¡HOLA! Aquí el segundo capítulo y adivinen ¿Qué? estará la gran aparición que tanto esperaban de nuestro joven albino OH SI! Espero y lo disfruten (Jack Frost es propiedad de dreamworks)
(Capitulo 2)
OCHO AÑOS DESPUES DEL ATAQUE
Coral's P.O.V
Conforme los años han transcurrido, mi dolor y agonía fueron desapareciendo, pero la soledad no. Mis deseos de vengarme todavía no han cesado, pensando en que algún día volveré a cruzarme con ese asqueroso pirata responsable de la muerte de mis padres y la de mi hermano. Tome la cadena que llevaba en mi cuello, la que mi padre me dio el día que murió, los diamantes brillaban gracias a la luz del día.
Aún recuerdo como Elizabeth me encontró en las calles de este reino y me acogió en sus brazos, yo era solo una niña, inocente y pérdida, desde entonces sirvo a la familia Johns, cumpliendo las órdenes de Susan, y aguantando los insultos de las gemelas Amalia y Griselda, al empezar a trabajar en esa mansión, no soportaba que me llamaran ladrona, que me hicieran hacer doble trabajo ensuciando de nuevo lo que ya había limpiado, estaba harta.
Pero al pasar los años, me acostumbre a los maltratos de las gemelas quien eran las más engreídas y manipuladoras de todo el reino de Triberg. La señora Olivia Johns, madre de Elizabeth y las gemelas, con cabello largo y gris, ojos verdes y una nariz puntiaguda, era la esposa del nuevo Almirante de la armada marina real de Cádiz. Fue nombrado Almirante dos semanas después de que el Capitán Haddock ataco mi pueblo ya que detuvo la mayor parte de su flota. La señora Olivia era igual que sus hijas, era mala y fría, maltratando a la servidumbre haciéndose sentir superior a los demás, pero tenía buen porte ante la gente de su clase, algo presumida y muy consentidora con sus hijas. Cinco años después de que Elizabeth me recogió de la calle, se comprometió y luego se casó con el duque de uno de los reinos vecinos y se fue de la casa dejándome con las gemelas y su madre, pero fue porque yo se lo pedí, no quería alejarme de Susan .
-Coral ¿dónde estás?- escuche a Susan gritar mi nombre desde la mansión en la parte trasera. Rápido entre corriendo y me tope a Susan quien tenía en sus manos una bandeja con tres tazas de té, galletas y azúcar
-Lo siento Susan, estaba tomando un poco de aire… huy galletas- estuve a punto de tomar una, cuando sentí una mano golpeando la mía para que la apartara del plato- ¡Auch!
-Deja esas galletas son para la señora Olivia y las gemelas, anda ve y llévaselas, ellas están en la habitación de Griselda
-De acuerdo- dije con un puchero que hizo que Susan se echara a reír
Susan se convirtió como mi nueva madre, aunque no llenaba todo el espacio vacío que había en mí, siempre me hacía sentir protegida.
Con mucho cuidado subí las escaleras y me dirigí al cuarto de Griselda y antes de entrar toque la puerta para poder pasar. Al entrar mire a Griselda parada enfrente de su espejo admirando su belleza, Amalia estaba sentada en la cama de su hermana y la señora Olivia se encontraba sentada leyendo un libro. Deje la bandeja de té al lado de la cama y empecé a servir él te como a ellas les gustaba.
-Coral te tengo una pregunta – la señora Olivia dejo de leer su libro y se dirigió así a mí.
-¿Cuál es su pregunta?
-Tú eres de Cádiz ¿verdad? Dime exactamente ¿cómo es el reino?- La señora Olivia me hizo una serie de preguntas antes de que empezara a trabajar aquí, lo único que le conté fue que había huido del lugar, jamás le conté la verdadera versión, les dije que jamás supe que fue de mis padres y mi hermano. Lo que hizo que Amalia me llamara cobarde, pero eso no me molesto… digo si le digiera que de niña me enfrente al pirata más temido y despiadado de los siete mares, no me creería.
-Bueno, es un reino muy hermoso, además de ser muy rico en oro-
-¡¿ORO?! –las dos gemelas dejaron lo que estaban haciendo y se dirigieron hacia a mí-
-sí, sonde yo vivía era un lugar donde el oro se daba mucho, sobre todo en las minas más cercanas. Señora Olivia ¿Por qué la pregunta?
-Por nada, puedes retirarte
Asentí y me dirigí a la puerta, al cerrarla no pude evitar escuchar pegando mi oreja a la puerta de madera.
