¡Hola, hola! Este es el último capítulo de la historia. Gracias por haberla seguido y espero que os guste el final :D

Y sí, efectivamente está basado en un vídeo que trata de lo mismo, pero no tan elaborada la historia como este fanfic. Os lo adjunto por si queréis verlo: watch?v=f0-Iz4n3Yds


Sakura salió de la facultad a toda prisa aquella tarde. Había acabado oficialmente los parciales del cuatrimestre y entregado un par de trabajo que aún le faltaban. Era libre en cierto sentido, pues hasta febrero no tendría que preocuparse por los exámenes fuertes.

Se sentó en un banco junto a la fuente a esperar a que saliera su amiga Ino y comer juntas, tal como habían quedado en hacer.

Miró su reloj, que marcaba las 14:05. Ino tardaría unos veinte minutos más en aparecer. Eso le daba el tiempo suficiente para aprovechar y seguir leyendo el libro del lenguaje de signos.

Desde que lo había comprado, Sakura no se había separado de él. Lo cogía siempre que le era posible. En el autobús de camino a la universidad o al trabajo, en los descansos, a la hora de la comida...

Ya había aprendido casi todo, lo único que necesitaba era practicar y entonces ya no habría ninguna barrera que le impidiese hablar con Naruto.
Bueno, practicar y armarse del valor suficiente como para decir un hola aunque fuera.

Ino y ella habían trazado un pequeño plan. Bueno, en realidad había sido Ino la de la idea, pero Sakura no se pudo negar porque no era mala.
Consistía en llegar a Naruto como ella siempre había querido: mediante la música. No importaba nada que fuera sordo, porque Sakura podría "cantarle" una canción siempre que él leyera el significado mediante una explicación por signos. Es decir, Sakura cantaría mientras con las manos le hablaba a Naruto explicando todo lo que la canción decía. Él por supuesto podría entenderlo todo sin necesidad de tener que oír nada.

Ino lo calificó como romántico. "¿Qué mejor forma de llegar hasta alguien que explicándole lo que sientes de una forma especial? " le había dicho.

El problema era que Sakura no creía estar lista para algo así. ¿Y si se ponía nerviosa y se equivocaba en los signos? Él podría entenderla mal y eso era lo que menos quería que pasara.
Ella era de ponerse nerviosa antes de un examen o de un trabajo, o incluso al momento de pedir algo tan simple como una hamburguesa.

Abrió el libro por una página en la que había un papel doblado. Sakura lo cogió, lo abrió y lo puso sobre la página de nuevo. En la hoja derecha había una multitud de signos de todas clases; mientras que la otra, la tapaba el papel desdoblado. En el papel estaba escrita una canción, la canción que Sakura había compuesto para Naruto y que practicaba como loca para no equivocarse en ninguna palabra.

Comenzó a leer, aunque ya se la sabía, mientras movía las manos creando cada una de las palabras que estaban escritas en el papel.
Al principio le había costado mucho, pero a aquellas alturas, ya lo hacía de memoria y apenas miraba. Había aprendido con una rapidez impresionante el lenguaje de signos.

Mientras movía las manos, se limitaba a mover también los labios, pero sin llegar a cantar. No cantaba porque había mucha gente a su alrededor. Que no es que le importase que la oyeran, estaba acostumbrada, pero no le apetecía crear un espectáculo.

Acabó la canción y oyó un pequeño y rápido aplauso. Levantó la vista y vio a Ino y a Sai delante de ella sonriendo.
Sai también estaba al tanto de la "operación". Porque Ino se lo había contado todo. Por suerte ninguno más de sus amigos sabía nada de aquello. Sai había sido comprensivo y, ante la petición de Sakura, no le había dicho a nadie que su amiga estaba colada por un chico que apenas conocía.

- Bueno, bueno, ¡Sakura! - exclamó su amiga contenta sentándose a su lado- Ya ni miras las chuletas. ¡Esto es genial!

- Sí, Ino... - musitó.

