¡Hola gente! No perderé mucho tiempo en disculpas, sé que me perdonáis, sobre todo, aquellas personas que saben mis circunstancias. Llegamos al final, ha sido un viaje de algo más de un año, el primer y último fic que escribo (Volveré a dedicarme a la lectura jajajaj). Comenzó como un regalo de cumple para Erpmeis y se ha convertido en una sorpresa para todos, yo la primera. Se colará alguna que otra canción de Amaral, que, sin saberlo, se ha convertido en banda sonora de "SwanQueen".
Gracias a todas las personas que me han leído, seguido, y hecho crecer:
Jeberet, Police22, Cami, Thewoman00, Andy09, SnixRegal, Rebe/Ruby, Laura Brooks, LIZ039, Evazqueen, Merlita, Sandy, Su, Pelanito, Erpmeis, Dcromeror, Leylay, Andreja, Looveparrila, Fanclere, Gencastrom09, 15mardy, Hawaiana, Diana9915, BeaS, Ruah, Vnat07 , MarieShir, Mayeli85, DenSQ Always, Lucyft013, Franchiulla, UnicornStickers, AleaRachel, kykyo-chan , Celogu, Gencastrom09, BeaS, LooveParrilla, MarieShir, Andy09, Mayeli85, Sjl82, CastKarlita, Layla, La Señorita de Lago, InventoChino, Li02, Anshtpswills, y a todas esas anónimas que tan bellos comentarios hacen. Espero no haber olvidado a nadie, y de ser así, pido mil perdones. Aquellas que han seguido la historia en silencio, esta es la última oportunidad para hacerme saber qué os ha parecido, me encantaría descubrir quiénes sois y lo que pensáis de todo esto. Esta intro es de una buena amiga y seguramente conocida por la mayoría, LadyBardo. Como siempre hago, me encantaría que le dedicaseis unas palabras a este magnífico texto, creado con tan solo unas pinceladas de la historia y un pequeño adelanto del capítulo. Es tan buena, que ha logrado esta maravilla, y con ella, yo he conseguido un pequeño milagro jajaja.
Los personajes no me han pertenecido nunca, pero de algún modo, los hemos hecho nuestros. Si bien es cierto que la historia, es completamente mía.
"Quería protegerme. Sí, eso me dije. En ocasiones, incluso, defendí que también te protegía a ti y te alejé de mí para evitarnos sufrir. Sé lo estúpido que suena. Ahora lo sé…
Pero en aquel momento, durante una fracción de segundo, tuvo sentido. Temía ceder esa parte de mí que estaba oculta, ese hueco de mi alma que palpita sin escudos, sin protección y que de quebrarse posiblemente me mataría.
Así que te alejé. O al menos lo intenté. Joder que si lo intenté. Quise mantenerme firme, lejos, impasible… pero fallé.
La distancia era algo mecánico, frío, un simple obstáculo racional y al mismo tiempo un sinsentido. Sí, sin sentido, porque mientras mis manos se escondían tras mi cuerpo para no tocarte, las dos las veíamos temblar de emoción. Porque mientras mis palabras eran estúpidas, controladas y neutrales, mis labios te sonreían con una ilusión casi infantil. Porque mientras elevaba la barbilla, marcaba distancia, fingía no prestarte atención, mis ojos te buscaban sólo para brillar con tu presencia como ninguna otra persona ha logrado. Porque si me quedaba callada, si nada nos interrumpía, si nadie estaba ahí para acompañarnos y convertirse en mi improvisada barricada, estoy segura de que se escuchaban mis latidos resonando estrepitosos, chivatos, esperanzados…. Felices. Porque siempre pretendí retenerte junto a mí, desesperada, y empujarte fuera de mi vida al mismo tiempo, sin importarme que te estuvieras partiendo en dos frente a mis ojos.
Te obligué a resistir, a malvivir de señales que jamás reconocí, a dejarte entrever un amor que nunca me atrevería a liberar, como un mal cebo que te retenía ahí, a mi alrededor, sólo para que yo pudiera decepcionarte una y otra vez, desgastar tus fuerzas, multiplicar mi cobardía, restarnos sonrisas.
