Bonito y brillante jueves noche, gente. Espero que hayáis pasado una buena semana. Aquí os dejo un capitulillo nuevo y fresco de este particular combate de Ajedrez. Un especial San Valentín al estilo Rufus & Cloud. Ya veremos si se puede catalogar de romántico o no... Que lo disfrutéis~
Habíamos dejado a Cloud y Rufus encontrándose en la habitación de éste último. Veamos cómo se desarrolla esa visita...
Aún recordaba el olor de su pelo enredado en sus manos. Recordaba el olor de la sangre impregnando el aire a cada segundo que pasaba. Y la frialdad de su cuerpo, haciéndose mayor conforme la vida se le escapaba, por más que Cloud trató de retenerla. Lo recordaba todo con abrumadora nitidez. Y pese a ello, le parecía que hubieran pasado meses desde entonces, a pesar de distar sólo seis días. Pues en cada día sin ella, se multiplicaban las horas.
Desde lo ocurrido, había dejado de vivir, vagando por el tiempo que transcurría a su alrededor sin querer darse cuenta, absorto en una profunda oscuridad. Dejó de pensar en nada; en sí mismo, en sus compañeros, en su situación… Todo pasó a darle igual. Y no se había dado cuenta de lo egoísta que estaba siendo hasta que Rufus le recordara, esa tarde en su despacho, a sus compañeros encerrados. Tifa, Barret, Vincent… Todos cautivos, durante una quincena, sin saber nada el uno de los otros. ¿Estarían bien? ¿Les habrían hecho daño?… ¿Estarían al tanto de lo ocurrido? No tenía forma alguna de resolver sus dudas, pues preguntar a Rufus directamente era infructuoso. Su palabra no valía nada para Cloud, le jurara o no que no les habían tocado. Fue sólo por eso que había conseguido salir de su amargo estado de indiferencia de los últimos días; acordarse de AVALANCHA. Se suponía que él seguía siendo su líder… Y un líder no deja abandonados a los suyos. Tenía que seguir luchando, por ellos.
Tenía que hacer aquello… Por ellos.
En la sombría habitación, Cloud recorrió el trecho que le separaba de Rufus con determinación. Despacio, rodeó su cuello con los brazos, acortando la distancia entre sus cuerpos hasta hacerla casi mínima e inclinó la cabeza buscando sus labios, evitando mirarle a los ojos en todo momento. Shinra lo acogió con aprobación. Se fundieron en un beso suave y lento. Ansioso, Rufus ladeó la cabeza buscando más, pero el ex-SOLDADO le contuvo agarrándole del hombro, dejando claro que él marcaría la pauta. Shinra consideró esa posibilidad y terminó sonriendo. Podía ser divertido. Quería ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar Cloud.
Cuando el ex-SOLDADO retomó el beso, Shinra se limitó a seguirle, disfrutando de esos labios que tanto había echado en falta. La lengua de Cloud se adentró en su boca casi acariciándola. Rufus cerró los ojos con placer mientras respondía buscándola con la suya, tanteándola sin abrumarle y amoldándose al ritmo que el otro le marcaba. Las manos del presidente buscaron la cintura de Cloud y abrazó su cuerpo lentamente, ansiando más cercanía. Cloud irguió la espalda pegándose a él y rodeándole más el cuello con los brazos. Cuando sintió la respiración de Rufus agitarse conforme esas manos se deslizaban ansiosas por su espalda, decidió frenarle. Cortó el contacto, quedándose a un centímetro de su boca, escuchándole jadear, antes de separarse.
Rufus parecía entre impaciente y fascinado. Sus ansias por el ex-SOLDADO le pedían poner fin a aquel tortuoso juego y tomarle por la fuerza como había hecho hasta ahora. Tenía que echar mano de toda su voluntad para contener el impulso de arrojarle sobre la cama. Pero por otro lado, ver a Cloud así de participativo, haciendo todo eso por su propia mano, era cautivador. Lo que había estado deseando. Y no iba a ser él quien lo interrumpiera.
No le quitó los ojos de encima mientras Cloud llevaba sus manos al cuello de la camisa de Rufus. La corta distancia entre ellos les permitía sentir su mutua respiración, mientras Cloud comenzaba a desabrochar despacio los botones. Los mechones de su puntiagudo pelo rubio le acariciaban la cara y podía sentir su hálito sobre el cuello. Un tremendo escalofrío le recorrió entero.
—Cloud… —suspiró ladeando ligeramente la cabeza para hablarle al oído, rozándolo con la nariz— ¿Qué es lo que haces conmigo…?
No recibió una palabra de vuelta. Cloud había terminado de desabotonar la camisa. Retiró la corbata, ahuecó el cuello de la prenda y, con aquella exasperante lentitud, besó su piel, arrancándole a Shinra un gemido de placer. No se contuvo de subir una mano a la nuca del ex-SOLDADO para acariciarla, dando a entender así su conformidad junto con los sonidos de goce que escapaban por su boca. Mientras Cloud bajaba por su garganta retirando la tela a su paso, Rufus, incapaz de quedarse inmóvil, buscó su oreja y la lamió, mordisqueando suavemente su lóbulo sin dejar de acariciarle con las manos. Cuando ese trato se volvió demasiado abrumador, Cloud sacudió la cabeza para quitárselo de encima, con la excusa de retirarle la chaqueta del traje.