-Mama por que le preguntaste a esa sirvienta acerca de Cádiz ¿No pudo ser otra persona? – La voz de Griselda tenía un tono llena de asco y enfado
-Griselda, sabes muy bien que Coral sabe más del reino que nosotras ya que es la única en esta casa que viene de ese lugar
- ¿Y qué hay de papa?
-Tu padre no se ha comunicado conmigo desde hace meses, lo que uno quiere conseguir toma tiempo, ahora cámbiate, te seguiremos probando más vestidos y tu Amalia deja de comer tantas galletas
¿Desde cuándo se interesaban del reino de Cádiz? Solo lo pronunciaban cuando su padre estaba de visita. Esto está muy raro.
Mis pensamientos se desvanecieron al escuchar el reloj cucu pegado en la pared del pasillo, ya era medio día y ya era tiempo de mi día libre, rápido baje las escaleras y me quite el delantal blanco arrojándolo en una cesta cerca de la cocina
-¡Susan! Me voy a ver a Esteban, te veré a las cinco para preparar la cena ¡Adiós!
-Con cuidado mi niña, no quiero que regreses con otra herida en tu cuerpo- No pude evitar reírme ante el comentario de Susan. Cada que iba a practicar esgrima regresaba con una herida en el brazo o en la piernas, pero no tan graves como para alarmarse.
Conocí a Esteban cuando tenía 11 años y él 14, se convirtió en uno de mis mejores amigos y le pedí que me enseñara el arte del esgrima, cuando lo vi pelear por primera vez me asombre antes la habilidades del muchacho, era muy veloz y hábil con la espada. El gran interés de aprender esgrima era para poder defenderme si se presentaba otra situación como la de Cádiz y poder algún día enfrentarme a Haddock.
Empecé a correr por las calles saludando a todos los jefes de puestos de comida como de costumbre, me dirigí al muelle para encontrarme a Esteban, era un chico alto, su cabello era un poco largo color rojizo, pecas en la cara, piel blanca y ojos color miel, tenía que admitir que era muy apuesto, lo que más me gustaba de él, eran esos mechones de cabello que le tapaban la frente.
Al llegar me solté el moño de mi cabello, relajando un poco más mi cabeza, mi pelo era más largo, llegando más de la mitad de mi espalda, era muy ondulado y así me gustaba. Llevaba un vestido verde corto que apenas y llegaban a mis tobillos, la parte de la cintura para arriba era muy ajustada, con esto me daba cuenta que era más delgada que cuando era niña, las mangas de los brazos era un poco holgados, tenía abrochado el vestido hasta arriba de mi cuello, eso siempre me molestaba, así que desabroche dos botones para sentir más libre mi cuello doblado la tela para que no me molestara, Susan me decía que ese no era la apariencia de una dama, pero así me gustaba más.
-Valla, mi alumna favorita ha llegado- escuche la voz de Estaban detrás de mí y sonreí al escucharlo
-El único alumno aquí serás tu cuando te derrote- dije con una sonrisa en el rostro mirándolo a los ojos
-Eso lo veremos-
Rápido nos fuimos corriendo al establo en donde trabajaba su padre, Esteban era el supervisor de los productos que exportaban a otros reinos, de vez en cuando él viajaba con ellos para asegurar que llegaran a salvo y poder producir más ganancias al ofrecer otros tipos de materiales. Logro ser atacado dos veces por barcos piratas, no era Haddock, ya que algunos decían que su flota seguía débil y no ha atacado ningún barco desde que invadió Cádiz.
Al llegar ambos tomamos nuestras espadas y empezamos a practicar, Esteban me había enseñado varios trucos que aprendió con su padre y que yo logre dominar fácilmente. No pudimos evitar reír mientras peleábamos.
