PRESPECTIVA DE CELESTIA

-termina rápido que vamos a comprarte ropa-me dijo el entregando un plato con ensalada de nopales

-claro señorito-le respondí con cierta ironía, y con algo de molestia tome el tenedor con magia y empecé a comer

-usa las manos- tomo el tenedor y lo coloco en mi mano. Mire el tenedor un rato después de eso, y me di cuenta que ya sabía caminar, ya sabía caminar sin encorvarme (no mucho pero yo misma me corrijo mi postura cada vez que me doy cuenta), y sabía hablar como los humanos de este lugar… Pero no se comer como ellos.

-no sé cómo….-hable, con algo de vergüenza. Sonrió, como si intentase aguantar sus risas, y tomo un poco de comida en el tenedor y dijo:

-abre la boca- la abrí, y me dio de comer, cosa que me sorprendió, e hizo que me confundiese mas

-no es tan difícil ¿verdad?-pregunto siguiendo con su plato

CAMBIO DE PRESPECTIVA

-no es tan difícil ¿verdad?-le pregunte a Celestia después de que le había mostrado como comíamos los humanos, sé que es una yegua adulta y que quizás algunas de las atenciones que tengo hacia ella, como el hecho de haberle enseñado a caminar, le molesten, es decir, a mí me molestarían (aunque quizás sea porque soy más individualista que ella) Pero en fin, no le quiero incomodar (al menos no de esta manera) porque creo que enseñarle a un adulto, como se le enseña a un niño es más que nada una falta de respecto. Pero al contrario, no, personalmente creo que enseñarle a un niño como se le enseña a un adulto es más que nada una muestra de respeto al infante. No sé ¿si hayas leído las reglas de los caballeros? mi querido amigo imaginario, pero una de ellas es hablarle a los infantes como a un adulto pero nunca al contrario, y es por eso que quiero que Celestia aprenda sola a hacer cosas de humanos.

Después de varios intentos, no pude contener mi risa, porque de verdad que era gracioso, ver sus intentos, por comer. Me miro con una mueca y me lanzo una almohada con magia, lo que hizo que otra vez, me cayera de la cama. Mas yo no me iba a quedar así, le jale de una pierna (y que buenas piernas tenia) al piso, y en un dos por tres, ya también estaba en el piso junto conmigo.

-estúpido-me dijo levantándose con algo de trabajo. Me espere a que terminase de comer, y por primera vez en la historia del universo, un alicornio salió al mundo humano siendo una humana.

Al momento de caminar por las calles de la ciudad muchas personas se le quedaban viendo a Celestia, principalmente, por el color de pelo y algunas que otras personas por el color de ojos. Inclusive escuche un niño preguntar ¿ese es un ángel?

¿Es acaso Celestia un ángel?, es decir, hace magia, tiene alas y es hermosa, ¿qué más requisito se ocupa para que ella sea un ángel?, ¿ya ha hecho muchas cosas por mí?, es decir aparte de pasar tiempo conmigo es la única que puede seguirme en una conversación de pies a cabeza sin perderse en un momento. No es que sea la persona más inteligente del planeta y sé que yo me pierdo en otro tipo de conversaciones es solo que se siente genial, cuando alguien puede conversar contigo sin perderse.

Nos tuvimos que subir al transporte colectivo, porque las llantas de la motocicleta estaban congeladas al igual que el resto de la moto. Celestia parecía una niña chiquita al mirar por la ventana, todo le llamaba la atención, todo le parecía nuevo y maravilloso. Cosas que cualquier persona ya daba por normales ella es capaz de encontrarle un millón de preguntas, y también era capaz de ver lo maravilloso en lo ordinario, por más ordinario que esto fuese. Era proporcionalmente igual a lo que pasaría si yo fuese a su mundo, se con seguridad que también me llevaría haciendo preguntas, es más creo que cualquier persona se llevaría haciendo preguntas, ¿pero alguna vez has intentado salir a la calle pensando que eres de otro mundo?, ¿alguna vez has intentado sentir la emoción de lo extraordinario en lo ordinario?, oh mi amigo imaginario si tan solo fueras capaz de haber visto la cara de alegría que colocaba al descubrir cosas nuevas, y si tan solo yo fuese capaz de relatarla, si tan solo existieran palabras en nuestro idioma para decir lo hermoso que fue ese día. Que si, tuve que gastar dinero en su ropa y aburrirme un buen rato, pero el resto fue genial.

