-"… en la última entrevista que concedió, hace tan solo cuatro días, el archiconocido presentador Lovino Romano Vargas, declaró no hallarse en una relación con el director de la nueva temporada de su programa, el joven talento emergente: Antonio Fernández Carriedo. Desmintiendo los rumores que hablaban de boda para el icono homosexual más famoso de América, Romano ha asegurado que está viendo a otra persona, cuya identidad continúa en el anonimato. Pese a esto, ha confirmado que en efecto las vacaciones en España las pasó con Fernández Carriedo y su familia, y ha admitido haber tenido una relación casual con el director. Las fotos tomadas de ambos en el país europeo los muestran juntos, o con la familia del director. Continuamos especulando a cerca de…"

Feli cambió de cadena con ademán serio.

-"… Porque aquí en "Corazones en vuelo", contamos con la entrevista en vivo en la que la estrella de la televisión: Romano Vargas, confesó su pequeño affair con el joven director…"

Volvió a apretar otro botón del mando a distancia.

-"… De momento Antonio Fernández Carriedo aun no ha hecho ninguna declaración a la prensa, y continúa con sus vacaciones en España, donde…"

Otro cambio de canal. (En serio: ¿Cuántos putos programas de cotilleo hay en la jodida televisión? ¿En qué mierda de mundo vivimos?)

-"… Obviamente homosexual, un icono para miles de jóvenes en nuestro país. Pero ese Carriedo aparece como bisexual, y cuanto más destapamos más relaciones cortas y conquistas…"

-Apágala, Feli.

Mi hermano me dirigió una mirada neutra, pero obedeció sin decir una palabra. Parémonos a analizar todas las cosas extrañas contenidas en una frase: mirada (guao, tenía los ojos abiertos), neutra (¿se le estaba pegando el colmo de la expresividad del macho patatas?), sin decir palabra (¿Quién eres tú y qué has hecho con mi fratellino?).

-Lovino.- Dijo por fin, acabando mi pequeño ataque de pánico respecto a abducciones alienígenas sustituye-hermanos. O no tanto. Porque su voz había sido tan seria que me hizo dar un respingo.- ¿Qué has hecho?

Y… sí. Es en el momento en que el idiota feliz de tu hermano pequeño te dice con voz de padre severo que qué cojones has hecho con tu vida, en el que te das cuenta de que probablemente la has cagado.

Porque tal vez haber ido a la prensa a espaldas de Antonio no había sido la mejor de las ideas.

Y tal vez contarle al mundo que habíamos tenido algo sin decirle nada tampoco era la solución.

Y puede ser que inventarme un puto novio falso para dejar claro el asunto no había sido lo más brillante que ha salido de esta sexy cabeza mía.

Tragué saliva, evitando mirar a Feli a los ojos. Notaba su mirada de decepción clavada en mí. Poco me faltó para echarme a llorar histéricamente allí mismo.

No me culpéis, joder, llevaba unos días con los nervios a flor de piel. Aun me negaba a encender mi móvil, temeroso de tener que confrontar a Toni. ¿Cobarde? Sí, bastante. Pero no era capaz de hacer otra cosa.

Una vez que di la entrevista, fingiendo confianza e indiferencia solo gracias a años y años de práctica, toda mi falsa resolución se evaporó, dejándome hecho un revoltijo de arrepentimiento, dudas e inseguridad. Bravo por mi plan para deshacerme de esa parte de mí.

Por supuesto los periodistas se habían lanzado como putas pirañas sobre un trozo de carne a por la admisión de mi aventura con Toni. Y casi habían salivado al oír que ya tenía una nueva relación. Les encantaba regodearse en lo retorcido de mi vida amorosa/sexual. Normalmente yo evitaba en lo posible soltar prenda ante los medios, bastante sabían ya de por sí, pero como parte de mi nuevo Plan, esta era la manera de reforzar mi fortaleza y dejar a Antonio fuera de ella. Probablemente se iba a sentir dolido… muy dolido… oh, dio… p-pero era mejor así ¿no? Me aseguraba de que le quedase claro que no había sentido nada. Que no era vulnerable. Era lo mejor. Alejarnos.

