A la mañana siguiente, los putos enanitos de Blancanieves se lo estaban pasando bomba dentro de mi cabeza, picando y cantando aihoo aihoo.
Tenía la resaca madre de todas las resacas.
Ahí fue cuando comencé a procesar, no solo todo lo que había ocurrido en la puta fiesta, sino que eran las cuatro de la tarde y a las cinco tenía una reunión con Elizabeta.
Aaarrrrrrrgggghhhhhhh.
Digamos que para cuando llegué al despacho de Eliza ya eran las cinco y media y mi humor solo había empeorado.
Y digamos también que mi mánager no se encontraba en las mejores condiciones.
Estaba tirada sobre la mesa, su largo pelo castaño era lo único a la vista. Al oír la puerta se irguió de un brinco, limpiando rápidamente el rastro de baba que le asomaba por la boca. Al parecer el repentino movimiento dejó su cabeza dando vueltas, porque al ver que era yo se limitó a gruñir y volver a la posición anterior.
-Grmmf… Dime que tienes aspirinas.
-¿Cómo te crees que he llegado hasta aquí?- Dije, pasándole una.- Por favor acabemos con esto de una vez.
La húngara asintió, tragando el medicamento con un vaso de agua y poniendo cara de asco.
-Ugh, sí. A ver, tenemos que repasar otra vez tus citas del mes y hablar sobre esa entrevista con el Times. Y tu hermano quería volver a tenerte en su programa.
-¿Otra vez?- Me quejé.- La última vez el idiota de Feli me hizo meterme en una piscina con putas pirañas mientras cantaba en italiano.
-Ahh, sí, los buenos tiempos.- Suspiró Eliza.- Fue un éxito, admítelo, tu hermano tiene visión. Además, lo dices como si no hubiese estado todo bajo control.
-No fue mi hermano, fue el cabrón del director, que me odia. Y bajo control por los cojones, todavía tengo una cicatriz en el culo.
Mi mánager agitó la mano, quitándole importancia. Ya veis como le preocupa la puta integridad física de su puto mejor cliente.
-Y tenemos que hablar de esta temporada. A parte de todos los eventos promocionales que estoy programándote a partir de noviembre, debemos tomar decisiones con Antonio sobre tu nueva imagen.
-¿Nueva imagen?
-Su visión del programa difiere lo de costumbre, ya sabes, quiere hacerte más cercano y activo. Y no sé hasta que punto va a repercutir sobre tu marca personal.
Sé que toda esta charla profesional os interesa una mierda. Así que voy a haceros el favor de pasar a cámara rápida a la parte buena. Porque soy así de misericordioso. Y buena persona. Hasta con una resaca brutal soy un puto santo. Ojalá hubiese podido saltar yo hasta las partes interesantes. Pero no, eso es la vida real, no hay botón de pasar a cámara rápida. Así que tuve que comerme tres putas horas de tortura y planificación sobre mi tema preferido (yo). A veces odio mi vida.
-Por cierto.- Dijo de pronto Elizabeta, perdiendo su aura profesional e inclinándose hacia delante con una sonrisa que gritaba peligro (para mi).- ¿Noté cierta tensión sexual en la fiesta?
-Umh… ¿De qué hablas?
-¡Vamos, Roma! ¡Saltaban chispas entre vosotros dos!
-Q… ¿qué?
-¡No lo niegues! ¡Te pasaste toda la noche cerca de él!
-Yo no…
-¡Y es genial! ¡Eduardo es realmente atractivo!
Uh…
-¿Eduardo?
Eliza asintió entusiasmada, haciendo luego una mueca de dolor por el brusco movimiento.
-¡Sí! ¡El barman que contrató Amelia! No finjas que no, porque lo vi claro. Te pasaste la noche pegado a la barra, al menos hasta el momento en que ya no recuerdo absolutamente nada. Y te oí murmurar algo sobre "el maldito acento español".
La miré anonadado.
-Ya… ¿eso dije?- JÉ.- Y ¿exactamente a partir de cuando no recuerdas nada?
Mi mánager se quedó pensando un momento, con la mirada perdida.
-Creo que recuerdo jugar al Yo Nunca.
-¿Y nada a partir de ahí?- pregunté con incredulidad.
-Cachitos. ¿De verdad Antonio hizo un striptease? ¿No lo he soñado? ¿Y de verdad Matthias y Lucia se liaron?