Shinra tuvo que bajar sus manos y el ex-SOLDADO no perdió la oportunidad de mantenerlas lejos de sí, sujetando la chaqueta arrugada por las mangas, mientras se dedicaba a atender el cuello y clavícula de Rufus. En un principio, el presidente pareció conforme o demasiado extasiado para resistirse. Hasta que la insistencia de Cloud por contener sus manos usando la chaqueta como unas esposas le incomodó. Sacudiéndose, atrapó una de las contrarias y le hizo soltarle. Se retiró entonces la chaqueta él mismo y la lanzó por ahí, atrayendo luego a Cloud por la nuca para robarle un beso fugaz pero profesional. Le soltó y le hizo una seña con la mirada, dejándole continuar.
El ex-SOLDADO pareció perder algo de concentración; pero se apresuró a retomar sus atenciones, antes de que la ansiedad de Shinra le hiciera exasperarse. Visibles fueron las respiraciones que realizó para infundirse voluntad. Posó sus manos sobre el torso de Rufus. Éste le observó sin perder detalle. Los dedos de Cloud se deslizaron hacia abajo mientras recorría a base de besos el camino que trazaban sus manos, terminando en sus pantalones. Pellizcó la tela, ahuecándola. Rufus suspiró.
De rodillas delante de él, Cloud continuó besando la piel desnuda de su abdomen, entretanto sus manos desabrochaban el cierre de la siguiente prenda. Expectante, Shinra deslizó los dedos por el pelo de Cloud con suavidad, observándole con una mirada profunda y oscurecida por el ardor. Le palpitaba con fuerza el corazón, le palpitaba la entrepierna; le palpitaba el cuerpo entero, reclamando al de Cloud. No se habría imaginado nunca el nivel al que le excitaría que el joven ex-SOLDADO le acariciara y besara así. De esa forma tan sutil, sin apenas tocarle… Le hechizaba.
El cierre del pantalón cedió y la presión sobre la zona disminuyó un poco. El abultado miembro de Shinra quedaba a la vista bajo la ropa interior. Cloud se detuvo unos sensibles segundos antes de continuar. Con una mano lo abarcó y empezó a masajearlo sobre la tela, mientras inclinaba la cabeza hacia delante para besar y morder suavemente su bajo vientre. Rufus liberó un jadeo y su cadera lanzó un involuntario brinco; sus dedos se cerraron sobre el pelo de Cloud. El ex-SOLDADO extrajo el miembro erecto. No se impresionó por su tamaño alcanzado; distaba mucho de ser la primera vez que lo veía así. Aunque sí lo sería en hacer aquello…
Abrió la boca y se lo introdujo; cerró la mano en torno a su cuerpo. Lo masajeó con los dedos arriba y abajo en la base, a la par que lo hacía con la boca en la punta. Todo con extrema lentitud. Shinra jadeó y tiró involuntariamente del pelo de Cloud, extasiado con aquel tortuoso ritmo. El ex-SOLDADO se lo sacó de la boca lamiéndolo hasta la punta, donde succionó con levedad, provocando un respingo en su dueño.
—Aaaahh… —Un profundo y ronco gemido llenó la habitación. Rufus bajó la cabeza y abrió los ojos de nuevo, teniendo una vista realmente erótica del joven arrodillado frente a él. El presidente deslizó los dedos por su cabello, acariciando su oreja, su cuello, su nuca— Aaah, sí… Cloud…
Su voz sonó suave, casi cariñosa. Cloud le lanzó un fugaz vistazo y observó la imagen de plena excitación que mostraba Shinra. Mas esto debió gustarle pues, cuando iba a bajar la mirada, Rufus le retuvo sosteniendo su mentón.
—Mírame —ordenó. Y movió sutilmente la cadera hacia delante, instándole a continuar. Cloud comprendió y retomó su tarea con los ojos clavados en los de Shinra.
Rufus sintió un tremendo escalofrío. Esa imagen era más de lo que podía soportar. Con una mano acariciando la cabeza del ex-SOLDADO, comenzó a mover sutilmente la cadera amoldándose a los lentos vaivenes de Cloud. Sólo cuando comenzó a impacientarse, aumentó el ritmo hasta prácticamente embestir en su boca mientras sujetaba su cabeza. Cloud cerró los ojos con desagrado y apoyó una mano en su cadera para frenarle un poco, pero no le detuvo. Al contrario, cooperaba: cuando Rufus entraba le recibía sin pudor y succionaba valiéndose de la lengua para recorrer su tronco cuando salía.
Esto le dio al presidente una inequívoca señal. Cuando reunió la suficiente razón como para lograr pensar dentro de esa espiral de placer, se dio cuenta de lo que pretendía Cloud. Vio cómo éste se sujetaba con ambas manos a sus caderas y engullía su miembro sin queja, aún con la expresión de su cara delatando su incomodidad. Rufus requirió de todo su arrojo para frenarse en seco. Tomó a Cloud de nuevo del mentón, recibiendo una mirada desconcertada por su parte cuando salió de su boca. Rufus le acarició la mandíbula con mimo, jadeando y sonriéndole a medias, con los ojos entrecerrados de placer.
