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Sentía como la música inundaba todo el lugar, que cada uno de los presentes en la habitación escuchaban con la misma intensidad lo que entraba por sus oídos, pero no. Solo él era consciente de la música que le mantenía concentrado. Alzó su mirada un momento hacia su mano alzada, la venda poco a poco iba poniéndose en su lugar, apretándole. A su lado se encontraban varios funcionarios pero solo pocos les observaban como por ejemplo, el señor de la Comisión Deportiva de Japón.
—Aquí tienes —el pelinaranja seguía ajeno a lo que le decían. Su mente estaba cien por ciento concentrada en la pelea que venía a tan solo unos minutos, tenía que ganar.
Sus manos ya estaban casi listas. Un barullo de voces comenzó a infiltrase por sus oídos, fusionándose con la música.
—Es un monstruo de mierda.
—Eso se llama…
—Es algo así como…
—¿Por qué quieres hacerte el…?
—Huele igual que el refugio.
—Cállate. Vuelve al maldito refugio.
Miró de reojo como unos tipos no muy lejos de él se reían.
—Apestas como el tercer piso del refugio.
La verdad era que no le estaba tomando atención a ninguna palabra de lo que decían, en su cabeza no entraban con coherencia.
—Sí, volvimos. Volvimos al vestuario, sí —en una esquina más aislada del foco de atención, había una persona hablando por celular —Los de la Comisión están aquí, están…están mirando cómo vendan las manos de Ichigo.
Luego de unos minutos, la voz de Ichigo se hizo notar —Sí, está bien —había sido su respuesta a la pregunta respecto a las vendas, abrió y cerró su manos para comprobar.
Bastaron unos últimos retoques para que le pusieran los guantes.
La habitación estaba helada y poco a poco la gente iba abandonando el lugar para dar un poco más de privacidad al chico. A lo lejos, una voz se mezcló con la de los demás.
—Te enviaré un mensaje en cuanto haya terminado, ¿está bien?. — silencio —Sí. Yo también te amo. Sí, están bien. Haz tu tarea.
—Hey, denles un momento —un pelirojo habló a los demás que aún no abandonaban la sala, él era quien había estado vendando las manos del pelinaranja. Abarai Renji.
—Hola chicos. —Una morena de no gran altura, bonitas piernas, cabello negro y corto, ojos violáceos había entrado a la habitación.
—Hola Rukia. ¿Cómo estás? —Los pocos presentes saludaron a la morena y ella les respondió con una sonrisa.
Al final, en la fría habitación solo habían quedado la morena y el pelinaranja. Rukia poco a poco se fue acercando a Ichigo, quién hasta ese momento aún no alzaba su vista del suelo. Cuando la morena tocó los guantes, automáticamente los ojos color ámbar de Ichigo se fijaron en ella. Vestía un vestido ceñido al cuerpo de tonalidades grises y celeste oscuro. Las delicadas manos de la morena guiaron las manos del muchacho alrededor de su cintura.
—Hey —le llamó mientras delicadamente sacaba los audífonos de los oídos de Ichigo, le tomó el rostro entre sus manos y observó con mirada enternecida el gesto fruncido de él —Estás listo. No dejes que te peguen demasiado.
Ichigo solo asintió mientras Rukia depositaba un tierno beso en su frente.
El ring de pelea era un caos total. Los gritos de los espectadores eran inagotables y cada vez más fuertes. De sus bocas salían el nombre de su boxeador favorito, los cuales estaban en el ring dándose unos buenos golpes para demostrar quién era el mejor en el arte de golpear.
Al momento en que Ichigo recibió un golpe de lleno en su mejilla izquierda y parte de su nariz, los gritos se hicieron más fuertes. Después de ese golpe le siguieron tres más de forma continua, sin darle tiempo de concentrarse aunque fuera por unos segundos. El pelinaranja intentaba bloquear pero no con mucho éxito.
—Duros golpes a la cabeza y el cuerpo por parte de Madarame Ikkaku… —Rukia observaba con rostro preocupado como los golpes del chico calvo cada vez eran más veloces, certeros y cargados de fuerza que impedían que Ichigo se estabilizara por un momento —…mientras continúa poniendo distancia…en las tarjetas entre él y Kurosaki Ichigo.
