XI

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La parte más difícil de la inminente pelea con Grimmjow comenzaba.

Ichigo se encontraba en el gimnasio de Urahara. Estaba frente a un espejo viendo el reflejo de lo que era ahora, un hombre completamente nuevo, se sentía como un fénix, la pelea le estaba devolviendo las ganas de pelear, aquellas que había perdido hacía mucho tiempo.

Grimmjow se encontraba sentado en un banquillo escuchando música mientras Keigo –trabajaba con Aizen, por lo tanto tuvo que irse sacrificando la amistad de Ichigo justo después de que lo liberarán por encontrarlo inocente en el accidente de Rukia- le colocaba las vendas en sus manos.

Al igual que Ichigo, él estaba entrenando.

Ichigo golpeaba el aire con fuerza, con velocidad. Estaba completamente sudado, aquel era solo el comienzo del arduo camino.

—Puedes hacerlo. Eres mejor que esto. —Eran las palabras de Urahara, Ichigo estaba cansado, su respiración entrecortada lo delataba —Dicen que Kurosaki Ichigo no lo logrará. Dicen que está acabado.

Ahora estaba saltando la cuerda.

—¡Tú! —Urahara se alejó unos centímetros —Solo tú puedes definirte.

Ichigo tenía práctica y técnica con la cuerda. Saltó con ambos pies, luego con uno alternando al otro, luego cruzaba la cuerda y cada vez iba más rápido. Imparable.

Cuando Keigo estuvo listo con las vendas. Grimmjow se encaminó hacia el ring del lugar. Al momento de entrar a la vista de todos, los flashes no se hicieron esperar. Ahora él era la estrella del momento y los periodistas querían detallar todo sobre su entrenamiento.

Ichigo salía a correr todas las mañanas, apenas saliera el sol.

El pelinaranja vestía con un short y polera negra. El sudor era parte de su vestimenta a diario.

—Lanza golpes por la izquierda. Que el pie se mueva contigo. —golpe —Al mismo tiempo como si los conectara una cuerda —Urahara le hizo la demostración —La pierna y la mano se mueven juntas.

Ichigo golpeó el saco exactamente como Urahara le dijo y mostró.

—¿Ves cómo avanzan al mismo tiempo? —siguió Kisuke —Cambias, el pie derecho debe terminar con un gancho.

El sudor caía inagotable en el viejo suelo del gimnasio. El entrenamiento estaba siendo un desafío verdaderamente difícil, pero Ichigo sabía que todo lo que estaba haciendo ahora tenía que valer la pena.

Grimmjow golpeaba con mucha velocidad los puños de Keigo.

Haz lo que tengas que hacer, para hacer lo que quieras hacer. —Eran las palabras que Grimmjow se decía a sí mismo.

Así es, Pantera.

Grimmjow golpeó con la izquierda y Keigo le hizo un barrido con la mano derecha. El esquive de Grimmjow fue impecable y todo aquello estaba siendo registrado en las cámaras.

Ichigo golpeaba los puños del ayudante de Urahara, la rutina era la misma. Golpe, golpe, barrido, esquive, golpe. Todo se reducía a eso hasta que Urahara habló.

—Tiempo —Ambos le miraron —Quiero ver como lo lanzas.

—¿Cómo lo lanzo? Bien —respondió su ayudante.

Ahora el rubio se dirigió a Ichigo —Quiero ver cómo giras.

El ayudante de Urahara lanzó dos golpes que Ichigo inmediatamente bloqueó, después del bloqueó Ichigo vio como los brazos del ayudante pasaban cerca de su cara para golpearle y él se agachó una, dos veces para poder evitar el golpe y se movió rápido hacia el otro costado del hombre, en el proceso esquivando otro golpe.

De noche, o más bien al atardecer el pelinaranja también sal´`ia a trotar para luego ir de nuevo al gimnasio.

Ahora estaba golpeando el pequeño saco que rebotaba en cada golpe. Los golpes eran cortos y rápidos, precisos.

—¡Tiempo!

Urahara le extendió una botella con agua.

Grimmjow también entrenaba de noche, sin parar. Keigo le sujetaba las piernas mientras que Grimmjow hacia un abdominal para luego impulsarse con sus piernas hasta estar de pie y golpear al aire con sus dos manos. Aquel ejercicio era realmente agotador.

Ichigo entrenaba con una pelota que podía jurar que pesaba más que él. Se ganaba cerca de la pared e iba de un lado al otro moviendo la pelota con sus brazos. Luego, se sentaba en el suelo y movía la pelota alrededor de él.