Agggh.

¿De verdad estaba dispuesto a perder a un amigo como Toni por mi puto patetismo?

-¿Te das cuenta de que has echado por tierra tu relación con Toni por no ser capaz de afrontar las cosas?- Oh, dio. Feli era telépata.- Ve, fratello, ¿te das cuenta de que parece que solo le has utilizado para dar bombo a la temporada?

-¡No! ¡No era eso, joder!

-A ver si lo he entendido bien… Te acostaste con él, te marchaste sin decirle nada.- Empezó a enumerar mi hermano, contando con los dedos, con tono simplemente informativo. Me fui hundiendo más con cada palabra.- Has declarado ante medio mundo que solo fue un rollo con tu director… ¡ah! y que tienes una nueva relación, ve… ¡que por cierto es inventada!

-No lo entiendes, tenía que alejarme de Toni,- farfullé- tenía que dejarle claro que no había significado nada, yo…

-No. No. Escúchame por una vez en tu vida, Lovino.- Me quedé mudo, mirando a mi hermanito.- No voy a dejar que te hagas esto a ti mismo por culpa del orgullo y la cabezonería. Tal vez tú estés dispuesto a arruinarte así la existencia, pero yo no.

-Feli…

-¡No vas a tirar tu vida a la basura y estar amargado para siempre porque no puedes ser valiente y reconocer lo que sientes! ¡Porque está claro que eso es lo que estás evitando! ¡Por eso quieres alejarte de él!- Feli pausó, inspirando agitadamente, tratando de calmarse. Yo estaba paralizado.- Sé que es difícil para ti, fratello, lo sé.- Dijo, con un tono suave, cambiando de actitud y mirándome con ternura.- Sé que te da miedo y que crees que te harán daño. Pero tienes que creerme: merece la pena.

Miré a ese pequeño idiota con los ojos llorosos, sin poder contener más esa angustia que sentía en lo más hondo de mi garganta. Maldito fuera Feli por tener más sentido en tres minutos que yo en cinco días.

-¿Desde cuando te volviste el más maduro de los dos, eh?- Murmuré, sonriendo un poco.

-Desde que mi fratellone decidió ser un tonto y no hacer caso de mis consejos.- Respondió Feli, con una risita llorosa.

Nos abrazamos con fuerza, los dos llorando como los italianos dramáticos y emocionales que éramos. Y con orgullo.

-Vale, ya basta de mariconadas, idiota…- Traté de gruñir, pero sonó más como un sollozo ahogado. Tomé aire.- Feli… creo… creo… puede que sienta ALGO por Toni.- Confesé cuando al fin nos separamos.

Mi hermano me miró como si fuese imbécil.

-Por supuesto que sientes algo por Toni.- Contestó, hablando lentamente, como explicándole algo a un niño pequeño. Suspiró, armándose de paciencia.- A ver, fratello, te acostaste con Antonio, ¿no?- Asentí frunciendo el ceño, ya le había contado todo a Feli con pelos y señales nada más verle (bueno obviamente no con TANTOS pelos y señales. No nivel Elizabeta). No entendía que pretendía ahora.- ¿Y qué fue lo que sentiste?

Fruncí el ceño, notando como me ponía rojo intenso. Traté como pude de fingir indiferencia y un aire casual.

-Pf. Pues que fue un polvazo. Probablemente el mejor de mi vida, ese bastardo seguro sabe lo que…

-Chsssssst. No, no, no. A ver, fratellone, umh.-Feliciano pareció reflexionar un instante.- ¿Querías verle la cara mientras lo hacíais? ¿Querías besarle hasta quedaros sin aliento? ¿Querías que te mirara a los ojos como si fueses lo único que le importase?

Oh, mierda. Esa pequeña sabandija quería ponerme contra las cuerdas.

-Umh… sí a todo, supongo. Pero joder, no es…

-¿Sientes el estómago dándote vueltas con solo que te roce?- Interrumpió.

-Uh, s-sí… Pero…

-¿Sonríes más cuando él está cerca? No, espera, esa me la sé, yo mismo lo he visto, vee. ¿Sientes que tienes que animarle cuando está triste?