Ino notó el tono de su amiga. Sabía que le iba a costar mucho mirar a la cara a Naruto y cantarle aquella canción. Sabía de sobra que Sakura era bastante insegura y se pondría nerviosa.

- Oye, oye. Tranquila, ¿vale? - le dijo mientras cogía el libro y lo cerraba-. No te preocupes, Sakura. En el momento en el que empieces, te saldrá solo.

- Ino, está muy bien que la animes, pero no la puedes obligar a hacerlo. Ya te lo he dicho muchas veces.- le dijo Sai serio. Ino lo fulminó con la mirada.

Sai se sentó al otro lado de Sakura y la rodeó con un brazo por los hombros.

- Sakura, si no estás segura de esto, no lo hagas. Es así de sencillo. - ella lo miró suspirando.

- Ya lo sé, Sai... - se calló-. Pero quiero hacerlo, aunque tenga miedo.

- ¿Es por el temor al rechazo? - preguntó su amigo.

Sakura ocultó su rostro entre sus manos mientras asentía.

- Es que... ¿y si le canto la canción y él pasa de mí? Habré hecho el ridículo y lo sabrá todo el mundo. Porque al menos antes nadie sabía que me gustaba, pero si canto la canción y él me rechaza...-comenzó a acelerarse nerviosa- entonces todo el mundo lo sabría y se reirán de mi y...

Ino le tapó la boca. Sakura cada vez hablaba más y más rápido como una desquiciada.

- Sakura, te prometo que si en algún momento él da señales de estar pasando de ti o... si te rechaza, yo te sacaré de ahí ràpidamente. O Sai. ¿Verdad? - preguntó mirando a su amigo. Él asintió serio. Ino apartó la mano de la boca de su amiga.

Sakura se secó las lágrimas y sonrió.

- Gracias, chicos. De verdad.

Ino y Sai se miraron con complicidad y abrazaron a Sakura. La gente que pasaba los miraba con curiosidad, pero a ellos les importaba poco.

- Chicas, ¿nos vamos a comer algo? - preguntó Sai cuando se separaron.

- ¡Sí, por favor! Es que me muero de hambre. - dijo Sakura mientras le sonaban las tripas.

Los tres fueron a comer a casa de Sakura, que preparó unos macarrones con queso riquísimos. El resto de la tarde se la pasaron en el Centro Comercial mirando tiendas y comprando ropa. Ir con Sai era como ir con una tercera chica, ya que sus consejos sobre ropa no se quedaban en el aire nunca.

Sakura llegó a su casa a las 23 pm después de haber cenado por invitación de Sai unas hamburguesas en el centro comercial.

Volvió a ensayar la canción una vez más. Y en cuanto se metió en su mullida y calentita cama, estuvo un buen rato debatiendo en su mente si estaba lista o no para "cantarle" la canción a Naruto.

El miedo al rechazo seguía ahí, pero la inquietud por saber si él estaría interesado en conocerla ganaba. Si quería averiguar si Naruto estaría dispuesto a conocerla mejor, tenía que dejar a un lado el miedo al rechazo y la timidez a intentarlo.

Su último pensamiento aquella noche antes de quedarse profundamente dormida fue que lo haría sin importar nada.

Ino entró en la cafetería acompañada de Sai, Kiba, Tenten y Choji. El pequeño grupo vio a Sakura limpiar una mesa que ya parecía estar muy limpia. Parecía estar a otra cosa, en otro sitio; en lugar de en aquella cafetería.

Se sentaron en una mesa al lado de una de las ventanas a esperar a que los atendieran.
Ino se levantó y fue a hablar con su amiga. Ella sabía lo que le pasaba y estaba bastante preocupada.

- Sakura. - la llamó. La joven se dio la vuelta y le sonrió.

- Ah, hola, Ino. - dijo.

- Sakura, si no estás segura...

- No. - la cortó-. Voy a hacerlo hoy, no esperaré más. Lo que tenga que ocurrir... - se mordió el labio y miró hacia otro lado- lo que tenga que ocurrir, que ocura hoy. Sea bueno o malo.

Ino le puso una mano en el hombro para darle su apoyo.

