Estaba yo, a algunas décadas menos de la mitad de mi existencia, mirando una película de Sofía Coppola, y tomando Té Ari Zona, en vez de estar estudiando. Oh mi querido amigo imaginario, el tiempo ha pasado, estoy a punto de salir de la preparatoria, preparándome para dar lo mejor de mí en cualquier carrera universitaria que tome, pero antes de todo eso tenía que, terminal la preparatoria, lo que estaba en riesgo porque en todo el tiempo que había estado en la prepa siempre aplique la siguiente formula.
Sacar diez en el primer parcial, y seis en el segundo al igual que en el tercero, no es que no estudiase, es solo que no cumplía con tareas y con trabajos, prefería aventurarme a sacar un diez en el examen, y pasarme toda la clase dibujando penes en los cuadernos de mis compañeros.
— ¿No piensas hacer la tare o qué? —hablo mi alicornio favorita, (y la única que conocía para ese entonces) al ver, los libros sobre mi mesa y vacíos sin responder nada.
—No, saldré bien en el examen —dije con mucha seguridad en mis palabras.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro?
—YOLO —dije al momento de terminar mi Té y subirle a la película.
— ¿Acaso te importa?
—No, de hecho, se podría decir que me vale verga.
— ¡Grosero! —hablo antes de apagarme la televisión y con magia, llevarme hasta la silla y ante mi voluntad me puse a hacer mi tarea. No sé qué pensara esta yegua atolondrada, o si cree que me puedo llevar la generación, algo que es mucho muy contrario a la realidad, ya que en los primeros semestres de la preparatoria, por poco repruebo algunas materias de química.
Pero lejos de eso, lo único que pudo ayudarme, fue a repasar para los exámenes. Tomando el papel de una alumna y yo el de un profesor, ahora que lo pienso ¿cómo se verá vestida como una colegiala?, pero dejando mis pensamientos lujuriosos de lado, porque no es el momento ni el lugar para sacar mi lado más salvaje con ella.
Ya es temporada de exámenes y casi vamos para los seis o siete meses de habernos conocido, han pasado tantas cosas, tantos secretos que nos contamos el uno al otro, tantas noches que nos desvelamos juntos, tantas tardes geniales que pasamos solo por pasarlas, sin decirnos nada, a pesar de lo que otros creerán, ni yo ni Celestia, le tenemos miedo al silencio, nuestro amor puede sobrevivir al mutismo sin ningún problema como lo que los tendrían los demás.
Recuerdo el día del examen final ella… raramente estaba… más nerviosa de lo que yo estaría.
CAMBIO DE PRESPECTIVA.
Estaba YO, más nerviosa que él. Aun cuando podría reprobar por faltas, (se pinteaba las clases a pesar de que llegaba temprano), o por no haber hecho trabajos, hasta ahí, no tenía ningún problema, lo que de verdad resultaba chocante para mí, es el hecho de que no le molestaba ni le preocupaba el reprobar. Tenía una confianza en sí mismo que a veces podría llegar a considerarse arrogancia, aunque sé que él no era arrogante, pero si, tenía demasiada confianza en sí mismo. Lo que (me volvía loca un par de veces, y también) hizo que me fijase en el cómo potencial pareja desde un principio, pero ahora me molestaba.
Así que para evitar inconvenientes y como ellos dirían, "Una mujer prevenida vale por dos", decidí que los últimos días, antes del examen estudiaríamos como es debido, es decir toda la semana alternando un día sí, y un día no. Para dejar refrescar nuestra mente y no agobiarla de nuevos conocimientos.
Me invito a acompañarlo en el examen, quizás si tenga un poco de nervios, y solo me lleva para de alguna u otra manera relajarse el, y ponerme nerviosa a mí. Pero como el diría, el amor son sacrificios, así que lo acompañe.
En el camino, íbamos hablando de cualquier cosa, pero no el tipo de cualquier cosa que las otros hablan cuando se sienten incomodos, era el tipo de cualquier cosa que nosotros hablábamos, nuestros chistes locales, del clima, nuestros chistes tontos sobre las humanos, nuestras tonterías, y muchas cosas más nuestras.
Como por ejemplo que me llevo a una kermes escolar, donde nos volvimos a casar, pero de otra manera, porque… esta vez el… se puso el velo.
RECUERDO.
La fiesta escolar era bastante linda, no sabía bien que era lo que festejaban, al parecer los humanos, buscan cualquier excusa que sea medianamente válida para no trabajar y evadir responsabilidades.
Estaba comiendo, unos elotes asados y marinados con algunos condimentos, hasta que vi que "El" se me acercaba junto con Eclipse. Lo vi con la mirada baja y quizás escondiendo algo, mientras que ella tenía una sonrisa de oreja a oreja, por lo que supe que no era algo de qué preocuparme, es más, mi lado más cínico ya se estaba riendo del pobre chico que si fuese un pony, vendría con la cola entre las patas.
