Había que tomarse un tiempo para respirar entre tanta tensión... Venga, coged aire que viene la segunda parte del cap:
Algo cruzando velozmente por su lado le obligó a desviar la mirada. Dark Nation había saltado del sofá y atravesado la habitación, presa del pánico, y ahora se escabullía por la puerta, que se abrió sola dejándole escapar. Justo después, un estridente sonido inundó la sala; el redoble inconfundible de una alarma de incendios. La explosión, si bien fugaz, había tenido la suficiente potencia para hacerla saltar. Y una inesperada lluvia comenzó a caer dentro del despacho.
A través de la cortina de agua, Cloud pudo ver cómo Rufus alzaba la cabeza, recibiendo esa lluvia con un suspiro. Luego, con aire agotado, le dio la espalda y se dirigió hacia su mesa. Cloud, todavía sobrecogido, le contempló en silencio mientras ambos se iban empapando poco a poco.
Shinra apoyó sendas manos en el escritorio, agachando la cabeza. El agua echando a perder sus papeles y todo el mobiliario del despacho no parecía inquietarle. Sus ojos recayeron en los restos del vaso roto. Se miró la mano derecha llena de cortes de cristal; el agua hacía discurrir la sangre con mayor fluidez. La contempló unos segundos, sorprendido de lo poco que le dolía. Y con mirada ausente se dirigió de nuevo hacia el mueblebar, como si todo lo que le importara fuera el haberse quedado sin trago que tomar. Sacó otra botella, otro vaso y se sirvió, ignorando la lluvia que caía sobre él y en el recipiente. Pero cuando fue a llevárselo a los labios, una mano le detuvo.
Con un amago de sorpresa en la mirada, observó unos dedos cerrados en torno a su muñeca y siguió la trayectoria del brazo hasta su dueño. Sus ojos se toparon con los de Cloud. Pequeñas gotas de agua se agolpaban en los mechones de su puntiagudo flequillo y caían sobre su rostro. Aquellos ojos de Mako mostraban una expresión inquieta. Rufus le devolvió una inquisitoria y molesta. Para su asombro, lenta y cautelosamente, Cloud le arrebató la copa con la otra mano. Y ante la atenta mirada de Shinra, se la llevó a la boca y bebió un generoso trago, torciendo al instante el gesto con repulsa.
—Joder… —exclamó ante el fuerte sabor— ¿Tienes el esófago de plomo o qué?
Rufus siguió sin apartar la mirada de él, desconcertado con su comportamiento tan dispar. El sonido de la alama de incendios seguía invadiendo la habitación, al igual que la lluvia que expulsaban los detectores de humo. Ahora llovía tanto fuera como dentro del despacho. Pero nada de todo eso era merecedor de atención para el presidente. Sus ojos se concentraban únicamente en Cloud, observando cómo dejaba la copa sobre el mueblebar y se acercaba un poco más a él.
—¿Qué haces? —inquirió Rufus con recelo.
El ex-SOLDADO ignoró la pregunta. Rodeó el cuello de la botella aún en manos de Rufus y tiró de ésta con sutileza para que la soltara. Shinra, intrigado, terminó cediéndosela. Cloud la dejó junto al vaso, siempre con movimientos lentos y prudentes, como si se hallara frente a un tigre. Buscó los ojos de Rufus y aproximó su rostro despacio, ladeando la cabeza. El contacto entre sus labios no fue más que un suave roce. Un ligero regusto a alcohol se apreciaba en los del ex-SOLDADO. Rufus sintió un dulce escalofrío que le hizo cerrar los ojos y rendirse a ese beso. Alzando la zurda, atrajo la nuca del joven.
Lejos de la percepción del contrario, el corazón de Cloud latía desaforado. Un suspiro interior de alivio se dejó ver en sus hombros cuando observó que su estrategia había funcionado. Tras la explosión, su prioridad estaba en tranquilizar a Rufus antes de que terminara por volar todo el edificio. Y lo primero era evitar que siguiera bebiendo. A juzgar por su estado y el pestazo a alcohol que emanaba, llevaba más copas encima de las que hacían falta para tumbar a un hombre adulto, por lo que esperar a que perdiera el conocimiento no era un opción. Y lo segundo, conseguir que olvidara aquel arrebato de furia. Tal vez aún estaba a tiempo de reparar la sentencia que Shinra había dictado sobre sus compañeros y sobre él. Sólo tenía que darle lo que quería… Esperaba que ahora la borrachera jugara en su favor.
Por el momento parecía ir bien. Rufus se había entregado al beso con complacencia y saboreaba los labios de Cloud absolutamente encandilado. Ni siquiera la puerta abriéndose de golpe y la irrupción de una persona en el umbral distrajo su atención.
—¡Presidente! —La voz alarmada de Tseng se hizo oír por encima del sonido de la alarma— ¿Qué ha ocurrido? ¿Está usted b…?
—¡Largo! —bramó el aludido, separándose de la boca ajena lo justo para hacerse oír.
El atónito Turco necesitó varios segundos para asimilar la extraña escena, pero tuvo que verse obligado a obedecer aquella orden antes de enfurecer a su jefe. Despareció volviendo a cerrar la puerta y dejándolos a solas.