Asentí solemnemente. Luego le dirigí una mirada taimada.
-¿Me estás diciendo que no te acuerdas de cuando la albina escandalosa te besó?
Y ahí fue cuando su cara se puso más roja que un tomate y se hundió en su silla.
-¡No! Digo ¡sí! Bueno, algo.- Farfulló.
Levanté una ceja, pero al ver que no decía nada decidí que en realidad la vida romántica de Eliza no me importaba demasiado. Sobretodo cuando debía centrarme en El Plan. ¿Creíais que lo había olvidado? Já. No. La fiesta esa fue un pequeño bache. No iba a dejar que el bastardo tomara las riendas y fuese yo el sonrojado colegial ofuscado. ¡No! Tenía que seducir a ese imbécil, no al revés. Y luego iba a olvidarle para siempre, eso es.
Eso es.
Me despedí de Eliza y volví a mi casa. El idiota de Feli seguía tumbado en el sofá, roncando, todavía cubierto de purpurina.
-¡Despierta imbécil!- grité, sacudiéndole. Feli se sobresaltó y me miró desconcertado con sus grandes ojos de Bambi. Casi me sentí mal por levantarle. Casi.- ¡Son las nueve! ¡Llevas durmiendo todo el día! ¿Y no deberías irte a tu casa o algo?
-Pero fratello.- Dijo poniendo carita de pena.- Tenía mucho sueño. ¡La fiesta fue maravillosa, ve! ¡Fue tan divertida! ¡Pero acabé agotado! ¡Casi no me acuerdo de nada! ¿No puedo quedarme a cenar contigo? Ve… ¡Podemos hacer pasta! Me muero de hambre, ¡pasta a la boloñesa sería fantástico! ¿Sabes por qué tengo brillantina por todas partes? ¡Tengo hasta por dentro del calzoncillo!
Le miré frunciendo el ceño, mientras parloteaba como una cotorra. Porque eso es lo mío. Fruncir el ceño. Podría dar un máster.
-Feliciano, te aseguro que no me interesan los detalles de por donde se te a metido la puta purpurina, y no tengo ni idea de por qué estás brillando como una jodida bola de discoteca. Y si quieres hacer pasta más te vale ducharte.
-¡Sí! ¡Grazie, fratellone!- gritó Feli, entusiasmado, levantándose de un salto y dándome un beso en la mejilla. Gruñí por lo bajo mientras Feli corría a ducharse al piso de arriba.
Fui poniendo el agua al fuego mientras reflexionaba sobre la estrategia a seguir en el caso Bastardo. Íbamos a trabajar juntos mucho tiempo. Nos veríamos casi todos los días. Y todavía estaba por ver como iría su visión del programa. Estaba echando los espaguetis a la cazuela y comprobando distraídamente el móvil, cuando vi que tenía un mensaje de un número desconocido.
NÚMERO DESCONOCIDO: Hola, Lovino! Soy Antonio, el número me lo ha pasado Eliza
Quería preguntarte si te parecería bien quedar mañana
Sé que es sábado, no es trabajo, tranquilo
Nada muy profesional, solo quiero charlar contigo sobre tus opiniones del programa y conocerte un poco mejor :D
siento que la fiesta no fue suficiente jajaja
Mmmm. MMMM. Tranquilo, Lovino, calma. Traté de no darle demasiadas vueltas. Guardé el número y me apresuré a responder.
YO: De acuerdo
Hora y lugar?
Muy bien; desinteresado, casual, directo.
YO: :)
…
No tengo ni puta idea de qué poseyó mi cuerpo para mandar una puta carita sonriente. Ni puta idea. Aterrador.
BASTARDO TOMATE: jajaja parecería que estás planeando un asesinato o algo si no fuera por el emoji xD
YO: Quién dice que no? :)
BASTARDO TOMATE: umh, vale, ahora me parece siniestro
YO: :)
BASTARDO TOMATE: Lovi, empiezas a asustarme
YO: es LOVINO
BASTARDO TOMATE: :)
YO: …
BASTARDO TOMATE: jajaja perdona, no he podido evitarlo
Te parece quedar a correr juntos?
¿Vosotros también habéis leído "corrernos juntos" o soy solo yo? ¿Solo yo? Joder.
YO: correr?
