Notas, Disclaimer y Advertencias: applied.
Capitulo Dos
El pokemon en retraso, la máquina de raspados y las bolas de nieve.
Las calles de Burgess eran de lo más aburrido. Ni siquiera saltarse las clases le proporcionaba más diversión, aunque el estar sentada afuera de la librería de su abuela no se le podía llamar exactamente saltarse las clases, más bien era como un tipo estúpido de guardia de seguridad.
Recostó la cabeza hacia atrás, tenía varias lagunas mentales de las conversaciones mantenidas mientras se fumaba algún porro, pero, no podía quitarse a ese friki de la cabeza. Había algo rarito con él, aparte de su ropa, cabello, ojos, en fin. Todo en él era rarito.
No lo había visto en dos meses, Diciembre ya había hecho acto de presencia, y Jamie era muchísimo más feliz. Primero pensó que aquel friki debía ser su compañero de clases, pero no.
—Jack Frost… —susurró. Miró fijamente el establecimiento de pasteles que estaba frente a la librería. No podía evitarlo, siempre le recordaba a un pastel.
Bufó con fastidio y decidió investigar por su cuenta, la librería era grande, debía haber algo, después podría pasarse a la biblioteca del pueblo o algo así.
Entró como Juan por su casa llamando la atención de su abuela, quien se encontraba en el mostrador acomodando unos ficheros.
—¿Se puede saber qué haces aquí? —habló la abuelita. Amélie entendía que para Vanette debía ser difícil.
—No quise ir a clases, tengo algo que investigar. —mencionó despreocupadamente la rubia. Pasó su mirada por los casi infinitos estantes de la librería. —Dime, abuela. ¿Tienes algo relacionado con el nombre Frost?
Si Vanette hubiera visto la cara de su abuela, tal vez le hubiera exigido que le dijera todo lo que sabía.
—¿Frost? ¿Frost qué?
—Jack Frost. Estoy segura que se algo pero mi memoria no me está ayudando mucho en este momento.
—Pásate por el pasillo 36, tal vez encuentres algo por ahí. —dijo la mujer volviendo a arreglar sus ficheros. Vanette resopló y dejó caer su mochila despreocupadamente.
Caminó entre los estantes paseando su mirada por los libros. Y ahí, justo en la J había tres libros diferentes sobre Jack Frost. Los ojeó rápidamente, entonces buscó un cuarto libro rápidamente.
—Leyendas del folclore de Europa. —dijo al leer el título. Chasqueó la lengua y salió rumbo al mostrador. —Abuela, me llevaré esto.
—Esto no es una biblioteca, Vanette.
—Voy a pagar con esto, espero que alcance. —y deposito doscientos dólares en el mostrador, metió los libros apresuradamente a su mochila y salió a la calle ajustándose la bufanda.
Cruzó la calle para entrar a la panadería, compró unos cuantos panes dulces y sobres para hacer té. Al llegar a la caja, vio a ese curioso personaje con el sombrero de chef, a Pillsbury. Vendían esas figuritas, sonrió.
—Deme dos Pillsbury. —dijo ella, la panadera sonrió y los agregó a su compra. Salió de la panadería y se encaminó a una tienda de artículos artísticos que estaba camino al vecindario.
Vanette era una chica bastante déspota y egoísta. Pero el que sus pensamientos estuvieran perturbados de tal manera que no podía quitárselo de la cabeza le parecía totalmente ridículo. Ni siquiera sabía con exactitud por que le investigaba. Su nombre le sonaba de algo.
Al entrar en la tienda vio que era bastante acogedora, con piso y paneles de madera. La encargada le saludó desde el mostrador, su manera de vestir le llamó mucho la atención, juraba haberla visto en la escuela alguna vez.
Era una chica de piel muy pálida, cabello en corta melena color negro y ojos azules. Tenía algo de sombra oscura alrededor de los ojos y su ropa era negra también. Su color de labios era bastante llamativo, Vanette no sabía describirlo como un negro o como un violeta oscuro, al final se decidió por violeta.
—Hey. ¿Dónde se encuentran los materiales de dibujo y pintura? —dijo una vez se acercó a la chica que le recordaba a todo ese rollo de los vampiros.
—Hola, nueva. Es al fondo. —le respondió con algo de aburrimiento, mientras buscaba algo en su bolso.
