Os voy a contar unas cuantas cosas que había aprendido sobre Toni en el transcurso de los últimos tres meses, en este bonito embrollo que es la "amistad".
1. Era aparentemente un idiota despreocupado sin un problema en el mundo.
2. Subrayemos aparentemente.
3. Tenía una relación jodidamente extraña con sus dos mejores amigas. Y cuando digo extraña quiero decir rara de cojones.
4. En serio, no era ni medio normal. Eran como hermanos/colegas/follamigos/enemigos/cómplices. Se metían unas pullas tremendas y se hacían putadas monumentales. Pero a la vez eran inseparables, sobreprotectores y contaban con una camaradería que les salía natural.
5. Tenía un hermano psicópata cuyo hobby era amenazar a indefensos y sexys italianos.
6. Amaba las películas. De todo tipo. El cine en general le fascinaba, sobre todo si había drama. Y por algún motivo sentía pasión por los filmes malos. Pero malos de verdad. Cuanto menos presupuesto mejor. ¿Marionetas? ¡Fantástico! ¿Kétchup haciendo de sangre? ¡Oh sí! ¿Actores tan patéticos que miran a cámara sin querer? ¡Orgasmo!
7. ¿He mencionado ya que tenía un concepto de amistad MUY extraño con el BTT? Y por cierto, ¿de dónde coño salía lo de BTT? ¿Bastardos Tremendamente Tontos? Debería preguntarle algún día.
8. Tenía mil y una manías estúpidas. Ejemplo: la puta costumbre de abrir la boca y enseñarme toda la asquerosa comida a medio masticar siempre que me notaba mirarle mientras comíamos (no es que yo me quedase mirándole fijamente ni nada).
9. ¿Bastante Trauma Transmitimos?
10. Le encantaba flirtear y lo hacía casi sin querer. En serio. Había que estar preparado, porque en el momento menos pensado ¡BAM! Te soltaba laguna cosa subidita de tono que podías quedarte a cuadros. Podía abandonar su aire inocentón en segundos, sustituido por su cara de dios del sexo. Ponía a prueba mis putos nervios, os lo juro.
11. No poseía ni una sola camiseta que no tuviese un estúpido mensajito o un dibujito. El bastardo no sabría vestirse bien ni aunque le pusieran una pistola en la cabeza.
12. Su comida preferida era la paella. Pero sólo porque los tomates se encontraban en un nivel superior.
13. Tendía a perder las cosas todo el puto rato.
14. Siempre había querido tener una tortuga.
15. Cuando se emborrachaba acababa hablando en español.
16. Sentía una fascinación extraña por los barcos.
17. Amaba los videojuegos de terror, pese a que acababa gritando como una niña.
18. No era capaz de escribir mensajes sin emoticonos o exclamaciones.
19. Pese a su casi constante sonrisa, no era difícil cabrearle. Kirkland era especialmente bueno en eso.
20. Aun así nunca se había enfadado en serio conmigo.
21. Bla, bla, bla, más datos irrelevantes que realmente os dan igual sobre el bastardo.
En fin. Os hacéis a la idea.
Podría seguir y seguir y seguir. Sí. Todo eso y mucho más era lo que había aprendido sobre ese idiota español. ¿Por qué os cuento esto? Pues para que os hagáis una idea de mi vasto conocimiento sobre Antonio. Pero ¿sabéis qué? Nada de lo que sabía me preparó para la respuesta que me llegó por la mañana.
BASTARDO TOMATE: Lo siento, Lovino, he quedado.
Y ya está. Sin anestesia ni nada.
Me quedé mirando el mensaje sin parpadear, preguntándome si habrían secuestrado a Antonio y alguien le había quitado el móvil. Ese no podía ser mi bastardo. Ni un emoji, ni una exclamación, uso de mi nombre completo, no se enrolla, no quiere quedar conmigo, no quiere ver una peli. Era la antítesis del idiota español. Era el puto Anti-Antonio o algo.
Estuve frunciéndole el ceño a la pantalla durante por lo menos media hora, como si fuese el propio Toni el que estuviese ahí, en lugar de esas jodidas cinco palabras. Me acababa de dar plantón. Ahogué un bufido y tecleé furiosamente el número de Feliciano.