Cloud, azorado, bajó la cabeza liberando un jadeo. Notó el agua discurrir por su rostro empapado. Sus ojos se toparon con el cuerpo de Rufus, prácticamente visible bajo la calada camisa. Pudo notar su respiración agitada en la manera en que se movía su torso. La suya no era muy distinta; no sabía qué esperar ni cómo manejar a un Shinra en un estado de embriaguez tan potencialmente peligroso como aquel. Por suerte, parecía que la mezcla de sus besos y el agua fresca habían logrado sosegar a Rufus lo suficiente. Le escuchó soltar una leve risa despectiva.
—Hmf… Experto en ser inoportuno —masculló, notando el acongoje de Cloud y tomándolo por timidez.
La alarma y el chaparrón cesaron de repente; ambos elevaron la mirada comprobándolo con alivio. Shinra desvió entonces su atención a su mano herida, tomándosela entre la otra y evaluando su estado. Lucía un par de cortes limpios en la palma y en dos dedos, nada grave, pero el sangrado era profuso. Había dejado marcados sus dedos en el vaso. Alcanzó del propio mueblebar una blanca servilleta de algodón y procedió a envolverla con ésta. Para su sorpresa, una vez más los dedos del ex-SOLDADO le detuvieron. Rufus le miró con asombro mientras comprobaba cómo el joven usaba el paño para limpiarle la sangre, antes de comenzar a vendar su palma con una seguridad que evidenciaba práctica. Como buen mercenario que era, muchas heridas debía haber tratado peores que aquella.
—Ahora ya puedes decir que tú sí has visto sangrar a Rufus Shinra —bromeó él mismo amargamente. Cloud apenas manifestó escucharle.
Realizó un nudo poco apretado y evaluó el resultado. Mientras lo hacía, un anonadado Shinra no podía despegar los ojos de él. Cuando iba a retirar sus manos, Rufus le agarró de la muñeca con la misma extremidad vendada y acarició gentilmente su mejilla con la otra ante la intrigada mirada de Cloud. El presidente se perdió en aquellos hermosos y brillantes ojos que le tenían embrujado. Todo el enfado y la cólera de hacía unos instantes parecía haberse disipado.
—¿Qué tengo que hacer para que me ames? —susurró obnubilado. Fue a besarle pero, esta vez, Cloud le rehusó ladeando la cabeza. Rufus no se rindió, atrayendo su rostro— Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, Cloud… —insistió mirándole con adoración. Acarició su mejilla suavemente con el dorso de la mano sana— Tan sólo… Te pido a cambio que me ames… Que me dejes… poseerte…
La voz de Rufus sonaba anhelante. Un temblor involuntario sacudió al ex-SOLDADO.
—Tienes un concepto muy equivocado de lo que es querer —susurró con queda voz.
—Yo sólo sé —Rufus le tomó de la nuca para obligar a sus ojos a enfocarle. En su mirada había deseo. Uno oscuro y perturbador que hizo a Cloud estremecerse— que no soporto que me pongan ante los ojos algo que no puedo tener… Cloud —Tomándole del rostro con sendas manos, buscó sus labios, jadeando sobre ellos sin llegar a tocarlos—… Nunca… Había deseado poseer algo con tanto anhelo. Tú… Me desesperas, me vuelves loco… Es un hambre la que siento de ti… Que no podré saciarla hasta sentir que me amas.
—Tú no sabes lo que significa eso —reprochó Cloud en voz baja. Tomó las muñecas de Rufus y apartó sus manos de sí. Evitó mirarle mientras trataba de alejarse de él. Su atmósfera era abrumadora, le asfixiaba y le inquietaba esa forma de agarrarle, como si temiera que se fuera a escapar—. Tú, que mientras el cadáver de tu padre aún estaba caliente, lo apartaste para sentarte en su silla y proclamarte presidente. Jamás había visto una frialdad así en nadie… Es incompatible con querer.
Shinra emitió una leve risa desdeñosa.
—Si hubieras conocido a mi padre como lo hice yo, tampoco le habrías llorado, créeme… —gruñó con desprecio, sonriendo amargamente. Inclinó su rostro en busca de los ojos contrarios, lanzándole una mirada frívola— ¿Acaso eres tú un experto en querer?
Los ojos de Cloud se clavaron sobre los de Rufus con intensidad unos segundos, pero acabó apartando la mirada con dolor. Era inútil gastar saliva cuando ni siquiera comprendía el terrible calvario que le había hecho sufrir. Logró deshacerse finalmente de sus manos y alejarse, marcando distancia y respirando profundamente.
Shinra se lo permitió, observándole en silencio. Ya estaba evitándole otra vez… Como si detestara tenerle cerca. Pero él sabía que no era veraz todo lo que el terco ex-SOLDADO trataba de mostrar… Y podía conseguir que lo reconociera. Decidió probar otra estrategia.
Tomó con la mano sana la copa que Cloud le había arrebatado; en ella aún se apreciaban las huellas de sus dedos ensangrentados. Se acercó hacia donde estaba él, despacio. Sus pies chapotearon en los pequeños charcos que los detectores de humo habían dejado.