Ojala existieran palabras para describir lo hermosa que fue cuando se bajó del camión antes que todos con la esperanza de ver todo mi mundo, ojala existieran palabras para describir su inconmensurable alegría y su aún más infinita hermosura son, solo sentimientos inefables.

Espera ¿qué?, ¿acaso acabo de decirte eso?, ¿acaso esa yegua atolondrada, loca y gritona logro llevarme a la limerencia? Dejemos eso de lado, quieres… Concentrémonos en otras cosas, como por ejemplo, te dije que me había gastado algo de dinero ese día ¿verdad?

Lleve a Celestia a una tienda de ropa para que eligiese lo que más le guste, y aunque tengo algo de orgullo, no solo le tenía planeado llevarla a un lugar sino a varios para que tuviera de donde escoger. Había pasado el suficiente tiempo en la ciudad, como para saber en qué lugares podríamos ir solo una vez, es decir llevarle a lugares donde encuentre ropa que le guste en la primera vez que se lo probaba, para no gastar mi tiempo en vano.

-hola ¿nos podrías ayudar?-hable entrando a nuestra primera parada de la ciudad.

-claro ¿Qué es lo que buscaban?–pregunto acercándosenos la primera dependienta que nos miro

-pues… ropa para ella- hable señalando a Celestia quien se quedó en la entrada, disfrutando del aire que las puertas dan al recibirte. Caminamos hasta ella, la dependienta le pregunto:

-¿qué es lo que estabas buscando? Linda-

-la verdad es que no lo sé, casi no suelo usar ropa- contesto con sinceridad Celestia, haciendo que la dependienta se sorprendiera.

-algunos pantalones, y también algunas playeras, creo que también una sudadera y ropa interior- dije antes de que la sinceridad de Celestia nos metiese en un malentendido.

-pues… creo que no ocupo la sudadera, esta me gusta- dijo señalando la que le había prestado, dejándose llevar a la sección de ropa de mujer por la dependienta.

-bueno, supongo que tengo mis dos chaquetas para mí, ¿no quisieras algo de lencería?-pregunte molestando a Celestia. Ella en contestación me dio un codazo, como diciendo "cállate"

-será más lencería- hable para molestarla aún más, y ella contesto dándome un codazo en la panza y diciendo que espere afuera. Respire hondo ante la victoria que había tenido en contra de Celestia. Y me dirigí a las puertas para hacer lo mismo que hacia Celestia cuando entramos al local, jugar con el aire de las puertas de recibimiento.

Siendo sincero, me aburrí demasiado afuera del local, saque mi celular de mi bolsillo y me di cuenta de algo verdaderamente extraño, aun le quedaba la mayoría de la pila, y eso es extraño porque comúnmente me la llevo escuchando música, pero en estas últimas semanas casi no… quizás sea porque estoy bastante entretenido con Celestia.

Mire que Eclipse, paso enfrente de mí a comprar un atole en el puesto de enfrente, me acerque para molestarle un poco, así que por detrás le di una punta pie en la parte trasera de la rodilla haciendo que resbale un poco.

-¿qué?- pregunto antes de voltear a verme

-hola- conteste con un tono burlesco

-eres tu- contesto más feliz que la última vez en que nos vimos.

-¿cómo has estado?-pregunto al voltearme a ver

-bien-hable con toda la sinceridad del mundo.

-eso es genial, ¿hace cuánto tiempo que no te va bien?- pregunto, sin estar enojada. Yo te dije que se le pasaría rápidamente.

-desde algunos tres años para acá-conteste con una sonrisa.

-excelente, a mí me va genial, ya formalice lo mío con mi novio- dijo intentando molestarme, porque alguna vez (cuando me gustaba) le dije que no me gusta que me hable de su novio. Se sentía como si tuvieses hambre y te hablaran de comida.