-Vee… ¡Fratellone! Come sei?- Canturreó la alegre voz de mi hermano a través del aparto, al que gustosamente interrumpí.
-Al idiota español le ha pasado algo, Feli, y no tengo ni idea de qué cojones puede ser, porque le he dicho de ver un película, uno de esos dramones que ama, y encima jodidamente malo, que le gusta aun más, y me ha dicho que lo siente ¡lo siente! pero no, y ha dicho Lovino, ¡y nunca dice Lovino, Feli! y ni una puta exclamación ni una estúpida carita feliz, y no sé que coño hago preocupándome por ese idiota pero puede que fuese por algo que pasó anoche y no tengo ni puta idea de qué cojones puede ser…
-¡Fratello!- Exclamó Feliciano, cortando mi retahíla. Respiré agitadamente, tomando aire por primera vez desde que había empezado a hablar.- ¡No entiendo nada!- gimoteó- ¿ha pasado algo con Toni? ¡Empieza por el principio! Despacito…
Así que le hice a Feli un resumen de la noche anterior y del escueto mensaje del bastardo. Traté de hablar a una velocidad humana, pero Amelia Jones parecía haberme poseído. Me di cuenta de que prácticamente estaba gritándole al teléfono.
-Umh…- Murmuró mi fratellino cuando acabé mi histérica narración.- ¿Entonces Toni te vio con el hombre con el que te enrollaste?
-¿Qué? ¿Y a qué viene eso?- Pregunté desconcertado.- Sí, bueno, nos vio cuando íbamos a… uh… el baño, y fue cuando hablamos un poco, pero Toni estaba raro, ya te digo, joder, durante un segundo pareció que se quería cargar al tipo y…
Fui interrumpido por un chillido agudo.
-¡FRATELLO!- Me aparté el móvil de la oreja con una mueca.- ¡¿No lo entiendes?! ¿Cómo puedes no verlo?- Gritó Feli, haciéndome fruncir el ceño aun más.
-¿De qué coño hablas, Feli?
-¡A Antonio le gustas! ¡Está celoso! ¡¿No lo ves?!
Me quedé en blanco, mirando fijamente el móvil. No sé qué tenía mi puto teléfono últimamente, no dejaba de quedarme observándolo desconcertado.
-¿P-pero qué estás diciendo?
-¡Sí, está claro!- Chilló Feliciano, sonando casi exasperado. Suspiró.- Estará enfadado porque creyó que hiciste ñiqui ñiqui con ese hombre, fratellone.- Me explicó lentamente, como si yo fuese un jodido crío. Ñiqui ñiqui. Feliciano, por dios, ¿cuántos putos años tienes?
-¿Y eso por qué…?
-¡Porque le gustas, joder!
Pegué un salto tan brusco que choqué con la lámpara de la mesilla, haciendo que cayera al suelo con estrépito. No sé si por el mensaje en sí o por la sorpresa que me había pegado al oír a Feli diciendo un taco.
-P-p-pero…
-¿Fratello? ¿Estás bien? ¡He oído algo rompiéndose!
Traté de recuperarme del susto.
-N-no, sí, la puta lámpara, no pasa nada…- Murmuré. Entonces el significado de lo que había declarado Feli pareció llegarme al córtex.- ¡PERO ESO NO PUEDE SER! ¡No pude ser cierto ahora! ¡Joder! ¡No es verdad! ¡Porque lo sabría! ¡Y ya no estoy siguiendo el plan! ¡Además ahora somos amigos! ¡Dejé el plan, lo dejé!
-Fratellone…
-¡Y qué más me da si le gusto a ese bastardo idiota! ¡No quiero que su puto hermano psicópata venga a cortarme en cachitos! ¡Cazzo, Feli! ¡Non può essere vero!
-¡Calmare, fratello! Ascoltarmi… A Toni le gustas ¿por qué iba a ser eso malo? ¿no es lo que querías?- Abrí y cerré la boca, sin encontrar las palabras adecuadas.- Era lo que querías.- Repitió Feli.
