Aquí estamos otra vez~ Bueno, como intuyo (y espero) que querréis saber cómo acaba la escena que se cortó en el anterior capítulo, no me enrollaré (¿...Esto se considera enrollarse? Tal vez sí. Muajajaja...) Aunque eso sí, tendréis que tragaros un Flash Back antes xD Que la intriga hay que mantenerla un poco, hombre... Pero no pasa nada, es cortito.

Sin más dilación, ¡aquí os dejo con el cap!


Hace una semana.

Lunes.

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Las sacudidas de su cuerpo eran cada vez más incontrolables. El frío se le colaba hasta los huesos, haciéndole tiritar y castañetear los dientes. Sus brazos, colgando desde las muñecas encadenadas por encima de su cabeza, estaban blancos por la falta de sangre, tanto que apenas los sentía. Quería sentarse… Joder, lo que daría por poder sentarse de una vez. Llevaba horas en esa posición y sólo el dolor de sus muñecas le ayudaba a aguantarse sobre las piernas y a eludir el desmayo. Pues la forma en que le dolía todo el cuerpo era más de lo que se sentía capaz de soportar.

Cloud subió la cabeza débilmente para observar sus manos. Las gruesas esposas se le clavaban en la piel, a pesar de mantenerse agarrado a la cadena para tratar de paliar la tirantez. Apretó los dientes conteniendo sus temblores. Aquel castigo duraba ya un día entero… o más. Desde que se le ocurriera pegarle un mordisco a Rufus cuando se confió demasiado con él. Fue impulsivo. Mucho tuvo que suplicar después para que no cumpliera su amenaza de volcar el castigo sobre Tifa, Aeris o Yuffie. Tras ello, el presidente no se había contentado sólo con usar el mando de las esposas… Sino que, además, le había encerrado en aquella gélida celda, desnudo de cintura para arriba, atado bien tirante de los brazos y sin comer ni beber desde el día anterior, para que tuviera tiempo de pensar en lo que había hecho y agradecerle su benevolencia. Todo eso habría sido casi soportable de no ser por las esposas de Mako, que absorbían su energía a pasos agigantados, dejándole seco y exánime, y al terrible maltrato que su cuerpo acumulaba. Y después de tantas horas, empezaba a costarle esquivar el desfallecimiento…

Casi creyó imaginarse el sonido de la puerta al abrirse. No confió en que fuera real hasta que vio aparecer frente a sí a una figura ataviada en uniforme de guardia que acudió a desatar sus grilletes. En cuanto la cadena dejó de sujetarle, Cloud se precipitó sin fuerza suficiente en las piernas. Hubiera medido el suelo de no haberle recogido este individuo. Otro guardia apareció junto al primero, desunieron sus esposas y entre ambos le sostuvieron pasándose los brazos de Cloud sobre sus hombros. El ex-SOLDADO, con extrema debilidad, trató de enfocar a ambos hombres mientras notaba que le arrastraban fuera de la celda.

¿A dónde… me lleváis? —Su voz sonó rasposa. Necesitaba agua.

Tranquilo. Ha terminado el castigo —musitó pacíficamente uno de ellos.

Cloud frunció el ceño, incapaz de creerlo. Le condujeron por el pasillo hasta otra sala mucho más iluminada; tuvo que guiñar los ojos por la impresión. Allí le sentaron con cuidado en el suelo y uno de los guardias le ofreció a beber de una cantimplora. Cloud bebió como si llevara semanas en el desierto, tosiendo después por el ansia.

Despacio, chico, te vas a ahogar… —le dijo mientras le quitaba la cantimplora. El otro volvió a aparecer y entre ambos le levantaron de nuevo del suelo— Por aquí.

Cloud frunció el ceño sorprendido al descubrir dónde se encontraba. Parecían los vestuarios de alguno de los cuerpos militares de Shinra. Había taquillas, lavabos, duchas y bancos. Le sentaron en uno de éstos.

Quítate la ropa.

Cloud miró con profundo recelo al guardia al oír esa orden. Éste, al notarlo, alzó sendas manos con gesto apaciguador.

Tranquilo… Sólo es una ducha. A no ser que no quieras…

Por los dioses que sí la quería… Como no recordaba haberlo hecho nunca. Si con ello lograba quitarse algo del olor de Rufus Shinra que impregnaba su piel. Eso le hizo pensar algo y miró al agente con el ceño fruncido.