-¿Supongo? ¡Pero porque es mi jodido mejor amig…!

-¿Le echas de menos cuando no está?

-¡No! Bueno, p-puede, pe…

-¿Quieres pasar todo el tiempo posible a su lado? ¿Haces planes sobre todas las cosas que quieres que hagáis juntos?

-Yo…

-¿El corazón te da un vuelco cuando te mira como si solo tú existieras?

-Ugff.

-¿Querías más que nada responderle que tú también le querías?

-¡AGH! ¡SÍ! ¿VALE? ¡SÍ! ¡CAPTO TU PUNTO!- Estallé, harto del interrogatorio.

Feli sonrió, satisfecho consigo mismo, ese maldito Bambi come pasta.

-Ve…- No me preguntéis cómo pero consiguió transmitir regodeo con solo su monosílabo de puta cabra montesa. Me miró con una sonrisilla que me hizo entrecerrar los ojos.- E adesso… Dilo, fratellone.

-Che cosa, testa di minchia?

Feli puso pucheros ante el insulto.

-¿A qué conclusión nos ha llevado todo esto?- Inquirió, alegremente, inclinándose hacia mi como si fuese un jodido profesor y yo su alumno rebelde.

-Ma vai a quel paese.- Bufé, mandándole a tomar por culo, notando de nuevo mi cara ardiendo. Sabía lo que buscaba ese sádico, y no pensaba decirlo.

-Loooviiiinooo.- Lloriqueó ese espagueti descerebrado que tengo por hermano.

-Mffmmmpppff grrllamm.- Queda claro, ¿verdad? No iba a repetirme.

-Fratelloooneeee.

Maldito fuera.

-Grmfmegustaesebastardommffgrf.

-Vaale, ¿y ahora abriendo la boca?

-Mi piaci molto il bastardo idiota.- Gruñí, en rápido italiano. Feli volvió a poner morritos. Suspiré con frustración.- ¡VALE! ¡PUEDE QUE ME HAYA ENAMORADO DE ÉL, JODER! ¡¿ERA ESO LO QUE QUERÍAS OÍR?!

Mi fratellino me dirigió una sonrisa resplandeciente y me abrazó con fuerza.

-¡Al fin, fratello!- Lloró, emocionado. A mi me picaban los ojos. Se me habría metido un unicornio rosa de esos que Feli parecía irradiar. O algo.

Estaba fuera.

Adiós a mi muro de contención.

Acababa de abrir la puta caja de Pandora. Y dejadme deciros algo, si he aprendido alguna cosa de las charlas de Heracles, es que la jodida Pandora debió haberse guardado su puñetera curiosidad para ella.

Así es.

Lo había dicho.

Lo habéis leído.

Ese bastardo.

Ese jodido bastardo de los tomates.

Me había enamorado de ese idiota.

Y no iba a renunciar a él solo por protegerme, decidí. Iba a ser valiente. Eso era.

Bueno, cazzo. Estaba jodido.

-¡Feliciano! ¿Qué coño voy a hacer ahora?- Pregunté de pronto, llevándome las manos a la cabeza en un arrebato dramático. Tengo muchos de esos.

Mi hermano emitió uno de sus "ve" de pensar. A veces los consigue.

-La has cagado bastante, fratellone.- Afirmó Feli, casi canturreando, llevándose el dedo índice a los labios, dándose golpecitos.

-No jodas, Fel. Se supone que te tengo a ti para darme ánimos y decir que todo irá bien.- Gruñí, lanzándole una mirada asesina.

-¡Ve, claro, que todo irá bien!- Exclamó alegremente. Emití un bufido sarcástico. Sí, claro que los bufidos pueden ser sarcásticos, os sorprendería.- Aunque casi seguro que cuando Toni se entere de lo que dicen por la tele se va a enfadar. Si no lo está ya, porque le dejaste abandonado en Madrid sin avisar después de que te dijera que te quería y…

Emití un aullido/quejido ronco y enterré mi cara en uno de los cojines del sofá.

Estaba tan, tan, TAN muerto.

