CAPÍTULO XIII.- El auténtico villano se presenta.

Poco tiempo antes en las oficinas de Julián...

Shun y Shiryu esperaban el momento adecuado en la cafetería. Ambos jóvenes compartían el mismo mal presentimiento, no había apenas gente en el lugar, mucha menos de la esperada. Quizás sería bueno acercarse hacia el despacho de Julián a investigar.

No muy lejos de allí Ikki y Hyoga ya habían conseguido llegar a través del sistema de ventilación hasta el despacho de Julián, aunque apenas había nadie en el interior pudieron oir el golpe de una puerta y pasos que se movían por la habitación.

- ¿Qué quiere tu jefe ahora? Quedé con él en que le mantendría informado y así lo he hecho. - Era la voz de Julián.

- Me temo Señor Solo que mi jefe no está contento con sus últimos movimientos ¿acaso creyó que no descubriría sus intenciones? - Era la voz de un segundo sujeto desconocido para los jovenes, aunque a Ikki le resultaba familiar... - Usted ha defraudado la confianza que mi jefe le otorgó. Él me ha mandado para comunicarle que cancela su acuerdo, a partir de ahora se encargará personalmente.

El ruido seco de un disparo con silenciador alertó a los muchachos que testigos mudos del suceso se mantenían en su escondite.

El asesino se dispuso a abandonar el despacho, cuándo...

- ¿Quién eres tú? ¡Dios mío! ?¿Ese es Julián? - era la voz de Shun.

- Pobres muchachos... debieron quedarse en la cafetería... - sentenció la voz del sujeto desconocido.

Ikki encolerizó aterrado ante el peligro en el que se encontraba su hermano golpeando fuertemente la rejilla del sistema de ventilación cayendo justo entre su hermano y el intruso, ante la sorpresa de estos. Al verle la cara le reconoció era uno de los guardaespaldas y sicarios de Hades, el peligroso mafioso que había estado persiguiendo.

- Vaya por Dios, al final esto se va a poner interesante... - dijo Radamantis, ese era su nombre.

- Calla y ríndete. - Le dijo Ikki. - La policía está en camino y hemos sido testigos de todo. Sé quien eres y quien te envía.

- Yo que tu no me pondría tan gallito, se te olvida quién tiene aquí el arma, ¿o acaso crees que no me atrevería a usarla con ustedes? - rió y un brillo malvado asomó en su mirada mientras apuntaba a Shun con su pistola.

Todo fue muy rápido, Radamantis apretó el gatillo e Ikki se interpuso recibiendo el disparo que iba para su hermano. Mientras Shun sujetaba el cuerpo de su hermano que caía sobre él Shiryu se adelantó y golpeando con una patada la mano del asesino, consiguiendo que la pistola saliera disparada. Radamantis furioso se lanzó sobre él. Ambos peleaban con rabia.

Mientras los sucesos tenían lugar dentro del despacho, Hyoga desde su refugio en el techo tuvo una idea para anular a su atacante. Mientras desmontaba unos tubos del sistema de refrigeración rezaba por que sus amigos resistieran un poco más.

Radamantis estaba dominando la pelea con su amigo Shiryu, Shun tenía que hacer algo. Vió un cable suelto del techo y se dispuso a atacar por detrás al sicario, con la mala suerte que éste advirtió su ataque revolviéndose de tal modo que Shun acabó víctima de su propio ataque.

Shun se ahogaba sin remedio ante las risas de su atacante, sin embardo, derrepente notó que la fuerza de su atacante flojeaba. Su hermano Ikki se había levantado y sujetaba con una llave a Radamantis por la espalda.

-¡Pero que diablos! ¡Tú estabas muerto!

- Que quieres que te diga... - Ikki lo sujetaba con fuerza - piensa que soy algo asi como un Fénix, renazco de mis cenizas.

En ese momento Hyoga saltó desde el techo apuntando al asesino con un chorro de aire y agua helada que dejó finalmente inconsciente a su atacante.

- ¿Estan bien chicos? - Todos asintieron. Ikki apretaba su mano contra su pecho dolorido, mientras Hyoga ayudaba a Shiryu a levantarse.

- Hermano... ¿cómo? ¿qué? - una mezcla de confusión y tranquilidad al ver a su hermano vivo acompañaba el tono de sus palabras.

Ikki se limitó a enseñarle el chaleco antibalas bajo su camisa.

- Tenemos que llamar a Saori, con suerte aún sigue en la Mansión. - Ikki encendió su móvil.

Después de esperar unos 20 minutos Saori no daba crédito al ver quién se presentaba ante ella. Era Hades, aunque no usaba el cuerpo de shun... tenía cierto parecido. Hades otra vez no...no estaba preparada y menos sin su poder de Diosa.

- Señorita Kido, tome asiento por favor. - Se encontraban en un pequeño despacho del Parador que daba a la parte de atrás del mismo. Desde la ventana abierta podía ver el frondoso bosque cercano, "Dios mío por mucho que grite estoy perdida del mundo" pensó. La noche comenzaba a ganar presencia a un ocaso que ese día había sido especialmente rojizo ¿acaso se presentaba como un preludio de lo que se le venía encima?

- Ruego disculpe mis modales - su anfitrión continúo con su charla - no era mi intención que nos conociéramos en estas circunstancias, pero dado que Julián ha pretendido engañarnos a ambos no ha habido otra opción. Al menos a partir de ahora puedo asegurarla que no nos molestará mas. - La sonrisa que cerró el comentario de Hades, asustó a Saori, temía que algo malo le había pasado a Julián, y que probablemente ella podría correr su misma suerte.

