Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM con sus respectivos creadores. Únicamente la trama es mía. No al plagio chicos
Yuxtaposición de soledades
Reconstrucción
Capítulo 7: "Pláticas que construyen barreras"
.
.
-Lo siento… de verdad- los ojos le ardían al ver el semblante de Rebecca entristecido. Se sentía miserable. Una basura. No solo les estaba fallando a sus compañeros sino también a ella. Quería irse del lugar y gritar hasta que la garganta le doliera por su estupidez
-Pensé que no estarían… los dos son personas importantes Jill ¿por qué lo hiciste?- exigió la castaña y sintió su corazón partirse ante el recuerdo. Chris no volvería, habían roto el lazo de amistad. Clavó los ojos en la puerta contraria donde se encontraba Barry hablando.
Era la peor escoria.
-No quería verlo casarse… es todo…. No sabes lo duro que es Rebecca, duele, desgarra.- Rebecca suspiró. No necesitaba saber quién sería el hombre en cuestión. Era de conocimiento público el enlace matrimonial de Carlos el mismo día. Todo parecía tener mayor sentido.
-¿No volverán a hablarse cierto? Has perdido algo valioso Jill, la amistad de una persona importante… estás destruyendo tu barrera- No quería eso. Jill y Chris eran un equipo sólido, por separado no funcionaba igual. Quería tenerlos a ambos en su vida y matrimonio. No se casaría si el problema no se solucionaba. Billy lo entendería.
-Lo hice. Rebecca… Y no quiero volver a lo mismo. Me cansé- la puerta se abrió, dejando ver un hombre de espesa barba roja. Barry les miró unos instantes negando con la cabeza haciéndole sentir más culpable en lo relacionado a su amistad rota.
-No hagas nada de lo que puedas arrepentirte Valentine. Chris ha sido la única persona que te apoyado, junto a nosotros dos- señaló a Rebecca- Ella también es tu amiga y nadie de juzga por haber caído en eso.
-Suenas como él… - bramó apartándose.- Tienes razón. Fue una idiotez de mi parte, soy débil…
-No lo eres- la cuarta voz le hizo mirar hacia el fondo. Chris se encontraba ahí. Los puños apretados y la mandíbula tensa, demasiado para su gusto.- Solo te dejas llevar por la debilidad Valentine y sabes que odio eso en los individuos. El segundo miembro masculino se interpuso.
-Arreglen su situación. Son compañeros de trabajo- susurró el pelirrojo.- Ustedes, como camaradas tienen que darles el ejemplo a quienes están siguiéndoles los pasos
-No podemos fingir que nada ha pasado pero podemos intentar reparar el daño… una vez que los fragmentos se rompen es imposibles repararlos
-Yo estaré con ustedes soy quien los guía ¿recuerdan?- Barry rió- Solo prometan que lo intentaran aun cuando yo esté indispuesto. Me estoy haciendo viejo y el equipo S.T.A.R.S no debe estar desintegrado, nunca.
.
.
.
Fijó su atención en el material sobre su escritorio. Varias ampolletas de extraña procedencia hacían su principal aparición. Parecían antiguas, la etiqueta deteriorada lo confirmaba según el examen visual. Los papeles amarillentos codificados serían encargados por un traductor profesional del famoso D.S.O, los detalles del individuo eran desconocidos. Carlos se había negado a darles información pero debía ser alguien importante. Pocas personas decodificaban algún escrito antiguo. Barry, de su organización era uno de ellos pero él estaba muerto.
Lo extrañaba. Desde el funeral dedicado a los caídos sentía su ausencia. Los agentes de alto calibre habían bajado sus interacciones y Chris se encargaba de ellos entrenándolos hasta el cansancio. Exigiéndoles más, desgastándolos. En ese sentido podía decir a ciencia cierta que él sufría más. El pelirrojo había sido su apoyo emocional durante muchos años, sin Burton corrigiéndole no existía persona capaz de enfrentarle directamente.
Sacudió la cabeza. Necesitaba concentrarse en su investigación del líquido distribuido en las ámpulas, No recordaba virus de color obscuro. El T-verónica se caracterizaba por su tono verde, morado correspondiente al Virus G y el gris indicador del C deterioraba sus teorías. Las plagas eran parásitos vivos introducidos o al menos los reportes lo indicaban. Debía ser una sustancia poderosa para ser codificada.