Lo peor de todo era que fui yo mismo el que se auto-boicoteó. Lo había tenido en bandeja. Y lo había dejado pasar.

Por miedo.

En realidad seguía cagado respecto a todo lo que sentía, sobre todo ahora que lo había vocalizado. Pero Feli tenía razón por raro que eso fuera: no podía seguir evitando esos putos sentimientos. No parecía que fuesen a desaparecer. Tenía que arriesgarme. Y si el bastardo me rechazaba pues… ugh. Una parte de mi estaba gritando en estado de pánico.

Tranquilidad, Lovino. Respira.

Todo el mundo pasaba por esas cosas, ¿no? ¿Cómo cojones lo hacían? Poner su corazón encima de la piscina llena de tiburones, pendiente de un hilo, solo por la promesa de ser correspondido al otro lado.

Sentía un nudo en la garganta. El estómago me daba vueltas.

-¿Qué hago?- Murmuré, aun apretado contra el cojín.

-Bueno, lo primero de todo sería ir a hablar con él. ¿Ha vuelto ya de España?

-No lo sé. No he encendido el móvil.- Musité, con los ojos fijos en el suelo.- …Feli… ¿Y si él no me quiere?

Sé que parecía una puta cría de doce años hablando de su amor platónico. LO SÉ. Era primerizo. No me juzguéis.

-¡Oh, Lovino!- En cero coma doce segundos tenía a Feli encima, apretujándome y llorando un poco. OTRA VEZ. Porque en esta familia estamos tan seguros de nuestra masculinidad que quedamos por encima del tipo de cosas "llorar es para chicas". Jé. Puede ser que yo volviese a tener putos unicornios metidos en los ojos.- ¡Estoy seguro de que saldrá bien! ¿Quién podría no quererte?

-¡Ya lo sé!- Farfullé medio sarcásticamente, separándome con ademán dramático.

Y fue en ese momento cuando un carraspeo incómodo nos interrumpió, indicándonos la presencia en la sala de una tercera persona.

Me sobresalté y volví a abrazarme a mi hermano. De manera muy casual. Para nada asustado.

Miré al enorme rubio sentado en el otro extremo de mi sofá con encono.

-¡¿Cuánto tiempo llevas ahí plantado, patatero?!

El macho patatas me miró imperturbable, para variar, apartando a un lado el libro (de ingeniería o algo así de interesante) que había estado leyendo.

-Desde que he entrado con Feliciano y me has dicho que no tocase nada con mis "manos de salchicha".

Oh.

Uh.

Mierda, me había olvidado totalmente de que estaba ahí, demasiado entregado a mi drama con Feli.

-Cu…- tragué saliva- ¿Cuánto has oído?

-Desde "Feli, me acosté con el bastardo y ahora creo que la he cagado, pon la tele" hasta "¿y si él no me quiere?"- Respondió el armario con voz monótona. Noté mi cara incendiándose.

-¡Vee! ¡Pero fratello, cómo no lo has notado! ¡Si ha estado aquí todo el tiempo! ¡Leyendo! ¿Verdad, Luddy?- Intervino Feli, mirando a esa patata parlante con adoración.

-Intentándolo. Habláis a gritos.- Repuso molesto el enorme tanque rubio, suspirando pesadamente cuando mi hermano se lanzó a restregarse contra él como la lapa que era. Un ligero tono rosado cubrió sus pálidas mejillas.

-Escúchame bien, patatero, como digas una palabra de lo que has escuchado me encargaré personalmente de que no vuelvas a ver a mi fratellino en tu vida, capisci?- Amenacé, tratando de sonar intimidante.

El macho alemán levantó una ceja, sin variar de expresión, aun con mi hermano enganchado a su cuello como un puto koala.

Fratello! ¡No digas esas cosas! ¡Luddy no va a contar nada!- Exclamó Feli, quejumbroso.

-Por si te interesa saberlo, Romano.- Dijo la patata, ignorándonos a los dos.- Mi hermana me ha dicho que Antonio volvió ayer por la noche.

Mi corazón dio un vuelco. Y una puta voltereta con doble tirabuzón, o algo así.