BASTARDO TOMATE: sííí, los domingos salgo a correr por las mañanas
Podemos quedar e ir juntos :D
Suelo aburrirme yo solo, así podemos hablar y no será como si fuese trabajo, no?
YO: tu lógica es abrumadora
Está bien, tenía que ir al gimnasio si no, de todos modos
BASTARDO TOMATE: genial!
Entonces a las ocho en el parque de enfrente del ayuntamiento, te parece?
YO: Allí estaré
Escuché como el agua hacía un sonido similar a "hhhhhhhhssssst" y parecía a punto de sobrarse. Me apresuré a levantar la tapa y remover la pasta. Si se me quemaba Feli me mataría, escupiría sobre mi tumba y negaría compartir genes conmigo. Y yo culparía al bastardo de los tomates.
La cena transcurrió sin mayor novedad. Feli no dejaba de hablar; sobre su programa, sobre la puta fiesta, sobre gente que ambos conocíamos, sobre su último ligue, sobre mi último ligue, sobre nonno, sobre Romeo, sobre marcas de champús, qué sé yo.
-¿Sabes que Romeo tiene una nueva novia? ¡No sé cómo lo hace! Cambia de pareja aun más rápido que tú, fratello.
Oh sí, nuestro hermanito pequeño compensaba la flagrante homosexualidad de sus dos hermanos mayores con todo su buen montón de heterosexualidad embutida en ese cuerpito esmirriado de quince años. Os juro que nadie está más obsesionado por las faldas que Romeo. Tal vez el abuelo. Aunque a nonno le da igual una acera que otra. Sí, somos una familia interesante.
-¡Ah! Il papà e la mamma han mandado una postal de su viaje por el Caribe. ¡Parecen muy contentos! ¡Me encantaría ir, es un sitio tan bonito! Creo que la mamma sigue enfadada por el lío de papá con la secretaria, pero parece que ella se ha acostado con su monitor de buceo para compensar, así que lo han arreglado ¡Me alegro tanto!
… Os he dicho que somos una familia interesante. Daríamos para llenar toda la programación televisiva y nos sobraría drama para rato.
-¿Verdad que fue increíble volver a ver a Gillian y a Françoise? ¡Hacía tanto tiempo que no sabía nada de ellas! Están casi como las recordaba. ¡Gil me estuvo hablando de Ludwig! ¿Te acuerdas de Luddy? ¡Ahora es ingeniero, vee! Creo que debería ir a visitarle, ¡de pequeños éramos súper amigos! ¡Oh! ¡Y Toni es tu nuevo director! ¡No sé cómo no me lo habías contado! ¡Estabas tan enamorado de él en el instituto! ¡Me acuerdo de…!
Me atraganté con el agua y escupí parte en la cara de Feli.
-¡Fratello! ¿Estás bien?- Dijo ese pequeño idiota con cara de preocupación. De repente se me quedó mirando fijamente y pareció hacerse la luz en su cabeza. Su expresión cambió a una de asombro.- ¡Te sigue gustando! ¡OH DIO! ¡Es verdad! ¡Mira tu cara todo roja! ¡Te sigue gustando Toni! ¡Quieres tirarte a tu director! ¡Quieres que Toni te la meta…!
Y entonces yo le dije calmadamente que se fuese de mi casa por favor y que no dijera tonterías. Y luego me metí a cura. Já. Creo que hemos llegado a un punto en el que os podéis imaginar que exploté y me lancé sobre él. De hecho creo que no os sorprenderá que os diga que puede que le volcase el plato medio lleno de pasta en la cabeza de ese idiota.
-¡AHH! ¡FRATELLO, NOO!- gritaba esa pequeña abominación.- ¡Es que es verdad! ¡No te enfades! ¡NOO, LA PASTA NOOOO! ¡Me acababa de duchar!
Después de poner a ese despojo sollozante en su sitio, le ayudé a quitarse los espaguetis de la cabeza y le pasé un paño húmedo. ¿Qué? Me estaba mirando con carita de perrito apaleado y me ponía nervioso. Soy un buen hermano, a veces. ¿Era yo la causa de su estado actual? Sí. Pero una cosa no quita la otra.
-Pero es cierto, fratellone. Te gusta todavía, lo sé.
Le lancé una mirada iracunda, pero viendo esa expresión que me dirigía suspiré pesadamente.
