Se puede saber qué le distrae tanto?
-Tú. "
-¿Disculpe?
-¿Qué parte no has entendido? Vamos Regina, ¿De verdad no sabes de qué estoy hablando?
-Realmente no. ¿Sabe señorita Swan? Desde que ha hecho acto de presencia, me tiene entre desconcertada y enfadada. No sé qué es exactamente lo que busca o pretende, pero dudo seriamente que el método que ha elegido, sea el apropiado.
-¿En serio? ¿Es que hay un método correcto para tratar de hablar contigo? ¡Venga ya!
-Acaso ¿No estamos hablando? Quizá debería probar con la anteriormente mencionada educación, que poco tiene que ver con títulos, ni academias. Venir a mi casa con ironías y palabras mal sonantes, no es en absoluto la clave que le lleve a establecer una relación cordial.
-No sé si una "relación cordial" es exactamente lo que busco…. – Mis palabras fueron acompañadas con los dedos, recreando comillas en el aire.
-¿Perdón? En ascuas me tiene. ¿Entonces? ¿Qué es lo que busca?
-Darle un digno final a una historia inconclusa. Entender qué paso hace tantos años. Es posible que, para ti, todo se quedase en una anécdota, pero para mí, fue algo distinto.
-Emma, eso sucedió en otra vida, y casi diría que en un mundo paralelo.
-Espera… ¿Me has llamado Emma? Wow, parece que has bajado la guardia un microsegundo!
-Es usted insufrible. – Mierda, como siempre, la conexión boca culo de la que hago gala, volvió a funcionar como un reloj, la cagué. Fue solo un nombre, el mío, pero había soñado tantas veces volver a escucharlo en sus labios, y que sonase tan dulce como lo recodaba… Pero mi consabida estupidez reapareció en cuanto mostró un ápice de lo que fue. – ¿Va a decir algo con sentido, o se marcha ya? Para tener tantas ganas de hablar, aún no me ha dicho nada que no haya mencionado antes.
-Perdona Regina, ya sabes cómo soy. No era mi intención…
-No querida, no tengo ni la menor idea de cómo es. Eso lo ha dejado bien claro antes de salir corriendo.
-Quería disculparme por eso. No sé qué me pasó, no estuvo bien.
-Lo dice, porque las veces anteriores, estuvo mucho mejor, ¿no es cierto?
-Dios Regina, vamos a olvidarnos de eso.
-¿Habla del pasado? Curioso, porque es justo lo que pretendía, pero tenía la sensación, que no es lo que usted tenía en mente.
-Vaaaale ¿Vamos a jugar a eso? ¿Cada cosa que te diga, conlleva réplica?
-No olvide, que fue usted quien comenzó con los reproches de un tiempo que apenas albergaba en mi memoria.
-¿Lo dices en serio? ¿Qué apenas me albergabas en tu memoria? ¿Tan poco impacto tuvo mi presencia en tu vida? – No sé, pero esto si me dolió, me dolió de verdad. Me costaba creerlo. Pero si algo he aprendido en la vida, es que los recuerdos de un mismo hecho, en muchas ocasiones, son diametralmente opuestos, dependiendo del receptor de los mismo. De igual modo, necesitaba creer, creer que una cosa es que no lo reconociese, y otra bien distinta, es que no fuese ni similar. – Me cuesta creer que no recuerdes nada. Te quedaste con mi libreta, la leíste, reíste conmigo. Es imposible que no recuerdes nada.
-No he dicho que no lo recuerde en absoluto, solo que, apenas lo albergaba en mi memoria. Y su libreta… en fin, no… No se perdió del todo. – Bajó la mirada al decir esa frase, hasta pude intuir aquella timidez de la adolescencia. Diría que su rostro, reflejaba cierta culpabilidad.
-Espera, ¿Qué no está perdida? Pero, si me dijiste que no la encontrabas, que no sabías dónde estaba. Te pedí que me la devolvieses. Regina, entre sus páginas había algo muy importante para mí. Dime que aún la conservas. – No me lo podía creer, algo dentro de mí, siempre me decía que la tenía ella. Lo que no sé, es porqué me mintió. – Pero no lo entiendo Regina, por qué mentir, por qué me dijiste todo lo que me dijiste.
- No mentí, es solo que… En ese momento, no recordaba dónde estaba. La escondí y…
-¿Estás de coña? ¿Y no podías haber dicho eso? Me mentiste Regina, me echaste de allí ¿por qué? ¿Tan complicado te resulta bajarte del burro y explicármelo? Mi vida fue un puto desastre después de ti. Todo se fue a la mierda, y solo necesito entender por qué.
-Acaso ¿tengo yo la culpa de que su vida cambiase? Me da demasiado mérito Señorita Swan. Y si tanto desea recuperar su libreta, tendría que buscarla.