-P-pero-pero no así…
-¿Así cómo? Ve… ¿Ya estás con esa estupidez de tu plan?- Feliciano sonaba impaciente.
-¡No! ¡Sí! ¡NO SÉ!
Le oí suspirar al otro lado.
-Lovino, esto es algo bueno. Porque a ti te gusta él, así que…
-¡A MI NO ME GUSTA ÉL!- grité, tan alto que estoy seguro de que todos los putos vecinos a tres kilómetros a la redonda lo oyeron.- ¡NO ME GUSTA! ¡¿Me oyes?!
-Fratello, deja de intentar escudarte de lo que sientes, nadie te va a hacer daño, ve…
-¡CLARO QUE SÍ!- Grité, acallando a mi hermano, que se quedó en silencio. Respiré agitadamente.- N-no me puede gustar el bastardo, porque él se olvidará de mí y al final solo quedará el pobre idiota de Lovinito con el corazón roto. ¡He superado eso, Feli! ¡No pienso volver a sentirme así nunca más! Por nadie. Ahora soy el puto presentador más famoso de Estados Unidos, ya no soy ese criajo inseguro. Tú sabes todo lo que me costó ganar algo de confianza, ¡solía odiarme a mi mismo, joder! N-no puedo volver ahí…
-Lovino…- Susurró Feliciano, con voz dulce. Me di cuenta de que había lágrimas deslizándose por mis mejillas. Me las limpié con brusquedad. Joder. Era solo plantarme la situación y volvía a ser el viejo mini-Lovino con su cúmulo de inseguridades que amenazaban con ahogarme. Como si los casi diez años pasados, en los que había conseguido forjar mis defensas y triunfar en la vida, se hubieran borrado de un plumazo.- Lovino, ya no tienes quince años. Confía en él, dale una oportunidad. Todo el mundo tiene que arriesgarse con estas cosas, y tú no podías evitarlo para siempre.
-Claro que puedo. Ha funcionado hasta ahora, ¿no?- Dije con voz seca.
Feli bufó.
-No me vengas con esas, fratello. Lo que has hecho ha sido evitar el problema y usar a gente para follar y para darte publicidad.
Me sorprendió el tono increíblemente duro que utilizó mi hermano.
-¿Eso es lo que piensas?- Inquirí en un susurro lleno de rabia.- ¿Que solo soy un hijo de puta que utiliza a la gente para evitar enfrentarse a sus miedos y para ganar fama?
-No, fratellone, yo no he dicho eso…- Dijo Feli apresuradamente, sonando arrepentido.
-Pues es cierto, Feliciano.- Dije, con tono de voz inexpresivo.- Me alegra que por fin te des cuenta de que todos los demás tenían razón. Soy un capullo y un cabrón sin sentimientos.
-¡No, espera, fratello! ¡No quería decir eso! Mi scusi! ¡Voy para tu casa! ¿vale? ¿Lovino? ¡Espérame!
Ignorando a mi hermano colgué el teléfono y me tiré en el colchón, agotado.
Sí, sé que puedo parecer una diva melodramática.
Pero es que… joder.
No quería pensar.
Quería olvidarme de todo.
A mi no me gustaba Antonio.
No me gustaba, no me gustaba, no me gustaba.
Joder, joder, joder.
Ahogué un grito contra la almohada.
No iba a permitirme que me gustase. Porque si lo hacía acabaría herido. No es que no confiase en Antonio. No confiaba en la gente en general, y tampoco en mí.
Me había costado demasiado dejara atrás a mi yo pasado, lleno de inseguridad, de dolor y de sentimientos. Si dejaba entrar a Toni, todo eso podía volver.
Simplemente no podía pasar.
Era más seguro seguir siendo un cabrón sin sentimientos.
Creo que me quedé tirado como un vegetal durante casi una hora. Porque de repente entró Feliciano por la puerta, empuñando las llaves que le di de mi piso. Mierda. ¿Por qué le hice una copia? Feli me vio, ahogó un gritito y se tiró en plancha sobre mi. Lancé un gruñido al sentirme aplastado por su peso.
