Esta es la historia de un joven chico muy pero muy solitario, que junto con su mejor amigo construyo una maquina mágica, capaz de correr entre las épocas y entre las tierras.
Esta es la historia de una alicornio, que fue robada por un chico solitario y culpable de un crimen atroz.
Esta es la historia de cómo un joven fue lanzado al vórtice del tiempo por su mejor amigo, cuando el, enloqueció.
Es la historia de cómo un pegaso, un solo pegaso, sello aquello que nos espera al otro lado de la pared.
Es la historia, una pony tan vieja y tan sola que sostuvo el casco de la princesa Luna mientras esta caía en la oscuridad.
Este, es el viaje del pegaso que rompió las reglas del tiempo. Es la historia de VanH. Y de Celestia. Escrita entre cada estrella, escrita en un lenguaje tan viejo, y tan antiguo que solo lo que espera, en el otro lado de la pared la puede leer.
Esta es la historia que comenzó mucho tiempo después de que comenzara y comenzó con…
— ¡No!, por favor ¡no! —le grito con lágrimas en los ojos el pegaso a su maestra, que estaba en un estado moribundo.
—Eres de las ponys más maravillosas en la tierra, ¡¿Por qué tienes que morir?!
—Van… mi pequeño Van, hay algo que debo de decirte —le digo la alicornio mientras le acariciaba el pelo al chico de diecisiete años.
— ¡No!, ¡no soy pequeño!, y no tienes algo que decirme, tienes muchas cosas que decirme, pero no será ahora, será antes —Hablo tomando un saco de una silla y colocándoselo.
—Ni, siquiera se te ocurra hacer lo que piensas hacer —hablo Celestia con sus últimos soplos de vida, y tomando fuerzas para acomodarse mejor en su cama.
VanHouten, la miro por un momento, y le sonrió con su ya característica sonrisa, su sonrisa que decía "Lo tengo todo bajo el control", o quizás decía "Ahora tengo un plan", pero fuese lo que quisiera significar en esa ocasión especial. Se colocó por completo su abrigo, sobre el saco que ya tenía puesto. (Cabe resaltar que era un saco de un traje y sobre él tenía un abrigo).
—Adiós, nos veremos… —pensó la palabra propicia para mencionar, y termino— Antes.
— ¡atrápenlo! —fue lo último que escucho Van, antes de saltar con sus alas abiertas en forma de cruz por la ventana de Celestia.
2000 años en el pasado.
Los días para Celestia han sido complicados estos seis últimos meses, no solo por haber perdido al humano que amaba, sino también porque cualquier hijo de musa, se quería aprovechar del nombre de VanHounten para hacer fama. Y eso la torturaba, era como revivirlo todo los días para después darse cuenta que nunca más estará ahí con ella, y es que pocas veces había detestado tanto su vida como esa, y la detestaba o más bien detestaba la pony que era ese mismo día (porque todos somos ponys diferentes a lo largo de nuestras vidas), simplemente detestaba eso, porque tenía que ver le nombre de VanHounten, en todas partes, tiendas, comida, cuadernos, escuelas, papeles oficiales, e inclusive recién nacidos que les colocaban el nombre por honor al héroe, ¡pero que sabían de ese nombre ellos!, solo fue una casualidad, solo fue un nombre que se le ocurrió a una chica de un planeta muy lejano a ese, después de haber leído algo que escribió para un evento escolar, solo era eso. Pero ahora, ahora tenía que sentir la pérdida más presente de lo que alguna vez lo sintió en su vida, y lo detestaba.
Se peinó lo mejor que pudo, no es que se hiciera la gran cosa todos los días en el pelo, pero tenía que verse presentable para afrontar su cargo sempiterno y aburrido como princesa, un día tras otro. Siempre ella, y siempre sola, resonando en la soledad.
Bajo las escaleras para llegar al desayuno con su familia, y entonces su molestia personal de los últimos días, un jodido temblor azoto la sala.
— ¡no hay nada de que temer! —gritaba la pony cabeza de Equestria, mientras aun con su bata de dormir intentaba tranquilizar a su pueblo ante los recientes temblores, los cuales habían sido demasiado recurrentes, pero según los expertos no había sido nada de qué preocuparse, de hecho habían revisado las antiguas minas de Canterlot y nada, absolutamente nada de qué preocuparse.
—Son solo unos simples temblores, ¡les aseguro que pronto se detendrán! —a completo su hermana menor quien también quería hacer que los pony se calmaran, pero al parecer el calmarse no estaba en los planes de toda la plebe incluyendo un par de profetas locos, que vociferaban que el mundo se iba a acabar de un plumazo.
Y de pronto, todo se calmó, la paz y seguridad volvieron al suelo, los pony se callaron, la plebe se sentó, la burguesía se movió lejos, y todos con la simple orden e Celestia fueron desalojados del palacio real, a volver a sus aburridas y simples vidas. Al igual que ella.
Todo se calmó, y como los expertos decían que ese sería el temblor más fuerte y el último, todo se calmó. Todo volvería a la normalidad, la vida seguiría, y nunca más en algunos cientos de años volvería a sufrir un temblor pero para entonces quizás ya ni siquiera se seguiría utilizando el piso. Porque quería evolucionar, llegar a las estrellas, y verlas, tocar una con sus propios cascos y caminar por la cima del sol.
Cosa que quizás sería probable en algunos miles de años gracias a la humanidad, porque desde que había estado en ese mundo se dedicó a copiar y mejorar toda la tecnología que existía en ese mundo, para aprovecharlo para el bien de Equestria, ya sabes tener la tecnología sin la necesidad de haber pasado por los mismos errores catastróficos que tuvieron antiguas razas para conseguirlos, aunque también les quitaba algo de responsabilidad sobre ella pero, si una sociedad evolucionada de manera más ética y más moral, usaba la tecnología de una sociedad menos evolucionada como la de los humanos, no debería de haber mucho problema ¿cierto?