-Me sigue… atrayendo, sí. ¡Pero no me gusta!- Me apresuré a decir.- Y tengo un plan…
-¿Un plan?- Me miró, escéptico.- ¿Es uno de tus planes muy elaborados y ridículos que solo tienen sentido para ti y acostumbran a torcerse?
-¡Es un plan de venganza!- Exclamé ofendido.
Feli resopló. Puede que os parezca extraño, pero de vez en cuando mi estúpido fratellino podía ser sorprendentemente maduro. ¡No más que yo, claro que no! ¿Qué os creéis?
-Lovino, está bien si te gusta, ¿sabes? ¡Puede que tú le gustes a él! ¡Y entonces os casaríais y tendríais hijitos, ve!- Y ahí va el Feliciano maduro. A veces creo que solo es un espejismo.
-Pf, Feli, no seas idiota. Me pone mucho, eso es todo. Pero me voy a asegurar de que yo le guste a él. Y me lo voy a tirar. Y le romperé su corazoncito de tomate. Y punto. No hay hijitos ni boditas ni putas casitas de muñecas.
Feli volvió a lanzarme esa mirada escéptica y luego puso morritos.
-Lo que tú digas, fratello. Yo solo digo que puedes bajar tu muralla de vez en cuando. Antonio sigue pareciéndome buena persona.- Otra vez Feli adulto. Me daba escalofríos. Segunda vez en una noche. El mundo debía de estar acabando.- Y está muy bueno.- Su sonrisa juguetona me dejó mirándole con los ojos desorbitados.- ¡No es mi tipo! ¡Tranquilo!- Se apresuró a decir riendo.- Aunque, dio, con ese striptease es difícil que alguien no sea tu tipo.
Ah, sí. Mi hermanito pequeño puede no parecerlo, con su pinta inocente y amable, pero que no os engañe: es una pequeña sabandija salida y manipuladora. Como os lo cuento.
Le dije que había quedado al día siguiente con el bastardo para ir a correr(nos)(joder)(no puedo evitarlo)(matadme).
-¡Oooooh! ¡Así que tenéis una cita!
En fin, típico Feli pensar eso. Aunque no puedo negar que se me pegó parte de su entusiasmo, y eso, sumado a los nervios que ya tenía, desembocó en una noche en la que apenas dormí. Y cuando lo hice soñé con el bastardo. Era como volver a mi puta adolescencia.
El despertador sonó a las putas siete. No es como si yo no estuviera ya despierto. Me encontraba mirando fijamente al techo. Al igual que las últimas tres horas. Empezaba a tener un tic preocupante en el ojo.
Salí en modo zombi de la cama y me puse mi ropa deportiva-pero sexy-pero elegante-pero casual. Sí, vestirte es una ciencia complicada.
El idiota sobreexcitado se había quedado a dormir, y podía oírle canturreando en la cocina. Hasta mi llegaba el delicioso aroma del café y las tostadas con tomate. Tal vez no estaba tan mal tener a Feli en casa, lo admito.
-¡Buongi!- Saludó mi fratellino, sonriendo medio dormido.- Tienes que darte prisa, fratellone, o no vas a llegar a tu cita con Toni.- Empezó a soltar una risilla de colegiala.
-Mf no me jodas, Feli, todavía es pronto.- Repuse ocultando mi nerviosismo con mal humor. Qué raro en mí. El mal humor, digo. Y ocultar cosas, también.
Comí a toda prisa y me despedí del idiota, esprintando hacia el parque donde iba a encontrarme con el bastardo. Por algún motivo mi traicionera mente comenzó a fantasear con ese cuerpo con ajustada ropa de deporte. Ese fuerte torso. Ese culo. Juro que ese hombre iba a ser mi perdición. Debía tirármelo cuanto antes y olvidarlo. Antes de que encogiese, me saliesen granos y volviese a convertirme en un puto adolescente.
Cuando llegué al pequeño parque, enseguida divisé su alta figura, haciendo estiramientos en un banco. Llevaba pantalones cortos de baloncesto y camiseta de tirantes. Mi cabeza sufrió un cortocircuito. Absssjkgggllllaaffffffblblblblblbupp. Si fuese realista a partir de ahora narraría así. Mffogguummm akafdska, ffufufufufjjj gññ jajhdfjfds. ¿Jajagg huu bebebr? ¡DJJDKDKFJH QIEIU FJJDFK! Ahí va el realismo. Me encanta aporrear el teclado. Pero en serio que mi cabeza hacía lo equivalente a aporrear un teclado en versión cerebral. Apuesto a que os ha pasado alguna vez. Una putada, porque cuando intenté responder a su alegre saludo, salió algo así como: "Bns mmdías mm tú".