—¿Te resulto atractivo? —inquirió de repente. Cloud permaneció de espaldas, sin responder. Shinra tan sólo apreció sus hombros tensarse— De todas las cosas que se dicen de mí, sólo una es buena: que soy… agradable a la vista. Dime… ¿te parezco agradable a la vista, Cloud?
Los pasos de Shinra se acercaban lenta pero incesantemente. Cuando llegó a su altura, se quedó a su espalda, rozándole el cuello con la respiración.
—Sé que sí… —musitó con un tono más bajo. Percibió el nerviosismo en el cuerpo de Cloud— Lo noto cuando no te fuerzo… Te estremecen mis besos y mis caricias —Alzó la mano y deslizó el dorso de los dedos por su deltoides. Inmediatamente, Cloud le esquivó y caminó hacia otra esquina del despacho. Pero esta vez, Rufus no le dejó huir. Le persiguió hasta que el ex-SOLDADO topó con una pared bloqueándole el paso y, al girarse, con Rufus cortándole la retirada. Shinra frustró su último intento de escapar apoyando una mano en la pared, cercándole con el brazo y su cuerpo—. Intentas disimular… Pero no me engañas —Cloud le rehuía la mirada. Rufus insistió inclinándose hacia él— Mírame… ¿Te excito?
Su aliento indició directamente en la cara de Strife, quien arrugó el gesto y le miró con desagrado.
—Me das asco —masculló molesto.
—Mientes… —Rufus no se dio por vencido. Aproximó más su cuerpo al de Cloud— Sabes que sientes algo por mí más fuerte que el odio, pero te da miedo reconocerlo, ¿a que sí?
Cloud se estaba poniendo realmente nervioso. Sus ojos incidieron sobre la camisa mojada de Rufus y un escalofrío le obligó a cerrarlos. No era normal que Shinra lograra alterarle tanto. Sentía ganas de huir, de escapar de él, pero temía provocarle un nuevo arranque de ira. No obstante, cuando Rufus se aproximó a besar su cuello, no pudo soportar más esa agobiante presión y le empujó, escabulléndose por debajo de su brazo. Sin embargo y a pesar de la embriaguez, Rufus fue más rápido que él y logró agarrarle del brazo antes de que se escapara.
—¡Ni se te ocurra darme la espalda, Cloud! —Le sacudió mientras gritaba.
Los ojos de Shinra volvían a mostrar un peligroso enfado. Le fulminaban mientras apretaba la copa en su mano izquierda y le clavaba los dedos de la diestra en el brazo, sin aparente dolor a pesar de los cortes. Cloud no pudo evitar sentir el temor de que aquel vaso fuera a estrellarse ahora sobre él. Cuando Rufus tiró de su brazo para atraerle, ese miedo se intensificó… Pero con lo que se encontró fue con el rostro del presidente a centímetros del suyo, mirándole fijamente…
—Sí… Esa cara de terror —murmuró Rufus, manifestando algún pensamiento propio en voz alta. Soltó su brazo y le agarró de la mandíbula como solía hacer, con rudeza. Su mirada se perdió en los ojos de Cloud, cavilando para sus adentros—… Todos me miran así —susurró con voz queda, abstraído. No dejaba de mirarle como si pudiera leer en sus ojos algo que sólo él sabía. Cloud aguardó inquieto. Rufus aflojó el agarre y deslizó las yemas de los dedos por su piel, acariciándola hasta reunirlos en su mentón. Su expresión se suavizó y negó levemente con la cabeza—… Pero no tú. Tú no… me mires así.
Y con aquel dictamen, reclamó sus labios con la mayor suavidad jamás mostrada. Le besó cándida y dulcemente, mientras su mano iba deslizándose por todo el torso empapado del ex-SOLDADO para acabar rodeando su cintura. Le estrechó contra su cuerpo con un solo brazo con una delicadeza sin precedente. Era la primera vez que parecía no estar actuando. Cloud mantuvo sus brazos en el aire y la tensión de su cuerpo hasta que se cercioró de que Rufus no le haría daño. La lengua de Shinra acariciaba su boca, sus labios le buscaban con gentileza. Era tal la suavidad de aquel beso que terminó haciéndole ceder. Cloud cerró los ojos y correspondió a ese contacto. Y despacio, acabó posando las manos sobre los hombros de Rufus.
No estaba del todo seguro de qué habría cruzado por la cabeza de Shinra, pero le había salvado de su ira. Y decidió abrazar esa fortuita circunstancia, invadido por un sentimiento de alivio esperanzador, confiando en poder así aplacar del todo a Rufus.
Con la misma suavidad con que acudió a ellos, el presidente se separó de sus labios, exhalando sobre éstos un suspiro de goce. Ahora que sus cuerpos estaban tan juntos, podía percibir el agitado ritmo del corazón contrario. Todavía estaba nervioso… No se lo reprochó. Cuánto debía haberle asustado… Aflojó un poco su abrazo dejando entre ellos un espacio que le permitiera interponer la copa que aún portaba en su zurda. Solo que esta vez no bebió; se la ofreció a Cloud. Éste la observó un momento con desconcierto y acabó sujetándola cuando Rufus insistió. Sostenida por los dedos de ambos, el ex-SOLDADO se la llevó a los labios y tomó un pequeño sorbo bajo la mirada y la guía de Shinra.