-No te atribuyo el mérito a ti, sino a todo lo que te rodeaba. Fue muy curioso que Gold apareciese en mi casa, y poco después el traslado. Y ni que decir tiene, que siempre he pensado, que él, fue el responsable de la muerte de mis padres. ¿No es sorprendente? Tu madre me odia, me amenaza y… mi vida se destruye. No Regina, no tienes el mérito, pero conocerte a ti, cambió toda mi vida. – Su cara de sorpresa era evidente. Claramente, no sabía nada de nada.
-Emma, tus padres… Yo… no sabía que… - Si, efectivamente, no sabía nada, ni sabía qué decir. – Gold es una persona compleja, pero no creo que él tuviese nada que ver. Es poderoso y retorcido, pero por qué iba él a hacer algo tan… Terrible.
-Por tu madre, por fastidiar, por maldad, yo qué sé Regina. Pero lo cierto es, que así fue. Todo fue a peor. Y yo, nunca comprendí tu reacción.
-Precisamente por esto. Pretendía evitarte cualquier problema. Mi madre siempre fue, y es, muy retorcida y manipuladora. Y Gold, bueno, son tal para cual. Yo siempre pensé que él fue el responsable de la partida de mi padre.
-Recuerdo que te trataba fatal. ¿Puedo pregúntate algo?
-¿Puedo evitarlo?
-Jajajaja, posiblemente no. Entonces, ¿Puedo?
-Puedes, otra cosa es que te responda. – No podíamos evitarlo, acabábamos siempre lanzándonos dardos, pero cada vez, menos envenenados. Y aunque en ese momento no me percaté, o mi subconsciente protegía a mi bocaza, llevaba un rato tuteándome. Había vuelto a pronunciar mi nombre, pero esta vez, no hice comentario alguno, simplemente, nos relajamos y pudimos mantener lo que Regina llamaba "una conversación civilizada".
-¿De verdad no sabías donde estaba mi libreta? Porque yo creo que sí, pero, ¿por qué te la querías quedar? – Se tomó un momento. Creo que en ese momento se rindió a la verdad, y decidió bajar la barrera del todo. Era hora de dejarnos de juegos.
-¿Sinceramente?
-Por favor.
-Tienes razón, sabía dónde estaba. Pero si no iba a volver a verte, al menos tendría eso. Y tus aventuras, me sacaron de este lugar, de algún modo, las viví. Pero no fue lo que más deseaba conservar, era aquella carta que había, y que supongo que es a lo que te referías al mencionar algo importante para ti.
-Pero ¿por qué pensabas que no volverías a verme? Espera… Querías volver a verme… Eso es… ¿Por qué nunca lo dijiste, por qué?
-Emma, todo se estaba complicando. Nunca pude permitirme tener amigos, nunca fui feliz. Pero esa era mi vida, y la aceptaba, porque tampoco conocía ninguna otra cosa más allá de la disciplina y los modales. Y un día apareciste tú, moviendo los cimientos, haciéndome sentir viva, haciéndome reír y sintiéndome importante para alguien. Y no podía ser, no podía dejar que lo revolvieses todo, que un día te marchases si mirar atrás, y todo se quedase en silencio de nuevo. Ya te habían pillado, y te arriesgabas cada vez más, y, por ende, me ponías a mí en una situación cada vez más tensa. – En ese preciso momento, mi mandíbula se dejó caer, y ella se percató. Se dio cuenta de que había sido más sincera en 5 minutos, que en toda su vida. Y eso, no se lo podía permitir. – Puedes cerrar la boca, ¿Tanto te sorprende?
-¿Cómo?... Perdón. Entonces… Por eso me echaste. Pero ¿por qué de manera tan cruel?
-¿Lo hubieses aceptado de algún otro modo? Vamos Emma. Las dos sabemos que hubieses vuelto una y otra vez, no te habrías rendido solo porque yo te lo pidiera. ¿No es cierto?
-Tienes razón, no me rendiría. ¿Y tú? ¿Qué sentiste tú después de que me fuese? Porque te puedo garantizar, que aquel momento, fue devastador para mi joven mente. Ya sabes, llanto incontrolado, las lágrimas nublando la visión, los mocos resbalando hasta taponar mi respiración, esa respiración que acaba mezclad con hipo, todo un cuadro. – La verdad, es que así contado, es hasta cómico.
-Muy melodramático. Lo cierto es, que, hace mucho que no volvían todos estos recuerdos a mi memoria. Luche por olvidarlo, como si nunca hubiese pasado, y lo conseguí hasta que te vi aparecer en mi puerta.
-Por eso me recibiste con tanto cariño, ¿no?
-Perdona, pero tú tampoco llegaste con pastelitos a mi puerta. Venias con la escopeta cargada, y yo, me puse a la defensiva.
-Vale, vale, las dos somos idiotas, pero no me has contestado.
