— Lo que compra la corrupción ¿no? —fue el primer chiste de mal gusto que hice al momento de entrar al castillo de Canterlot, haciendo que Celestia me mirase con la típica mirada asesina de ella, y que un montón de guardias reales se me quedasen viendo. Oh, sí es cierto mi querido amigo imaginario, no te he dicho como llegue al castillo. Bueno básicamente después de que la hermana menor de Celestia nos interrumpiese, me invito a pasar unas vacaciones por estos lugares, y no me negué, principalmente por Celestia, en segundo porque quería conocer el mundo pony y en tercero porque le había apostado a Celestia una bolsa de manzanas que tipo de raza pony seria, yo creí que sería un unicornio, por mi enorme inteligencia y capacidad deductiva pero no… Termine siendo un asqueroso pájaro.

RECUERDO

—Serás un pegaso —Me advirtió ella, una vez pasando el agujero en mi pared, el cual espero que me paguen (page mucho por ese departamento, casi lo de dos departamentos más grandes). Y después de haber atravesado lo primero que hizo, fue llevarme lo más abajo que podía en el castillo, (te imaginas lo que me dolió caminar hasta ahí), una vez ahí, busco un cuarto especial, y cuando al fin después de dos horas de intentar abrir una puerta, logramos entrar, me coloque en una especie de luz (proveniente de quien sabe dónde), y sentí como si me desvanecía.

Al fin de todo, termine despertando como un pegaso en una carroza real, y hasta entonces, casi a mitad de la noche es cuando llego aquí, con el resto de la familia real.

Caminaba mal, y torpemente, inclusive me tropezaba, eso por una parte, por otra aun no me acostumbraba a la vista de los pony, y por otra más, me sentía mucho más sensible a muchas cosas, como por ejemplo el aroma a Celestia, no sé qué tiene su maldito aroma pero ahora me parece mucho más atractivo, tanto como para querer olerla todo el día, y hacerle un par de cosas más, las cuales no son oportunas de contar aquí.

FIN DEL RECUERDO.

Como dije antes íbamos entrando en el palacio de Celestia, y mientras yo estaba observando todo lo que la luz de la noche me dejaba ver, y debo de admitir que era maravilloso, todo el castillo estaba bien pinche hermoso, y aún más a la luz de la noche. Y demasiado grande, muy pero muy grande, no tengo muchas palabras como para explicarte algo acerca del castillo además de lo que después te explicare, así que solo diré que era un castillo bastante especial.

Y después de que escuchara a la menor decirle a la mayor que eso no funcionaría ni en pedo, y debo de admitir que el plan de Celestia era bastante malo. Solo consistía en fingir que yo era un pegaso de una tierra extrajera, lo que además de malo lo convertía en cutre, pero quizás funcionara, solo no tenía que volar y utilizar las patas delanteras correctamente.

Lo primero era fácil, pero lo segundo… lo segundo era todo un dilema, básicamente tenía la misma habilidad que la que tenía un manco escribiendo en un teclado, sí. Así de nula.

Pero bueno, ese no era un problema para mí, solo lo era para Celestia. No lo era para mí, porque tenía mis alas (que raro es decir eso), y con mis alas, las podía usar como dedos, es decir manipular cualquier cosa que tuviese que manipular, inclusive eran lo suficientemente fuertes como para teclear o sostener un lápiz en entre ellas y escribir.

—Pasaras la noche aquí —hablo Celestia señalándome un cuarto, creo que me había dicho un par de cosas antes de eso, pero no le preste la más mínima importancia por el maldito olor que estaba oliendo. Más bien lo que me descubrí haciendo a mí mismo, era olerle las posaderas a Celestia. Lo único que hizo cuando se dio cuenta que lo hacía, fue darme una cachetada con su cola. Nos miramos unos momentos y dijo.