No sé cuánto tiempo paso desde que comenzamos a pelear pero lo que si sabía es que ya estaba muy cansada
-¿Has estado practicando con alguien más? Por qué últimamente has mejorado- Esteban le gustaba hablar durante una pelea
-No, todo lo he aprendido de ti-
-¿Enserio? No te creo
-¿Me estas llamando mentirosa?- fingí un tono dolido, lo que hizo que Esteban se pusiera nervioso e iba a aprovechar esa oportunidad- Por si no lo sabes yo no soy así-dije "molesta"
-N-no claro que no- con un movimiento rápido y ágil logre quitarle la espada y poner la punta de mi espada en su cara
-Creo que gane- dije con una sonrisa triunfante- debiste ver tu cara estabas demasiado nervioso
-Creí que te habías molestado- dijo con la cara sonrojada
- ¿Y que si me molesto? Eres mi mejor amigo, y para eso son los amigos… para divertirse, hablar y pelear, pero de todas maneras lo resolvemos- no podía evitar sonreír, las acciones de Esteban me parecían muy tiernas
-No me vuelva a hacer eso-dijo con un tono serio sentándose en la paja que estaba para alimentar a los caballos
-¿Porque te pones así? Solo estaba jugando- me senté al lado de él y me quede viéndolo un momento, estaba mirando hacia el suelo, con su frente lleno de sudor, ¿Qué le pasa? Solo estaba bromeando-anda habla, dime porque te pones así - le dedique una sonrisa dulce, el solo se quedó mirándome y me di cuenta que estaba sonrojado
-Aunque no lo creas… t-temo que si un día nos peleamos, ese m-mismo día yo te pueda perder ya que tú te enojas de una forma que nadie pueda controlar- tenía razón, yo siempre me enojaba fácilmente pero el siempre evitaba pelear, durante todos estos años el evitaba cualquier mal rato conmigo
-Tú jamás me perderás Esteban, te quiero demasiado como para dejarte ir ¿sabes?- no aguante en abrazarlo, sus explicaciones y miedos me parecían tan tiernos, demasiado tiernos diría yo. El correspondió el abrazo con más fuerza y empezó acariciar mi cabello
-Y yo t-te…- se detuvo. ¿Por qué? ¿No me quería? Se separó de mí para verme a los ojos- Y-yo… Yo te amo-
Antes de decir algo Esteban poso sus labios sobre los míos. No sabía cómo reaccionar, sentía que mi corazón iba a explotar, quería separarme, pero por alguna razón mis brazos reaccionaron de otra manera, rodeando su cuello y profundizando más el beso ¿Realmente lo amaba? ¿O la sensación del beso era tan placentera que no quería que parara? Ya que él me besaba de una forma apasionada que ni yo sabía cómo explicar las diferentes sensaciones que había en mí. Empezó a rodear mi cintura con sus brazos para unir más nuestros cuerpos. Sentía que me faltaba el aire, me separe de el con la respiración agitada y los ojos cerrados.
-Perdóname… pero ya no… aguantaba más- el, al igual que yo le faltaba aire. ¿Me amaba? ¿Qué es lo que había visto en mi? Solo era otra empleada en una casa lujosa, sin dinero, sin clase, sin porte y mucho menos belleza, ya que las gemelas se habían encargado de dejármelo en claro
- ¿Por qué lo hiciste?-le dije aun con los ojos cerrados, sentía su respiración agitada en mi cara
-Ya te lo dije, te amo, no sabes cuánto tiempo me he guardado este sentimiento por ti, aguantándome las ganas de besarte- me dio un beso rápido que no me dio tiempo corresponder- te amo, te deseo- eso ultimo hizo que un escalofrió pasar por mi cuerpo
-Esteban yo… -
-Por favor no te vallas de mi lado, seamos amigos si eso quieres, pero no quiero que te alejes, solo… quería que supieras lo que siento por ti- vi como unas lágrimas se escapaban de los ojos el pelirrojo ¿Por qué estaba llorando? ¿Realmente tenía miedo de perderme?... no me gusta… no me gusta verlo así, sin pensar dos veces lo bese de la forma más apasionada que pude, solo tardaron 2 segundos para que respondiera acariciando mi cuerpo suavemente .No. No podía seguir, le estaría dando esperanzas cuando yo en realidad no sabía lo que sentía por el ¿Lo amaba? Estaba muy confundida y no sabía qué hacer. De nuevo por la falta del aire nos separamos
-No, esto no está bien- murmure para mí misma pero Esteban logro escucharlo
-¿Qué? ¿N-no me amas?