-¿otra vez?- pregunte riendo.

-sí, otra vez- dijo suspirando, y empezando a tomarse el atole.

-creo que solo… he estado divirtiéndome- hable aún más felizmente. Porque bien recuerdo que ese día me sentía feliz.

-pues… creo que es algo que te mereces- contesto, creo que divagando un poco.

-he estado saliendo con una chica, no es nada serio y mucho menos mi novia… Pero es bueno estar junto a alguien que… está entusiasmada con el mundo… Es solo que creo que ya había olvidado lo que significa existir, y no se… me lo recordó- dije algo feliz, respirando hondo de la felicidad.

-eso es… sensacional- hablo, creo que con un dejo ¿de tristeza?

Seguimos hablando por algunos minutos, hasta que se tuvo que ir para terminar de hacer sus compras navideñas, y yo me quede ¿feliz?, toda mi vida me ha hecho feliz chingarle la madre a los demás, pero desde ¿cuándo hasta acá me da felicidad compartir mi felicidad?

Pensando en lo que me estaba pasando, volví a donde estaba disfrutando del aire de la puerta, y además quería comprobar si Celestia ya había terminado de elegir su ropa, para pagársela y que nos fuésemos del local de ropa. Pero al llegar a verla, aún estaba decidiéndose, sobre que comprar y sobre que ponerse.

-tu novia ocupa ayuda-me dijo recibiéndome, la dependienta que nos estaba ayudando

-¿novia?-pregunte, algo sorprendido

-oh, disculpa es que creí que lo era, no tomo a bien, que te pusieras a hablar con esa chica-dijo antes de llegar a donde estaba Celestia, esta salió, con un conjunto que decir que era bastante bonito seria poco.

-¿cómo me veo?- pregunto

-bien-conteste, sonriendo

-mmmm no se… no me gusta- hablo mirándose en un espejo que tenía enfrente

-esta entre ese y otros cuatro- hablo algo fastidiada la dependiente. Siendo sincero contigo, comprendía e inclusive empatice con la dependiente, porque de verdad que ella se veía igual de bien con los cinco conjuntos a escoger, y le dije que se llevara varios, pero no. La señorita Celestia, quería escoger uno, y solamente uno.

-¿por cierto porque estoy aquí?-pregunte, después de un rato, fingiendo que paso mucho tiempo

-le ayudamos a escoger ropa- hablo la dependienta

-¿ya escogió la ropa interior?, creo tener una opinión más objetiva en ese tema- le conteste, haciendo que Celestia me mirase enojada al momento en el que salió con otro nuevo conjunto

Estaba de nuevo probándose el quinto conjunto, cuando me dijo:

-¿cómo me veo?- La verdad es que ya estaba harto de esa pregunta así que conteste:

-te ves igual de bien que la noche en que nos conocimos, igual que el día que dormimos juntos, y te ves igual de bien que cuando estabas desnuda esta mañana, y ya que hablamos de eso deberías de estar así más seguido- conteste, con algo de cinismo, haciendo que Celestia y la dependienta se me queden mirando. Después de un rato en que cruzamos miradas y yo mantuve una ceja levantada Celestia, dijo:

-este será el último- dicho y hecho, pague la ropa que quiso comprar, y después de eso, volvió a colocarse algo de ropa interior femenina que no le apretaba ni le incomodara.

Salimos de ahí, y fuimos a un lugar donde podríamos comprarle zapatos o tenis, escogió un par de tenis algo… pues como decirlo, estilo "hípster", creo que fueron amor a primera vista porque milagrosamente no quiso volverse a probar otros.