Apenas la apartó de su boca, Rufus se lanzó a sellar sus labios sin darle tiempo casi de tragar. Cloud emitió un leve quejido abrumado antes de ser capaz de corresponder a ese beso. No pudo impedir que un pequeño reguero de licor escapara por la comisura de su boca, que fue recogido por la lengua de Rufus instantes después, retomando el beso al volver a sus labios. Shinra saboreó su boca por entero, degustando el whisky en sus carrillos, su paladar, su lengua y sus dientes, no dejándose un solo rincón sin explorar. Su brazo estrechaba el cuerpo del ex-SOLDADO contra el suyo, sus ropas mojadas se pegaban la una a la otra y las manos de Cloud se aferraban a sus hombros como si temiera caer. Embelesado por el ardor, Rufus dejó que su mano cediera al peso de la copa, bajándola distraído, apenas sí escuchando el sonido que produjo un chorro de licor incidiendo sobre la alfombra, previo al del vaso al caer sobre ésta y salir rodando. Sin perder un instante, su ahora libre mano se unió al abrazo.
—¡Hung! —Un quejido ahogado escapó de la boca de Cloud cuando Rufus le empujo contra la pared. Las manos de Shinra le recorrían como culebras mientras su boca aún bebía de la de él, insaciable. Un hormigueo comenzó a correr por sus labios y al instante sintió que le faltaba el aire. Trató de detener esas manos, pero éstas no se rendían y él no se atrevía a ejercer más fuerza. Era como colgar de un acantilado por hilos cuyos extremos sostenía Shinra. Deseaba zafarse de él y al mismo tiempo sabía que, por su bien, no debía hacerlo.
Los dedos contrarios se colaron bajo su empapado jersey y encontraron su piel fría, deslizándose por ella con hambre, entretanto otro apetito era saciado en su cuello. Conteniendo sus jadeos, Cloud aferró la chorreante camisa de Rufus entre sus nudillos blancos mientras éste se le echaba más y más encima, sin brusquedad pero imparable. Apenas dejando espacio entre sus cuerpos, Shinra levantó la prenda de Cloud hasta su pecho y buscó uno de sus pezones para lamer y mordisquear con ardor. El ex-SOLDADO aferró inconscientemente la cabellera rubia del presidente, jadeando acosado por su pasión. La otra mano la terminó echando a la pared, buscando algo a lo que agarrarse cuando Rufus, ávido de más contacto, le separó las piernas para colarse entre ellas y empujar su pelvis. Un gruñido de placer escapó de la boca de Shinra.
—Aahh… Cloud… —gimió su nombre contra su piel mientras deslizaba una mano al interior de sus pantalones, acariciando sus glúteos con deseo. Strife rodeó sus hombros con un brazo, aferrándose a él— Eres… tan jodidamente perfecto… —Continuó succionando sus pezones y mordiendo sus costillas con anhelo—… Cómo echo de menos tenerte a mi lado por las noches… No sé cómo voy a poder alejarme de ti dos semanas… Si hasta cuando me cabreas te deseo tanto…
Una punzada de temor estremeció el corazón del ex-SOLDADO al recordar aquel asunto. Y resistiendo el arranque de pasión de Rufus, se atrevió a indagar lo que esas palabras ocultaban.
—¿Qué vas… a hacer con los demás?
—Ellos no me importan nada… —susurró Shinra volviendo a erguirse para mordisquear su oreja. Cloud se arqueó con un violento escalofrío y cerró los ojos con fuerza. Rufus le abrazó de nuevo estrechándole casi amorosamente—… Sólo me importas tú… —jadeó en su oído.
El alcohol y la excitación jugaban un papel importante en aquellas palabras tan sinceras que escapaban de los labios del presidente, que en otro momento habrían sido ahogadas por su orgullo. Si bien aquel estado podía serle tan beneficioso como perjudicial, Cloud comprendió que sólo tenía esa oportunidad.
—Pues… Hazlo por mí —rogó. Su voz estaba teñida de un deje de temor. Pues esa jugada podía salirle exitosa o funesta.
Rufus se separó de él lo justo para mirarle a los ojos. Su rostro aún estaba húmedo del reciente chaparrón, lo que acentuaba la rojez de sus ojos y la palidez de su rostro. Era como ver la auténtica cara que aparecía tras el maquillaje de quien Cloud sabía que era en verdad Rufus Shinra. El míster Hyde oculto en el siniestro doctor Jekyll. Pero aquellos aterradores ojos mostraron suavidad cuando una sutil sonrisa se dibujó en los labios de su portador.
—¿Por ti? —repitió con una voz ronca por la pasión. Su cuerpo le aprisionaba completamente contra el muro, encajado entre las piernas abiertas de Strife, mientras examinaba su rostro minuciosamente— ¿Y no preferirías pedirme que no te entregue a Hojo… hm?
El ex-SOLDADO le miró a los ojos, anhelante, mordiéndose el labio sin saber qué contestar. Sentía los latidos de su corazón en las sienes. Shinra notó su angustia y sonrió más ampliamente, tomándole del rostro con suavidad y juntando sus frentes, aproximando sus ojos tanto que a Cloud le dolían de tratar de enfocarle.
