Capitulo 7: Primer ataque.
Al alzar la vista, uno podía encontrarse con un cielo bastante peculiar.
Un cielo de colores rojo y naranja.
Sumada a la enorme temperatura que había en ese lugar, uno fácilmente podía tener la impresión de que hacía un calor mucho más fuerte del que en verdad había.
Sin embargo, esto no le molestaba al temido y poderoso Apolo, después de todo, era el Dios del Sol, el calor mismo era parte de él. El pelirrojo se hallaba cómodamente sentado en un trono, dentro de su imponente palacio.
¿Dónde quedaba dicho palacio? Era una pregunta tan tonta como '¿En dónde queda el Santuario de Poseidón?' o '¿Cuál es la base de Hades?'. Teniendo en cuenta esos dos ejemplos, era muy fácil deducir donde quedaba su santuario...
En el sol.
Se preguntaran '¿Cómo va a tener su santuario en el sol si sus subordinados son unos simples humanos?'. La razón es que los Orbis, nombre que se le daba a las armaduras que portaban los Solaris, guerreros que le eran fieles, les brindaban una protección especial contra el calor. También está el hecho de que las habitaciones que los Solaris tenían dentro del santuario contaban con hechizos que impedían que el inmenso calor penetrase en ellas, de modo que los Solaris podían andar en sus habitaciones sin necesidad de llevar puestos sus Orbis. Pasados un tiempo en el Santuario del Sol, los Solaris adquirían por si solos inmunidad al calor, pudiendo moverse por donde quisiesen sin los Orbis. También cabe resaltar que, a diferencia de otros ejércitos, los, todos los Solaris eran entrenados lejos del Santuario, siendo que la primera vez que estos llegaban a él era después de obtener sus respectivos Orbis.
El interior del palacio rememoraba fácilmente a las hermosas basílicas católicas diseñadas por el famoso arquitecto Bramante, manteniéndose fieles al diseño renacentista. Las columnas tenían escritos varios caracteres en griego antiguo, además de que de ellas colgaban banderas que tenían dibujos de soles. La bóveda podría ser retratada como una versión griega del techo de la capilla Sixtina, ya que esta tenía pintadas una gran cantidad de las escenas que describía la mitología griega, contando todas estas escenas con la participación del Dios del Sol.
Cualquiera que mirase el techo diría que Apolo es un egocéntrico de cuidado. Y si, así era.
El mismo había utilizado su cosmos no solo para alzar todo el Santuario del Sol, sino también para pintar la magnífica bóveda que alzaba sobre las cabezas de sus subordinados.
-"Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo"- Eran sus pensamientos al momento que pintaba la bóveda.
El pintó esa bóveda con un solo fin, y no tenía nada que ver con la decoración: Quería demostrar lo insignificante que eran las obras de los mortales frente a la grandeza de un dios.
Quería demostrar que solo los escogidos por los dioses eran dignos, el resto tan solo eran patéticas criaturas que trataban de hacerse con un poder que por naturaleza no les correspondía. El poder de los dioses.
Y es que, desde su misma creación, los mortales habían hecho lo imposible por acercarse a los dioses. Se podían tomar de ejemplo las obras hechas durante el Renacimiento, queriendo destacar en estas la perfección de la que Dios dotó a los mortales. Y el ejemplo más terrible: El hecho de que los Caballeros de Athena peleasen contra los dioses una y otra vez, como si no supiesen que ellos no estaban al nivel de los dioses. Eso no los detenía y seguían enfrentándolos. La mayoría lo consideraba una valentía.
El no.
Él lo veía por lo que en verdad era.
Una blasfemia.
Hace ya miles de años, el había querido comprender porque los humanos realizaban esos actos tan estúpidos, motivo por el cual el adquirió forma humana por un día. Cometió un grave error, puesto que había estado a punto de morir de hambre. Varios animales le habían llevado frutas para que se alimentase. Entre esos animales, un pequeño conejo contemplaba con impotencia lo que sucedía ante sus ojos, el no había podido llevarle nada de comida. Decidido a ayudar a Apolo, el conejo se arrojó contra una fogata para que Apolo lo cocinase y pudiera comerse su carne. Al Dios del Sol se le ablandó el corazón ante tal bondadoso sacrificio, de modo que al finalizar el día y recuperar su forma de dios, tomó al conejo y lo convirtió en una constelación.
Pero a final de cuentas, Apolo había fallado en su intento de comprender él porque los humanos seguían cometiendo blasfemias.
-Apolo-sama- El dios alzó la vista para encontrarse con un soldado raso arrodillado a los pies de su trono.
-Dime- Contestó el pelirrojo con voz imponente.