-No querida, la idiota por excelencia siempre has sido tú jajajaja – Por fin la hice reír, las dos lo hicimos. Fue un momento casi mágico, ambas nos trasladamos 20 años atrás.
-Venga, dime, qué sentiste
-Pues no fue para tanto, me quité un peso de encima, empezabas a resultar agotadora. – Si antes mi mandíbula se resbaló un poco, en esta ocasión, casi da con el suelo. – Respira querida, no es cierto. – Otra nueva sonrisa y mi boca se volvió a cerrar, el juego "métase usted con Emma", volvía a estar de moda. – Para mí también fue devastador, fue muy duro ver cómo te rompía el corazón y mentirte con lo de tu libreta. Pero había que hacerlo, era lo mejor, o al menos, eso creí en aquel momento.
-Pues no sé yo si fue lo mejor. Porque como ya te he dicho, todo fue a peor. Creo que tu esfuerzo, no sirvió para mucho, y que ni tu madre ni Gold, estaban dispuestos a dejarlo estar. Pero al margen de eso, ¿tienes aún mi libreta?
-Pues claro, siempre ha estado conmigo. Aunque la tengo muy bien guardada. Se convirtió en una especie de… Talismán. ¿La quieres ahora?
-Bueno, me encantaría verla de nuevo, pero sobre todo la carta. – Me sonrió y se levantó del sofá en el que estaba sentada frente a mí. Salió del salón y se dirigió escaleras arriba.
Empezaba a montar el rompecabezas, en una sola tarde, había dado respuesta a la pregunta que más me había torturado durante años. Y, además, tenía la oportunidad de recuperar mi libreta y todo su contenido. Estaba a gusto, tranquila, no quería que esa tarde terminase. Estaba allí, con Regina, hablando, serenas y distendidas. Y ella regresó con mi libreta en la mano. Estaba bien cuidada, la traía entre sus brazos, como quien acuna un tesoro del que no se quiere desprender. Había ternura en ese gesto, no era la dura y altiva mujer que me recibió al principio. Entonces extendió sus brazos y me ofreció la libreta.
-Toma Emma, es justo que vuelva a ti. Yo, ya te he privado de ella demasiado tiempo. Solo una cosa, ¿Por qué es tan importante para ti esta carta? Bueno, entiendo que lo que dice es, en fin, a mí me ayudó mucho en muchos momentos, pero quién te la dio.
-Bueno, es una historia curiosa. Me lo dio alguien muy importante y querida para mí. Fue mi maestra en el colegio, la señorita De Lago. – Mi rostro automáticamente reflejó añoranza, respeto y mucho cariño, y Regina se percató en el acto de lo mucho que significaba para mí esa persona.
-¿Maestra? Hacía tiempo con no escuchaba a nadie llamar así a un profesor.
-Ya, lo sé, pero una vez dijo que a ella le gustaba más el término maestra, es más entrañable y lleno de sentido. Así que… es mi maestra y siempre lo será.
-Perdona, continúa.
-Ella siempre ha estado ahí, a pesar de los años y la distancia, es la constante en mi vida y un pilar básico en la construcción de quien soy hoy en día. Y en el momento de mayor confusión de mi vida, ese momento en el que debes empezar a saber quién eres y no logras vislúmbralo, ella me entregó esta carta. La leí tantas veces, que me la sabía de memoria, y por eso, con el paso del tiempo, adquirió mucho más sentido en mi cabeza. Por eso lamenté tanto pensar, que se había perdido para siempre. Pero si a ti te ayudó, de algún modo, nunca dejo de hacer su magia.
-¿Te importa si la leo una vez más antes de que te la lleves?
-No, en absoluto. Léela por favor, y si lo haces en voz alta, muchísimo mejor.
-Claro, así lo haré. – Entonces la sacó del interior de la libreta, y comenzó a leer.
"Mi querida Emma:
Supongo que te habrá sorprendido esta carta, pero creo que necesitas algo de luz en esa oscuridad en la que a veces te pierdes. Creo que aún no sabes todo lo que puedes llegar a ser, o a lograr. Tu potencial es inmenso, pero te pierdes en tus ensoñaciones y miedos. Debes llegar a tu interior para poder lograrlo. He encontrado esto entre mil lecturas, lo cierto es que es anónimo, pero así son casi todas las cosas maravillosas, pequeñas y anónimas. No sé si ahora tendrá algún sentido para ti, pero sí sé, que algún día lo tendrá.
