Notas, Disclaimer y Advertencias: applied.
Capitulo Uno
El friki de Pillsbury.
Sintió el avión aterrizar con las típicas leves turbulencias de siempre. Burgess era una ciudad pequeña y tendría que llegar en auto. Se suponía que ella tomaría un taxi de esos que te llevan a tu destino final, pero ella no le apetecía pagar así que tomó sus maletas y caminó por la carretera, se detuvo y miró a lo lejos. Estiró su mano con su pulgar hacia arriba, un aventón estaría bien.
Y a pesar de los años que habían pasado, reconoció a la persona que había detenido su auto para llevarla.
La señora Amélie era una mujer mayor que amaba los libros, por eso tenía una librería. A pesar de ser una adulta ella tenía la fe de un niño, veía cosas que muchos no, pero prefería hacerse la ignorante, hay cosas que no deben de ser alteradas, como por ejemplo, Los Guardianes de la niñez deben ser exclusivamente para los pequeños, ella se conformaba por saber que estaban allí.
Claro que ella tenía una familia, antes, que actualmente estaba bastante estropeada. Sin embargo, el Conejo de Pascua había hecho bien su trabajo y le había devuelto a su nieta junto con esperanza. Ahora que su nuera le había confiado a Vanette, ella la cuidaría como a su propia hija, y le enseñaría a ser una persona de bien. Las cosas tenían que cambiar, estaba enterada de las cosas que su nieta había estaba haciendo y se sentía algo decepcionada. Sin embargo Vanette aún es joven y sus errores aún tienen arreglo. Siempre hay tiempo para cambiar y nunca se es demasiado viejo para aprender.
A estas alturas del año ya comenzaba a hacer frío, pero no el suficiente para una nevada, por lo cual su amigo Jack estaba algo ausente causando más nevadas en otras partes del mundo que eran más frías.
Jamie y sus amigos estaban sentados formando un circulo en el patio de la casa de los Bennett. Se miraban los unos a los otros sin nada que dedicarse más que un aburrido silencio, de pronto una risa se escuchó acercarse a ellos. Todos levantaron su cabeza viendo como Jack aterrizaba en un árbol junto a ellos.
—¡Jack! —exclamaron todos.
—¡Hola niños! ¿Por qué tan amargaditos? —preguntó riéndose.
—¡Queremos un día nevado, Jack! —exclamó Jamie, sus amigos asintieron. Jack entendía su apuro, los días nevados eran divertidísimos. Sin embargo aún era octubre, ahora que era un Guardián tenía que ser más consciente… o tal vez no tanto.
—Está bien. Solo porque son ustedes… ¡Al lago! —gritó Jack. Los niños comenzaron a celebrar.
En eso un Civic Honda color negro se estacionó frente a la casa de los Bennett, Jamie sabía quién era. Su hermana mayor había vuelto de Pittsburgh.
—Jack, ¿podemos esperar un momento? —dijo Jamie. Los demás niños vieron el auto, también sabían quién era.
La puerta del piloto se abrió, una chica de cortísimos cabellos castaños salió del Civic. Vestía con unos pantalones blancos a la cadera y una sudadera con capucha, era color azul marino, y tenía unas grandes letras en amarillo con "PITT" y de bajo decía "football", era de la Universidad de Pittsburgh. Era delgada, bastante bonita y su mirada era parecida a la de Jamie.
—¡Jane! —gritó Jamie y corrió hacia ella para abrazarla. La chica correspondió a su abrazo.
Jack miró a ambos. La chica le sonaba de algo. Pero no conseguía recordar, así que simplemente se encogió de hombros.
—¿Este es Jamie? La última vez que lo vi tenía como tres o cuatro años. —dijo otra chica. Ella salió como copiloto, era una rubia de ojos verdes. Traía unos jeans sencillos con un suéter que decía "Las Vegas" y cargaba un par de maletas.
—¿Quién es ella? —preguntó Jamie. La rubia rió.
—Soy Vanette Lindergarden, la nieta de la dueña de la librería, me acabo de mudar. —dijo la chica.
—¡La nieta de la abuela Amélie! ¿Oiste eso Jack? —gritó Jamie viendo a Jack, las dos chicas se confundieron un poco por que le hablaba a la nada, pero eso podía esperar.
—¿Se acaba de mudar? Pero conocías a Jamie de antes. —dijo Caleb.
