Disclaimer: El Universo de Star Wars y sus personajes no me pertenecen. Todo es de Disney actualmente, yo simplemente utilizo a los personajes con fines de entretenimiento.


—Herido. Sin mi madre. Sin Padmé. Sin mi Maestro. Sin mi mano. Solo —Anakin sollozo ante la dura verdad que estaba enfrentando en esos momentos. Se conectó con la fuerza, queriendo sentir la brillante firma de su maestro, lo busco con su enlace, pero no hubo nada.

Todo estaba vacío.

Así como su corazón y sus pensamientos.

La mano robótica que llevaría para siempre sería el recordatorio de todo lo que había perdido ese día.

—Verte a salvo, alegra mi corazón —Miro al Maestro Yoda, que acababa de entrar a la habitación y ahora se acercaba a él a paso lento—. Roto estás, la furia corre con fuerza, el lado oscuro te llama. Evitar eso y dejar ir tus emociones debes.

—No puedo maestro —murmuró con enojo, retirando las lágrimas que estaban corriendo por sus mejillas—. He perdido a muchas personas que me importaban. No me puede pedir que no sienta.

—No solo tú, joven Skywalker. La Orden perdió a muchos Jedi's en esa batalla, dolidos todos estamos. Recuperarte tú debes. Pronto la Ceremonia de tus juicios a cabo se llevará.


Padmé miro al Holocom por quinta vez consecutiva, esperando que de la nada apareciera un mensaje de él. Pero no hubo nada. No había habido respuesta desde una semana atrás. ¿Tenía que preocuparse? Por supuesto que. En ocasiones pasadas no llegaron a mantener contacto durante más de un mes, y una semana no era nada.

Su mente la devolvió a la realidad y escucho con atención a las palabras del Gobernador de Naboo, quién estaba anunciando que los problemas que había habido en una de las lunas de Naboo, finalmente se habían resuelto. La sesión finalizó y Padmé realizo sus deberes como soberana de Naboo.

La noche se acentuó y ella estaba demasiado agotada cuando se retiró a sus aposentos, despidiendo a Sabé y a Cordé antes de que entraran para ayudarle a salir del vestido y el maquillaje. Padmé se encargó de decirles que ella se haría cargo de todo eso. Lo único que necesitaba era estar a solas, descansar, dejar de ser la reina de Naboo por una noche.

Se sentía triste y vacía, lo que le molesto. Ella no debería verse y sentirse así, todo era culpa de Obi-Wan. Él se había encargado de malacostumbrarla con sus visitas regulares.

Igual que aquella noche era como se sentía ahora. Sola y vacía. Ignoraba la presencia de Sabé, quién le estaba hablando sobre lo que ocurría en el Senado. El Senado, ¿hacía cuántos días que no se presentaba? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que volvieron de Geonosis?

—Mi Lady —Sabé le tomo una de sus manos y l habló en voz suave—, hábleme. Sé que le duele mucho, nunca la vi tan herida, pero no puede guardar todo ese dolor para usted. Desahóguese conmigo, dime como te puedo ayudar…

—Tú estuviste ahí cuando él iba —Sollozo, su corazón le dolió al pensar en tantos momentos—. No puedo expresarlo con palabras y no quiero hacerlo. Primero Cordé y ahora… —Aún no podía decir su nombre en voz alta, ya era muy doloroso con solamente pensarlo.

Su estómago gruño de hambre, pero pensar en la comida le daban nauseas. Su cabeza giraba, le gritaba que durmiese para disminuir el dolor que tenía. Estaba agotada, y pocas veces se levantó de la cama que le fue asignada desde la llegada.

La dejo llorar, Sabé no volvió a decir nada. Y Padmé le agradeció cuando ella la consoló con abrazo, mojando la ropa de su fiel doncella. Cuando la soltó, Sabé la trato como a una niña y le ayudo acostarse de nuevo.

—Mi Lady, tiene que saber algo —murmuró Sabé. Padmé se dio cuenta que tenía que ser algo importante, por el tono que su doncella estaba utilizando

—¿Qué es? —Algo le estaba diciendo dentro de ella que no le iba a gustar de lo que se iba a enterar.

—El Maestro Yoda ha informado que usted murió en batalla.