-¡Fratello! Mi dispiace veramente molto! ¿Estás bien? ¡No quería decir lo que dije! ¡Lo siento mucho! ¡Te quiero un montón, fratellone! ¡Lo sabes! ¡Vee! ¡Para mi sigues siendo el mejor del mundo entero! Ti voglio tanto bene!
Le aparté como pude.
-Agh, ¡Feli, joder! ¡Quítate de encima y deja de lloriquear!- Mi hermano me miraba haciendo pucheros. Suspiré profundamente.- Anch'io ti voglio bene, fratellino.- A Feli se le iluminó la cara y se le humedecieron los ojos. Me estrujó entre sus brazos y yo le devolví el abrazo. Sí, vale, los dos solos las putas reinas del drama.- Sé que no lo decías a malas. Aunque sea cierto.- Vi que iba a protestar y me apresuré a cambiar de tema.- ¿Y donde has dejado al idiota del macho patatas?
La sonrisa en la cara del estúpido de mi hermanito iba de lado a lado.
Vale.
Tal vez deba explicar. Después de todo este jodido melodrama acumulado una pausa no está mal.
A lo largo de los últimos dos meses Feli había ido a visitar a su amigo de la infancia Ludwig cada vez más a menudo, ya sin ni siquiera ir con Gillian. Y hacía cosa de dos semanas me anunció que estaban saliendo. Ya veis que prisas se da para lo que quiere. Se presentó con él en mi puerta y casi me lanzo a la garganta de ese enorme armario rubio en el que se había convertido el criajo de mis recuerdos. En serio, era como un gigantesco tanque alemán con cara de mala hostia y pelo repeinado hacia atrás. Cómo a Feli le podía gustar ese témpano de hielo era un misterio. Parecía que sonreír le dolía. Aunque muchos me podrían decir a mi lo mismo, pero joder, yo al menos demuestro tener putas emociones. El patatero parecía un jodido robot, con Feli colgado de su cuello como si fuese lo mejor de este mundo.
Como podéis ver no me hizo ni puta gracia.
Pero en fin. No podía hacer mucho aparte de lanzar miradas asesinas al tanque y meterme con él todo lo que podía, para desazón del idiota de mi fratellino.
Una vez sacado el tema del patatero, sellé mi descenso a los infiernos. Feli no dejó de hablar sobre ese armario empotrado ni un segundo. Al final se tiró el día en mi casa, cocinando pasta sin parar y cantando alabanzas de su "Luddy". Puaj.
Ninguno sacamos el tema de Antonio ni de mis inseguridades. Grazie a Dio.
Fue el primer domingo en el que no fui a correr con Toni, pero traté de no pensar en ello.
Así llegó el lunes.
Llegué al plató pronto, y aquello era un hervidero de actividad.
-¡Vargas! Tenemos todo listo.-Me dijo Arthur nada más verme.- Asegúrate de que se pilla lo último que dices, porque es cosa de Heracles y creo que se ha pasado con la divagación. Tú intenta ser más conciso.
Asentí ausentemente, mirando alrededor en busca de una mata de revuelto pelo color chocolate. Por suerte o por desgracia no estaba a la vista, aunque sabía que no tardaría en aparecer.
-¡Roma!- Gritó una voz detrás de mí. Giré para encarar a Gillian, mordiéndome el labio al recordar lo último que le escuché decir en la jodida discoteca. Claro que ella no sabía que yo lo había oído.- ¡No te vimos más el pelo la noche pasada!
-Me fui con Emma.- Respondí, tratando de alejarme de ella.
-¡Eso lo sé! Nos lo dijo.- La albina avanzó y me agarró del hombro.- Tonio estuvo cabreado ayer todo el día, ¿sabes algo?
Se me secó la garganta y sentí un nudo en el estómago. Alcé la mirada para encontrarme los ojos rojizos de Gillian, que se clavaban en los míos. Me pareció leer algo amenazador en ellos, a parte de su usual brillo diabólico-egocéntrico-confiado.
-No.- Contesté, sin apartar la vista.- Le dije de quedar y me dijo que tenía planes.