Rompió el ámpula vaciando su contenido y tomando una primera muestra. Bastaría unos días para saber el resultado. Debía recomponer fuerzas, su cuerpo seguía débil en consecuencia al atentado.
Desvió la atención hacia el sobre blanco con ligeros bordes rosas. La boda se llevaría a cabo dentro de un periodo corto de tiempo. Claire Redfield daría el paso final después una relación larga y sabía lo complicado que sería. Había decidido abandonar el trabajo como especialista generando incertidumbre en su rama. Sin agente de investigación se encontraban perdidos hasta un nuevo remplazo. Agradecía en silencio mantener en aquellos momentos la cordialidad con la especialista del D.S.O aunque Jill seguía reacia a tomarle palabra.
La grieta entre ellos tres se había abierto, de manera idéntica al pasado. Sin Barry guiándoles estaban perdidos, quebrados. Y les hacía falta. Extrañaba sus palabras cálidas el día de su boda indicándole que todo estaba bien. Ahora, sin él nada parecía serlo. Sus mejores amigos se encontraban distanciados desde el funeral y no lo entendía. Algo debía haber sucedido entre ellos. Carlos se había vuelto cercano a su castaña amiga en los últimos meses ocurrido el atentado, quizás ese fuese el motivo principal del distanciamiento. Chris no toleraba al Oliveira.
Suspiró sonoramente regresando su atención hasta el ámpula color negro. La base del material parecía ser de un grosor mayor en comparación a las ampolletas clásicas, lo cual sugería un líquido peligroso corrosivo. Una indicación decodificaba bastaba como prueba y el D.S.O había mandado uno de los mejores agentes especialistas mientras lograba terminar el análisis. Todo parecía confuso. La muestra llevaba meses dentro del laboratorio en consecuencia a su terapia de rehabilitación por inhalación de sulfuro a niveles tóxicos. Una vez llegado el agente trabajarían para recuperar el tiempo perdido.
Rebecca suspiró. No se podía hacer esperar a Chris, no cuando el tiempo de interrogación al extraño científico hallado por Leon Kennedy al fin había llegado
-¿Usted es la agente encarada de la decodificación?-Sonrió al reconocer el tono masculino y rió girándose hacia el individuo que sonreía engreído. Odiaba a los hombres arrogantes como Jake Muller, sin embargo se había casado con uno inclusive peor. Palmeó el asiendo indicándole al hombre castaño tomar asiento
-Había olvidado que no trabajas aquí Billy- habló acariciando los castaños cabellos cortos.- Enviar al mejor agente en decodificación…. Debí haberlo imaginado.
Billy Coen amplió la sonrisa. Con el paso de los años trabajar como agente le generaba ciertas manías. Decodificar conllevaba un largo periodo y compartir campo con su esposa después de tantos años sin hacerlo sonaba tentador, Rebecca parecía tener razón respecto al pasado. Trabajar para Leon Kennedy no era la sensación más gratificante del mundo, sin embargo lo prefería al maníaco amigo de su esposa. Tomó el ámpula entre sus manos examinando el contenido del papel. Era demasiado antiguo y viejo. Les tomarías más de lo que había esperado para terminarlo a tiempo. Lo cual era frustrante.
Dos semanas no les alcanzaría. Tenían la boda de Claire encima al ser los padrinos oficiales.
-Será mejor que nos pongamos a trabajar… algo me dice que este pequeño artefacto tiene mucho para contarnos… si lo querían ocultar algo severo debe contener.
.
.
.
.
Chris Redfield contempló asqueado tras el vidrio. Dentro se encontraba el hombre atrapado en España sin tener consideración en responder y si ese idiota quería cabrearlo lo estaba consiguiendo. No toleraba a tipos como él, personas encargadas de destruir al mundo con ideas enfermizas de poder. Siguiendo el lazo de quien en algún tiempo consideró importante. Albert Wesker aún seguía sembrando la semilla inspiratoria después de muerto. Todos querían imitar el daño comparándose al rubio, era estúpido. Mientras viviera los mantendrían encerrados hasta terminar la pesadilla del bioterrorismo.
Quizás nunca lo lograran. La traición a la par del dolor seguiría. Nunca perdonaban a las personas que traicionaban sus ideales. Barry y Jill habían sido los únicos en darles una oportunidad, confiaba en ellos plenamente. Rebecca también se incluida. Los tres aunque se encontraran distanciados por esos momentos. No quería entablar palabra alguna von Valentine. Le irritaba verla débil ante el hombre que había deteriorado su estado pero era su problema. Si ella quería regresar al círculo repetitivo era asunto suyo. Burton ya no estaba para unirlos. Si aquel lazo se cortaba no quedaba nada que hacer.
