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La noche ya había caído en la ciudad, y con eso era suficiente para que las calles estuvieran completamente desiertas. Urahara, por otro lado, se encontraba en su gimnasio. Golpeaba con sus dos manos un saco que colgaba del techo. Los golpes que lanzaba demostraban rabia, una tremenda rabia contenida. A pesar de que hacía años que había dejado de practicar el boxeo, aun sabía cómo asestar unos buenos golpes –aunque se viera lo contrario-.

No se dio cuenta cuando la presencia de Ichigo le acompañó —Urahara —el rubio levantó su cabeza inmediatamente —¿Quién está ganando?.

Urahara no dijo nada.

En cambio, se acercó lentamente hasta Ichigo y dijo —Sabes…Kon murió.

Ichigo pestañeó, ligeramente confundido —¿Qué?

—Trató de proteger a su mamá y su papá le disparó. —Ichigo no contestó —Está muerto.

Urahara volvió a su anterior labor de golpear el saco, estaba sacando toda la frustración que sentía por no haber ayudado a Kon cuando Ichigo le advirtió. Ichigo observó en silencio mientras procesaba la información.

Aquellas palabras le habían tocado cada fibra de sus sentimientos. Quería a Kon casi como a un hijo.

Los golpes de Urahara cada vez eran más rápidos. Pero finalmente dejó de golpear. Se abrazó al saco y comenzó a llorar sin importarle que Ichigo le estuviera viendo.

Luego de unos minutos, ambos estaban sentados uno al lado del otro, sin mirarse. Ambas miradas estaban fijas en un punto inexistente frente a ellos.

—Debí saberlo —habló Urahara —Cuando me dijiste que su mamá se fue, debí saberlo entonces.

—…-

—Debería poder protegerlos, ¿sabes? —se refería a todos y cada uno de los chicos que iban a su gimnasio, se sentía como un padre —Estos muchachos vienen aquí y les digo un montón de cosas que son estupideces. Son estupideces.

No esperó a que Ichigo contestara —"Todo estará bien." "Puedes controlar tu destino." "Podrías controlar esto o lo otro." No puedes controlar una mierda.

—…-

—¿Qué carajo, hombre? —El rubio sacudió sus manos con rabia. Se quedó unos segundos inclinado hacia adelante y luego volvió a apoyar su espalda en la cuerda del ring en la que ambos estaban apoyados —¿Qué demonios? —suspiró.

—…-

—¿Qué es esto? —Urahara parecía tener un monologo. Ichigo no decía nada —¿Qué mierda es esta?

—… —Ichigo se inclinó hacia adelante, apoyando sus codos en sus piernas flectadas hacia su pecho. Sus manos estaban unidas tocando su frente.

—Dios debe de tener un plan para enseñarme algún tipo de lección.

—…-

—Pero no puedo descubrir cuál es.

—…-

Ahora ambos estaban en silencio.

—¿Sabes lo que me dijo Kon? —Ichigo solo le miró, sin decir ninguna palabra —"Eres un aplasta-sueños" —limpió con su dedo por debajo de su ojo —Es decir, es como cuando en uno de esos juegos que juegan. Soy el "aplasta-sueños".

Ambos quedaron en silencio, para luego reír con amargura, ambos habían entendido perfectamente a que se refería Kon.

—Es como, tú sabes… una locura, ¿verdad? —siguió Urahara —Quizás se supone que debo aprender a no ser un aplasta-sueños.—ambos siguieron riendo —¿Sabes a lo que me refiero?

—¿Por qué detenerse ahora? —habló por primera vez Ichigo.

—¿Piensas que puedas vencer a Pantera?.

Ichigo sabía que se refería a Grimmjow —No. No puedo vencerlo.

—…-

—No sin ti.

—Prométeme algo —Ichigo asintió —Pase lo que pase, continuarás cuidándote y cuidarás a tu hija.

Ichigo frunció su ceño en un intento de que las lágrimas no salieran de sus ojos. Aunque le fue imposible. La muerte de Kon, la pelea con Grimmjow, la custodia de Amane y la muerte de Rukia –que aún le atormentaba-. Todo aquello era la causa de que Ichigo fuera un hombre frágil, ahora.

—Señor Kurosaki, luego de revisar su expediente incluyendo la evaluación de su trabajadora social, quitaré las restricciones de las visitas y la reunificación empezará la semana que viene. Su abogado recibirá la notificación por correo. Buen trabajo, Sr. Kurosaki.

Y otra vez Ichigo estaba en aquella sala que odiaba cada vez que le tocaba audición con la jueza. Aunque esta vez no tenía esperanzas de que el caso estuviera a su favor, grande fue su sorpresa después de las palabras de la mujer.

Un poco más a lo lejos, Nelliel observó como Ichigo esbozaba una débil sonrisa.

—Gracias.

Renji –que estaba en el público- también sonreía.

Ichigo sostenía la mano de Amane mientras ambos caminaban por las transitadas calles que estaban cerca de su piso. Con su otra mano, sostenía una caja de pizza.

