Algo falta.
Soundtrack: "Diver" de KANA-BOON.
•~•~•
Naruto llegó a casa agotado.
Todo lo que hizo fue recostarse y tratar de dormir, pero ésa fue una noche especialmente incómoda, su cabeza estaba perdida en un recuerdo, aquel día en que Ino les contó del regreso de Sasuke.
•=•=•
-Flashback tres meses atrás-
Después de despedirse de las chicas y salir corriendo a Naruto se le borro la sonrisa, iba por la calle, no iba encima de los tejados ni moviéndose muy rápido como acostumbraba, simplemente quería correr, cuando llegó a casa abrió la puerta, entró y la cerró de golpe, se recargó en ella y bajo al suelo con la cabeza gacha, no se podía ver su mirada, solo una lágrima recorriendo su mejilla.
—Es lo mejor... Es para que Sakura-chan sea feliz— Dijo para sí mismo algo entre cortado.
El rubio se limpió la cara, se levantó de repente, dio unos saltos y sonrió otra vez.
—No me puedo deprimir... Me prometí proteger su sonrisa, si ella es feliz yo seré feliz. — Dijo ya animado, seguro de sus palabras. —y aunque duela al principio ayudaré a que sea feliz, ¡Dattebayo!
•=•=•
Esa noche realmente estaba reconsiderando si podría con ese dolor, los últimos meses fueron una tortura para él, aunque creía que ya había pasado lo peor.
Hacía ya varios años que se había prometido rendirse con ella, por fin le cumplió la promesa de regresarle a Sasuke… pero Naruto nunca se alejó, estaba ahí como un compañero, sobre todo como un muy buen amigo, por eso se convenció que lo mejor para él mismo era alejarse más de ella, hasta que ya no sintiera ese loco amor como le decía él, pero siempre es más fácil decirlo que hacerlo.
Ya no acompañarla a su casa, ya no verla por las tardes, ya no invitarle a comer ramen, eso para Naruto era difícil, así que trataba de mantenerse lejos misión tras misión, mantener la mente ocupada entrenando, simplemente soportar hasta ya no sentir esa emoción, pero ya han pasado tres meses y no parece un sentimiento fácil de olvidar. En ese momento él se preguntaba ¿Por qué esta noche pensaba en ella?
Después de varios intentos de dormir y terminar remolineándose en la cama una y otra vez, una voz conocida interrumpió sus quejas internas.
—"Naruto… ¿Cómo estás?"— Kurama se notaba preocupado por su amigo.
—Estoy bien, solo no puedo dormir.— Naruto respondía irritado. —Disculpa es que estoy cansado y e intentado mucho dormir.— Dijo tratando de hablar más tranquilo al darse cuenta de que fue muy grosero con el bijuu.
—"Ya me di cuenta, no me dejas dormir."
—Lo siento dattebayo.— Dijo ya frente a frente con el bijuu, Naruto sonaba avergonzado, era extraño, Kurama nunca se había quejado de no poder dormir. —¿Los bijuus duermen?— Preguntaba el rubio como niño tratando de entender.
—Si Naruto, a veces.
— ¿Y comen?— Preguntaba otra vez Naruto igual de sencillo y cómico que antes.
—No Naruto, no comemos, somos espíritus con chakra, no nos da hambre.
—Pero ¿Por qué sí duermen pero no comen?
—Porque durmiendo nos recuperamos cuando gastamos mucho chakra, pero no nos da hambre porque no tenemos cuerpo físico.
—Aaaaah... y ¿Cuándo tenían cuerpo físico si les daba hambre?— Naruto seguía curioso.
—Si Naruto, si nos daba hambre.—Kurama respondía fastidiado, empezaba a molestarse como papá con niño preguntando por qué esto y por qué aquello.
— ¿Y si tenían cuerpo que paso con él?
—Fuimos hechos de chakra así que cuando fuimos sellados regresamos a ser chakra.— si... Kurama ya estaba molesto —Pero tú tendrías que saber esto cachorro.
—Si... Claro... Es que tenía que preguntarte... Por curiosidad, no hablas mucho de ti y quería saber ttebayo... ¿y vez todo lo que yo hago?
—No, creo que sería incómodo para ti, además solo veo tu vida cuando tú me dejas ver.
—Sería incomodo cuando estoy en el baño. ¿Y me oyes, todo el tiempo?
—A veces si... bueno... Seguido. Es difícil no oír tu chillona voz.
— Qué cruel ttebayo. —Dijo el rubio con una cara triste pero cómica.
—No exageres… y ¿Cómo te sientes?
—Bien... algo agotado.— De repente Naruto se notó triste.
—Me preocupaste.
—Lo siento.
—No vuelvas a ponerte así, te descuidaste Naruto.
—Lo siento, me puse algo fanfarrón.
