Volvemos a las viejas costumbres... Es jueves y aquí viene el nuevo cap~ ¡Que aproveche!
Dentro de la habitación, Rufus le esperaba sentado despreocupadamente en la enorme cama con una copa de vino en cada mano. Se había quitado la chaqueta del traje, dejándose el chaleco y la camisa. Al verle entrar, le ofreció uno de los vasos; como un autómata, Cloud lo tomó. Pero no podía despegar los ojos de aquel par de luceros grises que parecían comérselo con la mirada.
¿Qué intención había detrás de esos cristales de hielo?
—¿Ya has encontrado una botella? —inquirió sardónico Cloud alzando una ceja, observando su copa. El otro le devolvió una sonrisa traviesa, señalando con la mirada hacia la mesilla de noche, donde una de éstas, negra y sombría, reposaba abierta.
—Siempre guardo alguna. Y ya que no hemos tomado postre…
Shinra se echó hacia atrás en la cama, dejándole hueco a Cloud. Con la mano libre, buscó su cintura y le atrajo hacia sí, instándole a posar una rodilla en el colchón, entre sus piernas separadas. El ex-SOLDADO se dejó llevar con la guardia no del todo baja, pero innegablemente transigente. Rufus bebió sin apartar los ojos de él, tras lo cual le indujo a hacer lo mismo empujando con el cáliz de su copa el pie de la de Cloud, hacia los labios de él. El ex-SOLDADO aceptó la indirecta y tomó un sorbo. Mientras lo hacía, la palma izquierda de Rufus no dejaba de pasear por su cintura.
Ascendió con ella lentamente hasta su hombro, donde comenzó a retirarle la chaqueta del traje. Cloud se lo facilitó dejando que la manga se deslizara por su brazo; Rufus le cogió la copa cuando tocó hacer lo propio con el otro. Una vez la prenda cayó al suelo, se la devolvió y apuró la suya hasta vaciarla, dejándola luego rodar por el colchón sin mirar a dónde paraba, pues su atención estaba puesta en el cuerpo del joven. Llevó sendas manos a las caderas del ex-SOLDADO y juntó su cabeza al cuerpo de éste, aspirando su olor con pasión. Cloud arqueó la espalda por su agarre, liberando un involuntario jadeo. Comenzó a notar su respiración más acelerada mientras observaba a Rufus abrazándole devotamente, deslizando las manos como serpientes por su espalda y frotando el rostro contra su abdomen. Al instante quedó claro que algo comenzaba a molestar al presidente y le notó buscar con los dedos el enganche del fajín, retirarlo y dejarlo caer también.
Desde ahí, comenzó a desnudarle. Tirando muy despacio de la tela, le sacó la camisa del pantalón y procedió a desabrochar uno a uno los botones. Cloud jadeaba levemente. No sabía de dónde procedían aquellos nervios, pero sintió la necesidad de darle un trago a su copa, retirando sus ojos de Rufus. Aunque irresistiblemente los volviera a centrar en él tras notar el frío contacto de su nariz en el abdomen.
—Nh… —Se le escapó un quedo gemido y descubrió a Shinra sosteniendo ambas solapadas de la camisa con sus manos mientras con los labios trazaba un dibujo de besos y suaves mordiscos por la blanca piel de Strife. Rufus parecía en trance… Como cuando, soltando la prenda, ascendió con sendas palmas abiertas por todo su tronco, ocupado sólo por la negra corbata que pendía floja de su cuello, hasta los pectorales del joven, arrancándole un nuevo y más sonoro gemido— Ngh…
Los témpanos azules de Shinra se clavaron en los zafiros de Cloud. Sin decir nada, llevó la diestra hasta su mentón, acariciándolo con gentileza, mientras la zurda se ubicaba en la espalda del ex-SOLDADO y le empujaba suavemente hacia sí. Cuando el equilibrio se hizo insostenible, Cloud se vio obligado a apoyar la mano libre en su hombro y subir la otra rodilla al colchón. El líquido bermellón bailó en su copa, amenazando con derramarse. Shinra se tomó su tiempo para estirar cuello y alcanzar los lejanos labios contrarios.
Las caricias de los dedos del presidente no cesaron durante todo el beso. El ex-SOLDADO sintió esas manos apresarle, recorrerle, repasar cada músculo como si trazaran un mapa. Pero su lengua y sus labios acaparaban casi toda su atención. La húmeda del presidente acariciaba su boca casi tan bien o mejor que sus hábiles manos su piel, logrando en cuestión de segundos que un hormigueo general se instalara en la cavidad del joven. Un estremecimiento inusitado descendió velozmente por toda la línea media de Cloud hasta perderse más allá de su ombligo, lo que le hizo alarmarse. Cortó él mismo el beso con un brusco jadeo e irguió la espalda para alejarse del alcance del otro.