¿Lo ha ordenado el presidente?

Éste le devolvió una mirada de circunstancias, poniendo los brazos en jarras, y no contestó. Cloud comprendió, desviando la mirada. Caviló por unos segundos y, finalmente, decidió confiar y rendirse a esa ducha. Con los brazos algo agarrotados, procedió a desnudarse, soltando algún que otro quejido. Cuando terminó, se puso en pie con esfuerzo. El guardia le sostuvo de un brazo al ver que le costaba.

¿Te tienes en pie?

Cloud asintió en silencio. Miró luego sus muñecas, que lucían una esposa cada una, y dirigió los ojos al escolta con interrogación. Éste negó con la cabeza.

Lo siento. Órdenes de arriba.

El ex-SOLDADO bufó con despecho, pero se resignó. Al menos, ya no tenía las manos atadas una a la otra. El agente le guio hasta la ducha más cercana, indicándole dónde tenía lo que necesitaba. Luego cerró la mampara y ambos escoltas esperaron fuera.

Una vez solo, Cloud apoyó la mano en la blanca pared de azulejos, notándose aún débil. Estaba fría. Y él aún tenía toda la carne de gallina. Buscó con la otra mano la llave del agua caliente y soltó un jadeo en cuando la sintió caerle sobre la cabeza. Cerró los ojos y se apoyó con sendas manos en la pared mientras dejaba que el agua le empapara. Un indecible alivio se extendió por todo su maltratado cuerpo.

Tomó la esponja y el gel que descansaban en la repisa y comenzó a lavarse. Su blanca piel estaba plagada de cardenales y arañazos recientes; el agua caliente acentuó la rojez que se atisbaba bajo los grilletes. Ésta escocía bajo aquel tacto como si se frotara con una lija. Al paso de sus propias manos, le volvió a la mente la sensación de otros dedos recorriéndole. Sintió un desagradable estremecimiento. Y empezó a frotar con la esponja con más fuerza a pesar del escozor, queriendo alejar esa horrible sensación de su cuerpo, arrancársela de piel casi con desesperación. En determinado momento, se detuvo, bajando la cabeza. Y muy despacio, se fue dejando caer hasta sentarse en el suelo de la ducha, apoyándose contra la pared. Y sin poderlo contener, comenzó a sollozar en silencio.

Nadie podía verle ni oírle ahí dentro. Así que, por esa vez, se permitió a sí mismo liberar toda la rabia, vergüenza y dolor que llevaba días soportando. Se sentía humillado, vapuleado y sometido de la peor forma que jamás hubiera imaginado. Ni aunque pasara horas ahí dentro podría quitarse la sensación de las manos de Rufus en su cuerpo, su lengua, sus dientes y su falo atravesándole, hundiéndose dentro de él y eyaculando en su interior con absoluta libertad. Usándole, tal como se había referido a él ya, «como a una puta». Aguantando todo aquello por sus camaradas. Golpeó la pared con el puño, llorando de rabia entre dientes y observó su mano. Esas malditas esposas… Si no fuera por ellas… Cómo le gustaría sentir la garganta de Shinra entre sus dedos, verle suplicar por su vida. Se decía a sí mismo una y otra vez que aquello no podía durar para siempre. Y cuando se viera libre de sus grilletes… Le haría pagar multiplicado todo ese dolor.

El agua caliente se llevó parte de su frustrada cólera. Y, física y mentalmente agotado, se fue rindiendo al cansancio que había estado combatiendo durante todas esas horas de castigo. Sentado en el suelo y apoyado contra los azulejos, se dejó vencer al fin por el ansiado descanso, quedándose dormido dentro de la ducha. Horas más tarde, despertaría en una nueva celda, más acogedora que la anterior, sin saber muy bien cómo había llegado hasta allí.