Y ahora, al dejarme caer frente al espejo, al mirar mi estúpido reflejo, abro al fin los ojos: ahí sólo queda un cascarón vacío. Porque todo mi yo, mi alma, mis sentimientos, mi alegría, se han fugado río abajo, siguiendo los pasos que diste al marcharte, repitiendo el camino por el que ya no queda ni tu sombra, persiguiendo a quien les regalaba la vida, buscando a la persona a quien me empeñé en alejar de mí pensando que nos protegía.
Porque me equivocaba, tú siempre lo supiste. Lo racional puede controlarse, pero lo que realmente importa tiene su propia y maravillosa anarquía, trasciende este mundo y no entiende de muros, reglas, ni ninguna otra estupidez mundana y terrenal.
Y sólo al perderte lo entiendo yo también. Que cambié vivir por sobrevivir… y ni siquiera sé si este limbo entre la abulia y el dolor se considera existir. Que alejé mi felicidad por miedo a sufrir, cuando precisamente era yo quien nos estaba condenando a este infierno.
Y quizás, ya no pudiste aguantarlo más.
Y hoy, vacía, agonizante, sin nada, porque yo misma he destruido todo a mi paso, miro en lo que me he convertido y me pregunto: ¿quién podría culparte?" LadyBardo
CAPÍTULO XXI
"Nada más leer la primera línea, mis ojos se volvieron vidriosos, opacos. Tuve que respirar profundamente, tomarme un segundo y continuar. Necesitaba saber si me había equivocado del todo, si mi orgullo mal entendido me cegó, si mi desmedida y tardía sed de una venganza que no merecía había aniquilado lo único bueno que recuerdo en mi vida."
Me costaba tanto centrarme. Las manos temblorosas y la nebulosa que se había instalado en mi mirada no me dejaban pasar más allá de la primera frase. Tome aire, como si fuese la última bocanada del resto de mi vida. La responsabilidad de no mal interpretar ni una sola coma, entender lo que aquella misiva me contaba. Dos, tres, inspirar, expirar. Pasado un buen rato, la calma suficiente para poder concentrar mi vida en unas palabras plasmadas con tinta de confesión, por fin hizo acto de presencia. Y leí, lentamente y saboreando cada letra, cada frase, cada párrafo.
"Mi querida Emma:
Si Emma, querida de siempre, añorada constantemente, el ama de llaves de cada puerta de mi alma. He decidido desnudar la verdad, mi verdad, más allá de los ropajes estrechos del convencionalismo, más allá de los miedos infundados y el angosto corsé en forma de norma. Una indumentaria auto impuesta por la desatinada idea del deber mal entendido. Hasta tu bulliciosa irrupción en mi aciaga vida, no era consciente del tedioso existir de mis días. Acomodada en la lúgubre rutina, observando caer las hojas de un árbol que se niega a claudicar, viviendo vidas ajenas y ensoñaciones desacertadas de libros mil veces leídos. Apareciste hace ya tantos años, con la fuerza arrebatadora de los vientos anabáticos, surgiendo ascendente hasta llegar a la solitaria cima donde me hallaba. Rocío fresco, brisa del valle. Alzaste la vista hasta llegar a intuirme, traspasaste la oscuridad, aportando la luz que escudriñaría cada rincón de mi mirada. Valiente donde las haya, no por falta de temor, sino por la capacidad de enfrentarte a él una y otra vez, hasta que cometí el más terrible de los errores. Me equivoqué, me equivoqué entonces y lo he vuelto a hacer ahora. Era mi pavor el que te expulsó en el pasado y el que lo ha repetido en el presente. Mi torpeza es tal, que creyendo estar en lo cierto, te dañé. Te partí el corazón para evitar dolor, y tan solo logré lastimarte de por vida. Por si tal tropelía no hubiese sido suficiente, y tras pasar las horas más felices de mi vida, el mutismo. No hay falta de derecho ni razón al reaccionar como lo hiciste, y debería aceptar la pérdida de la única persona que logró que un corazón negro y muerto, bombease de nuevo roja sangre, latidos nuevos. Pero no puedo Emma, no puedo. No sin antes decir, demostrar todo aquello que siento, todo el amor que te profeso.
Debes saber, que después de ti, me dejé mecer en la inercia del falso mar de atrezo que rodeaba mi minúscula isla. Pensé, que quizás, si hacía un esfuerzo hercúleo podría desterrarte tan lejos, que no quedaría reminiscencia alguna que te dejase varada en mi pequeña playa. Adormecí una conciencia solo despierta en tu breve presencia, y creí haber vencido a la añoranza de aquella sonrisa que cuan espejo, despertaba la mía. Estaba segura de que la melancolía en la que me vi sumida, jamás regresaría a mí. Había sobrevivido a ti, puse tierra de por medio, silencio y "Olvido". Pero la losa de la pesadumbre, acompañó sin yo saberlo, cada perenne soplo en cada segundo de mi vida.