Estaban charlando amenamente en el desayuno, junto con algunos sirvientes y amigos de la familia real, mientras la banda real Ecuestre, tocaba la última pieza que habían encontrado. Lo curioso de esa canción, y es de las curiosidades que solo se dan una vez en la vida por lo que es importante, es que fue encontrada en un libro con la firma de VanH. Y como era un libro de la biblioteca real y de dominio público, la canción podía ser libremente cantada y tocada por cualquier pony que supiera un instrumento, pero eso no era lo más curioso, lo más curioso era que, la letra era de un idioma indescifrable al igual que el título, pero lo que más se asemejaba al significado, era "necesidad" o quizás podía ser "miedo". El punto era que, sin saber el porqué, la unicornio llamada Stardust Light empezó a improvisar la letra sin saber el porqué, y después otro unicornio, y otro.
Hasta que algunos 20 unicornios para el asombro de todos los que estuvieron ahí en la sala estaban cantando la antigua canción escrita quien sabe porque civilización.
—Tienen… miedo —hablo Skyla, la más pequeña de la familia, cuando toco con su casco la pierna de un unicornio cantante.
— ¡¿que?! —hablo sorprendida su madre, mientras alejo a la pequeña del unicornio.
—Sienten… que algo se acerca, algo malo algo bueno, algo que nunca se para, algo que nunca se detiene, se acerca… —intentaba explicar la pequeña niña, con el vocabulario que en su poca edad tenia— VanHounten —Termino la oración, mirando a las alicornios mayores y a su padre con una cara sorprendida— ¿Quién es VanHounten?
Ante el asombro de todos, y cuando todos voltearon a ver a Celestia, ella enfadada salió del balcón donde desayunaban, camino a paso rápido y firme, casi haciendo temblar el suelo con su caminar y llego a donde estaba la afamada banda, pero solo se dio cuenta de que había unos diez o quince unicornios más cantando aquella rara y vieja canción. Como si estuvieran poseídos, seguían a las líneas y versos al mismo tiempo, sus bocas se movían con tal sincronía que espantaba.
— ¡Cállense! —Grito Celestia, pero nadie le presto la menor atención— ¡CÀLLENSE! —volvió a repetir, pero ahora con la voz real de Canterlot, pero a pesar de eso consiguió el mismo resultado, hasta que ordeno a la guardia real (o al menos los que aún no estaban cantando) que silenciaran como pudieran a los ponys cantores.
—Celestia…. —escucho la voz de su hermana, al mismo tiempo en que la sintió chocar contra ella—. Ocurrió algo en el jardín real, hay unos bichos grandes y de metal… ¿qué hacemos?
— ¡¿Qué diablos?! —hablo al momento de voltearse e iniciar una discusión con Luna, llamándola mentirosa porque ya estaba hasta el carajo de todo, y eso era justo lo que le faltaba. Pero a pesar de que su hermana mayor la pendejeo un rato, Luna estaba segura que esto ocupaba medidas drásticas, y la llevo jalando de un casco (al igual que lo hacía mientras era pequeña), hasta los jardines reales. Donde vio una maraña de cucarachas construidas de metal, empezar a emerger de un agujero (probablemente hecho por los temblores) y empezar a atacar el personal.
"Okey Creo que es buen momento para declarar una crisis", fue el único pensamiento que se le paso por la cabeza al momento, antes de tomar acciones, para empezar despegar el jardín real y hacer un contraataque efectivo con la guardia real (esta vez no cometería el mismo error), en segundo poner a su familia en un lugar sano y salvo, además de encerrarlos bajo llave por si alguno se le ocurría hacer una locura nuevamente, y por ultimo callar a los pony.
— ¡es que no hay nada mágico!, ¡ni místico en esa canción!, ¡son solo palabras! —escucho la voz de su sobrina intentando tranquilizar a todos los pony que estaban cantando, incluyendo a su pequeña Skyla.
—Parece que nunca nadie te ha dicho que las palabras correctas dichas en el orden correcto pueden cambiar la historia misma —le hablo completamente lucida la pequeña niña, y siguió con la canción.
MIENTRAS TANTO EN EL VORTICE.
"¡Diablos!", fue lo único que pensó, mientras Van choco contra la consola principal golpeándose la cabeza, y quedando inconsciente pocos segundos después de jalar la palanca para aumentar la velocidad y que la nave, llamada colonialmente como "Pegasus", pero conocida por él, como "sexy", avanzara el doble de rápido de lo que ya iba.
Y así fue como el pequeño sol en el interior del globo de metal en el zeppelín, soltara más energía para empezar a trabajar con los pequeños pero potentes motores el doble de rápido. Claro que la "Pegasus", como todo buen zeppelín, tenía un estilo steampunk, pero al mismo tiempo se encontraba en el postmodernismo. Con un globo pegado por completo al cuerpo y las turbinas en la parte de atrás, funcionando por sí mismos y con la particular característica de poder abarcar salas infinitas, el vehículo se encontró a la deriva hasta que una entidad oscura y amorfia como una sombra, rasgo la pared, atacando al Pegasus, empujándolo tan fuerte que el ruido y la sacudida sorprendieron a Van. Quien dedujo que quizás era un "protector del tiempo" o algo así, quizás estaba evitando una paradoja, o quizás era un alienígena que solo existía en los vórtices temporales, un ser nunca antes visto y que él lo acababa de descubrir, su mayor logro para un viajero y explorador como él (después de viajar en el tiempo claro).
Por desgracia para el joven científico y proyecto de Darwin, no le dio tiempo a nada, y fue expulsado a un año al azar y un sitio al azar. Y cabe mencionar que si por un momento pensaste que un carro o una caja que viaja en el tiempo, son complicados al momento de un choque, ahora imagínate un zeppelín.
PRESENTE PARA AMBOS.
Canterlot por segunda vez en el año estaba en un grave aprieto, pero esta vez no a manos de un enemigo, más bien a manos (o patas) de cientos de ellos. Creo que saben lo bien que te vez corriendo de una cucaracha voladora ¿cierto?, bueno ahora imagina que la guardia real le está haciendo frente a miles de ellas que vuelan alrededor del castillo.
—Monstruos de metal y máquina, monstruos de computadora, bichos de metal, ¡ardan en el infierno! —grito un unicornio, mientras que con su magia invocaba directamente desde su boca una llamarada.
Y es que eso era, eran cucarachas gigantes, creadas de metal y aceite. Manejadas por computadora y por su sangre corría petróleo puro, el cual habían drenado del subsuelo probablemente lo que explicaría los temblores, pero a pesar de eso, Celestia sabía que escondían algo, sabía que aun algo peor se avecinaba, porque no mandas a un ejército cuando aún la guerra no inicia, claro que no. Ella sabía que eso era una invasión, y era lo preocupante.