Su nueva prisión no era ya un calabozo, sino una modesta habitación de invitados, con una cama en un rincón, una amplia ventana, un par de muebles sencillos y hasta un baño propio. Si bien no dejaba de ser una jaula para él. Se miró la ropa limpia, consistente en parte de un uniforme de SOLDADO (un jersey sin mangas, pantalones, y botas) y las sempiternas esposas de Mako en sus muñecas, que a partir de entonces quedarían desunidas. Por fin pudo comer algo y saciar su sed. Y con renovadas energías, se propuso recuperar su fuerza. Ese momento de debilidad en la ducha le había demostrado lo cerca que estaba de dejarse quebrar por Shinra. Tenía que tener cuidado o acabaría por rendirse, y con Aeris y los demás encerrados aún, no podía permitírselo. Necesitaba volver a encontrar su fortaleza y resistir, hasta encontrar el modo de escapar todos de allí.

Pero no sabía aún lo mucho que le esperaba por sufrir. La paciencia de Rufus Shinra resultaría mucho más tenaz de lo que Cloud pudiera imaginar. Y las jugadas que tenía preparadas para él en su particular juego de ajedrez le llevarían al borde del tablero. Hasta el punto de sacrificar su propio rey… por la vida de un peón.


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—¡NO!

Vincent cerró los ojos con temor por reflejo… pero no ocurrió nada.

Conteniendo la respiración, los abrió de nuevo para descubrir a Cloud contemplando con absoluto terror a Rufus Shinra. Los agentes bloqueaban al ex-SOLDADO con sus espadas, impidiendo su intento de avanzar hacia Vincent. El presidente tenía una mano levantada, deteniendo su previa orden.

Con una sonrisa sagaz, se volvió de nuevo hacia Cloud y le tomó con rudeza del mentón. Éste se tensó y apretó los dientes.

—¿Tienes algo que decir?

Cloud permaneció callado. Vincent le notó temblar. Los ojos del rubio se dirigieron hacia él un segundo tan sólo; se le notaba muy nervioso. Pero enfocó a Shinra comunicándose con él en susurros, de forma que el pistolero no pudiera oírlo.

—Basta ya… ¿A qué estás jugando?

—A algo que se llama demostrarte quién manda aquí, ya que parece que ha vuelto a olvidársete… —Shinra enarcó una ceja sin dejar de sonreír y apretándole con los dedos. Sus ojos se clavaron dentro del intenso azul de Cloud, perforándole con la mirada.

—Está bien… Me ha quedado claro, ahora suéltale —murmuró el ex-SOLDADO entre dientes.

—Vamos, Cloud… No te burles de mí. Puedes hacerlo mejor —sonrió. Sin soltarle, ladeó despacio la cabeza y acercó sus labios. Al verlo venir, Cloud se apartó. Rufus se detuvo y vio los ojos del ex-SOLDADO dirigirse un instante hacia Valentine con inquietud. Sonrió con malicia, volviendo a buscar su mirada— ¿Qué ocurre? —susurró— ¿Te da vergüenza? ¿A estas alturas?

Cloud mantuvo la cabeza ladeada. Era evidente que estaba soportando una terrible presión, sus puños apretados temblaban… y Shinra parecía disfrutar más por momentos. Ninguno de estos gestos pasó desapercibido para Vincent. Ahí estaba pasando algo raro…

Shinra aprovecho la postura de Cloud para acercarse a su oído.

—Te lo dije y te lo repetiré las veces que hagan falta. Yo consigo siempre lo que quiero, estés por la labor de dármelo o no. Así que piensa rápido qué es más importante para ti ahora, tu orgullo o su vida.

Cloud permaneció inmóvil. Respiraba agitadamente por la nariz y sus ojos no hacían más que deambular con nerviosismo de un lado a otro, observando a los SOLDADOs, la espada que amenazaba el cuello de su amigo y cruzándose con los de éste un par de veces. Vincent pudo notar en su brillante azul un profundo miedo.

—¿No te recuerda esta situación a algo? —La odiosa voz de Rufus volvió a perforar su oído. Cloud cerró los ojos con fuerza, como si así lograra acallarla— Y ya sabes cómo acabó… No querrás que se repita, ¿verdad? Si te importa algo su vida… Ya sabes qué hacer.

El ex-SOLDADO sintió una terrible punzada de dolor en el pecho. Claro que lo recordaba… Desde el momento en que entró y vio a Vincent en el suelo un temor atroz le atravesó. La angustia estrangulaba su corazón, que latía desbocado, con sólo imaginar que la historia se repitiera y volviera a ver morir a un amigo ante sus ojos. Y sólo podía pensar en lo ruin que Rufus podía llegar a ser manipulándole de esa manera.