…
Juro que no tengo problemas mentales graves ni un retraso importante pese a lo que pueda parecer. Puta mierda. Joder. Yo era Lovino Vargas, experimentado presentador, implacable y serio, ¿por qué coño de repente no sabía ni hablar?
El bastardo me miraba con una sonrisilla divertida. Si se le ocurría mentar algo de mi (aparente) retraso iba a meterle una hostia en toda su (atractiva) cara.
-Veo que alguien aun está durmiendo.- Rió Antonio. Le dediqué una mirada asesina y comencé a estirar yo también.- ¿No has descansado bien?
Ugh. Que ñoño había sonado eso. Pero por algún motivo me hizo enrojecer. Qué raro.
-Mm no mucho.- Contuve un bostezo.- El idiota de Feli se quedó a dormir y no paraba de hablar.- Verdad a medias.
-Si te sirve yo tampoco he dormido nada.- Comentó alegremente el bastardo. Le miré con incredulidad. Al ver mi expresión se echó a reír.- Que no te engañe mi sonrisa resplandeciente. Te diré un secreto: no puedo deshacerme de ella. Es una maldición, en serio. Ahora estoy llorando por dentro. Llorando sangre. Así de cansado estoy. Pero no consigo quitar esta asquerosa sonrisa de mi cara. Nací con ella.- En este punto yo había pasado de mirarle desconcertado a sonreír levemente a reír entre dientes a descojonarme. No podéis culparme. El bastardo sonreía como un maniaco, con los ojos desorbitados y las cejas exageradamente alzadas, fingiendo sufrir.- Es trágico, realmente.
-La maldición del hombre sonriente, próximamente en los putos mejores cines.- Murmuré, conteniendo la risa y frunciendo el ceño a la vez. Complicado, si me preguntáis.
-Dirigida por el joven visionario, que todos sabemos que no es más que un imbécil con suerte, Fernández Carriedo, esperamos que el mundo lo olvide pronto.- Exclamó teatralmente.- Protagonizada por el reconocido presentador más intimidante de la tele, ahora reducido a actor por el imbécil anteriormente mencionado, Lovino Vargas.- Empezó a hacer el sonido de una multitud aplaudiendo y volviéndose loca, él solo.
Solté una carcajada. Uau. ¿Cuánto hacía que no me reía tan de verdad?
-Eres un idiota, bastardo.- Le dije.
-Y tú tienes una risa muy bonita.- Contestó él sin dejar de sonreír.
…
Le odiaba.
-Podía sonar más ñoño, pero entonces te darían un premio.- Refunfuñé, mis mejillas ardiendo.
-¿Te refieres a algo como esto?- se aclaró la garganta.- Lovino, tus sonrosada cara llena de luz este mundo oscuro y frío. Eres la luz de mis ojos. El faro en mi oscuridad. La veleta en mi tempestad. Brillas cual tomate y tu risa son campanas que…
Aplasté mi mano contra su boca, silenciándole.
-Eres horrible. Nunca te dediques a dirigir películas románticas. No sabrías lo que es romántico ni aunque lo tuvieses encima.
-¡Claro que sé ser romántico!- protestó contra mi mano, su aliento caliente enviando escalofríos por todo mi cuerpo.- ¡Pensaba que habías dicho ñoño! ¡Es distinto!
-Es la misma puta cosa.
-¡No lo es!- Y entonces el bastardo lamió mi mano, consiguiendo que yo liberase su boca como si diera calambre.
-¡Agh! ¡Serás imbécil! ¡Me has chupado!
-¡Era la manera mas rápida de que quitases la mano!- Y el muy idiota echó a correr.
-Hijo de…- refunfuñé, corriendo para alcanzarle.- ¡Vuelve aquí! ¡Cobarde!
-¡Vamos, Lovi! ¡Te apuesto una comida a que llego hasta ese árbol antes que tú!
-¡Por encima de mi cadáver, bastardo! ¡No sabes con quién te la estás jugando!
Y comencé a correr tras él. Porque yo también soy un puñetero idiota.