Las cosas se estaban poniendo feas, no por los unicornios cantores (los cuales aún no se callaban), no por las bajas que ya tenía Equestria, no porque las cucarachas ya habían ganado algo de terreno, no claro que no, más bien porque ahora sobre todo el cumulo de cosas que tenía que tener, una nave (piloteada por algún idiota capitán según Celestia), estaba a punto de estrellarse contra el castillo, y a pocos kilómetros, todo fue paz, todo fue tranquilidad.
El silencio absoluto reino el palacio por unos momentos, hasta que el choque se hizo presente, pero no contra el castillo sino más bien, con una leve fisura del casto del Pegasus, y dejando escapar un poco de energía del sol que se encontraba en el interior, las cucarachas fueron neutralizadas, la canción fue cantada, e inclusive, el choque fue evitado cuando el Pegasus en una maniobra casi mágica (según los Wonderbolt que lo vieron) neutralizo con una esfera de energía que se formó a su alrededor a todos los monstruos mecánicos y choco contra el jardín, para ser más específico tapo el hoyo de donde salían los bichos, y los que estuvieron afuera quedaron muertos.
Y de entre la puerta mal cerrada del zeppelín, salió con un bote de aire (ya sabes una máscara de buzo y un tanque de oxígeno) el pegaso capitán del Pegasus, de entre la conmoción salió VanHouten.
Camino hasta unos pasos enfrente, tomándose de donde podía balanceándose un lado a otro, y entonces, en medio de la niebla, miro a los ponys, movió la cabeza como lo hacen los perros a manera de pregunta, y se quitó la máscara corriendo hacia ellos. Claro que al ver, la demostración de su poder, la mayoría de los guardias o dieron un paso atrás, o le apuntaron con sus armas parando su carro.
— ¡¿Quién eres?! —pregunto una enojada Celestia mirándolo de frente.
—Soy VanHouten, maestra, me conoció esta mañana —le dijo sonriéndole y reverenciándose frente a ella. Quizás Celestia tomo el gesto con algo de ironía, porque esa mañana no había ido a su desentendida escuela y el parecía un estudiante de edad adolescente y que quizás si fuese un pony dotado estar a punto de graduarse, pero aun así era bastante joven casi de algunos 17 años. Así que alzo la voz aún más enojada por el día tan raro que había encontrado y grito:
— VanHounten ¡¿qué?!
—Solo Van. Maestra, mis cuidadores no eran muy inteligentes que digamos —hablo nervioso el pony, dando un paso hacia atrás
Celestia lo miro aún más enojada, porque no había forma lógica posible de que existiera ese pony, para empezar el incidente de VanHounten había ocurrido seis meses antes y no años antes, además de que vuelve la mula al trigo, ella no había ido en la mañana a su escuela. Pero antes de que Celestia sacara la ira que tenía en contra del pegaso bien vestid y con cuite Mark de reloj de bolsillo con alas mecánicas. Luna tuvo que intervenir agradeciéndole y recordando a Celestia que era el, quien los había salvado.
Y un poco las cosas más tranquilas, Luna pregunto:
— ¿Qué es esa nave?
—La Pegasus, una nave muy codiciada en todo el sistema solar y tres más, capacidades únicas en el mundo, creación de salas infinitas, no ocupa combustible, golfito, minibar y sala de refrescos, además de viajar en el tiempo. —Contesto sonriéndole— ¿por cierto que año es?
—1348 del reinado de nuestra Señora Celestia —contesto Cadence con la boca abierta.
—Dos mil años, ¡más de dos mil años! —dijo tomándole del cuello a Celestia y gritándole—. Me he superado a mí mismo —murmuro cuando la soltó, ante las caras raras de todos los pony que tenía enfrente.
Ambos se miraron a los ojos, como buscando una respuesta ante tan rara situación y entonces, en unos pocos minutos después, estaba la familia real encerrada con el "viajero del tiempo" en la sala real, mientras que la guardia real se encargaba de limpiar el castillo de los bichos, evacuar a los civiles y por ultimo prepararse para lo peor.
— ¿entonces me dices que eres un alumno mío?
—Si —contesto el pegaso, sentándose de cuclillas en el sillón y mezclando la leche con el té con sus alas.
—Danos una prueba para creerte —Cuestiono Twilight
—Solo tengo mi palabra y mi nave, partí de casa porque…..—divago un poco en sus recuerdos y a completo— porque ocupaba que me calificaras mi proyecto de fin de año.
Dicho eso, se levantó, camino hasta la ventana, y apunto a su nave.
—Pero que no nos dejas mucha opciones entonces, solo tenemos entre creerte o apresarte en algún hospital psiquiátrico, danos una prueba o algo. —hablo esta vez Shining Armor, pidiendo lo mismo que su hermana menor.
—No, no puedo dárselas…. Es, complicado, pero si les ayuda a pensar que nos les voy a hacer daño, pues les ayudare en lo que pueda.
—Digamos que te creo y que eres un viajero del tiempo —hablo Luna— ¿porque no solo volvemos al pasado donde estas cosas no existían y las eliminamos?
—Y como sabes en qué punto del pasado estas "cosas" —menciono con un ademan de comillas— ¿existían en el pasado?, aparte a eso se le conocería como una paradoja, y según algunas teorías las paradojas destruirían al universo.
Así siguieron hablando y discutiendo algunas horas sobre la veracidad del viajero, y sobre cómo podían deshacerse de las cucarachas de metal que había, hasta que Celestia se levantó de donde estaba y les dijo.
—Primero debemos de concertarnos en el asunto de vital importancia, ¡Tu! —dijo mencionando a Van—. Si vienes de una época más avanzada, ocupare tu ayuda. Para empezar esto es lo que haremos, Luna y Cadence se encargaran de servicios sociales, Shining quedas a cargo de la guardia real, Twilight desde ahora te encargaras del poder del estado, y Van —dijo buscándolo con la mirada, hasta que lo encontró—. Van, Si esas cosas tienen conciencia, tú serás quien me lleve a negociar con ellas.
Dicho y hecho, dada la orden de Celestia cada uno de los que estaban en la habitación empezaron a correr para hacerse cargo de los problemas que ahora enfrentaban, el primero, y más importante. Las cucarachas.