-¿Q-qué?

-Me dijo que no iba a venir a tomar cerveza porque es "una amiga asombrosa" y su "asombroso Anton" necesitaba de su "genial apoyo".- Relató, con tono neutro.

¿Apoyo?

Oh, mierda.

Eso no sonaba nada bien.

-¡Feli! ¡Tengo que ir a verle!- Exclamé, levantándome.

-¡Sí! ¡Tienes que ir y decirle ti amo!

-¡No!

-Ve… ¿Otra vez en estado de negación, fratello?

-¡No! Es verdad. ¡Tienes razón! ¡Lo voy a hacer!

-¡Eso es! ¡Dilo fratellone!

-¡LO VOY A HACER!

-¡SÍ! Porque ¿Quién eres?

-¡El puto Lovino Romano Vargas!

-¡¿Y qué vas a hacer?!

-¡Voy a decirle a ese bastardo que le quiero, joder!

-¡BIEN ALTO, FRATELLO!

-¡LE VOY A DECIR QUE LE QUIERO, COÑO!

-¡Y LUEGO VAIS A ARREGLARLO TODO CON UN GENIAL POLVO, VE!

-¡SÍ, JODER! Espera, ¡¿Qué cojones, Feli?!

El patatero volvió a suspirar, sacudiendo la cabeza, y se hundió de nuevo en su libro.

Una hora después, y tras una dura búsqueda de la ropa apropiada, acompañado por Feli (ese idiota tenía buen gusto, después de todo), estaba plantado delante del portal de la casa de Françoise, en pleno centro. Llevaba unos pantalones negros que resaltaban mi fantástico culo y una camisa granate, con dos botones estratégicamente desabrochados.

Mi fratellino y su novio-tanque me decían adiós desde el coche. Bueno, Feli lo hacía, dándome ánimos, Ludwig se limitó a despedirse con un cabezazo, al parecer deseoso de deshacerse de mí. Que te jodan a ti también, patatero.

Tomé aire y llamé al timbre.

-Allô?- Contestaron por el interfono.

-Franchut… digo, Françoise.- Me corregí.- Soy… soy Lovino. ¿Está Toni? T-tengo que hablar con él.

Se hizo el silencio al otro lado.

-¿Cómo te atreves a venir?- Siseó de pronto la francesa, sobresaltándome.- ¿Sabes lo que…?

-¿Franny? ¿Quién es?- Oí una voz de fondo. Una voz cuya pertenencia estaba clara. Se me aceleró el pulso con solo oírle.

Se oyeron voces ahogadas, no llegué a distinguir lo que decían. Sonó un "click" y la puerta se abrió.

Tragué saliva y reuní todo el valor que pude encontrar dentro de mí (que no era mucho).

Subí en el ascensor mientras recitaba mentalmente todo lo que tenía que decirle a Toni. Primero: disculparse. Segundo decirle que era un idiota por no avisarme de que había vuelto… No, espera, yo era el idiota por no encender el móvil. Disculparse otra vez. Toni, te quiero. No, mierda, vuelta a empezar. A ver: siento haberme largado de Madrid y haberle contado lo nuestro a la prensa como un capullo, sé que parece que solo lo hice por darme publicidad y por un buen polvo, pero la verdad es que me he enamorado te ti, bastardo. Aggghhhh. No iba a funcionar. Nuevo enfoque: abro la puerta de una patada y grito "¡TI AMO, IDIOTA!

Me golpeé la cabeza un par de veces con el espejo del ascensor.

No había nacido para esto, joder. Todo era mucho mas fácil cuando no sentía como si mi corazón fuese a escaparse de mi pecho a cada instante. Joder, había sido un auténtico Casanova durante años. ¿Por qué de repente todo era tan difícil? Ah, sí, tal vez porque esta vez era de verdad. Estaba poniendo en juego mis putos sentimientos, que, noticias urgentes de última hora: EXISTÍAN.

Oh, Dio. Madonna mia.

Respira, respira, respira.

Fue Gillian la que me abrió la puerta. Y por extraño que parezca, por una vez no tenía su típica expresión creída. De hecho parecía… ¿preocupada?