Sin articular palabra, instó a Cloud a levantarse. De nuevo a su altura, Rufus le tomó del maxilar, esta vez con más rudeza, y le lanzó una mirada malévola y una sonrisa a juego, antes de inclinarse hacia su oreja.
—No me hagas trampa, Cloud —La ronca voz de Rufus susurró sobre su oído—. Quiero más de ti…
El ex-SOLDADO se estremeció. Había pecado de impaciente al querer acabar con aquella farándula lo antes posible. Pues Rufus tenía sus propios planes y no pensaba desaprovechar aquella noche. Si Cloud no se empleaba a fondo para lograr que se saciara de él, no habría trato.
—Adelante. Continua —instó Shinra con un susurro, mirándole a los ojos con su frío hielo.
Le invitó a seguir retirando las manos completamente. Cloud le lanzó una sombría mirada antes de obedecer. Le retiró la camisa, bajándosela por los hombros hasta que cayó al suelo. Las manos de Cloud acariciaron los brazos desnudos del presidente, concentrando su mirada en su piel y no en los ojos contrarios, que notaba clavados con agudo interés sobre él.
Un nuevo suspiro de placer escapó de la boca del presidente al sentir los besos de Cloud retornando a su yugular, y ladeó la cabeza para permitirle el acceso. Rodeó la cintura de Cloud y comenzó a tirar de su jersey, deslizando las manos por su piel con la misma lenta sinfonía que él pero con dedos ansiosos, que recorrían el cuerpo de Cloud como si lo lamieran. Terminó subiéndole la prenda hasta el pecho casi sin percatarse, embelesado por los besos y caricias del contrario. Cloud se separó para retirarse el jersey, tirándolo a suelo y dejando al descubierto su trabajado cuerpo, surcado de cicatrices en contraste con el de Shinra. El cuerpo de un SOLDADO. Rufus tomó aire al verlo expuesto. Siempre le volvía loco.
Deslizó una mano por toda la línea media de su cuerpo con ojos hambrientos. Desde el hueco entre sus clavículas hasta su ombligo. Cloud permaneció sumisamente quieto mientras le tocaba, sintiendo su piel estremecerse al paso de esos largos y blancos dedos. Cuando llegaron a sus pantalones y pellizcaron la tela, recibió una aguda mirada por parte de Shinra.
—Desnúdate.
Su orden sonó jadeante. Cloud tragó saliva, disimulando luego con una mirada serena. Shinra aguardó devorándole con la mirada y sólo soltó su agarre cuando las manos de Cloud comenzaron a bajar sus pantalones, arrastrando con ellos la ropa interior. El ex-SOLDADO se inclinó para retirarse ambas prendas junto con las botas. Se incorporó desnudo ante Rufus.
Sin poderse contener, éste se lanzó con ansia a por él, abrazándole con posesiva fogosidad y procediendo a morder y besar su cuello, hombro, mandíbula… Sus brazos aprisionaban el cuerpo de Cloud contra el suyo, su miembro erecto y excitado rozaba sobre el contrario. Cloud arqueó la espalda y echó atrás la cabeza, aguantando su acometida de pasión procurando no proferir ningún sonido, con los labios fruncidos y los ojos cerrados. Bruscamente, Rufus le dio la vuelta y le abrazó con igual ardor por la espalda, arrancándole un jadeo por la impresión de notar su falo contra los glúteos.
Cloud sintió cómo los dientes de Rufus pellizcaban apasionadamente su espalda y hombros, cómo sus manos le recorrían de arriba abajo cuales serpientes y su entrepierna se rozaba insistentemente contra él. Toda la carne se le puso de gallina y se le aceleró el corazón; las manos le temblaron. Un resquicio de conciencia afloró entonces en su mente, cuestionándole a voz en grito lo que estaba haciendo. Su cuerpo no comprendía aquella insólita sumisión y, sacudido por la brusquedad de Shinra, le pedía luchar contra él. No le resultó nada fácil ahuyentar su propio instinto de su mente y centrarse en no pensar. No pensar nada… Sólo aguantar.
Pero cuando una de las manos de Rufus envolvió su sexo y aquella ávida lengua volvió a colarse en su oreja, el estremecimiento que sacudió a Cloud le obligó a frenarle. Agarró esas manos por las muñecas y apartó la cabeza de su alcance. Rufus se detuvo de golpe, sorprendido. Cloud sintió una punzada de temor al darse cuenta de lo que había hecho. Si se resistía, si hacía el menor amago, el trato se rompería.
Tuvo que reaccionar deprisa para disimular. Apartó esas manos que le rodeaban por completo y se giró, enfrentándole de nuevo. Los ojos del ex-SOLDADO se cruzaron con los contrariados del presidente Shinra, quien, con su mirada, exigía una explicación a su rebeldía. Sin soltar sus manos, Cloud tiró de él conforme caminaba hacia atrás, hasta que sus piernas chocaron contra un mueble: la cama. Sin cortar el contacto visual, Cloud le giró, colocando a éste de espaldas al lecho y le empujó sutilmente haciendo que cayera sentado. Cloud subió una rodilla al colchón y Rufus comprendió. Pareció relamerse al esbozar aquella sonrisa torcida. Se echó hacia atrás en la cama, hacia el cabecero, dándole espacio, dejando él sus piernas colgando por la orilla. Y, apoyado sobre los codos en las mullidas sábanas, aguardó.