Ichigo se sentía aturdido, aquella pelea le estaba costando más que otras anteriores, el escozor en su cara no le ayudaba demasiado, sentía la sangre fluir por los cortes abiertos en su ceja, nariz, boca. En un pequeño momento aprovechó la brecha que Ikkaku dejó y le abrazó contra él para intentar inmovilizarlo, pero su oponente tenía fuerza. El árbitro se interpuso entre los dos y los separó.
—El chico Madarame es muy rápido… —habló uno de los dos comentaristas que observaban y relataban en vivo la pelea. Un golpe veloz impactó a Ichigo. Nadie lo había visto venir, pero sobre todo, nadie supo en qué momento Ikkaku se había acercado al pelinaranja —…y está asesinando a Ichigo usando solo su mano izquierda.
—Madarame, un luchador con más alcance y más velocidad parece haber ganado todos los asaltos de la pelea hasta ahora. —Los abucheos por parte del público crecían cada vez más. Ichigo estaba siendo poco a poco derrotado.
Fuera del ring, cerca de Ichigo, estaban Rukia, Renji y otros más —¡Levanta las manos! ¡Protege ese ojo! —el pelirrojo gritaba en apoyo. Dos golpes más impactaron en Ichigo —¡Vamos, amigo! ¡Anda, muévete!.
Otro golpe. Y un segundo venía pero Ichigo alcanzó a esquivarlo pasando por debajo del brazo que Ikkaku tenía estirado. De forma rápida Ichigo quedó en el lateral de Ikkaku y éste se giró veloz. Los golpes comenzaron en un doy y recibo.
—Y la multitud enloquece cuando Kurosaki logra una combinación.
Los gritos de Rukia en apoyo a Ichigo no se hicieron esperar. Aquello desconcentró por un momento al chico haciendo que recibiera un golpe, pero se repuso rápido. Golpeó una, dos y a la tercera ambos se fueron contra las cuerdas.
—Baila conmigo, perra —Habló Ichigo al ser tirado contra las cuerdas sintiendo el peso de Ikkau en su casi adormecido cuerpo.
—Suéltalo —a su lado, el árbitro había llegado para separar al calvo de él.
—Ahí vemos esa actitud de nuevo. Nunca se detiene —habló el comentarista refiriéndose a la renovada actitud que estaba tomando Ichigo en la pelea.
—Otro asalto frustrante para Kurosaki —habló su compañero al ver como la racha de Ichigo era detenida de un solo golpe.
Mientras tanto, Rukia sentía ganas de vomitar. No le gustaba ver Ichigo tan lastimado aunque ya tuviera años acompañándolo en sus peleas. Aquella le estaba costando y sabía, las heridas en el rostro del pelinaranja lo hacían evidente.
—Está bien. No lo está lastimando. —Le habló Aizen, uno de los representantes de Ichigo.
Pero ella sabía que aquello no era verdad. Observó el ring y de los golpes que daba Ichigo, recibía el doble, incluso el triple.
—Esta pelea es un ida y vuelta, como una marea… —Rukia sintió la voz del comentarista y sí, tenía razón. Podía decir que estaban mitad y mitad ya que ambos presentaban la misma cantidad de cortes y sangre en sus rostros, aunque no estaba realmente segura.
—¡Vamos, Ichigo! ¡Recupera tu posición!
—Madarame lo hace retroceder con otro golpe —Ichigo estaba contra las cuerda otra vez, intentando sin logro alguno bloquear los golpes —Madarame ataca otra vez al cuerpo.
—¡Vamos, fresa! ¡Sal de las cuerdas! —Rukia se sentía al borde del colapso. Aunque su voz denotara enojo su mirada decía lo contrario. Estaba preocupada, demonios, estaba realmente preocupada por la poca eficacia de Ichigo.
—Quiere terminarlo mientras lleva a Kurosaki otra vez hacia las cuerdas —siguió el comentarista.
Ichigo se sintió aprisionado por lo brazos de Ikkaku —¿Eso es todo?
Los papeles se revirtieron y ahora era Ichigo quien apresaba a Ikkaku pero no contra las cuerdas, solo con sus brazos y cuerpo. El árbitro llegó a su lado intentando separarlos.