Tu carta, la de tu maestra y tu libreta, fueron un mantra, una plegaría, una oración, una invocación rogando cada día volver a tenerte cerca. Perderme en tu mirada, ahogarme en ella y dejar que me salve tu alegría. Pero debo reconocer el pánico que ello a su vez me generaba. ¿Por qué? ¿Y si solo lo imaginé, y si te idolatré y no fuiste más que una niña con ganas de aventuras? Podía haber confundido todo, tus temores eran los míos, pero yo sobreviví a ellos del modo que mejor sé, mintiendo, mintiéndome.
Los años pasaron con más pena que gloria, pero lo hicieron. Si conmutar un solo día de pena. Un reloj suizo, aunque lo único que no hice, fue medir el tiempo, pues nada llenaba una piza el hueco cascarón en el que me he convertido. Maestra de la máscara y el disfraz, constructora de elevados y anchos muros, reina de mi propio lóbrego reino. Lo tenía todo, la bendición de una madre que jamás me quiso, el respeto de su enlutado, siniestro y poderoso rondador, el constante beneplácito de un padre ausente que me colmaba de atenciones y un pretendiente acomodado, perfecto para las fotografías de las revistas e inútil para cualquier otro menester, un simple consorte con el que remataría la imperfecta vida de la perfecta reina.
Con todo encauzado, la telaraña de mi vida pulcramente tejida y a falta de un par de pinceladas para la que sería sin duda alguna la más fastuosa y perfecta boda del año… Tú. Siempre tú, porque jamás te fuiste, porque nunca saliste de mis pensamientos, porque no se puede domar al viento, no se entierra lo que no ha muerto, no se olvidan los recuerdos.
No necesité más que un cruce de miradas. Te reconocí al instante entre "La Niebla" que envolvía mi rededor, tu dorado cabello, tus ojos de fuego, de embravecido mar, de campos bellos. Y aquella sonrisa, que aun envuelta en un velo de ironías y reproches, era tan tuya como tu aliento. Solo tú buscarías las entradas secretas de mi casa, mi espíritu, mi cuerpo. No requeriste esfuerzo alguno para provocar una suave brisa. Suficiente para derrumbar sin piedad el endeble castillo de naipes que protegía esta "Evil Queen" de oropel.
En mi interior, reviví una guerra que creí ganada. La titánica lucha entre lo que se debe y lo que se desea, lo que me mantiene viva y lo que me mata. Como primera reacción, la ilusoria indiferencia que solo pretendía ocultar la zozobra, el desasosiego que causaba tu sola presencia. Habías vuelto, mis plegarias escuchadas. Ante mí, la posibilidad de redención, la oportunidad anhelada de sentirme entera, y la opción para decidir por mí misma la dirección de mi vida. No era feliz Emma, y tú representabas la puerta que daba acceso a mi libertad. Pero es más fuerte la costumbre que el valor, la conformidad que la rebelión, el inmovilismo que la contienda. Y aunque yo creí tener dominado el arte del camuflaje, no me creíste. Una vez más, retornaste a mí sin rendición, hasta lograr traer de vuelta a la Regina que una vez fui. Y aunque "Nadie nos recordará" tú siempre permanecerás, siempre, no importan la distancia, ni la lejanía, el tiempo o lo cambiante del fluctuante universo. Eres lo único cierto.
Por unas horas, apenas un lapso, soñé con una vida juntas. Yo, en la cocina, complaciendo tus caprichos y colmando tu glotonería. Tú, inundando de risas, anécdotas y ensoñaciones nuestras veladas. Nos imaginaba remodelando todo este mausoleo de tristeza, en un edén de amor y respeto. Por el contrario, estoy perdida en los "Laberintos" en los que siempre acabo, convertida en la "Chatarra" que merezco ser.
Mi querida Emma, mi alma gemela, mi amor verdadero. Sé que nada hay que ya pueda hacer salvo esto. Ya no quiero más secretos, no más rodeos. Al menos si te pierdo, me consolará saber que, por una vez, sólo una vez, fui valiente, me desnudé ante ti, física y moralmente. Esto es lo que soy, soberbia, férrea, terca, estoica, humana ante ti. Si el amor es todo cuanto dice mi madre y es una debilidad, quiero ser débil a tu lado, quiero dejarme caer y morir para renacer en ti.