Condúcete plácidamente en medio del bullicio y la prisa y recuerda la paz que puede haber en el silencio. Hasta el punto en que sea posible, sin sometimientos, procura estar en armonía con tus semejantes. Expón tu parecer en forma reposada y claramente y escucha a los demás, hasta los lerdos y los ignorantes; ellos también tienen algo que decirte. Evita a las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con otros, puedes volverte petulante y amargada porque siempre hay personas que son superiores o inferiores a ti. Disfruta tus triunfos, así como tus proyectos. Mantente interesada en tu propia carrera u oficio, no importa lo humilde que sea; es una posesión de valor en esta cambiante vida. Sé precavida en tus negocios porque el mundo está lleno de tramperías; pero que la precaución no te impida ver donde haya virtud, ya que muchas personas luchan por alcanzar elevados ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tú misma. Especialmente no finjas afecto cuando no lo sientes. Ni tampoco seas cínica en el amor, porque a pesar de toda la aridez y el desencanto que hay, es tan perenne como la hierba. Toma con agrado el consejo de los años, renunciando resignadamente a las cosas de la juventud. Fortalece tu espíritu para protegerte de las desgracias repentinas; pero no te preocupes por temores imaginarios. Muchos temores son el producto de la fatiga y la soledad. Por ser una disciplina muy saludable, sé benévola contigo misma. Eres una criatura el universo, lo mismo que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y aunque lo entiendas o no, no hay duda de que el universo se está desarrollando como se debería desarrollar. Por lo tanto, ten paz con Dios, sea como sea la forma en que lo concibas; y cualesquiera que sean tus obras y aspiraciones en la ruidosa confusión de la vida, mantén paz con tu alma. Con todos sus engaños, trabajos y sueños sin realizar, el mundo es, por encima de todo, bello. Ten cuidado. Esfuérzate por ser feliz.
No temas la complejidad de las palabras, el tiempo las dará sentido, no quieras correr por alcanzar el futuro, este llegará sin apenas darte cuenta Emma. Y no olvides, que siempre, siempre estaré para ti, no hay distancias ni lejanías cuando el corazón está cerca.
Con todo mi cariño,
Srta. De Lago "
-Desde luego Emma, eres afortunada por tener a gente así a tu lado. Es una carta preciosa, llena de sentido y buenos consejos para la vida. – Dobló la carta con delicadeza, como quien guarda pétalos de rosas entre las páginas de su libro más querido. La introdujo de nuevo en la libreta y me la entregó.
-Sí, he tenido suerte en algunas cosas de la vida. Y tener buenos amigos, ha sido mi tabla de salvación, ellos siempre están, no me fallan.
-Desde luego, tu amiga Ruby es como un perro guardián, te defiende a mordiscos.
-Jajajaja, si, tiene su lado perruno muy desarrollado, es como mi hermana, bueno, es mi hermana. Es toda la familia que me queda, ella y su abuelita, que es como la mía.
-Será reducida, pero al menos, sientes su amor. – Noté una brisa fría, de tristeza provocada por el destierro obligado tras tatos años de retraimiento.
-Supongo que no fue nada fácil vivir con alguien como tu madre. No entiendo por qué te tenía encerrada en casa.
-Ni tú, ni nadie. Tenía la retorcida idea, de que más allá de los muros, el mundo era demasiado… Cómo diría, ¿Sucio? ¿Peligroso? Y la influencia de Gold, no ayudaba en absoluto. Él fue el que convenció a mi madre para que me enviase a Londres, a ese maldito internado para futuras señoritas de la nobleza.
-Gold… No sabes hasta qué punto le odio. ¿Te mandaron a Londres? Esa serpiente se aseguró bien de mandarnos lo más lejos posible. Espera, ¿Nobleza? ¿Qué prendía, hacerte reina de Inglaterra? Jajajaja.
-No vas tan desencaminada. Hubiera tenido su gracia ¿Me imaginas vestida de reina?
-Uhh, no sabes cuánto. Cuando estaba tan cabreada contigo, Ruby y yo, te bautizamos como "La Evil Queen" jajajaja.
-¿Evil Queen? No suena nada mal, iría por la vida arrancando corazones. Un momento, ¿es que ya no estás cabreada conmigo?
-Bueno, digamos que… Me has dado alguna de las respuestas que necesitaba saber, no todas, pero algunas. Y si ya sacas algo de comer, seguro que se me pasa del todo.
-¿Se está usted auto invitado Señorita Swan?
-Nooo, por Dios, cómo voy a hacer tal cosa, para nada en absoluto. Solo te doy la oportunidad de que hagas de una buena tarde, una magnifica velada. Y por favor, no me llames más Señorita Swan, creí que ya lo teníamos superado.
-Está bien, esta vez te dejo ganar a ti. – Se levantó, se recolocó el pelo y la falda de tuvo que lucía marcando sus magníficas caderas, se aclaró la voz y me miró fijamente. – Emma, ¿te gustaría quedarte a cenar conmigo?
-Mmmmmm, deja que lo piense… Por supuesto.
-Tampoco te lo has pensado tanto.
-Tampoco te ha costado tanto pedírmelo.