-Roma. Hallo. Pasa.- Ni siquiera había gritado. Me aclaré la garganta, la notaba seca.

-Uh, hola.- Murmuré, entrando en el inmenso piso. Estaba decorado con un gusto exquisito, tenía que reconocerlo. Parecía sacado de una revista de diseño: todos los colores claros armonizaban perfectamente con el parquet, los suaves toques de color atrevidos pero armónicos. Me fijé en que todo estaba impoluto. Fruncí el ceño. Cualquiera que conociese a Toni sabía que allí por donde pasaba un ligero caos estaba asegurado.

Gillian pasó por delante de mí y empezó a recolocar libros en una de las estanterías, que ya de por sí parecían organizados. ¿Los estaba poniendo por orden alfabético? Mi ceño se hizo más profundo. Sabía que la germana podía ser una puta loca del orden, pese a lo raro que eso sonase cuando la veías, pero esto era exagerado. Oí voces provenientes de una de las habitaciones. Gillian suspiró pesadamente.

-Siéntate por ahí, Roma, esto va para largo. Pero yo que tú no me pondría muy cómodo.- Su expresión se endureció y clavó su mirada rubí en mí.- Puede que Franny y yo decidamos echarte por la ventana en cualquier momento.

Reconozco que el ligero temblor que recorrió mi cuerpo no tenía mucho que ver con el frío.

-Yo… sé que la he cagado, y no…

-Guárdatelo para Toño.- Interrumpió la chica de pelo corto, volviendo a su labor de re-reordenar la estantería.- No es a mi a quien tienes que convencer, Varguitas.

Asentí lentamente, hundiéndome en el sofá color crema. En ese momento Toni Y Françoise irrumpieron en la habitación, con semblantes agitados. Mi mirada se clavó en mi bastardo. Ah, joder. ¿Siempre había sido así de guapo? Tenía su pelo chocolate aun más revuelto de lo habitual, llevaba un pijama con dibujos de tomates (casi sonrío ante la visión), pero en contraste con su alegre indumentaria sus ojos parecían serios, casi inexpresivos, marcados por unas profundas ojeras. Me mordí el interior del labio al ver esa expresión tan poco suya.

-Hombre, mon petit Romanito. Que placer verte por aquí.- Dijo la francesa, la voz cargada de ironía, mientras se sentaba en un sillón frente a mí, con los brazos cruzados y sus hermosos ojos azules brillando peligrosamente.

-U-uhm.- Acerté a decir, sin apartar la vista de Toni. Este decidió sentarse en el sillón gemelo al de la francesa, que alcanzó a cogerle de la mano, con ademán protector.- H-hola, Antonio.

-Lovino.- Saludó él, con una cabezada. Se instaló un denso silencio entre nosotros durante casi un puto minuto entero.- Así que, ¿no has perdido el tiempo, eh?

Palidecí.

-No, Toni, déjame explicarlo…

-No hay mucho que explicar, ¿verdad?- Cortó él, soltándole la mano a su amiga rubia y levantándose con brusquedad, poniéndose a dar vueltas por la habitación, mientras yo no podía hacer otra cosa que seguirle con la mirada.- Quiero decir: tú ya has dejado las cosas bastante claras. Una pena que decidieses hacerlo con la prensa en vez de conmigo, pero bueno, ha quedado claro cuales son las prioridades del gran Lovino Romano Vargas.- La amargura que destilaba con cada palabra se me clavaba en el estómago.- Realmente debí haberlo visto venir. No sé cómo pude llegar a esperar otra cosa. Tú mismo me lo has dicho infinidad de veces: eres ese capullo que muestras al público. No hay nada más en ti, ¿no?

Abrí y cerré la boca un par de veces, todos mis planes de pronto desaparecidos. No era capaz de hacer otra cosa que mirarle desesperadamente.

-Ei, Franny, ven conmigo a mirar fijamente la pared de tu cuarto.- Dijo de pronto Gillian, agarrando del brazo a su amiga, que seguía mandándome miradas amenazadoras.- Creo que sobramos.