Y justo como lo había pedido Celestia, Van. La acompañaba, para intentar entablar una conversación con algún jefe o mandatario superior de las cucarachas. Descendieron volando por el agujero donde las cucarachas habían salido, listos para cualquier cosa que el destino en este caso, les aguardaba como un obstáculo a superar.
El par de caballos alados dejaron de volar cuando sintieron que ya casi estaban por tocar el suelo, ambos bajaron hasta el piso y empezaron a caminar el uno junto al otro, como no habían mediado palabra la situación aparte de extraña, se estaba haciendo algo incomoda, y más para Celestia, quien se preguntaba si es que acaso, ese era el joven pegaso que había dejado en aquella cama de cristal tiempo atrás.
—Mencionaste a tus cuidadores, ¿ellos te dejaron construir tu maquina?
—Tenía tu permiso, ¿ocupaba otro? —le con algunas pequeñas risas.
—No, oye —ella no sabía si preguntárselo, era invadir la privacidad de un completo desconocido, pero por otro lado el pony no se mostraba reacio a nada, de hecho parecía que tenían cierta conexión especial entre ambos, así que se lo pregunto— ¿y no tuviste padres?
—No, jamás los conocí —le mención sin importancia al asunto— por cierto, casi no hay luz aquí, ¿podrías?
Pregunto antes de que Celestia iluminara por completo la cueva en la que se dieron cuenta en la que estaban cuando lograron verlo todo con claridad.
Rápidamente Van, corrió hasta que se topó con un gran cráter, de su chaqueta saco unas bengalas, encendió una y la lanzo para iluminar todo el agujero. Pero cuando se dio cuenta de lo que había estado escondido, ahí dio un paso atrás, topándose con su confundida maestra.
— ¿Qué ocurre?
—Dentro de ese cráter, hay miles de miles de cucarachas metálicas, han estado escondidas desde hace mucho pero mucho tiempo, habían estado invernado, hasta que cambios físicos en la corteza de la tierra y ¡bam! —le explico a Celestia.
— ¡Despiertan! Cada vez que las placas tectónicas se mueven, son sacudidos y como después de la derrota de los Windigos —hablo Celestia quien acababa de entender la idea de Van.
— ¡no hay nieve! —A completo Van,
— ¡Pueden comer libremente y alimentarse de cualquier cosa que se encuentren a su paso! —dijeron ambos tomándose de los cascos y empezando a saltar.
Mientras que el pegaso y la alicornio iban hasta Canterlot para pensar que hacer, el resto de princesas, y el príncipe real, empezaban a obedecer las órdenes de Celestia, pero Cándense no podía dejar de hacer algunas preguntas un poco incomodas.
— ¿No crees que ese sea Van, digo su VanHounten? —le pregunto Cadence a Luna.
—No lo sé, no creo que él pueda viajar en el tiempo.
— ¿entonces es solo un pegaso que estuvo en el momento correcto, con el Zeppelin correcto, y la hora correcta?
—Si… —Se detuvo un momento de su trabajo y se acomodó mejor en la silla—. ¿Además si existieran los viajeros del tiempo?, no crees que ya tendríamos algunos.
— ¿y que es el querida? —le pregunto Cadence a Luna sonriéndole. Antes de salir de la habitación, solo para no escuchar el grito de Luna en persona cuando dijo "Eso no demuestra nada".
Cadence salió de la habitación, debido a que ya casi no se veía actividad alguna en el jardín, y la situación se estaba normalizando, claro que ahora debían de analizar algunas de las cucarachas que antes habían atacado, y como entusiasta de la biología que era, pidió algo de equipo, una sala vacía y una pequeña muestra, una vez con todo eso, se puso a "diseccionar" a la cucaracha.
— ¡¿Encontraste algo interesante?! —le asusto cuando Chemical, un pegaso líder de una banda de rock que se iba a presentar en la festividad del sol, ahora la molestaba haciéndole cumplidos a lo random.
—Hola
—Hola, linda, veo que te conseguiste una nueva mascota —dijo Chemical, mirando a la cucaracha, que estaba analizando Cadence.
—jajaja, una de estas me serviría como un bote de basura no lo crees —dijo señalándole y abriéndole la boca con magia mientras la hacía levitar.
—O quizás deberías de colocarla en la pared de tu cuarto —contesto Chemical, haciendo que la princesa sonriera—. Pero en cualquier caso creo que deberías de tener una cita conmigo
Hablo el pony, haciendo gala de una valentía algo estúpida al invitar a una mujer casada y princesa de Equestria en probablemente "el fin del mundo" a tomar un café.
— ¿Sabes que estoy casada verdad? —Le pregunto la alicornio venteándolo a ver, con una cara curiosa por la pregunta del pegaso.
— ¿sabes que podría ser el último día de nuestras vidas verdad? —contesto sonriéndole el pegaso con alegría galante por haber conseguido la atención de la pegaso.
Cadence se volteo ante no encontrar nada que contestarle al pegaso, pero él lo tomo como una oportunidad y se acercó a ella, abrazándola por detrás y colocándola contra la mesa donde tenía al bicho ese. Cadence se volteo para quitarse de encima al pegaso con una cachetada, pero cuando se dio cuenta ya tenía el ala del pegaso en los labios y lo miraba fijamente a los ojos.
— ¿Serias mi última aventura del fin del mundo? —le pregunto convenciéndola por completo, y a punto de darse un beso. Van, entro con un grito a la habitación.
— ¡Cadence Celestia te busca!... —se dio cuenta de la situación y dijo— oh… ¿interrumpo algo?
—No, nada, Chemical ya se iba —hablo Cadence algo nerviosa y saliendo de la habitación. Cosa que molesto al pegaso adulto.
— ¡Gracias!, quien quiera que ¡seas!
—Somos muy parecidos —Dijo Van, mirándolo de cerca, y si lo eran, o al menos físicamente porque Chemical era un músico de algunos 24 o 25 años, mientras que Van tendría algunos 17 o 18 años. Pero volviendo a lo físico, ambos eran de color gris, pero a diferencia de Chemical, Van tenía el pelo blanco y negro, además de una cutie mark de reloj con alas.