El presidente le miró con sorpresa pero, para mayor de Cloud, retiró las manos de su cuerpo.
—¿Voy muy deprisa? —inquirió con un tono gentil. Cloud quedó tan cohibido que no supo qué responder. En verdad no, no iba rápido… De hecho iba increíblemente despacio para ser él, así que no era ésa la razón. ¿Qué le pasaba entonces, por qué tanta inquietud? Rufus volvió a sorprenderle tres segundos después— Está bien… Dime lo que quieres. Lo haremos como tú quieras.
A Cloud no le cupo en todo el cuerpo la perplejidad que le causaron esas palabras. La reflejó en su rostro mientras examinaba los ojos contrarios en busca del propósito de semejante oferta. Pero la expresión gentil e inocua de Shinra no variaba. ¿Cuándo se había vuelto tan amable? No pudo aguantarse el preguntar.
—¿Qué bicho te ha picado? —Su tono expresaba una visible desconfianza. Parecía hasta asustado. Recibió una inocente sonrisa como respuesta.
—Sólo quiero hacerte sentir bien. Es lo que llevo intentando toda la noche… ¿o aún no te ha quedado claro? —añadió con un deje de guasa.
—Es algo nuevo… —justificó Cloud.
—Hoy estamos haciendo los dos cosas insólitas. Tú me dijiste que no bebías vino —bromeó Rufus, sin abandonar aquel tono despreocupado.
Sin desfruncir el ceño, Strife bajó los pies de vuelta al suelo. Rufus le observaba atento, mas sin atisbo de contrariedad; Cloud no dejó de vigilar su rostro en todo momento. Se apartó unos pasos de la cama, entretanto Shinra se reclinaba y acodaba en el colchón en actitud relajada… Esperando, sin más. Parecía intrigado.
Cloud no sabía qué hacer; Rufus nunca le había expuesto a esa situación. Si quería, le tomaba y ya está. ¿Que cómo lo quería hacer? Buena pregunta… Ni siquiera sabía si lo quería hacer realmente. En teoría, no debería querer. Abrumado, sus pies le llevaron hasta la mesilla de noche donde permanecía la botella de vino. Tenía la copa aún en la mano… Y como buena excusa para rehuir por unos instantes la mirada de Rufus, llenó su vaso, vaciándolo casi al momento en su boca. Tragó con dificultad. Un calor instantáneo le invadió y se sintió algo más tranquilo.
—¿Y si no quiero hacerlo?
No se giró para oír la respuesta. Esperó, tenso, poniendo a prueba aquella supuesta condescendencia por parte de Shinra.
—Bueno… No diré que me alegre de oírlo, pero si es lo que deseas… Lo respetaré.
Una sensación muy extraña llenó la habitación. Un estremecimiento repentino sacudió toda la piel de Cloud. ¿Quién era aquél?
Escuchó los muelles de la cama crujir al levantarse Rufus de ésta. Al instante le sintió a su espalda. Cloud no soltó la copa, sosteniéndola a centímetros de su boca.
—Aunque —Los dedos de Rufus se pasearon por la columna vertebral de Cloud, cubierta por la camisa desabotonada, y trazaron una lenta línea desde cervicales a lumbares— lamentaría que no me dejaras mostrarte lo que puedo hacer por ti… Por tu placer —El poder de esas simples palabras y el tono bajo de Rufus bastaron para despertar un excitante calor en la entrepierna del ex-SOLDADO, encendiéndole velozmente de un modo inesperado. Se descubrió jadeando silenciosamente por sus labios entreabiertos, dejando la marca de su aliento en el cristal de la copa. Los dedos de Shinra se internaron bajo la tela a la altura de la última lumbar de Cloud. Comenzaron a ascender de nuevo— ¿No te gustó lo de anoche…?
Sentía el calor de su voz contra la nuca. Al cabo de unos segundos, todo el tronco de Cloud se agitaba bajo su respiración. Shinra le hizo evocar con sus palabras el goce de aquel momento al que se refería… Y lo reflejó en su piel de gallina. Cerró los ojos, abrumado, excitado… Claro que le había gustado. Como nunca. Quería volver a sentirlo, pero… Su mente le decía que no era una buena idea.
—Cloud… —le llamó más cerca del oído. La diestra de Rufus apareció sosteniendo la de él, aferrando los dedos que se cerraban sobre la copa, reclamando así su atención. La zurda le rodeó bajo la camisa para abrazarle. Cloud cerró más fuerte los ojos ante la sucesión de escalofríos que le envolvieron— No tienes que hacer nada que no desees. Pero si lo deseas… Sólo tienes que pedírmelo.