-Nuestros rastreadores nos informan que el Cristal de Plata, así como las Sailor Scouts, se encuentran en la ciudad de Tokio, Japón. Aún no sabemos en qué parte de la ciudad se hallan, pero tenemos suficiente información para atraparlas, ¿Qué desea que hagamos?- Preguntó el soldado.
-Envíen a Samir de Salamandra y a Rahab de Cardenal- Ordenó el Dios, a lo que el soldado asintió.
-Como ordene- El soldado se dio media vuelta para irse, pero se detuvo en seco y se volteo a su señor-. Se me olvidaba. Sus órdenes son traerle el Cristal de Plata, pero, ¿Qué quiere que hagamos con las Sailor Scouts?
El dios permaneció impasible ante esa pregunta y con sequedad respondió:
-Mátenlas, no quiero dejar cabos sueltos.
o-o-o
-"De nuevo esa sensación de angustia"- Pensaba Rei mientras se masajeaba la sien. Otra vez sentía un aura maléfica acercándose con rapidez. Suspiró e intentó prestar atención a lo que estaba escrito en la pizarra.
Por otra parte, Hyoga Cygnus la miraba disimuladamente. Desde la primera salida que tuvieron ambos grupos, Hyoga había estado atento a cualquier cosa sospechosa que pudieran llegar a hacer. Lo mismo con Isaac Kraken, el cual era el único al que Hyoga le había comentado del cosmos de Rei.
Sonó la campana que anunciaba el fin de la escuela y la gran mayoría de los alumnos salieron disparados en una estampida.
-¡Vámonos ya! ¿¡Que esperamos!?- Saltó Leia enérgicamente mientras agarraba del brazo a Io y lo arrastraba corriendo fuera del aula, sonrojando al peli rosa.
-Daiketerrrrrrrrruuuuuuuuuuuuuu (Se guuuusssssstaaaaannn)- Canturreó Rómulo en un mensaje de cosmos para Io.
-¡Ruse, kisama! (Cállate, maldito)- Respondió Io con una venita en la frente.
-Más te vale invitarnos a la boda- Añadió Seiya divertido.
-Descuida, nosotros nos encargamos de hacerte una despedida de soltero inolvidable- Añadió más leña al fuego Sorrento.
-Incluso haré una gigantesca estatua de hielo tipo Miguel Ángel de ti abrazando a tu prometida... y obviamente, por ser tipo Miguel Ángel, tu prometida y tú estarán desnudos en ella- Remató Isaac con voz pícara.
Io tuvo que morderse la lengua con suma fuerza para no armar un drama y hacer que todo mundo los viese como locos.
o-o-o
Ya ambos grupos se habían separada para ir a sus respectivos hogares. Con los Guerreros Sagrados, ellos se encontraban charlando de nada en particular.
-Francamente, odio las matemáticas- Suspiró Miho.
-Podría decir lo mismo- Respondió Seiya.
-¿Saben algo? La próxima semana podríamos invitar a las chicas al edificio y que cada uno preparé comidas típicas de su país- Sugirió Leia sonriendo.
-Me gusta la idea- Dijo Eri, la cual estaba agarrada del brazo de Hyoga.
-Siempre que no cocine Sorrento...- Dijo Isaac burlón.
-¿Qué hay con mi comida?- Preguntó el flautista frunciendo el ceño. Esto regocijó a Io. Sorrento había querido joderlo hace un par de horas, ahora su turno de vengarse gracias a la oportunidad que le brindó Isaac.
-Bueno, mi queridísimo austriaco, posees muchas cualidades: Eres leal, eres uno de los Marinas más poderosos y un excelente flautista. Sin embargo, no sirves para la cocina- Remató Io.
-¡Por supuesto que no! ¡Yo si cocino bien!- Respondió con un enojo.
-Seeeeee, claro. Cocinas tan bien que mataste a todos los peces de Baian cuando les diste tu comida- Se burló Io, a lo que Sorrento fingió inocencia.
-No sé de qué me hablas, mijo- Respondió Sorrento.
-Lo que tú digas, cabro (N/A: Mil disculpas a los lectores chilenos si emplee mal su expresión, pero soy criollo, de vaina y sé que esa expresión es de ustedes)- Ante esto, todos estallaron en carcajadas.
De repente...
-¿¡Y ese cosmos!?- Exclamaron todos con excepción de Eri, Miho y Shunrei.
-Son dos cosmos muy potentes- Comentó Shun sorprendido.
-Iré a investigar- Dijo Isaac.
-Yo te acompaño- Dijo Hyoga antes de voltearse al resto-. Ustedes llevan a las chicas al edificio y quédense con ellas.
-¡HI!- Respondieron.
-¿Pero y sus Armaduras?- Preguntó Eri preocupada por su novio.
-Tranquila, nos las podemos arreglar sin ellas- Respondió Hyoga sonriéndole de manera tranquilizadora, cosa que surtió efecto.
