Disclaimer: Los personajes de Star Wars y su universo no me pertenecen, actualmente todo es de Disney.


Padmé acunó a Luke en sus brazos, le murmuró palabras tranquilizadoras, pero nada paso. Sabé cargaba a Leia, quién también tenía las emociones al flote como su hermano. A la vez su mirada se dirigió a las noticias del Holonet, quiénes transmitían el ascenso del Canciller de la República a Emperador de la Galaxia.

Bant, el Jedi quién la había estado cuidando desde que se recluso en ese santuario, estaba debilitada, débil y triste. La noche anterior le había comentado lo que estaba sucediendo en la Fuerza y que todas las huellas de los que una vez fueron sus amigos, desaparecieron.

Padmé no creía absolutamente nada de lo que Palpatine presentaba como pruebas de que los Jedi querían la República. Y Anakin…

Recordaba lo que Obi-Wan le había dicho en su sueño. Ahora era más consciente de que no fue un sueño aquel encuentro. La oscuridad ya estaba sobre toda la Galaxia, tal como él le dijo. ¿Qué iba a ocurrir ahora? ¿Más Jedi se habían salvado?

Bant entró a la habitación y pidió a Leia, está se calmo de inmediato y Sabé la cargo y pronto se quedó dormida, el mismo procedimiento fue realizado con Luke.

—Gracias —le murmuró Padmé—. Sabé, ¿Puedes dejarnos a solas?

Sabé asintió y cerró la puerta en completo silencio.

—¿Algo ocurre, Padmé?

—Sí. ¿Ya te encuentras mejor?

—Teniendo en cuenta que utilicé la fuerza para calmar a los gemelos, podré decirte que sí. Aunque el hueco en la fuerza es demasiado grande, tantas pérdidas… Traté de contactarme con el Templo y lo único que recibí fue un mensaje de alerta que ordenaba a todos los Jedi volver. Una trampa.

—Toda una emboscada —murmuró—. ¿Y que ocurrirá ahora? ¿Nos llegarán a descubrir aquí? ¿Te encontrarán a ti con la fuerza?

—No, no te preocupes. Estaremos a salvo aquí, hasta las siguientes indicaciones. Los ojos de Luke me recuerdan mucho a los de Obi-Wan… cuando me dijeron que tenía que protegerte me preguntaba para que o qué. Estuve pensando en la importancia de ti y tú embarazo. Obi-Wan fue mi mejor amigo, él nunca habría roto el Código. Y el tiempo que te he conocido, es más que claro que tú no habrías tenido una relación de amigos con algún beneficio.

—Me casé con él. Dentro de poco se habrían cumplido tres años. Bant, ¿es posible contactarte con alguien de la fuerza estando muertos? Un momento estaba aquí con ustedes y al siguiente me encontraba en Naboo, justo en el lugar dónde él y yo nos casamos. Y le vi, él estaba ahí, lo toqué, platicamos.

—Es posible —contestó—. Me temo que yo desconozco mucho sobre éste tema. Pero siempre podrás preguntarle al Maestro Yoda, dentro de unos días se unirá con nosotros aquí.

—Bant, si quieres hablar…

—Gracias por el ofrecimiento, pero dejaré que mis emociones se las llevé la fuerza. Ahora descansa un poco, los gemelos se levantarán pronto.


Padmé miró la pequeña ciudad que estaba a su vista, desconocía por completo en dónde se encontraba, sólo sabía que estaba muy, muy lejos de la República. Imperio, como ahora era conocido.

Sabé era la única que había podido salir y sólo para traer provisiones, pero si sabía dónde estaban no dijo nada.

—Todos es tan ajeno, nadie parece preocuparse por lo que ha sucedido con la República.

—Ya no debería hacerlo, mi lady —Sabé puso una mano sobre el hombro de su amiga—. Debe dejar todo y pensar en el futuro de los niños.

Ellos eran la esperanza, le había dicho Obi-Wan. ¿Pero como iban a ser la esperanza de algo si ellos vivirían retirados de todo? No conocerán la tiranía del Imperio, tendrán conocimiento sobre lo que fueron los Jedi, pero dudaba que en algún futuro pudieran ejercerlo. Aunque Bant le hizo el comentario que la fuerza rodeaba a los niños.

—Ya te he dicho que no me llames mi lady —Padmé le sonrió—. Sólo Padmé.

—Aunque tienen poco, todos viven felices. Podemos hacerlo aquí, mi lady. Como una familia.