DIA TRES
Coral se encontraba en la cocina de la mansión Johns junto a George quien no paraba de hacerla reír quien a cada momento se caía por pisar una de las papas que lograban salir rodando del saco
-¿Estás bien George?- pregunto la joven secándose sus lágrimas, resultado de tanta risa que el hombre le había provocado. El no dijo nada, solo se la quedo viendo con una sonrisa de lado, aún seguía en el suelo pero eso no le importaba, algo vio en Coral que lo había sorprendido, pero más sintió una enorme felicidad al ver que la joven, después de varias semanas al fin estaba sonriendo - ¿sucede algo?
-Me alegra que mis caídas te hayan hecho sacar una sonrisa - se levantó y Coral lo miro un poco confundida- hace tanto que no sonreías
-Y vaya que lo extrañábamos- la voz de uno de los cocineros se escuchó a las espaldas, era Frank quien sostenía en sus manos unas especias para el almuerzo. Coral no evito sonrojarse ante las declaraciones de ambos hombres que para ella siempre fueron como familia- ¿Qué es lo que te tiene tan contenta ahora Coral?
-Bueno… emm… - al principio dudo si era buena idea decirles que empezó una relación con el sirviente del concejero del rey Nicholas, pero luego pensó que era algo estúpido ya que ellos siempre la apoyaban en las peores decisiones que ha hecho, a excepción de colgarse de un árbol para alcanzar una manzana enorme que estaba en la copa de un árbol cuando ella tenía 12 años- yo… yo estoy, lo que sucede es que… ustedes entienden… es algo… pues que me gusta… - era extraño que no pudiera articular oración alguna. Era la primera vez que hablaba sobre su situación amorosa con hombres como George o Frank
-Está empezando una relación con Jack- logro decir Susan quien se encontraba en la puerta de la cocina con una canasta de ropa limpia- Coral se dio la oportunidad de seguir con su vida- la chica escucho suspiros por parte de ambos hombres que sonreían
-Me alegra mucho eso Coral… pero…
-¿Pero qué George?- Coral confundida pregunto ¿realmente sería una mala idea estar con Jack?
-Necesito tener una charla con ese muchacho, no soy tu padre pero alguien tiene que ocupar ese roll ¿no lo crees?
Coral no evito reír al igual que Susan, su expresión de hombre serio falso lo hacía ver divertido y que no lo tomaran en cuenta fingió estar ofendido actuando como una MUJER de clase alta y caminado dramáticamente hacia la salida de la parte trasera de la casa
-Si me disculpan, tengo que seguir con mi labor- exclamo lo más elegante posible- las papas no se acarrearan solas
-Lo que usted diga su alteza- Coral se inclinó hacia delante tomando cada extremo de su vestido y alzándolo delicadamente
-El almuerzo estará lista en una hora princesa Coral, con la duquesa Susan podrían encargarse de la mesa por favor- dijo Frank imitando los tonos elegantes de George y Coral
-Claro que si Frank, sería un honor ¿no es así Duquesa Susan?
-Hay con ustedes no se puede- la pelirroja negó con la cabeza y una sonrisa estampada en su cara mientras salía de la cocina con la ropa en las manos
Coral intento bailar como Griselda y Amalia lo hacían en sus clases de baile, trato de ser lo más elegante que podía pero no lo conseguía. Jack con vestimenta de campesino entro a la cocina y se extrañó al ver a Coral tratando de bailar, sus pasos eran un poco torpes y la estaba viendo de espaldas. Una sonrisa se dibujó en el rostro del albino, Coral era tan tierna y divertida, no le importaba lo que los demás digieran de ella, y con eso cada vez se enamoraba aún más.
Se acercó a ella para tomarla de ambas manos y poder guiarla, pues como príncipe sabía perfectamente como bailar, pero con un mal movimiento por parte de Coral se tropezó y estuvo a punto de caer de no ser por Jack quien la tomo entre sus brazos y la atrajo hacia a el
-Deberías tener más cuidado- Dijo el albino para después plantarle un beso en los labios. No se sentían incomodos con la presencia de Frank ya que el hombre se encontraba concentrado en su trabajo de cortar vegetales
-Muchas gracias príncipe Jack- esa palabras hicieron que el rostro de Jack se pusiera más pálido de lo normal, un ataque de pánico se apodero de él, "Se enteró, ¿Quién se lo habrá dicho? O ¿Siempre lo supo?"