—oh, es cierto, puedes tener algunas reacciones por lo menos… —Paro un momento para buscar una palabra adecuada y continuo— curiosas, así que intenta mantener al margen tu cuerpo

— ¿A que te refieres con curiosas? —pregunte intentando ponerme a su altura, sentándome en mis patas traseras como un perro, y de ahí, irme levantando poco a poco hasta quedar con su hocico enfrente mío.

—Solo intenta que tu cuerpo se controle ¿okey?, para empezar el tiempo trascurre de manera diferente, por lo que no sabemos de qué manera eso va a afectar tu cuerpo, por ejemplo es una suerte que por el cambio de tiempo, no seas un bebe de un año.

— ¿Que intentas decir? —Pregunte de manera amenazante aunque no estaba en posición de amenazar—. No sabes que tan seguro es que ¡yo!, venga a aquí ¿verdad?

—No, y lo siento —Hablo mirándome a los ojos tratando de persuadirme, cosa que logro, porque mi respuesta fue un suspiro y volver a sentarme como un perro enfrente de ella, y murmuro antes de continuar—. Aunque un bebe si sigues siendo, pero en fin, lo único que te pido es que no intentes volar, no te metas en problemas, intenta llevarte bien con todos, y sobre todo diviértete e intenta disfrutar esto días de vacaciones, que arreglare la máquina para regresarte dos minutos después de la hora que te fuiste.

Dicho, esto y con un beso en la mejilla de buenas noches ella, y su hermana partieron, dejándome solo en mi habitación, lo primero que hice fue colgar la gabardina que Celestia trajo cargando, y en la que estaba envuelto mientras dormía en la carroza real, después empecé a desempacar mis maletas y me tire en la cama, no era la mejor cama en la que había estado, pero tampoco era la peor, si te soy sincero era una de las mejores, no era un hotel cinco estrellas, pero la habitación estaba bastante bien. Tenía todas las comodidades que podía pedir, inclusive tenía una sala bastante grande, por la que tenía que pasar si quería ir al baño, pero el baño, el baño era lo que resaltaba, estaba hecho completamente de porcelana, y en el tenia detalles color oro, los mismos que se encontraban en las cobijas.

—Que escusado tan lujoso…es una pena que tenga que ser llenado de mierda —mencione antes de sentarme y hacer mis necesidades, debo de admitirlo me costó trabajo adaptarme a este nuevo cuerpo, después de eso me metí a bañar.

—Valla al menos conocen el concepto del agua caliente —Dije sarcásticamente mientras, sentía el agua correr por mi cuerpo, después de eso, me arrastre hasta la cama, y me dormí lo más profundamente que había hecho en días.

Desperté, junto con los pequeños destellos salientes del sol, lo primero que hice fue darme cuenta que no era mi cama, después empecé a recapitular en mi mente todas las cosas que habían pasado, y entonces como si se tratase de una computadora que termino de cargar su sistema operativo me levante de un salto. Corrí hacia la ventana, que por cierto mi habitación tenía un pequeño balcón con un par de sillas afuera, y observe como Celestia descendía del cielo, después de haber alzado al sol.

Valla, me sorprendió, si lo podía hacer… Si, lo acepto, nunca le creí del todo que pudiese levantar el sol, pero al fin, me di cuenta que si lo podía hacer. Y me sorprendió, bueno, ahora ya le creo todo lo que me dice.

Me di la vuelta, para recibirla, y decirle lo hermosa que se veía en el cielo, además de que le quería ganar a cualquier contra tiempo que se pudiera generar para pasar el día completo junto a ella. ¡Teníamos tanto que contarnos!

Salí de mi cuarto, corriendo, baje las escaleras del mismo modo, lo que fue una pendejada porque me tropecé, lo que me hizo rodar por las escaleras, y caer enfrente de Celestia. Se tapó con un ala la cara por la vergüenza ajena y hablo:

— ¿Quieres ir a desayunar conmigo y mi familia?