Gillian entrecerró los ojos y me apretó un poco más el brazo. De pronto soltó una carcajada que dejó al descubierto sus colmillos y me dio palmaditas en la espalda. Con palmaditas quiero decir hostiones tremendos capaces de partirme la columna vertebral.
-Kesesese.-Rió.- ¡Cierto! ¿Cómo he podido no acordarme con mi asombrosa memoria? Me dijo que tenía una cita.
¿U-una cita?
-¿Qué?- Susurré, deteniéndome.
-Reclaman mi inestimable ayuda por allí, nos vemos, Roma.- Comentó Gillian, con una sonrisa sardónica, dándose la vuelta y yendo hacia donde Kiku estaba luchando con los cables.
¿Antonio tenía una cita? Entonces… Feli, y João, y todos estaban equivocados. Yo tenía razón. No le gustaba al bastardo.
¿Por qué no me sentía aliviado?
-¡Bueno, gente!- Todos nos giramos para escuchar a Antonio, que había aparecido en el plató, con los brazos extendidos y un montón de papeles en una mano. Lo raro es que pese a su tono animoso y enérgico de siempre, no parecía muy alegre.- ¡Última parte que grabamos en plató! ¡Con esto solo nos queda los el último episodio, que como sabéis rodamos en Holanda y Suiza! ¡Así que espero el cien por cien hoy! Nadie quiere tener que repetir esto toda la semana, ¿no?
Se oyó un asentimiento general.
El viaje que nos quedaba era el único que haríamos a Europa en esta temporada y todo el mundo estaba jodidamente emocionado. Muchos iban a enganchar con las vacaciones de navidad y se quedarían en el viejo continente con su familia durante las fiestas. Porque casi la mitad del equipo era de origen europeo, o al menos no americano. Ahora que lo pienso era raro de cojones. Casi parecíamos un anuncio de Benetton o algo. Viva la diversidad cultural. Y sexual ya que estábamos.
-¡Que alguien me mueva esos cables de en medio, no puedo manejar la cámara!- Gritaba Carlos.
-¡Aquí llego para salvaros a todos hahaha!- Amelia Jones, como no.
-Necesito que se comprueben los micros de corbata para ayer.- Metía prisa Abel, con semblante (cómo no) imperturbable. Entre él, Lucia y el jodido patatero debían formar un puto club. Apuesto a que se aburrirían como nunca.
-¡Lovino!- Me sobresalté al oír mi nombre de los labios de Toni. Estaba medio mentalizado para intentar evitarle en todo lo posible. Pero no iba a poder ser. Cazzo. Me encaminé hacia él como quien va al matadero. Antonio me miró un instante de arriba abajo.- Necesito que te coloques ya en posición, enseguida terminan de maquillar al representante de la liga LGTB y necesitamos tenerlo todo a punto.
Así que íbamos a jugar a ser profesionales. Perfecto, porque esa es mi puta especialidad. Llevaba los últimos cinco años sin salirme del papel.
Y así transcurrió la entrevista. En la que por cierto clavé mi parte como el pedazo de presentador que soy. En un par de días más lo tendríamos acabado.
Estaba hablando con Emma, a punto de pirarme, cuando Toni se me acercó.
-Oh, creo que os voy a dejar solos, chicos, me tengo que ir.- Dijo la belga nada más verle, dirigiéndonos una sonrisa.
Cogí aire y encaré al bastardo, que se dedicaba a mirar el suelo con el ceño fruncido. Odiaba cuando me robaba esa expresión. A él no le sentaba bien.
-¿Qué pasa Antonio?- No pude evitar cierto retintín al llamarle por su nombre completo.- ¿Algún plano que quieras comentar?- Vale, eso había sonado directamente sarcástico.
Toni alzó la mirada confundido. Se quedó con la vista clavada en mi ceño (lo fruncía mejor que ese bastardo, eso seguro), y en mi boca apretada en una fina línea. Alzó una ceja.
-¿Estás enfadado?- Preguntó con incredulidad.
Noté como la cara me ardía de rabia contenida.
-¿Tú qué coño crees?
-Pues no lo sé, porque no sé qué motivos puedes tener tú para cabrearte conmigo.- Me espetó, con los ojos entrecerrados y una mueca.