Entro a la habitación encarando al castaño científico. Su aspecto joven hacía burbujear sus venas en rabia. Se paró hasta chocar contra la madera clavando los orbes claros hacia él. Esperaba respuestas a sus preguntas aunque tuviera que recurrir a la violencia.
-Josep Marqués… ¿cierto?
El de los ojos claros asintió. Al fin conocía al famoso héroe de la B.S.A.A, después de meses en espera. Su líder había sido claro en lo referente al agente, sus capacidades de persuasión no serían fáciles de evitar. Era de conocimiento público la manera tosca e insensible del Redfield más no cedería. Si quería información le costaría, y el mansaje de su líder causaría mayor estragos en su persona, estaba seguro de ello.
Su error, era ser predecible.
-Efectivamente… Usted es el famoso líder de escuadrón al cual le gusta perder sus soldados en cada misión… ¿Cierto? – Rió.- Es incluso patético como alguien tan importante no pueda cuidar la vida de alguien más.
Apretó los puños con fuerza tornando sus nudillos blancos. Quería matarlo. Parte de sus palabras eran verdad. Piers Nivans, el mejor soldado de su generación había muerto años atrás. Barry y su nuevo escuadrón meses antes también bajo el mando pero aquel hombre de ojos grises no era nadie y no estaban para interrogarlo. Era él quien hacía las preguntas.
-Escucha, quiero que me digas para quien trabajas… ¿Acaso es esa mujer la que maneja los hilos? ¡Contesta!- bramó furioso observando la sonrisa cínica del joven. Su cabello corto tenía un parecido sorprendente a su ex compañero.
-Claro que lo es… piensa Redfield, gracias a ella el proyecto H fue todo un éxito.
-¿Proyecto H?- Se giró al reconocer la segunda voz al fondo. Valentine hacía su aparición en el interrogatorio, siempre tarde. Detestaba su falta de puntualidad aunque debía dejarlo pasar. Carlos Oliveira también se encontraba en dicha habitación. Ya había escuchado antes ese maldito proyecto, en la última misión. Todo parecía girar alrededor de él.
Y sentía un dolor punzante de la migraña.
-Un proyecto bastante interesante. Su creadora realmente sabía cómo infringir sufrimiento agente Valentine- el rubio se encogió de hombros. Notaba la tensión entre los tres integrantes del interrogatorio, desconocía al tercero castaño, pero no podía dejar pasar el ambiente tenso entre ambos agentes. No concordaban. Su líder había mencionado el lazo grande alrededor de ellos, no parecía haber nada de eso.
Alguien los había roto primero.
Patético.
-Qué es el proyecto… dinos en que consiste- preguntó Carlos Oliveira poniéndose junto a su compañera. Cumpliría su promesa de ayudarle en aquella misión aun si su propio compañero se negaba. Era la manera de ayudarle por salvarlo de ese infierno. Se quedaría hasta que estuviera terminado. Después de todo, Leon era quien daba las órdenes hacia ellos. Los tres observaron al rubio esperando respuesta.
-Combinación agente… si uno combina dos genéticas poderosas el resultado dará una nueva creación perfecta y solo dos personas han sido las indicadas para el proyecto… cuando lo descubran se llevarán una gran sorpresa. Es todo lo que diré
Oliveira asintió previniendo un futuro ataque tomando el brazo masculino con fuerza. Lo conocía. Se estaba conteniendo en su intento de asesinato por el bien del cuartel, en ese aspecto podía decir a ciencia cierta lo admirable que resultaba alguien como el compañero de Jill. Su sentido del honor no le permitiría caer tan bajo aunque lo anhelara.
Chris Redfield jamás caería en lo humillante, por nadie.
-Creo que eso será todo Marques, te quedarás en custodia hasta un nuevo interrogatorio pero- acercó su boca al oído del joven.- Cuando ese día llegue no habrá nadie que detenga a Redfield y hablarás… tenlo por seguro, ¡Ahora llévenselo!- Josep gruñó mientras los encargados de seguridad lo regresan a la celda. El joven era inocente en cuanto al capitán. Si algo no debía hacerse nunca era retarlo. No tendría piedad con el rubio al llegar el momento.
