No sabría cómo pediros disculpas por esta ausencia, pero prometo que he hecho todo lo posible. Digamos que la vida se me ha complicado muchísimo, y tampoco os voy a aburrir con los detalles. Espero que alguna haya dedicado el tiempo necesario para escuchar las canciones. En este capítulo, utilizo una, "Perdóname" pero en esta ocasión, es importante. Por otro lado, al margen de la canción, debo agradecer la intro, a mi gran amiga Layla Valera, poeta desde la infancia y que acaba de publicar. Me ha prestado este poema para mi fic, todo un regalo. También, quiero dedicar tanto el poema, como todo el capítulo a mi queridísima Señorita de Lago, porque la vida nos pone muchos obstáculos, pero si mantenemos la sonrisa, saldremos de esta. Nunca olvides, que me tienes para todo lo que necesites, sacaré fuerzas para dártelas a ti, como tú lo haces por mí. A Sandy, para que siga cuidando de mi sobri postiza tan bien como lo hace y se recupere rápido y bien. Y como siempre, agradecer vuestra paciencia, vuestros comentarios y el empuje que me dais, os prometo que me ayudan mucho. Una vez más, perdón por la espera. Este es el penúltimo capítulo, disfrutarlo. Haré todo lo posible para publicar lo antes posible el próximo y último. Gracias de verdad a tod s, sabéis quienes sois.

Los personajes siguen sin pertenecerme, mis amig s y lectores, sí.

"POR TI:

Se me encoge el alma y espero

El tiempo transcurre despacio

Hay que esperar y no quiero

Hablar sin haber callado.

Es necesidad la piel

Y el aliento del abrazo

No quiero intentar perder

Sin antes haber ganado.

Tu aliento quiero sentir

En el futuro del tiempo

Quiero besar tu vida

Quiero sentir sin verlo.

Quiero añorar las horas

Y decidir el momento

Y descansar en sus manos

Viendo el corazón lleno.

No importa lo que nos falta

No necesito saberlo

Solo sé que eres mi alma

Y mi corazón tu sueño.

LAYLA VALERA"


CAPÍTULO XX

"-¡Que te den! – Cogí mi chaqueta y me largué, dando un portazo tan fuerte, que retumbaron las vidrieras. La puerta se abrió al instante.

-¡EMMA! ¡EMMA ESPERA! – Yo ya estaba cruzando la reja de entrada. – Emma… Espera… Te… - No esperé a escuchar más."

…"PERDÓNAME" Era la única palabra que sobrevolaba mi mente, eso, y las melodías de Amaral entre las que resonaba esta palabra sin dejarme descansar. Puede que, con mi estúpida reacción, yo, la escuchase un poco más que ella. Pero, qué más da ya, lo había estropeado todo, lo había destruido. Qué importaba, total, seguramente, ella solo me iba a utilizar esa noche, y luego… La nada, basura, vacío.

Esta era la letanía que retumba en mi cabeza. Como una mala resaca, un taladro de recuerdos. Se entremezclaba la rabia, el hastío. Un luto interior que hizo que, sin haber muerte física, sufriese las cinco etapas del duelo. La negación, porque no podía ser real, porque no podía haber asesinado lo que, apenas acaba de nacer. La ira, que me llevó a una reacción desmedida, absurda, extrema, autodestructiva. Negociación, intentando en vano argumentar mis actos, buscando la lógica en lo irracional de un pensamiento, de un sentimiento. Porque quizás… Quizás, aún quedaba alguna esperanza. Depresión, sin fuerza para salir de una habitación oscura, de un laberinto en el que se pierde mi esperanza, sin oxígeno con el que llenar mis pulmones, ni luz con la que despertar. Aceptación, porque no puedo arreglar lo que está roto, lo que yo he roto, no puedo, o sí.

Pasaron las horas, no sé cuántas, perdí la noción del tiempo. La puerta se entre abrió, Ruby asomó la nariz.

-Ehhh, marmota, ¿no piensas salir de ahí? – Un par de ruidos incomprensibles, fue toda la respuesta que obtuvo. – Vamos Em, ¿Se puede saber qué te pasa? Hace mil años que duermes, ¿Te han hechizado o algo así?