-Oooh, no sé.- Exclamé impregnando mis palabras de veneno.- Tal vez el hecho de que ayer pasaras de mi puta cara.
-¿En serio yo paso de tu cara?- Toni parecía indignado y el ambiente empezaba a ser más que tenso.- Perdona si no quería inmiscuirme en tu ligue de la noche.- Los niveles de sarcasmo rozaban el cielo.
-¿Qué cojones? ¡No me refiero a en la puta discoteca, bastardo! ¡Aunque también estabas jodidamente raro! ¡Digo cuando te invité a ver una peli!
-Ah, ¿para ver pelis sí que quieres contar conmigo?
-¿Qué coño quieres decir con eso?
-¡Te digo de salir el sábado por la noche y me dices que vas a quedar con Eli! ¡Pero luego te encuentro en la puta discoteca a punto de tirarte a un gilipollas!
Uao, uao. Tres tacos seguidos en boca de Toni. ¿Qué estaba pasando? Daba igual porque yo hervía de rabia.
-¡¿Y a ti que coño más te da?!- Grité, clavándole el índice en el pecho.- ¡Yo no monto un drama cuando me entero por terceras personas que me dejaste tirado porque tenías una puta cita!
-¡YA VEO COMO NO MONTAS UN DRAMA! ¡Y no sé de qué hablas!
-¡NO ESTOY MONTANDO UN DRAMA, ERES TÚ EL QUE HA EMPEZADO A GRITAR! ¡Y no te hagas el idiota!
-¡Te digo qué no sé de qué cita hablas! ¡Y de todas formas no intentes excusarte con eso! ¿Por qué no me dijiste a la cara que ibas a una discoteca a buscarte un polvo? Somos amigos, ¿no?
-¡Pues no sé si somos putos amigos, porque al parecer no merezco que reconozcas de una puta vez que tuviste una cita y no me dijiste una mierda! ¡Y yo no tengo que decirte qué hago con mi puta vida en todo momento!
-¡¿TE DAS CUENTA DE QUE TE ESTÁS CONTRADICIENDO?!
-¡HARÉ LO QUE ME DE LA PUTA GANA! ¡SI QUIERO CONTRADECIRME ME CONTRADIGO Y TÚ NO PUEDES DESCONTRADECIR LO QUE HE CONTRADICHO JODER!
Toni se me quedó mirando fijamente, con una expresión extraña en el rostro. Se estaba poniendo morado. Iba a empezar a preocuparme cuando me di cuenta de que estaba tratando de contener una carcajada.
-Pfff…
-¿Estás de puta coña? ¿En serio vas a reírte en medio de una puta discusión?
Y entonces el bastardo se dobló por la mitad y empezó a descojonarse vivo.
-JAJAJA "y tú no puedes… pffff… descontradecir lo que he contradicho" JAJAJAJAJA.
Le miré con incredulidad, pero su ataque de risa estaba empezando a pegárseme. Contuve una sonrisa como pude, pero las carcajadas consiguieron abrirse paso y en nada estábamos los dos doblados sobre nosotros mismos, apoyados el uno en el otro y riendo sin parar.
-Oh, dios, ha sido demasiado.- Dijo el bastardo, limpiándose una lágrima del ojo.
-No se puede pelear contigo como una puta persona normal.- Comenté, tratando de recomponerme.
-Somos los reyes del drama.- Suspiró Toni. Bueno, Feli ya tenía el puesto de reina, pero nosotros estábamos cerca, sí.- Entonces, ¿qué es eso que dices de que yo tenía una cita?
-Me dijiste que habías quedado, y no había ni un puto emoticono en el mensaje, permíteme preocuparme.
-Sí, había quedado, y estaba un poco enfadado.- ¿Un poco?- Pero no era una cita.
-Gillian me dijo…
-¿Gil?- Antonio soltó una maldición y bufó.- No le hagas caso, ¿vale? A nada de lo que diga. No sé que les pasa a ella y a Franny últimamente.
-¿La patatera me mintió?