-Creo que tengo que retirarme Jill- Miró su reloj de pulsera. El tiempo pasaba con rapidez y tenía una esposa esperándolo en el cuartel ahora que traducía unos escritos. Ingrid tomaba su papel muy apecho.- Iré al laboratorio del D.S.O a trabajar un rato. Rebecca con su esposo ya están trabajando en la decodificación, me temo que no hay nada más que hacer salvo esperar…. Y siento no haber ido contigo a la visita de tu padre.
Valentine sonrió débilmente asintiendo con la cabeza, haciendo un gesto en señal de despedida. Observándolo salir despreocupadamente. Dio la vuelta encontrando los orbes claros de su compañero mirarle extrañados, era de esperarse. Después de dos años sin visitar a su padre. Siempre se mantenía al margen aunque no tolerara la presencia de Dick.
-Lamento no decirte Chris… últimamente no hemos estado hablando y deduje que necesitabas algo de tiempo para volver todo pasible- Se disculpó. No le mentía. Nunca lo hacía tratándose de él. Chris, a pesar de todo era muy importante, gracias a ese hombre seguía con vida. Algo que ni Carlos Oliveira hubiera hecho, el recorrer toda África en su búsqueda.
El castaño analizó las palabras en silencio. Hacía mucho tiempo que Jill no visitaba al mayor. Solía evitar las visitas dolorosas en prisión. Faltaba un corto periodo para su libertad condicional, ese debía ser el motivo por el cual volvía a la rutina antigua donde solía acompañarla desde años atrás. Sabía, que la petición de Valentine hacia el agente del D.S.O radicaba a pasar tiempo de calidad, parecía ser que no superaba aquel sentimiento débil.
Carlos Oliveira era estúpido.
Tomó el brazo femenino con fuerza sacándola del área de interrogación. Encontraba asfixiante el lugar. Las dudas sobre dicho proyecto martilleaban su raciocinio más no le daría interés por esos momentos.
Un momento fuera del trabajo no lo mataría.
-Iremos a ver a tu padre… imagino que tendrás cosas que decirle- Jill sonrió aferrándose al brazo masculino. No importaba el rudo agarre o el dolor de su muñeca.
-Gracias
.
.
.
Contempló con fascinación el pequeño individuo sobre las sábanas color azul claro. El proceso de espera había terminado. Según los viejos detalles prescritos de la creadora nueve meses de gestación artificial lograrían crear un individuo sano sin preámbulos. Era el turno de examinar si ese bebé cubría los estándares indicados al proyecto H. Acercó el estetoscopio al pecho infantil escuchando sus pulmones y ritmo cardíaco en diferentes movimientos. Los ojos infantiles abiertos le hacían pensar que para sus meses de edad parecía activo.
Mucho de mejor a lo esperado. Aferró el portapapeles entre sus manos escribiendo los datos posteriores. Era vital antes de los primeros análisis clínicos para cerciorarse del éxito de implantación Uroboros.
-Color de piel normal, Pulmones, respiración y ritmo cardíaco en perfecto desarrollo…. Lo hemos conseguido.
La segunda persona a su lado sonrió torcidamente. Albert se quemaría en el infierno si volviera a ver los planes retomados del proyecto. Combinar los dos materiales genéticos mejor adaptados había funcionado bastante bien.
Recorrió con los dedos el delgado cabello castaño y amplió la sonrisa al reconocer los ojos de color singular.
Definitivamente no lo esperarían
-Empezaremos los análisis… si su genética logró combinarse habrá heredado el parásito y junto al Uroboros, será imparable… pronto llegará el momento de presentarlo al mundo.
…
Dick Valentine frunció el entrecejo al observar nuevamente al hombre que siempre acompañaba a su única hija. Los miró en silencio esperando alguna interacción de su parte o la razón de su visita, notó un extraño ambiente incómodo en ambos agentes y su arrugada frente se unió. Ambos parecían irritados.
¿Qué hacían ahí si volvían a discutir?
-Siento lo sucedido hacia su amigo…- habló llamando la atención de ambos. Sabía la verdadera importancia de dicho hombre en sus vidas y quizá ese momento de tensión se debía a su ausencia. Su hija nunca comentaría en voz alta lo doloroso que era como tampoco aquel hombre que detestaba. Estaban solos contra el nuevo peligro, sin nadie.
Detestaba demasiado estar encerrado. Nunca lo diría tampoco. Los Valentine tenían un orgullo innato incomparable, o al menos esperaba que Jill no se dejara pisotear ante ningún problema.