-C-Coral yo…
-Oye, porque te pones así, solo estaba jugando- dijo la joven para después besarlo en la mejilla – eres raro, ¿no es así rey Frank?
-Ya lo creo princesa Coral- su mirada seguía concentrada en los vegetales de su mano mientras hablaba
"Princesa Coral" pensó el albino. Una sonrisa se dejó ver cuando se imaginó a Coral como su futura esposa, no deseaba nada más que pasar el resto de su vida con ella reinando Cádiz sacándola del infierno en el que estaba. Una vez más la atrajo hacia el para devorar sus labios y saciar sus deseos de probarlos. Pero se separaron cuando escucharon a Susan aclarándose la garganta con una mirada seria y divertida a la vez.
-Coral, te deje los cubiertos y platos en la mesa, espero y estén listos para el almuerzo
-Si Susan enseguida
-Bien, luego de eso tú y Jack vayan a comprar lo que Frank necesita para la comida de esta tarde
-Pero…
-Descuida Jack, el consejero nos dio permiso de que nos ayudaras con las labores de la mansión. Eso no te molesta ¿O sí?
Coral miro un poco nerviosa a Jack, no quería que él se sintiera obligado al trabajar en un lugar que no le corresponde, pero para su gran sorpresa vio como el la miraba con una sonrisa amplia de oreja a oreja mientras le tomaba la mano
-Por supuesto que no Susan, al contrario. Si eso significa que estaré con Coral, prefiero renunciar a ser sirviente del consejero y pedir trabajo aquí- Coral no evito sonrojarse y sentirse inmensamente feliz, con solo esa confesión pudo saber que de verdad la amaba.
Susan solo sonreía, se sentía alegre de que al fin Coral encontrara a alguien que llenaría su corazón con nada más y nada menos que amor. Antes de que Coral se retirara, se balanceo sobre Jack y este correspondió abrazándola con fuerza, el aroma de la pelinegra era tan delicioso que tenía miedo de que se fuera
Ella beso por debajo de la oreja izquierda de Jack provocándole un escalofrió placentero que lo dejaba con ganas de mas, luego le susurro – también yo sería capaz de eso y más Jack. Te amo.- Ella no espero respuesta, pues tenía miedo de la respuesta de Jack. Esa era la primera vez que trataba de seducir a un hombre y no sabía si lo estaba haciendo bien. Con las mejillas sonrojadas empezó a poner los cubiertos en la mesa y después las tazas y los platos vacíos. Luego se dio cuenta que solo había tres- El consejero, Griselda, la Señora Johns… ¿y Amalia?
-Amalia no bajara a comer, prefiere quedarse en su habitación- dijo Nancy mientras ponía los bocadillos en el centro
-Qué raro, desde que llego el consejero Amalia no ha salido de su habitación, ¿tendrá algo?
Nancy solo se encogió de hombros y siguió con su labor, el que Amalia no saliera era algo raro ya que pensaba que ayudaría a convencer al concejero de que Griselda seria perfecta como reina de Cádiz. Cuando Nancy termino de poner las últimas galletas de canela que Frank había preparado, aprovecho el que se haya ido para tomar un plato y poner 6 de ellas en él. Corrió hacia las escaleras y antes de pisar el primer escalón escucho como Felipe, el otro cocinero quien venía cantando entraba por la puerta. Como pudo corrió por las escaleras, pues si la veían con galletas en sus manos no dudaría en quitárselas, ella sabía muy bien que el azúcar la altera un poco
-Salvo que estas galletas no serán para mí- susurro para sí misma y fue caminando por el enorme pasillo hasta llegar al cuarto de Amalia que se encontraba entre abierta. Coral toco antes de entrar y escucho un "Adelante" un poco débil. Al pasar encontró a Amalia recostada en su cama con un libro en las manos, se notaba a simple vista que estaba aburrida.