Emma, soy la herida sangrante que lleva años matándonos. Cúrame, cúrate, alivia este dolor que nos está asfixiando, sálvanos, ven a mí.
Te amo, sin importar la respuesta, si esperar nada. Te amé y te amaré por siempre, ninguna conjugación del verbo, describe tal sentimiento.
REGINA "
La leí una y otra vez, apenas alcanzaba a comprender, digerir, asumir tal confesión. Y lloré, un llanto agridulce, de felicidad y fracaso, de esperanza y derrota. Toda contradicción me visitó en aquel cuarto que se había convertido en mi refugio. Estaba tan abrumada, que no me sostenían las piernas. Quería salir corriendo, pero me sentía ridícula y sucia por el trato que le di, como si un poder oscuro se hubiese apoderado de mi por un instante, y ahora, estando todo lo lúcida que podía estar, me daba cuenta de lo que hice y de lo que ella, acababa de hacer. No reaccioné, me quedé llorando bajo las sabanas, como la niña que se asustó de un perchero en la oscuridad.
Poco más tarde, oí que se abría la puerta de la calle. Era Ruby, volvía con Belle, no sabía si quería o no que me viesen en ese estado. Por un lado, necesitaba a amiga, a mi hermana, por otro, me sentía abochornada. Pero apenas tuve tiempo para más divagaciones. Dos toques de cortesía en la puerta, y se abrió.
-Ay Dios Em ¿Cómo leches has leído?, pero si no hay luz aquí. Es que ¿Te has pasado al lado Oscuro? Jajajaj
-Snif! Menos coñas Rub, snif. – No podía contener el sofoco.
-Pero qué…. Emma, ¿Qué te pasa? No me jodas, y yo que creía que Regina no era tan maligna como parecía. ¿Qué demonios te ha dicho? Mira que voy y…
-Para Rub, todo lo contrario. Me ama… ¡Pero… Snif! – Ruby se me quedó mirando perpleja, detrás de ella asomó Belle y a su espalda Mulán. Por lo visto, habían traído refuerzos. – Pero, no sé qué hacer, ella se iba a casar, y no soy quién para….
-Para, para, para, para…. ¡PERO TÚ ERES IDIOTA! ¿Me tomas el pelo? Llevas toooooda la vida con que si Regina por aquí, que si Regina por allá… y ahora que te dice que te ama… ¡VAS TÚ Y ME DICES QUE NO ERES QUIÉN! ¡YO TE MATO! – Automáticamente, Belle y Mulán sujetaron a una "enfadada" Ruby. Fue tal su reacción, que logró que soltase una carcajada. Parte la tensión, parte los nervios, y una gran parte, es que Rub siempre sabe cómo hacerme reaccionar. - ¿De qué te ríes? Estás fatal, vístete ahora mismo y vas a por esa morenaza de infarto, que al final, verás como acabo pasándome al otro lado y la hago mía.
-¿Y qué le digo? – Rub se golpeó la frente con la palma de la mano, y acto seguido, dibujó una "L" en la frente, como hemos hecho toda la vida para reírnos la una de la otra.
-¿En serio crees que es necesario decir una sola palabra? ¿Y tú eres la gran conquistadora? JA!
-Las demás no me importaban, esa es la diferencia. Y yo jamás sería capaz de escribir algo como lo que ha escrito ella.
-Déjate de cartas. Ve a por ella, seguro que cuando le veas, sabrás muy bien qué hacer o decir.
-Pero…
-Na, na, na, nada de peros. ¿Verdad? – Se giró hacia el resto de las presentes, que asintieron con una gran sonrisa. Belle tomó la palabra.
-Entonces, ¿Ya no compras el Palacete? – Bueno, al fin y al cabo, Belle no dejaba de ser Agente Inmobiliario.
-Mmmm, ¿Sabes Belle? Sí, lo voy a comprar. Llama ahora y dile que tienes comprador, me da igual el precio que diga, pero no digas que soy yo. Lo compraré a nombre de una de mis empresas.
-Y… ¿Por qué vas a hacer eso? No lo entiendo. – Mulán se rascaba la cabeza ante mi loca idea.