Cloud se tomó unos segundos para sí mismo antes de continuar. Aquella previa reacción suya había desestabilizado su determinación. De nuevo volvía a sentir un terrible ardor de rabia en su fuero interno. Se concentró en dejar su mente en blanco… En no centrarse en la persona que tenía delante, en el odio que sentía por él, en la rabia que ahogaba su corazón sólo de imaginarse dándole lo que quería. Intentó no pensar en Rufus Shinra y se concentró en sí mismo. Y, simplemente, le dio lo que a él le gustaría sentir.
Agarró con sendas manos los bordes de su pantalón desabrochado al tiempo que besaba bajo su ombligo. Shinra echó atrás la cabeza profiriendo un jadeo de gusto, cerrando los ojos. Cloud comenzó a tirar de la última prenda que le quedaba al presidente; Shinra levantó las caderas para facilitárselo. El ex-SOLDADO bajó de la cama para terminar de sacarle las perneras y los zapatos, los dejó caer y volvió hasta él gateando por las sábanas.
Rufus le esperaba recostado, con una expresión de absoluto deleite. Cloud se tumbó entre sus piernas, atrapándole de las huesudas caderas con ambas manos e inclinándose a besar y succionar con levedad su miembro por un breve momento. Shinra se dejó caer del todo sobre la almohada con un gemido y buscó el pelo de Cloud con la mano, acariciándolo vagamente. Cuando el ex-SOLDADO notó esos dedos afianzarse en su nuca y tirar de él, ascendió por el abdomen y torso de Shinra. Él le aguardaba con la cabeza levantada para recibir sus labios. Se fundieron en un nuevo beso. Cuando Cloud se separó, Rufus jadeaba con la mirada oscurecida por la pasión.
Le soltó y le dejó retroceder. Lentamente, Cloud se irguió hasta sentarse sobre sus muslos, con las rodillas a cada lado. El miembro erecto de Shinra descansaba sobre su abdomen. Cloud apoyó las manos en el vientre de él y buscó el roce entre sus sexos moviendo las caderas hacia delante, arrancándole a Rufus otro gemido ronco y profundo. Éste no le quitaba la vista de encima ahora. Una mano se dirigió a la cadera de Cloud, entretanto la otra la dejaba suspendida cerca de su propio rostro, acodado en el colchón. Le acarició el ilion, instándole a seguir moviéndose.
—Eso es… Aaah… Cloud —La voz del presidente sonaba más melosa. Se había relajado algo más, pero no cabía duda de lo excitado que estaba. No podía quitarle la vista de encima al atractivo ex-SOLDADO moviéndose sobre él. Era la imagen más seductora que había visto jamás. Y quizás fuera el efecto de todo aquello, pero juraría que nunca le había visto tan apuesto como ahora—… Aah… Eres tan increíble…
Cloud sentía el corazón a cien. Pero no por la misma razón que Rufus; sino por nerviosismo. A juzgar por el estado de Shinra, apostaría lo que fuera a que estaba al límite. Ahora era el momento. Con suerte, no sería largo.
Detuvo el movimiento y se levantó sobre las rodillas. Infundiéndose una nueva dosis de valor, buscó entre sus propias piernas el pene de Rufus, tomándolo entre los dedos. Buscó apoyo con la otra mano sobre el abdomen de él mientras, despacio, dirigía la cabeza del miembro a su entrada. Sentirlo contra los glúteos le provocó un respingo involuntario. Su cuerpo sólo había conocido dolor frente a aquello. Respiró hondo un par de veces antes de retener el aire y tantear su orificio. Trató de no mostrar su turbación en el rostro, pero resultaba difícil concentrarse en dos cosas a la vez. Cuando halló la posición correcta, bajó un poco las caderas, pero no pudo seguir. La dureza del miembro de Shinra era profusa y no podía concebir que le penetrara sin romperle.
Lo volvió a intentar inspirando profundamente y separando más las piernas. La cabeza del órgano comenzó a abrirse paso por su estrecha cavidad, pero no pasó de ahí, cuando un terrible pinchazo de dolor sacudió a Cloud. Irguió la espalda con un respingo y se detuvo, apretando los dientes y escapándosele un gemido involuntario. Su maltratado interior no podía aceptar aquella intrusión ni aun cuando era él mismo quién se forzaba a hacerlo. Empezó a respirar nervioso, bloqueado, incapaz de avanzar o retroceder de ese punto.
Y su salida llegó de la manera más inesperada.
—Quieto.
Ante la desconcertada mirada de Cloud, Rufus le sujetó de la cadera y le hizo soltar su miembro. La mirada del presidente no denotaba nada que Cloud pudiera descifrar; estaba serio y tranquilo mientras se erguía hacia él. Dirigió una mano a sus labios y, con dedos delicados, le instó a abrir la boca, introduciendo luego tres en ella.