- Dejemos los pormenores de nuestro encuentro para otra ocasión si le parece bien. - Intentó mostrarse serena, como si nada la perturbara. - ¿Cual es el motivo de esta reunión?

Hades, que se había mantenido de pie en todo momento se sentó junto a la chica en un lateral de la pequeña mesa de reuniones.

- Vera... señorita, lo cierto es que su reciente recuperación ha sido un inconveniente que me temo debemos resolver esta noche. - su tono y su actitud cambiaron, desprendían maldad, fiereza... - Así que permítame mostrarle mi oferta. - Junto con sus últimas palabras acercó una carpeta que estaba sobre la mesa hasta ese momento.

Tras colgar a Ikki, Seiya cogió prestada la moto de Shiryu y se dirigió a toda velocidad al Parador. Llego en un tiempo record deseando que hubiera sido lo suficiente, un mal presentimiento le acechaba desde que habló con su amigo.

Paro la moto unos metros antes de llegar al lugar guiado por ese presentimiento, la puerta de la entrada estaba custodiada por varios hombres trajeados, parecían de seguridad profesional, en un gesto de uno vió que estaban armados.

Bordeó el lugar y aprovechando un saliente del muro salto dentro de la propiedad, estaba cerca de la parte trasera del edificio principal. Escondido tras algunos arbustos, aprovechó la oscuridad de la noche, que comenzaba a extenderse, para establecer un plan. Analizó el lugar y vió una única ventana abierta en el segundo piso con luz, quizas Saori estuviera allí ya que, por lo demás, el lugar parecía carente de huéspedes. Una estructura fijada para las enredaderas que adornaban la fachada era su única vía de entrada.

Mientras tanto, no muy lejos de donde se encontraba Seiya, Saori cerraba de un golpe la carpeta.

- ¡Usted me esta pidiendo que prácticamente le regale todo lo que poseo! - su acompañante asintió impasible - ¡Eso es una locura! ¿Qué pretende?

- ¿No es obvio querida? Poder. - Sus ojos se encendieron. - Su posición es lo que necesito para hacerme con esta ciudad. No se imagina cuantos intereses hay sobre muchos de sus terrenos... Sin ir mas lejos ese horrible orfanato, tengo unas cuantas ideas mucho más "gratificantes" para ese lugar, ya me entiende.

- ¡Ni loca accederé! - Saori se levantó de su silla con rabia, envalentonada ante la necesidad de proteger a aquellos niños que tanto la importaban.

- Entonces me temo que no va a dejarme otra opción que insistirla... - Hades sacó un arma que escondía tras de si y apuntó a Saori.

- Si crees que me asusta morir estas equivocado. - Saori le retó con su mirada.

En ese momento Seiya entró por la ventana prácticamente de un salto.

-¡Saori! - gritó.

- ¡Seiya no! ¿Qué haces aquí?

En ese momento Hades apuntó con su arma a su nuevo invitado que frenó su avance hacia la joven.

- ¡Qué oportuna visita amigo Seiya! Eres justo lo que necesitaba... - dirigiéndose a Saori continúo - No dudo que no tengas miedo a morir, pero ¿puedes decir lo mismo sobre él? - sonrió soberbio.

Mientras se desarrollaba la escena Seiya habia quedado paralizado, no solo por el arma que le apuntaba, él conocía a ese tipo: ¡era el monstruo de su pesadilla! Tenía que reaccionar de alguna manera.

- Saori sal de aquí, yo me encargaré de él.

- ¡Ni loca! No puedo permitir que te haga daño.

- Me estáis aburriendo con vuestra charla. ¡Firma esos papeles!

- ¡No puedo! - Saori lloraba... ¿qué hacer en ese momento, en el que se sentía entre la espada y la pared. Tenía que proteger a toda la gente que dependía de ella, pero su ponía poner a Seiya en peligro. La historia volvía a repetirse... otra vez.

- Me estás empezando a hartar...creo que necesitas que te demuestre que no estoy bromeando.

Hades apunto con mas firmeza hacia Seiya y disparó.

Desde su perspectiva todo parecía transcurrir a cámara lenta aunque la realidad era otra.

Al tiempo que la bala impactó la puerta de la habitación se abrió de golpe, Ikki y los dmás acompañados de al policía reducieron a Hades. Shun se acercó corriendo hacia Seiya y Saori.

- Shun, ayúdame está perdiendo mucha sangre.

- Aprieta fuerte la herida, la ambulancia está en camino, la avisamos según llegamos al lugar - Shun cogió su teléfono.

- Por favor, no cierres los ojos - las lágrimas no paraban de resbalar por sus mejillas - tienes que quedarte conmigo, te amo demasiado. ¡Saori por favor aguanta!

Ella le miraba con mientras una tenue sonrisa aparecía en su rostro, con sus ultimas fuerzas retiró las lágrimas de su mejilla con una caricia.

- Yo también te amo Seiya, no llores por mi. Estoy feliz, al menos sé que te he salvado. - sus ojos se cerraron lentamente...

- ¡SAORI NO! ¡NO! NO ME DEJES... - lloró, lloró con rábia. algo se rompía en su interior.

Ni siquiera fue consciente de que Shun se acercaba acompañado de personal médico.

AVISO IMPORTANTE: este no es el final de la historia ;-)