-No queremos hablar de eso señor Valentine. Solo queremos saber si usted sabe algo de los acontecimientos de dos mil nueve cuando estaba de misión- Respondió el Redfield, sacó de su bolsillo trasero un papel deteriorado.- Escuché que usted estuvo merodeando los alrededores de Tricell ¿Quiere decirnos algo al respecto?
Sus ojos azules se detuvieron en el pequeño trozo de papel. Lo reconocía a la perfección y al parecer los años habían hecho de ese hombre uno bastante observados. Ningún otro individuo corriente reconocería el papel explosivo casual sin haber hecho investigación previa.
Había descubierto el motivo por el cual regresaba a prisión.
-Eres listo muchacho- concedió reclinándose sobre su asiento- Trabajé para unos científicos que querían acabar con ese laboratorio en el año que tu indicas, al parecer tenían cierto desprecio hacia Tricell aunque la mujer que comandaba parecía haberse enfadado.- Jill abrió los ojos en señal de sorpresa. La sensación de incertidumbre burbujeando en su sistema.
-¿Qué mujer padre?
No quería saber la respuesta pero tenía que saberlo.
-Solo sé que era castaña… arrogante. Y según los comentarios de esos científicos había estado involucrada en un asunto bastante catastrófico.
La rubia maldijo internamente su pregunta. Pocas personas vivas se encontraban en esa lista y solo una, a su criterio llenaba perfectamente la responsabilidad. Por el rostro contorsionado de su compañero ambos pensaban lo mismo.
Ada Wong.
-Debió haber informado a nuestra organización- Escuchó el golpetear del puño de Chris contra la madera al responder. Los guardias de la prisión se acercaban buscando tranquilizarlo sin éxito.- ¡Maldición Dick!
-No. Nosotros no revelamos detalles. Tú mismo lo mencionas algunas veces Redfield. Es patético ser sometido por alguien. Las debilidades no deben existir… Guárdalo en tu memoria. Los Valentine jamás nos dejaremos influenciar… será mejor que se vayan. Nos veremos cuando salga en tres años Jill
El silencio se apoderó del ambiente. El único sonido provenía en susurros de los presos hablando con sus familiares, ignorando la situación. Respiró el aire suficiente para intentar apagar la sensación amarga que le recorría el cuerpo violentamente. La ira era un factor destructor. Corrosivo. Un indicador de movimientos imprevistos que traían consecuencias, algunas incorregibles.
Quería irse de ahí.
Y no volver nunca.
…
Revisó una vez más los archivos relacionados al atentado bioterrorista en Roma. Las plagas del Reporte Kennedy parecían ser las encargadas de dicho problema lo cual generaba controversia entre los miembros responsables de investigación. Se suponía, las plagas se encontraban alejadas del mundo al haber acabado el infierno de Wesker. El contrabando de esa plaga no podía existir. Las muestras se encontraban resguardas, una en cada compañía encargada y la situación no encajaba del todo.
Al parecer, lo derivado de las plagas se encontraba anexado al dichoso proyecto H. Josep Marques se encontraba en proceso de rehabilitación al encontrar la furia directa de su compañero días anteriores. Sin embargo el joven rubio no decía palabra alguna haciendo extenso la averiguación sobre los culpables.
Ada Wong llenaba el perfil, aunque sola no hubiera podido manejar todo un atentado, por lo tanto tenía secuaces conspirando contra del mundo y, algo dentro de su cerebro le decía que no tenía nada de involucrada su padre confirmaba lo contrario.
Debatir entre creer o no le generaba un punzante dolor de cabeza.
Una semana había pasado desde la visita en la cárcel. No volvería hasta la salida de Dick Valentine. No había hablado sobre el asunto con nadie. Rebecca investigaba sobre una decodificación sobre el suero encontrado en Tricell meses atrás. Recordó un hombre de mirada cálida apoyándola cuando nadie se encontraba cerca y sintió los ojos arderle con fuerza
Lo extrañaba.
Desvió su atención al sobre banco con ligeros bordes rosas correspondientes a la invitación del futuro matrimonio. Al fin Claire asentaba cabeza. Le irritaba la idea de buscar un remplazo para el puesto de investigación más no valía mucho pensarlo en esos momentos. Dos semanas era el plazo de la boda. Y estaba feliz por ellos.
-Mi hermana puede ser tan irracional cuando se lo propone… pero parece que esta vez está haciendo algo sensato.