-Ya os lo explicaré con calma. Belle, llama ahora por favor. Si te pregunta por la carta, dile que me la has dado, pero que no sabes nada de mi respuesta o si he llegado a leerla, ¿ok?
-¿Y qué empresa digo que la compra? – Belle estaba tan desconcertada como todas, bueno, casi.
-Prueba con "Patos sin fronteras" es muy apropiado jajajajaja. – Ruby se reía, porque en el fondo, ya estaba imaginando mi jugada. Y sabía que no relacionaría ese nombre con Emma.
-¿Patos… sin fronteras, eso existe? – Mulán se estaba perdiendo del todo.
-Jajajajaj, aunque suene increíble, sí. El nombre se lo inventó Rub, cómo no jajajajaj. En realidad, más que una empresa, es una ONG, que se dedica a…. Buah, qué más da, es una buena idea. Por favor Belle, llama.
-Ok, vamos allá. – Sacó su móvil del bolsillo y marcó, un tono, dos y la respuesta al otro lado. – Hola Regina, sí, soy Belle… Sí, ya le di la carta, pero no sé decirte si la ha leído o no, supongo que la respuesta llegará cuando deba….. No, no te llamaba por eso…. No, es porque he recibido una oferta de compra, es una buena oferta y quieren el Palacete ya…. Lo que les quieras pedir, no han puesto pegas….. Ajam…. Ya, bueno, lo único es que tengo que llamarles ahora mismo si estás dispuesta a vender….. Claro…. Lo entiendo, pero no puedes dejar pasar esto….¿Cómo?... No, no hace falta, tengo los papeles que me dejaste firmados, solo necesito la cifra y ya está todo hecho….. Oh, pues no creo…. Hoy no, igual mañana si la veo, pero hoy no creo, a no ser que quieras que…. Vale, lo entiendo, no sé qué decir…. Ok, si a ti te parece bien, les llamo ahora mismo y lo cerramos, ¿Si?... En cuanto tenga noticias te llamo. Gracias Regina, y… Ánimo, nada es tan terrible. Ciao. – Y colgó, levantó la barbilla y vio a tres locas a las que les faltaban las palomitas de maíz, y un segundo más tarde, las tres nos pusimos a aplaudir y a vitorear a Bella.
-Chica, yo solo encuentro tres explicaciones a esta conversación. O eres una mentirosa compulsiva a la que deben tratar ya, la mejor vendedora del mundo y ya están tardando en darte un premio, o una actriz de Oscar, el caso es, que me lo he tragado hasta yo jajajajaja.
-Ruby, no te rías de mí, he hecho lo que me ha pedido Emma.
-Ya, ya, pero lo has hecho impecable. Pero… Una cosita ¿Cuánto ha pedido?
-Rub, eso no importa. Belle, paga la oferta más alta, me importa un comino el dinero. Será para ella, eso es lo único que me importa.
-Vale Emma, pero haz algo ya, está hecha polvo.
-Sí claro que voy a hacer algo. Llama otra vez, y dile que ya está todo hecho y que van a llevarle ahora mismo los papeles. Espera ¿Los llevas encima?
-Pues… Lo cierto es que… - Se puso a rebuscar en su maletín – Sí! Aquí están.
-Ole, ole y ole…. Esto es mejor que una película Rub, siempre me lo paso genial con vosotras jajajaja
-Tranquila Mulán, que eso no es un Tablao Flamenco jajajajaj Un circo es más acertado jajajajaj – Ruby y Mulán eran un gran equipo a la hora de poner notas de humor en el aire. Entre tanto, Belle y yo estábamos enfrascadas en la documentación, aunque lo cierto, es que no pusimos el Palacete a nombre de ninguna empresa.
-Ya está Emma, deja que le llame y se lo digo. – De nuevo… Un tono, dos, tres… y la respuesta. – Hola Regina, soy Belle de nuevo, ya lo tengo todo… Si, listo y firmado… Lo sé, tranquila, te mando a alguien para que firmes… Es solo un momento… Ok, sale ya… Claro, saldrá bien, no pierdas la fe. ¡Luego hablamos, Ciao! Vale Emma, es tu momento, suerte. Espero que no te mate por el disgusto. – Una sonrisita y me hizo entrega de los papeles.