El aliento de Shinra chocó contra su oreja. Jadeante, Cloud ladeó la cabeza en busca de aquella inusitada y sensual voz. Apenas notó el roce de sus labios, abrió más los suyos, anhelándolos… Y Rufus le complació. Mientras bebían mutuamente de la boca contraria, los dedos del presidente arrebataron la copa de cristal de los ajenos, dejándola en la mesilla. Con la misma suavidad posó ambas manos en sus hombros, procediendo a quitarle la camisa desabotonada y girarle hacia sí al mismo tiempo. Ninguno interrumpió el beso cuando las mangas se atascaron en los grilletes. Tras un breve forcejeo, la prenda cayó al suelo y pudo Cloud aferrarse al chaleco de Shinra.
Rufus le fue guiando de vuelta a la cama, depositándole en ella con cuidado. Sin embargo, en cuanto notó las sábanas en su espalda, el ex-SOLDADO agarró al presidente de la ropa e intercambió posiciones. Rufus le dirigió una mirada conforme y se lo permitió. Pero no perdió el tiempo y cazó la persistente corbata negra que colgaba del cuello de Cloud, de la que tiró con sutileza para atrapar de nuevo sus labios.
—Nghh… —Cloud ahogó un gemido ronco contra la boca ajena. Sus dedos no tardaron en hallar los botones del chaleco plateado y desabrocharlos, presurosos. Hizo lo mismo con la camisa y apartó la tela, exponiendo el pecho desnudo de Rufus. Apenas lo hizo, Shinra cortó el beso y fue a por su cuello, atrapando su piel con dulzura, sin soltar el lazo negro que lo circundaba— Aaah… ah…
Sosteniéndose sobre los codos, Cloud se sometió a aquellas atenciones durante unos minutos de completa sumisión, gimiendo de placer. El presidente le abrazó, atrapó sus piernas con las propias, acarició su cabello y su espalda… En algún momento se deshizo de su corbata plateada y la arrojó por ahí, y con la misma gentileza y suavidad, instó a Cloud a rotar posiciones. Strife se dejó esta vez, demasiado embaucado para negarse. Shinra aprovechó al erguirse para despojarse de la ropa suelta.
Liberó un suspiro maravillado al enfocar bajo sí el cuerpo del ex-SOLDADO, pero sus ojos pronto hicieron blanco en otro lugar. Localizó la copa que anteriormente dejó caer por la cama y la recogió. A escasos centímetros de su mano derecha quedaba la mesilla; alargó el brazo y tomó la botella de vino, llenando el recipiente de cristal. Cloud le miraba intrigado. Shinra dio un sorbo sin apartar los ojos de él y, con la boca llena, se aproximó a la del contrario, compartiendo la bebida con él. Irremediablemente, parte escurrió por la comisura de sus labios, pero Rufus se prestó a recogerlo con la lengua. El ex-SOLDADO echó la cabeza atrás con un jadeo. Y una interesante idea cruzó por la cabeza del presidente.
Dejó el vaso un segundo y desanudó la corbata de Cloud, regalándole algún beso por el cuello de pasada. La estiró entre sus dos manos y la aproximó al rostro de Strife, quien de inmediato frenó los brazos contrarios al verlo venir con una mirada inquieta. El presidente sonrió con un gesto tranquilizador.
—Confía en mí… Te va a gustar —Su suave voz fue lo bastante persuasiva para que Cloud dejara de hacer fuerza y permitiera, no sin recelo, que el otro le vendara los ojos. En cuanto se vio privado de visión, su respiración se agitó profusamente y buscó el hombro de Rufus con una mano, apretándole fuerte. Shinra le acarició el rostro con dulzura—. Relájate…
—¡Ah…! —Un gemido de sorpresa acompañó al respingo que pegó el cuerpo de Cloud cuando sintió cómo algo tibio se esparcía por su pecho. En cuanto lo siguió la lengua de Rufus, comprendió lo que había sido. El penetrante olor a vino se dejó notar más cercano. Y pronto, aquel juego se tornó enormemente estimulante para ambos. Pues privado de visión, Cloud no podía adivinar dónde sería el próximo ataque de la lengua de Shinra— Aah… ahh…
Copa en mano, Rufus iba dejando caer un pequeño reguero por torso, cuello y brazos desnudos de Cloud, que recogía al instante con deleite. Bebiendo directamente de su piel, recorriendo y aprendiéndose el mapa de su cuerpo, cada curva, cada cicatriz, cada lunar y cada hoyo, de una forma totalmente nueva. Las manchas rosadas que iban impregnando las sábanas no parecían perturbarle.
Cloud se veía al borde de un ataque al corazón. No soltaba a Shinra, como si necesitara tenerle localizado, pero jadeaba y gemía loco de pasión, aferrando fuertemente con la otra mano las sábanas por encima de su cabeza. El presidente pronto subió el nivel del juego… Cuando Cloud escuchó desabrocharse el cinturón de su pantalón, su nerviosismo aumentó. Hundió la cabeza en el colchón, aguardando en la negrura mientras notaba los dedos contrarios manipular sus prendas inferiores.