Jill afirmó palmeando el asiento continuo a su es escritorio observando al Redfield impregnado en sudor, consecuencia del entrenamiento sin descanso aplicado a los jóvenes aspirante al nuevo equipo Alpha, el cual comandaría. Sin Barry le tocaba dirigir la batuta entre ellos.
Aceptaba al hijo del presidente. Adam, había sido quien había revivido a la hermana pequeña de su amigo. Y él también se encontraba satisfecho con el matrimonio con el rubio agente. Aquel gesto le daba un toque que se encontraba perdido, su humanidad.
-Es increíble que tu hermana vaya a casarse… creo que al fin superará las cicatrices relacionadas a ese hombre
Acortó la distancia acariciando los castaños cabellos cortos. Sin tensiones ni posturas rígidas. Un momento pasivo entre los dos después de mucho tiempo. Aún faltaban cosas para arreglar en su imperfecto compañerismo. Lo sucedido meses atrás era lo considerado un error. Desliz, como lo diría Burton si estuviera vivo. Una descarga de frustración acumulada por los años donde el dolor los había marchitado hasta volverlos desconocidos. Su barrera estaba quebrada pero aun de pie. Y estaba en sus actos construir la barrera, esas pláticas sinceras ayudaban en hacerlo lentamente.
Nunca rompería nuevamente la promesa hecha a Claire. Vigilaría al mayor ahora que todo parecía volver al punto de partida
-Rebecca está emocionada al ser la madrina de Claire en su boda- nunca olvidaría el rostro feliz de Rebecca Chambers cuando la pelirroja se lo había comentado buscando los preparativos finales junto a Sherry Birkin. Avanzó el recorrido de sus dedos hasta tocar la fría mejilla de Chris Redfield sin que este diera indicios de molestarse. No lo hacía realmente y eso lo sabía perfectamente.
-Imagino que Coen estará complacido en ser tomado para algo importante- llegó hasta la mandíbula del castaño trazando el contorno inconscientemente, encontrando extraño la diferencia de ambas pieles, una de mayor tonificación y la imperceptible cicatriz que Wesker le había dejado durante la batalla en África. Decidió prestarle atención a sus palabras tocas.
-Billy es algo diferente. Es casi tan arrogante como Jake Muller- Pronunció. Se negada a coincidir palabra alguna con el hijo de Albert a pesar de que existía una mujer que pensaba diferente a su criterio. Algún día, lo encararía como Sherry Birkin.
El tiempo lo decidiría.
-Cuando el día de la boda llegue Valentine…. irás conmigo y es una orden.
Parpadeó repetidas veces intentando analizar las palabras del mayor. Desvió la mirada encontrando el vació de la habitación y el ambiente se sentía calmo. De alguna manera diferente. Sonrió levemente. Chris nunca le pediría a una mujer desconocida ser su pareja de acompañante….Ni de jóvenes….
Abrió los ojos.
¿Chris había hecho qué?
.
.
.
.
-¿Cuándo atacaremos?- preguntó Marcus tras el intercomunicador sonriendo con suficiencia. La mujer tras e móvil torció la boca, imitando el gesto pasando el intercomunicador en diferentes direcciones hasta topar con el pequeño individuo de ojos claros.
-Dos semanas… seremos quienes le den diversión a ese dichoso enlace- Chris Redfield no sabrá lo que les espera Marcus y tú tendrás un trabajo que realizarme primero.
.
.
.
¡Hola! Aquí con el capítulo 7 de esta historia… si bien les había comentado por ahí decidí hacer un pequeño momento pasivo entre ambos protagonistas. Creo que algunos querrán matarme por dejar esto así. Espero las amenazas de muerte con gusto xD,
Por otro lado… Chris irá con Jill de pareja, a que nadie se lo había esperado. De verdad espero que no haya caído en el OcC. Si eso pasa háganmelo saber.
Dejando eso…. ¿Alguna teoría sobre el infante que poseen nuestros villanos? ¿Ya tienen idea de que consiste el proyecto H?
Por cierto, sé que no debería comentarlo aquí pero haré la aclaración. Sherry no participa en este capítulo ya que formará parte del YDS: Cicatrices pero ojo. Solo será en este. (Creo que es obvio ya que la propia Jill lo dice pero más vale aclararlo todo de una vez.)
¿Qué opinan de este capítulo? ¿Es un asco?
Espero su opinión
Un saludo
Fatty Rose Malfoy