—Eso es todo, ¿no es así? —habló una vez Ichigo antes de que la campanilla sonara para dar termino al round.
—Mirando desde el rincón de Kurosaki tenemos a su hermosa esposa, Rukia. También salida desde un orfanato de la Soul Society —aquel comentario había sido relacionado a la vida personal de ambos, pero que todo el mundo ya sabía.
Ichigo llegó a su rincón y se dejó caer de golpe, todo el cuerpo le dolía, el calvo realmente pegaba duro. Sentía sus cienes latir y el sabor metálico de la sangre en su boca.
Los médicos subieron a su lado para revisarle —¿Cómo está el ojo? —pregunto Renji preocupado.
—Si sigue así, lo cortará —respondió el medico mientras examinaba de forma minuciosa.
—Solo arréglame el maldito ojo —habló Ichigo con voz entrecortada, estaba agitado.
La voz de uno de los comentaristas volvió a fluir —El doctor de la Comisión está revisando el ojo izquierdo de Kurosaki en su esquina —en el ring, subió una chica con el cartel que anunciaba el Round 10 —Sin embargo, la pelea continuará —por la pantalla grande mostraban a Ichigo —En el pasado, hemos visto a Kurosaki Ichigo ganar peleas viéndose incluso peor de lo que se ve hoy. Esta noche no tiene nada de diferente.
Entre el público, muy cerca del ring, se encontraba un hombre de cabello celeste y mirada felina —Vemos al retador por el título de peso semipesado, Grimmjow Jaegerjacquez quien espera enfrentar al ganador —Al escuchar ser nombrado, el peliceleste hace seña a una de las cámaras.
Por otro lado, en la esquina de Ikkaku, su entrenador estaba advirtiéndole —Mantenlo lejos de ti. Y no te pares delante de él —Ikkaku asintió y bebió agua de una botella —Haz lo tuyo y muévete. Es como el toro y el torero.
Entre los gritos, Renji se posicionó delante de Ichigo y le habló —Este cuadrilátero es tuyo. Tú eres el maldito campeón, ¿sí? —Ichigo asentía —Vuelve allí y hazlo, debes terminar con esto.
Rukia no se resistió a estar un minuto en silencio —Oye, Ichigo.
Ichigo se giró levemente hacia ella para mirarla —Hazme un favor y levanta las manos —habló Renji.
Ichigo seguía mirando a Rukia mientras ella de forma muda le decía que debía ganar esa pelea —Ichigo, concéntrate —Ichigo volvió a mirar a sus acompañantes —Termínalo. No tienes tiempo para esta mierda. Termínalo y podremos irnos a casa.
Ichigo respirada trabajosamente, la sangre aún corría mezclada con sudor por su rostro —¿Qué? ¿Qué crees que intento hacer, Renji? —Su ceño se frunció ante la presión —¿Qué crees que intento hacer? —una mano aún estaba en su ojo —¡Sácame esta mierda del ojo! — golpeó sus puños y se impulsó —¡Vamos!
La campanilla volvió a sonar, dando inicio al Round 10.
Ichigo e Ikkaku mantenían sus miradas fijas el uno al otro sin perderse ni el más mínimo movimiento. Comenzaron a avanzar en lados opuestos, uno se acercaba, el otro se alejaba. Estaban dando círculos.
Rukia advirtió un movimiento —¡Cuidado con ese jab!
Ichigo logró bloquearlo pero no del todo —A Kurosaki Ichigo aún le sangra el ojo izquierdo —informó el comentarista. Ichigo acertó cuatro golpes seguidos —Sus admiradores dirían: "¿Defensa? ¿Qué es eso?".
Ikkaku acertó un golpe.
—¡Un cruzado de derecha!
Ichigo acertó dos.
—Kurosaki lo lastimó.
Rukia no pudo contener la emoción —Así se hace. Eso es.
—Buen golpe de Madarame Ikkaku —al momento, el calvo acertó en dos golpes. Uno por la izquierda, el otro por la derecha en el tórax —Dándole a Kurosaki su propia medicina vuelve a conectar al cuerpo.
