Rise of the Guardians y Frozen no me pertenecen
(Capitulo 8)
"Otra vida en el pasado"
Suaves y frescas brizas de otoño acariciaban mis rosadas mejillas y mi cabello bailaba al compás del viento que arrastraban las coloridas hojas de la estación más fresca y relajante de todos, pero no se comparaba con el invierno, el invierno frio pero a la vez hermoso, con sus bellos copos de nieve formados a la perfección cada vez que caían en las hojas de los pinos más altos del bosque, estaba emocionada porque esa estación llegara, me encantaba jugar con la nieve cuando no tenía que tratar mis responsabilidades como princesa de Arendell, Ander era mi hermano mayor y el heredero al trono, de verdad estaba muy feliz por él, pero con tantos deberes no teníamos tiempo de hacer ni un muñeco
-¡Charlotte!- me llamo mi amiga Raquel desde la puerta que daba entrada al castillo y a los jardines en donde yo me encontraba, fui con ella y la vi parada sonriendo con esos hermosos ojos color verde y su cabellera dorada y larga, su piel era un poco blanca, y su cabello era tan grande que se la tenía que sujetar una trenza gruesa donde le gustaba colocar cualquier tipo de flor- te he estado buscando por todos lados
-lo siento, estaba...
-¿disfrutando del otoño? Lo sé, te conozco- me abraza y yo correspondo- vine a verte y saber cómo estas
-Hay Raquel, que puedo decirte- camino a dentro y empiezo a trenzar mi cabello rubio-platinado a un lado- estoy tan frustrada cuando recuerdo la situación en la que estoy, no creo poder lograr convencer a mi madre de no casarme con un príncipe primogénito de un reino, sin amor... ¿te imaginas eso?
-Lo sé, todavía no puedo creer que la bruja de la condesa de Austria haya convencido a tu madre y a tu padre para hacer eso, tú deberías ser feliz con alguien a quien amas
-Por suerte que no estoy enamorada, si no sería el dolor mucho peor- nos dirigimos a mi habitación- y dime, ¿Cómo están las cosas en Corona? ¿Ya decidieron vender los productos que tu padre se negaba a expandir?
-¡Sí! Hemos tenido mucha producción y progreso tanto en los trabajadores como e nuestras ventas, pero por favor no me hables del tema, pase 2 semanas tratando de convencerlo y al fin lo logre, claro que mi madre contribuyo- dibujo una sonrisa y se arrojó a mi cama
Para ser una princesa de 21 años a veces no se lograba comportar como una joven madura, y eso es lo que me gustaba de ella, era tan liberal y alegre, siempre lográndome sacar una sonrisa, con sus comentarios divertidos, realmente me hacía bien estar con ella. Aun no podía creer que viajara dese su reino solo para venir a verme, sin duda era la mejor amiga.
Camine hacia mi espejo y mire mi reflejo en él, mi piel estaba más blanca que lo de costumbre, tanto que ni siquiera se notaban las pocas pecas que tenías, mis ojos tenían su mismo color azul desde que nací y mis cabellos blanco- platinados me llenaban la cabeza si de verdad era la verdadera hija de mis padres.
-¿es verdad?- dice Raquel mirando el techo
-¿Qué cosa?
-Lo del baile, para encontrar a tu futuro esposo -Me quede callada y tocaron a la puerta era Ander
- ¿puedo pasar?
-Adelante- dije un poco triste
-¿Por qué esa cara hermana menor?- camina hacia mí y me da un beso en la frente- se lo que estas sintiendo en este momento, ¿cómo crees que me siento al saber que esos idiotas se te acercaran y te alabaran para ser su esposa? Tienen surte que mama y papa me controlan si no ya le hubiera dado su merecido- ese comentario me hizo sacar una sonrisa y lo abrace, él sabía perfectamente como levantarme el ánimo, aunque de vez en cuando me desesperaba con sus actos de niño infantil
-¡HOLA! ¡No estoy pintada!- grita Raquel divertida saltando en la cama
-¡Ven acá lindura!- Ander la carga y la hace girar en sus brazos, todos reímos y nos empezamos hacer maldades, mi vestido termino roto y el cabello de Raquel enredado. En cambio Ander termino con un leve golpe en el labio por hacerle cosquillas a Raquel. — muy bien, es hora de seguir trabajando, Charlotte ¿me harías un pequeño favor?