Aun habiéndolo palpado por encima de la ropa, Rufus no pudo menos que sorprenderse ante la dureza de la erección del joven. Su miembro estaba casi totalmente erecto y de su punta goteaba el delator líquido pre-seminal. Esbozó una taimada sonrisa aprovechando que no le veía. Y no se hizo de rogar. En cuanto bajó del colchón, arrodillándose en el suelo entre las piernas de Strife, derramó unas pocas gotas de aquel néctar escarlata sobre su glande y lo engulló por completo antes de que el reguero se perdiera. El alto gemido de placer que brotó de labios del ex-SOLDADO bien hizo que mereciera la pena… Y le instara a continuar.
Cloud sentía la sangre hervir dentro de sus venas, su corazón desbocarse en latidos desenfrenados… Nunca había estado tan excitado. Salvo una vez… pero bien sabía que no fue voluntario. No, aquello era distinto, era otra cosa. Ni siquiera le parecía estar con Rufus. Era como una persona completamente distinta, con el mismo rostro y el mismo nombre, pero alguien a quien Cloud se entregaría sin dudarlo. ¿Cómo podía ser el mismo? Sus dedos localizaron el suave cabello ajeno y se hundieron entre las hebras, rogándole silenciosamente por más. Todo lo silenciosamente que podía ser profiriendo aquellos gimoteos…
De un tirón, la improvisada venda de sus ojos subió hacia arriba, regresándole la visión y encontrándose repentinamente con los cristalinos ojos de Rufus sobre los suyos. Jadeante, pobremente correspondió al beso con que le abordó. En cuanto liberó sus labios, Cloud dejó caer la cabeza sobre la cama con un hondo suspiro y los ojos cerrados.
—¿Por qué has parado…? —se lamentó.
—No seas impaciente.
El ex-SOLDADO notó su cuerpo deslizarse ligeramente hacia el borde la cama; elevó la cabeza para ver cómo Shinra estaba terminando de desnudarle, quitándole los zapatos y sacándole los pantalones y la ropa interior, sin urgencia pero sin perder el tiempo. Aguardó tendido con los ojos fijos en él, observando a Rufus desprenderse después de sus últimas prendas. Los ojos de Cloud se posaron irremediablemente en su erección. No tenía nada que envidiar a la de él… Y algo al verla sacudió al ex-SOLDADO por dentro. Un repentino vértigo… acompañado de un inesperado pánico vestigial, que le hizo encogerse de forma refleja y perturbó su respiración.
Las manos del presidente estaban desnudas, ya no portaba nada en ellas. Las dirigió a los costados de Cloud y le izó, instándole a meterse más adentro de la cama. El joven apoyó la cabeza en las mullidas almohadas con los músculos del cuello tensos como tablas y el resto del cuerpo como mármol. Rufus le regaló unos cuantos besos en la nuez intentando relajar esa tirantez, antes de pedirle dulcemente que se tumbara bocabajo. Pese a resultar difícil negarse bajo tanto arrumaco, ese temblor incesante que se había instalado en su piel y la fobia repentina le complicaron mucho la tarea… por no hablar de la incomodidad que le supuso la tremenda erección que persistía entre sus piernas. Se abrazó a la almohada y aguardó, viendo cómo Rufus volvía a coger y a llenar la copa antes de perderse de vista tras su espalda. Cloud le siguió con la mirada por encima del hombro y lo que vio hizo que otra oleada de temor sacudiera su cuerpo.
Rufus estaba arrodillado tras él, entre sus piernas, e inclinaba la copa en ese momento sobre sus glúteos. Un fino reguero de vino se deslizó entre sus nalgas, notándolo Cloud al instante resbalando por su piel… Y la caliente lengua de Shinra siguiéndolo. Pegó un brusco respingo echando un brazo atrás, mas no detuvo a Shinra. Una mano de Rufus en su espalda le incitó a calmarse y confiar… Pero era difícil cuando no cesaba de lamer, succionar e introducir la lengua en su caliente entrada con cada gota de vino que dejaba caer, poniendo a prueba hasta el último de sus nervios.
Imágenes traumáticas se colaban en la mente de Cloud sin poderlas evitar, empañando la que debiera ser una sensación de placer. Que todos los últimos encuentros sexuales que tuvo estuvieran plagados de un dolor atroz, de odio y de angustia no ayudaban a relajar su rechazo a Rufus. Era como una pesadilla recurrente… El esfuerzo que tuvo que hacer para sacarla de plano fue soberano… Tanto que acabó derramando un par de lágrimas angustiadas.