—Ese último golpe hirió a Kurosaki.
Ikkaku golpeó pero no acertó e Ichigo se agachó para pasar por debajo del brazo extendido apareciendo por el lado derecho dando un certero y potente golpe en la cara. Ikkaku casi cae.
—Un potente derechazo de Kurosaki tira a Madarame contra las cuerdas. Ichigo se tiró al ataque de forma inmediata pero Ikkaku le tomó envolviéndolo.
—Suéltalo —habló el árbitro mientras intentaba separarlos.
—Ese fue uno de los mejores golpes que Kurosaki ha dado desde a mitad de la pelea.
Inmediatamente del comentario y de que los separaran, Ichigo acierta otro golpe en el rostro tirando a Madarame al suelo. El público se paró producto de la emoción, los aplausos crecían al igual que los gritos.
—Y Madarame cae con un gancho de izquierda.
—Tres, cuatro, cinco… —el árbitro comenzó a contar mientras los aplausos eran más fuertes. Rukia aplaudía junto a los demás pero aun así la preocupación no abandonaba su rostro. Ichigo observaba desde la esquina, preparado por si Madarame tenía ganas de volver a levantarse.
—Tremendo vuelco a favor de Kurosaki en el décimo asalto.
Ikkaku se levantó con gran esfuerzo. —¿Estás bien? Listo.
—Estoy bien.
Aquellas fueron las palabras intercambiadas entre el árbitro e Ikkaku.
—Shinji Hirako deja que continúe…¡Pero no por mucho tiempo! —a todos les sorprendió la rapidez de reacción que tuvo Ichigo al aparecer frente a Madarame y darle un potente golpe en el centro del rostro, derribándole.
—Y otro de derecha que posiblemente haya terminado con esta pelea.
La voz del comentarista se perdió entre los gritos. Ichigo estaba en la esquina dando pequeños saltos para no dejar que su cuerpo se enfriara y perder el ritmo. Observaba impaciente a Ikkaku.
—Seis, siete, ocho, nueve…¡Eso es todo! ¡Se acabó! —el rubio dio por terminado. Ikkaku no había podido levantarse.
Ichigo sonrió de la emoción y levantó sus brazos en señal de victoria. Por otro lado, Rukia suspiró aliviada y se relajó mientras ponía sus manos en su frente, estaba emocionada.
En el otro lado del ring, Grimmjow aplaudía, pero su rostro se mantenía serio.
—Una victoria por nocaut para Kurosaki Ichigo.
—Te lo dije. Siempre que Ichigo esté allí, habrá esperanza —en el ring se encontraba Ichigo siendo abrazado por Renji mientras las cámaras captaban el momento —Siempre tiene una oportunidad. —El otro comentarista observaba conmocionado.
—El campeón de peso semipesado, Kurosaki consigue su cuarta defensa del título consecutiva en el Tokyo Metropolitan Gymnasium (Tokyo Taiikukan).
Rukia sonreía feliz al ver el brillo en los ojos de Ichigo. Todos gritaban su nombre, y ella sabía que aquello a él le llenaba de orgullo.
—Pasemos a Shinji Hirako para el anuncio oficial del nocaut —habló el comentarista más añoso.
Arriba del ring alrededor del ganador estaban parte del equipo —Damas y caballeros, desde el Tokyo Taiikukan, el tiempo oficial del nocaut es de un minuto con 18 segundos del décimo asalto. —Por la gran pantalla, el rostro de Ichigo estaba siendo mostrado —El ganador por nocaut y aún invicto campeón mundial indiscutido de la CMB, AMB…
Mientras el rubio seguía con su discurso, la morena estaba concentrada en enviar un mensaje de texto que decía:
Ganó papá.
—…OMB y la FIB de peso semipesado ¡Kurosaki "The Black Sun" Ichigo!
A Ichigo le pusieron el gran cinturón de color rojo mientras era aplaudido por la mayoría de los presentes. Renji le abrazó y felicitó.
—Nos recuerda al ya fallecido Matthew Saad Muhammad —Se escuchó aquel comentario por parte de uno de los presentes.
—Cuando piensas que ya no hay esperanzas…aparece Ichigo —otro comentario más.