—Lame.
Los ojos de Cloud expresaban pura confusión. Pero ante su insistencia, obedeció. La mirada de Shinra se concentró en el rostro contrario, no perdiendo un solo detalle de la tarea de Cloud sobre sus falanges, chupando y succionando su piel. Un suspiro escapó del presidente y todo el brazo se le estremeció. Y cuando juzgó suficiente, sacó los dedos.
Se impulsó hacia delante para sentarse con la espalda recta. Rodeó la cintura de Cloud con el brazo izquierdo y se asomó por su costado para observar su siguiente foco de atención. Separó un poco las nalgas del ex-SOLDADO con la zurda y deslizó la diestra entre sus glúteos. Comenzó a tantear con un dedo su entrada y, cuando la localizó, lo introdujo lentamente. Asaltado por la sorpresa, Cloud dio un respingo y soltó un quejido.
—Sshh… —Rufus susurró mientras le detenía afianzado su abrazo. Cloud se agarró por reflejo a su hombro con una mano, terriblemente tenso.
Shinra comenzó a meter y sacar ese dedo con un lento vaivén. Cloud temblaba incontroladamente y apretaba los dientes. No era algo extremadamente doloroso, ni mucho menos. Pero su cuerpo reaccionaba a la intrusión con el recuerdo de las anteriores. Era la primera vez que Rufus hacía aquello, en lugar de penetrarle por la fuerza.
Con la oreja pegada a sus costillas, Shinra podía sentirle jadear. Dilató su entrada minuciosamente, primero usando un solo dedo y añadiendo los otros dos poco a poco. Con cada nueva intrusión, un pinchazo de dolor hacía a Cloud arquear la espalda y a Rufus sujetarle con más firmeza, pero mostrando una delicadeza impropia de él. Ni siquiera se quejó por las uñas del ex-SOLDADO en su hombro.
Cuando apreció una resistencia menor, retiró sus dedos y tomó su propio miembro para dirigirlo al lugar. Sentirlo de nuevo hizo que aumentara el nerviosismo de Cloud. Insólitamente, Rufus, al notarlo, besó su costado con aire tranquilizador, trazando una línea de besos hacia su pecho a medida que deshacía su abrazo. Levantó la vista y la clavó en los ojos del ex-SOLDADO. Posó su mano sobre la cadera de Cloud y, sin apartar la mirada de la contraria, le empujó suavemente para sentarle sobre su sexo.
—Arg… —Un quejido ahogado escapó de boca de Cloud, encogiéndose levemente por la intrusión. Bajó la cabeza cerrando los ojos con fuerza, afianzando sus manos al cuerpo de Shinra. Rufus aguardó un segundo antes de continuar empujándole, pendiente de su reacción.
Aunque Cloud sabía que no se detendría, le sorprendía la gentileza con que se introducía en él. Despacio, dejando que su miembro entrara poco a poco en su interior y sus paredes se distendieran gradualmente para acogerlo. Cuando se halló completamente penetrado por él, arqueó la espalda y la cabeza lanzando un gemido. Temblaba entero.
Shinra, con el pecho de Cloud expuesto ante sí, no se privó de acariciarlo plenamente con la mano derecha, que ya no precisaba de sostener su miembro. Un ronco gemido de placer chocó contra la piel del ex-SOLDADO, antes de caer sobre ésta los labios de Rufus, besando y lamiendo uno de sus pezones casi con mimo. Shinra se separó muy despacio de él y volvió a tumbarse sobre las sábanas con un suspiro; sólo sus manos continuaron sujetando a Cloud de las caderas. Le miró a los ojos de nuevo, diciéndole mudamente que era su turno.
Inmóvil, clavado sobre el falo del presidente, Cloud jadeaba entre temblores. Notaba su entrada muy caliente, gracias en parte al masaje de Rufus y, por algún motivo, esto hacía que la intrusión doliera menos. Por lo pronto no sentía ganas de gritar de puro sufrimiento. Pese a ello se sentía incapaz de moverse, temeroso de romper ese delicado equilibrio. Pero sabía que si no lo hacía él, sería Shinra quien tomara la iniciativa y pensarlo le daba pavor.
Apoyó las manos en su vientre, como antes, y empezó a levantarse. Sintió sus paredes tirantes pero, gracias a la lubricación, el miembro de Rufus se deslizó por su interior con más fluidez. Le escuchó gemir al tiempo que sus dedos se cerraban en torno a los huesos pélvicos de Cloud. Al sentir la cabeza del miembro a punto de salir, volvió a bajar las caderas, penetrándose y ahogando un gemido. Se quedó quieto de nuevo, sentado sobre él y comenzó a jadear. Oyó otra voz respirando también con agitación y al abrir los ojos se encontró con los de Rufus observándole con sumo placer.
—Mejor así… ¿verdad? —Una sonrisa torcida acudió al rostro de Shinra. Acarició sus muslos de abajo arriba, instándole a seguir con voz jadeante— Vamos…
Movió ligeramente la pelvis, empujando al ex-SOLDADO hacia arriba. Cloud ahogó un grito. Y antes de que lo repitiera, retomó el movimiento. Con un vaivén lento, subió y bajó sobre el sexo de Shinra. Un jadeo escapaba de sus labios por cada bajada.