—Ag-agh… Nhff —Cloud terminó hundiendo la cara en la almohada para acallar sus gemidos, que hasta a él le abochornaban. Pero había otro que no era de su misma opinión… Pues bien parecía que Shinra se afanaba en conseguir hacerle gritar. Su espalda también fue blanco de aquel obsceno juego, impregnándola del alcohol y acudiendo en su busca con lengua y dientes, momentos en que era su mano libre la que seguía estimulando el orificio del joven. Cloud se fue deshaciendo en temblores de placer— ¡Nghhh…! Nghhf…
—No te olvides de respirar —sugirió Rufus con sorna al verle con la cara totalmente hundida en la almohada.
—Cállate… —increpó ahogadamente.
No le dio un respiro. Tras un pícaro mordisco en su costado, Shinra volvió a atacar su entrada. Le hizo flexionar una pierna, apartándola lo bastante para que el orificio quedara más expuesto y repitió el juego lamiendo a conciencia, sólo que esta vez acompañándolo de un dedo intruso. Ahí Cloud estuvo a punto de parar el juego… Pero Rufus supo persuadirle. Por más que, irremediablemente, aquello le recordara a sus últimos episodios en manos de Hojo, de los SOLDADOs, el trato era tan distinto que sus nerviosos latidos pronto se transformaron en palpitaciones de placer. Aferró la almohada como si la vida le fuera en ello, jadeando y gimiendo, sin saber bien cuánto de él quería y cuánto rechazaba ese contacto. Se descubrió a intervalos tratando de alejarse y dejándose retener sin luchar cuando Shinra le sujetaba, tensando y destensando sus músculos en un caos sinfónico. Pronto se encontró gimoteando débilmente con la cabeza alzada y los ojos cerrados, sin dejar de sentir su cuerpo recorrido por incesantes cosquilleos, conforme la lengua y los dedos de Rufus se sucedían entrando y saliendo suavemente de él.
—¡Ngh… Nghha… Gaah…! —Sus gemidos sonaban forzosos, como si le costara dejarlos salir… Pero esa voz aterciopelada por el placer hacía las delicias de los oídos del contrario, quien no tardó demasiado en sentir la urgencia de su propio ardor.
Ya le había costado muchísimo aguantar las ganas el día anterior y dejar disfrutar sólo a Cloud; aquella noche no estaba dispuesto, por más que supiera que debía ser cuidadoso… Iba muy bien, pero un paso en falso y Strife no volvería a dejar que le tocara.
Se separó con un jadeo y respiró hondo un par de veces mientras observaba la entrada rosada y caliente de Cloud frente a sí, las convulsiones de su cuerpo, sus músculos tersos… Se llevó la mano a su miembro y lo recorrió, ansioso. Tantas ganas… Tantos días sin él… Apenas una semana y media y le parecían meses. Sólo Cloud conseguía provocarle tamaña ansiedad.
La copa ya vacía acabó rodando hasta una esquina de la cama. Con manos delicadas, Rufus agarro a Cloud de las caderas y le instó a levantar la pelvis. Éste le miró alerta por el rabillo del ojo; Shinra le calmó con palabras tranquilizadoras, manejándole muy despacio. Rufus deslizó sus rodillas bajo el cuerpo de Cloud y le hizo apoyarse sobre ellas, dejando que la pelvis del ex-SOLDADO descansara en su regazo. A continuación tiró de las piernas de Cloud para que flanqueara con ellas sus caderas. A pesar de la enorme rigidez del contrario, consiguió pacientemente colocarle como se propuso.
Su miembro reposaba en las nalgas del joven. Las acarició suspirando interiormente y grabándose en las retinas esa imagen. Pero Cloud estaba visiblemente intranquilo… Se había levantado sobre los codos y no le perdía de vista, vigilándole por encima del hombro. Lentamente, con suaves susurros y caricias en sus piernas, que le bordeaban como si le llevara a carretilla, logró que Cloud volviera a tumbarse y abrazara la almohada, aun con una inquieta expresión en el rostro. Shinra ya no podía esperar más… La visión de ese cuerpo extendido frente al suyo, su musculosa espalda, el sensual movimiento de ésta bajo esa respiración convulsa… Envolvió con los dedos la longitud de su impaciente sexo, tan endurecido por la larga espera que lo sentía palpitar. Ahuecó con la otra mano uno de los glúteos de Cloud y acarició con el glande el orificio expuesto unas cuantas veces, para prevenirle y tantear la zona. Pudo notar cómo los hombros del ex-SOLDADO se tensaban. Pero como no hizo ninguna señal de obligarle a parar, Rufus alineó su miembro y presionó suavemente para entrar.