Ambos salieron de la habitación, con un Chemical bastante enojado por cierto, caminaron mientras el pegaso mayor le hacía preguntas al menor acerca de dónde venía y quien era, pero como era de esperarse no contesto ninguna más que, "vengo de una tierra lejana" y "soy alumno de Celestia"
Entraron a la habitación, y Celestia los recibió con la siguiente oración.
—Las pruebas del carbono, no revelan la edad de las cucarachas, quizás son demasiado viejas —se detuvo un momento para pedirle algo al pegaso que ella sabía que se negaría.
—No, ni siquiera lo pienses —contesto caminando y sentándose frente a una mesa, además de ordenar un té a las sirvientas del castillo.
—Pero si tan siquiera lo pensaras… no sé, podríamos hacer algo… no se evitar una paradoja —decía mientras raramente, jugaba con sus alas, haciendo unos signos extraños.
—No, aunque… —se detuvo un momento a pensar, y como si se congelara su cara medito un momento, y después fue como si un rayo de luz iluminara su cerebro y grito— Blimey! Con razón reprobé biología dos veces, los vi en un museo —dijo sujetando la cabeza de Celestia y apretándole los cachetes.
— ¿Qué? —contesto muy confundida Celestia al igual que todos los demás.
— ¡Cuando era un niño!, los vi en un museo, eran criaturas fascinantes, eran… como… pues… —dijo sin saber cómo explicar lo que tenía en la mente—. Pues, son invernadores, invernan en una gran roca, y esa roca se junta con otras rocas hasta que forman un planeta. Esperan hasta que el planeta sea habitable y entonces salen y matan a algunos que viven en él, entonces vuelven a dormir, hasta que el planeta explota y vuelven a crearse, una y otra vez. ¡Viven millones de años! —menciono Van, dejándolos con la boca abierta.
—Entonces… —dijo Celestia después de un largo silencio—. ¿Qué podemos hacer?
—No lo sé, son una especie parasitaria, es obvio que no podemos hablar con ellos, pero si podríamos… —empezó a pensar Van— ¡Cadence y Twilight! ¿Qué tan grande ocupan un laboratorio científico para que creen una sustancia que disuelva el metal?
Se voltearon a mirar ambas, y después la menor contesto.
—no lo sé… Quizás con algunos de cientos de fórmulas químicas y además con compuestos.
— ¡Vamos a la Pegasus!, los cuatro, Cadence, Twilight y Celestia —dijo antes de empezar a correr hacia la Pegasus.
— ¡Esperen yo también quiero viajar! —Grito Luna, echándose a correr junto con el resto de princesas, el unicornio llamado Shining y el pegaso llamado Chemical.
Toda la familia real, corrió junto con Van, hasta la Pegasus, y una vez en su puerta, los vio a todos con la cara hecha un poema y queriendo decir, "Ni piensen que los voy a llevar a todos".
—no, no, no, no y no, solamente los necesarios —hablo sin dejar pasar a Luna, ni Shining, ni Chemical.
—No iré si no va Luna —contesto Celestia mirándolo fijamente, haciendo que diera su ala a torcer, dejando entrar a la alicornio azul.
—Soy el esposo de Cadence tengo que ir
—Shining —lo miro Cadence, con algo de pena y dijo— tienes que cuidar a Skyla, y ambos lo sabemos.
Dicho argumento evito que Shining subiera a la Pegasus, y entonces ante los ojos de los dos sementales, se cerró la puerta, y lentamente el Zeppelin se empezó a alzar del suelo. En su interior Van empezó a manipular la consola, introduciendo unos números a una pantalla, jalando unas palancas, subiendo otras y por fin el Zeppelin mientras avanzaba se empezó a difuminar en el cielo de Equestria y desapareció.
Y de un momento a otro ya estaban en el vórtice, mientras que todo el elenco de ponys acompañantes de Van estaban con la boca abierta de ver lo que estaban viendo, él sonreía de manera triunfante ante lo que veían los ponis. Hasta que al fin, los números en una pantalla llegaron a cero, se detuvo el Zeppelin en medio de un espacio no explorado.
En medio de una nebulosa de colores, a algunos parsecs de un sol naciente, en medio del polvo y de rocas gigantescas apenas flotantes, en medio de estrellas no nacidas, en medio de la creación, apareció de repente la Pegasus.
—Vamos, quizás quieras verlo, ningun pony lo ha visto antes —hablo tomando del casco a Celestia y llevándola a una ventana.
—Es… hermoso.
—Es el sistema solar, antes de que se forme, mucho antes de nosotros —dijo asombrado por la visión de las estrellas no natas, de las pequeñas rocas que después serán los planetas, de los materiales de la sopa cósmica que después miles de millones de años después le darían vida a ellos, se quedaron asombrados ante lo pequeños que eran, en comparación del espacio—. Ahí está tu bebe —Dijo apuntando el sol con un ala.
—Es hermoso… —Se detuvieron un momento a apreciar la creación antes de la creación, y pregunto— ¿Por qué venimos aquí?
—a ver eso —explico resaltando una roca de entre las otras— vez, es la nave de las cucarachas, o más bien es el antiguo planeta de ellas, pulverizado hasta ahora… ¡pero!, se va a unir con otras rocas, y más rocas, que millones de años después le darán vida al planeta, y millones de años después tú, te las vas a encontrar.
—me las encontrare esa mañana y después te encontrare a ti, ¿verdad? —Pregunto fascinada la yegua viendo como el planeta se formaba.
—Exacto…. Pero ahora, que ya sabemos la antigüedad, solo nos queda hacer una cosa.
— ¿Que?
— ¡Echarlas fuera! —dijo Van, empezando a correr, hacia la cabina de control cortando el momento que se había creado al momento de entrelazar por mínimamente sus alas.
— ¡Hey! quería seguir viéndolo —menciono enojada Celestia siguiéndolo.
— ¿Viendo qué? —pregunto llenado Luna a la sala, quedándose maravillada con apenas entrar, y ni qué decir de cuando pego la cara al cristal de la ventana para ver más de cerca al espacio exterior.
—no… nos… snoos… sotros… —balbuceaba sin saber que decir, la princesa de azul, sin saber que palabras decir o qué no decir.
—Sí, Luna, nosotros viajamos en el tiempo —menciono sonriente Celestia, antes de llegar a la sala de control junto con Van.