—Mi abuela siempre vivió aquí, yo vivía en Lancaster. Venía mucho de visita, así conocí a los Bennett. Vengo de Las Vegas, ahí vivía… ¡Ay pero que hambre! —comenzó a quejarse la chica. —¿Crees que tu madre me dé comida? ¿Puedo llamarle a la abuela? Ha de estar molesta porque desobedecí sus órdenes. —comenzó a decir la chica con sus manos detrás de la cabeza en posición despreocupada siguiendo a Jane que estaba entrando a la casa, pero entonces algo le llamó la atención.
Había un chico parado a un lado de Jamie que no había visto.
—¿Y qué significan esas pintas? ¿Vas a una convención o algo así? —dijo Vanette viendo al tipo. Un chico de su edad más o menos, muy pálido, casi congelado, con unos pantalones ridículos si se lo preguntaban y una sudadera azul, además de que tenía un cayado que le recordaba a la novia de Woody, y se cargaba el cabello blanco. Sus ojos eran de un azul tan profundo que la ponía nerviosa.
Los niños y Jack se quedaron estupefactos. ¿Podía verlo? Pero si en un principio pasó de él.
—¿Qué? ¿Puedes… Puedes verme?
—¿Y tiene eso algo de raro? Me pregunto más bien como no podrían verte con ese aspecto de friki que te cargas. —dijo la chica acercándose a Jack para inspeccionarlo.
—¿Friki? —preguntó Jack. No entendía ni jota de lo que la chica comenzaba a parlotear.
—Qué raro eres, ¿Cómo dices que te llamas? —preguntó.
—Jack.
—Tienes un nombre más bien normalito… ¿Jack qué?
—Jack Frost.
Y entonces Vanette casi se cae de espaldas. ¿Jack Frost?
Haber, era un rarito, con ropa ridicula, no lo había notado antes, tenía cabello blanco y un bastón feo. Solo había una explicación posible…
—¿Eres hijo de Pillsbury? No sé porque pero Frost me suena como a un monito chsistoso con sombrero de chef de las cajitas de harina para pastel que usa mi abuela. Tal vez tenga algo que ver con el frosting.
—¿Ah? ¿Qué es Pillsbury? —preguntó Jack. Vanette rápidamente sacó su iPhone mostrándole la foto de su personaje favorito después de su esposo Mufasa. Jack no sabía si reírse o enojarse.
—A partir de hoy te llamarás Pillsbury, ¿de acuerdo, friki? —dijo ella. Jack iba a replicarle que él era el espíritu del invierno y congelar algunas cosas pero se escuchó un claxon sonar. Desde la calle estaba un viejo mustang, como conductor estaba una mujer mayor, su cabello aun era grisáceo y no completamente blanco. Solo se veía su abrigo color negro y en la cabeza un broche de enorme girasol.
—¡Vanette, querida! —gritó la mujer desde el auto.
—Mierda, me tengo que ir. ¡Pero esto no se queda aquí, Pillsbury! —dijo ella levantando el puño con dramatismo. —Jamie, lindo, dile a Jane que mi abuela vino por mí. Chicos, diviértanse, adiós. —y la extrovertida chica tomó sus maletas y se metió al mustang de la mujer.
Jack se quedó quieto viendo como la chica que le había dado un apodo sumamente ridículo se iba diciéndole adiós con la mano.
—Una adolescente puede verme.
A Amélie le sorprendió de sobre manera cuando la señora Bennett le había llamado diciéndole que su nieta estaba en su patio, pero jamás se imaginó que la encontraría hablando con Jack Frost, eso era una buena noticia. Una muy buena.
—¿Quién era ese chico? Es guapo, ¿no? —preguntó. Vanette tosió y la miró algo azorada.
—Pues, es lindo. Pero es un rarito, ¿no lo viste? Pobre chico, es todo un friki, ya hasta le puse un mote, se llama Pillsbury, como el monito de tus cajas para hacer pastel.
La mujer rio con ganas. Su nieta algunas veces podía ser bastante despistada.
Les agradezco las alertas, favoritos, reviews y también a las personas que se tomaron la molestia de leerlos aunque no dejaran comentarios. Gente hermosa, me gustaría que me dijeran aun más de sus opiniones, son importantes para mi.
Gracias.
Ce.