—Tan altruista siempre… Cuánto te consume ser tan noble. Está bien —susurró Rufus clavando sobre él una mirada aguda y penetrante—. ¿Vas a portarte bien? ¿Serás un buen chico mientras yo no esté?
—Sí… —musitó Cloud cerrando los ojos. Sintió los labios de Rufus rozar su otra oreja.
—¿Y no vas —Mientras hablaba, su mano derecha comenzó a desabrocharle el pantalón—… a volver a ponerte chulito conmigo?
—No… —respondió conteniendo un jadeo. La mano de Rufus tiraba de su prenda inferior con insistencia, introduciendo la mano de nuevo en sus glúteos.
—Voy a confiar en ti —Rufus presionó con su rodilla entre las piernas del joven, arrancándole un quejido ahogado—… por última vez —Se separó de su oído para mirarle a los ojos. Clavó en él una mirada al tiempo suave y mortífera. Le acarició el rostro de nuevo hablándole muy despacio—. Y como traiciones mi confianza… Se acabó. Morirán todos. ¿Lo has entendido?
—Sí…
Shinra esbozó una pérfida sonrisa. Con el pulgar, tiró suavemente de su labio inferior obligándole a abrir la boca mientras le observaba obnubilado.
—Dime que te bese… —ordenó en voz baja.
Cloud se quedó mirando unos instantes esos perversos ojos nublados por el alcohol, leyendo en ellos la crueldad que destilaba su dueño. Aquello era lo que más le gustaba a Rufus: dominarle. Y en ese instante, era consciente de que obedecería cualquier orden que le diera. Cloud cerró los ojos, sometiéndose interiormente a aquella humillación que tanto odiaba.
—Bésame.
La boca de Shinra acudió de inmediato a por la suya. Frotó su cuerpo contra el de Cloud mientras se deleitaba con aquel beso, sobándole intensamente con sendas manos. No duró mucho, sin embargo; los labios de Rufus en seguida buscaron nuevos horizontes que recorrer. Se despegó de su boca pellizcando su labio inferior al hacerlo y trazó un camino de besos por todo su cuello, esquivando su jersey arrebujado a la altura de las clavículas para continuar por su pecho. Sus manos transcurrieron a la par deslizándose por sus costados, recorriendo entre los dedos sus costillas. Terminó arrodillándose en el suelo frente a él cuando alcanzó su vientre. Ancló las manos a los bordes de su pantalón aflojado y lo arrastró despacio por sus caderas llevándose también los calzoncillos. Cloud apoyó sendos brazos en la pared para cargar sobre ésta todo su peso mientras observaba sin perder detalle lo que ocurría más abajo de su ombligo.
Rufus acarició con escarnio sus glúteos con la diestra mientras la zurda tomaba su miembro. Lo envolvió entre los dedos y acarició enérgicamente mientras se dedicaba a mordisquear y lamer sus coxales. Un respingo involuntario sacudió al ex-SOLDADO y provocó una aviesa sonrisa en el rostro de Shinra. Elevó la mirada para encontrarse con los turbados ojos contrarios y susurró con voz grave:
—Pídeme que te la chupe.
Un intenso rubor impregnó el rostro de Cloud mientras su cuerpo se sacudía con su irregular respiración. No se encontraba en la mejor situación para desafiar a Shinra; más en sus manos no se podía hallar. Y aquellos viles ojos le decían que él también lo sabía.
—Chúpamela —susurró no sin esfuerzo.
El presidente cerró sus dedos en torno al miembro de Cloud ejerciendo una leve presión, mientras su mirada insistía con perfidia sobre los ojos del ex-SOLDADO.
—… Rufus —añadió Shinra a la orden.
Cloud tensó todo su cuerpo ante la presión, cerrando las mandíbulas. Un ligero temblor le sacudió. Sentía ganas de morirse al oírse pronunciar unas palabras que en la vida creyó que escucharía salir de su boca:
—Chúpamela… Rufus.
Cerró los ojos, buscando abstraerse de esa realidad. Pero la realidad le trajo de vuelta de un tirón cuando sintió su falo envuelto por un calor y humedad que le erizaron el vello de todo el cuerpo. Pegó una sacudida y sus dedos se aferraron a la pared como garras, cual felino tratando de clavar las uñas. Shinra engullía su miembro y lo masajeaba con la mano a la vez de un modo grotesco y lascivo. Su otra mano entretanto se deleitaba acariciando los glúteos del joven ex-SOLDADO. Un escalofrío sin igual, que hasta le provocó un temblor, se extendió desde su bien atendida entrepierna y recorrió todo su abdomen hasta el pecho en una fracción de segundo. Cloud golpeó su cabeza contra la pared a causa de ello y liberó un jadeo involuntario. Aquello pareció espolear a Rufus, cuyos favores al sexo del joven eran de lo más entregados. La lujuria que sentía provocada por el cuerpo expuesto del ex-SOLDADO estimulaba sus ansias de devorarle entero y de verle gemir de placer. No contaba con el fármaco mágico que lo había logrado la última vez, pero ello no le desalentó.