—Solo no lo hagas de nuevo, casi te matan y si te hubiera hecho algo mas no me lo perdonaría, no puedo cuidarte todo el tiempo cachorro, soy poderoso pero no tanto para salir y patearles el trasero si estuvieras en problemas.— Las palabras de Kurama eran sinceras, hasta para él era extraño el cariño que le tiene a Naruto desde que se convirtieron en amigos.
—Gracias.— Dijo Naruto con una gran sonrisa cosa que extrañó a Kurama.
— ¿Por qué agradeces si te estoy regañando?
—Por preocuparte por mí — Esas palabras sonaron melancólicas.
—No soy el único que se preocupa por ti.
—Si... pero al final del día llego aquí y no hay nadie, solo yo... Todos tienen sus vidas. Kakashi sensei está ocupado todo el tiempo, Sasuke es como mi hermano y se fue de la aldea hasta quien sabe cuando y Sakura-chan... Bueno eso no importa mucho... ella será feliz conmigo o sin mí. —Decía Naruto con tristeza. —Pero tú siempre estás aquí, aunque no hablas te siento aquí haciéndome compañía.— Naruto aun sonaba algo triste pero tomaba fuerzas para sonreírle a Kurama.
—Disculpa por no ser una mejor compañía. —Ahora Kurama estaba triste.
—Tú eres genial. ¡Dattebayo!, eres muy fuerte y valiente. — Naruto empezaba a sonar cansado.— Creo que debemos dormir, si sigo así despertaré muy tarde y quiero buscar a Kanna-nee por la mañana para darle un tour por la aldea, ttebayo.
—Ten cuidado con ella.
— ¿Por qué?
—Apenas la conoces.
—No se ve como alguien peligroso.
— ¿Cómo lo sabes?
Naruto se encogió de hombros.—Solo lo se. —Dijo con sencillez. —Buenas noches.
—Descansa cachorro.
—No soy tan pequeño para que me digas cachorro. —El rubio se quejó con los brazos cruzados.
—Para mí si Naruto.
En poco tiempo por fin Naruto pudo conciliar el sueño esa noche.
•~•~•
Caminando por los pasillos de una gran mansión estaba un hombre conocido de cabello grisáceo y ojos purpura con una yukata negra y sandalias de madera. Deslizó la puerta de una gran habitación en la que se encontraban tres personas.
Una mujer de piel blanca, 180 de estatura, ojos perla peculiares, cabello muy corto con un fleco corto de lado tapando la frente sólo viéndose poco unas marcas verdes a través de él, cuerpo escultural, camisa color crema de tirantes, manga de malla hasta la mitad del brazo y pantalones negros muy ajustados, tenoa un portashurikens en la pierna izquierda, con unas sandalias de tacón alto. Una mujer imponente, bella a la vista pero con una mirada atrevida y burlona de la vez. Clara muestra de una mujer fatal.
También estaba otra mujer, 170 de altura, ojos purpura, cabello largo grisáceo recogido con una coleta de lado, una mirada sería, Chaqueta blanca de cuello alto, falda larga blanca abierta de los lados, sandalias shinobi altas hasta la rodilla.
También un muchacho de unos 17 años con una perturbadora sonrisa, 165 de estatura, ligeramente morena, cabello castaño oscuro, camisa azul, pantalón gris oscuro y guanteletes cubriendo manos y muñecas.
— Sí que te dieron una paliza Fukka-san— Decía el muchacho en forma de burla.
—Eso le pasa por idiota y salir corriendo, si claro ¡Yo puedo! ¡Yo puedo!— Le decía la ojiperla también burlándose del peligris sarcásticamente.
—Para que sepan, par de tarados, cumplí con en la misión y además el Uzumaki no salió tan bien librado que digamos.— Dijo Fukkatsu furioso por las burlas de sus "compañeros".
—Ya cálmense, Fukkatsu, te arriesgaste demasiado, apenas puedes usar el jutsu de velocidad y tus conocimiento de hyoton son básico, ¿Qué pensabas al ir tú solo?— Le reprochaba la mujer de pelo grisáceo.
—Que importa nee-san, solo lo hice y le di una paliza, pude haber terminado el trabajo si no fuera por esa entrometida.
—Fukka-kun no puede con un tonto y una mujer. —Molestaba la ojiperla altaneramente.
— No sabes lo que es enfrentarse a un Jinchūriki, ¿o sí Hyuga-san?— Decía el hombre en forma de burla.
—No vuelvas a llamarme Hyuuga en tu vida Fukka-kun —Dijo la joven mientras se acercaba al peligris seductoramente. —Porque la próxima vez será la última en tu vida.— Decía la mujer al oído del hombre apareciendo atrás de él.
—Sabes que soy más velos que tú, Ren.