Llego ante mí, bajo la mirada y suspiro.
—Perdí una apuesta ¿sabes? —hablo al llegar.
—Se nota un poco —hable sarcásticamente, mientras Eclipse se echaba a reír, y después pregunte— ¿De qué trata?
—Nos, casamos pero…
— ¿Pero? —rejunte, intuyendo lo que él no quería decirme. Sabia como intuir las cosas que no quería decirme y que fuese más fácil que hable de sus problemas conmigo, creo que en parte eso hacía que la relación de ambos funcionase, ya que no se sentía agredido, y yo podría comprender un poco mejor sus problemas, eso y sumado a que siempre fui buena escuchando, mi trabajo requería que escuchase los problemas que tenía el pueblo e inclusive a los pony mismos, así que no me fue extraño para nada. Aunque si me hizo recordar un poco sobre aquellas épocas en las que lo hacía, ahora, ahora parecían tan lejanas, a pesar de hacerlo por más de mil años, ahora, ahora solo estaba el, en mitad de un océano encrespado, y soñando que yo sueño con él, ahora todo lo que existía era él y yo.
—Esta vez tengo que usar el velo —dijo antes de que Eclipse y yo, nos echáramos a reír. Después de un rato de eso, y que él también se riera junto con nosotras dos, me explicaron que era de verdad, y en verdad caminamos a donde estaban casando personas, nos sentamos y ante todas las risas de algunos compañeros de él, y demás personas, se colocó el mismo el velo.
A mí, me toco llevar una pequeña corbata y un pequeño sombrero de copa, y al final de unos votos inventados, yo le robe el beso a él. Podría jurar por Equestria misma que se veía tan indefenso e ilusionado que ahí mismo le hubiera quitado sus ilusiones e inocencia a besos, si se me hubiera permitido.
FIN DEL RECUERDO
Pero dejando eso de lado, y gastando un poco del dinero que había obtenido trabajando como maestra sin título, compre un té para tranquilizarme. Hablemos un poco de mi trabajo, para empezar me gusta mucho, pero no es lo que esperaba, principalmente porque desearía, en dado caso que me quede aquí, conseguir un título de maestra profesional, pero ya se verá a su debido tiempo, no es que no quiera conseguirlo, solo que sé que tenemos demasiadas complicaciones al día de hoy.
Pero bien, tome una de las amadas bebidas de "el", pensándolo bien, hay demasiadas bebidas que le gustan, pero yo… Yo no tengo ninguna bebida que me encante en este mundo, y aunque si, odio el té, con todo mi ser, el té helado no parecía ser tan malo, es más, le estaba cogiendo un especial cariño. Quizás sea porque "el" lo tomase, y adueñarme de esa costumbre suya me hacía de alguna u otra manera adueñarme de él. Quizás con cada sorbo que tomaba era más como él y menos como yo, aunque sea por un momento. Antes de todo esto, antes de dejar repentinamente mi hogar, mi familia, y mi casa, era por completo yo, pero ahora soy como el, y soy bastante como él.
Ya no recuerdo a mis "amigas", ni tampoco recuerdo el nombre de cada guardia real, y mucho menos el de todos los alumnos de mi desatendía escuela, tampoco recordaba mis libros, ni la novela que estaba a punto de acabar, la cual todas las noches leía, y que inicie por recomendación de mi hermana.
Por Equestria, las caras, las sensaciones, la música, la paginas, y todo aquello que tenía día a día, parecen tan lejanos, solo una espesa niebla que algún día recorrí. El vacío que dejo esa cotidianidad, lo lleno "el", y me sorprende, me sorprende lo mucho que he cambiado en estos meses, que debo de admitir han sido de los más relajantes de mi vida. Ahora solo recuerdo a los pony que hacían de mi vida feliz, ahora solo quedan ellos, ahora me he dado cuenta de su importancia. Por más viejo que sea el dicho que reza, "nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", parece ser cierto. Y si, en un principio todas las cosas que había perdido, me dolían, pero ahora no, ahora solo me molestaba no estar junto con ellas. Pero eso no quiere decir que le tenga menos importancia, y mucho menos que lo prefiera antes de preferir a Luna, es solo que todo es diferente y nuevo.
Al fin salió del examen, no se le veía desanimado, lo que quería decir que las cosas habían marchado bien dentro del examen, aunque tampoco se le veía rebosante de alegría y gozo así que supongo que el tiempo ya lo definirá.
— ¿Lista? —pregunto ofreciéndome su mano para caminar como pareja de los años cincuenta. Porque de verdad que lo parecíamos.