-Hola, señorita Amalia
-¿Qué quieres sirvienta?- estaba irritada, pero no perdió la postura de una mujer con clase
-Bueno, me entere que no va a almorzar esta mañana así que decide traerle esto- dijo mostrando el plato llena de galletas de canela. Amalia al olfatear el rico aroma de canela un rugido en su estómago se escuchó hasta los oídos de Coral- son de Canela, sus favoritas
-Tú las hiciste ¿no es así? ¿Les pusiste algo? porque si fue así te juro que hare de tu vida…
-No, no señorita Johns las hizo Felipe
Amalia tardo unos segundos en tomar el plato, cuando mordió la primera galleta se relajó y antes de empezar a masticar mordió otro pedazo a un más grande, todo era señal de que tenía mucha hambre
-¿Porque me las trajiste si yo no te las pedí?- pregunto Amalia con la boca llena de galletas
-Bueno, tiene días que no la veo comer señorita y pensé que talvez unas galletas seria buenas para usted ¿Hice mal en traérselas?
Amalia lo pensó un poco antes de contestar, era increíble que después de tantos maltratos Coral seguía siendo la misma niña que todos querían, eso la hizo sentir un poco celosa ya que muchos la protegían, pero se sintió mal al mismo tiempo.
-Gracias- esa palabra en su boca la hizo sentir extraña, era la primera vez que agradecía a Coral por algo, y era extraño. Antes de decirle otra cosa escucho como Griselda entraba corriendo y le ordenaba a Coral que se largara de la habitación de su hermana, incluso tuvo que empujarla puesto a que Coral tenía la esperanza de que Amalia le reclamara algo a su hermana, pero a su decepción la gemela no dijo nada y siguió comiendo.
-Coral ¿estás bien?- la voz de Jack la hizo reaccionar ya que se quedó viendo la puerta cerrada de la habitación de la rubia- ¿Por qué entraste ahí?
-Yo solo quería darle a la señorita Amalia unas galletas, pero creo que Griselda no le gusta que "socialice" con su hermana
-No tuviste que hacerlo
-Los sé, pero aun así no me arrepiento- dijo con una sonrisa
Jack sorprendido la tomo de las manos y la llevo al jardín. Ya con un poco de privacidad la tome de la cintura y planto un apasionado beso en sus labios, se estaba volviendo adicto a ellos y cada segundo que pasaba sin probarlos lo torturaban
-No tener tus labios cada vez que te separas de mi me torturan como no tienes idea- dijo el albino al besarla
-Pues entonces no pares porque tarde o temprano tendremos que separarnos –en un movimiento rápido el chico de ojos azules capturo los labios de Coral que desenfrenadamente correspondió, el deseo que se tenían mutuamente era inmenso, tan inmenso que Jack luchaba por controlarse y no sacar su lado salvaje y apasionado para así llevársela y estar lo más separados posible de toda la gente y así hacerla suya. Coral se sentía igual, jamás creyó que amaría con esa intensidad así como amo a Esteban en el pasado. Cada roce, cada palabra, cada mirada por parte de Jack la hacía sentir inmensamente de feliz, completa.
-Me las pagaras- susurro Jack en su oído
-¿Pagarte qué?
-Por lo que me hiciste hace unos minutos, provocarme fue tu peor error- empezó a besarla por el cuello, en cambio ella solo sonreía, al fin supo que sus acciones si habían funcionado
-Bueno…- se separó de él y le sonrió- eso será más tarde, ahora tendremos que ir por las cosas para Frank y luego podrás vengarte de mí- dijo con una sonrisa mientras retrocedía lentamente
-No te escaparas tan fácil de mí
Como respuesta, Coral empezó a correr y Jack sin pensarlo dos veces la siguió hasta llegar a la entrada. Los dos no paraban de reír y sin verlo Coral choco con el concejero quien se encontraba solo en la entrada esperando a Griselda y su madre para un recorrido por el palacio del rey de Triberg
-P-perdone, n-no lo vi- tartamudeo Coral con una expresión que para Jack le pareció un poco preocupante. Al ver esto William solo sonrió y la tomo de la mano
-Descuide señorita todo está bien- esa era la primera vez que alguien de la clase alta la trataba bien sin tener que fingir buen comportamiento, Coral temblaba un poco, ella tenía pavor a las reacciones de personas de clase alta a sus acciones, esto a William y Jack le pareció tierno-Tranquila, no te hare nada, no muerdo al menos que sea en defensa propia- le guiño el ojo y Coral se relajo
-Bueno, tenemos que irnos
-Claro Jack, Coral, nos vemos más tarde
-Adiós – dijo Coral tímidamente mientras tomaba la mano de Jack y ambos se iban por las calles de ese reino -Bien, ¿qué tenemos que llevar?