-No… no es eso… -suspire y me tranquilice, esto es más difícil de lo que pensé- Esteban, te seré sincera, Yo… no sé lo que siento por ti, no sé si te amo o te quiero como amigo
-Que me ames es una buena opción -dijo con una sonrisa en el rostro. Se me escapo una risita ante ese comentario-Coral no quiero presionarte, te dejare pensarlo ¿de acuerdo? Y si eliges que solo me quieres como amigo, aunque me duela lo aceptare. Pero antes te digo que no me rendiré para ganarme tú corazón.- tomo mis manos y las beso delicadamente
-Gracias Esteban, no te hare esperar mucho lo prometo- Lo abrace
-Por ti te esperaría hasta el final de los tiempos- un suspiro se me escapo sintiendo como Esteban me abrazaba con más fuerza. Me amaba, lo sé, su forma de hablarme, abrazarme y ahora besarme me lo demostraba –Ya se hizo tarde, regresa antes de que Susan venga a buscarte
-Cuídate Esteban, nos vemos después -rápido me recogí el cabello y me lo amarre en un moño
-Sabes, te vez más linda con el pelo suelto
-Y sabes, te vez más guapo con estos mechones en la cara- acaricie su cabello e hice que los cabellos que tenía medio recogidos pasaran a su frente, al mismo tiempo que me sonrojaba, le di un beso fugas en las mejillas como de costumbre y me fui a la mansión de los Johns
Narrador
Mientras tanto en el castillo del reino de Cádiz
Leandro Johns el nuevo almirante de la armada real marina del Rey Nicolás, se encontraba en el salón principal del castillo, platicando plácidamente con el Rey acerca de la flota real y el nombramiento de nuevos generales
-Así que… ¿ya eligió a sus nuevos generales Almirante?- pregunto el rey, era de estatura alta, con el pelo y la barba de color blanco, regordete y muy simpático, de ojos azules y piel blanca, siempre vestía de color rojo con adornos plateados en su vestimenta
-Así es su majestad, solo falta organizar la ceremonia del nombramiento y podremos organizarnos si se presenta otro ataque como el de hace ocho años
-No me lo recuerdes por favor, tantas vidas perdidas, la mitad de mi pueblo destruido.
-Lo bueno de ese día fue que pudimos tomar la mayor parte de la flota del pirata Haddock, lo dejamos completamente indefenso-embozo una sonrisa e orgullo ya que él fue quien dirigió a toda la flota real, quien hizo que el Rey lo subiera de puesto
-SI. Pero bueno, dígame ¿quién de todos usted cree que podría ser el mejor general en esta flota?
-Sin duda el joven Alejandro Stoker, ese muchacho me ha demostrado que tiene gran coraje, seguridad y que jamás se rendiría en una batalla, además de tener buen porte de general
-El joven Alejandro, es el que está comprometido con la duquesa Ester de la Rosa de España ¿verdad?
-A si es su majestad, ese muchacho tiene suerte con las mujeres, además de que será un gran general- le dio un sorbo a la taza de té que estaba tomando mientras el Rey solo asentía levemente.-Y dígame su majestad, que ha pensado acerca de lo que le hable hace algunas semanas, acerca de la propuesta de matrimonio.
-Todavía no he podido hablar bien con mi hijo Jack, ese muchacho no quiere escuchar-dijo el rey apretando el puente de su nariz
-Disculpe el atrevimiento su majestad, pero el príncipe ya está lo suficientemente grande como para seguir con esa conducta de adolecente rebelde
-Lo se Almirante Johns pero tranquilo, la opción de casar a su hija Griselda con mi hijo seguirá en pie, eso se lo aseguro. Yo ya estoy muy viejo para seguir gobernando.
-Exactamente majestad, y su hijo ya está preparado para tomar el mando del reino de Cádiz, eso lo tiene que entender, por el bien del pueblo claro
-Y dígame Leandro ¿su hija estaría dispuesta a casarse con mi hijo?
-Oh por supuesto su majestad- Leandro sabia la respuesta, era obvio que Griselda aceptaría conocía muy bien a su hija- Además sería una gran compañía para su hijo eso se lo aseguro, además ¿qué otra persona seria mejor para su primogénito que la hija de un Almirante, majestad?
-En eso tienes un buen punto, los reinos que aún no están aliados con nosotros tienen a sus hijos ya comprometidos, lo que sería una pérdida de tiempo si tratamos de casar a mi hijo para hacer una alianza.
-Bien dicho señor
La conversación fue interrumpía por el príncipe de Cádiz de 20 años de edad, Jackson Overland Frost quien venía con un rostro serio al ver al almirante con su padre, Leandro no le daba muy buena espina y sabía que sus intenciones de casar su hija con el no eran del todo buenas. El joven era alto, de cabellos sorprendentemente blancos, con piel blanca muy pálida y unos hermosos ojos azules, era sumamente atractivo, además de ser fuerte y valiente, había participado en varias batallas junto con el almirante Johns y tenía unas cuantas cicatrices en todo el cuerpo.