— ¡Cadence! ¡Twilight! —grito Luna, antes de correr para jalarlas a que vieran la maravillosa cosa que ella también había visto, jalarlas para que vieran la creación antes de la creación, las estrellas sin nacer, y mucho más fenómenos más, que probablemente nunca más volverían a ver en sus vidas. Pero las tres alicornios, llegaron demasiado tarde porque lo único que lograron ver de nueva cuenta era el cielo Equestriano que conocían.
— ¡Pero estaba aquí! —grito Luna mientras las otras dos la miraban como si estuviera loca.
Todos los ponys y alicornios bajaron del Zeppelin una vez que se estación cerca del castillo real y con una fórmula que convertía el agua en metal listo para que se usase en contra de las cucarachas, recién creado en una de las salas infinitas que servía como un laboratorio gigante y no solo eso, además de que era de una época muy pero muy avanzada, lo que se traducía en introducir números y formulas químicas en un ordenador y ¡Vualá! Podías tener una malteada o una bomba atómica, claro que los códigos genéticos y de bombas estaban bloqueadas por una Celestia del futuro, con un código con setenta y ocho dígitos, oh y además un numero primo por lo que era casi, casi imposible que lo descubrieran.
Bajaron de la nave a toda prisa ya con la formula recién creada y lista para usarse, además con la curiosa vertiente de que solo se ocupaba un poco de agua para que una gota del "rompe-metal" se convirtiese en algunos miles más, es decir, aun de ser diluido en muchos pero muchos litros, para después pasar a los hectolitros, los kilolitros, y los mirialitros, aún seguía funcionando con la misma afectividad que tendría la sustancia pura.
— ¡Bien esto es lo que haremos!, vamos a vaciar Cloudsdale si es necesario, así que ocupo que los Wonderbolt y todo pegaso de la guardia real que pueda volar se presente para pasar el agua de las nubes a las alcantarillas de Canterlot. La pasarnos por la cámara de filtración y central hidroeléctrica de Canterlot —Empezó a ordenar Celestia, pero paro para tomar aire.
—Y entonces la redirigimos hasta el agujero central de las cucarachas y ¡listo!, las matamos o lanzamos al centro de la tierra y lo sellamos —Completo VanHouten, sonriendo de la misma manera que le había sonreído a una Celestia del futuro.
La guarida real lo miro de nueva, cuenta y se quedaron congelados, tenían miedo de que Celestia o alguna otra princesa pensara que es una mala idea y después por hacerle caso al adolescente les regañaran y quitaran su preciado empleó (aquí entre nosotros, con demasiadas prestaciones).
—Vamos, vamos —animo Celestia a que se empezarán a mover para que el plan se pusiera en marcha y que cada uno de los líderes de la guardia real ya sean capitanes o tenientes, empezaran a desplegar cada uno sus tropas en todas las cosas que tan simple plan debían de requerir como, mover el agua, acondicionar las instalaciones para que la reciban, mover a los pony, y prepararse para sellar el agujero.
Una vez con la guardia afuera, Celestia y VanHouten quienes seguían en los jardines reales, puesto que la Pegasus los había llevado de nueva cuenta ahí, se miraron a los ojos de nueva cuenta y ella pregunto:
— ¿Siempre es así?
—No lo sé… Es mi primer viaje… —Hablo VanHouten antes de empezar a reír un poco, pero después se controló ante la cara enojada de la yegua, y volvió a hablar— Pero sí, siempre es así… no lo sé, quizás tú, y yo… viajando en el Pegasus
— ¿quizás? —Hablo sonriendo y acercándosele a la cara de VanHouten.
— ¿Sabes? —Hablo casi teniendo sus labios contra los de Celestia—. Deberíamos de festejar esto.
—Y hay un trato especial para los héroes —Hablo antes de tomarlo del cuello y casi besarlo antes de que la inocencia de un joven pony, rompiera el momento.
— ¿helado doble? —Hablo con una sonrisa que había pasado de ser una segura y que demostraba que llevaba la delantera, a tener una al mero estilo Pinkie Pie.
Celestia hizo una mueca algo molesta y bastante enojada, pero después de todo que podía hacer, aun debía de conocer más al pony, no podía dejarse llevar tan fácil por sus sentimientos (otra vez) y volverse a enamorar. Pero es que era tan parecido al otro pony, al humano, al que ya había amado, actuaba casi de la misma manera y casi, casi tenia los mismos además, claro que también se diferenciaban del hecho que pues uno era casi por completo un cretino y este, pues este era casi por completo un buen pony. Si, dos caras de la misma moneda, como si el hecho de reencarnar (si es que era el) cambiara por completo la actitud pero no al pony, ni su manera de ser, ni tampoco sus objetivos.
Los dos corrieron o más bien casi corrieron para asegurarse que todo el plan se estaba llevando a cabo como ellos querían y además de tener que elegir que guardias los acompañarían para rosear el agujero con la sustancia "rompe-metales". Una vez ya dentro del castillo por nueva cuenta y tras esperar un par de horas los preparativos las que usaron sabiamente para empezar a conseguir el equipo necesario para llegar hasta las cucarachas, y también idear un par de planes de respaldo, como el tirar abajo Canterlot (si es que fracasaban) con la esperanza de poder acabar con la amenaza parasitaria de las cucarachas.
— ¿Lista? —Pregunto Van a Celestia cuando se volvió a colocar su particular abrigo y además de cargar una pistola de agua con la sustancia.
—No vas a ir, si es lo que te propones —Contesto ella sentenciando los pensamientos del pony.
—Claro que iré —renegó el pegaso, mirándola a los ojos— ¿Por qué no iría? —agrego algo desafiante.
—Porque eres un científico muy valioso que no pretendo perder
—Puedo irme en mi maquina en cualquier momento si es que quiero ¿sabes? —Amenazo.
—No lo harás, acaso no me necesitas para tu ¿calificación? —pregunto amenazando de la misma manera.
—Cree una máquina del tiempo, porque ocuparía una ¿calificación?
—Claro que no…—hablo Celestia haciendo que el pegaso revelara algo de información que el obviamente no quería revelar.