-Bien- Respondió la rubia.
o-o-o
Mientras esto ocurría, las Sailor Scouts iban a sus casas en compañía de Luna y Artemis.
-En serio, Serena, necesitas estudiar más, además de que tienes demasiadas faltas ortografía- Suspiró Ami, a lo que Serena se rascó la cabeza nerviosa.
-"Hasta su yo del futuro tiene faltas de ortografía"- Pensaron Luna, Artemis, Rei, Lita y Mina. Michiru, Setsuna y Haruka no estaban con ellas.
-¿Huh?- Dijo Lita sorprendida mientras alzaba la vista.
-¿Qué ocurre?- Preguntó Mina. Al igual que Lita, alzó la mirada. Ambas se quedaron calladas un par de segundos, hasta que...
-¿¡PERO QUE CARAJOS!?- Las demás pegaron un brinco y miraron a Lita y Mina, las cuales tenían la vista fija hacia el cielo y la mandíbula desencajada. Las demás también alzaron la vista y descubrieron la razón de semejante grito.
El cielo era color naranja.
Y no solo el cielo...
Al mirar los alrededores, contemplaron que ya no se hallaban en la calle, sino en una especie de espacio dimensional color naranja.
-¿¡Que está pasando!?- Exclamó Serena mirando de un lado al otro, tratando de hallar una salida.
-¿Qué les parece este regalito?- Se escuchó por los alrededores una voz burlona. Entonces, dos destellos color carmesí inundaron el lugar, cegando un poco a las Scouts. Cuando el destello desapareció, pudieron contemplar a un hombre apuesto de unos 18, delgado pero con músculos, cabello negro erizado y ojos violetas; y a una chica de la misma edad, cabello rojo corto y ojos amarillos. El hombre portaba una imponente armadura color naranja, tenía un casco del que sobresalían dos esmeraldas que simulaban ojos. Por su parte, la chica vestía una armadura color morado rojizo, la cual la cubría casi completamente, teniendo un casco en el que se apreciaban unas elegantes plumas, pero lo más destacable de su armadura, era que de su espalda emergían dos alas tipo pájaro. Las chicas veían con asombro al par que se había presentado en frente de ellas.
-Oh, perdónennos, no nos hemos presentado- Dijo la peli roja con burla mientras se inclinaba para hacer una reverencia-. Solaris al servicio de Apolo: Rahab de Cardenal.
-Solaris al servicio de Apolo: Samir de Salamandra- Se presentó el de ojos violetas.
-¿Solaris... de Apolo?- Atinó a preguntar Rei confundida.
-Por desgracia para ustedes, Sailor Scouts, Apolo-sama nos ha ordenado que las ejecutásemos y tomásemos su Cristal de Plata- Dijo Rahab.
Las Scouts se miraron entre ellas en estado de shock ¿Alguien sabía que ellas eran las Sailor Scouts? ¿Cómo? ¿Y quien era ese Apolo?
-No se lo tomen personal- Agregó Samir-, pero ordenes son ordenes.
-¡Idiotas! ¿¡Acaso piensan que nos dejaremos matar así como así!? ¡POR EL PODER DE JUPITER!- No tardó mucho para que las demás le siguiesen el ejemplo a Lita.
-Ya veo, con que de esto es de lo que nos advirtió Apolo-sama antes de venir- Dijo Samir.
-Ciertamente. Ellas poseen un poder inmenso, pero...- Rahab adoptó posición de combate.
-... ¡No es nada para nosotros!- Terminó Samir encendiendo de golpe su cosmos.
Las Scouts no tuvieron idea de lo que en verdad pasó en aquel momento. Lo único de lo que se dieron cuenta era de que habían recibido una buena cantidad de golpes sin hacer nada antes de haber sido mandadas a volar, estrellándose contra el piso de manera violenta.
Todas estaban en shock. Los únicos que no habían recibido golpes habían sido Luna y Artemis.
-¿Qué… pasó?- Logró articular Moon.
-No... no lo sé- Respondió Mercury.
Para horror de las 5, aquellos guerreros se acercaron a ellas dispuestos a dar el golpe de gracia, pero...
-¡Agh!- Exclamaron los dos Solaris. Ambos había acumulado cosmos en una de sus manos para rematarlas, sin embargo, la mano donde tenían acumulado su cosmos se les congeló de repente.
Al voltearse, vieron a dos siluetas que no eran del todo distinguibles, pero si pudieron notar algo.
-Imposible- Murmuró Samir abriendo los ojos de par en par.
-Uno de los cosmos es el de un Caballero... pero el otro es... es de un...- Continuó Rahab igual de sorprendida.
-De un Marina- Terminó Samir.
-¡Al demonio! ¡Regresemos al templo e informémosle a Apolo-sama!- Exclamó Rahab.