-¿por cierto como conseguiste el dinero?-pregunto una vez, ya estábamos fuera de las tiendas en un parque del centro de la ciudad

-¿no te dijeron que hablar de dinero era de mala educación?-pregunte levantando una ceja

-bueno, sí, pero no te he visto trabajar- me contesto

-bueno, mis padres me dan dinero el quince o el dieciséis, de diciembre todos los años-

-eso y que aparte de que he ahorrado todo el año porque quería ir a ver a "Panda", tocar pero nunca se presentó-A complete la explicación

-¿panda?-

-es una banda, por cierto ocupo comprar una cafetera, para la casa, vamos- hable levantándome de la banca en la que estábamos y empezando a caminar hacia una tienda departamental

Le tome de la mano, para cruzar las calles, y que ningún carro le fuese atropellar porque de manera muy inteligente se quedaba a ratos parada a mitad de una calle o a mitad de un cruce de autos. No la puedo culpar por hacer eso, ya que mi mundo es algo muy pero muy nuevo para ella, y además todo le ha de parecer fascinante y sorprendente, es solo que no quería que su vida corriese peligro y mucho menos que fuese atropellada.

Entramos a la tienda departamental, la cual era por lo menos enorme. Celestia se quedó viendo cada lugar donde se exhibían objetos, lo que me pareció gracioso, además de las preguntas que hacía en algunos casos, ya que en otros no las hizo, quien sabe quizás su mundo no es tan diferente al nuestro.

Después de que viéramos el primer piso, subimos al segundo donde de seguro estaría la cafetera que busco.

-se mueve sola-dijo mirando la escalera eléctrica

-sí, lo único que haces es pararte y esperar a que te suba- dije sonriendo, y caminando hasta la escalera, creo que le dio miedo subirse, porque lo primero que hizo fue tomar mi mano.

Llegamos al piso de arriba y como estaba algo cansado de caminar, me senté en un sillón que vi y dije:

-hogar, dulce y acogedor hogar- Se sentó sin saber muy bien de que iba el juego que estaba empezando.

-hoy sale Mr. Robot-dije fingiendo, al momento que tome el control de una tele que estaba enfrente de nosotros y fingí encenderla.

-la tele se averió- continúe con la broma

-es… una verdadera pena… estoy tan consternada- dijo entendiendo el juego

-vamos a la cocina-dijo levantándose, y empezando a caminar, dando pequeñas risas. Llegamos riéndonos donde estaba la cocina imaginaria, me abrió la silla para que me sentara, y coloco con sus manos un mantel imaginario en mis piernas. Después fingió sacar de un horno, un plato de comida.

-mmmmmmm…. sopa de habas- dije después de fingir haber olido el platillo.

-tu favorita- hablo ella entre risas, y después de eso, miro el lavaplatos, intento abrir la llave y a completo

-la llave se descompuso-

-bien no importa porque- dije levantándome de la mesa, y caminando a donde se exhibía otra cocina

-vivimos en una casa con dos cocinas-

-eres tan brillante… te espero en la recamara-hablo haciendo una seña de asombro, llevándose una mano a la cabeza y levantando un pie.

Dicho, eso, empezó a correr a donde estaban en exposición, las camas. Ambos estábamos riendo de cada tontería que hacíamos, y si eran pendejadas pero eran nuestras pendejadas.

Cuando llegamos, se acostó, en la cama, y yo me le subí encima lentamente, nos miramos a los ojos con mirada de cómplices como si fuésemos un par de niños jugando a la casita y a ser novios. He de decir que ambos teníamos una gran sonrisa en nuestras caras, y por primera vez en mi vida me sonroje al mismo tiempo que lo hacia otra persona.

-amor… no sé cómo decirte esto… pero hay una familia de voyeristas en nuestra habitación- hable sonriendo, y mirando a las personas que nos miraban algo sorprendidos de nuestro comportamiento. Ella les miro también y rio al mismo tiempo en el que yo lo hacía.

-esto es divertido, eres divertido cuando no sales con tonterías- hablo después de que nos terminamos de reír, y también después que las personas se fueran.

Hola, se que son dos capitulos subidos el mismo dia, y no, no escribo tan rapido. Es solo que si son observadores se habran dado cuenta que cada cuatro o cada cinco dias subo un capitulo, y como no he tenido internet, hace dos dias que debi de haber publicado el octavo capitulo, y en dos dias deberia de estar el noveno capitulo subido. No se hasta cuando tenga una conexion estable a internet, por lo que decidi subir ambos hoy.

Por cierto dejen sus comentarios con respecto al fanfic, y nos leemos hasta la proxima!