Cloud se derretía poco a poco en sus manos. Las piernas no le sostendrían de no ser por la pared que le aguantaba. El agua que le había dejado empapado hacía escasos minutos ya apenas se evidenciaba más que en su ropa, evaporada por el calor que iba aumentando en la habitación. Sin cesar en sus ansiosas atenciones, Shinra concluyó su afán de bajar los pantalones del joven hasta los tobillos. Separó su boca del sexo de Cloud tan sólo para ensalivar a conciencia sus dedos, realizando esta tarea con los ojos fijos en el semblante tembloroso del joven. Acto seguido deslizó esta mano entre sus piernas, tanteando la entrada oculta entre los glúteos del ex-SOLDADO e introduciendo un dedo en ella despacio. La tensión en el cuerpo del joven se elevó notoriamente.
—Ngh… Rufus…
—Ssshh… —le acalló el aludido ante la mirada suplicante que recibió del contrario. E ignorando su rigidez e incomodidad, retomó la felación a la par que tres dedos de su mano se iban introduciendo poco a poco y dilatando el orificio de Cloud. Éste acabó tomando entre los dientes su jersey arrebujado para aguantar el trance.
Con un hondo jadeo, Shinra se sacó su miembro de la boca dando por finalizada aquella tarea, no sin antes recorrerlo una última vez con la lengua, admirando la longitud y dureza que había adquirido. Se incorporó despacio, muy despacio, realizando con sus manos el mismo camino que habían trazado al bajar, esta vez en dirección contraria. Las subió hasta sus axilas y desde ahí tomó sus brazos, alzándoselos con delicadeza y sujetándoselos a la pared en alto. Sus rostros volvían a estar muy próximos. El azul pálido y penetrante de Shinra se clavaba en los orbes estremecidos de Cloud. Rufus pegó su cuerpo al del ex-SOLDADO y se deleitó con un nuevo y recreado beso, antes de dejar libres sus brazos. Pues precisaba de las manos para abrir su pantalón y sacar su endurecido y anhelante miembro. Juntó bien sus cuerpos, empujando las rodillas de Cloud para que se separaran y le dejaran sitio. A pesar de no ser la postura más idónea ni la más accesible, Shinra se afanó en buscar la entrada entre sus glúteos guiándose con la mano, empujándole cada vez más impaciente. Cloud llegó a pensar que no lo lograría y terminaría girándole cara a la pared para tener mejor acceso. Pero aferró con sorpresa su camisa empapada entre los dedos cuando sintió al fin el duro sexo de Shinra penetrar en sus entrañas.
—¡Aagh…! —emitió un quejido que pronto se esforzó en acallar. Oyó a Rufus emitir un profundo jadeo triunfal. El presidente terminó de sumergirse en su interior y le abrazó de nuevo, comenzando a embestirle.
Las acometidas eran intensas y lentas, profundizando en cada una de ellas. Rufus empujaba las caderas contra la pelvis del ex-SOLDADO torpemente, jadeando de goce por cada vez que entraba. La postura bípeda y las piernas poco separadas de Cloud hacían que la estrechez de su interior fuera mayor de lo habitual, proporcionándole un placer sin parangón. Extasiado, mordía el cuello, hombro y oreja de Cloud, quien, con los ojos y las mandíbulas cerrados, alzaba la cabeza por cada embestida conteniendo sus gemidos de dolor.
—Aah… aah… Cloud… ah, joder, Cloud… —jadeó Rufus sobre su oído, lamiéndolo después ávidamente, arrancándole un alto gemido por la impresión.
—¡Aaah! —Cloud sacudió la cabeza alejándose de esa apasionada lengua, estirando el cuello para darle a Shinra un nuevo blanco en que centrarse. Seguía sin poder soportar aquello. Rufus pellizcó su lóbulo con los dientes, tironeando de su oreja embriagado de pasión antes de comenzar a devorar amorosamente su cuello.
Una mano bajó a atrapar una de las nalgas del ex-SOLDADO, apretándola entre los dedos con fervor. Se deslizó luego por el muslo, tirando de éste ligeramente hacia arriba.
—Abre más las piernas —La ronca voz de Rufus, teñida por la pasión, arañó su oído con urgencia.
—No puedo… —gimió Cloud con ansiedad. Los pantalones por los tobillos no se lo permitían.
Rufus, impaciente, salió de él, provocándole casi una caída por el temblor que recorrió sus piernas. A continuación rodeó su cintura con los brazos y le atrajo mientras retrocedía, para luego echarse al suelo, arrastrándole consigo. Cloud procuró no tropezar mientras se situaba sobre el cuerpo de Shinra y éste le liberaba una pierna de las perneras del pantalón, forcejeando con su bota sin perder tiempo en quitársela. Jadeando y sintiendo su interior arder, Cloud aguardó entretanto Rufus le recolocaba, tumbándose él por completo en la alfombra mojada con las piernas flexionadas. Tomó su miembro erecto e impaciente, que parecía buscar por sí mismo la entrada del ex-SOLDADO, y lo dirigió a ésta de nuevo sujetando a Cloud de la cintura. Cuando volvió a introducirse en él, elevando la pelvis, una brusca descarga eléctrica recorrió la espina dorsal del joven.