Poco a poco, sintió la intrusión más suave hasta que las penetraciones se volvieron fluidas y menos dolorosas. Tanteando una postura más cómoda, se echó hacia atrás buscando apoyo para sus manos en las piernas de Rufus y abriendo más las suyas. Éste flexionó entonces las rodillas, dándole un mejor agarre y postura. Shinra se retorcía de placer entre las blancas sábanas, sujetándole fuertemente de las caderas. Había comenzado a acompasarle en el movimiento con un muy sutil golpe de pelvis cuando Cloud bajaba.
Una mano de Rufus soltó su ilion y acudió a la mejilla de Cloud, rodeando su rostro y acariciándolo. El ex-SOLDADO sintió un escalofrío. Una muy extraña sensación le embargó. No podía descifrarla, pero sí estaba seguro de no haberla sentido antes. El corazón le latía más fuerte que nunca, golpeando su caja torácica con ímpetu, tanto que le costaba respirar. Y por la expresión del contrario, deducía que le sucedía lo mismo.
El ritmo continuó siendo lento, acompasado por los jadeos de los dos. La habitación se llenó de sus respiraciones agitadas y del calor de sus cuerpos, que ya mostraban perlas de sudor. Las sábanas de la cama sin deshacer se arrugaban bajo ellos. Rufus sentía que no podría haberlo imaginado mejor. Ahora comprendía qué era lo que, en esos últimos encuentros, le había estado faltando y por qué lo había ansiado tanto. Era una abismal diferencia la que existía entre tomar a Cloud contra su voluntad y aquello. Cien veces mejor. Verle así… era un regalo para los sentidos.
Todo el cuerpo de Cloud estaba expuesto ante él, ligeramente arqueado hacia atrás para sostenerse agarrado a las rodillas de Rufus. Su pecho subía y bajaba con cada respiración y los músculos se marcaban bajo su piel por cada movimiento con una sensual efigie. Tenía el rostro acalorado, sonrojado, los ojos cerrados y los labios entreabiertos emitiendo una serie de jadeos realmente cautivadores. Rufus no podía apartar los ojos de él. Ni las manos. Descendió a lo largo de su cuello, clavículas, pecho; sintió su enérgico corazón golpearle contra la palma. Continuó acariciando con deleite su piel nívea, sintiendo bajo los dedos la tensión de aquellos fuertes músculos. Y cuando rebasó el ombligo, envolvió su miembro con los dedos.
Cloud pegó un respingo y bajó la mirada. Se soltó de una de las rodillas de Shinra para ir a detener esa mano. Pero Rufus no se dio por aludido ante su agarre y deslizó los dedos a lo largo de su falo, entretanto que continuaba embistiéndole con aquella tortuosa y placentera lentitud. Incapaz de estar a dos cosas a la vez, a Cloud le costaba apartar la mano contraria. Con los ojos cerrados, se limitaba a agarrar su muñeca. Ante aquella imagen, Rufus se sintió irresistiblemente atraído hacia su cuerpo como un imán. Se irguió, sentándose de nuevo en la cama y le abrazó, sin dejar de acariciar su miembro mientras, ahora, se deleitaba lamiendo y besando su garganta.
Cloud estaba al borde del colapso. Su respiración sonaba cada vez más ahogada, le faltaba el aire. La cantidad de sensaciones que atacaban su cuerpo le saturaba, y Shinra no ayudada al añadirle más y más. Cloud se asió a sus hombros, agarrándole del pelo cuando notó cómo le mordía el cuello, intentando tirar de él para apartarle. Pero la tenacidad del presidente superaba por mucho la capacidad de resistencia actual de Cloud. No sabía si las esposas estaban teniendo algo que ver, pero se sentía débil, incapaz de moverse con normalidad, mientras el duro sexo de Shinra le atravesaba una y otra vez en su caliente interior, acaparando abrumador toda su atención. Cloud abrió los ojos y enfocó al techo sin ver, con cierta desesperación. Y se descubrió gimiendo más alto de lo que pretendía.
—Aaah… ¡Aaaahh…!
Aquella sensual voz hizo mella en Rufus. El cuerpo le pedía más, ferviente y hambriento de el del joven ex-SOLDADO. Detuvo sus embistes y le abrazó más fuerte antes de empujarle hacia un lado, haciendo rodar a ambos para alternar las posiciones. Tumbó a Cloud sobre la cama sin salir de su interior, provocándole una penetración más profunda que le arrancó un quejido y un brinco. Rufus beso varias veces su pecho y hombros antes de separarse, saliendo de él con un delicioso gemido y arrodillándose entre las piernas de Cloud. Tomó su propio sexo, duro y ardiente, y lo masajeó un par de veces. Mientras lo hacía, observaba a Cloud.