Ichigo mientras, le entregaba el cinturón a Aizen, su represente y que gracias a él, pudo llegar a aquella pelea.
—Desde un orfanato de la Soul Society a una pelea de boxeo profesional en el Tokyo Taiikukan…solo a unas cuadras de distancia —Rukia se había subido al escenario y era recibida por un cálido beso por parte de Ichigo, los aplausos seguían y las cámaras registraban todo —…y, a su vez, a un millón de km. Pero es un camino que Kurosaki Ichigo ha podido recorrer durante su vida.
—¡Ichigo!
—¡Ichigo!
Y así la pelea se había dado por terminada.
—Oye, Renji Renji… —Ichigo era revisado por su médico —…trae los cinturones para la conferencia de prensa.
—¿El nuevo?
—Los que están en el auto también.
Rukia observaba como Ichigo apenas podía modular bien debido a los golpes recibidos en el rostro, sus ojos parecían estar inyectados de sangre.
—Claro que sí.
Antes de abandonar la habitación, Aizen se giró a Rukia —Tenemos una conferencia de prensa.
—Bien, los veré allí.
La puerta se cerró y el bullicio de las cámaras y el gentío cesó. Solo los dos quedaron en la aparentemente desordenada habitación. Hubo unos segundos de silencio, y de la boca de Ichigo comenzó a salir sangre.
Con movimientos un poco lentos se limpió con una toalla blanca que ya tenía manchas de sangre. Rukia se acercó a él y le acarició el cabello.
—No —habló Ichigo.
—Ven aquí.
—Me sangra la boca, Rukia —La morena tomó la toalla de las manos de Ichigo —No sé de dónde viene tanta sangre —dijo apenas en un murmullo.
—¿Qué dices? —Rukia limpió la boca con precaución —¿Qué dijiste?
—Todo está bien.
—¿Quieres agua? —la preocupación era notoria en la voz de la morena.
Poco a poco y de forma pausada, Ichigo comenzó a ponerse de pie —Sí, voy a darme una ducha.
Rukia se apartó levemente —¿Puedes sacarte los calcetines? —no pudo evitar preguntar al ver la lentitud de los movimientos de Ichigo —¿Tu solo?
—Me ducharé con los calcetines puestos.
El pelinaranja emprendió camino. Su cuerpo dolía y las pulsaciones no se detenían. La pelea había sido difícil. No pasó más de un minuto para que el agua de la ducha se sintiera. Rukia quedó sola en la habitación y observó las toallas frente a ella, por lo menos dos estaban llenas de sangre. Las tomó levemente y las dejó a un lado, su ceño estaba fruncido.
—¡Ichigo!
—¡Ichigo!
—Ichigo, la mayoría esperábamos una resolución más rápida —la conferencia de prensa había comenzado por lo menos hacia un minuto, los flashes eran tormentosos y estaba repleto de periodistas de distintas cadenas —¿Anticipabas que esta sería una pelea tan difícil?
Ichigo, que ya estaba vestido formal pero aun con sus heridas abiertas respondió —No sé si diría "anticipar". No lo sé. No esperaba nada —el pelinaranja estaba apoyado levemente en la tarima —Solo tenía ganas de llegar aquí…subir al cuadrilátero y tirarlo al piso.
Varias risas se escucharon, incluida la de Rukia.
—Ichigo…
—No, en realidad —Ichigo apartó la vista un momento —Sabía que sería difícil, ¿saben?. Mi familia pasó por momentos difíciles… A propósito, Amane…si estás mirando, ve a dormir, cariño. —Ichigo apuntó a una de las cámaras y todos os presentes estallaron en risas. Rukia solo lo miró con expresión divertida.
—Oye, Ichigo. Has ganado 43 peleas y jamás has sido derrotado…¿Se te están acabando los…?
—Perdón, ¿podría repetirlo?
Aplausos se escucharon.
—Es impresionante. ¿Pero con quién pelearás ahora?
—Lo decidiremos Renji y yo…
—¡Sé de alguien! —una voz se escuchó al fondo de la habitación, todos se giraron —¡Yo! —Grimmjow Jaegerjacquez estaba entrando a la habitación —Todos los fanáticos del mundo quieren verlo. ¿Quién más queda? —los flashes de las cámaras comenzaron a aparecer —Tu equipo lo sabe. Toda esta gente hermosa lo sabe. Hasta yo lo sé.