El con una camisa a cuadros, con sus tirantes, y sus mocasines, mientras que yo con un vestido a flores, poco maquillaje sin mencionar mis zapatos de abuelita además de mis medias.
— ¡Abuelitos! —escuche que nos gritaron por la calle, nos volteamos ya que la voz parecía algo conocida para mí, y cuando los miramos estaban llegando a nosotros. Respiro hondo, y apretó mi mano, como diciendo vámonos, pero por razones de cortesía nos teníamos que quedar al menos a saludarlos.
Los saludamos y sus amigos pancho y pablo decidieron acompañarnos hasta la cafetería a donde nos dirigíamos en contra de los deseos de "el", pero yo también estaba de manos atadas, sin mucho que hacer caminamos a paso lento, teniendo las tontas conversaciones que comúnmente se tienen cuando acabas de conocer a alguien, como las odio… ¡Por Equestria! Estoy sonando como el, apenas algunos siete meses y ya estoy sonando como él. En fin. Llegamos a la cafetería y…
CAMBIO DE PRESPECTIVA
Puta madre, pensé cuando estos tipos nos empezaron a seguir, lo único que quería hacer era oír a The Smiths, junto con Celestia, y tomarnos un café juntos, ¿acaso eso era mucho pedir?, al parecer al universo si le parecía demasiado pedir después de haber hecho un examen que prácticamente estaba regalado. No me quiero jactar de algo que no sea, pero el examen no se me hizo para nada pesado. Estaba bastante pasable, pero ya veremos cómo me va en las calificaciones al final del parcial.
— Ya se van ¿no? —pregunte de manera cortante cuando nos sentamos en la misma mesa que yo le había llorado un poco, en la misma mesa que le había hablado de ella a Lulosa, en el mismo local donde le había gritado a las empleadas que por cierto no las despidieron.
Pero bueno, ahí estábamos, en la misma jodida mesa en la que casi se me rompe el corazón, ahí estaba la misma mesa y el mismo corazón roto, es solo que ahora la tenía a ella, quizás solo pego el corazón que antes estaba roto.
—Solo quieres que me valla para toquetearse y besuquearse ¿verdad? —pregunto, de manera enfadosa mi ex compañero de clases, Pablo.
—Es mi novia podemos hacer lo que se nos venga en gana —me defendí pagándole la cuenta a una camarera que nos dejó los cafés en la mesa.
—Pues me voy para que se toqueteen a gusto —dijo levantándose de la mesa fingiendo molestia.
—Es por ese tipo de comentarios que no tienes novia —le dije antes de que en verdad se fuese, al igual que mi amigo Pancho. Por lo que tuve todo el resto de la tarde para mí y para Celestia.
— ¡Ramones! —Grito Celestia, cuando ya llevábamos un rato de hablar entre nosotros sin ajenos.
— ¡Smiths! —Conteste yo, con el mismo tono que ella puso.
— Con Smiths, no se puede hacer ningún Yolo querido —menciono ella.
— ¿Bonzo Goes to bitburg, mientras nos besamos? —pregunte antes de colocar la canción y básicamente irme en contra de ella, tirando los cafés de la mesa y comiéndole la cara a besos. Volvíamos a casa después del largo día, y al fin del día, solo quedaría un mes para que pudiera salir de mi preparatoria, al fin, después de tantas tonterías que hice, y tantas otras que dije, al fin podría salir de ese horrendo lugar.
Pero antes tengo que pasar por el jodido baile de graduación, y la verdad, no tengo ni las más mínimas ganas de ir a la graduación, principalmente porque no quiero, en segunda porque no quiero, y en tercera porque no quiero, y yo hago las cosas cuando quiero y como quiero. O al menos hasta que Celestia me dice que las haga, cuando ella me manda no puedo hacer mucho para librarme de su magia. Y no es que sea mandilón, o algo por el estilo, es solo que me amenaza con magia.
Ahora que hablamos de magia solo una vez la uso conmigo…
RECUERDO.
Estaba escuchando a The Arctic Monkeys, mientras con le cantaba en la oreja todo lo que decía la canción, sin más afán que molestarla. Porque básicamente, estaba ocupada organizando unos papeles de su trabajo y yo… Yo quería molestarla a como tuviera lugar.
Y vaya que lo estaba logrando, porque en menos de cinco minutos ya había malgastado algunas tres hojas, pero más temprano que tarde se acostumbró a que le cantara en la oreja, por lo que empecé a jugar con su largo pelo. Lo alzaba y lo dejaba caer, también lo hacía un Congo y lo colocaba en la parte de su cabeza, pero también dejo de hacer resultado alguno.