El ex-SOLDADO jadeaba, derrengado sobre las sábanas. El flequillo sudoroso le caía sobre los ojos y su pecho se elevaba al compás de su agitada respiración. Sentía un intenso ardor entre las piernas. No comprendía cómo Rufus aún aguantaba, dado el nivel de excitación en que debía hallarse. Pero parecía estar dispuesto a dejarle agotado antes de rendirse al clímax. Cuando notó el ápice del miembro contrario presionar de nuevo su entrada, dio un respingo involuntario y se tensó, echándose un poco hacia atrás. Shinra le retuvo agarrándole de un brazo y, despacio, volvió a introducirse en su interior. Tuvo que vencer la resistencia que halló en la entrada al orificio, hasta lograr meter la cabeza de su miembro. A partir de ahí, el resto entró fácilmente, penetrando hasta que el encuentro de sus cuerpos le marcó el máximo.
Cloud se retorció levemente y emitió un quejido. Shinra le acalló con dulzura, inclinándose sobre él para besar la comisura de sus labios. Empujó sus caderas contra la pelvis del joven, haciéndole arquearse.
—Aah… aaaarg… —Cloud hundió la cabeza en la almohada y elevó las caderas, buscando echarse hacia atrás. Shinra le agarró con fuerza del brazo, anclándoselo a la cama. Con la otra mano tomó su pierna derecha, abriéndoselas un poco más.
—Aaaaaahh… —gimió Rufus con hondo placer. Sacudió la cabeza para apartarse el flequillo de la cara y poder ver bien a Cloud. Estaba tenso por el dolor, las piernas le temblaban y contraía la expresión. Rufus buscó relajarle un poco, echándose sobre él— Ssssh… Tranquilo —Besó su oreja con ternura, su mejilla y su mandíbula—. Tranquilo…
Tanteó sus labios con suavidad buscando un beso. Cloud respondió mecánicamente. Shinra soltó aire por la nariz y dejó caer más peso sobre él, poniendo en contacto sus pieles y el abrasador calor de sus cuerpos. Empezó a embestir con lentitud, retirándose despacio hasta casi salir del todo y hundiéndose hasta el final al volver a penetrarle. Cloud cortó el beso para jadear, ladeando la cabeza. Expuso involuntariamente su yugular a Shinra, quien la atacó sin demora.
Las piernas de Cloud flanqueaban las caderas de Rufus, y éstas, por cada penetración, empujaban su pelvis buscando llegar al rincón más íntimo de su interior. Shinra deslizó un bazo bajo el cuerpo de Cloud, abrazándole, juntando sus cuerpos como si fueran uno sólo. Cloud hizo lo propio con sus hombros, agarrándose a su espalda. Con la mirada perdida, enfocó el cuerpo de Rufus sobre el suyo, erizado de placer, viendo cómo sus lumbares se movían al embestirle. Era lento, igual que antes, pero mucho más intenso, obligando a Cloud a separar las piernas y levantar la pelvis cuando entraba.
—Nghh… ngh… —El ex-SOLDADO contenía sus gemidos entre dientes, deseando que aquello terminara de una vez. No así el presidente, en la mismísima gloria, ansiando que esa noche fuera eterna.
—Aaahh, Cloud… Cloud —jadeaba su nombre con placer, mordiéndole la yugular, la tráquea, el hombro…
En determinado momento, ahondó la penetración para llegar hasta lo más profundo que pudiera en su interior y se quedó estático. En seguida obtuvo la reacción de Cloud. Gritando levemente, se arqueó y se retorció, clavándole las uñas en la espalda. Shinra siseó de placer y le contuvo con su peso, combatiendo sus forcejeos para mantenerle igual de quieto que él. El ex-SOLDADO, en desacuerdo con aquella idea, se debatió a duras penas intentando subir por la cama para ampliar la distancia entre sus caderas y las contrarias, para dejar de sentir el duro falo clavándose en su interior como una lanza, pero la tenacidad de Shinra le extenuó hasta finalmente quedarse inmóvil. Apretó los dientes y cerró fuertemente los ojos, temblando de la cabeza a los pies.
—Aaah… Sí… sí… Ah, Cloud, eres fantástico —jadeó Rufus, dejándose embriagar por aquel relámpago de placer. Toda la tensión de los músculos de Cloud apresándole de esa manera le hacía perder la razón.
Cuando ya no aguantó más, volvió a retirarse y retomó las embestidas lentas y regulares. Cloud se relajó levemente, pudiendo al menos volver a respirar.
Los siguientes minutos se dejó hacer, cediendo a que le tomara sin oponer la más mínima resistencia, y trató de no sentir nada. Pero resultaba difícil, cuando las sensaciones se agolpaban por todo su ser. El asfixiante calor del cuerpo de Rufus, completamente pegado al suyo, su peso sobre él, sus labios y dientes saboreando su cuello sin descanso, el intermitente dolor en sus entrañas con cada embestida profunda. Sentía también una intensa presión en su sexo, atrapado entre sendos abdómenes y masajeado por cada vez que Shinra se deslizaba sobre él. Era doloroso, extraño y abrumador.
—Cloud… —La voz de Rufus volvió a jadearle en el oído— Mírame…
Le acarició el rostro con el dorso de la mano. Pero Cloud se negó. Mantuvo la cabeza en su sitio, incapaz de moverse. Shinra insistió, rodeando su rostro con la mano para atraerle, mas, aun así, el ex-SOLDADO no abrió los ojos. No quería ver esa mirada de hielo reflejando triunfo y placer en un momento de humillación como aquel. Por más que insistió, no logró que obedeciera.