-Bueno Em, ha sido un largo viaje, no la líes ahora que nos conocemos. Procura no usar la lengua para hablar jajajaja, porque la cagas fijo jajajaja. – Un manotazo en el hombro y un abrazo apretado, no necesitaba más de Rub, era el impulso que necesitaba.
-Gracias Rub, gracias por ser parte de mi vida, una parte vital en ella.
-Déjate de bobadas y corre. – Abrió la puerta y me pasó la chaqueta, y en vista de que parecía anclada al suelo, un empujoncito al ascensor.
-Suerte Emma, aunque no la necesitas, solo sé tú misma y dile lo que sientes, déjate de "Laberintos".
-Gracias Mulán, gracias Belle, gracias…
-Que sí, que sí, que te pires jajajajaj – Y Rub dio por finalizadas las despedidas.
Mentiría si no dijese que estaba tremendamente nerviosa. Llevaba los papeles en la mano, como un corredor de relevos sujeta un testigo, testigo que, entregaría a Regina. Juro que mi paso era ligero, pero jamás distancia tan corta, pudo parecer más larga. Tenía la extraña sensación de no avanzar. Casi sin aliento, no tanto por el breve recorrido, sino más bien, por lo elevado de mis pulsaciones, me planté frente a la inmutable puerta de hierro. Apreté los puños, y con esa acción, casi logro estropear la importante documentación que sujetaba. Llené del tan necesario oxígeno mi cuerpo, agarré con fuerza la cancela y la empujé para abrirla. Sorpresa, estaba cerrada. Esto sólo demuestra, que el destino tiene un retorcido sentido del humor, debía colarme en la propiedad, tal como lo hice hacía veinte años. Tampoco me costó demasiado, una leve sonrisa acompañó el gesto. Caminé por el sendero que llevaba al árbol, toqué su tronco y su talla, me giré hacia la ventana que me dio acceso por primera vez, y en un arrebato de infantilismo, decidí empujar su hoja, solo por ver si se abría. Así lo hizo, era como una invitación a rememorar, cómo empezó todo. Me faltaba Ruby, pero ella ya me había dado el impulso que necesitaba, lo llevaba en mi corazón y en mi recuerdo. La ventana cedió con solo tacarla, dándome paso al interior. Un pequeño brinco y … De bruces contra el suelo. No, no estaba tan ágil como creía, o puede que fuese exceso de vigor, pero no calculé la caída, igual que en aquella primera correría. El legajo se me escapó de la mano, y como sucediera con mi libreta, comencé a palpar por el suelo en su busca.
-¡Emma! Pero qué… ¿Te has hecho daño? – Allí estaba ella, como la primera vez. Un regreso al pasado que cambió nuestras vidas. Como dice el tango "Volver" … "Que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y nombra…"
-¿Qué? No, no, tranquila, estoy bien. ¿Te he asustado? No sé en qué estaba pensando, de pronto me vi a mí misma haciendo esto hace… Bueno, mucho.
-No, te aseguro que me asusté más hace… Mucho. – No parecía enfadada, solo triste, contrariada, y al final de su oscura mirada, un rayo de luz. – ¿Por eso has decidido no usar la puerta? Anda, levanta, creo que se te ha caído esto. – Tomó los ya perjudicados documentos, alzó su mano para entregármelos. Yo alcé la mía, pero no para hacerme con ellos, sino para frenar el intento.
-Es para ti. Son los papeles que estabas esperando, me los ha dado Belle. – Su rostro se tornó perplejidad.
-No entiendo ¿Por qué los traes tú? Creí que…
-¿Habías vendido el Palacete?
-Si. Yo…Puede que me rindiese demasiado pronto, lo siento Emma.
-Y lo has vendido, pero lee. No es una carta como la tuya, pero es mi manera de decir lo que siento.
-¿La has leído? Ahora casi me da vergüenza.
-¿Vergüenza? Es la confesión más valiente que he leído jamás. Pero por favor, lee. – Desenrolló como puedo esa especie de bola de papel que le entregué. Su cara iba transformándose, de la sorpresa a la sonrisa, de la sonrisa a la emoción, de la emoción… A las lágrimas. – Regina, no llores ¿No te gusta? Va, ya he metido la pata, lo siento mucho "Perdóname".
-No Emma, no es eso. "Perdóname" tú a mí, no quiero mal interpretar nada, nunca más. ¿Qué significa exactamente esto? – Me acerqué a ella, a un palmo de su rostro.