—Suéltale… —gruñó Cloud volviendo a mirarle a los ojos, debatiéndose entre el temor y la cólera.

—No me has entendido —susurró Rufus negando levemente con la cabeza, antes de volverse hacia los guardias—. Una lástima, no sabes jugar. Matadle.

—¡NO! ¡NO! ¡Rufus, espera!

Vincent cerró los ojos al sentir un tirón de pelo y la presión de la hoja aumentar en su garganta, esperando sinceramente un degüello esta vez. Apretó con fuerza los dientes, pero la espada no se deslizó por su cuello. Con el corazón paralizado, volvió a observar a Shinra con una mano elevada, quien a la voz de «Quieto» había hecho detenerse al SOLDADO por segunda vez. Cloud estaba siendo sujetado de los brazos y la nuca por los otros agentes y observaba a Shinra con el terror pintado en el rostro.

—¿Sí, Cloud?

— ¡Por favor, déjale!

—¿Es un deseo formal?

—¡Sí, joder, sí! —bramó histérico Cloud, apretando los ojos y bajando la cabeza.

Shinra agitó la mano y el SOLDADO que sostenía a Vincent lo soltó, retirando su espada. Desconcertado, éste enfocó con sus rojos ojos a Cloud, pero el rubio mantenía su cabeza gacha. Parecía… derrotado. No lograba entender qué estaba ocurriendo ahí. Pero lo que vio a continuación, le hizo temer algo realmente perturbador.

Rufus miraba a Cloud con una sonrisa de absoluto deleite. Los SOLDADOs le soltaron cuando el presidente se acercó a él y, tomándole de nuevo del mentón, susurró sólo para ambos, casi juntando sus frentes.

—Que sea la última vez que te haces el listo conmigo. No habrá segunda advertencia. A la próxima, bajaré aquí, le volaré la cabeza a cualquiera de tus amigos y te follaré delante del resto —Tiró de él para levantarle más la cabeza, obligándole a que le mirara—. Y te juro que voy a gozarlo como nunca. Así que adelante. Dame una excusa.

Acto seguido y frente a la atónita mirada de Vincent, juntó sus bocas en un abrumador beso. Cloud se limitó a cerrar los ojos con fuerza, manteniéndose inmóvil y sin resistirse. Cuando cortó el contacto, Shinra se relamió, le miró un momento plenamente satisfecho y le giró la cara de una sonora bofetada con el revés de la mano. El ex-SOLDADO no hizo el más mínimo gesto de insurrección. Vincent no podía creer que estuviera siendo testigo de semejante sumisión por parte del indomable líder de AVALANCHA. Le contemplaba estupefacto, esperando que le devolviera la mirada… Pero Cloud se la negó. Manteniéndose tan quieto como si ese golpe le hubiera dejado sin vida.

—Bien, se acabó la función —concluyó Shinra—. Todos fuera. Cloud… —reclamó, como quien llama a su perro para que le siga.

Rufus fue el primero en darse la vuelta, saliendo de la sala escoltado por dos SOLDADOs. Los que retenían a Vincent le levantaron del suelo, mientras el resto dirigía a Cloud hacia la salida. Pero Valentine no estuvo dispuesto a dejarle ir aún, no así.

En un momento de descuido, se echó hacia delante y tomó de la muñeca a Cloud. Los guardias vociferaron y sacaron de nuevo sus armas, pero eso no hizo retroceder a Vincent, quien tiró de su amigo sujetándole fuertemente y obligándole a mirarle.

—Cloud… —le reclamó clavando sus ojos color sangre en los imbuidos de Mako del ex-SOLDADO— ¿Qué está pasando?

Por unos segundos, ambos no hicieron otra cosa que mirarse, leyendo el uno los ojos del otro. Vincent percibió que el brazo de Cloud temblaba, le notó débil, y recayó en la gruesa pulsera que brillaba con un extraño fulgor. Podía sentirle el pulso incluso a través de sus guantes de cuero. El rubio le miró con la boca entreabierta. Valentine notó que quería responderle, pero parecía incapaz de encontrar la forma de hacerlo. Se le veía angustiado, inquieto… Algo le martirizaba; nunca le había visto así. Parecía… aterrorizado.

—¿Es cierto lo de Aeris?