—Me encantaría —Dije una vez que me ayudo a pararme, y enderezarme.

Caminamos por los largos y grandes pasillos que ya antes te he mencionado, me perdí un momento, en los grandes vitrales, los que según Celestia. Contaban la historia de Equestria, pasando por cada uno de los eventos más importantes que la nación había tenido, desde su inicio, hasta el último evento que había ocurrido, y todo lo que se encontrase en medio.

Entre charlas y explicaciones fue como llegamos al comedor donde desayunaban, no era el comedor real, más bien la intención de Celestia al crear ese espacio en el castillo era un lugar donde comer con su familia de manera informal y bastante personal, por lo que había adaptado una terraza, en la que además de haber una mesa circular para 10 personas (o ponis), había una parrilla en la que o bien cocinaban unas brochetas vegetarianas, servía para preparar café o té.

—Buenos días Señorito… ¿Virtual? —Fue lo primero que escuche provenir de una voz amiga, de una Alicornio que se llamaba Cadence, lo sé porque como dije antes, más bien como te dije hace un par de años antes, Celestia y yo vimos la serie, a la par que me decía quién era quien, y aclaraba que las cosas no eran tan infantiles como se mostraban ahí.

— ¿Señorito? —Pregunte algo sorprendido por la palabra, porque nadie más que Celestia me decía así, y eso era cuando me estaba regañando, o bien cuando quería jugar un juego sexual de maestra y alumno, pero eso es otra historia.

—Así es como te dice Celestia ¿no? —Pregunto ella antes de que Celestia la callase con un grito de:

— ¡Cadence!, creí que eras una sexóloga profesional, por algo tengo una sesión por semana contigo ¿no?

—Entonces ¿si contribuimos a la ciencia? —Pregunte sonriendo y haciendo que Celestia se ponga roja como un tomate, ante lo cual reí igual que Cadence, pero ella anoto algo en una libreta que hizo aparecer y desaparecer con magia en poco tiempo.

Después, nos sentamos en la mesa y empezamos a comer unos panqueques mientras llegaban el resto de los familiares de Celestia, como fui a Inglaterra una semana antes de ir a Equestria, pues tenía algunos modales que si bien no eran los más perfectos porque de vez en cuando subía los codos a la mesa, me defendía bastante bien a la hora de comer.

Llegaron poco a poco, los miembros de la improvisada familia de Celestia, primero su alumna, a la que ya conocía de algunos años atrás, después el hermano de su alumna el cual era algo presuntuoso pero lo entendí de cierta manera, es decir, no solo está casado con una princesa, también es el capitán de los guardias reales y en todo caso un príncipe, además de que ya tenía una hija con la princesa Cadence llamada Skyla. Todo un Señor Don Chingon (nótese el sarcasmo por favor)

—Hola, ¿cómo te llamas niño?, ¿eres estudiante de Celestia o algo así? —me pregunto cuando todos nos sentamos a desayunar como era debido, lo que era más o menos las ocho de la mañana. (Si, puede que creas que desayunar a las ocho de la mañana es temprano, pero para alguien como yo, que está tomando café desde las cinco de la mañana, desayunar a las ocho es un suplicio)

—Para empezar no soy un niño —Hable alzando la voz, ¡tengo 21 años!, soy un adulto (con serios traumas por el ser menor de todos los grupos sociales de los que soy parte) y continúe— Me dicen Virtual, y ¡por ultimo soy el acompañante de Celestia a la gala!

La última parte casi la grito, lo que llamo la atención de todos e hizo que dejaran de comer, y platicar, inclusive la bebe que se la llevo jalándole el pelo a Luna todo el desayuno se calmó con mi voz (la que por cierto cambio cuando me volví un caballo, oh y hablando de voz, en el desayuno estábamos hablando en español, no en el idioma natal de ellos). Como decía, todos en la mesa se me quedaron viendo, y así fue como eche por la borda todas las clases de cultura inglesa y modales que había tenido hasta ese momento, Celestia me jalo de una oreja, pidió disculpas y me dijo que me callase.