- Ya sabes lo que hablamos. Si viera que algo sale mal lo pararía todo al instante.

Sakura miró a su amiga sonriendo.

- Lo sé, Ino. - metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros-. Ya he hablado con Jiraya. En cuanto vea que entra por la puerta, esperaré un rato y luego me pondré a cantar. Y tú...

- Sí, sí. - dijo Ino cruzándose de brazos-. Yo apagaré las luces excepto la que ilumine la mesa donde él esté sentado.

Sakura tomó aire y lo soltó. Un pequeño escalofrío la recorrió de arriba a abajo. Estaba segura de hacerlo y no la pararía nada. Ya lo había decidido la noche anterior. Además no estaba nerviosa, pero si algo insegura todavía.

- De todas formas, Sakura, ¿crees qué vendrá hoy?

- Eso espero, Ino - dijo riendo-. Porque yo no estoy segura de poder hacer esto mañana.

Ino soltó una pequeña carcajada.

- Anda, pomnos unos cafés como solo tú sabes que nos gustan a todos.

- ¡Marchando! - contestó Sakura metiéndose tras la barra.

Ino se fue a sentarse con sus amigos en la mesa mientras esperaba a que llegasen los cafés.
En la mesa la conversación del día era la fiesta de navidad de Kiba. Ino siguió la conversación poco entusiasmada, ya que estaba más pendiente a lo que sucedía a su alrededor por si aparecía Naruto.

Ese día se hizo de rogar y tardó más de lo esperado, pero por fin entró. Sakura lo vio hacer su rutina habitual; saludar al mendigo de la puerta, darle algo de dinero, despedirse de él, entrar y sentarse en una de las mesas del fondo ajeno a todo.

Sakura se lo quedó mirando. Ahora si que estaba nerviosa. Se le había hecho un nudo en el estómago nada más verlo aparecer.

Llevaba puesta una gabardina negra que se quitó nada más sentarse. Su pelo rubio, estaba tapado por un gorro del mismo color que se quitó. Se alborotó el pelo y Sakura se derritió por dentro con aquel gesto.

Jiraya le tocó el hombro y ella segiró sobresaltada.

- ¿Lista? - le pregunto con una leve sonrisa.

- Eso creo. - dijo en un susurro ella.

Ino lo había visto nada más entrar y se había levantado ante la atenta mirada de sus amigos, para ir hasta el cuadro de luces lista para cumplir su parte del plan.

- ¿Se puede saber qué hace Ino? - dijo Kiba.

- Shh - le chistó Sai-. Atentos a lo que va a pasar ahora, chicos - les dijo con una sonrisa sin apartar la vista de Sakura.- Va a ser genial si sale bien.

Los demás no entendían nada de lo que estaba pasando. Se miraron entre ellos y luego a Sai otra vez.

- ¿Y qué se supone que va a pasar? - instó Tenten.

- Que Sakura va a cantar algo especial hoy. Y ya no os digo nada más - miraron hacia Sakura que estaba ya en el improvisado escenario preparándose.- Callaos y veréis magia, chicos.

Sakura miró a Ino dándole la aprobación para que apagase las luces. Ino se limitó a asentir y a hacerlo.

De pronto todo el local se quedó casi a oscuras ante la mirada de la gente que no sabían qué ocurría. Solo quedaron dos luces encendidas; la que estaba sobre el improvisado escenario, iluminando a Sakura y haciéndola destacar más que nunca y una al fondo del local, donde un chico de revuelto pelo rubio miraba en dirección a ella sin entender nada.

Sakura tomó aire. Él la estaba mirando. La primera parte del plan estaba hecha, ahora venía la parte difícil. "Cantar"

Y así lo hizo. Comenzó a cantar, moviendo las manos, hablándole a Naruto, y solo a él. Y cuando comenzó a cantar, todos sus miedos se disiparon al instante, perdiéndose en las sensaciones que parecía estar despertando en Naruto.

Llenas de luz la habitación. Y ni cuenta te das. No puedo hacer más... para dejarte en paz.