No tenía más que ese momento para hacerle a Cloud todas las preguntas que tuviera, así que no perdió la oportunidad. En seguida leyó en la expresión del rubio la respuesta que más temía. Sus ojos se abrieron sorprendidos… y al instante siguiente bajó la mirada con profunda aflicción. No debía de imaginar que ellos lo supieran. Vincent aguardó sin soltarle, esperando de todos modos a que se lo confirmara con palabras… Pero la contestación de Cloud le dejó con más dudas que respuestas.

—Saldréis de aquí pronto, te lo prometo…

—¿Qué?... Cloud…

Tiró de su brazo demandando su mirada, pero uno de los guardias, cansado, le golpeó en el costado haciéndole soltar a su amigo y encogerse de dolor con un quejido.

—¡Vincent! — Cloud saltó entonces, furioso. Pero antes de poder hacer nada, recibió el culetazo de una de las espadas directamente en la boca del estómago, haciéndole caer de rodillas al suelo— ¡Agh…!

Otra señal para Valentine de que algo andaba mal. En circunstancias normales, ese golpe no habría supuesto nada para Cloud. Esa debilidad, esa falta total de lucha… No eran propias de él. Algo le habían hecho. Pero no pudo volver a insistir. Los SOLDADOs terminaron de separarles, arrojando a Vincent de nuevo a la celda con rudeza y llevándose a Cloud a rastras. Una vez reunidos, sus compañeros acudieron velozmente hacia él.

—Vincent, ¿qué ha pasado ahí fuera? —Barret le puso una mano en el hombro mientras el hombre de la capa roja trataba de ponerse en pie con dolor.

—Estaba Cloud ahí, ¿verdad? ¿Qué ha ocurrido? —Red XIII le miró exaltado.

Mientras trataba de recuperar el aire, Vincent giró la cabeza hacia la puerta de la celda, donde se escuchaban los sistemas de cierre enclaustrándolos de nuevo. Aún podía ver los ojos angustiados de Cloud, su apocamiento…

Y… Aquel desconcertante beso. ¿Qué había significado aquello? ¿Un simple gesto de burla por parte de Shinra o…?

—No lo sé —contestó simplemente ante las intrigadas miradas de todos y callándose lo que acababa de ver—… No lo sé.

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Shinra arrojó a Cloud con fiereza al interior de la pequeña habitación. El ex-SOLDADO trastabilló y se apoyó en la cama, agachando la cabeza entre los brazos. Miró hacia atrás por el rabillo del ojo, observando cómo Rufus cerraba de un portazo, dejándolos a ambos a solas en el cuarto. Cloud sintió un escalofrío al ver que comenzaba a desabrocharse los pantalones.

El presidente llegó hasta él y le agarró con rudeza de la nuca, empujándole contra la cama y colocándose tras él. Cloud posó sendas manos en el colchón, sosteniéndose.

—Vamos a ver… Si las cosas han quedado claras ya —siseó Shinra sobre su hombro.

Cloud cerró los ojos y se mantuvo inmóvil, mientras le notaba maniobrar a su espalda. Con las rodillas, le separó las piernas, colándose entre ellas. Cloud contuvo un gemido de la impresión. Ya sabía lo que venía ahora. Notaba el corazón latirle desaforado de puro nerviosismo. Pero permaneció sumiso y sin resistirse. Ese era el precio por la vida de Vincent… Y lo asumiría.

—¿Te has creído que podías burlarte de mí? ¿Eh? —continuó Rufus. Desabrochó hábilmente los pantalones de Cloud con una mano y, de un tirón, bajó éstos y la ropa interior hasta sus rodillas— Me obedecerás — Juntó su entrepierna a las nalgas desnudas del ex-SOLDADO. Cloud apretó los labios—… O te juro por lo que te sea más sagrado que ninguno de tus amigos volverá a ver jamás la luz del sol.