-Claro- me arreglo el cabello
-Le puedes entregar esta carta a Maybritt... digo... a la comandante Dunbroch
-Uuhh! ¡A May!- dice Raquel coqueta- ¿y qué dirá esa carta? ¿Sera que te gusta la bella pelirroja de cabellos rizados y ojos tan azules como el cielo?- la miro raro y ella me guiña el ojo — es para provocarlo- me susurra y me rio
-¡No! ¡No! Solo es una orden para vigilar la frontera de nuestras tierras, al parecer el reino enemigo no controla muy bien a sus delincuentes y está cruzando a nuestras tierras- dice enojado
-Tranquilo, se lo llevare, tu ve con papa y yo me encargo de Maybritt — le digo calmada y tomo la carta
-Gracias Charlotte- me da otro beso en la frente y le da otro a Raquel que para él también es una hermana, se va y me empiezo a arreglar para ir al centro de operaciones en donde May estaba, ese era su sobre nombre, su verdadero nombre era hermoso, pero ella prefería que le dijeran May. Raquel se quedó con mi madree y yo caminaba hacia el centro de opresiones hasta que la encontré estudiando unos planos y tácticas de batalla
Muchos dirían que es indefensa y tierna, pero la verdad es que ella era el mismo demonio si se trataba de pelear contra el enemigo, es hábil con la espada y las artes marciales, pero lo que más la destaca es en la arquería, impresiono a mi padre al dar una puntería perfecta en su prueba para unirse al ejército, sobre todo cuando atravesó una flecha con otra y la corto en dos partes iguales, aunque yo ya la conocía de antes, era otra amiga a la que quería mucho y respetaba, a veces me daba miedo y eso le daba risa.
-Buenos días comandante- dije con una sonrisa
-Alteza- se inclina y las dos reímos
-Ya, ya basta de formalidades- la abrazo y el metal de su poca armadura me da un escalofrió- ¿Cómo has estado?
-Emmm bueno, las cosas se ponen un tanto complicadas, el ejercito del reino enemigo se está multiplicando y temo que sea lo suficiente como para quitarnos Arendell- me preocupo
-¿Mi padre lo sabe?
-Es el primero en enterarse- me mira con sus rizos rojizos y alborotados- se supone que Ander me enviaría una carta para las nuevas ordenes
-Aquí lo tienes- se lo doy y rápido ella lo lee, cierra el sobre y camina a uno de sus soldados- preparen todo para dirigirnos a la frontera, aremos vigilancia y después que otro escuadro acapare los muelles
-Si comandante — el hombre se va
-Charlotte no es por correrte pero tengo mucho que hacer...
-Tranquila ya me iba, suerte y... no importa que numero tengan, yo creo en ti... en todos ustedes para defender nuestro pueblo, me quedo tranquila que estaremos a salvo tanto la familia real como la gente del pueblo
-Gracias Charlotte- Maybritt me sonríe y yo me voy para poder ir a hablar con mi padre el rey de Arendell, un hombre fuerte, noble y compasivo. Lo único que no me gusta es que cree que casándome con un futuro rey sería lo mejor para todos, doy tres golpes en la puerta de su estudio y entro
-¿Puedo pasar?- lo veo sentado frente a un escritorio con un montón de papeles, seguramente invitaciones, cuentas, cartas de otros reinos queriendo exportar nuevos productos, aun no podía creer que eso no le diera dolor de cabeza
-Claro hija- el deja de mirar los papeles y camina hacia mí para darme un abrazo el cual yo correspondí- dime que se te ofrece
-Quiero hablar acerca de mi compromiso
-Charlotte ya hablamos de esto, no quiero volver a tomar el tema, tu madre y yo lo decidimos, podremos salir beneficiados
-¿Pero forzado papa? Sin amor, que caso tendría mi vida
-Hija yo no dejaría que te cases con un hombre que no te respete, es por eso que organice el baile, para invitar a todos los primogénitos de los reinos más cercanos y lejanos
-pero eso es lo que yo no quería para... -me callo
-Para que... para tu primer amor, no es asi? -Dijo mirándome con compasión — por favor entiende que es lo mejor para tu futuro
-¿un futuro sin amor papa?