-Buenas tardes Almirante Johns. Padre ¿podría hablar contigo un momento?-
-No se preocupe príncipe Jack, estaba por retirarme, su majestad fue un gusto poder haber hablado con usted
-El gusto fue mío Leandro- el Almirante se inclinó y se dirigió a la puerta dejando solos al rey y al príncipe de Cádiz
-Papa necesito hablar contigo- el albino relajo su cara y se sentó al lado del rey
-Hijo, si hablas acerca del compromiso te advierto que no hay marcha atrás ya está decidido- el rey sabía que su hijo no quería casarse a la fuerza, pero lo peor era que no quería heredar el trono, pero no tenía otra opción eran las leyes del reino
-Pero no quiero hacerlo, tú sabes que yo jamás seré un buen esposo y sobre todo un buen rey, ¿porque el trono no lo toma mi hermana Emma? ella sería una gran reina
-Jack esto no se trata de opciones, además el Almirante ya me dijo como es su hija y créeme al conocerla te caerá bien y es posible podrías enamorarte
-Papa por favor eso lo dice por conveniencia, no me obligues a hacer algo que no quiero
-Lo lamento Jack pero no hay opción-dijo el rey poniéndose de pie y empezar a caminar alrededor de la habitación diciéndole al joven albino las obligaciones de un rey, Jack no quería ser rey y no importara cuantas veces le rogara a su padre no cambiaría de opinión, al final a Jack se le ocurrió una idea, al recordar que un reino aliado con Cádiz estaba en guerra y que necesitaría apoyo de la flota de su padre, con ese conflicto Jack lo usaría a su favor
-Está bien padre escúchame-interrumpió el albino haciendo callar a su padre- tu bien dices que un rey y una reina deben de tener un buen porte y un buen mando, pero lo más importante es que debe tener un buen corazón noble para dar lo mejor a sus súbditos ¿verdad?
-Así es- El rey Nicolás no sabía asía donde se dirigía su hijo con esa platica, pero sabría que el albino querría hacer más bien un trato que un acuerdo concreto
-Escucha, sé que no has aceptado del todo con el Almirante pero quiero proponerte algo, me has dicho que tengo que conocer a la hija de Leandro ¿verdad?- el rey asintió-tú y yo sabemos que barias mujeres tienen buen porte convincente y muy conveniente ante la presencia de alguien de su clase
-Hijo a ¿dónde quieres llegar con esto?
-Tu decidirás una fecha concreta para que yo vaya a Triberg, pero tendrás que mandar a uno de tus consejeros y con él, un ayudante de clase baja, un sirviente para ser más claros, 15 días antes de que yo llegue para poder saber cómo es la estadía de ese lugar y conocer bien a la familia Johns.
-Hijo te entiendo lo del consejero, pero ¿porque también tiene que ir un sirviente? y la otra pregunta es, ¿porque unos días antes de que vayas a Triberg?-su padre estaba confundido ante el trato del albino, algo no andaba bien.
-Yo seré ese sirviente padre, ellas no me conocen físicamente, será fácil poder engañarlas
-¡¿Que estás diciendo?! Hacerte pasar por un sirviente para poder conocer mejor a una mujer sin que te engañe ya que "eres" de clase baja –grito el rey
-Si- dijo el albino con un todo de orgullo
-Saliste igual a tu madre, puras ideas locas hijo
-Acepta padre, y si resulta ser de corazón noble, me casare con ella
Su padre se quedó en silencio analizando un momento, el plan de su hijo era muy descabellado pero debía que admitir que sería una buena forma para poder engañar a la familia del Almirante pero al pensar esto recordó un pequeño detalle
-Hijo que hay del Almirante, dijo que él personalmente te acompañaría al viaje a Triberg y si te vas unos días antes será muy fácil notar tu ausencia ya que estará esperando a que abordes su nave
-Fácil padre, tomaremos el conflicto de guerra de uno de los reinos aliados, como ya sabrás, Eslovenia está en guerra y necesita apoyo de nuestras flotas para atacar al enemigo, envía al Almirante Johns con los nuevos generales a esta nueva misión, será una distracción perfecta para nosotros. Eslovenia está a varios días de aquí y la guerra a penas empezó.
-Creo que también sacaste algo mío, con esa inteligencia hijo serás un gran rey. Perfecto hablaremos de esto con mi concejero de confianza
-¿William?
-Claro, ¿quién más? Además tu también confías en el ¿no es así?
-Si tienes razón-Jack conocía a William desde pequeño, era como un tío para él, siempre sacaba al albino de líos cada vez que podía, así que el sería un buen aliado.
Jack estaba dispuesto de todo para hacer entender a su padre que él no quería ser rey, quería tener una vida llena de aventuras y explorar el mundo, pero su deber como príncipe y futuro rey restaba escrita y era su responsabilidad de mantener el orden y la paz del pueblo.
Jack Frost como príncipe y lo mejor con la misma actitud de chico rebelde xD espero y les haiga gustado el capítulo porque me esforcé mucho… por cierto Esteban solo es un pequeño personaje en la historia así que no se preocupen que Coral muy pronto estará en un dilema bastante difícil Muuahahahah
NOS LEEMOS EN EL SIGUIENTE CAPITULO CHAO!