Cloud respiraba forzosamente entre temblores mientras, sin decir una palabra, aguardaba sintiendo tras de sí cómo Rufus sacaba su miembro. El ex-SOLDADO se tensó notablemente. Shinra le agarró más fuerte de la nuca y le empujó hacia delante y hacia abajo, colocándole la columna en horizontal; Cloud hizo fuerza con los brazos para que no le derribara sobre la cama. Su inquietud se hizo más evidente cuando Rufus colocó la cabeza de su sexo contra su entrada. El presidente se detuvo un momento, inclinándose sobre la espalda de Cloud para susurrar en su oído:

—¿Cómo dijiste… esta mañana? —Movió los dedos sobre su nuca para agarrarle más fuerte. Cloud apretó los dientes al sentir cómo se los clavaba entre los tendones— Algo sobre… Dónde no iba a meter la polla. ¿Verdad? —siseó con venenosa burla.

La respiración del ex-SOLDADO se aceleró, notándose histérica a pesar de su afán por controlarse. Rufus se acercó más a su oreja, recargando el peso sobre el cuerpo de Cloud.

—Me parece que te equivocaste, amigo.

Acto seguido le penetró de una estocada. Cloud arqueó la espalda y abrió desorbitadamente los ojos ante la sacudida de intenso dolor que le atravesó. Cerró las mandíbulas tan fuerte para no gritar que sintió sus dientes crujir. Shinra le obligó a inclinarse de nuevo sobre la cama, mientras éste se erguía tras él y comenzaba a embestirle salvajemente, aferrando su cadera con la mano libre. Por cada acometida le empujaba contra el mueble, haciendo temblar sus brazos y piernas hasta que los primeros no pudieron más y acabó derribado sobre las sábanas. Rufus se arrodilló entonces, obligándole a hacer lo mismo y continuó sus acometidas rodeándole con un brazo la cintura, cerniéndose sobre él más y más.

Cloud aferraba las sábanas con las manos, dejándose blancos los nudillos. Rufus le embestía desde abajo, levantándole la pelvis en cada penetración y gimiendo ahogadamente tras él. La cama crujía bajo sus empujones. El presidente soltó su nuca y levantó el jersey de Cloud hasta las escápulas, dejando a la vista toda su espalda para lanzarse a atacarla con mordiscos y fogosos besos. Sus penetraciones cada vez más profundas terminaron por hacer gemir a Cloud de dolor.

—¡Aah…! —Al escucharse, se cubrió inmediatamente la boca con una mano. Pero Shinra se la quitó al instante.

—De eso nada —jadeó mientras le retorcía el brazo sobre la columna, sujetándoselo ahí—. Vamos… Gime para mí, Cloud…

Éste arqueó la espalda por aquella postura, apretando de nuevo los dientes. Rufus no encontró difícil el arrancarle aquellos gemidos a la fuerza; en cuanto intensificó el ímpetu de sus embestidas.

—¡Ah!… ¡Agh!... ¡Ah…!

El ex-SOLDADO cerró los ojos con fuerza, pero el dolor se escapaba por su boca. Rufus no tuvo contemplaciones. Le poseyó violentamente, de una manera completamente opuesta a la noche anterior. Era como si de repente fuese otra persona, gozando de ver al joven retorcerse de dolor bajo él y disfrutando de tomarle por la fuerza. Justo lo contrario a lo que demandaba tan sólo unas horas atrás.

Cloud iba perdiendo fuerza por momentos. Las rodillas le temblaban y no podían sostener su peso. Cada vez que se vencía un poco hacia abajo, Rufus le levantaba de nuevo tirando de sus caderas hacia arriba y retomando unas embestidas más hondas. El ex-SOLDADO acabó mordiendo las sábanas para resistir el dolor. En un momento determinado, Rufus pareció cansarse de esa situación y salió de él. Sin darle tiempo a respirar, tiró del brazo que aún sujetaba en su espalda para darle la vuelta sobre el borde la cama, clavándole éste en las vértebras. Le empujó para subirle más al colchón y le liberó con urgencia una pierna del pantalón para poder separárselas, volviendo a introducirse en él con un ronco gemido. Cloud gritó a pleno pulmón echando atrás la cabeza.

—¡Gh… Aaaah!

Shinra le inmovilizó sendas manos agarrándole de las muñecas y clavándoselas con las suyas a la cama, a la altura de los hombros. Al haberle tumbado sobre el estrecho colchón transversalmente, la cabeza de Cloud golpeaba contra la pared por cada embestida. Pero nada hizo detenerse al impaciente Rufus. El ex-SOLDADO no recordaba haberle visto tan ansioso, tan apremiante y bruto con él. Solía mantener una cierta calma dentro de su enardecida manera de tomarle. La forma en que le sometía ahora era furiosa.