—Aaahh… —Liberó un ronco gemido impregnado de placer en cuanto sintió el calor de Cloud empezar a envolverle. Advirtió por el quejido contrario su desagrado y, antes de que decidiera detenerle, lo hizo él, posando una mano en su columna para calmarle— Sshh…
Cloud jadeaba estrujando la almohada y emitiendo quejidos de sufrimiento tanto físico como mental, luchando contra el fantasma de los pasados días. Shinra esperó todo lo que hizo falta para que se acostumbrara a su presencia antes de continuar la penetración con atenta lentitud, dando tiempo a sus paredes para distenderse a su ritmo. Pero pareció que al final el deseo sexual del ex-SOLDADO fue más fuerte que el trauma… Una vez se vio sumergido completamente en el ardiente interior de Cloud, ambos unieron su voz en distintos gemidos, de goce el de Shinra y de incomodidad el de Strife. La piel del ex-SOLDADO volvió a ser blanco de besos y caricias; Rufus no se permitió ningún movimiento más que los requeridos para éstos, hasta que notó que la disposición de Cloud para seguir era completa. Sólo entonces emprendió el vaivén.
La postura era perfecta, pues obligaba a Shinra a moverse muy despacio dentro de Cloud y con un balanceo obligatoriamente suave, sin empujar. Sentía su sexo deslizarse en el caliente y húmedo interior del ex-SOLDADO con tal lentitud que le permitía apreciar sensaciones nuevas, como la manera en que sus paredes se dilataban y contraían a su paso. Y también era increíble para Cloud… era tan suave que prácticamente le acariciaba por dentro, permitiendo a su interior amoldarse a la presión y reduciendo el dolor, logrando que el placer se volviera doble. No recordaba haber disfrutado tanto de una penetración y le estaba haciendo derretirse.
Acabó con la frente apoyaba en el colchón, no en la almohada, la cual terminó arrebujada bajo su pecho. Con los hombros encorvados y la columna ondulando al paso del miembro de Shinra, acogiéndolo por cada entrada. Tenía toda la carne de gallina y los dedos de los pies de puntillas. Gemía placenteramente, sin alzar apenas la voz, y deseando por primera vez que aquello no acabara.
Y casi fue así… Aquel placer se prolongó por largos minutos, disfrutando el uno del otro, llenando la habitación de sonidos de placer. Shinra se sujetaba a las caderas ajenas para ayudarse en el suave movimiento, sin ejercer ninguna fuerza. Con el paso de los minutos, las penetraciones se tornaron más profundas; Rufus entraba lentamente, se deslizaba hasta hundirse por completo en Cloud, sin brusquedad… Incluso se detenía si escuchaba salir de su boca algún quejido más alto, preocupándose de no hacerle daño.
Toda aquella amalgama pronto hizo que el cuerpo de Cloud pidiera más. Se vio incapaz de limitarse a estar tumbado y dejarse hacer. Empezó a acompasar el movimiento de Rufus levantándose sobre los codos, demandando mayor presión, mayor velocidad… Y no sólo con sus gestos.
—Más… Más fuerte, Rufus… Más fuerte…
En cuanto Shinra comprendió, apretó sus caderas y respondió con embestidas más seguidas y más potentes. Una mano de Cloud apareció aferrando ansiosamente la de él.
—Ah, aah, aah… —Aquel sonido que fascinaba a Shinra volvió a brotar de boca de su amante, teñido de un placer y un deseo incontrolables. Rufus sintió la necesidad de morder y arañar de nuevo la espalda de Cloud, consiguiendo que éste se levantara sobre las manos, curvando la columna en busca de mayor cercanía. Los dientes de Rufus hicieron blanco en su hombro— ¡Gaaah!
Un gruñido de placer proveniente de Shinra respondió a aquel último gemido de Cloud. Oírle era el mejor estímulo que podía pedir, desataba toda su pasión como ninguna otra cosa. Buscó el miembro de Cloud, firme y duro, que reposaba encima de sus piernas. Las separó para poder masturbarlo mejor. El ex-SOLDADO pareció agradecer aquella estimulación elevando la cabeza y gimiendo placenteramente, pues debido a la postura no podía prescindir de ninguna de sus manos para sostenerse.
