Disclaimer: El universo de Star Wars y sus personajes no me pertenecen. Actualmente todo es de Disney, yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.
—¡No puede salir de está habitación! —Chilló Sabé, agarrando el brazo de Padmé, evitando que ella llegará hasta la puerta—. Mi lady, tiene que esperar y saber porque el Maestro Yoda ha dicho eso.
—¡Por la fuerza! —Padmé forcejeo con Sabé para que ella la soltará, cualquiera de las dos iba a tener una marca roja sobre su brazo—. Dime tú, ¿Porque ha dicho eso? Tengo que hablar con él, y hay mucho trabajo que realizar en el Senado.
—Oh, mi lady —Sabé la empujo hacía atráss—. No puede decir en verdad eso. Después de pasarse más de una semana tirada sobre la cama sin escuchar lo que hizo el Senado —le regaño. Padmé se detuvo en seco ante las palabras duras que su doncella le dio.
Una verdad dolorosa para cualquiera.
Sabé no mostraba una mirada de arrepentimiento. No, se lo decía con toda la seriedad y verdad. Padmé deslizo su brazo fuera de ella y regresó hacia la cama, se sentó en la esquina de ella.
—¿Lo saben? —Murmuró sin mirarla—. ¿Les han contado que me casé con él?
—Por supuesto que no. Jamás la traicionaría, mi lady —Sabé le sonrió, pronto fue sustituida por una mirada seria—. El Maestro Yoda fue muy reservado al momento en que nos dijo de su muerte en su residencia, por las cámaras. El Capitán Typho también está al corriente con respecto a su muerte fingida.
—¿Y dónde nos encontramos?
—Estamos en una ala reservada del Templo sólo para los miembros del Consejo Jedi.
Padmé estaba segura que sus ojos se encontraban brillando cuando lo vio descender de su nave, sobre el hangar reservado en su residencia en Lake Country. Se encontraba en un receso como soberana de Naboo y ese era su lugar favorito.
Dónde estaba a salvo, tranquila, sin tanta seguridad a su alrededor.
Obi-Wan no había terminado de descender cuando Padmé ya se encontraba entre sus brazos, de no ser por sus reflejos Jedi, probablemente hubieran caído el suelo, ahora ella le estaba besando su mejilla con fuerza, finalmente podía sentirse feliz, sin preocuparse por nada. Ese momento nadie se lo arruinaría.
Reunidos después de dos meses y medio con una sola comunicación.
—Todos los días antes de dormir pedía a la fuerza que regresarás pronto —Padmé levantó su cabeza para mirarlo—. Qué me contestases —Obi-Wan le dio un beso en la frente—. Pero después de un buen regaño por parte de Sabé y Cordé, deje de pensar en ti, solamente antes de dormir pensaba en ti.
Obi-Wan sonrió y Padmé quiso saber en que estaba pensando. Seguramente recapitulando las últimas cosas había pasado en su misión. Padmé le dejo pensar, se recostó de nuevo sobre su pecho y espero hasta que él hablará, si quería.
—Padmé, está es la última licencia que tomaré, pueden pasar hasta más de seis meses hasta que vuelva a ver otra —Obi-Wan se levantó y se sentó sobre el pasto para poder mirarla—. Las situaciones se vuelven complicadas, el entrenamiento de Anakin requiere toda mi atención y cada vez estamos saliendo a más misiones...
—Lo entiendo...
—Sé que sí —Puso su manos en la barbilla de ella y le dio beso suavemente—. Quería decírtelo en persona, pero podremos hablar por el Holocom.
—Tendré que hacer nuevas rutinas —trató de reír, pero no funciono—. Yo sabía de esto, lo sabía.
—Pasaremos estás dos semanas juntos —sus manos se entrelazaron con las de ella—. Y tendremos que mantener el recuerdo hasta nuestra siguiente reunión.