El mundo estaba del revés si era Gillian la que captaba esas sutilezas. La francesa asintió con la cabeza.

-¿Estarás bien, mon chèri?- Preguntó suavemente a su amigo español, posando una mano en su espalda.

-, tranquila, Franny. Gracias chicas.- Contestó Antonio suavemente.

-Para lo que sea, Toño.- Asintió la de pelo plateado.

-Llámanos si necesitas ayuda pateándole el culo, lapin.- Le dijo la rubia antes de desaparecer junto con la germana.

Antonio se quedó un rato callado, dándome la espalda. Mientras, yo seguía sin encontrar mi puta voz.

-De verdad que pensé… pensé que había significado algo para ti.- Murmuró Toni.- No me atrevía a hacerme muchas ilusiones porque sé cómo eres con el tema relaciones, pero… Joder, Lovino, es verdad que no dejas de sorprenderme.- Soltó una carcajada hueca y forzada ante la que yo me encogí ligeramente.- No habría imaginado nunca que te pirarías sin decir una palabra, dejando una puta nota de mierda.- Hice una mueca ante los tacos que soltaba. Notaba el enfado claro en su voz.- Te llamo, te mando mil mensajes y no hay noticia de ti. ¿Sabes lo preocupado que estaba? Por fin decido volver antes de tiempo porque Franny me dice que debería ver algo. Llego y me encuentro con que todo el jodido mundo sabe más que yo. Por toda la televisión aparece la gran entrevista de Lovino Romano Vargas respecto a su affair con su director. Pero no pasa nada, porque ya te has encontrado un nuevo modelo o actor o lo que sea para follártelo…

-¡Toni! ¡No ha sido así! ¿Vale? ¡Joder, joder, joder!- Interrumpí, levantándome también y llevándome las manos a la cabeza, mirando hacia el techo como en busca de una solución.

-¿Ah, no, Lovino?- Preguntó, cabreado, acercándose a grandes zancadas.- ¡PUES EXPLÍCAMELO PORQUE DE VERDAD NO LO ENTIENDO!

-NO LO PENSÉ, joder, no lo pensé. Creí que era la mejor manera de alejarme de ti…

-¿Alejarte?- dijo, dolido.- Claro. Lo siento, es culpa mía. Olvidaba que solo fue un polvo publicitario para ti. Pero en serio que creí que al menos eras mi amigo. Me has utilizado, Lovino. He sido utilizado, OTRA VEZ, ¡joder! Ya debería esperármelo, ¿verdad? Parece que cada vez que siento algo por alguien acabo igual…

-L-lo siento…- Murmuré. Joder. Me estaba comparando con su puta ex novia austriaca. Sé que me lo merecía. Pero sentía putas agujas clavándose en mi interior.

-Yo también lo siento, Lovi… no. Lovino.- Murmuró Toni. Me miró largamente a los ojos. Los míos debían de estar vidriosos por las lágrimas contenidas. ¿Por qué no podía decir nada? ¿por qué no estaba luchando? Los verdes iris de Antonio se oscurecieron.- Vete con ese nuevo novio tuyo, Lovino, creo que aquí hemos acabado. Nos veremos en la premiere.

Su voz sonó tan severa que no pude sino obedecerle, sin decir palabra, encaminándome a la salida. Mi cuerpo no parecía responder a mi mente, que gritaba, rogaba, que hiciese algo, que parase esto, que le explicase todo.

Me giré una última vez hacia él. Listo para gritarle que le quería, que había sido un puto idiota y que lo sentía mucho. Pero Antonio no me miraba a mi. Se había girado y contemplaba el paisaje invernal por la ventana.

-Lo siento.- Musité de manera inaudible antes de salir, todas las explicaciones atascadas en mi garganta evaporándose con el sonido de la puerta al cerrarse.

Mierda.


Mierda, en efecto.

MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS, si pudiera os abrazaría. Estoy bastante poco inspirada y liada últimamente, pero leeros siempre anima a continuar ;)

Así que de nuevo gracias mil a todos los que leáis, sigáis o lo que sea. Tomates para vosotros.

Ciaaaooo