Después de chorrocientos años me digno a actualizar, XD espero no dejarlo abandonado de nuevo :3
y espero les gusté, aún anda en proceso necesito reacomodar las ideas que tenía para este fic.
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CAPÍTULO 3
Después de que las chicas habían disfrutado de la noche anterior, el amanecer ya se adentraba por las persianas de la habitación de Ritsu. Se encontraba con su melena alborotada, pero aún así luciendo bien. Se veía linda apesar de eso.
-Ah! Cómo odió el sol, debería desaparecer, o por lo menos no meterse por mi ventana.
Se levantó, camino descalza hacia el tocador,cepilló sus dientes, acomodó su cabello, y se despojó de su pijama de short corto y playerita de tirantes, quedando sólo con su ropa interior, camino hacia su pequeño vestidor y tomo la ropa que usaría ese día, tomo unos leggings negros satinados, una blusa blanca lisa sin ningún estampado, un chaleco de mezclilla, se acercó a su cama se sentó y se puso unos converse blancos sin tobillero.
-tengo hambre, veré que hay en el refri.
Se acercó, tomo un cartón de leche, y agarro la caja de cereal que se encontraba en su alacena, lo sirvió en un bowl.
Encendió el televisor y se sentó en uno de los bancos de su barra, mirando de frente la tv. Comió su cereal y llevo su bowl al fregador. Regreso al tocador y volvió a acomodarse.
-bien, ya es hora. Busco sus llaves y su morral. Se aseguró de cerrar bien su puerta y se dirigió a su trabajo.
Iba bajando por las escaleras, vio que un camión de mudanzas había llegado... Trato de ver quien había llegado a los departamentos pero no lo logro, y se fue al trabajo.
-buenos días mugí-san.
-hola, ricchan, como estas? Desvelada? ... Mugí río un poco.
-pues no tanto, era tarde pero no lo suficiente.
-que bueno, que descansaste.
Mugí ya estaba acomodando las mesas del establecimiento, Ritsu fue de inmediato a ponerse su traje de maid.
Llegaron las demás chicas, y terminaron de acomodar todo, limpiaron un poco, ya mugí había abierto las puertas.
Ese día parecía un poco lleno de gente, a mugí le encantaba que hubiera gente, observo que a las chicas les costaba trabajo atender a tantas personas.
-una chica de cabello negro y ojos color gris entro, llego a la caja.
-buenos días, deseó por favor un capuchino por favor.
Megumi la observo, realmente era hermosa.
-Buenos días, claro... Para aquí o para llevar?
-mmm, para llevar por favor.
-claro, un momento.
Megumi tomo la cuenta, y le entregó su capuchino, observo el como se alejaba del lugar.
El día transcurrió y le fue muy bien a las chicas. Llegaron las seis y cerraron, realmente habían tenido clientela ese día.
Ritsu se dirigió a su casa, aún tenía la duda de quién se había mudado.
Subió a su departamento y dejo sus cosas para solamente tomar sus llaves.
Recordó que solo los departamnto estaban desocupados, decidió ir al 7.
Iba subiendo, pero en ese instante iba bajando una chica de cabellera negra, con una especial belleza, y ojos color gris, delgada y un poco más alta que ella. Llevaba puesto uno blazer negro, una blusa de cuello redondo negra, pantalones de mezclilla entubados que llegaban un poco arriba de sus tobillos, y zapatillas blancas. Paso a un lado de Ritsu. La detuvo.
-hola!
Ella volteo sorprendida, con la estruendosa voz.
-hola...
-debes de ser la nueva vecina, he visto la mudanza esta mañana.
-si, soy yo... Mucho gusto.
-Ritsu Tainaka
-Mio Akiyama.
-mucho gusto. Yo vivo en el apartamento 6
-oh, debajo del mío
-si, en ese mismo, digo... Por sí necesitas algo, ahí estaré.
-oh, muchas gracias, la verdad si... Acabo de mudarme, hace mucho que no estaba en Japón.
-oh, eres extranjera?!
-no, mis padres tenían un trabajo en Londres, así que vivíamos allá, pero pues yo quería regresar y pues aquí estoy.
-oh! Ya veo.
-y adonde te dirigías? Se atrevió a Preguntar Ritsu, ya que la vio muy hermosa en la forma en que se veía vestida, aún que la persona lo era en sí.
-pues en realidad, iba a caminar un poco y explorar los alrededores, y a comprar algo de comida para llenar un poco mi cocina.
-si quieres te acompaño! Digo te puedo decir que hay en cada establecimiento cercano a aquí.
-enserio? Sería perfecto, claro que sí. Le respondió con una sonrisa muy amable.
Ambas bajaron por las escaleras, Ritsu le dio un pequeño tour por los alrededores.
A mío le encantó que hubiese un parque cerca, le agradaba el hecho de que pudiera tener naturaleza aunque sea en un pequeño lugar.
-mío! Que te parece sí vamos a comprar algo de beber o comer y nos sentamos un rato en las bancas del parque.
Mío se sorprendió de que en ese rato ya la hubiera llamado por su nombre, pero ella también lo hizo.
-Claro... Ritsu...
Ambas se acercaron a una máquina expendedora y tomaron un par de bebidas calientes.
-oh, delicioso, pero no es igual al que preparan en la cafetería en la que trabajó.
-trabajas en un café?
-si, en un maid café!
-enserio? WOW, en la mañana fui a uno... En unas cuantas calles cerca de mi trabajo.
-si, enserio? Tal vez es donde trabajo... Es un establecimiento con un logo en forma de taza.
-si, fue ese.
-enserio? Ritsu dio una pequeña risita.
Terminaron sus bebidas y de platicar un poco y se dirigieron a un local y mío compro las cosas necesarias que requería. Ritsu la ayudo con los empaques y regresaron a sus departamentos.
Mío abrió la puerta y la invito a pasar, dejaron las bolsas en el comedor y mío fue sacando cada una de sus cosas para acomodarlas.
Mientras Ritsu observaba el desordenado departamento.
-disculpa que esté un relajo. Pero ya sabes ... Me acabo de mudar.
-no te preocupes, te comprendo.
Mío agradeció la ayuda a Ritsu. Ritu se ofreció a ayudarla si requería ayuda y esta aceptó, pero le dijo que otro día, ya que era un poco tarde, cerca de las once de la noche.
Ritsu se despidió, y le dio un beso en la mejilla. Cosa que le pareció raro. Nunca lo hacia.
Mientras tanto en otro lugar estaba yui en su casa, con azusa viendo una película, ya habían quedado en mirarse ese día, pero azusa le sugirió a yui quedarse en un lugar tranquilo, ya que su trabajo la tenía exhausta, su jefe, o más bien el jefe del departamento de diseño se estaba pasando un poco con los bocetos y trabajos que estaba pidiendo, puesto que la publicación de ese mes ya estaba por terminar, y tenía que ir a imprenta.