Lo que le causó asombro a Van, y además no sabía que responder, ¿qué le podía responder en ese particular caso?, ¡¿qué?! , No podía decir simplemente "Oh querida maestra Celestia quiero viajar con usted porque me da lástima, porque nunca amo con todas sus letras a otro ser, y porque cuando lo hizo le fue arrebatado y asesinado frente a sus ojos" ¡No!, Claro que no podía decir algo así, no podía decirle de todas las promesas que habían hecho en su pasado, aquellas promesas cuando él era joven, esas promesas que decían "Van y Celes en el Pegasus van a salvar el día, paradones de grandeza, paradones de aventura".
No podía hablarle de la relación que tenía con la Celestia del futuro, y de cómo la vio agonizar toda su vida, mientras que la vida de sus más allegados mejoraba enormemente, Luna tenía su vida, Twilight tenía su vida, Cadence tenía su vida, solo quedo ella en un luto enorme y eterno. Y eso, eso destrozaba a Van, destrozaba ver a su maestra y amiga de esa manera, era… Doloroso. Pero no podía decirle eso, no podía decirle "Quiero viajar contigo para hacerte feliz, para que en tus últimas horas de vida, pienses que tu vida valió la pena, para que te vayas a los prados eternos junto con tu VanHouten, el verdadero VanHouten, a soñar"
Entonces cerró la boca, y dijo una verdad a medias:
—Quería ser aventurero de niño, pero me dijeron que el mundo ya había sido explorado miles de años antes, después me dijeron que el fin de la época espacial había llegado en los años 3000 y que el espacio había sido explorado. Así que exploro el tiempo.
—Linda historia —Dijo Celestia mientras sonrió un poco— Pero no puedo dejar que vayas, es demasiado peligroso.
—Pero también lo es para ti —Contesto el pegaso.
—Tranquilo, aun no desapareces —Hablo riendo y dejándolo en la habitación solo con sus pensamientos del porque viajaba o bien, los posibles resultados que tendría si Celestia se enterada de las verdaderas razones por las que viaja.
Pero él no se iba a quedar quieto, claro que no, conocía bien a su maestra (a pesar de que ahora toda su historia estaba al revés, por decirlo de alguna manera), y la conocía tan bien que podía suponer que es lo que iba a hacer, y por lo tanto cosa que debía de evitar, ya que lo que iba a hacer una locura.
Si, a pesar de que Celestia era quien evitaba las locuras comúnmente, ¡quien estaría ahí para evitar la locura de quien evitaba la locura!, ¡nadie!, nadie excepto Van y es por eso que empezó a hundir un plan para escapar lo más rápido del castillo, porque obviamente Celestia lo había dejado pero muy atrás.
Por otra parte el plan de Celestia estaba resultando de maravilla, en verdad de maravilla, ya casi se trasportaba por completo toda el agua necesaria y se estaba redirigiendo de manera correcta, así que solo quedaba colocar la sustancia para hacer que toda el agua sea toxica a las cucarachas. Por lo que además de hacer un hoyo en el suelo de Canterlot también estaban taladrando.
— ¡Debemos de detener a Celestia! —Le grito Van a Cadence en la cara cuando al fin alguien le abrió la habitación donde sabiamente Celestia le había encerrado.
— ¿porque?, ¿es que no queríamos eso? —le pregunto quitándole los cascos de el de su cara. (No vaya a ser que Celestia se encele, o que Shining se encele, y una parte profunda de ella no quería que Chemical se encelara también)
— ¡Pero no quiero que le pase algo a Celestia! —Contesto de la misma manera— Mira sé que esto puede ser difícil para ti, pero conozco una parte de Celestia, una parte que nadie quiere ver, conozco a Celestia en su peor momento. La he visto en uno de sus peores días, conozco a Celestia la inmaculada, paragona de Grandeza y de poder, princesa con el poder del sol, cuya sangre está hecha por el planeta mismo y toda su energía, conozco a la alicornio que con solo invocar un poder es capaz de retener a un ejército entero en un volcán, conozco a la verdadera Celestia y no quieres verla —Le dijo con todo el semblante serio que podía poseer a su joven edad.
Cadence se quedó callada por unos momentos, y empezó a reflexionar.
—Mi futuro, ósea tu pasado —hablo para quizás darse a entender, pero claro que el pony entendía por lo que le dijo que continuara—. Hay cosas peores, hay cosas peores, ¿hay batallas peores cierto?
—Siempre hay batallas.
La cara de la alicornio reflejaba enojo, ira, furia, pero más que eso, reflejaba odio. Ella era Celestia y se estaba deshaciendo de un malnacido bicho y alienígena parasitario, que ahora deseaba conquistar su amada Equestria, y eso era algo que ella no iba a tolerar en lo más minino, estaba dispuesta a declararle la guerra hasta la última de todas las consecuencias, como ya se había dicho antes, tenía hasta planeado llegar a tirar Canterlot abajo si eso significaba rescatar todo el resto de Equestria.
Y a eso estaba llegando, a esos límites, completamente empapada y lanzado sus hechizos de fuego lo más rápido que podía, moviendo las manos, concentrándose, esquivando, y conjurando como la poderosa hechicera que era, inclusive si es que no estuviera tan mojada se prendería fuego así misma y combatiría con otro nivel de poder.
— ¡Basta! —Escucho la voz de VanHouten.
Lo volteo a mirar, y con la cara de le dijo que se fuera, pero él no obedeció, no claro que no, así era VanHouten, era un aventurero con todos los pros y contras que eso podía llegar a tener y claro estaba que no era del todo bueno en la relación que estaban llevando de "amigos".
—Tienes que detenerte —Agrego acercándose y saltando sobre una de las rocas (que aun la inundación que Celestia y la guardia real habían provocado), aun no cubría.
— ¿Por qué?, está funcionando, la inundación solo es un pequeño contratiempo, lo estoy logrando poco a poco.
—Porque… —Le dijo mirándola a los ojos, y entonces le extendió el casco— Dame el casco
— ¿por?, estoy bien, nada malo va a ocurrir… —Dijo Celestia antes de resbalarse un poco y volverse a sostener inmediatamente.
—Porque alguien debe de detenerte, vámonos, el agua se encargara del resto —intento convencer el pony.
— ¡Me quiero asegurar! —Grito la pony antes de volver a resbalarse y empezara a caer por el agua, claro que Van no se lo pensó dos veces antes de saltar de roca a roca y sostenerla por los cascos. Pero no fueron lo suficiente los movimientos rápidos del pegaso, la corriente que se había formado la cual se estaba jalando toda el agua que corría de Cloudsdale al agujero donde probablemente las cucarachas se retorcían y morían para después caer al subsuelo y centro de la tierra, era demasiada.