-Hija te conozco bien y sé que hay otra cosa que te inquieta, ¿Qué es?
-No... no sé si deba decirlo- dije con la mirada a bajo y a punto de dejar escapar unas cuantas lágrimas, hasta que sentí las cálidas manos de mi padre sobre las mías
-Hija, sabes que puedes contar conmigo dime que es lo que te inquita- dijo con voz tranquila, lo mire y suspire, era momento de decirle la verdad, la verdad de porque no me quiero casar
Narrador
Mientras tanto en Sidon, reino enemigo de Arendell, un joven de cabellos platinados, piel tan blanca como la nieve y unos ojos azules que podían enamorar a cualquier doncella, se encontraba sentado en una de las ramas gruesas de los arboles situados en el jardín del castillo, su mirada se dirigía al reino de Arendell donde su curiosidad lo impulsaba a querer visitar ese lugar que tanto había sido enemigo de su pueblo por siglos
-¿Dónde está ese chico que no lo encuentro por ningún lado?- la voz de una mujer retumbo el lugar y los pensamientos del hombre fueron interrumpidos, su mirada se dirigió hacia abajo donde vio a la mujer que lo crio desde pequeño
-Aquí estoy Dalia- exclamo el albino con una sonrisa haciendo que la mujer mayor mirara hacia arriba
-Ahí estas Leonardo, baja en este instante jovencito- dijo sonriendo- aún tengo muchas cosas que hacer, tu padre se enojara si no estás haciendo tus deberes
-Los hare en un minuto, solo quería estar aquí un momento — bajo del árbol y la abrazo
-Hay muchacho — lo abrazo y sonrió- vamos, es hora de...
-¿Dalia?- una joven menor que Leonardo, con cabellos marrones y piel blanco se acercó a la mujer- ¿me podrías ayudar con algunas cosas necesito para mi trabajo?- su mirada se dirige a Leonardo- tú me debes un par frascos de pintura ¡te acabaste todas!
-Hay hermanita. El arte es el arte, pero tranquila te comprare unos nuevos, me tengo que ir, pero guárdenme algo de chocolate para la comida- sale corriendo y entra al castillo donde se dirige a su habitación, mientras corría accidentalmente choco con un hombre de cabellos castaños, ojos verde esmeralda y piel bronceada con una pequeña cicatriz en la barbilla, que iba pasando en el pasillo. Ambos cayeron sentados y se quejaron del dolor- lo siento, debí fijarme
-¿Esta bien su Alteza? — se levanta y ayuda a Leonardo a ponerse de pie
-Héctor, por milésima vez llámame por mi nombre
-Si lo sé solo jugaba- dice con una sonrisa- aun así te tengo cierto respeto querido amigo
-Lo mismo digo, general Haddock- nota el símbolo que esta bordado en la ropa del joven- de verdad aun no puedo creer que provengas de una larga cadena de Vikingos, tengo celos pero más me impresiono
-Lo mismo digo su alteza
-Vuelve a decir esa palabra, te golpeo con un libro- dijo con una sonrisa- ¿muy bien, y a donde te dirigías?