Rápidamente, el espacio naranja se desvaneció, regresando el ambiente a la normalidad, y ambos Solaris desaparecieron. Por otra parte, las dos figuras, ahora identificables como Hyoga e Isaac, se miraron entre sí con curiosidad.
-¿Sabes de quienes se trataban, Hyoga?- Preguntó Isaac confundido.
-Créeme: No tengo ni la menor idea, sin embargo- Hyoga fijó su vista en las chicas inconscientes, Isaac le siguió la mirada-, tal parece que esos guerreros venían detrás de estas chicas...
-¿De quienes se trataran? Por lo que me doy cuenta, tienen un poder inmenso, con el cosmos que estaban acumulando esos dos, es obvio que las habían atacado de forma previa y tenían pensado rematarlas, lo que me hace pensar que ellas deben de poseer algún dominio del Cosmos cómo para haber soportado los embates de esos dos. Suerte que llegamos a tiempo.
-Y que lo digas, Isaac. Sin embargo, por muy acertadas que puedan ser tus suposiciones, no resuelve el misterio de quienes son estas chicas ni porque ellos querrían atacarlas- Hyoga se llevo una mano a la barbilla y miró a las chamas inconscientes meticulosamente. Guardo silencio unos segundos y agregó:- ¿Sabes? Te sonara un poco extraño, pero sus Cosmos...
-¿Te son familiares?- Lo interrumpió Isaac, a lo que el rubio lo miró con sorpresa antes de asentir-. Sabía que no era mi imaginación. El Cosmos de estas chicas me es familiar, aunque no logro identificarlos del todo- Suspiró Isaac con resignación.
-No importa, amigo. Y averiguaremos que está pasando aquí, pero primero, mejor será contarles de esto a los demás- Alegó Hyoga.
-Muy bien, larguémonos- Isaac estaba a punto de irse cuando Hyoga le puso una mano en el hombro.
-¿Te parece que esté bien dejarlas ahí tiradas en el suelo?- Preguntó el rubio apuntando con el pulgar hacia las inconscientes Scouts. Isaac las examinó unos segundos y después se encogió de hombros.
-Apuesto a que se las arreglaran- Dijo el peli verde. Hyoga se encogió de hombros y le siguió el paso a su amigo.
o-o-o
-¿Huh?- Serena abrió los ojos para encontrarse con el techo del dojo de los Hino- ¿Qué pasó?- Pregunto mientras se incorporaba un poco en el futón. Por otra parte, las demás también comenzaron a incorporarse- ¿Cómo llegamos aquí?
-Las trajimos aquí- Dijeron una y Artemis apareciendo de repente, a lo que Serena los vio impresionada.
-¿Qué pasó con esos tipos?- Preguntó la de coletas preocupada.
-No lo sabemos- Dijo Artemis desconcertado.
-Nosotros también estábamos inconscientes. Cuando despertamos, ellos ya no estaban y, en vista de sus heridas, decidimos traerlas a casa para que descansaran- Explicó Luna suspirando.
Está bien, ese definitivamente había sido un día raro para las Scouts.
o-o-o
Por otra parte, los Guerreros Sagrados se encontraban hablando acerca de la situación (De la que ya todos se habían puesto al tanto gracias a Hyoga e Isaac) en la azotea de su edificio.
-¿Se lo comentamos a los jefes?- Preguntó Myu.
-No creo. Aún no sabemos si se trata de un enemigo peligroso o no, mejor será mantenerlo en secreto hasta saber si este enemigo es una verdadera amenaza- Sugirió Baian.
-¿Enemigo? Ni siquiera sabemos si están de nuestro lado o no. Por lo que sabemos, incluso esas chicas podrían ser las malas de la partida y no ellos- Dijo Ikki negando con la cabeza.
-Mi hermano tiene razón. Es mejor aguardar un poco- Dijo Shun.
-Está bien- Suspiró Myu.
o-o-o
-¿Un Marina, dices?- Preguntó Eris sorprendida.
Los 4 dioses que habían formado la alianza para derrocar a Athena se hallaban reunidos en el salón del trono de Apolo, el cual los ponía al tanto de los acontecimientos.
-Eso me informaron Samir y Rahab- Respondió el Dios del Sol.
-Bah, exageran la situación. De seguro se tratan de Sorrento de Sirena Alada o de Tethis de Nereida, ellos dos sobrevivieron a la guerra que Poseidon tuvo con esa tonta- Dijo Ares restándole importancia.
-Perdóname si difiero de ti, Ares, pero eso no explica que hacía junto a un Caballero de Athena-Dijo Artemisa frunciendo el ceño.
-Solo hay una cosa que queda en claro, y es que no nos será tan fácil conseguir el Cristal de Plata cómo esperábamos. Les sugiero que ustedes también preparen sus tropas- Dijo Apolo.
-Bien- Respondió el resto.
Continuara...