—¡Ah… ah… ah…! —Los gemidos de Shinra se fueron volviendo más urgentes y sus penetraciones aceleradas, hundiendo a Cloud en la cama con su peso apoyado sobre las muñecas del joven.

Pasó a embestirle con furor, golpeando su pelvis contra la del contrario de un modo casi frenético, haciéndole gritar por cada golpe que clavaba en su interior. Dobló los codos y se inclinó sobre el cuerpo de Cloud, trazando un arco con la espalda para hacer más potentes esas embestidas, casi tocando su pecho con el propio y jadeando sobre su hombro. Hasta que, finalmente, con unas cuantas y frenéticas estocadas y un profundo gemido, alcanzó el orgasmo dentro de él.

Se quedó inmóvil, jadeando copiosamente casi echado sobre Cloud. También el pecho de éste subía y bajaba de agotamiento, pero sus gemidos de dolor aún no habían cesado. Shinra se tomó unos segundos para recuperarse antes de erguirse un poco, con la cabeza gacha aún y el flequillo cayéndole frente a los ojos. Cuando levantó la mirada hacia Cloud, el helador azul de sus ojos atravesó los del ex-SOLDADO. Cloud le devolvió la suya temblorosa y con lágrimas. Durante unos instantes, se miraron a los ojos. Pero ninguna palabra cruzó el aire.

Shinra finalmente se levantó con esfuerzo, como si el cuerpo le pesara el doble que antes. Soltó las muñecas de Cloud y salió de él, dejando que su cuerpo colgara del borde de la cama con las fuerzas robadas. Éste siguió lanzando leves quejidos entre jadeos. Sentía su interior arder y no podía mover un músculo por temor a incrementar aquellos pinchazos.

También respirando forzosamente, Rufus le dio la espalda y se arregló la ropa despacio. Parecía no decidirse exactamente a qué hacer a continuación. Cuando terminó, se pasó unos segundos de pie, rodando la mirada por la habitación mientras recuperaba el aliento. Fue a mirar a Cloud de reojo… Pero cambió de opinión. Y sin decir una palabra, cruzó la sala y salió por la puerta cerrando bruscamente tras de sí.

Cloud resbaló hasta el suelo, sentándose con agudo dolor. Se dejó caer de lateral y quedó tendido en el piso, encogiéndose sobre sí mismo sin dejar de temblar. Con sus últimas fuerzas, miró hacia la puerta por la que Shinra acababa de salir, fulminándola con un intenso odio, y escupió lleno de rabia.

Al otro lado de la pared, se escuchó un sonido contundente. Como si alguien hubiera pegado una furibunda patada.

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Fin del octavo capítulo


¿Quién apostaba por la muerte de Vincent...? Naaa, no soy tan cruel. O tal vez sí... ¬¬3 Queda mucho fanfic todavía.

Este Rufus, cómo las gasta... Aunque parece que esta vez, no ha ganado la jugada como más le gustaría. Conociéndole, algo hará para remediar ese mal sabor de boca que se le ha quedado. No os perdáis el siguiente cap, que empezará a cocerse algo que no os querréis perder~ (o muchas flores me estoy tirando ya y no os importa un carajo xD)

Un millón de gracias otra vez a los que leéis y seguís cada semana esta pseudo cosa, y un acuchón rompe-costillas a los que además lo comentáis. Vuestros reviews son como aire para mí *3* Sin ellos, "Jaque al Rey" habría muerto hace semanas. Gracias por mantenerlo con vida ^v^ Agradecimientos especiales esta semana a ReijaZ por su encantador interés, a EloraP por no fallarme un sólo review por capítulo y a mi Guest anónimo que, aunque sin cuenta, también me comenta todas las semanas xD Me alegro que no se te hiciera aburrido, espero que este tampoco y que sigas deseando leer más :D Y a los que aún no habéis comentado, ¿qué esperáis? ¡Quiero saber vuestras opiniones! Qué cruza por esas cabezas cuando leéis esto, qué os gustaría que pasara, qué os molesta u os falta, cuál es la receta de los cupcakes de melón, etc. ¡Mandádmelo!

Un beso enorme, hasta el próximo jueves~ ^3^/