—Pero a pesar de tu falta de modales, tiene razón. Y una disculpa a ambos no los presente como es debido —dijo, y tomo aire para seguir hablando—. El, es Virtual, un pegaso que viene de una tierra lejana, lo conocí en mis "vacaciones", así que lo invite.

Miro a su familia, los cuales estaban estupefactos a excepción de Cadence y Luna, y siguió hablando:

—Espero que reciba la mejor de la hospitalidades, lo traten con la mejor cordialidad —Miro a su alumna y siguió—. Le demuestren que somos buenos anfitriones y que se la pase muy bien.

Después de eso, y que todos los que faltaran se presentaran ante mí, el desayuno se terminó, Celestia me pidió que me quedase un momento en la terraza, además encargo un té y un café. Me quede mirándola un rato, no me volteaba a ver, como si no se atreviese a decirme algo. Se bien o creo saber, que es lo que sentía, sentía pena.

Pena, porque quería pedirme, lo que yo alguna vez le pedí, pero que ella no accedió a darme, quería pedirme mi libertad y que me quedase a su lado. Y es que ella no me había olvidado, es que para ella solo han pasado cinco meses, y no cinco largos años, ella no desarrollo una maldita adicción al tabaco, ni tampoco se volvió más fría, tampoco cambio tanto como yo. Y sobre todo ella no paso lo mismo que yo.

Entonces ¡¿porque debería de quedarme?!

¡Yo te diré porque!... Porque soy… un idiota, y porque la… Amo, porque no me importo esperar y no me importaría esperar 100 vidas, solo para pasar una a su lado. Así que, respire hondo, me arme de valor y me acerque a ella, le toque la espalda con mis alas, se volteo y… Quería hablar, en verdad quería hablar, pero no podía decir nada, nada salía de mi hocico (primera vez que puedo decir hocico sin que sea una grosería, genial ¿no?), pero como decía, nada salía de mi hocico, así que nos quedamos callados por un largo rato mirándonos a los ojos, y entrelazando nuestras plumas poco a poco. Fue raro, se sintió como si entrelazáramos nuestros dedos, me puse igual de nervioso como la primera vez que nos tomamos de la mano. Cosa que aún recuerdo…

RECUERDO DE CUANDO VIRTUAL TENÍA 16, EN EL MUNDO HUMANO.

— ¿Entonces que somos?

—No lo sé, ¿eres feliz?

—Sí, ¿y tú?, ¿Eres feliz?— me pregunto ella mirándome y tomándome de la mano.

—Bastante —dije mirando a otro lado, porque tenía un sonrojo en mi cara.

— ¿porque te sonrojas pequeño? —Hablo entre risas

—Cállate —Masculle entre dientes.

— ¿Hicimos el amor?, o ¿tuvimos sexo?

—Hicimos el amor —Respondí casi de inmediato.

—Quiero un título de pertenencia entonces —Me exigió posando su mano en mi barbilla y haciendo que la mirase de frente.

—Entonces eres mi novia —dije besándola y estrechando nuestras manos más fuerte.

FIN DEL RECUERDO Y DE VUELTA EN EQUESTRIA.

Como dije antes nos miramos buen rato a los ojos, sin decirnos nada, era raro. Como si todo el tiempo que estuvimos solos valiese mierda comparado con esa mirada, todas horas de soledad y tristeza se iban con su solo mirar, es raro. Ella tiene ese tipo de poderes extraños sobre mí, y eso me encanta.

— ¿te acuerdas? —Pregunto por fin.

— ¿hm? —Pregunte, sin saber a qué me refería y le apreté las plumas con las mías, a modo de respuesta, después hable, sin saber a qué se refería o si pensaba lo mismo que yo—. Me acuerdo.