—Y tú sabes que soy más fuerte e inteligente que tú. — Continuaba la mujer amenazando mientras sus uñas se hacían largas, puntiagudas y metálicas.
—Ren, Gukkatsu, Guarde la compostura.— Gritaba la mujer de cabello grisáceo tratando de detener una pelea.
—Déjalos Keshin-san, es lo más divertido que he visto en semanas jejeje.—El muchacho castaño se burlaba.
—Hibiki no los alientes. — Se quejaba la mujer de cabello grisáceo.
—Claro Keshin-san— El muchacho puso de nuevo esa sonrisa perturbadora.
La mujer llamada del Ren rodó los ojos frustrada. —Me aburren, tengo mejores cosas que hacer que ser el entretenimiento de un enano… pero quedas advertido Fukka-kun.— Decía mientras se aleja del pelligris saliendo de la habitación cerrando la puerta corrediza de golpe.
—Está loca.— Decía el peligris observando la puerta por dónde salió la mujer
— ¿Aquí quien no lo está?— Dijo el muchacho burlándose sin quitar esa sonrisa perturbadora y simplemente se fue en una bola de humo.
— Ren es un problema Nee-san.
—No es algo que me preocupe… ella es leal al viejo.
•~•~•
Un nuevo día en el hospital con Sakura como siempre comenzando desde temprano tratando de dar lo mejor y olvidar un rato los problemas que lo rodean.
Empieza una jornada tranquila. Su mañana no pasaba de lesiones menores y accidentes.
Después de una consulta Ino llegó para llamar su atención.
—Hey frentona.— Dijo Ino asomándose al consultorio.
— ¿Que quiere Inocerda?— Preguntaba la pelirrosa enojada por la forma tan brusca de hablarle.
—Te hablan en la entrada.
—¿Quien? — Sakura preguntó extrañada.
—No lo sé, pero parece importante, es una chica muy elegante.
Sakura se quedó intrigada. Salió de la sala y del edificio.
En la entrada encontró a una joven más o menos de su edad, de cabello castaño muy claro suelto, ojos color magenta, tez casi blanca, con un kimono de seda lila con flores rosas y azules, con unos zapatos negros de piso. También estaba un hombre muy alto y corpulento, de cabello negro muy largo, ojos grises con un kimono verde con rayas negras, una bufanda rayada cubriendo su boca, sandalias de madera, actitud seria y aspecto rígido.
—Haruno-san ¿Cierto?— Pregunta la mujer con una sonrisa.
—Si soy yo ¿Que necesitan?
—Mi nombre es Mariko. Mucho gusto. Mi jefe me mandó a buscarla su nombre es Omoide Honokori, es un admirador de su trabajo, me pidió que hablara con usted, Honokori-sama tiene pensado ayudarla monetariamente en sus investigaciones.
—Eso es demasiado... repentinos.— Sakura se queda atónita por sus palabras.
—Solo déjeme continuar... Mi jefe quiere retribuirle algo a la sociedad y tiene conocimiento de lo que usted ha logrado, una de las más poderosas kunoishis y de las mejores ninjas médico que existe. Al comienzo le intereso sus nuevos avances en regeneración celular pero sobre todo quedo sorprendido con su nuevo proyecto... TEPT (Trastorno de estrés post traumático.) Es un trastorno grave y cuando se trata de infantes que no deberían vivir la vida con miedo es desolador. A mi jefe le agrada ver su decisión por ayudar a esos niño. — La joven hablaba de forma dulce.
—Espere, esto es muy amable pero incomodo. — Sakura interrumpió a la mujer.
— Pero Haruno-san, está es una excelente oportunidad para usted. — La mujer quedo extrañada por la negativa
—Puede ser pero ni siquiera conozco a Honokori-sama, perdón pero no puedo aceptar así.
—Tal vez se lo piensa un poco.
—Lo pensaré pero no le prometo nada. — Sakura trataba de terminar la conversación
— Bueno pero Honokori-sama está dispuesto a hablar con usted.
—No creo que cambien las cosas, no quiero darle falsas esperanzas. — Sakura trataba de alejarse.
—Aún no me rendiré Haruno-san.
Sakura regreso aturdida al hospital dejando a los visitantes afuera.
—Parece que no será tan fácil convencer a esa mujer. — Por fin hablar el hombre sin una emoción en especial.
—No creo que ella se resista, aun así no se ve tan fuerte como dicen. — Decía la mujer más sería.
—Mariko-chan es hora de irnos.
—Bien Seiki-san.
La mujer mostraba una sonrisa dulce.
Entre las sombras un hombre observaba a los individuos.
—No me agradan esos tipos... y si se meten con Saku-san me las pagaran.— Decía con recelo.
Continuara…
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
He aquí el nuevo capítulo gracias por sus comentarios y por seguir leyendo esta historia.
Sin más me despido sigan comentando.
Matta nee.