-Tu padre me mando a llamar
-Que novedad- dice Leonardo dando pasos grandes mientras caminaba- sabes, me entere lo del baile en Arendell
- Y ahí vamos otra vez- dice rodando los ojos- Leonardo, no puedes ir a ese lugar, ¡está prohibido! Para todos lo está, solo armarías un problema entre ambos reinos
-No me arruines la ilusión Héctor
-Solo digo la verdad, algo... no sé cómo explicarlo, me impulsa... me hace querer adentrarme en esa ciudad y encontrar lo que mi ser está buscando
-Sí, si lo sé, me lo has dicho toda la vida, pero entiende... cruzar la frontera hacia ese reino seria tu peor error, el mío fue confiarte mis armas, mi padre casi me mata
-Hehehe lo siento —dijo apenado- aun así, sé que debo ir
-¿ir a dónde?- dijo una voz gruesa detrás de ellos
-¡PADRE!- grito nervioso Leonardo- ¿co-como estas?
-Majestad- Héctor se inclinó. El rey de Sidon, era un hombre alto con piel blanca, su cabello y barba griseado a blanco, tenia ojos azules y era de buen porte — ¿me mando a llamar?
-Si general Haddock, pase a mi estudio, hablare un momento con mi hijo —Hector no dice nada y obedece
-¿Ahora que hice?- dice Leonardo colgando su cabeza hacia delante
-Escuche lo que le habías dicho a Héctor y créeme no me gusto para nada
-Papa, yo no puedo evitarlo. Pero lo que tampoco puedo evitar es preguntarme porque Arendell y Sidón están en conflicto
-Cuando seas rey entenderás lo que pasa, por lo tanto, no quiero que vuelvas a pensar en cruzar la frontera, un joven de 24 años como tú ya debería comportarse más maduramente
-No papa, quiero entenderlo ahora para saber a qué me confrontare al ceder al trono
-Ya es suficiente, regresa a hacer tus deberes-Leonardo iba a decir algo pero sabía que no haría cambiar de opinión a su padre, lo conocía y era muy terco, solo asintió y se retiro
-Hay Cristal- murmuro el rey viendo el retrato de una hermosa mujer sentada en un jardín lleno de nieve y escarcha- como le haces falta a tus hijos, tu eres la única que les entendías-luego de eso volvió a su estudio
Leonardo entro a su habitación enojado y sus pensamientos estaban revueltos- ¿qué hago, que hago?- murmura el albino, mira en su escritorio y toma su diario donde lleva a cabo una investigación que está por descubrir la verdad detrás del conflicto- estas ruinas me ayudaran a saber la verdad, pero están situadas en un punto donde es más haya de la frontera, y me perdería fácilmente... agh pero no me importa, debo buscar a alguien quien me ayude, pero antes... -toma dos ropas, una completamente oscura y otro su uniforme de principe de Sidon- debo presentarme a un baile
-Debes estar bromeando- una voz se dejo escuchar haciendo paralizar al muchacho
Emmm... hola!... ah! no no me maten!
Si lo se, hace mas de un siglo que no actualizo esta Historia. Pero la escuela me esta comiendo... literalmente... VIVA! NO PUEDO NI COMER, NI DORMIR! ME ESTOY MURIENDO! Pero bueno no los quiero aburrir con esas cosas, espero hayan disfrutado el capitulo y hare lo necesario (azotar mi cabeza) para actualizar pronto
ACLARACIONES DE LA HISTORIA
-Aqui estan los personajes que reencarnan es las siguientes personas del futuro
Charlotte - Elsa
Leonardo- Jack
Raquel- Rapunzel
Hector- Hiccup
Maybritt- Merida
Ander- Andres
-Asi es, Elsa es la misma Charlotte, pero si se preguntan porque Elsa tiene el cabello marron y no blanco-platinado, (futuro) lo sabran mas adelante, si tiene mas preguntas no duden en comentar
-El libro que Elsa esta leyendo fue escrita por una persona que muy pronto (tal vez) salga en el siguiente capitulo
GRACIAS POR ESPERAR Y LEER LES MANDO UN ABRAZO BAYMAX! CHAO!