Por lo que decidí seguir con sus alas, pero lejos de molestarle le estaba relajando, y la muy atolondrada me lo hizo saber media hora después, de que le estuviera atendiendo las alas, jalándole pluma a pluma, dejándoselas todas limpias. Pero cuando me di cuenta de eso, decidí cambiar y lo único que hice, para ganar una empujada que me dejo durmiendo con su magia, fue aplastarle la panza.
— ¡Mi estómago estúpido! —fue lo último que escuche antes de chocar contra la pared. Desperté unas horas después, acostado en mi cama y con una manta en la cabeza, además de que Celestia me estaba, cuidando de alguna u otra manera.
FIN DEL RECUERDO
Dejando eso en claro, y explicando mi punto de que yo siempre hago las cosas que quiero en el momento que quiero, siempre y cuando mi salud no se vea afectada por ningún agente externo, como bien lo es la magia de Mi Querida Sol, recuerdo la noches cercanas a esta, las recuerdo como si hubieran sido ayer, (que bien lo podrían haber sido).
Recuerdo que, por un momento creía que las estrellas en el cielo brillarían más, pero lo que más recuerdo fue la crisis existencia que Celestia tuvo por aquellos días. Resulta que, lo único que hizo fue, ver el cuaderno de un alumno suyo, en el cual tendría un dibujo de su afanada alumna, como sea que se llame porque no lo recuerdo muy bien.
Básicamente fue muy pero muy difícil calmarla, todo empezó de haber visto el dibujo, ¡vaya jodido dibujo!, pero bien, una vez se apropió del mismo, se quedó callada, sin decirme nada, como si su mente estuviera dañada o quizás estaba en shock, una vez llegamos a casa lo único que hizo fue tomar vuelo arriba, sí. Lo único que hizo fue echarse a volar. No puedo culparla, de alguna manera u otra la comprendo, lo que de verdad fue extraño dentro de lo extraño que fue todo, es el hecho de que se haya ido a volar por más de tres horas y media seguidas.
Tuve ganas de recibirla con una grosería y mentarle le madre al primer momento en el que la vi cruzar la puerta de mi habitación pero me calme por que se le veía bastante alterada, no sé cómo y tampoco sé cuánto tiempo me llevo, solo sé que la tranquilice y prácticamente me la pase toda la tarde y la noche intentando dejarle en claro que una caricatura no cambiaba su precepción de la realidad.
Me dolió, debo de admitirlo, me lleno de impotencia el verla llorar y no poder hacer nada, me dolió el alma y poco más, sufrí con cada lagrima que derramo, pero no quería llorar, yo quería ser fuerte para ella, quería darle, por más ridículo que suene un confort.
—Para mí eres real —le dije a la yegua que estaba acurrucada en mi ventana.
— ¿Pero que soy?, ¿quién soy?, ¿qué es lo que soy? —hablaba llorando, mirando el dibujo.
—Eres la princesa Celestia, una yegua maravillosa, al igual que una increíble humana… y sobre todo mi novia… —Dije también con un nudo en la garganta.
—Pero… mi realidad… todo lo que creía… todo lo que era… se rompe —dijo después de un rato y entre sollozos.
Estaba harto de esa situación, por lo que busque la afamada serie, y le dije:
— ¿quizás no es como es en tu mundo?
— ¿y si lo es? —hablo un poco más cooperativa, pero aun sin abandonar su rincón.
— ¿No darías lo que fuera por volver a ver a tu hermana?
Y vimos la serie, un capitulo tras otro, y otro, y otro, y otro, y otro más. Nos pinche fumamos todas las pinche temporadas que llevaba hasta la fecha, junto con las pinches películas, pero eso será otro tema de conversación. Lejos de esto, me di cuenta que empezó triste y término alegre, y sí. Yo tenía (como siempre) la razón, la serie no es para nada parecida del mundo real de donde viene Celestia, si, se podrían decir que son los mismos problemas pero son planteados de maneras mucho más infantiles, me dijo que la principal diferencia entre la serie y su mundo era esa. Que la serie estaba planteada de otro punto de vista, un punto de vista que lo hacía apto para todo público, pero que la vida en Equestria es mucho más parecía a la vida de los humanos, es decir mucho más cruel. Dejando eso de lado, y su pequeña crisis por descubrir que existe una serie basada en su mundo, al final del día se mostraba feliz, porque al menos logro ver a su hermana.
Aún recuerdo el día de ayer, el día en que, al fin de casi un año, su "familia" llego.
Si, si, si, ¡lo se!, me tarde demasiado tiempo en subir esto, pero la verdad es que no tuve internet por una semana hasta el dia de hoy, sin mas gracias por siempre seguirme y por siempre leer.
Nos leemos que esto aun no acaba.