Los brazos le temblaron al sentir la boca de Rufus en su cuello. Cuando esa lengua trató de colarse en su oreja, emitió un sonido más alto y, como siempre, quiso apartarse para impedírselo, pero se vio sorprendido por la mano libre de Shinra sosteniéndole la cabeza para que no pudiera huir, obligándole a acoger esa sensación que siempre rechazaba por su abrumadora intensidad. Fue un caos para él… Sus gemidos acabaron convertidos en sollozos urgentes y angustiados. Rufus terminó dejándole tranquilo al ver que parecía a punto de darle algo, pero él ya había obtenido lo que quería…
Aquella sinfonía de eróticos gritos fue suficiente para desatar el éxtasis de Shinra, quien se entregó a éste jadeando con la boca casi pegada a la oreja del ex-SOLDADO. Incrementó la fuerza de sus embestidas, dejó de masturbarle para aferrarle mejor, con una mano en su cadera y otra en su pierna. Y con fuertes y rápidas penetraciones liberó su simiente dentro de Cloud, emitiendo un hondo gruñido de pasión. Cuando volvió a abrir los ojos, entre resuellos descubrió que éste se había dejado caer y resollaba contra las sábanas, pero aún no había alcanzado el orgasmo. Sin perder tiempo, antes de que se le pasara aquella intensa subida de endorfinas, salió de su interior, le giró sobre el colchón y le cubrió de nuevo, volviendo a penetrarle. Cloud, sobrecogido, le regaló un prolongado gemido.
Shinra envolvió el miembro endurecido del joven y retomó el masaje que había interrumpido. Para hacerlo más cómodamente, no se echó por completo sobre Cloud, sino que se mantuvo algo ladeado, mas sin dejar de penetrarle con la dureza remanente de su sexo. Pasando un brazo bajo sus hombros, le inmovilizó lo suficiente para que no se escapara mientras volvía a comerle la oreja.
—¡Aaaah! —Un grito animal brotó de la garganta del ex-SOLDADO al tiempo que echaba las manos al cuerpo ajeno y clavaba en él las uñas. Con tanta instigación y ese sorpresivo afán de Shinra por hacerle llegar al clímax aun habiendo terminado ya él, su placer se vio desbordado y sintió descender veloz como un torrente el culmen de su excitación— ¡Ah, ah… R-Rufus…!
Esa provocadora lengua en su oreja, ávida e incesante, fue sin duda el colofón. Se aferró a Shinra sin poder dejar de gimotear casi a voz en grito, acogiendo sus penetraciones con mayor deseo que nunca, y cuando sintió que entraba en la corriente del orgasmo, giró el cuello buscándole y exigió su boca. Rufus selló sus labios con un ardiente beso que ahogó los últimos gemidos de Cloud, roncos y profundos, de lo más pasionales, al tiempo que eyaculaba en su mano. El cuerpo entero del joven se arqueó y dejó marcadas sus uñas en la piel de Shinra y en su cabello, del cual tiraba fuertemente. No quedaba claro quién estaba más en manos de quién.
El placer se dispersó en forma de hormigueo por cada nervio de su cuerpo, disipándose poco a poco. Temblando tanto en la piel como en la voz, Strife abrió los ojos, encontrándose aquellos orbes de hielo a escasos centímetros mirándole fascinados. Sus respiraciones jadeantes chocaban la una contra la otra. Cloud se sorprendió estudiando ese rostro por largos minutos de silencio mientras sus cuerpos se relajaban, perdiendo fuerza lentamente.
Notó la mano de Rufus soltar su miembro y acariciarle la cadera con suavidad; se juntó más a él. Y de forma inconsciente, como si fuera algo natural, unieron sus labios una y otra vez, sin cesar, sin estar poseídos ya por aquel salvaje ardor, pero incapaces de frenar. Shinra sacó su erección casi exangüe del ardiente y húmedo interior de Cloud impregnado por su semen, y se colocó sobre él envolviéndole por completo. El ex-SOLDADO le rodeó el cuello con los brazos y le acogió sin queja. Y en aquel suave y sofocante abrazo, siguieron comiéndose a besos delicados, mientras la fresca brisa de la noche hacía ondular la cortina hacia el interior de la habitación, refrescando sus cuerpos perlados de sudor.
—Te haría el amor toda la noche… —La tenue voz de Rufus encontró un hueco entre beso y beso. Su aliento le hacía cosquillas en la piel del cuello a Cloud.
Continuó poblando éste de arrumacos, trazando un recorrido de lado a lado, atacando cualquier resquicio de piel que se hubiera dejado sin probar. Cloud suspiró hundido en una nube de sensualidad, enterrando los dedos en el cabello de Shinra mientras dejaba caer la otra mano a su vera. Pronto la del contrario la buscó, recorriendo todo su brazo como una carretera hasta enredar los dedos en los ajenos, sintiendo el tacto del robusto grillete bajo su piel.
—No creo que vaya a aguantar —dijo Cloud casi sin voz. El efecto de aquellos artilugios estaba comenzando a notarse. Apenas podía abrir los ojos, se le iba la cabeza. Pero Shinra pareció no recordarlo.
—Hoy has dormido mucho… Quizás aguantes —insinuó esbozando una pícara sonrisa, alzándose para volver a mirarle a los ojos mientras estrechaba amorosamente esa mano con la propia. Echó un vistazo de reojo a la mesilla de noche—. Aunque… no nos queda vino.