Sakura vio como Naruto sonreía con calidez sin apartar la vista de ella.

No me traigas flores. Te preocupas demasiado.¡Oh, mi vida! Saber que me ves...

Sakura hizo el gesto y Naruto se lo devolvió con una enorme sonrisa.

Me basta. Podemos bailar en la cocina. Las velas no cuestan nada. Hazme un anillo con el tapón de una botella de leche.

Sakura veía como Naruto seguía sonriendo y sin dejar de mirarla. Se había olvidado de que había más gente alrededor, ahora solo existían ellos dos en aquella sala.

Cuando el contador se quede sin dinero, quizás paremos. Llenas de luz la habitación. Y tú ni cuenta te das.

Naruto bajó la mirada se puso serio un momento y volvió a mirarla aún serio. Ante ese gesto, Sakura pensó que se sentía ¿arrepentido?

No puedo hacer más...Para dejarte en í que cariño... ¿para qué necesito bombones... champan y otras cosas?

Naruto seguía mirándola comprendiendo cada una de sus palabras mientras ella se las cantaba.

¡Oh, mi vida! Saber que me quieres...Me basta.

Sakura acabó la canción y todos aplaudieron. Todos menos él. Sakura sintió que el mundo se le venía encima. Todo lo que había creído experimentar cuando él la estaba "escuchando"... ¿todo parecía haber sido una maldita imaginación?

Bajó la mirada triste, mientras todas las luces se encendían a su alrededor. Dejó el micrófono y se dio la vuelta, triste, para seguir con su trabajo sabiendo que era el hazme reír de todos.

De pronto el tacto de una mano en su brazo la hizo detenerse. Supuso que era Ino, así que se dio la vuelta para decirle que la dejara sola.

Pero no fue a Ino a quien vio al darse la vuelta, sino a Naruto. Él la miraba sonriendo con calidez, con un extraño brillo en sus ojos azules. Sakura estaba muda. Muda y avergonzada, porque todos los miraban a ambos.

- Vaya, yo sordo y tú ahora muda. - se limitó a decir NNaruto mientras movía las manos acompañando sus palabras.

Sakura ocultó la mirada roja como un tomate. Ino, que había vuelto con sus amigos no dejaba de mirarlo a ambos sin dejar de sonreír.

- Vaya, así que Sakura estaba pillada por un chico. - dijo Kiba riendo-. Pues es algo novedoso.

- ¡Calla, Kiba! - le espetó Tenten.- Ha sido precioso como Sakura se ha declarado. Y el chico es monísimo.

- ¡A qué sí! - corroboró Ino.

- Bah, chicas. - se quejó Kiba aburrido.

Naruto cogió a Sakura de la mano y la llevó a la mesa que él ocupaba. Sakura sentía que el corazón le iba a 300 km/h y que en cualquier momento se le podría salir del pecho.

Naruto no había pasado de ella. Si no había aplaudido había sido por el shock del momento. Pero en cuanto vio como Sakura se iba al parecer desilusionada, se levantó y corrió a buscarla.

- Que sepas que no estoy muda. - le dijo en lenguaje de signos.

Naruto rió.

- Vale, ¿qué tal si nos limitamos a hablar sin hablar? Quiero decir... - movía las manos deprisa.

- Sé lo que quieres decir - contestó ella riendo.

Naruto también rió.

- Lo siento, soy un poco tonto algunas veces. - dijo sin dejar de reír.

En la mesa de Ino no perdían detalle de la conversación que estaban manteniendo los dos. Kiba y Choji pasaban un poco de toda la situación, pero Sai estaba con Tenten e Ino intentando descifrar lo que decían aquellos dos.

- Mierda, ¿de qué hablarán? - dijo Tenten al borde de la histeria.

- Ojalá lo supiera, Tenten. - contestó rabiosa. - Ni siquiera mueven los labios, solo signos. AARG! ¿Por qué no aprendería ese lenguaje?

- Están hablando de la universidad. Naruto estudia veterinaria. - dijo Sai neutral.

Las chicas lo miraron sorprendidas.