-Susan me dio esta lista de todo lo que se usara para la comida y también algo de dinero- dijo el albino enseñando una bolsa con unas cuantas monedas de oro
-¿Qué es lo primero en la lista?
-Vegetales, emmm… zanahorias, lechuga, cebollas, espinacas y espárragos- Coral solo puso sus ojos en blanco memorizando los nombres de cada vegetal
-Muy bien andando- Jack no dijo nada, sabía que Coral conocía perfectamente el lugar- este lugar para muchos es caluroso ¿no lo crees? Claro que en Cádiz las temperaturas son más bajas
-Claro, ahí siempre hace frio por las mañanas, aquí el clima es un poco agradable. Hablando de Cádiz, ¿no has considerado volver?- pregunto el albino con la esperanza de que ella respondiera que si
-La verdad… no- esa repuesta desilusiono a Jack- no tengo razón alguna para volver… hasta ahora- dijo tomando la mano de Jack quien instantáneamente la miro sorprendido
-Serias capaz de…
-Ya te lo dije Jack, eso y mucho más- poco a poco se fue acercando hasta que sus labios se rozaron, roce que provoco a Jack que la tomara por la cintura y la besara desenfrenadamente.
Mientras compraban lo que necesitaban, Jack y Coral no paraban de hacerse preguntas o uno que otro tipo de broma. Ambos se sentían bien, uno con el otro, se estaban conociendo más y Coral comprendió que si valía la pena estar a su lado. En cambio Jack lo supo cuando sintió por primera vez los labios de la pelinegra que robo su corazón. Después de 2 horas caminando y platicando mientras cargaban las cestas de comida tenían que ir por el pescado para la cena. Ambos se dirigieron al lugar en donde vendían el mejor pescado de todos cerca del muelle
-Hola señor Robinson ¿Cómo se encuentra?- saludo Coral con una amplia sonrisa
-Hola pequeña Coral, que alegría verte por aquí – dijo fuertemente un hombre regordete con barba rasposa y gris, vestía un delantal blanco manchado de sangre de la cantidad de peces que había decapitado para poder vender
-A mi también me alegra volver a verlo, le presento a Jack Frost – exclamo la pelinegra tomándolo de su brazo- mi novio
"Mi novio" repitió Jack en su mente, se escuchaba bien el que Coral lo digiera
-Ahh novio ¿eh? Mucho gusto Jack soy el señor Robinson pero puedes llamarme Lenin, Coral no ha aprendido eso
-Lo siento Lenin- rio Coral- pero te tengo respeto- esa confesión hizo sacar una sonrisa al hombre regordete
-Mucho gusto señor Robin…
-EH!- interrumpió Lenin antes de que Jack terminara haciéndole entender que no lo llamara así
-Es decir Lenin
-El placer es mío muchacho te pregunto algo, ¿has cargado 20 libras de pescado?