-Bueno, era una cita… de trabajo, si quieres llamarla así.- Suspiró profundamente y yo me sentí tremendamente aliviado por algún motivo.- En realidad me reuní con Sophie. ¿Recuerdas a Sophie? Lo que te conté de…
-Sí, la recuerdo, joder.- Como olvidar a esa hija de puta rompe corazón de Antonio.- La bollera austriaca. ¿Y por qué coño tenías que verla?
-Umh, sí. ¿Sabes que era música? Pues ahora es compositora y suele trabajar en las bandas sonoras de series y películas. Hemos tenido que currar juntos alguna vez. El mundo es un pañuelo, ¿eh?- Se rió débilmente.
-¿En serio?
-Sí…- Suspiró con pesadez.- Bueno, pues parece que esta temporada contaremos con su trabajo. Así que ya ves que gran "cita" tuve.- La amargura era palpable en su tono de voz.
-Yo no me tiré al tipo de la discoteca.- Solté de pronto, antes de que pudiera pensar lo que decía. Mierda, ¿qué cojones? Toni me miró con los ojos como platos.
-¿Q-qué?
-No hicimos nada.- Apenas nada. ¿Por qué le estaba diciendo esto?
-Oh. Ah…- Murmuró Toni, sin dejar de mirarme ojiplático.
-Mmm… sí.- Me revolví un poco, incómodo. Carraspeé.- Así que una vez aclarado que somos gilipollas… ¿qué te cuentas?
Antonio soltó una carcajada, de esas de verdad, de las que salen del estómago. Me dirigió una sonrisa deslumbrante. Uf. Si no me conociese diría que la había echado de menos.
-¿A parte de lo idiota que me siento por todo esto? Pues que espero que esa peli de la que me hablaste sea tan mala como la pintas.
-Es peor.- Afirmé, y los dos nos encaminamos hacia la salida, con rumbo a mi casa. Antonio me pasó un brazo por los hombros en ademán amistoso y no paró de sonreír y comentar alegremente su lista de mejores (peores) películas de zombis de todos los tiempos.
En una semana nos iríamos a Europa. Yo no lo podía saber, pero en apenas un mes se desataría el verdadero drama, os lo aseguro. En unos días todo cambiaría de verdad.
Pero de momento esa tarde tocaba pizza y peli. Y joder, qué ganas tenía.
Ciao, ciao
Bueno, no sé que puedo decir de este capítulo, a parte de que DIOS CUANTO DRAMA jajajaja... y lo que queda (lo sieeentoo, los dos son de sangre caliente, qué le vamos a hacer, si fuesen Austria y Noruega o algo así este melodrama no pasaría)
MUCHAS MUCHAS GRACIAS por seguir leyendo esto!
mr-nadie: Eii hola jajaja, me he acostumbrado un montón a leer tus comentarios en cada cap, es todo felicidad. Yaaa, pobre Toñito sufriendo en "silencio". Pues en este capítulo tampoco libramos intensidad de drama, ya ves. Me sentí mal dejando al pobre Desconocido ahí despreciado por nuestro super sexy italiano, peeero...náh, en realidad no me sentí mal, para qué mentir xD
Shadwood: No te equivocas, Antonio tuvo un pasado después del chasco con Sophie... pero no voy a decir mucho más ahora (; No puedo evitar lanzar drama hacia Romano jajaja, pero yo le quiero igual.
GaaraCastell: pues no lleva mucho la verdad. Oooh, muchas graciaas! Espero no decepcionar (miedo pánico y terror) ;D
Superlovivargas: la tarta de Abel rulando por el mundo, qué bonito todo ¿En serio en un día? Mi aplauso respetuoso para ti. Jajajaja sí, las contradicciones de Lovi son con lo que mejor me lo paso, con eso y escribiendo a un Toni nada inocente (; Hasta Feli y Matthew son unos salidos en este fic, me doy cuenta! Me alegro mucho de que te guste este tipo de relación, he intentado cargarme casi todo el estereotipo de uke, seme y demás, porque en la vida real esos roles no existen así. Pues espero que sigas leyendo y te vaya gustando :) (no era una amenaza!) (¿o sí?) (tan tan TAAAAN) :)