—Lo dices como si hubieras cambiado de sentimientos, como si ya no me quisieras, dime que aún me quieres —Pidió casi rogándome.

—Te quiero —dije, mirándola a los ojos, y poniendo uno de mis cascos (recién adquiridos y nuevos) en su pecho para acercar mi cara a la suya y estar hocico con hocico— Y sé que tú me has querido siempre.

Estaba a punto de besarla, cuando escuchamos que la campanita de la puerta para entrar a la terraza (nos salvó la campana) sonó, y entro una sirvienta con el café y la taza de té. Nos sentamos, esperamos a que se fuera, nos miramos como nos habíamos mirado muchas veces antes, con mirada de cómplices y cambiamos las tazas. Así que me tome el Té y ella el café. Porque debíamos de fingir que a ella le gustaba el té.

Nos quedamos un rato platicando, y, aunque quería pasar la mayor parte del día, solo logre agendar una cita para la tarde, porque ya estaba muy ocupada, así que tenía que distraerme hasta la hora de la merienda por mí mismo. Supongo que era el karma jodiendome por haberla encerrado varias veces en mi cuarto.

Así que con un pequeño saco de monedas que me dio Celestia, me quería dirigir al centro dela ciudad, pero antes debía de explorar por completo el castillo, y decidí dejarme llevar por mi curiosidad, así que lo primero que encontraría seria la habitación de Celestia y la de su hermana.

Ya que en los folletos de visitas guiadas al castillo no venían, decidí que sería lo mejor resolver ese misterio, o si me aburría de buscar entre habitaciones, tome uno de los folletos y un mapa, que milagrosamente estaban en español, aunque casi todos los anuncios y carteles del castillo es decir, los nombres de las habitaciones, bibliotecas, salas y demás, estaban en su idioma raro, idioma que nacía entre la mezcla del alemán, y algunos sonidos de rio. (Los cuales, ahora, ya convertido en pony, poseía ese acento a la perfección)

Para no hacerte largo el cuento, pase como una hora y media caminando de arriba, hacia abajo, viendo el castillo, y teorizar un poco, decidí que en la noche, pondría en práctica algunas de ellas, ya ¿sabes?, le haría una pequeña visita nocturna para hablar respecto a mi alas y otra cosa.

Como dije antes, quería salir del castillo a ver la ciudad, así que fui a mi habitación, tome la gabardina me la puse y al abrir la puerta para salir, con suma dificultad, me choque con un objeto invisible, escuche un chasqueo, y frente a mí, se materializo una especie de animal (un pejelagarto), pata de cabra y dragón, cuerpo de serpiente, garra de león y águila, además de cabeza de burro con un par de cuernos bastantes raros, y por ultimo una cola de lagartija con pelos.

—Discord, es un placer —Mencione al verlo, sin ninguna pizca de miedo.

Hola como están?, yo por mi parte, pues escribiendo, e intentando actualizar mas seguido. Intentando, mas no consiguiendo… Pero bueno, en verdad, agradezco su apoyo por seguir el fic y todos los comentarios.

Y si quieren opinar sobre, no se, algún cambio que quisieran que hiciera en el fic, en estos últimos capítulos, pues déjenlo en sus comentarios, me gusta leerlos.

Asi que sin mas que decir las curiosidades.

Este capitulo esta basado enteramente en la canción Ella no me conoce de Austin tv.

Todos los capítulos clop, están ambientados para ser escuchados con la canción Some Other Place o bien con Meet Me Halfway de Balck Eyed Peas.

Si, al igual que yo, Virtual odia a Shining Armor.

Los "gustos ingleses", que posee el personaje son una referencia a la novela Hipsteria. Léanla es de autor mexicano.

En este capítulo pudimos notar que sufre de un tipo de "Trauma" por ser el menor del grupo.

Bueno, esto seria todo. Hasta la próxima y nos leemos en otra ocasión.