Ichigo observó a Amane y dijo —¿Traes zapatos nuevos?

—No, ya los tenía.

—¿Estás segura?

—Sí.

—No recuerdo esos zapatos.

Una vez que llegaron al pequeño piso, nada podía frenar el inminente nerviosismo de Ichigo. Le tenía nervioso el hecho de que Amane estuviera con él, aunque eso era lo que él quería.

—No… no tengo mucha comida aquí, pero puedo prepararte un huevo. ¿Quieres un huevo?.

Pero Amane no respondió, finalmente, Ichigo dejó todo lo que estaba haciendo y se sentó frente a su hija —No, ¿por qué no comes? ¿Qué sucede, cariño? ¿Por qué no comiste nada?.

—Crees que soy un bebé.

—No creo que seas un bebé.

—Entonces, ¿por qué no me dejas ir?

Y ahí estaba otra vez. Aquella conversación.

—Mira, te lo dije, ni dependía de mí.

—Bueno, depende de ti ahora.

Ichigo respiró hondo, y dudó un momento en responder pero lo hizo —Mira, cuando mamá, cuando ella… estaba aquí, tu sabes, ella era la que tomaba todas las decisiones, ¿sabes?.

Amane suspiró.

—Por ti, por mí, y… Yo no puedo tomarlas. No muy bien.

Amane comenzó a asentir con su cabeza. A su mente se le vino un fugaz recuerdo de una de las tantas conversaciones que había tenido con Rukia respecto a Ichigo.

—Lo sé.

—¿Qué es lo que sabes? —cuestionó Ichigo.

—Mamá siempre decía que teníamos que cuidar de ti.

—No cariño. No se supone que sea así. Se supone que yo cuide de ti. Pero la verdad es… es que apenas puedo cuidarme yo.

—…-

—¿Segura de que no quieres comer? Solo…

Amane extendió su brazo por encima de la mesa —No, papá —E Ichigo la extendió también. Ambos estaban con las manos juntas —¿Podemos ir a verla?

QUERIDA MADRE Y ESPOSA

KUCHIKI RUKIA

JAN. 14, 1987 – APR 11, 2016

La primera en acercarse a la lápida fue Amane. Con pasos lentos y un poco inseguros dejó una flor en el recipiente vacío. Luego se acercó Ichigo y en el mismo recipiente dejó un clavel blanco.

La pelinegra estaba ya sentada en el pasto mirando fijamente la lápida, Ichigo se dejó caer a su lado. Amane sintió granas de llorar, su ceño se frunció e Ichigo inmediatamente la abrazó por los hombros y la atrajo hacia él. Ichigo no era capaz de mirar la fría piedra que tenía frente a él.

—Te extraño mucho, mamá —aquello fue lo primero que se atrevió a decir. Sentía que tenía tantas cosas que contarle, así como cuando Rukia iba a su habitación cuando ella llegaba de la escuela o como cundo salía con sus amigas y Rukia siempre esperaba a por ella para poder charlar —Más que nunca.

Amane no pudo aguantar más las lágrimas y lloró. Ichigo la abrazó con más fuerza hacia su pecho, se sentía impotente por no poder quitarle el dolor a su hija. El llanto de Amane le rompía el corazón.

—Oye —Amane se separó ligeramente del pecho de Ichigo y le miró —El hombre con el que pelearé… es el hombre que estaba en el hotel cuando mataron a mamá, ¿Está bien? —Amane asintió —Dirán muchas cosas locas, ¿está bien?.

—Tengo que estar ahí.

—Te asustarás.

—¿Mamá se asustaba?

—Todo el tiempo.

—Está bien. —Amane se acomodó un poco —Esperaré en el vestidor. Pero tengo que estar ahí.

Ichigo le miró y acarició la mejilla derecha de Amane, y por primera vez se atrevió a mirar la lápida que tenía grabado el nombre de Rukia, como buscando una respuesta. Rukia siempre sabía que decir, que hacer y que no. Suspiró con nostalgia.

—Está bien, trato hecho.

Amane no dijo nada mientras volvía a acurrucarse a la calidez del pecho de Ichigo.

Ok, este fue un capítulo un poco corto. Quiero informar que quedan uno o quizás dos capítulos más y esto se termina –¡sí, al fin!-.

Quiero darles las gracias a los poquitos que han dejado su review –realmente me animó a terminar por primera vez una historia jajaja- y eso, también quiero decirles que me desanima un poco el ver la poca cantidad de reviews, siento que, la historia no es mala o quizás sea mi redacción, porque la película es bien buena jajaja y que merezco un poquito más. Pero bueno, tampoco me voy a echar a morir. La cantidad de lecturas se relativamente alta y aquello me agrada jajaja.

Feliz año nuevo y éxito en todo mis lectores *besos*.

PD: Este año entro a la Universidad a estudiar Enfermería jaja. Deséenme suerte –quizás la necesite-.

¡Nos estamos leyendo!