Luego de varias repeticiones, el ayudante tomó la pelota y la dejaba caer encima del estomágo de Ichigo.

—¡Vamos! —se decía a sí mismo como al ayudante al mismo tiempo. Aquello era solo un mínimo dolor a comparación del que sentiría el día de la pelea.

El esfuerzo que hacía cuando levantaba una rueda de camión, el de contenerse y golpear con precisión cuando practicaba con tiras de papel, el de volver a estar en el ring practicando la defensa y esquive. Todo aquello era mínimo a comparación de todo lo que haría en la pelea.

—Hola de nuevo, soy Mizuiro Kojima junto con el rey del libra por libra de los 90's, Sajin Komamura aquí en Las Vegas, en el Caesars Palace dándoles la bienvenida a nuestra cobertura de la pelea por el título de peso semipesado entre el poosedor actual del título, Grimmjow Jaegerjacquez, el ex campeón Kurosaki Ichigo.

La pantalla mostraba el gran recinto donde se llevaría a cabo la pelea y las fotos y nombres de los peleadores.

El sonido de la puerta del vestidor se sintió y de ella apareció Amane en compañía de Nelliel.

—Komamura, en el mundo del boxeo, hay esperanza. Pero esta noche podría terminar con una gran historia de redención para Kurosaki Ichigo que ha pasado por tanto, pero siendo realistas…

Amane y Nelliel se sentaron el cómo sillón que estaba frente a le encendida televisión mientras escuchaban atentamente las palabras de Mizuiro.

—…¿qué posibilidades hay de que Kurosaki pueda regresar y ganar contra un campeón tan habilidoso, efectivo y joven, como Jaegerjacquez?

Komamura comenzó a hablar —Kurosaki tiene todo en contra. Su edad, el hecho de que ha estado inactivo y que este chico probablemente sea el mejor boxeador con el que Kurosaki se ha enfrentado.

Amane observó emocionada en el momento en que la cámara enfocó a Ichigo mientras salía del pabellón junto a Urahara, Renji, Uryu y el ayudante de Urahara de entre medio de la gente.

La gente gritaba emocionada, eufórica, expectante al inicio y culminación de la pelea. Estaba repleto, gente de todas las edades era espectadora de la gran, gran pelea.

La mirada de Ichigo era seria, debía admitir que estaba un poco nervioso. Volvería a ver a Grimmjow después de tantos meses y aquello le enloquecía. Mirarlo era una tortura, era como ver a Rukia ensangrentada gritándole que todo era su culpa.

—Kurosaki Ichigo ingresa primero, sin música de entrada: acompañado por su nuevo entrenador, Kisuke Urahara.

Ichigo dio saltos cortos mientras avanzaba, su polera negra hacia resaltar la cadena que colgaba de su cuello junto al anillo de su esposa. Urahara pasó un brazo por sus hombros. Los flashes inundaban todo el lugar, la gente saludaba a Ichigo y él solo asentía con la cabeza sin siquiera mirarlos, su mirada estaba concentrada en caminar hacia adelante ignorando cualquier cosa externa, incluidas las cámaras y micrófonos.

—El máximo motivo de venganza para Ichigo esta noche es que en su corazón, él cree que está vengando la muerte de su esposa en un extraño incidente que involucró a Jaegerjacquez. Un incidente por el cual ningún responsable ha pagado el precio.

Por otro lado, dentro del camarín, la cara de preocupación de Nelliel era notable. Estaba sentada junto a Amane con sus manos en la boca mirando la televisión con mucha concentración. Ambas estaban en completo silencio. Solo la voz del locutor se escuchaba.

—¿Qué opinas de la elección de entrar sin música, Komamura?

—Cada vez que hay un público de esta magnitud y tanta energía en un edificio, en realidad no necesitas música.

Ahora, Mizuirio estaba hablando —Kurosaki Ichigo, en las seis semanas previas a esta pelea ha repetido una y otra vez: "Es por negocios. No se trata de todas las otras cosas. Solo se trata de la pelea".

En la pantalla, e podía ver como Ichigo ya había subido al ring mientras se aproximaba la entrada de Grimmjow.

Una voz se escuchó por el alto parlante destacándose entre medio de todos los gritos.

—Jaegerjacquez, ¡El rey de reyes! —fue lo que se escuchó.

La voz de Mizuiro se volvía a escuchar —Aquí viene Grimmjow Jaegerjacquez.

Imágenes de peleas anteriores del peliceleste se mostraron por la gigante pantalla que residía arriba del ring. Luego de mostrar la pequeña secuencia, la cara de Grimmjow fue puesta en escena, desde la pantalla se veía su entrada.