Se olvidó de ello cuando un intenso hormigueo descendió por su bajo vientre. Rufus supo que el éxtasis estaba cerca y, por más que quisiera que ese encuentro durara eternamente, no se veía capaz de resistirse al inevitable y ansiado clímax. Se separó de Cloud, sacando el brazo de debajo de su cuerpo. Agarró con sendas manos las muñecas del ex-SOLDADO por debajo de las esposas y se las ancló a la cama, valiéndose de ellas como soporte para erguirse. Estiró los brazos, arqueó el final de la espalda y separó las rodillas, consiguiendo unas embestidas más rápidas y profundas.
—Ngh… ¡ngh! … ¡ngh! —Cloud gemía con dolor bajo su cuerpo, apretando párpados y dientes. Podía sentir el miembro de Rufus más duro y engrosado presionando en sus paredes. Las penetraciones se volvieron más intensas y frenéticas, la respiración de Shinra agitada y gimiente, y la fuerza con que le agarraba denotaba su urgencia.
—Aahh… aah… ah, sí… Cloud… Cloud… —jadeaba su nombre una y otra vez, con la cabeza gacha y el flequillo cubriéndole medio rostro.
Cuando sintió la oleada de placer del orgasmo invadir todo su cuerpo, Rufus se irguió, echando atrás la cabeza y adelantando la pelvis para entrar más profundamente dentro de Cloud, hundiéndose en su interior y derramándose dentro de él con un largo y hondo gemido del más puro éxtasis, casi gritando de placer.
Quien sí gritó, fue el ex-SOLDADO, arqueando la espalda y hundiendo la cabeza en la almohada.
—¡Aaaaaaaaaaahhh…!
Unos segundos después, el silencio se apoderó de la habitación, durante la breve fracción de tiempo en que ambos contenían la respiración. Rufus liberó sus pulmones con un hondo jadeo, bajando la cabeza y destensando sus músculos. De repente notaba su cuerpo pesado, sentía cómo la fuerza le abandonaba. Y no pudo evitar esbozar una sonrisa por ello. Había sido tan intenso, tan eléctrico… Que sentía el hormigueo dejado por tan tremendo orgasmo dispersarse por cada rincón de su cuerpo.
Entre jadeos, descendió sobre el de Cloud, yaciente entre las sábanas. Rufus aflojó el agarre en sus muñecas y se aproximó a su rostro. Su flequillo empapado de sudor acarició la mejilla del ex-SOLDADO antes de que lo hicieran sus labios.
—… Así… Es como se hacen las cosas, Cloud —susurró con voz sofocada. Sonrió, pérfido—… Buen chico.
Buscó sus labios y los besó con agotamiento. No recibió respuesta por su parte. Al separarse pudo notar que el joven estaba demasiado ocupado en jadear y recuperar el aliento. Su pecho subía y bajaba sugerentemente. Shinra no perdió oportunidad de besarlo por última vez antes de salir de su interior. Vio la reacción en el cuerpo de Cloud, tensándose al notarle retirarse y relajándose después con dolorida extenuación.
Rufus se dejó caer pesadamente a su lado sobre la amplia cama. Aquel intenso encuentro le había dejado más agotado que nunca. Esa noche, por fin, podría dormir sintiéndose plenamente satisfecho. Y con el ex-SOLDADO a su lado, nada menos, desnudo, caliente y degustado por él hasta el último rincón. Ladeó la cabeza observándole. Éste aún mantenía el rostro apartado. Por cómo respiraba, Shinra presintió que se había abandonado a la inconsciencia. Era lo malo de esas robustas esposas de Mako; el precio por conseguir dominar al indomable ex-SOLDADO era que consumían la energía de éste hasta hacerle perder la consciencia casi siempre tras una sesión de sexo.
Embelesado, alargó una mano con flacidez y buscó su mejilla. Le acarició con el dorso sin dejar de sentirse cautivado por él. Sus dedos captaron una sensación de humedad. Cuando retiró la mano observó discurrir por ellos una gota.
Una lágrima.
.
Fin del cuarto capítulo
Vaya, un capítulo entero sin Flashback-forward, menuda novedad, ¿eh?... Aunque claro, no era plan de interrumpir la escena en medio del... Ejem. Del tema. No os preocupéis, que para vuestro deleite -o desgracia- en el próximo cap ya volverán los Flashbacks. Aún quedan muchas incógnitas por resolver...
Quiero agradecer a EloraP sus sistemáticos reviews con cada capítulo, tanto aquí como en Amor-yaoi. Muchas gracias por tu apoyo, significa mucho ^^ Y también a los que leéis aunque no comentéis, también gracias por echarle un vistazo a esta cosa, especialmente a los que lo seguís. Me gustaría conocer vuestras opiniones así que por favor, pinchad ahí abajo donde pone Review y escribid vuestras impresiones, consejos, críticas constructivas, críticas destructivas, amenazas y cualquier cosa en general, que no tiene que ser muy largo, sólo para saber yo qué os está pareciendo :)
Un millón de besos y nos vemos el próximo jueves. Feliz San Valentín y Carnaval, que lo paséis bien~