-Significa, que, si tú quieres, este será nuestro hogar. Que, si lo deseas, haremos de este mausoleo, un lugar de luz, amor y compresión. Si me haces el honor, cenaré tus platos cada noche, almorzaré a tu lado y te llevaré el desayuno a la cama. No será fácil, nada lo es. Pero… Cúrame tú a mí, cerremos esta herida a base de besos. Este Palacete, será tuyo y mío, te lo compro para poder regalártelo y que sea de las dos, que solo entre a quien le demos paso, que solo se grite cuando corra tras de ti por todos sus pasillos, por todas sus estancias. Abriremos de nuevo la entrada secreta y mandaremos a la mierda todos los recuerdos que nos duelan. – Solo nos separaba un centímetro entre labio y labio. – Hagámoslo Regina, deja todo y tómalo todo, llenemos de fotografías las paredes, de gemidos el aire y de sueños el lecho. ¿Quieres?
-Claro, pero con una condición.
-La que quieras
-Arreglaremos esta ventana, ya no espero a nadie. – Estallamos en una carcajada repleta de tensión, emoción y alegría. En cuanto recuperamos la cordura, las pupilas se clavaron como flechas en la diana, solo tuvimos que entre abrir los labios. No hicieron falta más palabras. El beso más deseado, buscado, soberano, espléndido, cierto, eterno. Pasados… Ni sé el tiempo, hizo una pequeña pausa, me apartó levemente, me miró, sonrió. – Emma, ¿Aún escribes?
-Sí, bueno, de vez en cuando ¿Por qué?
-Deberías escribir todo esto. Es como un cuento, pero no como los que leemos, este, es auténtico.
-Lo haré, te lo prometo.
Y me volví adicta a su aliento en el mío, al bálsamo de sus caricias, al sabor de sus comidas, a observar sus movimientos, a deleitarme con ellos. Crecimos juntas, reímos y lloramos, llenamos la casa de vida. Nos visitaban nuestras amigas, las de siempre, las que permanecen en el tiempo, las que no olvidan. Sandy, Su, Mary, Mulán, Belle. Vino la abuelita, reencontré a mi maestra y todas ellas, se enamoraron de la espléndida Regina, exquisita anfitriona, sublime persona. Y Ruby, mi hermana, ella revoloteaba y nos protegía, guardiana de nuestra vida, cómplice imprescindible y testigo constante de nuestra historia de amor. El calendario perdía sus hojas a la par que el manzano, y así….
EN LA ACTUALIDAD, 5 AÑOS MÁS TARDE
-¿HOLA? ¿EMMA? ¡YA ESTOY EN CASA! ¿Dónde se ha metido? ¿Pero dónde está?... ¿Qué hace esto abierto? Está arriba… Te voy a pillar ji ji ji …. ¡TE PILLÉ!
-Por Dios Regina jajajaja, que susto me has dado jajajaja. Has vuelto pronto.
-¿No te alegras de verme?
-Siempre, solo me has sorprendido, bésame.
-Antes dime qué haces aquí arriba. Siempre te gustó este sitio, pero no sabía que te habías montado aquí un despacho.
-¿Sorpresa? Jajajaja. No, en serio. Cumplo una promesa, pero me he bloqueado al final.
-¿Qué promesa?
-Nuestro cuento.
-¿Lo dices de verdad? ¿Es nuestra historia? ¿Lo has hecho?
-Pues claro, mujer que poca fe jajajaja. Tarde más o tarde menos, siempre cumplo mis promesas. Es mi regalo de aniversario, pero está inconcluso.
-Ohh, nuestro regalo de aniversario, gracias amor ahora si te beso. Muak!... Veamos, ¿Cómo empezó?
-Pues como todos los cuentos "Érase una vez…" pero paso de terminarlo con la memez del "y fueron felices y comieron perdices" Nunca comprendí lo de las perdices jajajaja.
-Mmmm, pues el otro final
-¿Cuál? Dale tú el final.
-Déjame ver… Mmmmm… Ya lo tengo…
Así fue y así se lo hemos contado, la verdadera historia de cómo la "Evil Queen" fue rescatada de su oscuridad, por la luz de su "Salvadora". Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
FIN
Y aquí se acabó nuestra aventura, gracias a todas por llegar hasta aquí, y ahora, no seáis sosas y dejarme saber qué os ha parecido. Fue un auténtico placer "OS LO PROMETO." BESOS MIL.