Rio. Y cuál fue su sorpresa al escuchar una risa ajena unirse a la suya. Agotado y relajado, Cloud ni se había percatado de haber dejado escapar aquella muestra de distensión delante de Rufus. Pero él sí lo hizo.
—Vaya… Si tú también eres humano —comentó con sorna. Ladeó la cabeza y le miró lleno de fascinación—. Es la primera vez que te oigo reír…
Susurró al hacer aquella observación, como temiendo romper ese mágico hechizo. Pero, percatándose de esas palabras, Cloud congeló su expresión y fijó sus ojos sobre los contrarios con deje azorado. Ajeno a ello, Shinra recorría delicadamente su mejilla con el dorso de la mano, sin que una tenue sonrisa desapareciera de sus labios.
—Tienes una risa maravillosa —musitó embelesado, deslizando con suavidad los dedos por el rostro de Cloud. Pero ni la falta de respuesta ni la mirada apocada del ex-SOLDADO turbaron a Rufus, quien se inclinó de nuevo buscando la articulación de su mandíbula para morderla con dulzura—… Como todo lo que hay en ti.
Besó, lamió y cubrió de mimos su piel de nuevo. Estrechó más ese abrazo, soltando su mano para deslizar ambas bajo el cuerpo ajeno y juntarlos más sin que hiciera falta, pues, tendido entre las piernas ajenas, poco espacio existía entre ambos. El corazón de Cloud dio un pequeño vuelco y, sin capacidad para pensar, volvió a rodear la espalda de Rufus con sus brazos. Sus ojos miraban sin ver por encima del cuerpo contrario, vislumbrando apenas por el rabillo cómo la cortina se agitaba con la suave brisa. Pronto esas incesantes carantoñas le hicieron sucumbir… Y bajó los párpados liberando un hondo jadeo.
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Cloud se equivocó. Unos largos minutos más tarde yacían abrazados bajo las sábanas tras una segunda ronda, más suave, pausada y sin vino de por medio… Pero igual de intensa. Eso sí, la energía del ex-SOLDADO no dio para una tercera y cayó finalmente en brazos de Morfeo. El otro ocupante de la cama, que no tenía que sufrir unas esposas de Mako que absorbieran su resistencia física, se dedicaba a observarle en silencio, enredado en su cuerpo y contemplándole dormir con placidez. Le acarició el rostro, cautivado por la belleza que resaltaba a sus facciones juveniles la tenue luz plateada que se colaba por la ventana abierta. Cloud ni lo notó; estaba exánime. Rufus sonrió antes de, con sumo cuidado, desenredar sus cuerpos para levantarse de la cama.
Desnudo, salió a la terraza, donde la noche cada vez más cerrada engullía el pequeño pueblo costero con su manto de estrellas y su hermosa luna. La brisa le puso velozmente la piel de gallina, pero la recibió gustoso dejando que agitara su cabello. Cogió la pitillera y el encendedor que descansaban en la mesita de hierro del balcón y se dio el gustazo de prenderse un cigarrillo, exhalando su humo con un jadeo placentero. Apoyó sendas manos en la balaustrada y contempló el paisaje marino.
Poco a poco, una sonrisa tan suya como la sangre que circulaba por sus venas se pintó en sus labios e inundó su rostro. Una mueca de cruel victoria le arrancó a sus facciones verdaderos rasgos de perversidad.
Así que nada podía ser peor que él…
Conque ni en sus mejores sueños conseguiría que le rogara…
Sin terminarse el pitillo, lo alzó ante sí, lo contempló atrapado entre dos dedos y le sonrió con vileza antes de estirar despacio el brazo y lanzarlo de una toba al mar.
—… Jaque Mate.
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Fin del vigesimotercer capítulo.
Que no os asusten esas últimas palabras... Aunque Rufus lo crea, esto aún no se ha acabado. Queda mucha partida de ajedrez todavía que jugar.
Bueeno, este lemon tan especial se merecía un capítulo para él solo. Creo que los caps anteriores sólo fueron una excusa para llegar a esa escena de la corbata xD Son uno de mis fetiches, necesitaba usarla. Pero, ¡oh dios mío! ¿Estará Cloud empezando a sucumbir a las artimañas de Shinra? ¿Habrá logrado éste engañar completamente a nuestro ex-SOLDADO? ¿Dejaré de hacer preguntas de las que conozco la respuesta al final de cada cap? Dos de esas tres dudas se resolverán en los siguientes episodios, ¡no os los perdáis!
As always, mil agradecimientos aproximadamente a los que me dejáis reviews e incluso comentarios en la imagen de la portada en Deviantart xD ¡Por favor, no dudéis en seguir transmitiéndome vuestras opiniones, críticas, consejos, críticas, valoraciones, impresiones y, por supuesto, críticas! Un besazo y nos leemos~