-Emmm no- respondió el albino un tanto confundido
-¡BIEN!- grito Lenin, sí que le encantaba gritar- siempre existe una primera vez acompáñame para traer el pescado que falta, si serias tan amable claro
Jack solo asintió y antes de irse le dio un beso a Coral en el cachete que poco a poco se fue tornando roja por lo sonrojada que estaba
Cuando se fueron Coral inspecciono todo en las cestas y se aseguró de que todo estaría en su lugar, luego de 5 minutos escucho como alguien entraba por la puerta y se alegró al ver quien era
-¡James!- grito Coral para correr hacia él y lanzarse a sus brazos, pero la cabeza es un pez le hizo una mala jugada y la hizo resbalarse cayendo en los brazos de James donde terminaron en una posición muy comprometedora que Jack quien entraba junto a Lenin, no pudo evitar que la rabia lo consumiera
-¿Interrumpimos algo?- la voz de Jack cual sonaba fría hizo que James y Coral reaccionaran
-Oh… emm Jack, lo siento… él es James, un buen amigo mío… James él es Jack mi…
-Su novio- exclamo el peli blanco remarcando la palabra NOVIO
-Un gusto conocerte Jack, pero ahora no tengo tiempo de hablar, los siento Coral pero tengo que llevarme a Lenin, el barco de pesca tiene un pez que seguramente estas interesado en comprar
-¿Un pez lunar?- pregunto Lenin con un tono esperanzado. James logro asentir dos veces antes de ser arrastrado por Lenin quien no paraba de gritar "muévete, ¿no tienes idea cuanto he esperado esto?, ¡pez lunar aquí voy!"
Coral dejo escapar una pequeña risa, pero la expresión de Jack seguía siendo seria-¿Sucede algo Jack?- el no dijo nada, solo tomo las canastas dejando a Coral aún más confundida
Jack decidió tomar el camino más largo para así poder tranquilizarse yéndose por la playa, la casa estaría a unos 5 minutos del lugar. Dejo las canastas a un lado y relajo los hombros. Coral llego corriendo y trato de tomar su mano pero este no se lo permitió ya que la había tomado de la cintura y la beso como nunca jamás creyó besar a una chica. Al principio la pelinegra se extrañó por el comportamiento de su novio, pero poco a poco fue correspondiendo ese beso tan salvajemente que Jack tubo que intensificar sus movimientos tanto en su lengua como en sus manos que quería recorrer cada centímetro de su piel sin que la ropa lo impidiera.
-Dime- la beso- dime que me amas… por favor
-Te… te amo Jack- respondió entre sus labios para nuevamente recobrar el beso
- Repítemelo, di mi nombre…. Solo eso te pido- sus respiraciones estaban agitadas, pero ambos no quería separarse, los sentimientos que se transmitían eran tan fuertes que ellos mismos que Jack no dudo en recostarla en la arena, tenían suerte que el lugar estuviera desierto, si no Jack estaría a punto de explotar
-Jack… yo te amo… - de sus labios paso al cuello del albino quien dejó escapar un gruñido de placer, esa chica sí que lo hacía perder la cordura y olvidar que era alguien de la realeza…- te amo…
- Y yo más mi hermosa dama, te amo tanto que no quiero que ningún hombre que no sea yo te toque como lo hago ahora mismo
-Y no lo habrá… tu eres… el único Jack, no quiero que vuelvas a pensar que entre James y yo hay algo más que amigos, porque no es verdad
-Perdóname por favor, soy un idiota
-Eres mi idiota- los dos se miraron a los ojos y Jack sonrió, decidió besarla un poco más calmado, pues pensar que Coral seria de otro hombre lo lastimaba mucho y su necesidad de sentirla cerca era enorme. Luego de varios minutos recostados en la arena, besándose e intercambiándose palabras que ellos solamente recordarían, se levantaron y siguieron su camino
James quien estaba cerca del lugar se quedó pensando y rompiéndose la cabeza por aclarar bien su mente o más bien sus memorias- estoy seguro de haber visto a ese chico en otra parte ¿pero dónde?- se preguntaba el moreno una y otra vez
CONTINUARA….
Muchas gracias por leer hasta aquí el capítulo de hoy
También quiero agradecer a mi amiga Mickey por su comentario, nena te ¡AMO! Te lo juro me hiciste llorar con ese review, gracias por haberte dado la oportunidad de leer algo que no es Jelsa, :D me alegras el corazón
Nastinka muchísimas gracias por tu comentario loquilla te quiero mucho!
Nicolenee Gracias por leer
GRACIAS NUEVAMENTE PARA TODOS LOS LECTORES FANTASMAS, HASTA EL PROXIMO CAPITULO CHAO!