- ¿¡Sabes lenguaje de signos!? - gritaron sus amigas.

- Sí, joder - rió.- No es tan difícil. Aunque desde aquí solo puedo saber lo que dice Naruto, porque Sakura está a espaldas de nosotros y...

- ¡Qué más da! Con decir lo de Naruto nos vale, Sai. - le cortó Ino zarandeándolo.

- ¡Vale, vale, vale! Pero deja de hacerme eso Ino. - se quejó el chico.

Sakura no podía creer que estuviera hablando de aquella forma con Naruto. Y se podía decir que era una conversación privada, porque nadie más sabía de qué hablaban.

- Sakura. - dijo Naruto con su voz. - Quiero que sepas que... me gustaría conocerte mejor... Sí... si tú quieres claro. - titubeó nervioso.

- Me encantaría, Naruto. - contestó ella moviendo las manos con una sonrisa.

Naruto soltó aire aliviado.

- Me pongo muy nervioso, lo siento. - se disculpó.

- Tranquilo, yo soy de ponerme tan nerviosa que algunas veces no puedo ni pedir una hamburguesa.

Naruto soltó una carcajada.

- Bien, pues... antes de ponerme más nervioso, Sakura... ¿te gustaría que quedásemos otro día? - preguntó. - A tomar una hamburguesa sin tener que ponerte nerviosa.

- Siempre que pueda, estaré encantada de tomarme una hamburguesa contigo, Naruto. - respondió feliz.

- Naruto le ha pedido una cita a Sakura. - dijo Sai.

- ¡OH DIOS MÍO! - exclamó Ino

Naruto se despidió de Sakura fuera de la cafetería, una hora después, ante la atenta mirada de todo el mundo en el interior.

- ¿Te veré el viernes aquí a las ocho y media de la tarde entonces, Sakura? - le dijo antes de marcharse.

- Aquí nos veremos. - respondió ella con una sonrisa.

Naruto le dio un suave beso en la mejilla antes de emprender su camino.

Sakura se sentía como en una nube. Todo había salido a pedir de boca aquel día. Tenía una cita con Naruto después de meses como una idiota observándole.

Al entrar en la cafetería Ino y Tenten la cogieron cada una de una manga y se la llevaron a rastras a la mesa donde estaban los demás.

- Muy bien, Sakura - dijo Ino ansiosa-. Ahora mismo vas a largar todo lo que ha pasado.

- No puedo ahora, tengo que trabajar. - dijo levantándose. -

- Poco te ha importado el trabajo cuando estabas perdida con Naruto a saber dónde - le reprochó Tenten.

- Luego si queréis os cuento lo que queráis, pero ahora no. - y se marchó de allí antes de que la pudieran retener más.

- Maldita Sakura. - dijo Ino fulminándola con la mirada.

- Ino, si te has enterado de prácticamente todo. - dijo Kiba.

- Cállate, ¡quiero que me lo cuente ella!

- AArg, ¡qué pesadilla! - dijo Kiba.

Ino y Sakura vieron a Sakura trabajar con una enorme sonrisa en el rostro y con un halo distinto. Su amiga estaba feliz después de mucho tiempo.

Sakura miró el reloj. La manecilla marcaba que su turno había acabado en aquel mismo instante.
Era sábado 13 de diciembre y fuera una delicada capa de nieve cubría toda la ciudad.

La campanilla de la puerta sonó y por ella entró un chico de unos 21 años, rubio, alto y de ojos azules.
Miró a la chica que se acercaba a él desde la barra de la cafetería.
Pelo rosa, guapa, de piel blanca y con una radiante sonrisa.

Ella le echó los brazos al cuello y el le dio un pequeño beso en los labios.

- ¿Nos vamos, Sakura? - dijo moviendo las manos al mismo tiempo.

Ella le agarró de la mano, se despidió de su jefe y se marcharon por la puerta.

Desde el interior de la cafetería se podía ver a ambos jóvenes marcharse calle abajo, bajo la nieve que había empezado a caer, abrazados y felices.

Y es que se dice que algunas historias de amor empiezan de la forma más inesperada.