-Sal, vete, no me apetece levantarme.

-Venga ya, levanta ahora mismo. Tenemos visita en una hora. – No se cortó ni un pelo, agarró con fuerza la cinta de la persiana, y la subió hasta arriba, dejando entrar toda la luz, que yo, llevaba evitando como un vampiro.

-¿Visita? ¿Qué visita? No me apetece ver a nadie.

-Mira rubita, no sé qué demonios te pasó en ese Palacete, pero sea lo que sea, mueve el culo y afronta las cosas. No hagas como los avestruces y saca la cabeza, en tu caso… Del culo.

-De verdad Rub, no tengo ganas de nada. La he cagado, la he cagado pero bien. No tengo excusa, soy lo peor. Pero se lo merecía, iba a jugar otra vez conmigo, y no, no lo iba a permitir.

-¿Pero de qué hablas? ¿En qué quedamos? ¿La has cagado tú o fue Regina? A ver si te aclaras, porque sois la pareja más rara que he visto en mi vida.

-¿Pareja? Que optimista. Lo peor, es que igual sí, igual sí que podíamos haber sido una pareja. No sé qué me pasó, no sé qué pasó, se me fue la pinza, perdí la cabeza. Pero ella… Ella no dijo nada, no hizo nada, y yo… Yo… Me fui, ni siquiera esperé a que dijese más. ¿Qué me quería decir? ¿Qué era ese "te"? ¿Era te quiero, te odio, te necesito, te detesto…? ¿Qué?... – Y me apagué, como un juguete sin pilas, como el sol al ocaso, como una vela de cumpleaños. Volví a mi mutismo, al engañoso y confortable abrazo de la autocompasión.

-Ya está bien, levanta el culo, tómate un café tamaño industrial, date una buena ducha y organiza tus ideas. Bueno, hasta donde eso sea posible jajajaja. No, en serio, nada es tan terrible. Despéjate un poco y me cuentas lo que pasó. En el fondo, sois tal para cual, no sé cuál de las dos está peor de lo suyo jajajaja. ¡No admito réplica, das asquito, hueles a vinagreta, puag! – Se tapó la nariz e hizo un gesto de absoluto desagrado. – Joder Em ¿qué demonios has hecho? Es como si hubieses estado sudando, bebido y corrido un maratón, antes de meterte en la cama y macerar todos esos olores jajajaja. – No iba desencaminada, aunque a mí no me parecía para tanto. Tiró de mí sin contemplaciones. - ¿Sabes? Cambio de planes. Primero ducha, que no te soporto, y mientras tanto, te preparo ese café. ¡Vamos, dale, arriba… ARRIBA!

No tuve más remedio, me levanté y me metí en la ducha. Duró mucho más de lo esperado. El agua cálida en mi cabeza, ayudaba a relajarme y sentirme un poco mejor. Ruby tenía razón, bueno, casi siempre la tiene, aunque nunca se lo reconoceré en voz alta, se volvería insufrible. El caso es que, en cuanto salí y pude percibir el olor del café, mi cabeza iba organizándose y siendo un poco más consciente de lo que había pasado. Y aunque mi orgullo seguía siendo más fuerte que mi razón, al menos, me sentía ligeramente más despejada.

-Ven aquí – Rub se acercó a mí, se puso a olfatearme como un sabueso – Perfecto, hueles a flores.

-¿A flores?

-Pues claro, como siempre que te adecentas, a lavanda y camomila. Estás para comerte jajajajaj.

-Eres idiota. Anda, dame esta taza – Me pasó una gran taza de café, junto a una de sus sonrisas, esas capaces de hacer que el sol, brille hasta en el infierno.

-Toma, y no te hagas la loca, cuéntame qué pasó en el Palacete. Pero no te dejes nada, no me cuentes sólo la versión de lo que imaginaste que pasó, sino, lo que paso en realidad, así podré confirmar, que estás como una cabra.

-Ja y ja. No sé ni por dónde empezar Rub, fue todo tan… Fácil de crear como sencillo de destruir.