—¡Aaaaah! —Arqueó la espalda con un alto gemido, tensando toda su musculatura. La piel se le estremeció de la cabeza a los pies y la vista se le nubló por unos segundos. Y cuando logró recuperarla y bajar la mirada… lo que enfocó hizo que sus ojos se abrieran con atención.
Su mano derecha había ido a apoyarse en la clavícula de Rufus y sus dedos le rozaban la garganta. Era una imagen que le había perseguido en sueños muchas veces. Y su instinto actuó por sí mismo cuando cerró la mano en torno al pálido cuello de Shinra.
El tiempo se paró. La respiración de Cloud había cambiado. Ya no jadeaba; era profunda y tensa. También su mirada era distinta. En sus ojos brillantes como zafiros había una oscura intención. No tardó ni dos segundos más en unir su otra mano a la primera. Shinra se había quedado inmóvil. El fulgor de la chimenea creaba ilusión de movimiento en ambos cuerpos.
Lo había deseado tanto tiempo… Esperando la ocasión perfecta, esa oportunidad… Juró que si alguna vez tenía la garganta de Shinra entre sus manos no se lo pensaría. La posición era además idónea, conteniendo con su cuerpo y su peso cualquier intento de escapar. Y el mando de las esposas estaba en la chaqueta de Shinra… demasiado lejos. Demasiado vulnerable.
El ex-SOLDADO buscó los ojos del presidente sin variar su siniestra expresión, pero el semblante que le devolvió éste no mostraba un ápice de miedo. Como mucho, de ligera sorpresa. Cloud apretó un poco los dedos, forzando que un gemido ahogado brotara de su garganta. Mas no hubo en él alarma. O era increíblemente confiado o estaba demasiado borracho para darse cuenta del peligro que corría. Apretando los dientes tratando de concentrarse sólo en eso y no en el duro falo que le penetraba, Cloud imprimió fuerza a sus manos, notando en seguida una descarga de Mako desde sus grilletes como advertencia. Pero podía soportarla, se había acostumbrado en cierta medida. Sin dejar de mirarle a los ojos, apretó poco a poco, palpando su tráquea y sintiendo su cartílago tiroides clavársele en las palmas. Tal vez con esas esposas no poseyera toda su fuerza de SOLDADO para romperle la garganta, pero tenía la suficiente para asfixiarle; esa era la amenaza que transmitían sus ojos furibundos. Junto con una muda pregunta: «¿Qué vas a hacer ahora, Rufus?»
Shinra no apartó sus ojos de Cloud incluso cuando comenzó a costarle respirar. Abrió la boca e hinchó el pecho en busca de aire, pero de una manera sutil. No parecía asustado en absoluto, ni siquiera intentó luchar. Cloud notó tan sólo cómo sus dedos le apretaban un poco más en las caderas. Y de repente, un suave balanceo de su pelvis le elevó un poco y provocó en él un jadeo.
—¡Aaah…! —El ex-SOLDADO miró a Shinra con sorpresa. No podía creer que acabara de embestirle. Parecía que al muy cerdo lo único que le preocupaba era terminar lo que había empezado. Eso, o es que le ponía que le estrangularan. Y continuó, como si no le importara en absoluto su potencial muerte. Balanceó a Cloud sobre sí moviendo sus caderas suave y lentamente, sin salir de él, tan sólo ahondando la profundidad de su sexo dentro del joven. Y con ello, alcanzado un punto en su interior que le hizo vibrar— Aaaaahhh…
Cloud elevó la cabeza presa de una mezcla de dolor y escalofríos que le dejó estático. Cuando volvió a mirar a Rufus se encontró con sus ojos entrecerrados, su boca entreabierta y una expresión de puro éxtasis. El muy capullo lo estaba gozando. El corazón del ex-SOLDADO latía desmedido y se notaba temblar entero. Se sintió perdido en un mar de confusión y abrumado por una fuerza que parecía tirar de él fatalmente. Esa fuerte sensación le arrastró… Y antes de darse cuenta, tenía los ojos entornados y jadeaba hondamente al son del movimiento de Rufus.
Igual que en su sueño… Como si de una visión premonitoria se hubiera tratado: en un momento tenía la vida de Rufus en sus manos… Y al siguiente se dejaba vencer por sus seducciones y terminaba de nuevo rendido en sus manos.
«Puedes hacerlo si quieres. La cuestión es… ¿quieres?»
Ya no sabía lo que quería… Ni lo que sentía.
Los dedos de Cloud aflojaron su presa. En cuanto la presión se lo permitió, Shinra inspiró una amplia bocanada, tosiendo ligeramente. Acarició los coxales de Cloud sin cesar las embestidas. El ex-SOLDADO gemía con los ojos cerrados y una voz estremecedora. Ya era prácticamente suyo, pero aún faltaba una cosa para coronar esa victoria. Acalorado ante la visión que tenía delante, Rufus se desabrochó la camisa que lucía completamente pegada a la piel y expuso su pecho desnudo. Su zurda se dirigió al lugar donde sus cuerpos se unían y atrapó el miembro de Cloud, comenzando a masturbarlo al son de su vaivén. Una mano engrilletada atrapó su muñeca sin fuerza. Su dueño estaba demasiado ocupado digiriendo las abrumadoras y confusas sensaciones que se agolpaban en su interior. Rufus se deleitó con aquella sensual imagen. Buscó la otra mano de Cloud y la colocó en su pecho; el ex-SOLDADO le clavó las uñas. Y envalentonado por el placer de verle de esa forma, Shinra acrecentó la velocidad de sus penetraciones así como de su mano sobre el sexo de Cloud. El ex-SOLDADO emitió un grito ahogado, pegando un brinco y arañando el pecho de Rufus. Su respiración era ahora histérica; aturdido, ansioso y extasiado de placer por más que no quisiera.