— ¡Es un buen momento para que digas te lo dije! —Hablo Celestia intentando evitar que sus alas se mojaran, para lograr salir lo más rápido de ahí, pero por infortunio para nuestros protagonistas las alas de Celestia se mojaron de la peor manera posible llenándolas de agua entre las plumas.
El pegaso rio, y empezó a jalarla lo mejor que podía, y ella también empezó a hacer su trabajo para intentar subir a la roca en la que unos momentos después los dos se encontraron. Y ya muy bien abrazados y manteniéndose como podían en la roca, el pegaso pregunto:
— ¿Aun te queda magia?
—Estoy esperando que se recarga para poder salir de aquí —Le contesto ella y observo con un aire de cariño—. ¡Viniste por mí!
—Sí, eso hice
— ¿Por qué?
—Somos amigos y eso es lo que hacen los amigos ¿no? —observo el pony sonriéndole y tomándole de los cascos. Ella también le sonrió y dijo:
— ¿solo amigos?
—Tranquila chica, que te acabo de conocer —y empezó a reír por su propio chiste cosa que molesto un poco a Celestia porque le decía que el pegaso no era todo lo maduro que esperaba.
— ¿Listo?, mi magia se cargó —Hablo después de un rato de estar abrazados.
— ¡Listo!
Y de pronto aparecieron, frente a una sonrojada Cadence y un galante Chemical, lo que dejo a todos en la habitación con la cara hecha un poema hasta que Celestia explico que pensó en viajar a "Casa", y que los recuerdos que ella tenía como casa eran el castillo pero en especial ese salón donde solía pasar las navidades con la pequeña Luna (recuerdo que le dio un idea ahora que tenía una máquina del tiempo), pero que obviamente no sabía que iban (por segunda vez en el día) a incomodar a la "pareja".
Era el final del día y como siempre, todo empieza y todo termina, el amor y el dolor tienen un tiempo, como el día y la noche también lo tienen. Por lo que al fin de todo y con su traje renovado como regalo por salvar a Equestria, VanHouten tenía que partir de nuevo a quien sabe dónde, porque muy dentro de él no quería volver al futuro y no tenía planes para hacerlo todos los pony lo estaban saludando y aclamando cuando empezaron a ver que el Pegasus encendió sus motores y empezó a alzar vuelo pero sin su capitán a bordo todavía.
Mientras tanto el capitán se encontraba frente al Pegasus en la torre más alta de Canterlot hablando por última vez con la familia Real de ese tiempo, hasta que claro llego la hora de las despedidas y agradecimientos por haberles permitido viajar en el tiempo y haberles ayudado con las cucarachas.
— ¿Entonces vas a viajar conmigo? —Le pregunto el pegaso a la princesa Celestia, quienes estaban hablando en la soledad, una estrategia para unirlos creada por Cadence y Luna.
—La vida, tu vida, la vida de un explorador siempre va a ser así ¿verdad? —pregunto ella con algo de indecisión.
—Sí, creo que siempre será así, aunque podrías quedarte y vivir una vida, normal, atada a la corona, llena de cenas con parlamentos, comida real, una academia de superdotados que atender y demás. O —dijo el pegaso intentando convencerla.
—Lo sé. Pero creo que me… necesitan y además… alguien tiene que cuidar a estos ponys ¿no? —Pregunto volteando a mirar a su familia real para darse cuenta de la realidad, Luna y Twilight para empezar estaba juntas y hablando muy cómodamente, demasiado juntas a decir verdad, en segunda su sobrina no solo era pretendida por un semental, si no por dos, además de que tenía una hija… Y volvió a pensar que era la única que estaba sola.
—También viaja por el espacio, si lo sabes ¿verdad? —hablo acercándose por atrás y abrazándola lentamente.
—Van… —Murmuro ella.
—Celes…
—Eres el único que siempre me ha dicho Celes…
—Quiero que vengas conmigo —Hablo después de un momento de silencio— ¿Vendrás?
—Me… Siento sola Van —Hablo en palabras poco audibles para todos inclusive para el pegaso que le colocaba sus cascos en los hombros, mientras ella veía como su familia se había completado.
— ¿Dijiste algo? —Pregunto él.
—También viaja por el espacio ¿no? —Hablo acercándose a la escalera de la Pegasus.
—Si también lo hace.
Celestia corrió subiendo los primeros escalones, llego a los últimos escalones con una sonrisa en la boca, y grito:
— ¡Vamos a salvar el día!
— ¡Montados en el Pegasus!
—Caballeros del tiempo y del espacio
—Paragones de grandeza y del universo mismo.
— No hay nada que nos pueda detener —Termino VanHouten, mientras también terminaba de subir las escaleras, y ante la mirada extrañada de todos al ver una Celestia saludar por una de las ventanillas, el extraño pegaso empezaba a mover y jalar palancas, presionar botones, girar manivelas y manipular la consola central del Pegasus.
—Todo lo que pasara, todo lo que paso, todo lo que está pasando, ¿por dónde empezamos? —Dijo con su sonrisa tan característica antes de jalar la palanca principal.
¡En el próximo capitulo!
—Estas alterando un punto fijo en el tiempo ¡Celestia! —Le grito el pegaso al ver lo había hecho.
Y entonces cuando, las extrañas criaturas nacidas de la paradoja misma que se había creado, empezaron a devorarlo completamente todo, la alicornio dijo:
—Soy yo o el universo, soy yo o la realidad —hablo soltando un par de lágrimas— soy yo o todo lo que conocemos y conoceremos. Lo hare, hice cosas malas y debo de pagar por ello, y es hora de hacerlo. Por favor… Por favor solo toma mi casco en el momento, solo hazlo —Dijo empezando a caminar mientras lloraba profundamente—
Hola, soy de nuevo yo, desde la oscuridad. Bueno no, en realidad les cumplo lo prometido, y quiero agradecerles a todos por su apoyo y por todo lo que han hecho, porque sin ustedes esto no hubiera llegado tan pero tan lejos. En verdad, y gracias…
Gracias por todo.
Sin mas que decir. Adios.