Ichigo y Rukia intercambiaron miradas.
—Quiero saber por qué no me das una oportunidad —las voces comenzaron a mezclarse —Solo quiero eso. Quiero una oportunidad.
Un bullicio comenzó a formarse —Lo siento, lo siento. ¿Quién eres? —La voz de Rukia destacó por sobre los demás, y su mirada lo decía todo.
Aquello causó risa en los presentes.
—Tú sabes quién soy, nena.
—…-
Ichigo miró hacia Rukia y Aizen le susurró en el oído —Solo quiere un escándalo.
—¿Tu eres ese aspirante al título? —volvió a hablar el peliceleste —Nunca te ha pegado un hombre de verdad. ¿Entiendes?
Las voces se escucharon de fondo.
—Nunca te ha pegado un hombre, cabrón —el peliceleste habló en otro idioma.
—Está muy claro que a él aún no le han pegado para nada, ¿no? —Una sonrisa burlona se adornó en la cara de Ichigo al haber terminado de hablar —¿Qué tienes en ese vaso amigo?
—¿Sabes qué? —contra atacó Grimmjow —No eres un campeón. Eres puro espectáculo y lo sabes —Las voces de los periodistas se volvió a escuchar —¿Por qué temes enfrentarme, Ichigo?
La cara de Rukia e Ichigo era de total fastidio.
—Todos vinimos y dimos un gran espectáculo, ¿no, Ikkaku? —habló Ichigo dirigiéndose a su ex rival.
—Así es.
—Estoy seguro de que cumplimos, ¿no es cierto? —los aplausos no se hicieron esperar —Bien, que tengan todos muy buenas noches.
—¡Firma el contrato, nena! —gritó Grimmjow a Rukia.
—¿Habrá una pelea, Ichigo? -cuestionaron los presentes.
—¡Firma el contrato!
—¿Habrá una pelea? - insistieron los periodistas.
Ichigo, Rukia, Renji, Aizen y todo el equipo dejaron el escenario.
—¡Quiero que lo hagas! —detrás de cámaras, Ichigo estaba discutiendo con Aizen.
—¿Que lo haga? —Aizen mantuvo la mirada fija —Grimmjow solo está alardeando.
—Voy a cerrarle la boca. —Ichigo apuntó hacia el exterior — Programa la pelea.
—Kempachi sería mejor. Si nos da dinero, es mejor. Dos por dinero, uno por cinturón —Ichigo iba a replicar —La pelea con Kempachi es lo mejor.
—No, no. ¿Crees que Grimmjow es mejor?
—Yo no dije eso.
Silencio.
—¿Qué tengo que hacer, decirlo de nuevo? —Ichigo elevó sus hombros —¿Quieres que lo repita?
—¿Quieres pelear conmigo? —cuestionó Aizen.
—¿Quieres decirlo tú? —respondió Ichigo.
—¿Qué quieres que haga? ¿Por qué haces esto frente a tanta gente? —La rabia había comenzado a inundar a Ichigo y en un arranque se aleja de Aizen y da vuelta una mesa con sus manos.
—¿Qué sucedió? —el estruendo despertó la curiosidad de los periodistas.
—¿Qué pasa, Ichigo? —La voz de Renji se escuchó de forma no muy clara.
—Oye, lo siento. Lo lamento —Ichigo respiró forzadamente y se giró hacia Aizen —Yo solo…
—No te preocupes.
—Vamos, amigo.
—No te preocupes por esto.
Aizen mantuvo su mirada en la figura de Ichigo mientras este se alejaba por el pasillo. Fuera del complejo deportivo estaba repleto de periodistas y fanáticos. El primero en salir fue Renji quién en sus brazos llevaba el reciente cinturón de Ichigo. Seguido de él salieron Rukia e Ichigo tomados de la mano, escoltados por guardias. Ichigo se detuvo a saludar con un gesto a algunos fanáticos antes de subirse al auto. El cual desapareció entre el ruido de la ciudad.