-Ah, ah, ah, ah… -los gemidos rápidos y cada vez más altos de Cloud evidenciaban también dolor, pero anclaba sus manos y rodillas a sus respectivos puntos de apoyo aparentando al mismo tiempo querer huir y desear más. Rufus podía sentir en la dureza de su sexo que se encontraba a un paso de sucumbir al orgasmo. Y a él le pasaba lo mismo.
Su mano masturbaba el miembro de Cloud tan frenéticamente que sus dedos no eran más que un borrón. El ex-SOLDADO encorvó la espalda mientras liberaba sollozos desesperados al son de las cada vez más fuertes embestidas de Rufus. Llegó un momento en que casi no salía de él; sólo cimbreaba su pelvis contra la del otro, alcanzando un goce tan extremo que le obligó a cerrar los ojos y apretar los dientes, echando la cabeza hacia atrás mientras sentía las uñas de Cloud dejarle surcos en la piel. Y cuando los gritos del ex-SOLDADO le indicaron que éste había entrado ya en la corriente del orgasmo, dejó su miembro para aferrar con sendas manos y todas sus fuerzas sus caderas y clavarle contra sí, hundiendo su miembro sin dejar de sacudir la pelvis contra él a un ritmo vertiginoso. Los gritos de Cloud se tornaron tan intensos que Rufus ya no distinguía si eran más de éxtasis o de dolor. Y unió su voz cargada de placer cuando alcanzó al fin el clímax dentro de él con unos últimos golpes en los que sintió las manos de Cloud aferrar las suyas.
—¡NGH! ¡NGH! ¡Nghhhaaaaahh…!
—¡Gaaaaaaaaaaah…!
Tras la explosión de placer casi simultánea, sus profundos jadeos sustituyeron los gemidos previos, llenando el lóbrego despacho. Física y mentalmente agotado y no menos aturdido, Cloud relajó la postura arqueada que había adquirido cuando la tensión de su cuerpo comenzó a abandonarle. Apoyó de nuevo la mano en el abdomen de Rufus, cuya piel estaba ahora impregnada por su semen. Su columna pareció incapaz de seguir sosteniéndole y, entre jadeos exhaustos, fue cerniéndose sobre el cuerpo del otro. Shinra le recibió rodeando su cintura, atrayéndole mientras él, no sin esfuerzo, se incorporaba hasta que sus cuerpos se encontraron a medio camino. El presidente se sentó con Cloud en su regazo y le abrazó íntimamente, sintiendo piel con piel los latidos frenéticos de sendos corazones. Notó cómo éste se apoyaba en su hombro.
—Cloud… — Acarició su espalda con una devoción extenuada mientras evocaba su nombre una vez más de forma casi inaudible.
La lluvia había dejado de golpear los ventanales. Igual que si se tratara de un reflejo de su propio estado de ánimo, las nubes en retirada revelaban un cielo nocturno despejado y calmo, tras la explosiva tormenta antes desatada. La noche había alcanzado su cenit. Tal y como él había logrado el suyo.
Rufus estrechó su trofeo entre los brazos, notando cómo parecía pesar más por momentos. Buscó su oreja entre las brumas del cansancio, el asfixiante calor de la habitación y la embriaguez y susurró triunfante:
—… Jamás dejaré que te marches.
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Fin del decimoquinto capítulo.
Uff, intenso, ¿eh? Espero que os haya gustado, este capítulo me ha dado más de un quebradero de cabeza... Entre problemas de tiempo por asuntos de la universidad y problemas con la inspiración que no quería llegar, he tardado tanto en escribirlo que ha ocurrido lo que trataba de evitar... Me he quedado sin capítulos de reserva . En efecto, este capítulo se ha comido todo mi colchón y a partir de ahora escribo sobre la marcha. Por lo que, si quiero mantener la calidad, no creo que pueda seguir manteniendo el ritmo de actualización semanal. Quiero publicar capítulos bien escritos, revisados y coherentes con la historia. Así que, si en algún momento veo que no voy a llegar a la actualización del jueves que toca, os avisaré en el capítulo previo. Pero de momento, el de la semana que viene está a salvo ;)
Muchísimas gracias a todos los lectores asiduos y los nuevos, ya sabéis si sois dados a leer estas mongoladas que escribo aquí abajo, que os quiero y os adoro con toda mi devoción, y mi musa también. Ya hemos entrado en la segunda parte de Jaque al Rey. Espero que consiga que os siga gustando como la primera ^^ Pero para saberlo, ¡necesito vuestros reviews! ¡Vamos vamos, que mi musa necesita ideas, consejos, opiniones y demases para alimentarse! Un abrazo estrujador para todos, pasad buena semana~