-Ok, limítate a usar palabras, ya las iremos ordenando.

Y así lo hice, relaté todo cuanto mi memoria albergaba. No me limité a los hechos, le hablé de sensaciones, de la música de fondo, del idioma que utilizamos para trasmitir cada emoción. Me di cuenta por sus gestos, que hablaba de amor, de pasión, de valor y cobardía. Caí en la cuenta, la hice responsable de mis miedos, me resultó más sencillo culparle y salir corriendo, que darle el tiempo necesario para reaccionar a lo que, ni yo, fui capaz de gestionar. Rub me miraba con ternura y asombro, con comprensión y reproche. Sus gestos, eran más elocuentes que sus palabras. Me sentí acorralada, debía cambiar de tema.

-Vale, y ahora, dime quién viene de visita. Debe ser importante como para tomarte tanto interés. – No le dio tiempo a responder, un "Ding Dong" sonó y ella simplemente, señaló la puerta.

-Ahí tienes tu respuesta. A tiempo y puntual. Voy a abrir. – Se levantó y se dirigió a la entrada. La perdí de vista unos segundos. Debo reconocer, que una parte de mí, estaba nerviosa, no sabía quién estaba al otro lado.

-Hola, bienvenida. Dime que traes buenas nuevas.

-Por supuesto que sí, y más que eso. – No era la voz que esperaba, era Belle. No es que me molestase, es solo que, no era persona que me daba y me quitaba la vida.

-Pasa, estamos en la cocina. – Belle siguió a Rub hasta donde yo me encontraba. Las dos mostraban en su semblante, cierto aire de triunfo, alegría y excitación.

-Hola Emma ¿Cómo te encuentras? Ruby me dijo que llevabas un tiempo fuera de juego.

-Que sutil, digamos que, estaba hecha una mierda jajajajaj. – A Rub siempre le gusta llamar las cosas por su nombre.

-Gracias Rub, creo que ahora Belle, tiene una idea clara de cómo estoy… Estaba, perdón.

-De nada, pero si me dices que estabas… Ya me doy por satisfecha jajajaja. Pero vamos al tema. ¿Qué noticias traes Belle?

-No os lo vais a creer. Ayer recibí una llamada de Regina Mills. – El corazón me dio un vuelco. – Me dijo si por favor, podía pasarme por el Palacete, que tenía que hablar conmigo. Parecía importante y urgente, así que, no me lo pensé. Es curioso, porque no suele ser tan amable y atenta, así que, al margen de la aparente urgencia, también me intrigaba saber qué quería. – Supongo que Belle, esperaba algún tipo de interrupción, pero lo cierto, es que Rub y yo, estábamos atentas a su relato, como cuando Leroy nos habló por primera vez de ese Palacete. Tiene su gracia, que 20 años más tarde, ese rincón del mundo, logre callarnos y mantenernos en silencio, como lo hizo desde el principio. – Cuando llegué… Bueno, lo cierto es que, nunca la había visto así.

-¿A qué te refieres? – Ruby hizo la pregunta en la que yo estaba pensando.

-Pues… Es difícil de explicar. Era como si… Como si llevase cien años sin dormir, o toda una vida llorando. Estaba algo maquillada, pero casi con descuido, como si no le importase. Las ojeras, eran imposibles de ocultar. Me recibió con una lánguida sonrisa y me invitó a pasar.

-Pero… Pero ¿Eso cuándo fue? ¿Qué día es hoy? – Estaba perdida, ni siquiera era consciente del día en qué vivía. Ruby y Belle se miraron con incredulidad.

-Ni preguntes Belle. Por lo visto, las dos han tenido un par de días dedicados a revolcarse en su mierda. Aunque por el olor, Emma lo hizo mucho mejor jajajaja. – Me limité a torcer el gesto. – Hoy es jueves Em, fuiste el lunes por la tarde al Palacete, y volviste a casa de madrugada, como a las 6 o las 7 del martes.

-Esto ha sido esta mañana Em. Ella me llamó ayer y quedamos hoy. Por eso avisé a Rub, porque es importante.