Grimmjow comenzó a avanzar con pasos seguros, la arrogancia impregnada en su rostro. Los fans tendieron sus manos para poder tocarlo, pero Grimmjow solo alcanzaba a chocar puños con algunos. Afortunados.

Detrás de Grimmjow estaban Aizen y Keigo.

—Esta noche tenemos a un hombre bueno en su ataque, tanto en habilidad como fuerza.

Fueron las palabras de uno de los locutores. Grimmjow ya se encontraba arriba del ring y alzaba su puño derecho.

—Ahora Escobar es patrocinado por Sousuke Aizen, el hombre que construyó la carrera de Kurosaki Ichigo.

La campana sonó indicando que la pelea estaba a segundos de comenzar. Aizen se acercó por detrás hacia Grimmjow y le palmeo la espalda —Ten una buena pelea —le dijo.

Grimmjow no dijo nada, solo se limitó a mirarlo —Solo le di seis semanas para entrenar.

Ambos hombres miraron hacia la figura de Ichigo y sonrieron con malisia. Dudaban que en seis semanas Ichigo aprendiera desde cero. Mientras que Grimmjow había entrenado dos meses.

Ichigo sostuvo el anillo de Rukia que colgaba en una cadena en su cuello. Se lo llevó hacia su frente y cerró los ojos. Necesitaba el apoyo de Rukia. Y aquello era todo lo que tenía aparte de Amane, para sentirse seguro en la pelea.

Una vez que terminó, buscó a Renji —¿Renji Renji?

El pelirrojo llegó a su lado —¿Qué?

—Quítamela.

Renji obedeció de inmediato.

Amane miraba fijamente a la televisión, ni siquiera se notaba si estaba respirando. Estaba nerviosa por su padre y por ser la primera vez que estaría tan cerca de una pelea. Au lado, Nelliel llevaba observándola por varios minutos.

—No tienes que mirar si no quieres. ¿Está bien?

El nerviosismo se hizo más notorio cuando la pelinegra miró a su ex cuidadora y asintió reiteradamente.

La voz de uno de los locutores volvió a resonar —Y por si acaso la deserción de Sousuke Aizen no es suficiente, el ex entrenador de Kurosaki Azano Keigo, entrena a Jaegerjacquez en su contra esta noche.

Cuando Aizen había dejado de lado a Ichigo para irse con Grimmjow, se llevó a Renji y a Keigo. Siendo el pelirrojo el que estaba entrenando en primera instancia al rey de reyes. Pero luego, Renji había renunciado a trabajar si no era al lado de Ichigo. Las cosas habían sucedido así, Ichigo era su amigo, y un trabajo menos no le importaba con tal de conservar su amistad.

Por otro lado, Keigo luego de haber ido a la cárcel por un día después del incidente de Rukia, Aizen le ofreció trabajar con él a cambio de limpiar las sospechas que caían en su persona. Tuvo que aceptar, aunque con ello haya perdido la amistad de Ichigo. Y las cosas estaban así, hoy, en la pelea.

Keigo terminó de acomodar el protector de dentadura a Grimmjow, cuando este de inmediato caminó al medio del ring. Ichigo ya estaba listo.

—Bueno, señores, ambos han recibido sus instrucciones en los vestidores —El arbitro estaba en medio de los dos —Está bien, quiero una pelea buena y limpia.

La mirada de ambos eran como cuchillas afiladas recientemente. Ambos se miraban fijamente sin dejarse intimidar por el otro. La tensión estaba en el aire y era asquerosamente asfixiante.

Ichigo hizo un gesto de amenaza con su boca, como cuando un perro muestra todos sus dientes con enojo, solo que en lugar de verse dientes, se veía el protector. —Obedezcan mis órdenes en todo momento. Y sobre todo, protéjanse en todo momento.

Los entrenadores de ambos estaban a sus lados, cada uno afirmando a su compañero desde el cuello, impidiendo que se lanzaran al ataque como bestias antes del inicio oficial.

—Vamos —fueron las últimas palabras del árbitro.

Ambos peleadores chocaron puños y comenzaron a retroceder a sus esquinas.

—Ichimaru Gin dice que quiere una pelea buena y limpia. Quienes observan el cuadrilátero creen que esto no es lo que veremos esta noche debido a la gran cantidad de emociones en ambas esquinas mientras comienza el primer asalto.

La campana sonó indicando el inicio del primer round, y ambos se acercaron amenazantes.