Vanette vio el bolso disimuladamente, era uno de piel, color negro con estoperoles y parches de distintos temas.
—¿Te gusta "4 non Blondes"? —dijo la rubia mirando fijamente su bolsa.
—Si. ¿Por qué? —le respondió de mala gana.
—Pienso que Linda Perry es una maldita perra genial y que envidio sus rastas con todo mi ser. —respondió sencillamente. La otra chica le sonrió.
—Soy Charle Fringe. Y me sorprende que a una rubiecita como tú le guste "4 non Blondes". —le dijo. La rubia sonrió.
—Vanette Lindengarden. Prefiero el termino ex –azulista. Soy rubia natural pero tenía el cabello azul antes de mudarme. Fui obligada a regresar a mi primera fase. —le dijo.
—Maldito pokemon en retraso. —rio la pelinegra, Vanette le guiño el ojo antes de dirigirse a el área que le habían indicado desde el principio.
Vio los productos evaluándolos rigurosamente, había perdido la práctica, aun así eligió lo más cuidadosamente que pudo. El cuaderno, los lápices, los colores, los pinceles, las pinturas, incluso compró un libro para aprender a hacer retratos.
Se acercó a Charle para pagar. Esta empacó toda su compra algo asombrada de que se llevara tantos materiales de un golpe.
—¿Has escuchado a David Bowie? —dijo la pelinegra de pronto. La rubia sonrió.
—Claro que si. Hasta el día de hoy "Heroes" es mi canción favorita de él. —le respondió.
—¿La has escuchado en vinilo?
—Estuve apunto de conseguirlo, pero por motivos totalmente irritantes fracasé. —refunfuñó Vanette.
—¿Qué pensarías si te digo que puedo prestarte algo sobre ello? —preguntó con malicia.
—Pensaría que eres una maldita y que te amaría muchísimo.
—Ahora mismo estoy ocupada, pero podríamos dejarlo para dentro de dos días. ¿Te parece?. —propuso Charle. La otra chica rio y dejó su número de teléfono anotado en uno de sus memos.
—Llámame cuando gustes, Charle. —le dijo. Ambas se despidieron y Vanette salió de la tienda algo feliz por haber echo su primera amistad en Burgess además de Jamie y el friki de Pillsbury.
Estaba comenzando a nevar levemente, así que se apresuró a llegar a casa que estaba justamente frente a la de los Bennett. Vio a los niños reír felizmente mientras corrían de un lado a otro lanzándose bolas de nieve.
Entonces Jamie le vio y le saludó alegremente con la mano, ella le devolvió el saludo. De pronto Jamie llamó a aquel chico que la traía echa un desastre.
—¡Jack! Mira, es Van. —dijo Jamie hacia un árbol, Vanette volteó tan rápido que se desbalanceó provocando una súbita caída que nunca llegó a completarse.
Había apuñado los parpados por reflejo, pero al sentirse sostenida los abrió para ver que carajos sucedía, primero vio algunas luces por el repentino deslumbre, pero después vio aquel rostro.
—Jack… —susurró. Este la vio fijamente como reconociéndola.
—Hola, Van. —dijo el chico y la chica comenzó a enderezarse, luego recogió las bolsas del piso, esperaba que el pan estuviera a salvo.
—¿Qué estás haciendo por aquí? —dijo mirándolo fijamente.
—Siempre he estado aquí. Solo que parece que no siempre puedes verme.
¡¿Qué demonios?!
Vanette iba a protestar por la supuesta estupidez, pero una bola de nieve golpeó de lleno la cabeza de Jack. Este se rio y miró a los niños, y frente a la estupefacta de Vanette creó una bola de nieve perfecta en la palma de su mano. Le sopló y la lanzó a Jamie, pero al voltear a ver a la rubia notó su cara de suma sorpresa.
—Puedo explicarlo… —comenzó a excusarse.
—¡Joder, una máquina de raspados viviente! —exclamó la chica señalándolo tontamente. Jamie, Caleb, Claude, Pippa, Cupcake y Monty suspiraron con fastidió y llevaron la palma de su mano a su frente.
Pues planeaba actualizar ayer, pero pues no pude. Pero bueno, aquí esta esta continuación, será corta, todos los capítulos serán algo cortos, porque si no me tardo horrores. Agradezco a los lectores por seguir interesándose en esta pequeña pero persistente historia.
Cariños y felices pascuas. Ce.