-Dispara, no dejes que te interrumpamos más. – Necesitaba saber qué era eso tan importante que debía contarnos.

-¿Por dónde iba? Ah, sí. Cuando entré, estaba todo revuelto, como si alguien hubiese pagado sus frustraciones con la casa. Hacía tiempo que no la veía tan oscura. A pesar de ello, me invitó a seguirle y me ofreció un café…

FLASHBACK

"-Por favor, disculpe el desorden. Estoy preparando la mudanza.

-Disculpe Regina ¿La mudanza?

-Sí, en cuanto venda la casa, me vuelvo a Londres. Ya no tiene ningún sentido intentar conservar este sitio. Ya nada me une a él.

-Pero, al precio que pretende, no hay forma de…

-Véndala, baje a lo que dice el mercado, haga lo que deba, pero quiero venderla cuanto antes. No sé si… Alguien sigue interesado.

-Por "alguien" ¿Se refiere a Emma Swan?

-Por ejemplo, o a cualquiera que la quiera ya. Debo volver a Londres y cumplir con… En fin, debo volver.

-Le ruego perdone mi insistencia, pero ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión? ¿Se encuentra bien?

-He estado mejor. Y aunque no creo que sea de su interés, las cosas han cambiado. He aceptado la propuesta de matrimonio. Dije que no daría una respuesta hasta tener mi vida clara y vender el Palacete. Pues bien, he aclarado mi vida y quiero vender el Palacete.

-Va a perdonar mi sinceridad, pero no parece estar en condiciones de tomar decisiones. No sé qué le hace tomar esta decisión tan drástica, pero creo que debería darse algo más de tiempo. No me mal interprete, es genial que quiera bajar el precio, eso me facilita el trabajo. Pero, no así, no por rabia. Este lugar es magnífico, y merece una despedida digna.

-¿Dónde he oído yo eso?

-¿Perdón?

-Nada querida, no he dicho nada.

-Regina ¿Está segura de querer venderlo así?

-Sí, estoy segura. Mire Belle, sé que este cambio no es muy usual. Pero, tampoco es muy normal lo que me ha pasado en estos últimos días. Necesito olvidarlo todo y retomar mi vida. No sé si era mejor o peor, pero hay fantasmas que uno no debe despertar, y si lo hace, al menos debe ser consecuente con ello. Ahora, ya no espero nada, ni a nadie que pueda venir a por mí, ya no tiene sentido mantener ninguna esperanza, ni creer que se pueda cumplir ningún sueño. Puede cerrar la boca, comprendo que no entiende nada de lo que le estoy diciendo.

-Lo siento, no, no entiendo a qué se refiere. Pero sí sé, que no se debe perder jamás la esperanza, que, en ocasiones, simplemente, no sabemos cómo reaccionar. Puede suceder, que uno lleva tanto tiempo esperando algo, que cuando pasa, ni se lo cree. Regina, no se rinda, el amor es la magia más poderosa.

-Me alegra saber que aún queda alguien que crea en los cuentos de hadas, en los puentes de arco iris y es capaz de comer algodón dulce hasta la diabetes, pero no creo que, para mí, quede espacio en ese mundo, más allá del papel de Evil Queen al que la vida me condena.

-No diga eso Regina. Escriba una carta, una en la que diga todo lo que no supo o no pudo decir. Cuente lo que le quema por dentro, comparta sus sentimientos, sus miedos. Dese una última oportunidad, no se rinda tan pronto.

-No sé Belle… No sé.

-Vamos, hágalo. Pasaré esta tarde por aquí, digamos… A eso de las 17 horas, y se la llevaré en mano a la persona que causa su pesar. Aunque, lo cierto es que, no necesito muchas indicaciones, creo saber de quién se trata. Y si no funciona, si no sucede nada, venderemos el Palacete al mejor postor, y lo más rápido posible. ¿De acuerdo?

-Está bien, lo intentaré.

-¿Puedo preguntarle algo?

-Dígame

-Subía el precio para no vender ¿Verdad? Si no vendía, no tenía que volver a Londres. En realidad, de algún modo, siempre estuvo esperando a su "Salvadora", ¿No es cierto?

-¿Sabe Belle? Es mucho más observadora de lo que aparenta. Vuelva esta tarde.

-Claro, así lo haré. Hasta esta tarde.

-Belle…Gracias"

FIN DEL FLASHBACK

-… Por eso llamé a Ruby y le dije que era importante veros hoy.

Aún estaba recomponiendo mi cerebro, e intentando dar sentido a todo lo que había contado Belle. Siendo así, ahora estaba segura de todo, le había hecho muchísimo daño. Yo había sufrido, pero ella, ella llevaba sufriendo toda la vida y yo le di y le quité la esperanza en una sola noche. Por eso me había resultado tan sencillo destruir sus muros, porque en verdad, ella deseaba, soñaba con que lo hiciese. No salía de mi asombro, estaba absorta en mi estupidez.

-Entonces ¿Baja el precio del Palacete? – Rub se lo preguntó a Belle mientras le guiñaba un ojo.

-¿De verdad eso es lo que te parece más importante? – Salté como un muelle.

-No, pero mira que rapidito has reaccionado jajajajaja. – Las dos se rieron al unísono, evidentemente, de mí. – Mira eres boba, anda Belle, dale esa carta.

-Toma Emma, pero por favor, léela con cuidado y con el respeto que merece. Sé que le ha costado y que ha puesto en ella toda la verdad, y todo el sentimiento que ha podido o sabido plasmar.

-¿Cómo lo sabes? – No es que pusiera en duda la palabra de Belle, pero sabía que lo decía por algo.

-Porque me la ha dado con cierta timidez, y cuando alguien hace eso, es porque ha desnudado su alma. Alguien como Regina, no creo que tenga costumbre de hacer eso. Además, me ha dicho que, de esta carta y sus consecuencias, depende su futuro. Es mucha responsabilidad Emma, por eso te lo digo.

-Lo tendré en cuenta Belle, te prometo que lo haré. Pero… Hay una cosa… ¿Estaba prometida? ¿En serio?

-Por lo visto sí. Pero no creo que es importe ahora. Está muy claro que esperaba otra cosa de la vida. Pero supongo, que el hecho de pasar lo que pasase entre vosotras, precipitó una decisión que, en el fondo, nunca quiso tomar. No la juzgues por lo que no dijo, sino por lo que suceda ahora. Emma, tampoco es que tú tomases las cosas con la paciencia debida. Date tú también esa oportunidad.

Tomé esa carta entre mis manos temblorosas, la observé detenidamente. De caligrafía pulcra, en tinta de pluma, negra de humo y goma. Como destinatario, "A Emma" tan solo eso. En el reverso, una pregunta "¿Regina o Evil Queen?", supongo que la respuesta estaba en el interior, o quizás, la tenía yo. Un sobre amarillento, que hacía intuir papel pergamino en su interior. Busqué un cuchillo para abrirla con esmero, no quería dañar la envoltura, y aún menos su contenido. No era ligero, percibía el peso de su derroche.

-Si no os importa, voy a la habitación a leer con más calma.

-Claro, no te preocupes, nosotras iremos a tomar algo. ¿Te parece Belle?

-Si claro, salgamos. Ah Emma, si te interesa el Palacete, este es el momento.

-Tomo nota Belle, gracias. Nos vemos luego.

-Por supuesto, hasta luego Em.

Levanté la mano a modo de despedida y me retiré. Escuché cerrarse la puerta de la calle, apenas un minuto después. Me senté al borde de la cama. Deslicé los dedos por la parte superior del sobre y extraje la carta. Nada más leer la primera línea, mis ojos se volvieron vidriosos, opacos. Tuve que respirar profundamente, tomarme un segundo y continuar. Necesitaba saber si me había equivocado del todo, si mi orgullo mal entendido, me cegó, si mi desmedida y tardía sed de una venganza que no merecía, había aniquilado lo único bueno que recuerdo en mi vida.

"Mi querida Emma:

Si Emma, querida de siempre, añorada constantemente, el ama de llaves de cada puerta de mi alma…"